-45-

Harvey miró al suelo suspirando y posó sus manos en sus caderas, buscando mantenerlas sujetas a algún lugar, pues sentía que la rabia que había estado reprimiendo desde lo ocurrido en el viaje, empezaba a aflorar.

-Entiendo. -La miró duramente. -¿Ha pasado algo con él verdad? -Inquirió, ya sabiendo la respuesta al observar cómo Akane giraba el rostro y se mordía el carrillo interno, nerviosa.

-¡Joder! -Golpeó la pared que tenía a la espalda con el lateral del puño cerrado, provocando un bote a causa del susto en la peli azul.

-Harvey, escucha...

-Sí, te escucho. Te escucho atentamente Akane. -La interrumpió de manera sarcástica. -Quiero escuchar todos los detalles de cómo me fui para dejarte tiempo y que pudieras pensar, y en su lugar, tardaste dos segundos en revolcarte con él.

La chica permaneció en silencio mientras notaba de nuevo las lágrimas asomarse. Tenía derecho a enfadarse, por lo que no pudo rebatirle nada.

-Mierda Akane. -Se apartó de la pared y se pasó una mano por el pelo. -Te quería tanto...quería casarme contigo. -Miró por a un lado, para después volver a posar la mirada sobre los castaños ojos de la chica. -¡Lo deseaba tanto que me dolía! -Se señaló el pecho.

-Lo siento... -decía ella con voz estrangulada. -Jamás he querido hacerte daño, de verdad Harvey, Mírame, -le suplicó, -mírame por favor.

Cuando los verdes y cristalinos ojos del médico se fijaron en ella, a Akane se le oprimió el pecho por la culpa.

La chica se acercó lenta y levemente a él, con las manos en el corazón.

-Harvey, entregué mi corazón hace mucho tiempo...y lo cierto es que nunca lo obtuve de vuelta. No he actuado de la mejor manera, lo sé. -Harvey sonrió irónicamente y Akane agachó la cabeza, dejando caer algunas lágrimas. -Y no mereces estar enamorado de una mujer que no te corresponda en cuerpo y alma. Sé... sé que no es y probablemente nunca será suficiente, pero lo lamento...lo lamento profundamente.

En ese punto, las lágrimas no paraban de brotar de los ojos de Akane.

Harvey pareció relajar el semblante y levantó su mano para acariciar la mejilla de la afligida chica.

-Tienes razón. -Akane le miró de nuevo y le vio apretar la mandíbula. -No es suficiente.

Harvey bajó su mano y mirándola una última vez, se dio la vuelta y lentamente salió por la puerta, marchándose y dejando a una compungida Akane, quien cerró los ojos con fuerza y lloró por el daño que le había causado al hombre al que una vez, creyó querer.

No estaba segura de cuánto tiempo había pasado desde que Harvey se había marchado, ni cuánto tiempo había pasado llorando.

Ella no era así...ella no hacía daño a la gente a la que quería. Aun así, sabía que tras lo acontecido con Ranma, tarde o temprano tendría que tener esta conversación con Harvey.

La chica caminó al baño y tras echarse agua fría en el rostro y la nuca, miró su cara enrojecida y sus ojos hinchados, con un color más claro tras el llanto.

Hacía mucho que no se sentía tan sola. Había hecho daño a Harvey y Ranma se encontraba a miles de kilómetros de ella.

De repente, lo que llevaba días temiendo sucedió, cerró los ojos mientras se agarraba con fuerza al lavabo y dejando el agua correr.

''¿Me estoy precipitando dejándolo todo por Ranma?''

''Apenas hemos vuelto juntos...y ni siquiera hemos disfrutado dos días en el mismo país''

Pensó entonces en el hospital, en su carrera y en todo el esfuerzo que le había supuesto llegar a donde estaba.

Por otro lado, al volver a Japón, tenía claro que solicitaría plaza en algún hospital de Tokio...pero, ¿y Ranma?

Tenía torneos, campeonatos lo que eso acarreaba...giras.

¿Tendría ella que quedarse sola por las noches y preocupada en los días mientras él viajaba largas temporadas?

Cansada, suspiró con pesar y se puso el pijama.

Al meterse bajo las sábanas sólo tuvo clara una cosa; esa noche no iba a pegar ojo.

Finalmente, no sólo esas noches no pegó ojo. Las que le siguieron tampoco resultaron mucho mejores. No podía conciliar el sueño pues su vida personal era tal caos en ese momento, que no sabía qué camino tomar.

Llegaba ojerosa cada día al hospital. Cuando se cruzaba con Harvey, este evitaba mirarla más de lo necesario, por no hablar de dirigirse a ella.

Cuando hablaba con Ranma, la chica intentaba que no se le notara que lo estaba pasando realmente mal, pues no sabía qué hacer, a pesar de haberle concedido que volvería junto a él a Japón. Por ello cuando él le preguntaba sobre los planes de traslado, ella le daba largas sutilmente, alegando que el papeleo llevaba tiempo o que dejar el piso no era tan fácil, pues tenía que mirar de rescindir el contrato.

Ranma, aunque extrañado, aceptaba lo que ella decía y hacía todo el esfuerzo por no meterle prisa ni presionarla. La quería a su lado, quería verla crecer personal y profesionalmente junto con él. Quería el lote completo con la chica de la que se enamoró con dieciséis años, y debía armarse de paciencia.

Algo a lo que no estaba acostumbrado.

Un día, tras colgar el teléfono, Akane decidió que debía hablar con él y sincerarse.

La chica miró a través de la ventana de su sala de estar. El otoño había comenzado y la lluvia golpeaba el cristal de manera relajante.

''Perdóname.'' –Se lamentó.

En ese momento, no sabía si se dirigía a Dios, a Ranma...o a ella misma.

Hola a todos! Sé que estoy tardando bastante en subir actualizaciones, pero desde que volví de vacaciones no he parado, lo siento mucho!

Aquí tenéis nueva actualización y os comunico que no faltan demasiados capítulos para llegar al final. No quedan dos ni tres, algunos más jeje pero pronto lo podréis ver acabado.

De momento, espero que lo sigáis disfrutando.

Un abrazo y espero vuestros comentarios! OXOX