Desenlace
-¡OOOHHHHHHH, MADRE MÍA! -gritó Parvati, arqueando la espalda hacia atrás. Estaba completamente desnuda, encima de Harry, y no se molestaba en disimular lo mucho que estaba gozando, o bajar la voz. Se aferró a las barras donde colgaban las cortinas de la cama de Harry, que estaban abiertas, porque ni siquiera se habían molestado en cerrarlas.
La principal imagen enfrente de Harry eran los morenos pechos de Parvati, que a pesar de no ser tan grandes, eran los primeros que veía en su vida, cara a cara. Se balanceaban encima de él, mientras Parvati inclinaba la cabeza hacia atrás y arqueaba más la espalda, reclinándose.
Junto a ellos, en la cama de al lado, estaban los segundos pechos que Harry hubiera visto en su vida. Solo que los de Lavender, más grandes y pálidos, colgaban boca abajo, al igual que algunos rollos que colgaban de su abdomen, siendo una chica más rellenita. Estaba boca abajo, en cuatro patas, y Ron la embestía por detrás, como una bestia en celo, poseído. Harry nunca lo había visto tan alocado antes.
Se concentró en Parvati nuevamente, sujetándola tímidamente por la cintura, pero la chica lo miró con una expresión salvaje y le llevó las manos a sus pechos, mientras se movía hacia adelante y hacia atrás sobre él.
Luego de un rato, Lavender tuvo una controvertida idea:
-¡Cambiemos! -dijo, como si fuera lo más normal del mundo. Y, como quien no quiere la cosa, Parvati salió de encima de Harry y anduvo desnuda hasta la cama de al lado, al tiempo que Lavender saltaba sobre Harry, lo abrazaba con fuerza y empezaba a besarlo, con locura. Harry sintió el cabello rizado de la chica sobre él, y sus senos sobre su pecho. La tomó de la cintura y se metió dentro suyo. Luego giraron en redondo y él quedó encima de ella. Empezó a moverse sobre el cuerpo desnudo de Lavender, mientras ella ponía las manos detrás de la nuca, sonriendo y mirándolo a los ojos. Harry se dejó llevar por aquella locura y empezó a chuparle los pezones, extasiado.
Hermione, entretanto, estaba en medio de Snape, Lucius y Sirius. Los tres le tocaban todo el cuerpo, sin poder detener el deseo y la urgencia. Sirius la besaba en los labios, su cabello largo cayendo por su cuello. Snape, tras ella, desnudo, le acariciaba la espalda y le besaba la nuca, lentamente y con los ojos cerrados. Lucius miraba la escena con los ojos brillando, mientras se tocaba.
-Vamos, Hagrid, no lo resistas -ahora, Luna era ayudada por Ginny, que miraba al semigigante desde abajo, pasándose la lengua por los labios, mientras se desabotonaba el pantalón. Lo arrinconaron contra una pared. Hagrid no dejaba de lloriquear, negando con la cabeza.
-La carne es débil -les decía, con un gemido-. ¿Por qué me hacen esto?
Pero Luna ya le estaba quitando el abrigo de piel de topo, mientras Ginny subía por una de sus enormes piernas hasta la entrepierna, empezando a bajarle el pantalón.
Harry embistió a Lavender con ganas contra la cama, apoyándose en un codo, mientras se miraban a los ojos. Lavender gemía cada vez más fuerte, poniendo los ojos en blanco.
-¡Más fuerte, Ron, con ganas! -aullaba como loca Parvati, en la cama de al lado. A las dos chicas no les importaba en lo más mínimo que toda la escuela las oyera, habían enloquecido completamente.
Hermione sintió las manos de Snape sobre sus glúteos y su pene rozándola por detrás. Pronto, sintió también el de Lucius, contra un costado. Y luego el de Sirius, justo adelante.
Estaba entre medio de los tres. Los tres hombres la tenían totalmente rodeada. La chica se dejó llevar, con los ojos cerrados, inflando el pecho y sintiendo dedos desconocidos en sus pezones. Las manos la rodeaban por todos lados. Alguien se metía dentro de ella. Luego alguien más. Alguien más tomó su mano y sintió un miembro viril en ella.
Sintió a Snape y a Sirius penetrarla, ambos a la vez, mientras Lucius jugaba con su mano, y escuchaba al hombre hacer sonidos de placer junto a ella. Pronto le estaban acariciando el cabello, le metían dedos en la boca… La situación empezó a caldearse cada vez más, y el sofocante y pequeño armario se llenó de un calor que hervía en el aire.
Lejos de estar abrumada por la situación, Hermione quería más. Más y más. Cuanto más, mejor. Cuantos más, mejor. Empezó a pedirles más dureza, mientras gemía y se movía hacia a delante y atrás. Se apartó de los tres hombres y se puso en el suelo, en cuatro patas.
Snape se agachó enseguida tras ella y le tomó el trasero firmemente. Mientras la penetraba por detrás, Lucius Malfoy se agachó también a su lado y empezó a tocarle los pechos, obsesionado con ella. Hermione levantó la cara a tiempo para ver la silueta oscura del gran miembro de Sirius, que ahora estaba adelante, y el hombre le corría el cabello de la cara. Hermione abrió la boca y empezó a darle placer oral. Sintió las manos de Sirius en su cabello. Snape lanzaba sonidos de placer tras ella, mientras se movía contra sus glúteos, presionando fuerte.
Ahora, Lucius se metía bajo ella. Sintió sus pezones rozar contra el pecho depilado del mago. Este la tomó de las caderas y presionó contra ella desde abajo. Lo sintió entrar. Otra vez, entraban en ella entre dos, y eso solo lo hacía más placentero.
-¡Más! -gimió Hermione, moviendo la cadera hacia atrás, para sentir más presión, antes de abrir la boca y hundir la cabeza en el miembro de Sirius.
Ginny y Luna estaban de rodillas delante de Hagrid. Su pene gigantesco estaba entre medio de ellas. Una de cada lado, tenían las lenguas afuera y se lo rozaban de forma erótica, de cada lado, mientras lo miraban.
-¡Oh! -decía él, acariciando el pelirrojo cabello de Ginny.
Esta última se terminó de quitar la ropa interior y se puso de pie delante de él. Luna la sujetó por los hombros al tiempo que esta abría las piernas, presionando contra el semigigante, y Luna la empezó a bajar despacio, mirando cómo Hagrid penetraba a su amiga de a poco.
-¡OH! -gritó Ginny, con dolor, pero no se detuvo-. Duele -dejó escapar en voz muy baja.
-Déjate llevar -le susurró Luna al oído-. Ignora el dolor, y luego verás que te gusta.
Lavender y Parvati estaban como locas. Ahora Lavender tomó a Harry de la mano y tiró de él, para que saliera de la cama. Sin entender, Harry vio la mirada psicópata de la chica y decidió que lo mejor era no discutir cualquiera fuera la idea que hubiera tenido.
Esta lo llevó hasta la otra cama, y lo lanzó con un empujón algo violento junto a Ron. Ambos quedaron desnudos uno al lado del otro, boca arriba, y Parvati y Lavender compartieron una mirada con una sonrisita malvada, arrodilladas sobre ellos en la misma cama. Harry giró la cabeza y miró a Ron, que lucía tan aterrado como él.
Empezaron a tocarlos, a ambos a la vez. Harry sentía todas manos sobre su pene, pero no sabía cuál pertenecía a quién. Entonces vio que Parvati se daba la vuelta… Su trasero moreno estaba ahora sobre su cara… Estaba queriendo hacer el 69…
Snape golpeaba fuerte contra Hermione, furioso, por detrás. La chica era empujada por él hacia adelante, con lo que el miembro de Sirius se hundía hasta su garganta, al tiempo que Lucius, bajo ella, subía y bajaba la cintura constantemente, respirando agitado mientras le apretaba los pechos con ambas manos.
-¡Ahhhhh! -escuchó que gritaba Snape tras ella, llegando al orgasmo primero que todos. Acto seguido, Sirius hizo un sonido similar, y sintió el gusto de su semen en la boca.
Ginny subía y bajaba, parecía clavada sobre un tronco muy grueso y muy lubricado, que iba entrando cada vez más, con mucha dificultad.
-¡AHHHHHHH! -chillaba la muchacha, con dolor-. ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH!
-¡Tranquila, niña! -decía Hagrid, desesperado, aun llorando-. ¡Van a escucharnos! ¡Van a llevarme preso!
Pero Ginny se hundió un centímetro más, y gritó con un gemido tan potente que el calamar gigante, a kilómetros de distancia, se asustó y se hundió en lo profundo del Lago Negro, huyendo de la orilla.
Luna empezó a besar a Hagrid en los labios, pero entonces, al ver que Ginny no dejaba de gritar, y que realmente podían ser descubiertos, decidió empezar a besarla a ella. Las dos chicas empezaron a besarse, pasando las lenguas por sus labios y sintiendo la cálida saliva de la otra, mientras Luna presionaba a Ginny más abajo, y luego Hagrid hacia arriba, y luego Ginny se hundía hacia abajo otra vez.
Lucius tomó a Hermione del trasero con fuerza, hundió los dedos en su carne y la atrajo hacia abajo, haciéndola caer sobre él, ahora que los otros dos habían cumplido su trabajo. La hizo totalmente suya, besándola con tanto ímpetu que la chica sintió gusto a sangre en los labios, luego de que el hombre se los mordiera. Lucius levantaba la pelvis para hundirse en ella con mucha velocidad e intensidad, y Hermione luego empujaba hacia abajo, sin sentirse satisfecha, necesitando más.
-Más -gimió, sudando por todo su acalorado cuerpo-. ¡Más!
Snape empezó entonces a lanzarle encantamientos, en silencio. Hicieron que se caliente, más y más. Hermione estaba tan caliente que empezó a gritar. Sirius la hizo besarle el miembro otra vez, ahogando el sonido de sus gritos. Snape rozaba el suyo con sus glúteos. Lucius se estremeció por completo, acabando dentro de ella, mientras la abrazaba con fuerza. Hermione tuvo un orgasmo impresionante, que la paralizó desde el pelo hasta la punta de los pies, y acto seguido sintió otro más. Lucius no se detuvo, y tuvo un tercero, todos uno atrás del otro.
Harry sentía la lengua de Parvati moverse sobre toda su pelvis, el cabello de la chica cayendo sobre sus piernas, y al mismo tiempo él le besaba el clítoris, mientras le acariciaba el trasero con las manos, que estaba a centímetros de su cara. A su lado, el trasero de Lavender subía y bajaba sobre la cara de Ron. Entonces, las dos chicas se cruzaron una encima de la otra, como dibujando una "X" sobre la cama, y cada una le dio placer oral al otro chico de al lado.
-¡Ohhhhhhhh! -Hagrid tenía ahora a Luna contra la pared, y la embestía de forma salvaje mientras le inmovilizaba los brazos contra la pared. Ginny, en el piso, se tocaba a toda velocidad, respirando agitada mientras los miraba.
Luna lanzó un largo gemido y se estremeció, llegando al orgasmo. Hagrid entonces se apartó de ella y se dirigió hacia Ginny. La levantó del suelo con facilidad y la sentó sobre la mesa. Luego la puso boca abajo sobre ella. Era tan pequeña, y él tan enorme, que la manipulaba con total facilidad. Ginny sintió cómo el semigigante se hundía dentro suyo, casi partiéndola al medio. El dolor y el goce aumentaron a la vez, y entonces los ojos de Ginny quedaron en blanco, totalmente extasiada en medio de ese orgasmo brutal. Sintió que todo su trasero se mojaba muchísimo: Hagrid había acabado también, contra sus glúteos.
Parvati estaba colgada boca abajo, con los pies contra el barral de la cama. Estaban haciendo algo muy raro: Ron, siguiendo indicaciones de Lavender, la sostenía por los pies, parado en la cama, mientras la otra quedaba boca abajo, con la cabeza en las sábanas. Harry, sentado ante ella en la cama, se movía contra su cara, penetrándola por la boca, mientras Ron, de pie, le daba sexo oral a Parvati. Al mismo tiempo, Lavender, de rodillas junto a Harry, le daba sexo oral a Ron, y Harry a Lavender, con una pierna sobre su cabeza.
Pareció que se hubieran puesto de acuerdo: Primero Ron gritó "¡AHHHHGG!" y se estremeció, mientras acababa en la boca de Lavender. Acto seguido, Harry sintió a Lavender apretar las piernas contra su cara y sintió más humedad que nunca en su boca, supo que la chica había acabado también. Se relajó, sintió la parálisis subir por sus piernas y eyaculó dentro de la boca de Parvati. Instantes después, Parvati tomó aire y lanzó un gemido mientras soltaba los pies del barral y rodeaba el cuello de Ron, gimiendo mientras acababa también con los labios de él presionando contra su vagina.
Entonces, los cuatro cayeron sobre la cama, respirando agitados.
Pasó un largo momento en que ninguno dijo nada. Los cuatro respiraban muy agitados, tratando de recobrar el aliento. Lavender fue la primera en lanzar una risita. La chica se incorporó de un salto, se lanzó sobre Ron y, en una actitud que tomó a Harry por sorpresa, se lanzó en sus brazos y lo besó en los labios.
-No sabes cómo necesitaba esto -le dijo, feliz de la vida-. Hacía días que no podía reprimir más las ganas.
-Lo sé -dijo Parvati, junto a ella, agotada-. Me habían dicho que en la adolescencia uno sentía estas cosas, pero… ¡jamás pensé que sería tan intenso!
-Jamás podré superar la adolescencia sola -dijo Lavender, mirando a Ron a los ojos, mientras le rozaba los labios con un dedo-. Necesitaré ayuda, necesitaré a alguien que esté ahí para mí 24-7. Esto es insoportable de otra forma. ¿Qué dices, Ro-Ro? ¿Quieres ser mi novio?
Harry abrió grandes los ojos, sorprendido. No esperaba eso. Pero mucho menos esperaba la respuesta de Ron:
-Sí, claro -dijo, en un tono de voz débil, y Lavender y él empezaron a besarse con locura.
Harry agradeció que Parvati no imitara a su amiga en aquella ocasión, con esa pregunta, se vistió tan rápido como pudo y corrió lejos de allí con una excusa antes de que esta tuviera la oportunidad.
