Harry volvió a girar hasta quedar encima de ella otra vez. Ahora estaban tan alocados que ambos gemían y lanzaban gritos eróticos que resonaban y hacían eco por todas las paredes de la Sala Multipropósito.

Hermione flexionó las rodillas y se las llevó hacia los pechos, permitiendo que Harry, arriba de ella, la penetrara con mayor facilidad. Este le sostuvo los gruesos muslos por la parte inferior, inclinado sobre ella, entrando en ella y saliendo a toda velocidad. Se miraban a los ojos, a centímetros de distancia, lanzando gritos sexuales, sus cabellos llenos de sudor, el de Harry empapado pegado a su cara, el de Hermione perdiendo el efecto de la poción y alborotándose sobre las almohadas que había bajo su nuca.

Los pies de Hermione se arqueaban, suspendidos en el aire a cada lado de él, y por momentos lo tocaban contra los hombros. Harry se levantaba por momentos y luego bajaba para besarla en los labios.

Ahora Hermione le acariciaba la cabeza a Harry, hundía sus dedos en su cabello negro azabache, húmedo y más alborotado que nunca, y con la otra mano le acariciaba la espalda con un romance que él jamás había sentido antes, los dedos de la chica pasando por la piel de la espalda de él, empujándolo un poco hacia abajo.

Hermione sintió a Harry bajar un poco para chuparle los pechos otra vez, y se quedó mirándolo mientras lo hacía, con una mirada como hipnotizada, mientras le masajeaba la cabeza y le acariciaba el cabello con dulzura.

Sintió la lengua de Harry pasarle por los pezones otra vez, rodeárselos, sintió los labios de Harry besando y rozando la piel de sus pechos, y sus pezones.

Harry subió y hundió la boca en su cuello. Hermione le abrazó la cabeza con ambas manos, girando la cara para besarlo en los labios, y sintió las caderas de Harry golpearla con más fuerza y velocidad que nunca. Estaba penetrándola a muchísima velocidad, con movimientos cortos y rápidos, y ambos temblaban, abrazados el uno al otro, sobre la cama que (motivada por el hechizo de Hermione) se movía ayudando el ritmo sexual en cada momento, en general moviéndose de forma que acompañara el movimiento de quien estaba abajo, mágicamente.

Siguieron haciéndolo de esa forma un buen rato. Hermione tenía las piernas dobladas y alzadas, su vagina apuntando hacia arriba y Harry estaba acostado boca abajo sobre ella, con un brazo ahora extendido sobre el colchón para apoyarse en él mientras se besaban en los labios, por momentos Harry bajando a su cuello, que succionaba de formas cada vez más efusivas.

Hermione sintió una succión más fuerte que las anteriores. Harry acababa de dejarle un chupón en el cuello. La chica lanzó un gemido más potente, y estiró sus dedos hasta su varita, que seguía sobre el colchón, y la usó para lanzar otro hechizo mudo.

Fue como si la gravedad a su alrededor se relajara sensiblemente. De hecho, el mismo cuerpo de Hermione se levantó un poco sobre el colchón, flotando en el aire. Harry sintió que sus piernas caían de forma menos pesada sobre el colchón. Durante un segundo, quedó algo sorprendido por el hechizo de Hermione.

Pero no había tiempo para sorprenderse. Solo podía pensar en una cosa, y esta era hacerle el amor a Hermione con tanto placer como fuera posible.

Levantó una pierna de Hermione en el aire, estirándola hacia arriba. Ella se inclinó un poco de lado, rozando apenas el colchón con la parte inferior de su cuerpo.

Harry ahora podía pasar sus manos por todas partes en el cuerpo de ella, sin tener que preocuparse porque el colchón lo obstaculizara. Al mismo tiempo, podía dejarse caer encima de ella sin preocuparse por aplastarla, porque ese hechizo hacía que al reclinarse hacia adelante solo quedara suspendido en el aire, como flotando ligeramente.

Ahora Hermione estaba de lado, con una pierna extendida, y Harry se había erguido hasta quedar de rodillas, penetrándola de lado. Otro hechizo de Hermione: Ahora Harry sintió que una especie de magnetismo controlaba el ritmo sexual.

Se relajó, y sintió que el mismo hechizo motivaba el movimiento sexual. No tenía que preocuparse por mover sus propios músculos. Estos se movían solos.

El hechizo de Hermione controló la velocidad de la penetración y la aumentó más y más, aún más que antes.

Estaban llegando a un extremo sexual que Harry jamás había experimentado. Estaba relajado, pero cada músculo de su cuerpo estaba tenso y se movía. El sudor caía por su frente, pero ahora era como si no fuera él el que provocaba los movimientos.

Tardó unos instantes en darse cuenta de que era Hermione, por medio de su hechizo, la que estaba controlando el cuerpo de Harry.

Era algo así como un imperius, solo que sin la sensación de sumergirse en una neblina blanca y sin una voz hablándole el oído. El hechizo sexual de Hermione le había dado todo el control a la chica, durante esos instantes, y él pudo verlo en su mirada.

Le sonrió, mientras veía como sus propias manos, sin que él se lo propusiera, tomaban las caderas de Hermione y la giraban en esa especie de momento con menor gravedad en el que estaban ahora, colocándola boca abajo.

Hermione, que no necesitaba sostener la varita para mantener el control de su hechizo sexual, se apoyó boca abajo, con la cara pegada a las almohadas, y clavó las rodillas en el colchón, alzando el trasero y arqueando la espalda. Cerró los ojos, concentrándose con su mente para dirigir el cuerpo de Harry exactamente como ella quería.

Cumplió todos sus caprichos, uno tras otro. Primero provocó que Harry bajara la cara hasta sus glúteos y empezara a besárselos. Aunque él no se hubiera propuesto hacerlo, disfrutó ver como su lengua lamía la piel del trasero de la chica. Luego su boca se abrió y empezó a rozarle el coño, mientras sus manos, conducidas por ella, le acariciaban las gruesas piernas, luego se dirigían a su vagina, le acariciaban la parte exterior y la abrían con los dedos pulgares, mientras la lengua de Harry ahora se movía por allí, subiendo y bajando.

-Ohhh -gimió Hermione, sintiendo el placer que Harry le daba con la lengua, en toda la vagina-. ¡Ooohhhhhhhh!

Harry metió la lengua en el coño de la chica y la movió adentro de ella, por el borde interior de su coño. Hermione abrió mucho la boca y la apoyó contra la almohada, cerrando los ojos con fuerza y gimiendo muy, muy fuerte contra la almohada. Harry oía sus gemidos enmudecidos tan fuertes que supo que ella estaba sintiendo un placer mayor a cualquier otro.

Así que se sintió motivado para meterle la lengua aún más adentro, cerrando la boca alrededor de los labios interiores de su vagina, la lengua metida tanto como pudo dentro de ella, sus labios superiores rozándole el clítoris con el movimiento.

Harry succionaba, y se oía un sonido mezcla de saliva y jugos sexuales femeninos, succionando y soltando. La lengua de Harry salió y se dirigió al clítoris. Se lo chupó con mucha velocidad, moviendo la punta de su lengua por él y cerrando la boca en torno a este. Hermione sentía el calor de la boca de Harry sobre la sensible piel de sus partes, apretaba la almohada con muchísima fuerza y hundía la boca más adentro en la tela, sus gemidos de placer resonando por todos lados, su trasero muy erguido y sus piernas cada vez más abiertas, apoyadas sobre las rodillas.

Finalmente, Hermione soltó el hechizo. Harry sintió que recuperaba el control de lo que hacía. La chica estaba temblando de pies a cabeza. Se relajó un poco cuando Harry se acomodó detrás de ella, acariciándole las piernas y los glúteos mientras lo hacía.

Harry tomó su pene y lo condujo a ella por detrás. Tenía el trasero de Hermione delante de la cara, y más allá de él la espalda bajaba hasta llegar a la enmarañada melena castaña que caía ahora completamente despeinada sobre las almohadas.

Rozó el exterior del trasero de Hermione con la punta del pene. Luego lo metió en su coño y empezó a penetrarla de nuevo. Hermione movía el trasero siguiendo el movimiento de la penetración, arqueando la espalda y sintiendo el miembro de Harry dentro de ella, moviéndose cada vez más rápido, con un sonido de líquidos y del golpe de la carne de sus cuerpos al golpear entre sí.

Harry vio sus testículos enrojecidos golpear contra la parte baja de Hermione, mientras la penetraba rápidamente.

Vio que Hermione tomaba su varita una vez más, y se preguntó qué hechizo haría ahora…

Esta vez estuvo clarísimo: luego de que la chica realizó su encantamiento mudo, Harry vio delante de sus ojos cómo el agujero anal de ella, que estaba unos centímetros arriba del espacio donde el pene de Harry se deslizaba rápidamente, se abría, y empezaba a chorrear un líquido, como si se hubiera lubricado de forma extrema mediante magia.

Siguiéndola en sus deseos, Harry retiró el miembro con cuidado y lo subió un poco, hasta llegar a ese otro agujero. Lo rozó por fuera un poco, en círculos. Podía ver el orificio anal de Hermione abrirse y emitir ese líquido transparente, como un lubricante mágico. Dejó que su pene se deslizara por él hasta entrar, muy lentamente en ella.

-¡Ayyy! -chilló Hermione, mientras Harry la penetraba analmente muy despacio, con cuidado de no hacerlo muy deprisa para no causarle dolor-. ¡Ayyyyyyy!

Pero el hechizo de Hermione parecía reducirle el dolor a ella, relajándola y permitiéndole que Harry la penetrarla por allí de forma placentera y más rápida de lo que hubiera podido disfrutar de forma normal. Se dejó llevar, moviéndose sobre las sábanas con las rodillas clavadas en el colchón y los codos bajo la almohada, sintiendo cómo Harry la penetraba por allí despacio, y luego más rápido, aumentando la velocidad con cada segundo.

Harry le sostenía el trasero con las palmas de las dos manos, acariciándoselo, y por momentos le acariciaba la parte baja de la espalda. Se sentía extremadamente placentero hundir su miembro por ese orificio de Hermione, y una especie de locura le subió a la cabeza mientras gozaba de penetrar el trasero de la chica.

Estuvieron haciéndolo un rato así, hasta que después Harry salió, movió su pene hacia abajo y la penetró por el coño otra vez.

Minutos después, Harry volvió a acercar la cara a los glúteos de Hermione y se los besó de nuevo, con una ternura total, acariciándole las piernas, que parecían temblar por el goce y el placer, así como por el exceso de movimientos.

Harry le rozó el trasero con la lengua y se lo besó, y luego bajó la cara y volvió a besarle la vagina por fuera, rozándola con la lengua.

Hermione se dejó caer completamente sobre la cama, estirando los pies en ella, quedando boca abajo aun, pero con las caderas sobre la cama, extendiendo las piernas. Harry se acostó sobre ella, y gracias al encantamiento de gravedad no necesitó sostenerse demasiado del colchón para no aplastarla. Simplemente la abrazó por detrás, se dejó caer, y sus dos manos quedaron cerradas una en torno a cada pecho de ella, con todo su cuerpo sobre ella sin que su peso fuera incómodo para la chica. De hecho, ambos flotaban un poco sobre las sábanas.

Harry le apretó y acarició las tetas desde atrás, con sus pectorales contra su espalda y su boca hundida en la melena de pelo castaño de la parte de atrás de la cabeza de Hermione, su pene en medio del trasero de ella, durísimo y clavado entre los glúteos.

Harry volvió a penetrarla por el ano, de a poco. Mientras lo hacía, le apretaba los pechos y le besaba la nuca con los labios. Luego sacó su miembro, lo bajó y la penetró por el coño, sin cambiar el resto de la posición.

-¡Engorgio! -exclamó Hermione, y el pene de Harry se alargó, de forma que pudo llegar a penetrarla más adentro desde esa posición, en la que la penetración no era tan profunda normalmente.

Al mismo tiempo, el miembro de Harry se ensanchó y la chica gimió con más intensidad que nunca al sentir la caliente carne de Harry dentro de ella aumentar su tamaño y abrirla más que nunca.

Se movieron más y más rápido, ella boca abajo y el acostado sobre su espalda.

Luego Harry levantó la espalda y se apoyó del colchón con las manos, con la espalda totalmente arqueada. Hermione se levantó también y giró la cara hacia él para besarlo en los labios, de forma flexible, su cabello ondeando tras ella, Harry sosteniéndole el cuerpo por un costado.

Se besaron así durante un rato, anhelando el reencuentro de sus labios. Luego ella se enderezó, quedando boca arriba, Harry volvió a penetrarla con su pene aumentado de tamaño y ella cruzó las piernas sobre él, sentándose encima suyo en la cama, mientras le acariciaba las mejillas con manos temblorosas, le miraba los labios con deseo y luego se los besaba apasionadamente.

Quedaron los dos sentados, ella encima suyo, con las piernas apuntando en direcciones opuestas.

Se abrazaron mutuamente por la espalda, acariciándose con mucho cariño, cada uno besando el cuello del otro, mientras sus caderas se movían, las de ambos, de atrás hacia adelante, generando ese movimiento de penetración que terminó de arrancar las sábanas por completo, que ahora estaban hechas una pila en torno a ellos, con el colchón blanco a la vista más allá.

Se besaron los labios con fuerza, mientras sus manos recorrían la espalda del otro de arriba hacia abajo, una y otra vez, acariciándose con mucho cariño, besándose en los labios de forma romántica, el cabello de Hermione, largo, cayendo sobre los hombros de Harry, sus pechos pegados el del uno con el del otro, rozándose.

Harry mezcló su lengua con la de Hermione, sintió el gusto de la saliva de la chica, y esa especie de encantamiento o poción que le provocaba un sabor dulce, de algo frutal, en la boca de ella. Sintió su pene adentro de ella, moviéndose con más velocidad que nunca, rozándola toda por dentro, las piernas de la chica totalmente abiertas en torno a él, ahora con los dos pies de la chica unidos tras su espalda. Las piernas de Hermione le rodeaban la cintura por completo, cruzadas tras ella.

Él la sostenía por la espalda. Sostenía el cuerpo entero de Hermione en sus brazos, sobre él, ese hermoso cuerpo que irradiaba calor y amor. Un amor que él sentía por ella y ella por él. Se besaron y gimieron en la boca del otro, se acariciaron los brazos y el pelo, y sus ojos se conectaron, sus narices rozándose, mientras sus cuerpos subían y bajan, uno sobre el otro…