Buenas! Sé que llevo unas semanas de retraso. Pero otra vez tengo mucho trabajo y saco poco tiempo para poder escribir.
Como siempre, muchas gracias por seguir esta historia, hacerla favorita o leerla.
Es un placer leer cada uno de vuestros comentarios: Lrg, LoreLane, , Antrilewis , ruth maria , 15marday , ChicaCiruelaSQ, , SnixRegal , Ikaauro , Jkto , Rakeli , LyzzEQ , lcp15, LiteratureloverE3 , Dcromeror, EmmaS92 , , dibarbaran , begobeni12 , JBlack , PrincesseMal , Guest , BeaS , kykyo-chan , LectoraMills.
Ah! Me encanta que también comentéis las frases... siempre tienen un sentido con el capítulo.
Espero que os guste este
CAPÍTULO 25: LO QUE UN PENSAMIENTO PUEDE ESCONDER
"No es posible despertar a la conciencia sin dolor. La gente es capaz de hacer cualquier cosa, por absurda que sea, para evitar enfrentarse a su propia alma. Nadie se ilumina imaginando figuras de luz, sino por hacer consciente la oscuridad." (Carl Jung)
FLASH BLACK – 4 AÑOS ANTES
Veintiocho años ya, no podía creer que el tiempo pasase tan apresuradamente. Echó una mirada rápida al pasado. Ya habían pasado diez años desde que había tenido a Henry, ocho desde que había salido de la cárcel, cinco desde que había conocido a Killian y casi uno desde que había empezado a trabajar en Somnia Vera. No podía profesar que la vida por fin le estaba sonriendo.
- Se te ve feliz amor.
- Soy feliz – Dijo Emma al mismo tiempo que levantaba su copa para brindar.
- No sabes cuánto me alegro – Aquellas palabras eran francas. Killian había conocido a Emma en su peor momento. Era una madre soltera cuya economía era tan deficitaria que iba dando tumbos de un trabajo a otro. Sin embrago, se le veía una mujer fuerte capaz de hacer de todo por su hijo. Por ese motivo, tan solo había hecho falta un pequeño empujoncito para ayudarla, el resto lo hizo ella misma.
- Gracias por todo este año – En estos veintiocho había aprendido una cosa muy importante, todo, incluido las personas son efímeras. Así que estaba agradecida de que Killian hubiese pasado por su vida. No sabía muy bien cuánto tiempo estaría a su lado, pero aquello no era motivo para apreciar la suerte que había tenido de conocerle.
- Bueno, sigamos con las preguntas – Dijo Killian mientras rellanaba las dos copas de vino de nuevo - ¿Qué estarías dispuesta a hacer por Henry?
- Todo – No hubo ni un titubeo en su voz – Es la cosa más importante de mi vida, así que estaría dispuesta a hacer todo por él.
ACTUALIDAD
- ¿Qué es lo más importante de tu vida?
Emma se quedó pensativa ante aquella pregunta. Tan solo unos años atrás hubiera dicho que Henry, pero ahora él no estaba, y aquella ya no sería la respuesta correcta.
- Supongo que ahora solo me queda Somnia Vera- Esa era la realidad, y a raíz de ella se preguntó si también estaría dispuesta a hacer todo por aquella asociación. - ¿Y en la tuya?
Regina tiró el vaso vacío de café a la papelera, y caminó sin rumbo antes de contestar.
- No lo sé – Por mucho que le costase admitirlo, en su vida no había nada importante a destacar. Toda su vida se basaba en sus cosas materiales. Incluso con Kath presente este hecho no cambiaría. Se había rodeado de tanta frivolidad que ya ni siquiera podía distinguir las cosas que amaba.
- ¿No tienes familia? – Emma observó como de nuevo Regina tomaba asiento al lado de su cama.
- Mis padres murieron, y tengo una sola hermana, Zelena, en otro estado… pero no nos llevábamos bien – Ante aquellas palabras de la morena, Emma se quedó absorta. ¿Cómo habían llegado hasta aquel punto? Después de comer su sandwich, Regina había ido a por un café. Posteriormente su charla se había concentrado en la operación de Emma y en su nuevo ingreso. Sin embargo, y aún no sabe cómo, habían empezado a hacerse preguntas más íntimas. Y allí estaban ellas, despojándose de sus miedos en una habitación perdida de algún viejo hospital.
- ¿Nunca pensasteis tú y tu mujer en tener un hijo?
- No, nunca… A veces me cuesta cuidar de mi misma, no me imagino cuidando a alguien más. – Emma miró tan intensamente a Regina que terminó perdiéndose en sus oscuros ojos. Para ella su jefa seguía siendo un gran enigma. Revisó toda su relación, el día en el que se conocieron, día que comprobó lo fría y fuerte que podía llegar a ser. Luego aquel día en el que la encontró borracha en su despacho, dándose cuenta también de lo frágil que podía ser. A partir de ese instante su relación había sido como una montaña rusa, cuando parecía que estaban bien, algo salía mal. Sin embargo, en todo este tiempo, podía notar que tenían un vínculo especial. Quitando la frialdad de alguna de sus situaciones, parecía que estaban destinadas a encontrarse una y otra vez.- Creo que nunca me lo has dicho, pero ¿Has estado casada?
- No, nunca… Tan solo he tenido dos parejas en mi vida… El padre de Henry, Neal, del que no sé nada desde que nos abandonó cuando supo que estaba embarazada… y luego Killian... Supongo que él fue mi gran amor – Emma había sido demasiado sincera en esta confidencia. Pero aquellos dos hombres habían sido demasiado importantes en su vida para solo pronunciar sus nombres. Obviamente su historia con ellos era más larga y más complicada. Mas aquel no era el momento para entrar en temas puntiagudos con la morena.
- ¿Sólo dos? – A Regina le parecía extraño que Emma solo hubiese tenido un par de relaciones formales. Era una mujer bastante atractiva. Lejos de este hecho, no pudo sentir ciertos recelos al escuchar las últimas palabras de la rubia. No tenía motivos para ello, era su pasado. Sin embargo, ¿hasta qué punto el pasado se supera?
- Sí... – La rubia sonrió tímidamente – y tú… ¿Cuántas parejas has tenido?
- Perdón, me he quedado pillada con tu respuesta… no logro entender que solo hayas tenido dos novios… Supongo que en tu vida reina los líos… y no me malinterpretes, no lo juzgo – Regina no quiso insinuar nada malo, aunque pudiera parecer lo contrario. Quería conocer todo de Emma.
- Bueno, algún que otro ligue de una noche he tenido – El color carmesí estaba empezando a aparecer en el rostro de Emma – Pero se cuentan con los dedos de una mano.
- ¿Puedo ser indiscreta y preguntar cuántas mujeres han estado en tu vida? – Y aquella fue la pregunta definitiva para que el color carmesí terminase de gobernar toda la cara de la educadora.
- ¿Te refieres a algo íntimo?
- Sí, claro… Perdón, he formulado mal la pregunta – Dijo la empresaria - ¿Con cuántas mujeres has estado?
- Bueno…yo… digamos que… bueno… ninguna en ningún sentido.
- ¿Cómo? – Regina no dejaba de sorprenderse con la mujer que tenía delante.
- Jamás he tenido nada con una mujer.
- Wow… eh… wow… yo creí que… Pero te gustan las mujeres, ¿no? – Por primera vez Regina era parca en palabras.
La rubia se quedó paralizada ante aquella cuestión. ¿Le gustaban las mujeres? No estaba muy segura de ello. Le gustaba Regina, pero no tenía claro si otras mujeres también le gustaban. Jamás se había fijado en una, así que tampoco podía admitir que le gustaban las mujeres. Lo que le llevaba a la siguiente pregunta ¿Por qué se había fijado en su jefa? ¿Realmente sentía algo por ella o tan solo estaba cansada de estar sola? ¿O quizá tendría algo que ver con que no quería que cerrase Somnia Vera? Esto último era su miedo más oculto. Aquello con lo que no quería enfrentarse.
- Me gustas tú – Esa era la única verdad de la que Emma era poseedora. Y es que no podía olvidar que unos días antes de conocer a Regina estaba perdida. Ni siquiera sabía por qué el destino le había dado otra oportunidad para vivir. Quizá una cosa no tenía que ver con la otra, pero no podía evitar pensarlo.
Regina no dijo nada, aguardo unos segundos asimilando aquellas palabras. Luego se levantó y se acercó a los labios de la rubia para depositar un tierno beso.
- ¿Sabes que es la primera vez que tengo una cita en un hospital? – Dijo la morena regresando a su asiento. Podría haber habitado en aquellos labios un buen tiempo, pero aquel no era ni el lugar ni el momento.
- ¿Es tu secreto inconfesable? – No, pensó Regina mientras miraba atentamente a Emma. Ese no era su secreto inconfesable. Tenía miles de secretos, entre ellos el motivo que le llevó a conocerla. Y es que Regina podría haberle dicho que sabía lo del trasplante de su corazón, pero ¿que ganaría ella? No había otro dilema que no fuera ese. Porque más que un secreto era una sombra de quién era ella realmente. Ella no era una Santa, ella era impasible, indiferente con todo aquello que no le supusiera un beneficio. Ella era calculadora, una persona que primero miraba por sí misma y luego, si le quedaba tiempo, por los demás. Puede que últimamente se comportase de manera diferente, puede que ahora mismo le importase la rubia y que hubiese notado una pequeña alteración en su forma de ver las cosas. No obstante, sostenía cierto recelo a esto último planteándose nuevas preguntas como si la gente cambiaba o si ella había cambiado o podía cambiar. En su balanza del egoísmo cerró la idea de confesar, de despojarse de esa lacra. Porque aquello significaría que podría perder la oportunidad de una posible relación con Emma, y no estaba dispuesta a correr ese riego.
- Puede ser uno de ellos… y tú ¿tienes algún secreto inconfesable?
- ¿Aún más de los que te he dicho? – Emma sonrío. En aquella pregunta se podía notar la trasparencia de la rubia.
- Todo el mundo tiene un secreto inconfesable, una cara oculta.
La educadora estaba a punto de abordar esa cuestión cuando entraron por la puerta Ruby y Blanca.
- Hola Em… - Ruby se percató de la presencia de la empresaria, a quien no le hizo mucha gracia la nueva visita – Perdona, creíamos que estabas sola.
- No os preocupéis, yo ya tenía que irme – Regina mintió, no tenía ganas de irse, pero le incomodaba aquel tipo de situaciones - ¿Sabes cuándo te dan el alta Emma?
- Mañana por la mañana ya podré volver al trabajo.
- Deberías descansar un poco – El tono cariñoso de la morena no dejó indiferente a ninguna de las presentes. Verla allí cuidando de la rubia era algo que ninguna de las amigas creyó que podría pasar. – Tómate unos días libre… Creo que podré apañarme sola con los niños.
- Creo que acabaran contigo en menos de una hora – Dijo entre sonrisas Emma, olvidándose por completo de que no estaban solas y que quizá aquellas palabras denotaban bastante confianza con su jefa. Aunque sus amigas ya estaban al tanto de todo, tampoco quería quitarle autoridad.
- Se intentará… Y a las muy malas siempre puedo darles algo para que duerman eternamente. – Ahora la que sonreía entre palabras era Regina.
- Es una buena opción… entonces ¿Te veo en unos días? – Más que una pregunta lo que pretendía Emma era una afirmación de que la cosa iba bien.
- Nos vemos en un par de días – Confirmó la morena. Acto seguido se levantó y amablemente se despidió de las amigas de Emma. Llegados a este punto también se tenía que despedir de ella. Sin embargo, no sabía cómo hacerlo. Si hubieran estado a solas con ella, lo habría hecho con un beso, pero no era el caso, estaban acompañadas, y no tenía la intención de que su relación saliera a la luz. Así fue como se acercó a la rubia y delicadamente le depositó un beso en la frente, no era algo tan íntimo como un beso en la boca, pero tampoco era tan frío como un beso en la mesilla o una despedida hablada. Luego se marchó dejando a Emma con una sonrisa permanente en sus labios. Y es que aquel detalle del beso en la frente le había encantado. Para ella significaba protección, una expresión de cariño, y sobretodo, pocas personas son capaces de trasmitir tanto con un gesto tan simple.
- Tierra llamando a Emma, tierra llamando a Emma. – Dijo Ruby ocupando el puesto que antes tenía la empresaria.
- Teníais que haber descansado más… Habéis venido muy pronto – La rubia recuperó su compostura. No solo le había encantado aquel beso de la morena, sino que también se había quedado extasiada observando como su trasero se contoneaba al marcharse. Ahora que prestaba atención a este tipo de detalles, podía decir sin vacilación que el estilo de vestimenta de la empresaria despertaba en ella el más primitivo de sus instintos.
Por su parte, Regina salió con paso decidido de aquella habitación del hospital con un solo pensamiento, tenía que llamar a su ayudante para que él intentase localizar a ese tal Dr. Whale. Y es que al principio de la comida, y de forma natural y sin que se notase mucho, la empresaria instó en saber quién era el médico de Emma, y esta no tuvo problemas en decírselo. Lo que no sabía la rubia es que detrás de esto no se encontraba una pregunta superficial y sin importancia. Regina realmente estaba preocupada por ese ingreso repentino, algo le hacía sospechar que aquello no era una buena señal y quería hablar en persona con la persona que la trataba. Tal fue su concentración en este tema, que no se dio cuenta que, justo a un par de metros de la puerta de la habitación, un hombre venía por el mismo camino y ambos chocaron.
- Perdón – Se excusó él – Iba viendo los números de las estancias y no estaba prestando atención.
- Debe usted también disculparme a mí, también iba distraída – Dijo Regina examinando aquel hombre. Cuando recuperó su compostura observó que era bastante atractivo. Era delgado, pero no muy delgado. Tenía el pelo negros desaliñado, pero formal. Una buena combinación, pensó ella. Su barba poco poblada era más clara que su pelo. Pero lo que más destacaba de él eran sus ojos azules y su sonrisa. Para ser un hombre no estaba mal. – Que tenga un buen día.
- Lo mismo le digo.
Regina iba a seguir su trayecto hacia la salida cuando decidió coger su agenda. Últimamente tenía tantas cosas en su mente que no estaba segura de recordar el nombre del doctor al llegar a casa. Demasiadas cosas podían pasar de camino, así que lo mejor sería apuntarlo en algún sitio. Para ella era demasiado importante.
Estaba sacando la agenda de su bolso cuando se percató que aquel hombre entraba justo en la habitación de Emma. Y la mera curiosidad hizo que diese un par de pasos hasta la puerta de nuevo, no estaba muy lejos de ella, pero si lo suficiente para oír que pasaba dentro. Quizá aquel hombre fuese el doctor. Aunque su vestimenta, toda de negro, le hizo desechar esta idea.
- Buenas tardes querida – A Regina le sorprendió aquel saludo. Demasiado cariñoso. No escuchó nada más segundos después. De hecho, una de las amigas que estaba hablando se calló con esta interrupción.
- ¿Killian? -Emma rompió aquel silencio
Continuará..
Qué tal fue este capítulo? Después de meditar un poco, me he dado cuenta que faltaba más acción… así que ya tenemos nuevo personaje.. ¿Qué os parece?
