Ginny abrió grande la boca y tragó el largo pene de Snape hasta lo profundo de su garganta. Emitió un gemidito ahogado, lo sacó afuera, bañado en su brillante saliva, y volvió a envolverlo con sus labios mientras lo chupaba con la lengua, cada vez más adentro en su boca.

Tras ella estaba Malfoy. El chico fruncía la nariz con una mezcla de desprecio y placer a la vez. Sujetaba el trasero de Ginny con ambas manos por atrás, y su miembro entraba y salía de la chica. Esta abrió un poco las piernas, y Malfoy pudo ver sus bellos púbicos pelirrojos rozando sus testículos.

Tras Malfoy estaba Nicolas Flamel. El anciano se movía con rapidez detrás de Malfoy, penetrándolo por detrás. Su torso desnudo era flaco esquelético, con bellos blancos, y su expresión parecía como si estuviera a punto de darle un infarto en cualquier momento.

Snape estiró una mano por encima de la espalda desnuda de Ginny y la dirigió hacia la boca de Malfoy. El chico le chupó los dedos a su profesor, mientras lo miraba a los ojos con sus ojos grisáceos. Snape le dirigió una mirada salvaje. Tras Malfoy, Flamel se aferraba con fuerza a sus caderas y lanzaba hechizos a su pene senil, con los que lo lubricaba y endurecía, para poder continuar follando a Malfoy por detrás.

De pronto, oyeron un sonido en uno de los cubículos de aquel baño en el que estaban: Alguien había tirado la cadena. Es decir que todo ese tiempo había habido alguien dentro de uno de esos cubículos, y ahora acababa de terminar de hacer lo que fuera que estaba haciendo y se disponía a salir.

Los cuatro se quedaron petrificados y giraron la cara hacia el cubículo a la vez. La puerta se abrió y salió de ella nada más y nada menos que… Nymphadora Tonks.

-Oh, santo cielo -dijo la bruja, mirando la escena que estaba teniendo lugar en el suelo del baño. Su cabello estaba rosado y parado como si llevara gel para el cabello. Tenía un delineado rosado en los ojos. -Veo que usted también fue convocado para proteger al castillo, señor Flamel…

Flamel se abrazó a Malfoy y escondió la cara en su espalda, al parecer avergonzado. Malfoy le lanzó a la joven bruja una mirada de desprecio y asco. Ginny giró la cabeza, el pene de Snape saliendo de su boca y bailando ante su cara, chorreando saliva. Snape la miraba con rencor.

-Este baño es de hombres -le espetó Malfoy, furioso.

-Fue mi error -dijo Tonks, caminando de forma elegante por el baño, hasta quedar ante el chico. Lo miró fijamente a los ojos. -Hacía mucho que no venía.

Entonces, Tonks empezó a quitarse la ropa. Tenía una musculosa apretada a sus grandes pechos y un pantalón de cuero apretado que marcaba su pronunciada figura. La musculosa marcaba sus pezones, que se habían puesto duros. Malfoy le lanzó una sonrisita malvada, mientras la miraba.

Tonks se quitó la musculosa y sus pechos ondearon en el aire, con sus pequeños pezones rosados a la vista. Luego se desabrochó el pantalón y se puso de espaldas a ellos. Mientras se lo bajaba, su enorme culo fue visible, con una diminuta tanga rosada hundida en la raja. Flamel extendió una pálida mano y empezó a acariciarle el trasero. Tonks se volvió, mordiéndose los labios de forma sensual, tomó la mano de Flamel y empezó a moverla por su tanga, haciendo que se la bajara.

-¡Abran sus cuerpos, ÁBRANLOS! -gemía Trelawney, desnuda sobre una mesa redonda, alzando las piernas hacia su cabeza, de forma muy flexible, y abriendo sus labios vaginales con las dos manos, mientras lanzaba gritos de placer. Por turnos, distintos alumnos se acercaban a ella para tener sexo. Estaban ya todos desnudos, poseídos por los perfumes sexuales, las fragancias eróticas que flotaban por toda el aula.

Ron y Dean se acercaron a la profesora a la vez, luego de que Seamus acabó con sorprendente rapidez. Trelawney le aplicó un encantamiento lubricante a Dean, que le rozó su ano con la punta del pene. Pronto la profesora lo abrió, permitiéndole que la penetrara por allí.

-Abran sus anos -gemía, relamiéndose de placer sobre la mesa-. Ábranlos…

Ron la penetró por delante, mientras Lavender se acercaba a la profesora del otro lado de la mesa y ponía sus partes en su cara. Trelawney le pasó la lengua por el clítoris, y Lavender lanzó un aullido de placer. Seamus se colocó detrás de Lavender y la abrazó por detrás. Mientras Trelawney le daba sexo oral a Lavender, Seamus le pasaba el miembro a esta por la línea de la cola, mojándola de los líquidos que le salían por la excitación.

En otra mesa, colocada también boca arriba, estaba Parvati. Neville la sujetaba de las piernas mientras se movía con torpeza hacia adelante y atrás, pensando que la estaba penetrando, aunque en verdad no había conseguido hacerlo. Toda el aula estaba desenfrenada y teniendo una orgía sexual que solo los invitaba cada vez más, con cada segundo, a ponerse más alocados y tensos, más extasiados y enfermos de sexo. Neville resbaló con la alfombra bajo él, agarró fuerte a Parvati para mantener el equilibrio pero no lo logró: ambos cayeron de lado, rodando por las alfombras del suelo hacia la puerta trampa.

Pero el premio a la posición sexual más artística se lo llevaban los adolescentes del campo de Quidditch. La posición en la que tenían sexo era lo más creativo que se hubiera visto en Hogwarts jamás:

Acostada boca arriba sobre su propia escoba, que flotaba suspendida a medio metro del suelo, estaba Angelina. La chica, totalmente desnuda, tenía las piernas abiertas flexionadas hacia arriba. Su trasero se clavaba en el palo de la escoba, cayendo una nalga por cada lado, y allí, montado también a la escoba cerca de las cerdas de esta, estaba George. El chico penetraba a Angelina mientras le sujetaba las piernas y se movía hacia adelante y atrás. Con cada movimiento, la escoba, que flotaba en el aire, le acercaba o alejaba a Angelina, provocando el movimiento de penetración.

Arrodillada en el suelo, bajo George, estaba Alicia Spinnet. Le chupaba los testículos, mientras estos oscilaban hacia un lado y el otro, al tiempo que era penetrada por detrás por Andrew. Este se encontraba espalda con espalda con Jack, bajo la escoba flotante, sentados en el césped del campo.

El sol brillaba sobre ellos, sus gemidos eran tan altos que retumbaban por las gradas. Cualquiera que se asomara desde los terrenos del colegio podía ver lo que estaban haciendo. Pero no había posibilidades de controlarse.

Jack, con la espalda pegada a su compañero, penetraba por delante a Katie Bell. La chica tenía las piernas abiertas extendidas en el césped, y el muchacho, que estaba muy bien dotado, se metía dentro de ella reclinándose ambos hacia atrás, en posición tijera. Y Katie, con ambas manos apoyadas en el césped tras ella, tenía la cara hacia arriba, con la que le chupaba los testículos a Fred. Este estaba parado sobre ella, y su pene entraba y salía de la boca de Angelina. Estaba de pie del otro lado de la escoba, enfrentado a su hermano. Cuando uno de los gemelos penetraba a Angelina por un orificio, la escoba se movía hacia el lado contrario y el otro gemelo le entraba por el otro.

En un momento, Fred y George se miraron entre sí y se guiñaron un ojo mutuamente, sonriendo.

-¡Engorgio! -exclamó Luna en un susurro, para que no los oyeran en el resto de la biblioteca, apuntando al miembro de Harry. Este se hinchó y se agrandó varios centímetros, dentro de ella.

Harry y Luna se besaban desenfrenados, alcanzando el clímax, él apretándole los pechos por debajo de la camiseta, ambos desnudos de la cintura para abajo, con sus pantalones arrugados a sus pies, ella con un pie en el suelo y otro aun pasando detrás de Harry, hacia su espalda.

-¡Engorgio! -volvió a decir la chica. Luego de Hagrid, necesitaba hacer eso para poder disfrutarlo. Era la única forma.

Se abrazaron con fuerza y Harry sintió el cuerpo de la chica sacudirse en un incontenible orgasmo. Le clavó las uñas con más fuerza que nunca y su cuerpo tembló mientras era invadido por un estremecimiento lleno de goce y placer. Finalmente, se quedó rígida, su cuerpo pegado al suyo, la piel de sus piernas pegadas entre sí con el calor.

Harry la dio vuelta y la puso de espaldas contra la estantería de libros. La penetró por detrás, hundiéndose en la carne de ese firme y contundente trasero, mientras la tomaba de las caderas. Pronto sintió que la excitación subía a otro nivel, y la sensación paralizante subía por sus piernas. Sacó su miembro agrandado mediante magia, ahora de unos cuarenta centímetros, fuera de ella y lo sostuvo con la mano. El semen empezó a saltarle sobre el trasero de la chica, golpeando con fuerza contra sus nalgas y chorreando por ellas, hacia el piso de la biblioteca.

Snape se acercó a Tonks y empezó a besarla en los labios. Ella le rodeó la cara con brazos y le devolvió el beso muy efusivamente. El profesor la tomó de la desnuda cintura y apretó su cuerpo contra el suyo. Ambos se dejaron caer al suelo, Snape de rodillas y ella sentada encima suyo, con las piernas apretándolo por detrás. La joven bruja le tomó el miembro con la mano, se lo acarició, bajándole y subiéndole la piel, y luego lo llevó hacia ella, haciendo que le rozara los labios, que se los abriera lentamente, para luego entrar. Se sentó sobre su ex profesor de pociones y se movió sobre él, besándolo en los labios. Ahora sentía su duro miembro adentro, moviéndose dentro de ella, acariciándola por dentro, en círculos.

Malfoy se colocó detrás de Tonks, sentándose de rodillas también, tras ella, dirigió su pene a su trasero duro y parado, y la penetró por detrás, al tiempo que Snape lo hacía por delante. Se movieron ambos bajo ella, abrazándola por cada lado. Ginny rápidamente se colocó detrás de Malfoy y lo abrazó, apoyando sus grandes tetas en su espalda, y luego le tomó el pene con una mano, ayudándolo a entrar dentro de Tonks.

Flamel, chorreando deseo, fue hacia Ginny y se puso tras ella, acercó la cara a su trasero, casi acostado al nivel del suelo, y empezó a chupárselo. Ginny sacó cola hacia atrás y sintió la lengua de Flamel en su trasero y en sus labios vaginales, chupándola por todos lados. El mago le sujetó el trasero con ambas manos y hundió la cara dentro, sin dejar de chuparla de forma obsesiva.

Y entonces, en ese momento de locura desenfrenada, lo oyeron otra vez: alguien tiraba la cadena en un inodoro de otro de los cubículos. Había alguien más en ese baño.

Todos giraron la cabeza a la vez hacia el cubículo, en el momento en que se abría la puerta y una nueva persona salía de él.

Para sorpresa de todos, Ojoloco Moody apareció ante ellos, cerrando la puerta del cubículo detrás de sí y mirándolos con su ojo normal y su ojo mágico, que giraba descontrolado clavándose en los pechos de las chicas y en los penes de los hombres, agrandándose y achicándose, como si examinara con atención las partes de cada uno de ellos, haciendo zoom en cada una.

-Moody -susurró Snape, delante de Tonks.

-Veo que no fui el único convocado para proteger el castillo -dijo Ojoloco, sacándose el pesado abrigo y dejándolo caer al suelo. Se quitó entonces la vieja túnica color marrón, y reveló bajo ella un velludo pecho lleno de cicatrices de todo tipo, pero con considerables músculos sobre una barriga pronunciada.

El mago se acercó al grupo, al tiempo que se metía una mano en los enormes calzones a rayas y sacaba fuera un pene grueso y gordo, que empezó a masajear mientras se colocaba detrás de Ginny.

Ginny sintió a Ojoloco besarle el cuello. Tenía aliento a alcohol. El mago dirigió su miembro a ella por detrás, mientras cruzaba las manos por delante para acariciarle los pechos. Y empezó a penetrarla, fuera de control. Ginny lo disfrutó y le acarició la pata de madera, extendiendo una mano hacia atrás. Flamel se colocó delante de Ginny y empezó a chuparle las tetas, mientras la penetraba también. Ambos magos estaban dentro de su vagina a la vez, sus penes pegados uno junto al otro. Ginny se levantó y se dejó caer una y otra vez sobre los dos penes que la penetraban a la vez, sin poder contener las ganas de que la follaran tanto como fuera posible, que emanaban por cada poro de su cuerpo.

Parvati se puso boca arriba sobre otra mesa redonda. Abrió las piernas, mientras miraba el techo, respirando muy agitada, rozándose los pechos a ella misma con los dedos, sintiendo cómo Neville le sujetaba las piernas e intentaba sin éxito meterse dentro suyo. Entonces Ron hizo a Neville a un lado, la sujetó más firmemente e introdujo su miembro dentro de ella. La chica se mordió los labios, miró hacia atrás y vio que Seamus también se acercaba, su pene suspendido erecto hacia adelante. Se lo tomó con la mano y empezó a tocárselo, regodeándose en el placer. Dean se acercó por el otro lado y empezó a tocarle los pechos.

-Lavender -gimió la profesora Trelawney, desde la otra mesa-. Estoy casi segura… querida mía… -hablaba en gemidos entrecortados-. Que he visto en tu futuro inmediato… que te pondrás boca abajo sobre Parvati… Y Neville conseguirá el orgasmo de esa forma…

Lavender se acercó a Parvati, se puso arriba de la mesa, boca abajo sobre ella, y las dos chicas se besaron en los labios. Entre sus piernas se colocó Neville junto a Ron, y mientras Ron lo hacía con Parvati, Neville intentó con Lavender. Ron le indicó con un dedo cuál era el lugar donde tenía que intentar meter su miembro, ya que el chico no parecía saberlo, y entonces, finalmente, Neville pudo meterse dentro de Lavender.

Se oyó un relincho y un galope. Firenze había empezado a galopar a toda velocidad hacia la mesa de Trelawney, y bajo él colgaba un gigantesco pene de caballo de unos sesenta centímetros de largo que sorprendió a todos, duro como un garrote.

-Esto sí que no lo vi venir -dejó escapar Trelawney con un gemido aterrado. El centauro se lanzó sobre ella, rompió la mesa y ambos cayeron al suelo, ella gritando bajo él. Enloquecido, el centauro empezó a moverse sobre la profesora, los cascos de sus patas de caballo golpeando contra el suelo a ambos lados de ella y su gigantesco miembro acercándose a las piernas de la mujer, que se aferró con ambas manos de la alfombra del suelo, mirando al centauro a través de sus enormes anteojos con los ojos desorbitados.

-¡Uuuffg! -con una exclamación de regocijo pronunciada de forma ahogada, ya que tenía el pene de Fred en la boca, Angelina se apretó los pechos con ambas manos y sintió el orgasmo recorrer todo su cuerpo, mientras George le sostenía las dos piernas en alto y acababa dentro de ella, el semen chorreando fuera de su vagina y por su pene y testículos, para acabar luego en los labios de Alicia, que aún succionaba los testículos del adolescente.

Alicia, a su vez, se estremeció con un segundo orgasmo, chorreando jugos vaginales sobre el pene de Andrew, que la besaba en la espalda mientras acababa dentro suyo. Jack, de espaldas a él, sacó su pene fuera de Katie y su semen salpicó sobre su ombligo y abdomen, llegando una parte incluso hasta su pecho izquierdo. Katie tomó el líquido con los dedos, se lo llevó a los labios y se chupó los dedos, mirando a Jack de forma erótica. Este le metió tres dedos dentro y empezó a moverlos en círculos hasta que la chica puso los ojos en blanco y se estremeció también en un tercer orgasmo consecutivo.

Sobre ella, Fred eyaculaba en ese momento en la boca de Angelina. Sacó su miembro fuera, el semen salpicando en su cara y chorreando por la comisura de sus labios. Sin poder detenerlo, lo bajó y salpicó más líquido seminal en la cara de Katie, bajo él. La chica le tomó el miembro y se lo metió en la boca. Fred miró hacia el cielo, disfrutando aquello y acariciando la cara de Angelina, al tiempo que terminaba de eyacular en la boca de Katie.

Harry y Luna se habían limpiado con sus varitas, se habían vestido rápidamente y habían empezado a caminar de regreso a las mesas de la biblioteca. Harry lucía cabizbajo y algo triste.

-¿Qué te ocurre? -preguntó Luna.

-Lo siento, yo… Esto fue un error, Luna. Yo estaba pensando en otra persona, no puedo…

-Tranquilo -dijo ella rápidamente-. Esto solo fue un… desahogo. No te lo tomes tan en serio. Seguimos siendo amigos, no pasa nada.

La chica lo tomó de una forma que le pareció increíblemente madura y sensata, sin sentimentalismos ni emociones.

-¿Quién es la chica que te gusta? -preguntó Luna, con curiosidad. Harry la miró y decidió que no tenía sentido ocultarlo.

-Hermione.

-¿De verdad? Vaya, qué mala pareja.

-¿Por qué lo dices? -le espetó Harry, ofendido.

-Bueno, tú eres el centro de atención, siempre lo has sido. Eres todo heroico, y la gente te ama. Es obvio que opacarás a cualquier pareja que esté a tu lado. Necesitas una mujer a quien no le moleste que la conozcan solamente por ser "la novia de…", alguien que no busque reconocimiento. Hermione es todo lo contrario a eso. Es una chica que necesita destacar, en cada clase, en cada asignatura. Necesita destacar y brillar, sentirse importante. No creo que logre sentirse valiosa e importante si está a tu lado… Peeeroooo, si te gusta... -añadió rápidamente encogiéndose de hombros, al ver la cara que puso Harry.

-Sí, me gusta -dijo él, tajante.

-No me malinterpretes, es la mejor bruja en la que podría pensar, para cualquier chico -siguió diciendo Luna, con su brutal honestidad de siempre-. Cualquiera sería muy afortunado de tenerla. Es la bruja más inteligente y hábil que conozco. ¿Sabías que le enseñó a su gato a ir al baño en inodoros?

-¿Qué?

-¡Sí! Su gato va al baño en inodoros, y hasta sabe tirar la cadena. Es sensacional.

En ese momento, mientras Snape y Malfoy penetraban a Tonks, y Moody y Flamel a Ginny, oyeron el ruido de la cadena en el último de los cubículos que quedaba en ese baño.

Todos alzaron la mirada, sin poder creerlo. La puerta del cubículo se abrió. Y allí, saliendo del cubículo, caminando con su cola peluda alzada y la cara chata de ojos amarillos clavada en los magos que estaban teniendo una orgía ante él, estaba nada más y nada menos que Crookshanks.

Todos miraron al gato muy sorprendidos. El animal se los quedó mirando, como evaluándolos. Pasó la mirada por todos ellos: primero por Flamel, luego por Alastor, luego por Ginny, luego por Tonks… y, finalmente, se quedó mirando fijamente a una persona, a la que dedicó toda su atención y a la que empezó a ronronear, relamiéndose con la lengua: Malfoy.

Malfoy bajó la mirada, al parecer a punto de llorar. Al gato caminó hacia él y le refregó la cola en las piernas y en los muslos. Luego le empezó a chupar los testículos, con su lengua de gato. Malfoy se apartó un poco de Tonks y acarició el pelaje canela del gato. Sabiendo que no tenía alternativa, llevó su miembro hacia él…

Firenze embistió a Trelawney contra el piso, alzando sus cascos en el aire y luego bajándolos pesadamente a su lado mientras introducía sus sesenta centímetros en ella. La profesora chillaba y gritaba, pero lo disfrutaba.

Neville, tal como había predicho la profesora, acabó dentro de Lavender, lanzando unos gemiditos de placer mientras lo hacía. Parvati y Lavender ahora se besaban una sobre la otra con locura, mientras a su lado un mar de penes las rozaban por todas partes, se metían dentro de ellas, por sus bocas, contra sus senos, rozándoles los traseros, sus genitales…

En la mesa de atrás, Fay Dunbar gritaba extasiada, con ambas manos contra una mesa. Toda el aula era un desenfreno sexual que no podía detenerse. Los perfumes y la poca luz del aula se mezclaban con el reflejo del fuego en la hoguera, y el sudor caía por la piel de sus piernas y espaldas, mientras sus miembros se unían entre sí y todos en el aula sentían las manos de otras personas en cada centímetro de su cuerpo.

-¡MIIIAAAAAAUUUUUU! -chilló Crookshanks, sus ojos saltando fuera de las órbitas cuando el pene de Malfoy se hundió profundo bajo su cola peluda. Malfoy acariciaba al gato y lo penetraba con deleite.

Tras él, Flamel ahora se tocaba a sí mismo en el piso, eyaculando sobre un costado del cuerpo de Tonks. Esta y Snape aullaban de placer, moviéndose con velocidad uno sobre el otro.

Ahora Ginny le daba sexo oral a Moody, en cuclillas, su trasero erguido junto a Snape. El profesor le pegó una nalgada a la chica, sonriendo mientras se movía frente a Tonks. Sus ojos brillaron con malicia, apretando sus dientes mientras penetraba a Tonks, mirándola a los ojos con algo parecido a furia en la mirada.

Movió su mano hacia Ginny otra vez y empezó a meterle los dedos. Con la otra mano empuñó su varita y pronunció un conjuro que hizo que la vagina de la chica se dilatara y se abriera más, permitiendo que su mano entera quedara dentro suyo.

-Diez puntos menos para Gryffindor -exclamó, solo por maldad, mientras le metía el puño entero. Delante de Ginny, Moody conducía su miembro con la mano en la boca de la adolescente, introduciéndoselo dentro mientras le sujetaba la cabeza con la otra mano.

Tonks abrió más las piernas. Tenía un arete en uno de sus labios vaginales y un tatuaje mágico que se movía solo bajo el ombligo. Agarró fuerte a Snape del pecho y le acarició los pectorales y los abdominales, apretando sus glúteos sobre él y sintiendo cómo ambos acababan a la vez, lanzando gritos de excitación y placer. Sintió el semen de Snape fluyendo dentro suyo, su pene aún entrando y saliendo de ella.

Varios penes eyacularon a la vez sobre Parvati y Lavender, regando semen sobre todas partes de sus cuerpos: cabello, cara, pechos, espaldas, muslos y piernas. Lavender sintió que Ron le metía el pene en la boca luego de eyacular sobre su cara, y Neville le rozaba la vagina con su pene aún duro y resbaloso.

Parvati tomó dos penes con cada mano y los masturbó, sintiendo cómo estos lanzaban sus líquidos seminales todos sobre su cuerpo.

El calor estalló en el aula mientras todos los alumnos tenían orgasmos y acababan, casi en forma simultánea. Firenze disparó una impresionante cantidad de semen de centauro sobre Trelawney, dejándola empapada de un líquido blancuzco de pies a cabeza, y pronto los gemidos y gritos sexuales fueron relajándose en el aula, a medida que todos recobraban la normalidad.

-Bien… esto fue… instructivo -comentó la profesora, empapada, mientras se acomodaba los anteojos llenos de semen de centauro y se enderezaba en el piso-. Una buena clase de educación sexual.

Miró a sus alumnos, alarmada, mientras Firenze caía al suelo a su lado, extasiado.

-¿Alguna duda?