Dobby y Winky avanzaban pesadamente por lo terrenos exteriores de Hogwarts, arrastrando un carro con ruedas, que estaba repleto de jarras llenas de jugo de calabaza y cientos de vasos descartables apilados. El carro iba tambaleándose por el césped, las jarras vibrando con hielos flotando dentro.

-No puedo creerlo, Dobby -decía Winky, que parecía muy molesta-. ¿Cómo pudiste olvidar preparar las bebidas? ¡Era tu responsabilidad! ¡Ahora solo tenemos jugo de calabaza, para todos los invitados!

-No fue mi culpa -decía Dobby, que parecía muy despreocupado mientras empujaba el carro-. Te lo dije, Winky, era Pippo el que tenía que prepararlas. El cheff me lo dijo.

-Claro que no -dijo Pippo, un elfo anciano y con mucho pelo blanco saliendo de sus orejas, lanzándole una mirada funesta a Dobby mientras pasaba caminando con una pila de bandejas cargadas de budines salados, tartas de melaza y bifes de cerdo. -No hay ningún cheff, Dobby. Ya te lo dije, no sé quién es ese cheff del que hablas. Nosotros estábamos a cargo.

-Pensé que era un mago de la familia del novio, porque era pelirrojo. De pata de palo y un parche. ¿No les habló a ustedes? ¿No lo vieron, en la cocina?

-Ya es tarde ahora -concluyó Winky-. Tendrán que beber solo jugo de calabaza, todos los invitados. Qué vergüenza, una boda con solo esto.

Los elfos siguieron avanzando y depositaron la comida y bebidas en mesas con manteles blancos que habían ubicado bajo un toldo blanco gigante. Había dos enormes hileras de asientos para cada familia de los novios, y un camino de terciopelo en el medio que conducía a un pequeño altar. Estaba todo rodeado de rosas blancas. El día no podía ser más perfecto, con un sol intenso y sin una nube.

La familia Weasley apareció en las verjas de entrada del castillo. Se aparecían del lado exterior, se saludaban e ingresaban caminando y charlando animadamente.

-¡Buenos días, Muriel!

-No me toques, Arthur. ¿Dónde está la novia? No me gustan los franceses. Espero que no haya gente sangre sucia. ¿A quién diablos se le ocurre hacer su boda en una escuela…?

-También me da gusto verte, Muriel…

-Oh, miren, allí está el primo Charles.

-¡Hola, prima!

Mientras todos se saludaban alegremente, Molly se fijó en un extraño de cabello pelirrojo y muchas pecas, un hombre de unos cuarenta años con un parche en el ojo y una pata de palo.

Con mucha discreción, la señora Weasley se acercó sonriente a él y lo saludó.

-¡Hola! ¿Nos conocemos?

-No lo creo -dijo él, dirigiéndole una mirada de desdén-. Soy un primo segundo de Arthur. Me llamo Teodore.

-¿Teodore? -dijo la señora Weasley, sin dejar de sonreír, aunque con el ceño algo fruncido-. Pues bienvenido, adelante. ¿Teodore cuánto?

-Teodore Traidóre Della Sangrr Weasley -dijo él, muy sonriente, y le pasó de largo. La señora Weasley se quedó allí, algo aturdida.

Bajo la carpa gigante en medio de los terrenos, bajo el sol, acababa de llegar Ron, con Fred, George y Ginny, que se pusieron a picar comida enseguida, incluso antes de saludar a sus padres.

-¿Vendrá Percy?

-¿Estás loco? Sabes que no se habló más con nadie. No aparecerá.

-¿Y Bill? ¿Dónde está Bill?

-Pues es el novio. Estará preparándose. ¿Al final vendrá Hermione?

-Aquí estoy -dijo la aludida, apareciendo ante ellos. Se había puesto una túnica de gala blanca con bolados y llevaba el cabello alisado recogido con brillos plateados, delineado en los ojos color celeste, estilo cat eye y un collar con una piedra que brillaba a la luz del sol.

-Wow -dijo Ron, mirándola boquiabierto-. Hermione, estás… estás hermosa.

-Iré por allí -dijo ella, seria, alejándose de él y caminando hacia la hilera de sillas más apartada.

Ron la miró marcharse, muy afligido, mientras Fred le daba unas palmaditas de consuelo en el hombro.

Finalmente, todos estuvieron sentados. Del lado de la familia de Fleur estaba Monsieur Delacour, su padre, en la fila delantera. Su hermana, Gabrielle, estaba sobre el altar, donde Ginny también se dirigió poco después. Eran las damas de honor. Viktor Krum estaba allí también, como amigo de la novia, cerca de Madam Maxime, que estaba sentada en el fondo para no tapar la visión a los demás.

Antes de sentarse con sus hermanos, adelante, Ron echó una última mirada a Hermione, que estaba sentada junto a Hagrid, en el fondo, charlando en voz baja. Hasta Hagrid parecía muy afectado, como si todos esos días hubiera hecho cosas terribles.

-Y entonces desperté en medio de todos esos Escregutos de Cola Explosiva, ¡y no sé ni lo que ha pasado, porque estaba ebrio! -lloriqueaba, estornudando sobre un pañuelo que parecía un mantel, mientras Hermione le daba unas palmaditas de consuelo en el enorme brazo.

Los elfos empezaron a pasar entre los invitados con bandejas llenas de comida y vasos de jugo de calabaza. Todos empezaron a comer y beber. El sol era muy intenso y hacía mucho calor, así que pronto casi el cien por ciento de los invitados bebía vaso tras vaso de jugo de calabaza.

Vaso tras vaso tras vaso…

Ron se quedó mirando al extraño de cabello pelirrojo con pata de palo y un parche en el ojo, que le pasó por al lado, le sonrió y le guiñó un ojo. Se quedó ceñudo, mirándolo alejarse hacia unas sillas en mitad de la hilera del novio.

-¿Quién es ese? -le preguntó a Fred.

-No tengo idea -dijo este, volviéndose-. Mamá dijo que es el señor Traidóre Della Sangrr. Algún familiar lejano. Quizás es hijo o nieto de Muriel, la vieja de mierda solo ha venido para quejarse de todos nosotros…

Le cambió de tema, y siguieron charlando. Pero pronto todos los invitados hicieron silencio, con nuevos vasos recargados de jugo de calabaza en las manos, porque un mago bajito del Ministerio apareció ante ellos, sonrió al público y empezó a oficiar la ceremonia.

-Bienvenidos -saludó alegremente-. Estamos aquí reunidos para unir a Bill Weasley y a Fleur Delacour en sagrado matrimonio…

El señor Traidóre Della Sangrr no dejaba de sonreír, sentado solo allí por las filas de la mitad, acomodándose el parche en el ojo. Era el único que no bebía jugo de calabaza. En cambio, bebía de una petaca que había sacado de su propio bolsillo, muy al estilo de Ojoloco Moody.

-Estougg tan negvoigsa, magdre -decía Fleur, en una pequeña tiendita cerrada, a cierta distancia de los invitados. Estaba terminando de colocarse un collar de ópalos, vestida con una túnica de novia blanca llena de florituras, y mucha producción. Muy nerviosa, no dejaba de beber vaso tras vaso de jugo de calabaza para calmar la ansiedad. -Tengo un teggrible pgresentimiento.

-Todo egstará bien, hija mía -le decía Apolline, su madre.

Bill estaba junto a Arthur a un costado del altar, bebiendo jugo también. Vaciaron sus vasos y caminaron arriba del altar, donde Bill se acomodó el cuello de la túnica de gala negra y puso las manos detrás, con la mirada al frente, esperando a que saliera la novia.

Empezó a sonar una música nupcial, y Fleur salió de la tiendita junto a su madre, en tradición mágica francesa. Caminaron juntas hacia el altar, donde Apolline dejó a su hija para luego dirigirse a la primera fila junto a su marido. Bill y Fleur se sonrieron, mientras el mago bajito del Ministerio hablaba.

-Bill Weasley -dijo entonces-, ¿tomas como esposa a Fleur Delacour, para amarla y respetarla, en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?

-Acepto -dijo Bill. La señora Weasley empezó a lloriquear en la primera fila de la parte del novio.

-Fleur Delacour… -el mago repitió las palabras.

-Acegpto -dijo Fleur.

-Pues bien -el mago bajito sonrió al novio y a la novia-. Por el poder que me confiere la Confederación Internacional de Magos y el Estatuto Nupcial Mágico Mundial, los declaro marido y mujer. Pueden besarse.

Bill se acercó a Fleur, sus ojos brillantes y una sonrisita en el rostro. Ella se acercó a él también, respirando muy nerviosa y muy agitada.

Pero había alguien que estaba más nerviosa y agitada que Fleur, que no dejaba de sudar y que en ese preciso momento dio un paso adelante, hacia Bill:

Gabrielle Delacour, que parecía poseída por algún ente extraño, empujó a Fleur a un lado y se lanzó sobre Bill, besándolo en los labios con absoluta locura y desenfreno.

Monsieur Delacour abrió tanto la boca que pareció que su mandíbula caería al suelo. Gabrielle lanzó a Bill al suelo, y este, que tampoco parecía poder controlarse, empezó a quitarle la túnica de gala a la adolescente, desnudándola encima del altar, delante de todos, mientras se besaban de forma desenfrenada.

Fleur se quedó mirando la escena con los ojos saliendo de sus órbitas. Pero el shock de la situación se terminó para ella, porque Ron se había puesto de pie de un salto, con sus ojos inyectados en sangre, muy pálido, como a punto de explotar, y de pronto había empezado a caminar hacia la novia, ignorando los gritos desesperados de su padre y hermanos; y se había lanzado sobre ella, besándola también.

Hermione quedó congelada, junto a Hagrid, observando como Ron quitaba los breteles de la túnica de Fleur y tiraba hacia abajo, revelando los pechos desnudos de la bruja francesa delante de todos.

-Oh… por… Dios -exclamó Rita Skeeter, que estaba a un costado de la tienda, sus lentes casi cayéndole de la cara por la sorpresa y sin dejar de sonreír mientras su pluma a vuelapluma volaba a toda velocidad sobre varios rollos de pergamino, y su fotógrafo sacaba fotos a mil por hora, la cámara humeando sin dejar de fotografiar todo.

Ahora Gabrielle estaba totalmente desnuda. Le había levantado la túnica de gala a Bill por encima del pecho y lanzaba gemidos sexuales, pronunciado cosas en francés a toda velocidad, mientras se movía encima de él. Bill la penetraba y gritaba mientras lo hacía, de satisfacción, tomándola de la desnuda cintura mientras se metía dentro suyo, el pálido trasero de Gabrielle visible para todos los invitados.

Monsieur Delacour se había puesto de pie, indudablemente pensando en matar a Bill. Pero entonces se quedó inmóvil, al parecer sin poder dominar algo que también le estaba pasando a él por dentro… Y de pronto, de forma inesperada, se bajó el cierre del pantalón de vestir, sacó su pene fuera y empezó a masturbarse, mientras los miraba.

Ron le dio un empujón fuerte al mago bajito del Ministerio, que desapareció tras la tarima gritando y agitando los brazos, puso a Fleur sobre la mesita que contenía los votos matrimoniales, terminó de sacarle la túnica de un tirón y la empezó a penetrar delante de las dos familias y todos los demás invitados. Fleur gemía de placer y empujaba a Ron dentro de ella, con una pierna en alto y la otra al nivel de la mesa, Ron de pie al lado, desnudo, sosteniéndole la pierna en alto mientras le embestía con una expresión como de dolor en el rostro, su pene entrando y saliendo de ella muy visiblemente delante de todos.

Ginny, la otra dama de honor, se apartó de un salto de allí, muy asustada. Pero tuvo la mala suerte de tropezar fuera de la tarima y caer encima de Monsieur Delacour, que se seguía masturbando. El mago la sujetó con ambos brazos para prevenir su caída, y entonces Ginny le aferró la cara con ambas manos y empezó a besarlo. Pronto, Monsieur Delacour penetraba a Ginny contra la tarima, luego de desnudarla a toda velocidad.

El señor Traidóre Della Sangrr no dejaba de reírse a carcajadas muy audibles para todos, dándole golpes a la silla que tenía delante mientras reía más y más, sin parar, descostillándose de risa.

Hermione se puso de pie y empezó a caminar lejos de allí, lentamente. Sobre todo, quería alejarse de Hagrid. Sentía dentro suyo que la sensación crecía dentro de ella también, como una bomba a punto de explotar. Si no huía de allí pronto, acabaría como ellos. Lo sabía. Estaba segura. El terror se reflejaba en su mirada, igual que las ganas de follar, que crecían; mientras se abría paso entre las sillas y entre las piernas de los invitados de su fila, tratando de salir, sintiendo como varios de los invitados le tocaban el trasero y las piernas al pasar, todos sin poder aguantar las ganas de follar…

Varios invitados se habían levantado las túnicas o bajado los pantalones y se masturbaban, mientras observaban la escena que tenía lugar en la tarima, donde ahora Fleur le daba sexo oral a Ron, su cabello rubio platinado agitándose como una cortina mientras el pene de Ron entraba y salía de su boca; y donde Bill ahora tenía a Gabrielle en cuatro, sin poder dejar de penetrarla mientras un rugido como de lobo escapaba de su boca, en el desenfreno.

Muriel se había desnudado, su piel anciana y toda arrugada a la vista de todos, y se masturbaba mientras se mordía los labios con la dentadura postiza, mirando a Bill fijamente, gimiendo con voz ronca como de fumadora, los lunares negros enormes por todo su cuerpo anciano.

Y no era la única: La señora Weasley, que primero había lanzado unos chillidos de terror y pareció a punto de desmayarse, ahora se masturbaba también mirando a sus hijos follar delante de ella, la túnica levantada y sus rollos de grasa escondiendo un poco (por suerte) a los dedos que entraban y salían de su vagina. El señor Traidóre Della Sangrr se acercó a ella, sin poder dejar de reír, y se le colocó encima. La señora Weasley alzó la mirada y lo acercó a ella con urgencia. Empezaron a besarse y a desnudarse, y el mago extraño pronto la penetraba contra su silla, follándola con muchas ganas.

Las túnicas de gala volaron por los aires, tanto de mujer como de hombre, así como calzones de todos los tipos y colores. Arthur trataba de huir de allí. Estaba conteniendo al máximo las ganas. No podía hacerlo. No podía follarse a esas personas… Tenía que huir, antes de que fuera tarde. Ya estaba fuera de la carpa, por los terrenos verdes. Lo mejor sería huir hacia el bosque, lejos…

Pero entonces chocó contra alguien que también había tratado de huir. Una adolescente. Sus ojos se conectaron con los de ella, que parecía igual de asustada que él. Hermione lo miró con pánico y, al mismo tiempo, con una especie de urgencia incontenible, mientras sus ojos bajaban de a poco hacia sus labios…

Arthur y Hermione se besaron y se acariciaron las espaldas mutuamente. El señor Weasley le bajó el cierre de la túnica, en la espalda, y empezó a quitársela, mientras Hermione le tocaba el pene por arriba del pantalón, deseosa de sexo. Se desnudaron y empezaron a hacerlo bajo el rayo del sol, en medio del césped. Hermione estaba boca arriba y sentía la respiración agitada del señor Weasley, ahora acostado sobre ella, mientras el hombre la penetraba y le acariciaba el cabello, al tiempo que le besaba una oreja. La chica miraba el cielo azul sobre ella con los ojos muy abiertos, sintiendo el pene del hombre meterse dentro suyo.

En la fila del fondo, Hagrid y Madam Maxime se habían lanzado uno sobre el otro, haciendo que temblara el suelo. Casi aplastan a unos veinte invitados cuando cayeron sobre varias sillas, ambos desnudándose y besándose con locura. Hagrid ahora penetraba a Madam Maxime, apretándole el trasero con fuerza, ambos sentados en el suelo, ella sobre él.

Fred y George, más adelante, tenían sexo a la vez con varias primas y hermanas de Fleur, que eran en parte veelas. Se había armado toda una orgía entre ellos, con Fred penetrando a dos primas de Fleur por turnos, y George estando rodeado por otras tres o cuatro chicas, que le besaban la espalda, el pecho, las piernas, mientras lo masturbaban y él les apretaba los pechos y los traseros.

El señor Traidóre Della Sangrr seguía follándose a Molly, con muchas ganas. De pronto, su cabello pelirrojo empezó a teñirse de rubio, y su parche cayó al suelo, y su pata de palo se salió y empezó a crecer una pierna allí…

Ron, que estaba siendo violentamente follado por Fleur, en un arranque de locura incontrolable por parte de la bruja, miró a su madre mientras Fleur lo rodeaba con las piernas y gritaba, haciéndolo entrar profundo dentro de ella. Vio que el mago del parche se transformaba lentamente, el efecto de la poción multijugos desvaneciéndose, hasta convertirse en…

-Malfoy -dijo Ron, incrédulo. El señor Traidóre Della Sangrr se había transformado en Malfoy, y ahora el rubio se follaba a la señora Weasley, sujetándola por la espalda y un brazo mientras la penetraba contra la silla.

-¡OH, HERMIONE! ¡OH! -gemía Arthur, penetrando a Hermione contra el suelo, terminando de quitarle la túnica por encima de la cabeza y besándole sus pechos desnudos.

Todo el suelo tembló cuando Hagrid y Madam Maxime empezaron a dar saltitos en el lugar, ambos alzándose unos centímetros en el suelo y cayendo pesadamente sobre él, mientras lanzaban aullidos de placer, el gigantesco miembro de Hagrid penetrándola con velocidad, sus carnes gigantes rebotando contra el suelo.

Monsieur Delacour y Ginny se besaban mientras lo hacían contra el borde de la tarima, ella con las dos piernas extendidas y él en medio, moviéndose hacia atrás y hacia adelante, acariciándole cada centímetro del cuerpo y lanzando gemiditos de profundo goce.

Apolline, la madre de Fleur, estaba encima de Viktor Krum, que la penetraba con una mirada seria y sus pobladas cejas algo arqueadas. La mujer no dejaba de sonreír, satisfecha como nunca.

-¡HACÍA TANGTO TIEMGPO QUE NAGUIE ME COGÍA ASÍ! -chillaba de placer, fascinada, sometiendo a Krum a sus encantos de veela.

-¡FAMILIA, HE VENIDO! -bramó una voz entonces, haciendo estruendo entre todos los gemidos.

Todos los invitados giraron la cara, entre medio de sus escenas de sexo, y vieron que Percy acababa de aparecer, muy contento, vestido de forma elegante y con su mirada petulante de siempre.

-Lamento la demora, quería darles la sorpre… -pero Percy se detuvo al ver lo que estaba ocurriendo, y quedó muy asustado.

Pero no pudo hacer mucho, porque pronto la tía Muriel corrió hacia él, desnuda, y se le lanzó encima con un grito de guerra.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHH! -gritó Percy, con terror-. ¡NOOOOO! ¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!

Pero tía Muriel le arrancó la ropa con los dientes postizos, que quedaron enganchados a ella, y empezó a follárselo contra el suelo sujetándole los brazos para que no se pudiera mover. Percy no podía dejar de gritar, mientras tía Muriel lo follaba con todas sus fuerzas.

-¡APÁRTATE DE MI MADRE! -bramó Charlie, corriendo hacia Malfoy con furia. Pero entonces, al llegar, Molly lo tomó del brazo y empezó a desvestirlo, mientras Malfoy la penetraba contra la silla.

-¡VEN DETRÁS! -gritaba la señora Weasley-. ¡POR DETRÁS, QUE HAY LUGAR! -y obligó a Charlie a que la penetrara por detrás, mientras Malfoy la embestía por delante-. ¡OH, SÍ! ¡SIIIIIIIIIIIIIIIIII! -Charlie derramaba lágrimas en silencio, sufriendo, mientras, ahora sentado bajo su madre en la silla, la penetraba por detrás-. ¡COMO SI FUERA UN DRAGÓN, CHARLIE! ¡OHHHHHHHHHHHHHHH!

Lupin, que había sido invitado, tenía sexo con Elphias Doge y con Perkins, compañero de trabajo de Arthur, los tres penetrándose por detrás mutuamente, en medio del pasillo central.

Krum ahora caminaba por entre los invitados, que se masturbaban y tenían sexo entre sí, con la madre de Fleur sobre las piernas, aferrándola con musculosos brazos. Iba caminando tranquilamente mientras la penetraba y la besaba en los labios. Caminaron hasta llegar a Arthur y Hermione, y Krum apartó con cuidado a la señora Delacour y la apoyó en el suelo cerca de Arthur. Le guiñó un ojo a Hermione.

-Pensé que te gustarría cambiarr -le dijo, serio.

Hermione lo miró y apartó al señor Weasley de un violento empujón.

-¡Claro! -dijo, con desesperación.

Krum se lanzó sobre Hermione y empezaron a tener sexo sobre el césped, gimiendo y moviéndose uno sobre el otro; mientras Arthur, a su lado, se lanzaba sobre la señora Delacour y empezaba a recorrerle el cuerpo desnudo a besos.

-¡HÁZMELO COMO EL VERANO PASADO! -gritó Hermione, mientras Krum la penetraba contra el césped. Las imágenes del verano anterior, cuando ella fue a visitarlo, luego del Torneo de los Tres Magos, y perdió la virginidad con él en esas tierras del norte la embargaron y la hicieron excitarse más y más...

-Clarro que sí, herrmosa mía -dijo él, moviéndose de forma algo torpe sobre ella.

Ron y Fleur gritaban más fuerte que nadie. Pronto acabaron, y Ron sintió cómo se corría dentro de ella, que se movía hacia atrás y hacia adelante sobre él, sonriendo y mirándolo con sus impactantes ojos azules.

-Has egstado egstupendo, Gron -le dijo, relamiéndose los labios de forma sexy.

-Mademoiselle -susurró Ron con una mirada débil.

Entonces vio que Malfoy se apartaba de su madre, sin dejar de morirse de la risa, y señalaba a la mujer, que en ese momento chillaba, teniendo sexo con Charlie. Malfoy giró la cara hacia Ron y su sonrisa se ensanchó.

-¡MIRA ESTO, WEASLEY! -le dijo, matándose de la risa-. ¡FINALMENTE PASÓ! ¡ME FOLLÉ A TU MADRE, WEASLEY! ¡JA, JA, JA, JA! ¿OÍSTE COMO GEMÍA, COMO PUTA? ¡Y MIRA CÓMO SE FOLLA A TU PROPIO HERMANO! ¡PATÉTICO! ¡TODA TU FAMILIA TRAIDORA A LA SANGRE SE ESTÁ FOLLANDO ENTRE SÍ, WEASLEY! ¡QUÉ OLOR A CULO POBRE QUE HAY AQUÍ, POR FAVOR! ¡JAMÁS TE PODRÁS OLVIDAR DE ESTO, ¿VERDAD?! ¡JAMÁS OLVIDARÁS EL DÍA EN QUE ME HE FOLLADO A TU MADRE! ¡JA, JA, JA, JA…!

-Hijo de puta… -Ron sitió que la sangre hervía en su cuerpo. Con más furia de la que hubiera sentido en su vida, se apartó de Fleur, aún desnudo, y empezó a correr detrás de Malfoy, su rostro más rojo y furioso que nunca antes en toda su vida. -Ahora sí te voy a matar… Te voy a matar, ya no me importa nada… Hoy me convierto en asesino. ¡VAS A MORIR!

Pero Malfoy ya se había dado a la fuga, corriendo despavorido. No dejó de reír por un segundo en su camino hacia las verjas de entrada a los terrenos del castillo, riendo a carcajadas muy estridentes. Ron no consiguió alcanzarlo a tiempo: Malfoy llegó del otro lado de las verjas, se volvió, le hizo fuck you a Ron, sin dejar de reírse a más no poder, giró sobre sí mismo y se desapareció; en lo que para él fue una gran y digna despedida de Hogwarts.

Y jamás volvieron a verlo.