Buenas! Aquí llego con otro capítulo. Por fin vuelvo a la normalidad de intentar subir pronto las actualizaciones.

Muchas gracias por leer la historia, seguirla o hacerla favorita.

Mil gracias por los comentarios del capítulo anterior: lxnasad , begobeni12 , 15marday , SnixRegal, Guest , EmmaS92 , Ali c, Ruth maria , mills1 , LiteratureloverE3 , Shiryuz , dcromeror , DenSQ Always , evazqueen , lcp15 , PrincesseMal , LyzzEQ , LectoraMills , Guest , kykyo-chan , BeaS .

Espero que os guste!


CAPITULO 18: COSAS QUE PASAN

Aquella boca era algo especial.
Tenía una sonrisa que era la puerta al cielo,
tenía unos besos que podían desatar el propio infierno

- ¿En qué piensas Emma? – Preguntó Blanca observando como su amiga miraba embobada su café.

- En nada – La rubia no levantó su cabeza sino que siguió con lo que estaba haciendo antes de que su amiga se acercase a la cocina. Y es que había mil cosas que se le pasaban por la cabeza, pero ¿Cómo las podría explicar sin parecer una loca? Desde que había cenado aquel viernes con Regina todo había cambiado. Y no era solo por ese sueño, sino que algo influía cada sensación que tenía cuando estaba cerca de la morena. Sabía que todo era una tontería infundada por un cúmulo de cosas, entre los que se encontraba el desconocimiento y la curiosidad.

- ¿A quién quieres engañar? Llevas varios días en otro mundo – Belle sopesó si debía realizar la siguiente pregunta, pero aun así la hizo - ¿Es por Henry?

Y fue en ese preciso momento en el que Emma sintió una presión en su pecho. Se había centrado tanto en descubrir que le estaba pasando que, por unos días, se había olvidado de ese dolor permanente que siempre le acompañaba. Y contra toda lógica, se sentía culpable por ello. ¿Qué le estaba pasando?

- No, no es por él. – Aquellas palabras sonaban tristes.

- Me alegro – Emma miró extrañada a su amiga. Aquello no es lo que quería escuchar. Nadie se debía alegrar porque unas estúpidas sensaciones se interpusieran a lo que realmente importaba – Va siendo hora de que no todo tu mundo gire en torno a un pasado que no es… No me malinterpretes… Henry es parte de tu vida, y siempre lo será. Pero la vida te ha dado una segunda oportunidad, y deberías aceptarlo.

- ¿Es egoísta? ¿Es egoísta intentar tapar cierto vacío con otras cosas?

- No lo es Emma – Belle colocó su mano sobre el hombro de la rubia – No lo es… Y ahora dime, ¿qué te tiene tan distraída?

- Ok – Quizá si pronunciaba todo en alto podía entender mejor la situación – El viernes fui a cenar con Regina, Ruby me dejó plantada, otra vez, así que Regina me invitó a cenar. Hablamos de muchas cosas, me sentí cómoda… El problema… bueno problema no es – Aclaró Emma – Digamos que comenzamos a hablar sobre la bisexualidad, y me hizo pensar si todos éramos bisexuales… yo tenía la convicción de que no… Pero… - La rubia resopló.

- Te escucho

- Como ya sabes, tuve el sueño con Regina…

- Un sueño es solo eso Emma, un sueño… No te rayes.

- ¿Y si te digo que…? – La rubia detuvo la continuación de aquella frase.

- Me dices ¿Qué?

- Digamos que veo a Regina de otra forma y no sé si es por el sueño o por… - Las palabras en la garganta de la rubia parecían no salir con fluidez como en otras ocasiones.

- ¿O por?

- Pues… por eso.

- ¿Y qué es eso? – Belle sabía muy bien que era eso. Una de las peculiaridades de Emma era ser casi transparente. Nunca intentaba ocultar lo que sentía, solo bastaba con observarla un poco para saber sus anhelos. Aunque en ocasiones, su fuerza tapase el dolor que muchas veces sentía.

- ¿Y si me siento atraída por Regina? – De nuevo, y como días atrás, la bomba ya estaba lanzada.

- Compruébalo.

- ¿En serio? – La educadora volvió a mirar a su compañera con extrañeza - ¿Ese es tu consejo? ¿Y qué hago? ¿Me acerco a mi jefa y le digo, oye te importa que te bese, es que estoy comprobando si me gustan las mujeres después de treinta y pico años siendo hetero?

- No lo veo tan extraño… Hay gente que ha salido más tarde del armario.

- A ver, a ver… que nos estamos liando – Emma se levantó de la silla y empezó a caminar casi en círculos. – Yo no he salido de ningún armario… No exageremos las cosas… Tuve un sueño erótico con una mujer y ahora la veo con otros ojos... No estoy saliendo de ningún sitio.

- ¿Pues entonces por qué le das tantas vueltas?

- Porque… Porque… - La rubia suspiró – Porque realmente no tengo ni idea de lo que significa todo esto, y me da miedo – Luego se sentó de nuevo en el taburete de la cocina – Todo mi mundo era sencillo, tenía un trabajo que me encantaba, unas amigas que son mi familia y el dolor permanente de enterrar a un hijo – En esta última parte sus ojos empezaron a brillar – Y ahora no sé si seguiré con mi trabajo, olvido el dolor que no debería olvidar y tengo la sensación de volverme loca por mi jefa.

- ¿Tan malo es Emma? – Belle observó muy detenidamente a su amiga.

- Joder, no lo sé… Solo sé que tengo una sensación que no conozco y no controlo… algo está cambiando en mí… Y no sé cómo pararlo… no sé cómo actuar… cómo seguir… Si es malo o bueno... No sé nada.

- Es normal que estés así… ¿Puedo hacerte una pregunta?

- Claro.

- ¿Y si Regina fuera un hombre? ¿Tendrías estas dudas?

- Yo… - Emma levantó su cabeza que había bajado segundos atrás en señal de rendición- Supongo que sería más fácil… Pero no lo sé… ¿Y si estoy así porque es la novedad?

- Está bien… ¿Qué te gusta Regina?

- ¿Cómo?

- Dime las cosas que te hacen ver a Regina diferente. – Puntualizó Belle.

- Ok… Veamos – la rubia tomó aire- Cuando está con los niños tiene una sonrisa increíble, ella no es consciente de ello, pero ilumina toda la sala. Es fuerte, sí, pero una fortaleza dañada. Tengo la sensación de que esconde demasiadas cicatrices… pero le hacen ser especial… También es cierto que es una mujer cruel para muchos, pero conmigo no es así. He visto su frialdad muy de cerca, y sin embargo sé que no es ella. Belle, es asombrosa cuando muestra parte de ella sin muros. Sé que parece que siempre los tiene levantados, pero yo he comprobado que no siempre es así, y eso me hace sentir a mi especial. – Mientras hablaba Emma, Belle podía observar su emoción, como había algo distinto en aquella sonrisa que había aparecido recientemente – Podemos hablar de muchas cosas y es divertida cuando se relaja, muy divertida. Es una mujer muy inteligente, y tengo la sensación que tiende a protegerme, a pesar de todo, pero solo es una sensación.

- Llámame loca, pero yo no lo veo como una novedad Emma.

El silencio reinó en aquella cocina. Para la rubia aquella conversación le había ayudado un poco. El problema radicaba en lo que pasaría dentro de una hora, cuando de nuevo se encontrase con su jefa en la Asociación. Y para su confirmación, pasó lo que tanto temía, de nuevo aquella sensación de hambre en su estómago, de nuevo su respiración cambiaba de ritmo cuando hablaba con la morena, incluso sus palabras eran más torpes, más lentas. En definitiva, de nuevo aquel descontrol de sentimientos en todo su cuerpo.

- ¿Al final mañana quedamos? Debo organizar la agenda – Preguntó Regina.

- Sí – Emma le miró intentando decir algo más. Pero era como si se hubiese quedado sin saber lo que expresar después de aquella simple afirmación.

- Perfecto.

Y verdaderamente aquel viernes salió todo perfecto. Fueron a cenar, esta vez a un sitio que conocía Regina en el centro de la ciudad. Era de estos sitios con una carta vanguardista y con una escasa decoración, pero de diseño. Estuvieron cerca de dos horas, y en todo ese tiempo no pararon de hablar. Esta vez su conversación no se centró en ellas, sino en libros, música, deporte, economía.

Luego fueron a un pub cercano, y de nuevo esa complicidad les acompañó durante todo el tiempo que estuvieron allí. Era como si se conocieran de toda la vida. No había pensamientos negativos, ni dobles intenciones. Solo eran dos mujeres corrientes disfrutando de una copa. En resumen, solo eran ellas dos. Lo que supuso un desahogo para Emma, olvidándose de lo que había sentido días atrás, incluidas sus dudas, sus líos mentales. Estaba disfrutando de aquel momento con Regina. Estaba disfrutando de su compañía, sin presiones.

Para la morena fue parecido, estar al lado de la rubia le agradaba. Con ella todo se volvía diferente, era como si fuese otra persona, si estando a su lado pudiese ser ella misma. Y había olvidado lo que era aquello. Sonrió internamente, ¿quién se lo iba a decir?

Sin embargo a pesar de esta despreocupación para ambas, la noche tocó a su fin. Ya era tarde y el pub en el que estaban comenzó a cerrar. Así que, como había sucedido la semana anterior, la empresaria se ofreció a llevar a la educadora a su casa. A ella no le constaba ningún esfuerzo, y sabía perfectamente que le hacía un favor. Asimismo, no tardaron mucho en llegar, al ser de madrugada apenas hubo tráfico.

- Muchas gracias por traerme.

- No me cuesta nada. Además si te pasa algo, perdería a una buena trabajadora – La morena acompañó a aquellas palabras con una sonrisa.

- Espero que no lo hagas solo por eso – Emma abrió la puerta del coche – En serio, gracias Regina.

- De nada… Nos vemos el lunes – La morena volvió a sonreír, aunque esta vez con un poco más de pena. Se lo había pasado bien, y le fastidiaba que la velada hubiera acabado pronto. Ella estaba acostumbrada a trasnochar más, incluso, sabía que al llegar a casa no se iría directamente a la cama. Seguramente se pondría una copa más, quizá dos o tres, antes de irse a dormir.

- Nos vemos el lunes.

La rubia por fin salió del coche y se dirigió a la puerta de su edificio. Sin embargo, a medio camino se acordó de algo. Se dio la vuelta, y observó como Regina aún aguardaba en el coche esperando a que entrase. Esta última, observando cómo la rubia se había dado la vuelta, decidió salir del coche por si le pasaba algo.

- ¿Todo bien? – Regina se acercó mientras preguntaba.

- Sí, perdón. Es que me acordado que la semana que viene haremos la excursión de la que estábamos pendiente, y se me había olvidado comentártelo antes – Aclaró Emma.

- Eso es fantástico – Y realmente era fantástico para la empresaria. Tenía ganas de salir con los chicos, salir un poco de la Asociación – Sí quieres el lunes lo hablamos con tranquilidad, creo que ahora es un poco tarde.

- Sí, claro – Emma sonrío reparando que ciertamente era muy tarde para hablar de ese asunto, y más en la puerta de su edificio.

- Nos vemos el lunes.

Por inercia, Regina hizo el amago de despedirse más cariñosamente con dos besos o un abrazo. Era lo que solía hacer con Maléfica cuando salían a cenar, hasta este punto había llegado su agrado con la educadora. Sin embargo, se dio cuenta de que no sería adecuado, quedándose medio camino. Hecho que no pasó desapercibido para la rubia, quién viendo las claras intenciones de su jefa decidió romper el hielo y ser ella la que diese el paso de dar los dos besos de despedida.

Así que se acercó a la cara de la morena y le dio el primer beso, no fue una sorpresa para Regina, pues era su intención al principio. Quizá la sorpresa existió en que Emma fue consciente que el primer beso lo dio adrede muy cerca de la comisura de los labios, pero más consciente fue que el segundo lo dio aún más cerca de la comisura. Sin embargo, de lo que no fue consciente, o no tanto como ella hubiera deseado, fue del deseo que nació en su interior mientras segundos después miraba a la morena. Con un movimiento rápido, pero torpe, se lanzó sin pensárselo a sus labios. Fue un beso diferente al que estaba acostumbrada, sin embargo su sabor no le dejó ninguna duda de que aquello le gustaba. Con más intensidad proclamó su continuidad, y no obtuvo resistencia. Regina se había quedado tan asombrada por lo que estaba pasando que simplemente se dejó llevar. En ningún momento había planeado aquello, y ni siquiera lo había imaginado. Pero lo que estaba pasando, para su desconcierto, le estaba encantando.

Estuvieron labio con labio unos cuantos minutos, hasta que la necesidad del aire les hizo separarse. No había palabras solo miradas. Podían volver a besarse, pero algo había que les impedía volver a repetir aquello.

- Lo siento, yo…eh… Me tengo que ir – Dijo Emma.

- Sí, yo también

¿Qué había pasado? Ambas mujeres se quedaron durante unos segundos mirándose, para luego separarse definitivamente. Mientras que Regina se metió en el coche y arrancó para irse, Emma abrió la puerta principal de su edifico y subió hasta su casa. Ambas estaban un poco desubicadas, actuando por inercia, pero en sus mentes la misma pregunta planeaba, ¿qué había pasado?


Continuará…

¿Qué os ha parecido el capítulo? La cosa se está poniendo muy interesante. ¿Qué creéis que pasará con nuestras dos chicas?