Harry empezó a agitarse en sus cuerdas con furia, tratando de soltarse. Trataba de gritar, pero no podía emitir sonido, solo se oían sus gemidos ahogados contra el trapo que le habían puesto en la boca.

Carrow bajó a Hermione acuchillando el aire con la varita y la sujetó de los brazos con fuerza. Aterrado, Harry miró cómo Hermione se retorcía tratando de liberarse. A diferencia de los otros, ella no estaba deseosa de hacer aquello, sino todo lo contrario: se retorcía, gritaba y lloraba. Cuando le quitaron el trapo de la boca, empezó a chillar y gritar, desesperada.

Voldemort sonrió mientras miraba como la arrastraban entre dos a las fuerzas, hacia él.

-Esta no parece desearme -dijo, pasando una mano por delante de su cara de serpiente con una mezcla de ira y maldad a la vez-. ¿Qué le ocurre?

-¡Qué no me comí su comida de mierda, eso ocurre! -gritó Hermione, clavando la mirada en Voldemort con furia-. ¡Solo fingí que lo hacía y la escupí cuando no miraban! ¡Cerdo asqueroso!

Harry se movió con más furia. Quería quitarse esas cuerdas, pero estaban atadas con tanta firmeza que por más que se sacudiera todo cuanto podía, no las aflojaba ni un centímetro.

Voldemort lanzó una risa fría que cortó el aire como un cuchillo. Todos los presentes dejaron de refregarse entre sí. Quizás en parte por la actitud de Hermione, o porque había pasado ya un rato y estaría bajando el intenso efecto sexual de la comida, empezaron a mirar a Hermione con caras nuevas: preocupación, tristeza y horror.

-Te doblegarás ante tu Señor -dijo Voldemort, alzando la varita hacia Hermione. De inmediato, toda la ropa de Hermione salió despedida en todas direcciones y ella fue lanzada con violencia en el aire hasta él, aterrizando de rodillas a sus pies.

-¡NOOOOOOO! -quería chillar Harry, pero todo lo que salía de su boca era un gemido ahogado.

Un mortífago se acercó rápidamente a Voldemort ante la mirada inquisidora de este. Empezó a murmurarle algo, y este sonrió. Harry imaginó que habría querido saber a qué se refería Hermione con lo de la comida.

-Qué ingenua eres, dijo Voldemort -mirando a Hermione-. Los eventos ocurridos en este castillo no significan nada para mí… Es solo una mera cortesía de mi parte utilizarlos… Soy perfectamente capaz de generar los efectos por mi cuenta -apuntó a Hermione con la varita y gritó-: ¡Sexopatus Totallus!

Hermione lanzó, forzada por el hechizo, un gemido sexual que resonó por todo el Gran Salón.

Voldemort empezó a reír a carcajadas. Harry luchaba inútilmente contra las cuerdas. Vio que Pansy Parkinson sonreía cruzada de brazos junto a los mortífagos.

-Es una sangre sucia -murmuró Pansy, con cara de asco.

Voldemort entornó un poco sus fríos ojos rojos de serpiente.

-Normalmente, una sangre sucia no merecería el pene del Señor Tenebroso -dijo en una voz baja, y levantó la cara hacia Harry, que se retorcía en su lugar-. En qué escoria te has convertido, Potter, revolcándote con muggles y traidores a la sangre… Eres una deshonra a la magia. Por tu culpa, sangre mágica será derramada esta noche, mucha sangre… Pero no te preocupes… No me da asco follarme a la sangre sucia, si eso te enfurece… Estaré encantado de ver la expresión de tu rostro mientras lo hago.

Todos los mortífagos rieron más, también Pansy Parkinson entre ellos, y las lágrimas cayeron por el rostro de Harry al ver que Hermione empezaba a tocarse los pechos, sin poder contener la urgencia sexual, mientras gemía de rodillas ante Voldemort, desnuda.

-¡Sexopatus Totallus! -repitió Voldemort, apuntando a Hermione-. ¡Sexopatus Totallus!

-¡Ohhhh! -chilló Hermione-. ¡Ohhhh!

-Suplícame que te penetre -le susurró Voldemort, sus cinco penes de serpiente retorciéndose en el aire delante de él.

-Por favor -susurró Hermione, en un débil gemido, mientras se rozaba los pechos con los dedos.

-¿Por favor, qué? -preguntó Voldemort, con burla, humillándola.

-Por favor, penétreme -murmuró Hermione, bajando una mano para tocarse abajo.

-Ja, ja, ja, ja -la risa de Voldemort era fría y aguda-. De acuerdo.

Entonces, uno de sus cinco penes se enroscó alrededor de una pierna de Hermione. Otro se enroscó en la otra. Otro sujetó un brazo, y otro el otro. Los cuatro penes inmovilizaron a Hermione contra el suelo (a pesar de que no era necesario, ya que ella parecía desear mucho aquello), los que sostenían sus piernas se las abrieron tanto como era posible, y el quinto pene empezó a moverse sobre ella lentamente, serpenteando por su cuerpo, rozando con el glande su cara, su cuello, sus pechos…

-¡MMMMHHH! -se oían los gritos ahogados y desesperados de Harry-. ¡MMMMMMHHH!

-Oh, sí… -silbó Voldemort, con su quinto pene bajando por el abdomen de Hermione, que estaba boquiabierta y lanzaba gemiditos, sus ojos mirando el techo, sus pechos agitándose, los cuatros penes gruesos sujetándola por todo el cuerpo, y el quinto ahora rozando su coño…

-Ayyy -dejó escapar Hermione, con un gemido de goce, cuando el pene empezó a meter su cabeza dentro.

-Ohh, sííí -gimió Voldemort con placer, metiendo la cabeza entera de diez centímetros de grosor dentro de Hermione, que se retorció de placer entre los otros penes, que se enroscaban por todo su cuerpo. -¡Ohhhhhhhh!

-¡Ayyyyyyy! -gritó Hermione, relamiéndose el labio con la lengua, extasiada, moviendo un poco la pelvis para ayudar el movimiento de la penetración. El pene de Voldemort entraba y salía de ella, más duro que nunca. Se notaba que Voldemort estaba caliente, y Hermione también.

-¡Ohhh, ohhhhh! -gemía Voldemort, penetrándola más rápido, con placer-. ¡Toma esto, sangre sucia, toma…! ¡Ohhhhhhhhhh!

Voldemort arqueó un poco la espalda y miró hacia arriba con las dos manos detrás de la cabeza, gozándolo plenamente, mientras su pene entraba durísimo en Hermione, ya sin retorcerse, y otro de ellos se le metía a la chica por la boca, otro empezaba a rozar sus nalgas que estaban un poco levantadas del piso, y otro le rozaba los pechos.

-¡Ayyyy! -Hermione abrió la boca y empezó a darle sexo oral a otro de los penes de Voldemort. El pene que rozaba sus nalgas se puso más duro y empezó a penetrarla por el ano. Los otros dos penes que quedaban se pusieron duros entre sus pechos y empezaron a moverse por turnos hacia arriba y abajo sobre sus tetas. -¡Mmmmmhhh! -lanzó un gemidito de placer con uno de los penes en la boca.

Voldemort quedó con una expresión de profundo placer en el rostro, como si estuviera teniendo el sexo de su vida. Dos de sus penes penetraban a Hermione uno por delante y el otro por detrás, a la vez, cuando uno entraba el otro salía, y luego a la inversa, con un movimiento cada vez más veloz, mientras que otros dos penes se frotaban contra sus tetas de forma rítmica y el quinto se le metía en la boca tanto como era posible (apenas la puntita), considerando que eran larguísimos y súper anchos.

Harry respiraba agitado y no dejaba de sacudirse contra las cuerdas, a pesar de que sabía que era inútil.

-¡Ohhhh, síííííí! -gritó Voldemort, en un éxtasis sexual de locura, moviéndose hacia adelante y hacia atrás mientras sus penes penetraban a Hermione por todos los orificios a la vez-. ¡SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ!

Y, entonces, todos los penes salieron de Hermione al mismo tiempo. Parecía que Voldemort llegaba al orgasmo. Pero no era un orgasmo como cualquiera. El suelo y las paredes empezaron a temblar, mientras Voldemort se metía las manos bajo la túnica para sujetar la base de sus penes, temblando de forma descontrolada.

Los cinco penes volvieron a unirse en uno solo. Asustada, con los ojos muy abiertos, Hermione empezó a arrastrarse por el suelo hacia atrás, alejándose de él.

-¡Ahhhhhhhh! -chilló Voldemort, sus ojos rojos brillando y su boca entreabierta, experimentando un potente orgasmo. Todas las paredes temblaban y las velas parpadearon y se apagaron. -¡AAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH!

Entonces, su gigantesco pene oscuro, que ahora era uno solo de dos metros y cincuenta centímetros de grosor, escupió una lluvia de semen color verde fluorescente que estalló hacia el techo del Gran Salón como un torrente, como una canilla abierta con máxima presión que no dejaba de escupir el líquido verde sin control.

-¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHH! -los ojos de Voldemort se pusieron verdes unos segundos, y luego rojos otra vez. El gigantesco pene escupía la lluvia de semen hacia el techo, y luego este caía sobre las cabezas de todos los presentes. Pronto, todos los estudiantes quedaron bañados del líquido verde, todos con profundas caras de asco y el cabello chorreando aquello. -¡OOHHHH, OHHHH, OHHHHH! -más y más líquido salió del pene varios segundos. Los mortífagos se habían apartado todos, asustados y sin poder disimular el asco.

Cuando el orgasmo de Voldemort terminó, todo el suelo a varios metros alrededor de él estaba lleno de la sustancia verdosa, igual que las cabezas de la mayoría de los que estaban atados a las mesas. La mayoría de los que se salvaron de empaparse fueron los que estaban contra las paredes, como Harry.

Hermione estaba empapada del líquido también, todo su cuerpo desnudo chorreando semen de Voldemort, su cara con los ojos muy abiertos en horror y las piernas cruzadas una sobre la otra. Se tapaba los pechos con un brazo. Parecía que había recobrado la normalidad, y ya no estaba caliente. El hechizo de Voldemort no había sido tan poderoso como lo que sea que pasaba en el castillo.

Hermione empezó a llorar, y Harry sintió un nudo horrible en el estómago. La chica, chorreando el líquido verde, estaba aun a los pies de Voldemort, a unos metros de distancia, y se sacudía mientras lloraba.

"Te voy a matar", juró Harry, mientras miraba a Voldemort con profunda rabia, con más ira de la que hubiera sentido nunca. "Juro que te voy a matar…"

-Ahh -Voldemort sonrió y lanzó una carcajada. Miró alrededor y rió más y más fuerte, con placer. Los mortífagos, que lucían tan aterrados como los alumnos y profesores, empezaron a reír también, aunque de forma forzada. Todo el Gran Salón estaba empapado del semen verdoso. -Qué placer -exclamó, riendo más.

Entonces, Voldemort se quedó mirando a Harry con esa horrible sonrisa.

-Bueno, Potter, ya he cumplido mi palabra -dijo-. Me los he follado a todos, en especial a tu hermosa novia sangre sucia. Ella será la primera en morir, por supuesto.

Apuntó a Hermione con su varita, y Harry abrió tanto los ojos como pudo. Hizo tanta fuerza por tratar de aflojar las cuerdas, que de hecho lo logró, finalmente, y aunque cada centímetro de su cuerpo ardió de dolor al hacerlo, logró que las cuerdas se aflojaran un poco tanto en los tobillos como en los hombros.

-Pero un maleficio asesino no será lo bastante… cruel -dijo Voldemort entonces, bajando la varita mientras miraba a Hermione-. No… Creo que tengo una mejor idea para ella.

Hermione, normal otra vez, miraba a Voldemort en pánico, indefensa. El pene mágico de este seguía erguido, no había dejado de estar duro ni de tener la espantosa cabeza de serpiente, del grosor de la tapa de un cesto grande de basura.

-Voy a penetrarte, esta vez no con el Pene de las Tinieblas dividido en cinco… sino en una única pieza -dijo Voldemort, ensanchando su sonrisa de par en par. Pansy lanzó una risita en un rincón, asintiendo con la cabeza mientras miraba a Hermione.

Hermione lucía como si acabaran de echarle un baldazo de agua fría en la cara.

Con una sacudida de la varita, Voldemort hizo que todo el semen que chorreaba por las cabezas de todo el mundo, el suelo y todo el cuerpo de Hermione desapareciera al instante.

-Quiero que vean bien cómo ocurre -dijo con profunda maldad. Ahora Hermione estaba limpia y todo su cuerpo desnudo era perfectamente visible. -Verán como la sangre impura es penetrada hasta la muerte. Observa bien, Potter. Esto mismo te ocurrirá a ti en solo unos minutos…

El enorme pene de Voldemort empezó a acercarse a Hermione. Harry, que había aflojado las cuerdas, empezó a escurrirse hacia abajo. Ningún mortífago lo notó, porque todos miraban lo que estaba ocurriendo en el centro del Gran Salón.

-¡JA, JA, JA, JA, JA! -los ojos de Voldemort estallaron en maldad, brillando en rojo, mientras el pene de cincuenta centímetros de grosor, más ancho de lo que era la cintura de Hermione en sí, salió disparado a toda velocidad hacia la pelvis de la chica, como una serpiente al ataque.

Estaba a punto de penetrarla a toda velocidad, con todo ese gigantesco miembro. Harry casi se había zafado de las cuerdas, pero nunca llegaría a tiempo.

Miró hacia adelante, con pánico, sabiendo que no lo iba a lograr. No iba a llegar…

El Pene de las Tinieblas llegó a la vagina de Hermione y su cabeza gigantesca de serpiente tocó sus labios vaginales con la punta, a punto de abrirla hasta la muerte…

Pero entonces, justo antes de que entrara…

¡ZAS!

Hubo un resplandor plateado. Algo largo, filoso y plateado centelló en medio de la escena, acribillando el aire justo al lado de Voldemort.

Una espada larga y filosa atravesó el aire a toda velocidad y cortó el Pene de las Tinieblas a solo centímetros de su base en el abdomen de Voldemort, de lado a lado. Voldemort lanzó un grito de dolor profundo que resonó en todo el Gran Salón, y el enorme pene de serpiente cayó al suelo, chorreando sangre por la herida.

Hermione se puso de pie y empezó a correr a toda velocidad, alejándose de allí. El pene del tamaño de una heladera ahora estaba muerto en el suelo, su pequeña lengua de serpiente cayendo de lado y los ojos vacíos, mientras la sangre salía a chorros por la parte cortada.

Y era Dobby el que empuñaba la espada, junto a Voldemort, mirando al mago oscuro con furia en sus redondos ojos de elfo. Harry se dio cuenta, al ver los rubíes en la empuñadora del arma, que Dobby sostenía la espada de Godric Gryffindor. Parecía que la había robado del despacho de Dumbledore y se había aparecido junto a Voldemort en el momento exacto, con su magia de elfo doméstico.

-¡AHHHHH! -gritaba Voldemort con dolor, sujetándose la pelvis con las dos manos, que sangraba copiosamente-. ¡AHHHHHHHHHHHHH!

-Usted no asesinará a la novia del amo Potter -dijo Dobby entre dientes, con rabia-. ¡Dobby no lo permitirá!

-… -dijo Lucius Malfoy, caminando hacia adelante con el rostro en shock y contorsionado por la ira, señalando a Dobby-. ¡TÚ! ¡¿CÓMO TE ATREVES?! ¡MORIRÁS!

Pero justo cuando Lucius lanzaba un maleficio asesino a Dobby, este volvió a desaparecerse con su magia de elfo, y apareció nuevamente con su espada en alto a escasos centímetros de Lucius.

-¡LOS MALFOY YA NO SON LA FAMILIA DE DOBBY! -chilló el elfo, más furioso de lo que Harry nunca lo hubiera visto-. ¡DOBBY ES UN ELFO LIBRE!

Y entonces atravesó a Lucius Malfoy con la espada de Godric Gryffindor, de lado a lado. La espada entró por su pecho y salió llena de sangre por la espalda. Lucius quedó con una mirada de sorpresa en el rostro, y entonces Dobby sacó la espada, volvió a sacudirla lleno de furia y le cortó la cabeza a Lucius con una violencia atroz. La cabeza de Lucius salió rodando por el suelo y se perdió bajo la mesa de profesores.

Pero, mientras hacía esto, Dobby no pudo ver la varita de Voldemort, que lo apuntaba con aún más ira y más violencia atroz.

-¡AVADA KEDAVRA!

El rayo de luz verde de Voldemort dio directo en Dobby, y el elfo cayó muerto a pocos metros de distancia, la espada de Gryffindor saliendo despedida de sus manos y cayendo en el suelo.

-¡NOOO! -gritó Harry, que ya se había zafado y se había quitado el trapo de la boca-. ¡DOBBY! ¡NOOOO!

-¡AHHHHHHHHHHHGGGGGG! -explotando de furia, Voldemort hizo un hechizo sobre su pelvis, que pareció cicatrizar la herida de su pene amputado. Y entonces corrió hacia Harry, que se había liberado y estaba de pie contra una de las mesas, aunque indefenso, ya que nadie allí tenía una varita porque los mortífagos se las habían quitado a todos y era imposible saber dónde las habían metido.

Voldemort se acercó a Harry con una mirada peligrosa en los ojos, y Harry se quedó inmóvil y sin defensas. Supo que le quedaba poco tiempo de vida.

Usó sus últimos segundos para echar una rápida mirada al Gran Salón. Y pudo comprobar, para su alivio, que Hermione ya no estaba allí: aprovechando la distracción, había escapado hacia el vestíbulo.

"Huye, Hermione, huye", pensó Harry. "Ve hacia afuera y huye, no te detengas hasta llegar fuera de los terrenos, sálvate…"

-Se terminó el show -dijo Voldemort, al llegar hasta Harry, con el peligro en sus ojos dementes. Ahora estaba serio y lucía trastornado por la rabia. -Aquí se terminó todo para ti, Potter. ¡PARTIS CORPUS!

Con un hechizo de magia negra, acuchilló el aire sobre Harry, y este sintió como si una cuchilla filosa le atravesara el cuerpo de lado a lado, tan potente como la espada de Gryffindor.

El cuerpo de Harry fue cortado de un lado al otro con violencia, salpicando todo de sangre, y los alumnos que estaban allí cerca contemplaron, sin poder dejar de gritar con terror, cómo Harry caía a un suelo cubierto de sangre, su cuerpo dividido en dos partes separadas la una de la otra.

Y allí quedó, inerte.