EDUCACIÓN SEXUAL EN HOGWARTS

Cuando los alumnos de quinto año empiezan a recibir clases de Educación Sexual Mágica, la tensión y el calor se esparcen por el castillo como una fiebre sexual incontrolable (Lemon).


Pre-Ámbulo


-Vamos, Fred. Hagámoslo.

-Excelente, George. Tú distrae a los elfos, yo me ocupo de todo.

Los gemelos Weasley avanzaron por el pasillo que salía a la derecha de la escalera principal de mármol del vestíbulo.

-Esto va a estar increíble…


Ámbulo


-Bien, alumnos, cierren todos sus libros de Transformaciones -dijo la profesora McGonagall, de forma autoritaria.

-¿Qué?

-¿Qué dijo?

-Ya me oyeron. Hoy no tendremos la clase habitual. Hoy vamos a tener una clase de Educación Sexual Mágica.


Introducción


Todos compartieron miradas curiosas entre sí. Algunos reían. Otros lucían muy nerviosos.

-Es tradición que los alumnos de quinto año sean educados en materia sexual -continuó la profesora McGonagall-. Están en una edad en la que es importante que aprendan y sean instruidos respecto al sexo.

Harry y Ron se miraron entre sí, sin poder disimular la sonrisa, producto un poco por los nervios y otro poco porque les divertía aquello.

-Pronto, todos ustedes empezarán a experimentar las relaciones sexuales, y es completamente normal y natural.

-No Eloise Midgen -dijo Ron, apuntando con la cabeza hacia el escritorio tras el suyo. Varios oyeron su comentario, y se desataron risitas por toda el aula.

-Me temo, Weasley, que ese comentario son treinta puntos menos para Gryffindor -sentenció McGonagall con firmeza, lo que ocasionó el silencio simultáneo de todos-. Y un castigo para usted después de clase.

-Oh, no es posible -Ron se hundió en el asiento. ¿Tendría un castigo después de clase con McGonagall?


Prefacio


-La sexualidad no es algo de lo que reír o hacer bromas -dijo la profesora-. Es un asunto muy serio si no se lo hace de forma responsable. No necesito decir que hay numerosas enfermedades de transmisión sexual al practicar el coito de forma no segura…

Varios rieron ante la palabra "coito".

-Bien. ¿Quién de ustedes ha tenido ya relaciones sexuales?

Todos se miraron entre sí riendo y bromeando. Nadie podía tomarlo en serio. Hermione se había puesto totalmente roja, y Harry a su lado no comprendía por qué.

-Vamos, ¿van a decirme que ninguno lo ha hecho aún? -apremió McGonagall-. No tengan miedo a ser expuestos. No hay nada de vergonzoso en una adolescente o un adolescente que haya tenido sexo a su edad. Es perfectamente normal. ¿Nadie?

Con gran valentía, y el rostro serio, Parvati alzó la mano.

-¡Muy bien! -la felicitó la profesora. Nadie se atrevió a decir nada, pero varios chicos se miraban entre sí y sonreían. -Cuéntanos. ¿Cómo ha sido?

-Estuvo bien -dijo Parvati, encogiéndose de hombros.

Todos estallaron en carcajadas, como si hubiera dicho lo más gracioso del mundo.

-Vamos, todos, hagan silencio. Parvati, dinos, ¿tenías alguna preocupación, experimentaste ansias…?

-No, para nada, estuvo bueno -dijo Parvati, y dibujó una media sonrisa-. Se sintió rico.

Todos estallaron en carcajadas más fuertes, perdiendo el control.

-¡Basta, todos! -gritó McGonagall, enfadada-. ¡Parecen niños! ¡No parecen personas maduras discutiendo un asunto importante con seriedad!

Todos hicieron silencio.

-Muy bien, así está mejor. Gracias, Parvati, por compartir tu experiencia. En las semanas próximas, distintos profesores dedicarán una clase propia cada uno para instruirlos sobre sexualidad. De esa forma, no perderán el ritmo de las clases normales, al mismo tiempo que aprenden sobre este asunto que es tan importante a su edad…

-¿Eso quiere decir que Snape nos dará educación sexual? -dijo Ron a Harry en voz baja con el rostro en una sonrisa de oreja a oreja.

-Eso tengo que verlo -dijo Harry, igual de contento-. Será fantástico.

-No solo Snape -les dijo Hermione, volviéndose a ellos con una sonrisita traviesa también-. ¡¿Se imaginan al profesor Binns?!

Los tres se taparon las caras para que la profesora no los viera reírse.

-Hoy es mi turno comenzar, por lo tanto tengo preparada una clase sobre métodos anticonceptivos -dijo McGonagall, caminando de espaldas a ellos, hacia el pizarrón-. Parvati, dinos…

-Oh, rayos -Harry escuchó que protestaba Parvati, en el escritorio a su lado, en un susurro-. ¿Por qué demonios tuve que abrir la boca…?

-¿…Usaste algún método anticonceptivo?

-Sí, profesora -dijo ella de inmediato, muy rápidamente y con aspecto serio, como queriendo dar por zanjado el asunto-. Mi pareja usó el encantamiento condonmnimus.

-Muy bien, muy bien. Lo más recomendable, desde luego, si van a tener una vida sexual plena y continua, si están en pareja, por ejemplo; es aplicarse un encantamiento de esterilización temporal. Hay de todos los tipos: aquellos que duran un mes, tres meses, seis y un año. Cuanto más largo es, más largo es el encantamiento. Este tiene cierta complejidad: debe hacerse en noches de luna llena, va acompañado de una poción de esterilización y dura entre veinte minutos y tres horas de realización, dependiendo qué tan largo quieren que sea el efecto.

-¿Los hay para agrandar el pene? -preguntó Seamus, que no pudo contenerse, y toda la clase estalló en carcajadas fuertes y sonoras. La profesora, sin embargo, no perdió por un segundo el profesionalismo y le respondió con el temple inalterado y un tono elocuente:

-Sí, también hay encantamientos para alargamiento peneano. Pueden ser muy efectivos para aumentar el goce en una relación sexual y que de esta forma sea más placentera, sobre todo para una pareja femenina. Especialmente recomendable en caso de hombres que sufran de micro-pene.

Se lo quedó mirando con satisfacción, ya que toda la clase rompió en risas otra vez señalando a Seamus. Incluso algunos dijeron: "¡Seamus tiene micro-pene!" Y el muchacho se ruborizó y se quedó serio, mirando su pupitre.

-Como decía -continuó McGonagall, avanzando entre las mesas hacia el fondo-. Hay muchos y variados métodos anticonceptivos mágicos. La esterilización permanente es la más complicada de realizar, y no es muy recomendable. Quizás el día de mañana quieran tener hijos, quizás no. Pero, ¿para qué privarse de la posibilidad de forma perpetua? Sin embargo, si alguna vez realizan una esterilización temporal, ya sea de un mes, seis, doce, o los que sea, hay algo muy pero muy importante que deben tener en cuenta. ¿Quién puede decirme qué es?

Hermione alzó la mano bien alto.

-Vaya, Hermione -susurró Ron, impresionado-. ¿También te estudiaste todo el libro sexual?

Ella lo ignoró.

-¿Sí, señorita Granger?

-No hay que olvidar realizar el encantamiento de nuevo cuando se termina -respondió Hermione, muy seria-. Muchas brujas y magos han olvidado renovarlo, y acabado con resultados indeseables debido a ello.

-Muy bien, señorita Granger. Son veinte puntos para Gryffindor. Es lo más importante que quiero que sepan si van a internar hacerlos: ¡Renovarlos! Es mucho más fácil de lo que imaginan olvidar renovar el encantamiento de esterilización. Imaginen que hicieron uno de un año, para no tener que andar haciéndolo nuevamente. Si pasa el año y se olvidan de renovarlo, y tienen relaciones sexuales, podrían acabar con una Enfermedad de Transmisión Sexual Mágica, o incluso con un bebé indeseado. Mi recomendación es anotarse en un almanaque la fecha exacta, y cuando llegue ese mes ir tachando los días para no olvidarse.

"Pero en la clase de hoy no practicaremos estos hechizos. Como les dije, son solo para relaciones sexuales cotidianas, para personas con vida sexual plena. ¿Hay alguno de ustedes que tenga relaciones sexuales de forma continua con una pareja?

Todos miraron a Parvati al mismo tiempo.

-¿Qué rayos me miran? -protestó ella, ofendida-. ¡Fue solo una vez! ¡Seguro que ustedes también lo hicieron, pero no se atreven a decirlo, cobardes!

Nadie dijo nada.

-Bien, en ese caso, no hablaré sobre eso, quizás lo vean con alguno de los otros profesores, y si no es así no se preocupen, ya que al final de esta clase les daré un libro donde están todas las indicaciones. Pero hoy quiero concentrarme en el encantamiento condonmnimus. Como adivinarán, es el que sirve para protegerse en el momento, allí mismo.

"Supongamos que empieza a surgir una situación sexual con una persona, y ustedes no tienen realizados encantamientos esterilizantes. O incluso los tienen, pero no están seguros de haberlos renovado de forma adecuada. No teman: jamás hay ningún peligro en realizar un encantamiento condonmnimus. No pasa nada si tenían otro activo. No hay problemas en la duplicación de medidas anticonceptivas. No aumenta la eficiencia, ni tampoco hace daño. Yo siempre digo que, ante la duda, hagan un encantamiento condonmnimus antes del sexo.

"Este lo puede hacer cualquiera, ya sea hombre, o mujer. Y si ambos lo hacen, o lo hace uno solo, es lo mismo. También pueden aplicárselo a sus parejas, ya que provoca cierto placer erótico -más risas por parte de un grupito de chicas en el fondo-. Una vez realizado correctamente, no hay peligro. Podrán avanzar con el coito sin ningún inconveniente.

-¿Profesora? -preguntó Neville, alzando la mano con extrema timidez-. Tengo una duda…

Absolutamente todos lo miraron muy atentos. Neville se ruborizó por completo.

-¿Sí, Neville? -dijo McGonagall, jamás perdiendo su rostro profesional y pedagógico con el que daba la clase.

-Este… Yo… Me preguntaba si… bueno, si uno tiene el hechizo colocado… uno ya no se tiene que preocupar de… ¿de nada?

-Entiendo, señor Longbottom, que se refiere a eyacular en la cavidad vaginal de su pareja femenina, ¿no es cierto?

Más y más risas. Neville asintió cabizbajo, su rostro se había vuelto color salmón.

-No, Neville, a diferencia de los muggles, los magos no tenemos que preocuparnos por eso, ya que para eso son los encantamientos. Puedes eyacular donde quieras sin problemas.

La profesora dijo eso como si nada, y continuó hablando ignorando por completo las carcajadas de todos en el aula. Neville parecía que se quería morir. Harry y Ron escondían la cara bajo la mesa para que no vieran cómo se reían. No podían evitarlo.

-¿Quién quiere pasar primero para realizar un encantamiento condonmnimus en el frente del aula, para que todos lo veamos? -preguntó McGonagall tajante, y la clase entera quedó en el más profundo y aterrado silencio.

"Por favor, no yo", pensó Harry, apretando los labios con fuerza y deseándolo con todo su ser.

-¿Nadie? ¿Ningún voluntario? ¿Tendré que elegir yo?

"Por favor, yo no. Yo no", pensaba Harry, sufriendo intensamente por dentro.

-Bien -dijo McGonagall-. Potter, pasa al frente.