Harry besó la piel del cuello de Hermione. Podía sentir la sangre fluyendo por las venas de la chica, mientras bajaba por su clavícula, dándole un beso tras otro sobre su cálido cuerpo.

Era viernes por la mañana. La semana se había pasado volando. Como no había ni clases ni exámenes, se había pasado esos días únicamente paseando con Hermione por los terrenos del castillo, cálidos bajo el radiante sol del verano, respirando el aire estival, el aroma del cabello de ella, y besándose bajo los árboles en las orillas del Lago Negro.

Le dio un beso tras otro sobre la piel entre sus pechos. Hermione tenía puesto un sostén negro semitransparente con un diseño floreado. No llevaba nada más encima, y Harry se lo besó por arriba de la tela, sosteniendo los costados de su cuerpo con ambas manos.

Los estudiantes del castillo, si bien aún estaban conmocionados por todo lo que había ocurrido, estaban recuperándose rápidamente, animados por los espléndidos días veraniegos, la final derrota de Voldemort, que compensaba las pérdidas y momentos traumáticos que había dejado detrás; y sobre todo animados por la alegría que mostraba Dumbledore en el desayuno cada mañana, incentivando a todos a seguir adelante con la vida y disfrutar de esos últimos días en el castillo.

Habían anunciado que el lunes siguiente partirían de regreso a Londres, luego del baile de fin de curso del sábado por la noche, y de tener el domingo libre para dormir hasta tarde y descansar. Harry había hablado con Dumbledore, y este le dijo que no tenía que volver con los Dursley si no quería, porque ahora ya no necesitaba la protección de ellos. Así que Harry había enviado a Hedwig con una carta a Sirius, preguntándole si podía ir a vivir con él a Grimmauld Place, y marcharse directamente hacia allí con él desde King's Cross.

-Sí, pero no te quedarás con él todo el verano -le había dicho Hermione, mientras hablaban de eso a orillas del lago, ambos tirados sobre el césped y tomados de la mano, bajo un cielo sin nubes.

-¿Ah, no? ¿Por qué?

-¡Porque tienes que verme a mí!

-Claro que sí -se apresuró a decir él, y le sonrió-. ¿Quieres venir a Grimmauld Place a pasar el verano conmigo?

-No -dijo ella, y giró la cabeza para sonreírle. Harry se quedó mirando su cabello y ojos castaños sonriéndole iluminados bajo el radiante sol. -Tú vendrás a mi casa. Mis padres querrán conocer a mi novio.

Harry siguió bajando por la piel de Hermione, llegando hasta el ombligo. El pecho de ella se inflaba y desinflaba. Respiraba agitada, sintiendo los labios y lengua de Harry recorrerle el abdomen, y bajar más. Una sensación extraña llenó el estómago de Hermione, que cerró los ojos y giró un poco la cabeza en la almohada.

Aunque los demás alumnos del castillo se los quedaban mirando cuando Harry y Hermione pasaban tomados de la mano por los corredores, o cuando entraban juntos para ir a comer y se daban un beso ocasional en los labios, la mayoría no lo encontró sorprendente.

-Siempre supe que terminarían juntos -Harry oyó a Lavender susurrar a Parvati al oído, cuando les pasaron por al lado una noche en la mesa de Gryffindor-. Era obvio.

No fueron la única pareja que se armó esa semana, de todas formas. Neville se paseaba más feliz de lo que lo hubieran visto jamás de la mano con Katie Bell. De hecho, esa inesperada pareja resultó más llamativa que Harry y Hermione, porque estaban pegados las veinticuatro horas tocándose la punta de la nariz con un dedo, abrazados juntos en la Sala Común, besándose por todos lados y Harry estaba seguro de que los vio desaparecer juntos de la mano dentro de un aula vacía en un par de ocasiones, riendo disimuladamente.

Claro que él y Hermione dormían todas las noches juntos en la Sala Multipropósito, y se habían pasado al menos tres cuartas partes de aquellos gloriosos días teniendo sexo sin parar. Pero Hermione era muy, muy buena en disimular y hacer que nadie sospechara de a dónde iban, por lo que la gente no parecía darse cuenta de que no estaban durmiendo en sus habitaciones.

Ya habían probado todas las opciones que la Sala Multipropósito tenía, a excepción de los objetos eróticos, que Hermione no quiso probar. Pero la chica sí sorprendió a Harry el miércoles haciéndole un baile en el caño, en el que resultó ser muy buena, y que dejó a Harry totalmente sin aliento. También lo hicieron en el extraño sofá que se movía solo, lo cual resultó ser muy placentero: mientras ellos se abrazaban, recostados sobre él, este ondeaba bajo sus espaldas acompañando el movimiento de la penetración y generando a la vez una especie de masaje reconfortante.

A Harry, sin embargo, lo que más le gustó fue el jacuzzi. Se sumergieron en él desnudos, tarde en la noche del jueves, y sus aguas que emitían vapores con luces de colores y jabones de baño de aromas frutales y sales los envolvieron y los relajaron. Harry se recostó hacia atrás sobre un borde, sintiendo las burbujas que salían del suelo, aparentemente mediante magia, recorrerle el cuerpo; y Hermione se recostó sobre él con su espalda pegada en su pecho. Harry la abrazó por detrás y cerró las manos en sus pechos desnudos mientras la penetraba lentamente, ambos recostados allí con solo sus cabezas por fuera de la superficie humeante del agua.

Luego de eso, habían dormido toda la noche muy relajados por el baño, abrazados en la enorme cama de la sala, sin soltar los brazos del otro en toda la noche ni dejar de tener sus cuerpos muy pegados, sus piernas trenzadas entre sí.

Ahora, la mañana después, Harry bajaba la boca por el abdomen de Hermione, y finalmente llegó a su calzón negro con un diseño similar al sostén, con partes semitransparentes. Empezó a darle besos por encima, jugando con sus dedos a levantar los tirantes del costado, y apoyó sus labios sobre la tela del calzón, dándole un beso tras otro sin parar.

Hermione arqueó un poco la espalda y se movió entre las sábanas. Habían despertado hacía solo instantes. De hecho, Hermione se había despertado al sentir los besos de Harry por su cara y su cuello, y antes de que fuera plenamente consciente de lo que pasaba, Harry ya estaba en sus pechos y siguió hasta allí abajo.

Harry le corrió el calzón a un lado con un dedo inquieto y apoyó sus labios directamente en la piel de su vagina. Los dedos de Hermione se cerraron en las sábanas, apretándolas con fuerza. Los labios de Harry se encontraron con los de su vagina, y el beso que empezó como un mero roce en forma de juego, aumentó en intensidad hasta que se convirtió en un apasionado beso de la boca de Harry con su coño.

La boca de Hermione quedó abierta unos instantes, y luego sus dientes mordieron sus labios con fuerza. La chica cerró los ojos y arqueó más la espalda mientras sentía la lengua de Harry recorrerle la raja desde abajo hasta arriba, y los labios de Harry abrirse y respirar sobre ella.

Harry no se detuvo. Continuó haciéndolo con más y más intensidad, hasta que el clítoris de Hermione se puso duro y los labios de Harry lo envolvieron. El chico metió un par de dedos dentro de ella, mientras le besaba la parte superior de la vulva, y los dirigió a la pared interna superior de su vagina, que empezó a rozar desde dentro.

Hermione abrió completamente los ojos y se quedó mirando el techo, con una expresión mezcla de sorpresa, de placer y de conmoción total en el rostro. Dejó escapar un gemido cuando Harry le pasó la punta de la lengua por el clítoris, y sintió los dedos del chico rozándola por dentro, al parecer yendo directo a todas las zonas indicadas para provocarle el máximo placer, resbalando con su lubricación…

Tuvo un orgasmo enorme, durante el cual la boca de Harry no se separó de la piel de su vagina por un segundo. Cuando terminó, Hermione quedó respirando agitada sobre las sábanas, tratando de recobrar el aliento.

Luego de unos instantes, Harry volvió a subir hacia las almohadas, sonriéndole.

-¿Bajamos a desayunar? -le preguntó el chico, de una forma algo traviesa.

-No tan rápido -le dijo ella, aun boquiabierta y temblando ligeramente-. Es mi turno.

Entonces, Harry sintió que las manos de Hermione lo empujaban a un lado, dejándolo acostado boca arriba. Hermione se corrió el cabello de la cara, pasándoselo tras una oreja, le dirigió una mirada y desapareció hacia abajo.

Ahora Harry sintió los dedos de Hermione sobre su bóxer. Su miembro se puso duro enseguida, dentro de la mano de Hermione, y quedó tensando al máximo la tela elástica de su ropa interior también negra. La boca de Hermione le daba besos por el abdomen, mientras la chica se movía hacia los pies de la cama.

Harry cerró los ojos y sintió cómo los dedos de Hermione levantaban el elástico de su bóxer y lo bajaban. Luego sus manos tomaron su pene erecto con firmeza, y lo próximo que supo fue que los labios de la chica estaban sobre él, recorriendo su miembro desde la cabeza hasta la base, humedeciéndolo con su saliva y estimulándolo de una forma totalmente placentera.

Harry se dejó llevar, relajándose y tensándose en las sábanas con su pene metido en la boca de Hermione y la lengua de la chica moviéndose por él desde adentro. Mientras sus labios subían y bajaban por el tronco, la lengua de la chica se movía por su pene, rozando su cabeza y sus lados, y Harry sintió que explotaba del placer.

Luego de un minuto o dos con los labios de Hermione envolviendo la cabeza de su pene y bajando por ella, con su cálida lengua recorriéndole toda la cabeza del pene mientras su boca bajaba hasta quedar en la base del pene, este metido hasta la garganta de la chica, rozándole con la punta todo el paladar; Harry no aguantó más y empezó a eyacularle en la boca, su semen saliendo a chorros de la punta del miembro y salpicando sobre la lengua de Hermione y hacia su garganta. Hermione hizo sonidos de tragar, mientras seguía dándole placer de forma continua y sin detenerse, hasta que ya no salió más nada y Harry sintió que aquel estremecimiento placentero terminaba lentamente.

-Ahora sí -dijo Hermione, separándose de él y pasándose el dorso de la mano por los labios, que le sonreían a los pies de la cama-. Bajemos a desayunar.

Ese viernes también se pasó volando. Anduvieron por los terrenos, junto al lago; pasaron un rato de la tarde con Fred, George y Ginny, esta última con Dean, en lo que Harry consideró un momento que lo dejó más tranquilo respecto a su relación con los Weasley; y hasta tuvieron tiempo de visitar a Hagrid antes de la cena, a quien encontraron ya tomándose un té con Luna y Michael Corner.

-Hola -dijo Harry, algo asombrado al ver a Luna y su nuevo novio sentados en la mesa de la cabaña, cuando entró con Hermione-. ¿Ya nos encontraste reemplazo, Hagrid?

-Bueno, ustedes ya casi ni vienen a visitarme -dijo él, en broma, mientras Luna les sonreía y saludaba con la mano desde adentro.

-Lo sentimos, Hagrid -murmuró Hermione, entrando detrás de Harry. Pero Hagrid sonrió y le hizo un ademán.

-Solo bromeo, Hermione. Luna y Michael estaban contándome que mañana habrá una votación, en el baile de fin de curso, ¿verdad?

-Oh, sí -dijo Luna, su mirada perdida girando lentamente hacia ellos-. Elegirán a las tres mejores parejas. Dumbledore tiene tantas ganas de que todos estén alegres que va a ofrecer dinero a las mejores parejas votadas.

-¿De verdad?

-Cincuenta galleons a la mejor pareja, por lo que oí -comentó Michael, irguiéndose en su silla y asintiendo con seriedad, como un hombre discutiendo negocios-. Veinte a la segunda pareja, y diez a la tercera -el chico tenía un bollo duro de los de Hagrid a medio comer en la mano, y parecía estar haciendo un esfuerzo enorme por terminarlo. "Pobre novato", pensó Harry. Nunca había probado uno de los bollos de Hagrid antes, y ahora no sabía cómo dejarlo sin quedar mal.

-Y habrá una banda y toda la cosa, será un gran baile, ya lo verán -dijo Hagrid, muy sonriente. Harry notó que no podía evitar lanzarle miradas nerviosas a Luna mientras hablaba. Por mucho que todos en el castillo se hubieran recuperado del recuerdo traumático de todas las cosas que habían hecho antes de esa semana, cuando por fin despareció el deseo sexual desenfrenado luego de las comidas; Harry conocía demasiado bien a Hagrid para saber que este no superaría el trauma de sus propias locuras hasta mucho después.

-Qué interesante -comentó Hermione, abriendo el aparador para preparar más té-. Será divertido, espero.

-¿Quién votará? -preguntó Harry, ayudando a Hermione y calentando el agua-. ¿Los mismos alumnos?

-No sabemos -dijo Michael-. Aunque corre el rumor de que podría ser el Cáliz de Fuego el que elija las tres mejores parejas del baile.

Harry se quedó pensativo, mientras preparaba el té con Hermione…


Bueno, aunque Harry no lo sabe, claro, en esta oportunidad el Cáliz de Fuego serán ustedes, los lectores, si tienen ganas. ¿Cuál te parece que es la mejor pareja de Hogwarts? Puedes dejar tu opinión en los comentarios para influir en las tres parejas que resultarán ganadoras.

A mí me gusta Hedwig con Tonks (no hace falta que sean estrictamente de Hogwarts). Las dos parejas principales elegidas quedarán fijas en las propiedades del fic (donde ahora dice [Hermione, Harry]).

Ya sé que Yoselin16 votaría por Harry/Hermione, al igual que uno o dos Guests (aun no sé cuántos son), aunque el tercero probablemente solo pondrá "Ya continúa" y no votará nada, y eso me parece genial, porque en definitiva son esos "Ya continúa" los que me motivan a escribir, sino aún iríamos por el cap 3. No sé bien si Sparklin-Moon-2020 pondría Harmione u "Oh oh" pero ojalá comente.

Ahora bien, aunque imagino que esa sería la pareja más votada, también habría que elegir las parejas para el segundo y tercer premio. Podría ser cualquier cosa. He aquí unos ejemplos:

-Dudley/Hermione.

-Harry/Cedric (NicoRidplot votaría por esta)

-Hermione/Scrimgeour.

-Percy/Bagman.

-Harry/Molly Weasley/Tío Vernon/Dumbledore/Krum/Dennis Creevey/Ignotus Peverell/James Potter/Grindelwald/Una mandrágora/Salazar Slytherin/Tía Marge (es una orgía con viajes en el tiempo).

-Fred/Draco.

-Draco/un árbol lleno de manzanas.

-Draco/todos los demás.

-Draco/Draco (podría involucrar poción multijugos y alguien misterioso)

-y muchas más.

Y bueno, por último aviso que con este baile de fin de curso se termina también el fic, así que gracias por haber leído hasta aquí! Nos vemos en el próximo cap.