Hermione subió más arriba y volvió a besarlo en los labios. Luego se sentó derecha sobre sus piernas, con las piernas dobladas a sus costados, y le dio unas caricias en el abdomen.
El pene de Harry se erguía durísimo a pocos centímetros del abdomen de Hermione. Ella se deslizó hacia adelante por sus piernas y el chico sintió su miembro rozarla, por encima del coño.
Hermione empezó a moverse hacia atrás y hacia adelante sobre él, sentada muy derecha y con las manos apoyadas bajo su ombligo, jugando a que su pene le rozara el coño por fuera, luego pasándole por encima y luego hacia atrás. Harry se ponía cada vez más duro, si eso era posible, sintiendo el roce de su miembro contra las partes de la chica.
En el espejo del techo veía el reflejo de la parte de arriba de la cabeza de ella, y por debajo su trasero desnudo moviéndose sobre él, erguido y sexy. Bajó la mirada y vio que los pechos de la chica, que no eran demasiado grandes pero sí tenían una forma muy atractiva, caían sobre ella y oscilaban desnudos, sus pezones en las puntas, pequeños y rosados.
Hermione, sentada encima suyo, dejó que el pene de Harry le rozara el coño desde un extremo hasta el otro, y sintió la cabeza contra la sensible piel de sus labios vaginales, rozándola y provocándole una excitación cada vez mayor.
Tomó a Harry de las manos y lo obligó a subírselas por las costillas y hasta los pechos. Apoyó ambas manos de Harry sobre sus tetas y le cerró los dedos en ellas, haciendo que el chico se las acariciara. Frotaba los dedos de Harry contra sus propios pezones, y cerró los ojos sintiendo el placer del roce de la piel contra su carne al tiempo que el miembro de Harry la rozaba por abajo.
Sin aguantar más, Harry bajó una mano, se enderezó el pene y lo irguió derecho hacia arriba, firme, anhelando penetrar a la chica en ese mismo momento. Ella no se hizo desear más tiempo: levantó un poco las nalgas de encima de las piernas de él, con una de sus manos cayendo de su pecho izquierdo y rozándole el costado; y se levantó hasta apoyar la cabeza del pene de Harry sobre sus labios vaginales.
Entonces la chica se empezó a sentar sobre él, despacio, Harry aun sujetándose el pene por la base. Sintió el miembro del chico moverse contra su coño unos centímetros, hasta encontrar el agujero. Entonces, el glande de Harry la abrió un poco, introduciéndose despacio en ella. Hermione sintió cómo se abría lentamente y la cabeza entraba de a poco, humedecida por ella, resbalando despacio en su interior, abriéndola de a poco más y más.
El pene de Harry entró y la cabeza entera quedó dentro. Hermione se dejó caer más sobre él, y volvió a colocarle la mano sobre su pecho izquierdo. Lo obligó a rodearle un pezón con dos dedos. Harry tiró un poco de él con deleite y sintió cómo este se ponía duro en sus dedos. El pene de Harry ya estaba adentro hasta la mitad. Hermione subió un poco de nuevo, sintiendo cómo este la rozaba por dentro, y luego se dejó caer un poco más otra vez, esta vez permitiendo que entrara un poco más.
Harry bajó ambas manos y sostuvo a Hermione por las caderas. Le acarició la piel de la cintura y sintió los huesos de su cadera en sus manos. Hermione tenía una cintura muy delgada, pero su trasero y sus muslos eran más grandes de lo que parecían al verla vestida, sobre todo con la túnica del colegio; y era sorprendente lo en forma que estaba. Su cuerpo estaba firme, su trasero se sentía tonificado, al cerrarse un poco para apretar el pene de Harry en su interior. ¿En qué momento del día hacía ejercicio, si se la pasaba estudiando? Supuso que sería una condición innata de ella.
Hermione, entre tanto, disfrutaba de la penetración suave de Harry y de controlar el ritmo ella misma. Cuando más disfrutaba del sexo era cuando ella tenía el control. Siendo una adolescente independiente y autosuficiente, obtuvo el mayor goce moviéndose a su ritmo, controlando la penetración, dirigiendo los dedos de Harry por las partes de su piel que más disfrutaba, tocando todos los lugares que más la calentaban, uno tras otro.
Harry sentía los glúteos de Hermione caer sobre él y levantarse otra vez, y oía el gemidito ahogado que la chica producía cada vez que se alzaba de nuevo, sus caderas produciendo una leve oscilación como ondulándose cuando eso pasaba. Sus piernas estaban abiertas y dobladas a cada lado suyo, y le acarició la parte superior de los muslos con las manos, pero Hermione rápidamente se las tomó y se las puso sobre la parte de atrás de su cintura, justo donde terminaban los glúteos, arriba.
Se miraron a los ojos. Los iluminaban las luces de las velas en los candelabros y la reluciente araña en el techo, más allá del enorme espejo. Hermione estaba ligeramente boquiabierta, y podía ver la expresión agitada de Harry, que inclinó un poco la cabeza sobre las almohadas, con una expresión de goce y disfrute, mientras le acariciaba la parte superior de la cola, como una caricia tierna y dulce, empujándola muy poco hacia adelante, permitiendo que ella se metiera más adentro su pene.
Hermione se dejó caer hacia adelante, sobre él, sin alterar el movimiento de caderas sobre él. Extendió un poco sus piernas en la cama y ayudada por Harry, que la sujetó del trasero con ambas manos y la empujó de allí un poco hacia arriba, llegó nuevamente a sus labios, que volvió a besar con total abstracción.
Se mordieron los labios del otro y luego los soltaron. Sus labios se rozaban y ambos gemían y respiraban de forma entrecortada, Hermione sin dejar de moverse sobre él, el pene de Harry entrando y saliendo en un ritmo estable y cada vez más rápido, guiado por el movimiento controlado por las caderas de ella.
Harry levantó un poco el cuerpo en la zona de la pelvis, para ayudar él al movimiento, y empezaron a moverse de forma coordinada uno contra el otro. Mientras tanto, se besaban con pasión, pegados el uno a la boca del otro, probando sus lenguas y enroscándolas en un beso con tanta pasión y adrenalina que hizo pensar a Harry de pronto, y de forma ridícula, en que había un escreguto de cola explosiva sobre la cama lanzando llamaradas sobre los dos.
Se pegaron el uno al otro como si hubiera un pegamento uniéndolos, de pronto succionados en la piel ajena, imposible de soltar. Hermione se acostó estirada sobre él y se abrazaron el uno al otro por la espalda con fuerza y con firmeza, calor brotando por cada célula de su piel.
Entraron en una nueva etapa mucho más apasionada y alocada. No dejaron de besarse ni moverse rápidamente por un segundo. Hermione lideraba el movimiento de la penetración, y Harry respondía a ella con agilidad y velocidad, empujándose a sí mismo hacia arriba.
Se acariciaban las espaldas y el cabello, mientras se besaban locamente, sus lenguas sin soltar la del otro por un segundo, sus labios firmemente unidos, inseparables. Rodaron un poco en la cama y quedaron de costado. Hermione rodeó a Harry con sus piernas y las apretó con más fuerza contra las de él mientras se impulsaba contra él, sus cuerpos frotándose el uno con el otro, hacia abajo y arriba, abajo y arriba…
Harry giró nuevamente a Hermione y terminó él arriba. Ella estaba sobre las almohadas ahora, y entonces él la hizo completamente suya: La besó con todavía más efusión, le acarició la cara con una mano, los pechos y la cintura con otra. Se apoyó sobre ella, apoyó la pierna ortopédica sobre una sábana, con mucha agilidad, por un momento olvidó completamente que no era su pierna real; y se perdió en la situación moviéndose sobre el cuerpo de la chica de una forma que jamás lo había hecho antes, con sorpresiva agilidad, velocidad y locura absoluta.
Hermione quedó un poco pasmada al principio, sobrecogida por la locura que acababa de apoderarse de Harry. Un instante después, la sensación se fue y ella también incorporó el nuevo ritmo, aumentando la velocidad, clavándole las uñas por todo el cuerpo, abriendo más sus piernas y moviéndose con más rapidez, mordiéndole una oreja y susurrándole gemidos sexuales el oído.
-Ooohhhhh, Haarryy -este oyó que ella decía, llena de placer y goce, en voz débil.
El sudor les cayó por los rostros, mientras aumentaban todavía más la velocidad. La cama se movía de un lado al otro, el cabezal ahora separándose de la pared y luego golpeando contra esta, con un estruendo como un disparo con cada golpe. Las sábanas se arrugaron todas y cayeron hacia el suelo. Con cada nuevo golpe de la cama contra la pared, esta vibró y la araña que colgaba del techo osciló un poco.
Hermione, que había hecho el encantamiento condonmnimus de forma muda en un momento tan disimulado que ni Harry se dio cuenta, volvió a utilizar su habilidad para realizar encantamientos de forma muda de forma imperceptible por su compañero sexual en ese momento, y su magia provocó que la cama se deslizara unos centímetros del suelo y se alejara lentamente de la pared, quedando flotando en el aire. De esa forma, sus movimientos rápidos y enérgicos empezaron a ser acompañados por la cama, que pareció añadirse al ritmo coordinado, moviéndose hacia atrás cuando ellos lo hacían hacia adelante, y viceversa.
Harry se quedó mirando el rostro de Hermione sobre las almohadas un momento, disfrutando esa hermosa vista que yacía ante sus ojos y bajo él. El cabello castaño claro de la chica estaba extendido sobre la almohada, alisado por la poción que esta se había colocado en él. Su pintalabios estaba corrido y podía sentir su gusto en sus propios labios. Su delineado en los ojos se había corrido ligeramente también. Sus ojos hermosos lo miraban con una mezcla de deseo y ternura, como si él fuera algo preciado que ella estuviera mirando con mucho amor.
Ella sintió los fuertes brazos de Harry tomarla de las caderas y recorrerle la parte superior de las piernas, luego el abdomen y los pechos, donde se detuvieron unos instantes. Harry bajó, mientras la penetraba con velocidad, y le besó los pechos y los pezones, se los rodeó con los labios, les pasó la lengua y se los succionó. Luego volvió a su boca, que besó con más ganas que nunca, y ella le rodeó el cuello con los brazos, apretándolo fuerte contra ella.
Siguieron moviéndose de esa forma durante un rato que no parecía acabar jamás. El ritmo que llevaban, a toda velocidad, el movimiento enérgico de la cama y el sudor cayendo por las sábanas no hacían más que volverse cada vez más placenteros, con cada segundo que pasaba.
Luego de lo que pareció ser horas, pero que no dejaron de disfrutar en un solo instante, cambiaron de posición. Hermione se acostó de lado en la cama, de espaldas a él. Y Harry, tras ella, empezó a besarle el cuello por detrás (a ella le encantó sentir sus labios en esa zona) le rozó la espalda desnuda con los dedos y apoyó su pene contra la raya entre sus glúteos. Lo movió por allí, primero rozándola, subiendo y bajándolo contra ella.
Luego, lo hundió en su coño otra vez, penetrándola desde atrás y retomando el ritmo con sorprendente velocidad. Ahora el abdomen de Harry golpeaba contra el trasero de Hermione, con cada penetración, y le levantó una pierna ligeramente en el aire con un fuerte brazo, manteniéndosela alzada allí en el aire, la otra estirada sobre la cama.
Hermione sintió una mano de Harry rodearle el costado del cuerpo hasta pasar al frente. La lengua del chico seguía recorriéndole el cuello, y luego el oído izquierdo. Harry le mordía el lóbulo de la oreja mientras respiraba agitado en su oído, con sonidos de placer y goce.
-Oh, Hermione -lo oyó susurrar, sin poder contenerse-. Oohhh…
Ella irguió más el trasero hacia atrás, permitiendo que la penetración entrara más en ella, y sintió la mano de Harry bajar desde sus pechos que colgaban de lado hacia abajo, acariciándole el ombligo y bajando más y más…
La mano izquierda de Harry empezó a acariciarle el clítoris, bajando sus dedos justo hasta por encima del lugar en que su pene entraba, abriéndola completamente. Sus dedos, hábiles, le rozaron la vagina en cada sector, produciéndole un placer inimaginable, luego concentrándose en su clítoris, que acarició con cuidado pero de forma rápida.
La respiración de Hermione aumentó a nuevos niveles, hasta que se volvieron gemidos sexuales largos y pronunciados, que trataba de ahogar con las almohadas, hundiendo la cara ligeramente de lado en ellas, con la boca abierta de par en par y los ojos cerrados.
Hermione se movió de lado, se puso frente a él otra vez y lo besó en los labios de forma totalmente alocada. Harry la rodeó en brazos de vuelta, la apretó contra sí mismo con mucha fuerza y, moviendo la cadera hacia ella en un pequeño círculo, condujo su durísimo pene por la piel de ella, la cabeza rozándole el exterior del coño, hasta que finalmente este se deslizó dentro suyo otra vez.
Se apretaron el uno al otro, su piel unida como por una poción adherente, se besaron en los labios con una efusión desquiciada, y, allí de costado en la cama, se movieron rítmicamente y de forma coordinada una vez más, provocando la penetración a una velocidad tremenda, haciendo que las patas de la cama flotante golpearan por momentos el suelo y sintiendo sus cuerpos calientes resbalando a toda velocidad sobre el cuerpo del otro.
