-Haaarrrrrry… Haaarryyy

Había un susurro en su cabeza. Una voz que sonaba como de serpiente.

Harry se movía en zigzag por un oscuro corredor. Un hombre con una capa negra estaba sentado en una silla, delante…

-Haaarrryyy -susurraba el hombre, con voz aguda y escalofriante-. Estoy a punto de ir por ti, Harry…

Entonces lo vio: era Voldemort. Su rostro blanco, sus hendiduras de serpiente en lugar de fosas nasales. Sus ojos rojos lo miraban con profunda maldad.

-Iré por ti, Harry -le susurró, al instante que un dolor agudo estallaba en su cicatriz-. Muy pronto, estaremos juntos…

Entonces, Harry bajó la mirada, y pudo ver que Voldemort se tocaba el bulto. Parecía haber algo escurriéndose allí debajo, como si en lugar de pene tuviera una serpiente moviéndose por sus pantalones.

-Muy pronto -le susurró, riendo a carcajadas tenebrosas.

-¡Harry! ¡Harry!

Harry no podía despertar. Le ardía la cicatriz. El dolor era insoportable.

-¡HAAAARRRYYYYY!

Sintió que le daban un almohadonazo en la cara, y abrió los ojos. Era de día, pero no tanto. El sol parecía haber salido un poco más que cuando se había dormido pensando en Hermione, un rato atrás.

-¿Fred? ¿George?

Harry se incorporó en la cama.

-Harry, ¡el partido! -dijo Fred, que lo miraba desde el borde de la cama-. ¡Vamos! ¡Levántate!

-¿El partido? Pero si yo no iba a jugar. ¿De qué hablas? ¿Qué hora es? -sentía como si no hubiera dormido nada.

-Las nueve -dijo George, a su lado.

-¡Las nueve! ¡Pero si habré dormido solo dos horas!

Moría de ganas de acostarse de nuevo. Tenía tanto sueño que hasta olvidó el dolor de la cicatriz, que desaparecía lentamente.

-¡Vamos, Harry, no puedes abandonarnos!

-¡Pero si yo no iba a jugar!

-Andrew y Jack no pueden jugar, están en la enfermería -dijo Fred.

-Sí, contrajeron Grindylow Genital -explicó George-. Por follar sin condonmnimus.

-¿Grindylow Ge…?

-¡Vamos, Harry! ¡Es la final! ¡La gran final contra Ravenclaw! ¡Si ganamos, ganamos la copa de Quidditch! Ginny ya accedió a jugar como guardián, solo nos faltas tú.

-Está bien -Harry se incorporó de un salto-. Vamos.

-Y date un baño -le recomendó George, haciendo ademán como si espantara a una mosca-. Hueles horrible. Y tienes polvo pegado por todo el cuerpo, ¿sabías?

-Sí, de acuerdo. Me daré un baño.

Más dormido que despierto, Harry se bañó, desayunó a toda velocidad y se dirigió al estadio de Quidditch con el resto del equipo. La alta actividad de la noche en la Casa de los Gritos, el haber dormido dos horas y aquel sueño reventándole la cabeza, por el dolor en la cicatriz, no parecían ser el mejor estado para enfrentar una final de Quidditch. Sin embargo, los otros miembros del equipo no lucían mejor: Angelina tenía cara de haber dormido menos que Harry, Alicia lucía con una resaca impresionante, como si volviera de la borrachera de su vida, y Katie no dejaba de masajearse el trasero cada vez que los demás miraban para otro lado, aunque Harry la captó de reojo. Tenían pinta de haber tenido tanto sexo como él, o aún más.

Ginny, por otro lado, estaba cabizbaja y como triste, demacrada. Alzó la mirada a Harry de forma nerviosa cuando este apareció con su túnica de Quidditch y enseguida miró hacia otro lado. Los gemelos aparecieron luego, y Angelina se puso de pie, bostezando.

-Bien, equipo -dijo Angelina, en el momento en que usualmente el capitán daba unas palabras de aliento, antes del juego-. Traten de no dormirse en el aire y… -cerró los ojos, bajando la cabeza, y los abrió de golpe, enderezándose de súbito-. Bueno, traje algo para animarlos. Espero que nos despierte un poco.

Sacó cinco termos repletos de jugo de calabaza y empezó a servir el contenido en siete vasos distintos.

-Vamos -los alentó, ya que algunos no probaban la bebida-. Noté que no desayunaron mucho. Necesitamos recuperar fuerzas, y el jugo de calabaza es muy nutritivo. No saldremos al estadio hasta que se vacíen los cinco termos.

Empezaron a beber, de mala gana. Harry bebió un vaso, dos, tres… Cada vez que lo terminaba, Angelina se lo llenaba de vuelta. Finalmente, después de lo que pareció el décimo vaso repleto, se acabaron los cinco termos. Todos habían bebido hasta reventar.

-Bien, ahora sí. Vamos, equipo. Afuera -Angelina les hizo un gesto de mala gana con la cabeza.

-Perdona -dijo Fred, alzando la mano-. Tengo que orinar.

-Luego del partido. Vamos.

Entraron los siete al campo de juego con sus escobas en la mano, bostezando, agarrándose la cabeza, que les dolía, o, en el caso de Katie, masajeándose el trasero compulsivamente. En lugar de haber el habitual estruendo cuando el equipo salía al estadio, por parte de los hinchas y de los alumnos de todo el colegio, solo hubo algunos aplausos aislados. La mayoría de los alumnos en las tribunas parecían tan destruidos y arruinados como ellos.

Harry, de inmediato, empezó a sentirlo: la excitación crecía en él, más y más a cada instante. Rayos. ¿Por qué tenía que pasarle aquello? ¿Cuándo iba a terminar esa pesadilla?

Salió el equipo de Ravenclaw: Roger Davies iba a la cabeza, junto a Cho Chang. Harry notó que esta lo miraba y le sonreía. De inmediato, una erección enorme se le formó en el pantalón. Fingió que examinaba el palo de su escoba, para taparla con las cerdas.

-Disculpa -dijo Ginny, chocando contra él mientras se le adelantaba a toda prisa. Harry quedó inmóvil. ¿Había imaginado eso? ¿O, al pasar a su lado y chocar contra él, Ginny le había lanzado un manotazo al paquete?

Se subieron todos a sus escobas. Harry estaba frente a frente con Cho Chang, que lo miraba y se mordía el labio de forma sugerente. Aunque también parecía estar por dormirse, agotada.

"Mierda", pensó Harry, que estaba durísimo, más que nunca. "Mierda, mierda, mierda".

Madam Hooch llegó al centro del campo, y Harry vio que lucía destrozada también, con profundas ojeras y el cabello más revuelto y parado que nunca.

-Bien, chavales, suban ya a las malditas escobas -dijo con pereza, arrastrando los pies por el suelo. Luego de eso, muy rápidamente y de mala gana dijo: -Tres, dos, uno, ya.

No le puso ni un poco de emoción. Las bolas salieron despedidas por el aire, la Snitch se perdió de vista al instante, y la quaffle voló bien alto. Sin embargo, los dos equipos se tomaron todo su tiempo para montar las escobas.

-Davies monta su escoba -relataba muy lentamente Lee Jordan, con menos emoción que nadie, como si volviera de una fiesta que había durado toda la noche y se estuviera quedando dormido al micrófono-. La monta… monta la escoba… parece que va a dar la patada al suelo para volar… parece… lo intenta… lo vuelve a intentar… y cae al piso, aparentemente dormido.

Stretton, otro jugador de Ravenclaw, había montado a su escoba y esta se movía muy lentamente hacia adelante, a paso de hormiga, más impulsada por inercia que otra cosa, y chocó de frente contra la de Angelina, que estaba literalmente roncando sentada en la suya. Las puntas de ambas escobas chocaron entre sí y quedaron inmóviles en el lugar, sus jugadores durmiendo encima.

-Ahí está… la Snitch -dijo Harry, alzando una mano al cielo. Veía la Snitch dorada brillando en lo alto, cerca de uno de los postes de Ravenclaw. Pero estaba tan lejos… tan lejos… y él estaba tan cansado…

Cho Chang, un poco más cerca, estiró el brazo también, viéndola, pero finalmente cayó de lado de su escoba, de la que jamás había despegado, y quedó tendida en el suelo, agotada.

Pronto, se escucharon ronquidos amplificados en lugar de los comentarios de Lee Jordan: se había quedado dormido él también.

-Creo que el juego no podrá realizarse así -se escuchó la voz amplificada de McGonagall, junto a Lee-. Tenemos que hacer algo que los despierte.

-Bueno, profesora, si usted me autoriza… -se escuchó que decía Hagrid, a su lado.

-Adelante, Hagrid. Haga lo que tenga que hacer. Esto es un desastre.

Se oyó que Hagrid lanzaba un silbido profundo que resonó por los árboles del Bosque Prohibido. Harry se incorporó un poco en su escoba, asustado. Aquello no podía ser bueno.

Y, efectivamente, empezaron a oírse pesados pasos lejanos, resonando entre los árboles del bosque prohibido. El suelo empezó a temblar…

-Oh, no -dijo Harry.

Angelina abrió los ojos de golpe, al sentir el temblor. Cho Chang se incorporó del suelo, mirando alrededor, confundida.

Los pasos se acercaron cada vez más, y de pronto alcanzaron a ver, por encima de las tribunas más altas, que las copas de los árboles del linde del Bosque Prohibido se sacudían. Algo las estaba apartando. Algo gigante que se acercaba pesadamente.

Hermione, en la tribuna, se volvió en el asiento, para mirar tras ella. Varios alumnos hicieron lo mismo, despertando de golpe y agitando las cabezas, para ver qué pasaba.

-Pero si es… -dijo Seamus Finnigan, en la tribuna de Gryffindor, abriendo los ojos con horror-. ¡UN TIRANOSAURUS REX!

-No seas estúpido -dijo Dean a su lado, dándole un codazo-. Solo es un gigante de las montañas.

-Ah, está bien… Espera, ¿un qué?

Grawp apareció de pronto en medio del campo de juego, luego de pegar un salto brutal por arriba de las tribunas y aterrizar en el césped haciendo temblar todo, mirando alrededor a los jugadores, que se quedaron boquiabiertos. Entonces, el gigante alzó una mano y empezó a dar manotazos hacia donde estaban los jugadores de ambos equipos, que subieron a sus escobas y empezaron a volar a toda velocidad, pero para huir de los manotazos del gigante.

-Muy bien, Hagrid -lo felicitó McGonagall, muy contenta-. Una gran táctica. Lo hacíamos mucho en mis épocas, cuando los partidos se jugaban a las cinco de la mañana. Los jugadores no despertaban de otra forma. Usábamos Trols, me acuerdo muy bien. Claro que luego lo prohibieron…

Lee Jordan despertó de golpe, el micrófono chorreando saliva, agitó la cara y empezó a relatar a toda velocidad.

-Angelina tiene la quaffle. Esquiva un manotazo del gigante por un pelo, se le mete por entre las piernas y pasa del otro lado. Pero… ¡UHH! Davies le roba la quaffle luego de esquivar una patada del gigante a último momento…

Harry, bien despierto ahora, volaba varios metros por encima de la cabeza de Grawp, observando el campo en busca de la Snitch. Sin embargo, había algo que no lo dejaba concentrarse, y no era el sueño: su erección estaba peor que ninguna que hubiera experimentado hasta ese momento. Las ganas de tener sexo eran demasiado incontrolables. Aquel día era el peor, y justo en medio del partido.

No iba a aguantar, sabía que no. O encontraba la Snitch en ese momento, o acabaría follándose al césped del campo, escarbando un hoyo en él. No había alternativa. Las ganas eran demasiado intensas…

Voló a toda velocidad hacia los postes de Ravenclaw, esquivando un manotazo de Grawp, al que se le había dado por saltar en el aire y tratar de atraparlo con su gigantesca mano. Vio que Ginny se acercaba a toda velocidad a él.

-¡Harry! -le gritaba la chica, volando a la altura de la cola de su escoba.

-¡Ginny! ¿Qué haces aquí? ¡Eres guardiana! ¡Tienes que cuidar los postes!

-¡No aguanto más, Harry! -le gritó la chica, y Harry abrió mucho los ojos-. ¡FÓLLAME!

-¡NO!

Harry se alejó de ella tan rápido como pudo. Y Ginny, en lugar de seguirlo, fue directo hacia Roger Davies, que volaba muy bajo, lo derribó de su escoba a pocos metros del suelo lanzándosele encima, saltando fuera de su escoba, y ambos cayeron juntos al terreno de juego, donde Ginny empezó a besarlo con locura.

-¡DETENGAN EL PARTIDO! -gritó Lee Jordan-. ¡WEASLEY HA DERRIBADO DE FORMA SUCIA AL CAPITÁN DE RAVENCLAW, Y PARECE ESTAR… VIOLÁNDOLO EN EL SUELO! Bueno, no estoy tan seguro de que sea una violación, ahora que veo bien… ¡OH, NO! ¡SIN LA GUARDIANA, STRETTON MARCA UN TANTO, Y RAVENCLAW GANA DIEZ A CERO! ¡PERO ESO NO PUDO VALER…! ¡MADAM HOOCH, HAGA ALGO!

Pero Madam Hooch no paró el partido. Demasiado ocupado en esquivar a Grawp, que ahora se había enseñado con él como si fuera una mosca molesta, y en buscar la Snitch, Harry no pudo mirar qué pasaba, y se guio solo por los comentarios de Lee.

-¡ATENCIÓN TODOS! ¡EL GOLPEADOR DE RAVENCLAW, SAMUELS, ESTÁ ACOSANDO A UNA JUGADORA DE GRYFFINDOR! ¡¿PERO QUÉ ES ESTO?! ¡LE ESTÁ PIDIENDO EL TELÉFONO, EN PLENO JUEGO! ¡Y KATIE BELL SE LO DA! ¡PERO KATIE, CONCÉNTRATE EN EL JUEGO…! FANTÁSTICO, AHORA SE ESTÁN BESANDO…

Harry estaba que explotaba. Le dolían los testículos como si estuvieran por explotar en cualquier momento. Tenía que encontrar la Snitch. Ahora mismo. Era la única forma de detener eso…

-¡OTRO PUNTO EN CONTRA DE GRYFFINDOR, QUE PIERDE VEINTE A CERO! ¡PERO MADAM HOOCH, ¿POR QUÉ NO HACE ALGO?! ¿DÓNDE ESTÁ…? ¡OH, NO! ¡MADAM HOOCH ESTÁ TIRÁNDOSE A UN JUGADOR!

Harry bajó la mirada, y pudo ver claramente la silueta de Madam Hooch, en el suelo, con la túnica de Quidditch por encima del ombligo, sus piernas desnudas a ambos lados de George Weasley.

-¡Ohhh! -se escuchaban los gemidos de la mujer, mientras George la sujetaba firmemente de la cintura, embistiéndola contra el césped-. ¡Ohhhhhhhhhhhh!

-Deberíamos hacer algo -dijo Flitwick al oído de McGonagall, en la tribuna.

-Sí, sí, un momentito -dijo McGonagall, que observaba el partido sonriente mientras se llevaba un enorme sándwich a la boca.

-¡GRAWP TIENE LA QUAFFLE! -relataba Lee-. ¡BURROW, DE RAVENCLAW, TRATA DE QUITÁRSELA SIN ÉXITO! GRAWP RÍE Y CORRE CON LA QUAFFLE, Y TROPIEZA. ¡ATENCIÓN! ¡GRAWP DERRIBA UN ARO DE RAVENCLAW Y CAE CON ARO Y TODO AL CAMPO! ¡CREO QUE HE VISTO A LA QUAFFLE PASARLE POR EL HOYO! ¿ESO VALE? ¡ESO VALE, CREO YO! ¡VEINTE A DIEZ CON UN NUEVO TANTO DE GRYFFINDOR!

Las tribunas de Gryffindor y de Hufflepuff rompieron en aplausos, todos despiertos de golpe, muchos gritando y vitoreando a Grawp.

-¡GRAWP! ¡GRAWP! ¡GRAWP! -chillaban todos, saltando en los asientos y lanzando silbidos. De pronto, un grupito de alumnos de sexto de Gryffindor modificaron en un segundo una bandera enorme con el león del equipo con sus varitas, para que en vez de al león mostrara la cabeza gigante de Grawp, y la ondearon con orgullo en el aire, saltando en sus asientos.

Grawp les dirigió un saludo, tímidamente, mientras sonreía y trataba de acomodar el aro de Ravenclaw de vuelta en su lugar. En las tribunas de Ravenclaw y de Slytherin, todos abucheaban y protestaban, pidiendo que se anulara el gol.

-¡GRYFFINDOR SE RECUPERA, LUEGO DE ESTE TANTO QUE ABRE EL JUEGO PARA ELLOS! ¡JOHNSON VA CON LA QUAFFLE! ¡ESQUIVA A UNO… A DOS… A TRES JUGADORES…! YYYYYYY… ¡GOL DE GRYFFINDOR! ¡JOHNSON MARCA!

Todos saltaron en el aire, haciendo estruendo en las tribunas de Gryffindor y de Hufflepuff. Grawp saltó de alegría y casi aplasta al otro bateador de Ravenclaw.

-¡PERO HAGAN ALGO! -bramaba Chambers, un cazador de Ravenclaw, indignado, a los alaridos-. ¡EL GIGANTE CLARAMENTE ESTÁ DEL LADO DE ELLOS, ES TOTALMENTE INJUSTO!

Tuvo que apartarse, porque Grawp trató de aplastarlo con su enorme puño. Aprovechando la distracción, Alicia salió disparada a los aros de Ravenclaw y marcó otro tanto.

-¡OTRO GOL DE GRYFFINDOR! -gritó Lee, muy contento-. ¡Y DA VUELTA EL PARTIDO, AHORA TREINTA A VEINTE! ¡SPINNET MARCA Y GANA GRYFFINDOR!

-¡Ohhhhh! -se oían los gemidos de Ginny en el suelo. Davies la había puesto en cuatro y la penetraba por detrás, ambos totalmente desnudos, en un costado del campo, para no ser aplastados por el gigante. El chico estaba de pie, tras ella, sujetándole el enorme trasero con ambas manos mientras gritaba de goce, entrándole con fuerza.

-¡ATENCIÓN TODOS! -bramó Lee-. ¡ANGELINA JOHNSON DEJA EL JUEGO Y SE METE ENTRE MEDIO DE UN GRUPO DE HOMBRES DE LA TRIBUNA DE HUFFLEPUFF! ¡EMPIEZAN A TOCARLA! ¡LE ESTÁN QUITANDO TODA LA ROPA!

Harry se dio cuenta de que, sin Ginny, Katie ni Angelina, solo quedaban cuatro en juego. No podía esperar más. Tenía que encontrar la Snitch ya mismo. Pero le ardía el miembro, los testículos… Ya no aguantaba más. El sudor caía por su frente y ya no se debía a tener que esquivar a Grawp, porque ahora este solo se lanzaba sobre los jugadores de Ravenclaw.

-¡RAVENCLAW APROVECHA LA AUSENCIA DE LA GUARDIANA DE GRYFFINDOR, QUE ESTÁ SIENDO BRUTALMENTE FOLLADA EN CUATRO PATAS, PARA MARCAR OTRO TANTO! ¡OH, NO! ¡MALDITA SEA, RAVENCLAW IGUALA EL PARTIDO! ¡Y AHORA TOMA LA QUAFFLE INMEDIATAMENTE SPINNET, QUE PARECE ESTAR SUFRIENDO ALGÚN TIPO DE PROBLEMA, NO DEJA DE TEMBLAR… LE CUESTA MANTENERSE EN LA ESCOBA…! ¡OH, NO! CHAMBERS ROBA LA QUAFFLE Y MARCA OTRO TANTO. MALDITA SEA, RAVENCLAW VA GANANDO.

Madam Hooch, mientras tanto, se había sentado encima de George y se movía arriba y abajo sobre él a los gritos, su trasero desnudo sobre las piernas del chico, en el césped, subiendo y bajando con violencia.

-¡JOHNSON ESTÁ YA DESNUDA! -relató Lee, que se cansó de relatar el partido y ahora relataba las escenas sexuales-. ¡MACMILLAN LE BESA LA ESPALDA! ¡FINCH-FLETCHLEY, POR DELANTE, LE ESTÁ TOCANDO LOS SENOS! ¡RÁPIDAMENTE, MACMILLAN LE ACARICIA EL TRASERO Y EMPIEZA A INTRODUCIRLE EL MIEMBRO ADENTRO…! ¡VARIOS HOMBRES HUFFLEPUFF LUCHAN POR ACERCARSE A LA ESCENA, MIENTRAS SE QUITAN LA ROPA! ¡VAYA, TAMBIÉN LA PROFESORA SPROUT SE ACERCA CORRIENDO…! ¡YA ESTÁ EN ROPA INTERIOR!

Mientras tanto, en el juego, Gryffindor perdía por goleada. Chambers, enfurecido por el descontrol y la falta de participación de Madam Hooch, que ahora había conjurado un látigo mediante magia y golpeaba a George con él, mientras lo obligaba a darle sexo oral; enfiló hacia los postes de Gryffindor y metía la quaffle de un lado, la capturaba del otro y volvía a meterla. Nadie se lo impedía ya que no había jugadores, debido a que las tres cazadoras tenían sexo con todos, ahora que Alicia estaba follándose a Burrow de pie contra el poste más alto de Gryffindor; y Fred, sin aguantar más, había ido a orinar a un costado del campo.

El marcador iba corriendo a favor de Ravenclaw: Ochenta a treinta… noventa a treinta… cien a treinta…

Y, entonces, Harry la vio: La Snitch dorada estaba a mitad del campo de juego, justo encima de la cabeza de Grawp, brillando inmóvil en el lugar, agitando sus alas, resplandeciente bajo la luz del sol.

Harry estaba en un extremo del campo, y Cho Chang en el otro. Y los dos la vieron a la vez. Ambos se reclinaron sobre sus escobas, pegando el cuerpo a estas, y salieron disparados a toda velocidad hacia la cabeza de Grawp, que se asustó y huyó corriendo de allí.

Ciento cuarenta a treinta… ciento cincuenta a treinta… Si Harry no atrapaba la Snitch antes de que Chambers marcara el gol número ciento ochenta, perderían el campeonato, por más que atrapara la Snitch.

Estaba ya cerca… tan cerca… La Snitch brillaba ante él, en el lugar. Cho Chang se acercaba a mil por hora desde el lado opuesto. Su pene estaba tan, pero tan duro

-¡POTTER VA DIRECTO A LA SNITCH! -gritó Lee, volviendo a concentrarse en el juego-. ¡CHANG SE ACERCA POR EL OTRO LADO! ¡VAMOS, POTTER! ¡LIQUIDA EL JUEGO!

Estaba ya ahí mismo. La Snitch estaba a un brazo de distancia. Cho también estaba allí, del otro lado…

Ciento setenta a treinta…

Harry, volando como un relámpago, estiró el brazo. Cho hizo lo mismo, del lado opuesto.

Ambos abrieron sus manos, a la vez. Y entonces, exactamente al mismo tiempo, ambos cerraron el puño en torno a la Snitch y chocaron el uno contra el otro, a toda velocidad.

-¡UUUUUUUHHHHHHHH! -se oyó el grito de dolor de Lee-. ¡ESO TUVO QUE DOLER! ¡PERO…! ¡¿QUIÉN DE LOS DOS ATRAPÓ LA SNITCH?! ¡¿QUIÉN?!

Harry no lo sabía. Su cabeza estallaba del dolor. Pero no tanto como sus testículos, que estaban por estallar en cualquier momento. Había aguantado tanto como podía, pero las ganas de follar ya eran incontrolables. Tanto él como Cho seguían en el aire. Habían colisionado entre sí, pero se habían aferrado el uno al cuerpo del otro para no caer, y habían conseguido mantenerse sobre sus escobas.

Ahora, Harry estaba prácticamente abrazado a Cho, aun sujetándola por la túnica de Quidditch, para evitar que la chica cayera, y las manos de ambos estaban cerradas entre sí. Sus dedos estaban entrelazados en torno a la Snitch. La bola dorada agitaba sus alas con desesperación dentro de las manos unidas de ambos. Pero era imposible saber quién la había atrapado primero, porque, en verdad…

-¡AMBOS LA HAN ATRAPADO A LA VEZ! -gritó Lee, que había sacado un prismático deportivo de aquellos que Harry, Ron y Hermione habían usado durante el Mundial de Quidditch, para analizar la jugada. Lee rebobinaba y avanzaba con una ruedilla, examinando la jugada-. ¡ASÍ ES, CHICAS Y CHICOS DEL PÚBLICO! ¡SE LOS CONFIRMO! ¡LO ESTOY VIENDO AQUÍ MISMO! ¡LA MANO DE POTTER Y LA DE CHANG ATRAPARON LA SNITCH EXACTAMENTE AL MISMO TIEMPO! ¡NI SIQUIERA HA HABIDO UNA MANO QUE SE CERRARA ENCIMA DE LA OTRA! ¡SUS DEDOS QUEDARON ENTRELAZADOS, ATRAPANDO LA SNITCH EXACTAMENTE A LA VEZ, AMBOS! ¡ESTO ES UNA CASUALIDAD DE UNA EN UN MILLÓN! ¡MADAM HOOCH, DÍGANNOS QUÉ DICE EL REGLAMENTO DE QUIDDITCH PARA ESTAS SITUACIONES, POR FAVOR!

Pero Madam Hooch, que resultó ser una mujer muy violenta, tenía a George encadenado al suelo con unas cadenas que había conjurado mediante magia y se movía sobre él, completamente desnuda, mientras se hundía en su miembro y gritaba extasiada, haciendo que le apretara los pechos con las manos y le revolviera el cabello.

Los murmullos se extendieron por las tribunas de las cuatro casas. Nadie sabía qué decía el reglamento ante una situación así.

-¡AH, SÍ, AQUÍ ESTÁ! -gritó Lee, que había abierto un libro sobre reglas de Quidditch y lo leía ante el micrófono-. ¡ANTE EL IMPROBABLE CASO DE QUE AMBOS BUSCADORES ATRAPEN LA SNITCH AL MISMO TIEMPO, GANARÁ EL EQUIPO DEL BUSCADOR CUYA SUPERFICIE DE LA MANO ABARQUE LA MAYOR SUPERFICIE DE LA BOLA…! -avanzó con el dedo sobre la página, buscando a toda velocidad, y volvió a leer-. ¡Y, SI ESTÁN TOCANDO LA MISMA CANTIDAD DE SUPERFICIE, ENTONCES NO GANARÁ EL EQUIPO CON MAYOR PUNTAJE, SINO QUE SERÁ CONSIDERADO UN EMPATE Y DEBERÁN DEFINIRLO POR PENALES! ¡CHICAS Y CHICOS, ESTO ES INAUDITO! ¡EL PARTIDO HA TERMINADO EN UN EMPATE Y DEBERÁ SER DEFINIDO POR PENALES!

Todos gritaban y saltaban, haciendo alboroto. El estadio se venía abajo.

-¡EL PRIMERO EN LANZAR DEBERÁ SER EL BUSCADOR DE CADA EQUIPO, SEGÚN LAS REGLAS! ¡POTTER, TÚ…! ¡OH, NO! ¡POTTER Y CHANG LO ESTÁN HACIENDO TAMBIÉN!

Harry y Cho ahora estaban teniendo sexo en el aire, sobre sus escobas. Ni siquiera habían esperado a descender de ellas. Harry había colocado a Cho boca arriba sobre ambas escobas, alineándolas una junto a la otra, como una especie de cama flotante, y ella se aferraba con una mano a cada escoba mientras Harry, sobre ella, le levantaba la túnica y le acariciaba las piernas, su pene duro rozando sus muslos mientras se abría paso hacia arriba, sin dejar de besarla de forma enfermiza.

Todos observaban en las tribunas, excepto una buena cantidad de alumnos que estaban desnudos y teniendo sexo entre sí, también allí.

Harry le pasaba la Snitch por los pechos a Cho, como una especie de fetiche erótico extraño de buscador de Quidditch.

-¿Te gusta esto? -le susurraba, mientras le frotaba la Snitch contra los pechos.

-Oh, sí, me encanta -gimió ella, mordiéndose los labios y chupándose un dedo-. Métemela dentro, Harry…

Harry bajó la Snitch y empezó a acariciarle la vagina con ella. Sacó la varita y la usó para meter y sacar la Snitch desde el interior de la chica, sin que quedara atrapada dentro.

-¡Accio Snitch! -gritaba, luego de haberla hundido dentro con los dedos-. ¡Accio Snitch!

-¡Ohhhh! -gemía Cho, cada vez que la Snitch entraba-. ¡Ohhhh! ¡Es como mi juguete erótico, que son muchas bolas atadas entre sí con una cuerda, pero me calienta más! ¡Ohhhhhh!

-¡BUENO, PARECE QUE SOLO HAY DOS JUGADORES DE CADA EQUIPO EN CONDICIONES DE LANZAR! -gritó Lee-. ¡FRED WEASLEY YA PARECE HABER TERMINADO DE ORINAR… SE ESTÁ SACUDIENDO EL CABEZÓN… Y SÍ, SEÑORAS Y SEÑORES, MONTA A SU ESCOBA Y SE DIRIGE A LOS POSTES DE RAVENCLAW! ¡YA TIENE LA QUAFFLE! EXAMINA A SU OPONENTE. LO MIRA A LOS OJOS. CHAMBERS, QUE OFICIA DE GUARDIÁN, SE PREPARA PARA INTENTAR ATAJAR… ¡JAMÁS LO LOGRARÁS, CHAMBERS! ¡WEASLEY ES COMO UN RELÁMPAGO, COMO UNA LUZ…! ¡SIIIIIIIIIIIIIIIII! ¡WEASLEY HA MARCADO!

Toda la tribuna de Gryffindor se venía abajo del alboroto, los gritos y los gemidos sexuales.

-¡Ay, Harry! -chillaba Cho, apretándole los brazos con fuerza. Ahora ambos estaban totalmente desnudos y las piernas de la chica estaban estiradas hacia arriba y hacia los lados, Harry encima suyo, penetrándola una y otra vez, mientras sujetaba las escobas con fuerza para no caer.

-¡EL LANZADOR DE RAVENCLAW TOMA LA QUAFFLE! ¡SE PREPARA PARA LANZAR YYYYY…! RAYOS, HA MARCADO TAMBIÉN. MALDICIÓN. BUENO, SEÑORAS Y SEÑORES, CHICAS Y CHICOS, DUENDES Y GIGANTES, QUEDA UN TIRO PARA CADA EQUIPO. SI ALGUNO LE ERRA, EL GANADOR SERÁ EL EQUIPO OPUESTO. SI AMBOS ACIERTAN, HABRÁ UNA SEGUNDA RONDA DE PENALES… ¡SPINETT, QUE PARECE HABERSE ORGASMEADO YA Y LUCE LISTA Y RENOVADA, SE ACERCA PARA LANZAR! ¡TOMA LA QUAFFLE, APUNTA YYYYYY…! ¡GOOOOOOLLLLL! ¡VAMOS, GRYFFINDOR! ¡SI CHAMBERS LE ERRA, GRYFFINDOR SALDRÁ CAMPEÓN! ¡MALDITO SEAS, CHAMBERS! ¡QUE TE PUDRAS TÚ Y TODA TU FAMILIA! ¡OJALÁ TE MUERAS, BASURA! ¡ÉRRALE!

Toda la tribuna de Gryffindor aullaba y rugía como un león gigante y enfurecido a Chambers. Pero el jugador de Ravenclaw no se mosqueó ni un pelo. Calculó milimétricamente su tiro, recorriendo los tres aros con la mirada, furioso, Fred Weasley de guardián tratando de adivinar hacia dónde lanzaría. Y no parecía que le fuera a errar, porque estaba furioso como nunca y muy decidido.

-CHAMBERS SE PREPARA PARA LANZAR… ES EL TIRO DECISIVO… APUNTA CON DECISIÓN… ESTIRA EL BRAZO HACIA ATRÁS, YYYYYYYY… ¡INCREÍBLE! ¡ESPECTACULAR! ¡GRAWP APARECE Y LE PEGA UN PUÑETAZO CON TODAS SUS FUERZAS JUSTO ANTES DE QUE LANCE! ¡CHAMBERS SALE DISPARADO EN EL AIRE POR ENCIMA DE LAS TRIBUNAS Y HACIA LA DISTANCIA…! ¡DESAPARECE DE VISTA! ¡SANTAS CACHUCHAS! ¡SI ESTO FUERA BÉISBOL, ESO SERÍA UN CUADRANGULAR! ¡SIN SU ÚLTIMO JUGADOR, Y SIN OTRO LANZADOR DISPONIBLE, RAVENCLAW NO PODRÁ REALIZAR EL TIRO! SEGÚN LAS NORMAS, ESO ES… ¡VICTORIA PARA GRYFFINDOR! ¡GRYFFINDOR GANA EL PARTIDO Y LA COPA DE QUIDDITCH!

El estadio se vino abajo. Harry se corrió dentro de Cho en ese momento, al mismo tiempo que ella, y ambos quedaron abrazados en el aire, uno sobre el otro, besándose y sonriéndose mutuamente. Entonces Harry pareció recordar algo y se volvió a poner la túnica, que colgaba de la cola de la escoba, a toda velocidad. Le devolvió su escoba a Cho, se sentó en la suya y bajó el vuelo, asustado.

¿Qué había pasado? ¿Cómo había accedido a aquello, a la vista de todos?

Pero lo cierto es que ahora estaba relajado y se sentía mucho mejor. Y aun así…

Una sensación le oprimió el pecho. Ahora todos se lanzaban encima suyo y de los demás jugadores de Gryffindor y los abrazaban con fuerza. Aquello era la locura absoluta. Vio cientos de caras conocidas alborotándole el cabello, abrazándolo y alzándolo en brazos.

Pero había alguien que parecía haber desaparecido del campo de juego: Hermione. Más angustiado que feliz por haber ganado, Harry se dejó arrastrar por la multitud fuera del estadio y por los terrenos del colegio, todos los jugadores y alumnos de Gryffindor alzando la copa. Aquellos que no seguían teniendo sexo en el campo de juego y las tribunas, al menos.