Buenas! Para que empiece bien la semana, traigo otra actualización :)
Muchas gracias por leer esta historia, ponerla en favorita o seguirla.
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Espero que os guste este capítulo.
Capítulo 17 ¿Estás bien?
Eres la sonrisa que no cambia este puto mundo de mierda pero hace que me dé igual vivir en él. (Elvira Sastre)
Nada más entrar Regina se abalanzó sobre los labios de Emma. No hubo tiempo para reflexiones, el deseo de ambas era demasiado fuerte, tanto era así que a lo pocos segundos la espalda de la rubia impactaba en una de la paredes. Los besos continuaron devorando la ansiedad hasta que la morena puso unos centímetros de distancia. Sus miradas se encontraron, ni una sola palabra. Aun la educadora estaba buscando la explicación de cómo sucedió todo. Pero este pensamiento fue interrumpido enseguida por otro apasionado beso y por la colocación del muslo de la empresaria entre las piernas medio abiertas de Emma. Su gemido fue tapado por los labios de Regina, quien continúo su acción moviendo su muslo en un balanceo continuó que provocó que la excitación aumentase. Una nueva parada de besos que iba en contraposición con la acentuación del calor que desprendía sus cuerpos. Esta vez la empresaria no retornó a los labios de la rubia, sino que se dirigió a su oreja susurrando su nombre. En esta ocasión el gemido ya no fue tapado y abarcó casi toda la habitación.
- Emma… Emma… ¡Emma! – Chilló Ruby desde la puerta - ¿¡Quieres despertar!?
La rubia abrió rápidamente los ojos y miró extrañada todo su cuarto. Estaba casi todo oscuro, exceptuando la luz que entraba de la puerta abierta. Justo en ella estaba su compañera de piso. Tardó unos segundos en ubicarse. No estaba recordando lo que pasó ayer, había tenido un sueño. Resopló internamente. Parecía real.
- Emma… ¿Estás bien?
- ¿Cómo?
- Tu despertador sonó hace diez minutos… y aún no te has levantado – Dijo su amiga señalando su mesilla.
- Perdón... Digo sí… Estoy bien – Emma se incorporó hasta sentarse en el borde de la cama. Acto seguido apoyó su cabeza entre sus manos intentando despejarse un poco. Solo había sido un sueño.
- Te espero en la cocina… ¿Vale? – Comentó Ruby antes de salir.
- Vale.
La rubia terminó de levantarse y se dirigió directamente al cuarto de baño. Lo primero que hizo fue abrir el grifo y lavarse la cara con un poco de agua fría. Recordó por un instante la velada que tuvo con Regina. Cómo habían comido y hablado. Cómo su jefa le trajo a casa y cómo ella le ofreció una última copa. Recordó cómo Regina le dijo que no, que mejor otro día y cómo se marchó. Un suspiro. Recordó cómo llegó a casa con una sensación rara, se cambió de ropa y se durmió. El grifo seguía corriendo cuando Emma rememoró todo su sueño ¿qué había pasado? Había tenido una fantasía sexual con su jefa. Se echó más agua en la cara antes de cerrar el grifo. ¿Sería normal? Era su primera fantasía con una mujer, y la primera vez que se excitaba así con un sueño. Porque sí, se había excitado y esto nunca le había pasado, lo que le llevó al desconcierto. Lo mejor sería hablarlo con alguien. Se volvió a mirar en el espejo. O quizás no. Solo había sido un sueño. Otro suspiro antes de salir del cuarto de baño y dirigirse a la cocina.
- ¿Seguro que estás bien? – Preguntó su compañera mientras le ponía una taza de café. – Tienes mala cara.
- Sí, un poco cansada… Te has levantado muy pronto, ¿no?
- Acabo de volver a casa – La sonrisa de Ruby era bastante ancha - ¿No me preguntas?
Emma rio y preguntó sabiendo que su amiga estaba deseosa de contarle su noche. Y no falló en su premonición. Ruby le contó con todo tipo de detalles la cena, la discoteca y cómo al final se quedó a dormir en la casa del chico. Pero mientras hablaba, ella no podía evitar retornar una y otra vez al sueño. Había sido tan real que casi en sus labios sentía el calor de su jefa. De nuevo aquella especie de excitación. Negó con la cabeza una y otra vez. Solo había sido un estúpido sueño.
- ¿Seguro que estás bien? – Ruby Interrumpió sus andadas para preocuparse por su amiga.
- ¿Cómo?
- Te noto ausente… De hecho creo que ni me estás escuchando.
- ¿Alguna vez has tenido algún sueño subido de tono? – Emma no podía aguantar más, aquello le estaba volviendo loca. Sabía que no debía darle mayor importancia de la que tenía, pero no era así. Para ella aquello era demasiado extraño para pasarlo por alto.
- Claro… George Clooney y yo siempre nos vemos en un hotel de Paris… Cómo se mueve ese hombre… Da gusto – Ruby soltó una carcajada recordando su última fantasía.
Emma también rio un poco sopesando si seguir con la conversación o terminar contándole a su amiga lo que le había sucedido.
- ¿Y con una mujer? – Por más que quiso huir de aquel sueño, la balanza se inclinó hacia su curiosidad.
- No, ¿por? – Ruby tomó un sorbo de su café mientras esperaba la respuesta de la rubia.
- Simple curiosidad – Definitivamente aquella conversación debía terminar ahí.
- Vale – Ruby volvió a beber de su café, era un placer tomarlo recién hecho – Un momento… ¿Has tenido un sueño húmedo con una mujer? – En otra ocasión, Ruby hubiera atado cabos más pronto de que aquello no era una simple pregunta de las ocho de la mañana, pero el hecho de que no hubiese dormido aún hizo que sus neuronas trabajasen más lentas.
- No
- A mí no me engañas – La compañera soltó una carcajada que a punto estuvo de despertar al resto de miembros de la casa.
- Silencio… Está bien… Puede que hoy soñase algo con una mujer.
- Cuenta… Cuenta – Ruby se acercó a su amiga expectante de cada palabra.
- No
- Vengaaa
- No
- Porfi
- Rub, solo fue un sueño… Un beso… - Ni loca iba a contarle todo el sueño, bastaba con esa poco de información que le ofrecía, aunque era Ruby, y seguramente no era suficiente.
- ¿Solo un beso? ¿Te has puesto así de roja por un beso con una mujer?
- No estoy roja – Si estaba sonrojada.
- ¿Con quién has soñado? – A Ruby le encantaba estas situaciones en las que su amiga no sabía dónde meterse. Era muy divertido picarle. Además, la rubia no era muy alocada en este sentido, más bien todo lo contrario. – Veamos… Yo creo que me lo montaría con Michelle Pfeiffer… Espera, no… demasiado perfecta para un sueño húmedo… Con…Gisele Bündchen… no, no veo que sea tu tipo…¡Megan Fox! – Gritó Ruby – Seguro que esa la has empotrado.
- Sshhh… quieres dejar de ser soez.
- ¡Venga ya!... No me digas que no es tu tipo- A estas palabras le acompañó un guiño, consiguiendo la sonrisa de la rubia.
- No, no lo es… Además no me acuerdo – Emma, que se había sentado apenas hacía un segundo tras la divagación de todas las mujeres con las que se acostaría su compañera, se levantó hacia la nevera para ver que podía desayunar, hoy le apetecía algo salado.
- Sí te acuerdas… Lo que pasa es que… - En esta ocasión, su compañera rápidamente revolucionó toda su imaginación hasta el punto de llegar a la conclusión más desorbitada de todas – No… no.. no, no.
- Me acabo de perder… ¿No qué?
- Dime que no – Emma aún estaba en el frigorífico examinándolo cuando notó que su compañera se levantó y empezó a andar por la cocina sin rumbo.
- ¿A qué? – La rubia por fin se giró – No me estoy enterando de nada.
- Dime que no has tenido un sueño caliente con ella – La última palabra fue bien remarcada.
- ¿Con quién Rub?
- Con la Reina Malvada – La exaltación era tanta que Ruby no tuvo en cuenta en bajar el volumen de su tono de voz.
- Sshhh
- No… no, no, no.
- Sí, lo tuve – La bomba ya estaba lanzada y la expresión de su compañera no decepcionó a la expectación. Sus ojos se abrieron como platos y su boca quedó entornada intentando decir alguna palabra sin suerte- Pero fue inconsciente – aclaró la rubia.
- De todas y vas y sueñas con ella… No me lo puedo creer… Dime por lo menos que no disfrutaste… que fue medio pesadilla – Ni una palabra por parte de la rubia – Estás loca, definitivamente trabajar con ella te ha llevado a la locura – Ruby levantó sus brazos en un gesto claro de derrota.
- No seas exagerada- Emma volvió a tantear el rumbo que quería darle a aquella conversación, concluyendo que tenía que aclarar todas sus dudas- ¿Tú crees que todos tenemos una parte bisexual? – Nada más soltar esta pregunta, las puertas de Belle y Blanca se abrieron como si se tratase de una película de los hermanos Marx.
- Buenos días chicas – Saludó Belle.
- ¿Por qué tenéis este escándalo montado un sábado por la mañana? – Preguntó Blanca. Y es que a ella le encantaba dormir hasta tarde, pero la conversación de sus amigas había interrumpido su sueño.
- Definitivamente a Emma se le ha ido la puta olla… ¡Ha tenido un sueño húmedo con la Reina Malvada!
- ¡Ruby! – chilló la rubia mientras clavaba su mirada en su compañera.
- ¡Qué? Es la verdad… Además acaba de preguntarme si todos somos bisexuales.
El debate en aquella cocina estaba abierto. Y las cuatro mujeres no defraudaron. Hablaron sobre la bisexualidad, sobre los sueños húmedos con otras personas tanto del mismo sexo como del sexo opuesto. Hablaron de Regina. Hablaron y hablaron, tanto es así que aún quedaba algún que otro comentario que se trasladó a aquella misma tarde y al mismo domingo. Sin embargo todo este tema cesó por fin el lunes para las compañeras de Emma, aunque no fue así para ella. No había tenido ningún otro sueño, pero tenía una extraña sensación y esta sensación se dilató cuando aquel día entró en la Asociación para trabajar y se encontró con Regina.
Y es que el sueño no dejaba de perseguirla, volviendo incomoda la situación de compartir la misma habitación. Sabía que aquello era una tontería. Pero hasta ella había notado que miraba más a su jefa, que su corazón desbocaba si estaban hablando, y que una ola de calor sacudía su cuerpo si por cualquier motivo se rozaban. Sí, definitivamente era una tontería, pero aquella mañana estaba siendo una odisea para la rubia.
- Emma…¡Emma!... ¿estás bien? – Preguntó Regina.
- Sí, perdón estaba pensando en otra cosa- La rubia no quería levantar su mirada. Tenía miedo que se le notase que estaba tensa.
- ¿Segura? – La empresaria había notado a la rubia un poco ausente. No era habitual en ella, y se preguntó si tendría que ver con su rechazo a esa última copa en su casa. Pero ¿qué otra cosa había podido hacer? Subir a su casa significaba cruzar ese límite que no quería. Sería conocer su entorno y sus cosas. Y quizás a su hijo, quién sabe. Y por ahora, por mucho que quisiera acercarse más a Emma, no era el momento, por primera vez no quería precipitar sus pasos. Además andaba un poco perdida últimamente. Ella tenía un objetivo bien claro cuando comenzó esta hazaña, sin embargo con el paso de los días se estaba dando cuenta que ya no quería agilizar su venganza, ni siquiera sabía si quería llevarla a cabo. Emma Swan no era cómo ella pensaba, y rompiendo todos sus criterios, estaba empezando a caerla bien. Y este fue su último pensamiento del viernes antes de rehusar esa copa y antes de llegar a su casa. No obstante, la cosa cambió cuando, ya a solas, se sirvió una copa de coñac y luego más intentando borrar ese estúpido pensamiento. Ella era Regina Mills, y no podía tener debilidades. Cómo ya era usual en ella, terminó desplomándose en su cama debido al alcohol y con la mente en blanco.
- Sí – La educadora en esta ocasión sí levantó la mirada encontrándose con la de su jefa. El sueño volvió como reclamo en el momento que ambas paraban de besarse para mirarse intensamente. ¿Qué le estaba pasando? Jamás antes le había ocurrido una cosa parecida. A ella no le gustaban las mujeres, así que lo achacó a la conversación que tuvieron sobre la bisexualidad, sí, eso sería – Todo está bien.
Las horas siguientes no fueron muy diferentes. Emma evitaba todo tipo de contacto, y Regina se preguntaba si sería por ella, era obvio que algo le pasaba a la rubia. Y así que decidió tomar cartas en el asunto y fue directa a la educadora.
- Por cierto, sé que aún es pronto, pero me gusta organizarme ¿Te apetece que nos tomemos algo este viernes? – A Regina no le gustaba ese sentimiento de haber hecho algo mal, lo había profesado en pocas ocasiones, pero lo suyo no era cargar con un sentimiento de culpabilidad sin saber los motivos. Otra vez, Emma se saltaba sus reglas y otra vez ella se dejaba llevar por impulsos.
- Eso sería genial – No, no era genial. Esperaba que en esos cuatros días las tonterías que rondaban su cabeza desapareciesen, y ella pudiese tener un comportamiento normal con su jefa.
- Gina… Gina… - Interrumpió Roland acercándose velozmente a la morena – Juga – El niño tiró de su brazo hasta que esta estuvo casi a su altura. La rubia, que observó todo, vio muy tierna aquella escena. No sabía si su jefa se había dado cuenta de ello, pero desde que llegó a la Asociación había transformado completamente su forma de actuar. Extraordinariamente había pasado de ser una mujer fría e indiferente a ser una mujer cariñosa y cercana con los niños, aunque a veces lo intentaba ocultar. Ahora ya no llevaba ropa elegante, ahora llevaba ropa más cómoda para poder jugar con ellos. Ya no esperaba a que ella le ordenase de lo que tenía que hacer, sino que directamente actuaba con total naturalidad. Su gesto serio había dejado paso a una hermosa sonrisa. Sí, Regina Mills había cambiado, y aquello era increíblemente maravilloso. Su propósito estaba cumpliéndose.
- Bonita sonrisa – Dijo la morena levantándose y mirando a Emma para luego irse a jugar con el pequeño.
Gracias – Susurró inútilmente la educadora. Aquella frase la descolocó. Ella no estaba sonriendo. Un momento. Sí, estaba sonriendo y no se había dado percatado de ello. Acto seguido sonrió aún más. Sea lo que fuere lo que le estaba pasando, escapaba a un mero razonamiento lógico, así que para qué preocuparse, mañana sería otro día. Pero no fue así. Al día siguiente todo permaneció igual. Las miradas, los roces, el sueño, ese calor que inundaba su cuerpo, sonrisas, la sensación que hacía latir más fuerte su corazón, la imagen de Regina, la necesidad de que le faltaba aire, la observación continua y a escondidas de lo que hacía la morena, el nerviosismo absurdo, las sonrisas que florecían de la nada, la luz diferente, los pensamientos de que lo que pasaba era una bobada. En definitiva, todo permaneció igual de confuso.
Continuará….
¿Qué os ha parecido? ¿Cómo veis a Emma? ¿Y a Regina? ¿Cómo creéis que seguirá la historia?...
