Parte 2


Harry se quedó pasmado. No podía creer lo que veían sus ojos. Pero era real: Ron estaba allí, estaba vivo.

¿Cómo era posible? Pero si él lo había visto morir. Lo había visto con sus propios ojos…

Se dio cuenta de que su copa de cerveza de manteca había caído el suelo y empapado sus pies con el contenido. Hermione, a su lado, tenía los ojos fuera de sus órbitas, en la expresión de sorpresa más grande que Harry le hubiera visto nunca. Parecía al borde del desmayo.

McGonagall no dijo nada. Se quedó en silencio y con los ojos como platos, igual que todo el colegio, mirando a Ron mientras este llegaba a su lado y extendía la mano. La profesora entonces enfocó la vista en la mano del chico, sin comprender, hasta que este se aclaró la garganta y dijo:

-Hemos ganado, ¿no es así?

La profesora siguió mirándolo sin pestañear.

-El premio -insistió Ron-. Somos la tercera pareja, ¿no es verdad?

-Ah, sí, claro -dijo rápidamente la profesora, sin salir sin su sorpresa total. Le tendió a Ron el trozo de pergamino y, con una mano temblorosa, una bolsa que parecía contener los diez galleons del premio. Ron los tomó, sonriente. La profesora, lejos de salir de su asombro, dijo: -Weasley, creo que… Bueno, yo… Creo que a todos nos gustaría comprender…

-No he muerto -dijo él, en voz suficientemente alta para que todos oyeran, en todo el Gran Salón. Nadie hablaba. Todos los alumnos lo miraban como preguntándose si era él realmente, o un fantasma. -Miren -continuó Ron, al ver que todos lo miraban-, existe una explicación totalmente razonable para esto, ¿de acuerdo? Es decir, si no la existiera, entonces no estaría aquí, ¿no es así?

Sonrió a la multitud de alumnos, como si aquello fuera suficiente explicación. Pero todos pusieron caras de confusión, dejando claro que no era suficiente explicación.

-Si no hubiera una explicación razonable, no podría estar aquí, vivo -repitió Ron.

-Yo creo que tiene sentido lo que dice -opinó Luna, sonriente, dio por zanjado el tema y continuó comiendo sus canapés, al parecer contenta con el razonamiento de Ron. Se hizo un alboroto en todo el Gran Salón. Los murmullos se intensificaron exponencialmente.

-Muy bien, señor Weasley -dijo McGonagall, no muy convencida-. No es necesario… Si no quiere… Vaya a tomar asiento, supongo.

No dejó de mirarlo con el ceño fruncido mientras Ron, muy sonriente, avanzaba a grandes pasos hasta la mesa de Lavender. Esta lo miraba con profundo terror, y al ver que se le acercaba amagó a levantarse para huir corriendo.

-¡Tranquila! -le dijo él, acercándose-. ¡Hemos ganado!

-¿Eres tú? -Harry vio que le preguntaba Lavender aterrada y con desconfianza-. ¿Pero cómo? ¿Cómo es posible?

-¿Acaso eso importa? -le dijo Ron, muy sonriente. Lavander, Parvati y Seamus lo miraron de una forma que indicaba claramente que sí importaba. Entonces Ron suspiró y dijo: -Miren, les aseguro que hay una explicación totalmente razonable para que esté vivo. Sobreviví, no morí. ¿Comprenden? La explicación, les aseguro, es perfecta, cierra completamente. Todo tiene perfecto sentido, y si la oyeran enseguida asentirían y me dirían: "Oh, Ron, ¡claro! Eso tiene sentido" y se olvidarían enseguida del tema. Se los aseguro -repitió-. Es una explicación totalmente perfecta, que no deja absolutamente ningún cabo suelto.

-¿Podemos oírla? -preguntó Dean, inclinándose sobre la mesa, junto a Ginny, que miraba a su hermano boquiabierta.

-No -dijo Ron.

Harry notó la mirada de Hermione en él. Apartó la cara de Ron, sin salir del asombro total, y vio, para su sorpresa, que Hermione ya no lucía absolutamente consternada como antes, sino más bien suspicaz.

-Estaría toda la noche para explicarlo -dijo Ron, en la mesa de al lado-. Solo disfrutemos del momento, ¿de acuerdo? Ya he pasado demasiado, solo quiero disfrutar un poco… Lavender, te explicaré todo mañana, pero… ¿quieres ser mi pareja? Es decir, sé que salimos elegidos, y ganamos y todo, pero… jamás te lo he pedido apropiadamente.

Le sonrió, y Harry vio que Lavender sonreía de pronto, derramando una lágrima.

-¡Claro! -dijo la chica, y se arrojó a los brazos de Ron. Toda la mesa rompió en aplausos alegres, menos Ginny, que seguía mirándolo con el ceño fruncido. El resto del colegio, que aun tenían la mirada en ellos, parecieron interpretar los aplausos como que Ron había dado una explicación creíble al grupo, que ellos no pudieron oír, y se volvieron y continuaron charlando, olvidando el asunto.

Pero Harry no olvidó el asunto. Ron ni siquiera lo había mirado. Había ido directo a Lavender. Entonces, luego de que Lavender se apartara de él, Ron dijo: "enseguida vengo", y, finalmente, se acercó a la mesa de Harry y Hermione.

Ron lo miraba sonriente. Harry no le devolvió la sonrisa.

-Hola -dijo Ron, con una especie de sonrisita tímida.

Hermione no dijo nada. Harry notó que respiraba muy agitada por los nervios.

-Lo siento -dijo Ron entonces-. Sé que esto debe ser muy fuerte para ustedes… Sé que estarán muy…

-No, no pasa nada -dijo Harry, tratando de aparentar tranquilidad, aunque ahora sentía una especie de furia creciendo por dentro-. Es decir, te vimos morir, vimos cómo Lucius Malfoy te lanzaba un maleficio asesino, y nadie jamás ha sobrevivido a uno antes, pero tú tranquilo. No des explicaciones, que no pasa nada -la ironía crecía con su furia.

-Te equivocas -dijo Ron, apartó una silla vacía del otro lado de Hermione y se sentó en ella, mirando a Harry-. No soy el único que ha sobrevivido a uno. Tú también lo hiciste, ¿no es cierto?

-Sí, pero… -Harry negó con la cabeza, escéptico-. Eso fue distinto.

-¿Por qué? -preguntó Ron, y Harry vio que se servía cerveza de manteca en una copa, con total tranquilidad. Aquello era más raro con cada segundo.

-¡Porque tu madre no ha dado su vida por ti en Hogsmeade la noche de tu muerte, por eso! -gritó Harry, que ya no pudo contener la furia-. ¡¿Vas a decirme que sobreviviste a ese maleficio, de alguna forma?! ¿Me estás hablando en serio? -sentía que iba a darle un ataque.

-Tranquilo -susurró una voz, y Harry sintió una mano de Hermione sobre una de las suyas. De pronto sintió que se relajaba. Había estado a punto de armar una escena ante todo el colegio, pero se contuvo justo a tiempo.

-Lo que Harry quiere decir -dijo Hermione, mirando a Ron con los ojos entrecerrados-. Es que no puedes aparecerte aquí en el momento exacto para recibir tu premio, unirte al resto de la fiesta como si nada y continuar tu vida sin al menos una mínima explicación.

-Lavender lo aceptó -dijo él.

-Pues allá ella, yo no soy Lavender -dijo Hermione, ahora enojándose también.

-De acuerdo, está bien -dijo Ron, lanzando un suspiro con su copa en la mano, sin quitar la mirada de la mesa-. Miren, les diré lo que pasó.

Harry aguzó el oído.

-En verdad, no estoy del todo seguro -dijo Ron-. Miren, desperté en el despacho de Dumbledore, ¿de acuerdo? Y ya saben cómo es eso… Empezó a decirme un montón de cosas. Me dio toda una explicación, me dijo que debió haberme dicho esto hace cinco años, pero que no encontraba la forma de decírmelo porque yo aún era muy joven…

Harry frunció el ceño y miró a la mesa de profesores, pero vio que Dumbledore no estaba allí. No parecía haber ido al baile.

-Me dijo que el-que-no-debe-ser-nombrado quiso hacer un horrocrux cuando nosotros estábamos en primer año -explicó Ron-. ¿Recuerdan cuando fuimos a salvar la Piedra Filosofal, y pasamos por todas esas pruebas para llegar a ella?

Harry y Hermione asintieron.

-Bueno, parece que él había pretendido hacer un horrocrux con Quirrell, o algo así, y el horrocrux acabó pasándome a mí en vez de a él. Y por eso no pude morir en Hogsmeade. Porque yo tenía un horrocrux. Mío.

Harry y Hermione se lo quedaron mirando con una expresión que parecía indicar que, si antes habían estado confundidos, ahora lo estaban aún más.

-No tiene el menor sentido -dijo Hermione, con algo parecido a resentimiento en la voz.

-¡Bueno, no me molesten! -dijo él, enfadándose-. No soy tan inteligente como ustedes, ¿de acuerdo? Dumbledore me explicó todo eso y yo me limité a asentir y a decirle "ah, qué bueno, me alegro de estar vivo". No iba a ponerme a decirle que no había entendido nada. No quería pasar vergüenza. No soy tan inteligente como ustedes.

-Pero, ¿cómo pudo Voldemort hacerte un horrocrux a ti por accidente? -dijo Harry-. Para hacer un horrocrux hay que matar, por lo que me explicó Dumbledore el otro día, y tú no mataste a nadie, ¿verdad?

-Claro que no -dijo Ron-. Fue un accidente. Algo le salió mal y mi alma se dividió sin que yo lo notara. ¿Recuerdan que quedé inconsciente en esa partida de ajedrez?

Harry y Hermione asintieron otra vez.

-Bueno, Dumbledore dijo que no era para tanto, que no debí quedar inconsciente. Dijo que si quedé inconsciente fue porque mi alma acababa de dividirse. Dumbledore sospechó que algo había pasado, y cuando llegó junto al juego gigante de ajedrez descubrió que la pieza del caballo tenía una parte de mi alma adentro. Así que se la llevó y la escondió, todos estos años. Y, de esa forma, no pude morir el otro día. Y por eso ahora estoy aquí de vuelta.

-Una explicación brillante -dijo Hermione.

-Lo es, ¿verdad?

-¡Claro que no! -gritó ella, irritada, dejando en claro que lo anterior había sido irónico-. ¡Es estúpido! ¡No tiene el menor sentido! No sé por dónde empezar… De acuerdo, Voldemort no había podido morir por esos horrocruxes, pero no es como que pudo volver a la semana luego de atacar a Harry cuando él era un bebé, con su cuerpo intacto y sin un rasguño, ¿no es así? Tuvo que esperar trece años, hacer una compleja poción de magia negra con la sangre de Harry…

-Si, ¿cómo explicas eso? -dijo Harry, igual de incrédulo que Hermione.

-Miren -dijo Ron-. Como les dije, no entendí todos los detalles. Solo desperté en el despacho de Dumbledore, él me explicó algo que sonó más o menos así, y ya. ¿Me creen? ¿O qué, acaso piensan que soy un fantasma o algo así?

-No, claro que no -dijo Hermione rápidamente, aunque aún suspicaz-. Eres sólido. No puedes ser un fantasma.

-Exacto -dijo él, sonriendo otra vez y llevándose la copa a los labios-. Escuchen, disfrutemos la noche, ¿de acuerdo? Luego podemos ir a Dumbledore los tres para pedirle más explicaciones y ya, así se quedan más tranquilos. ¡Pero ahora disfrutemos! Es la última noche. Oigan, pensé que se alegrarían más de verme.

-Claro que nos alegramos de verte -dijo Harry de inmediato-. Es solo que es… es increíble… Yo… Lloramos por ti, Ron, tienes que entenderlo.

-Lo sé, lo sé -dijo él, asintiendo seriamente-. Lo siento mucho por eso, supongo que habrá sido duro para ustedes… Pero bueno. Oigan, me voy con mi pareja -sonrió de nuevo-. Antes de que me cambie por otro. ¡Vengo en un rato!

Ron tomó la copa con cerveza de manteca y se marchó a la mesa de al lado, alegremente.

Hermione se volvió de inmediato hacia Harry, con la mirada asustada y los ojos muy abiertos.

-Harry…

-No puedo creerlo -dijo Harry, hablando primero-. Esto es una locura, pero, ¿sabes qué? Quizás sí tiene sentido…

-Harry, escúchame…

-Es decir -continuó Harry, sin dejarla hablar-, debo decir que sé de lo que habla. Quizás tú no puedas comprenderlo, Hermione, pero yo he estado en esas situaciones. Estar en el despacho de Dumbledore y oírlo dar toda una serie de explicaciones que suenan como si fueran un disparate total, explicándome cómo fue que mi varita se conectó con la de Voldemort y por eso no morí asesinado por él; explicándome cómo él usó la sangre de mi madre para revivir y por qué eso era algo bueno… Todas cosas que parecen una locura, pero que en definitiva son ciertas. Y me alegro de que por una vez sea Ron el que reciba algo de protagonismo por eso, le vendrá bien a su autoestima…

-Harry -insistió Hermione, mirándolo con urgencia-. Escúchame bien, Harry… -parecía muy asustada-. Ese no es Ron -dijo, negando enérgicamente con la cabeza.

-Entiendo que pienses eso -continuó Harry, mirando cómo Ron charlaba con Lavender en la mesa de al lado-. Es difícil de creer, ¿no es así? A mí nadie me creyó cuando aparecí en el laberinto con el cuerpo de Cedric Diggory…

-¡Harry, pero esto es distinto!

-Es difícil que la gente te crea -insistió Harry, y notó que un calor surgía en él al recordar el episodio de El Profeta desprestigiándolo y todos pensando que era un mentiroso por decir que Voldemort había vuelto-. Pero es nuestro amigo, y si nosotros no le creemos, entonces nadie lo hará.

-Pues yo creo que ya hay gente que lo ha creído -dijo Hermione, mirando con el ceño fruncido a la mesa de al lado, donde todos charlaban con Ron animadamente.

En ese momento inició una nueva tanda de baile. Ed Magiran regresó con su sonrisa al escenario y volvió el alboroto, los gritos de fans y el baile. Todos los estudiantes se pusieron de pie y fueron hacia la pista de baile, donde empezaron a moverse al ritmo de la música.

-Vamos -dijo Harry, tendiendo una mano hacia Hermione-. Bailemos, ¿qué te parece? Ron tiene razón, hay que disfrutar la noche.

Hermione tomó su mano, pero lucía extraña. No sonrió mientras iban hacia la pista, y aunque se puso a bailar con Harry ya no estaba contenta como durante el baile anterior. Parecía estar sumida en profundos pensamientos. Junto a ellos, Ron y Lavender bailaban con felicidad, y Harry y Ron compartieron un par de miradas en las que Harry se sintió contento de ver a su amigo con vida otra vez. Hermione evitaba mirar a Ron a toda costa.

Luego de esa tanda de música, el baile finalizó de nuevo. Esta vez Harry no estaba sudoroso, porque no había sido tan entretenido ni enérgico (ni feliz) como el baile anterior. Todos fueron regresando en silencio a sus mesas, pero entonces Harry sintió que alguien lo tomaba de la manga de la túnica. Era Ron.

-¿Podemos hablar un segundo? -le dijo, haciéndole un gesto con la cabeza hacia la salida del Gran Salón.

-Claro.

Harry miró a Hermione, que se dirigía a la mesa, de espaldas a él, y siguió a Ron hacia el vestíbulo, mientras todos los alumnos volvían a las mesas redondas para comer la mesa dulce.

-¿Qué ocurre? -preguntó Harry, cuando estuvo con Ron a solas en el vestíbulo, donde no había nadie más. Las puertas del Gran Salón estaban abiertas y veían la fiesta adentro, con todos en sus mesas comiendo y charlando animados.

-Escucha, sé que Hermione no parece muy contenta de verme…

-Sí, lo sé -dijo Harry, echando una mirada hacia la fiesta-. Está confundida, Ron. Le cuesta entender que hayas vuelto. Tienes que entender que es muy difícil para nosotros verte aquí, estábamos en medio de un proceso de aceptación de que habías muerto, y de pronto…

-Lo sé, lo sé -dijo él rápidamente-. Pero hay otro motivo por el que no está feliz, Harry, y debo decírtelo.

Harry frunció el ceño y miró a Ron a los ojos.

-Eres mi mejor amigo -le dijo Ron, mirándolo con seriedad-. Quiero que sepas que el motivo por el que debo decirte esto es porque eres importante para mí, ¿de acuerdo?

-¿Decirme qué?

Ron respiró hondo, y entonces lo miró fijamente.

-¿Recuerdas la noche de mi muerte, en Hogsmeade?

Harry asintió rápidamente.

-Bueno, Hermione y yo habíamos tenido una conversación esa misma noche, antes de que pasara eso -dijo Ron-. Escucha, Harry, ahora me arrepiento mucho de eso. Porque, desde que regresé, me di cuenta de que en verdad yo quiero estar con Lavender…

-¿Qué conversación? -dijo Harry con rapidez.

-Hermione… ella… -se mordió los labios y miró a Harry como con culpa-. Me dijo que estaba cansada de ti, Harry.

-¿Qué?

Él se limitó a asentir, despacio.

-Dijo que no te quería. Que se había cansado de tus actitudes, de tu… Oye, esto lo dijo ella, no yo, ¿de acuerdo?

-¿De mi qué? -Harry estaba enfadándose.

-Dijo que eras un arrogante y un presumido -dijo Ron, muy rápido.

-No es cierto -dijo Harry de inmediato-. Estás mintiendo.

-Me dijo que no le importaba lo que saliera en el Cáliz de Fuego, que ella se quedaría conmigo y no contigo, porque ya se había cansado de ti. Fue justo antes de mi muerte. Supongo que luego de que morí, decidió quedarse contigo porque yo ya no estaba. Pero me había dicho que me había elegido a mí, al final. No a ti.

-No te creo -dijo Harry enseguida, mirándolo con furia.

-No te mentiría -siguió Ron-. Yo ya no quiero estar con ella. No me gustó la forma en la que habló de ti ese día. Por eso esta noche, sabiendo que el Cáliz me había emparejado con Lavender, decidí ir directo hacia ella, hacerme a la cabeza de que es Lavender con quien debo estar. Ya no sé si quiero seguir siendo amigo de Hermione, deberías haber oído todas las cosas que dijo de ti…

-¿Por qué lo haría? -insistió Harry, sin creerle-. ¿Por qué diría esas cosas de mí, y luego pasaría toda una semana siendo mi novia? ¿Por qué lo hubiera hecho, si piensa eso?

-Pues porque necesitaba aliviar el dolor, supongo, pensando que yo había muerto -dijo Ron-. Su plan era quedarse conmigo, y entonces yo morí. Supongo que debió ser duro para ella, y entonces decidió olvidar esas cosas que había dicho y estar contigo para olvidarme a mí. Harry, escucha, no te conviene Hermione. Me he dado cuenta. Estuvimos tanto tiempo peleando por ella, y al final creo que los dos merecemos algo mejor, ¿no te das cuenta?

Harry lo escuchaba, pero seguía igual de escéptico que antes.

-Ha estado jugando con nosotros -insistió Ron, mirándolo seriamente-. Ha estado jugando a dos puntas con los dos, luego decidió que ya no te soportaba y que me quería a mí, y al final se quedó contigo porque yo estaba muerto, o eso pensó ella, y necesitaba consuelo de alguien.

-No te creo -repitió Harry, negando con la cabeza.

-Te lo digo porque eres mi amigo, y quiero que tengas a alguien que de verdad te valore, no alguien que te use -dijo Ron-. No sabes todas las cosas que me dijo esa noche… Que jamás pensabas en nadie más que en ti mismo, que te encanta ser el centro de atención, que solo te habías fijado en ella para competir conmigo, porque seguro que de no ser así te habrías fijado en alguna más linda, más popular, porque dijo que ella sabía que en el fondo tú eres así, que te gusta la gente popular, rodearte de gente presumida como tú… Fue todo lo que me dijo. La verdad es que creía conocerla, yo, hasta esa noche, hasta que me dijo todo eso… Claro que no estoy de acuerdo, me pareció terrible todo lo que dijo de ti. Así que decidí que ya no le hablaré de nuevo. No seré más su amigo. Pero sí quiero que tú y yo seamos mejores amigos, Harry, como siempre. Yo ahora iré con Lavender, quiero estar con ella. Creo que ella sí es una persona que vale la pena.

Ron lo dudó unos instantes, amagando regresar al Gran Salón. Entonces se giró sobre los talones y añadió:

-Cuando estés listo, Harry, y aceptes la verdad, deberías buscarte otra chica. Eres muy popular, le gustas a todas. Créeme, encontrarás alguien mejor que ella.

Y Ron desapareció hacia el interior de la fiesta otra vez, dejando a Harry solo allí.

No habían pasado ni veinte segundos, que alguien apareció caminando en dirección a Harry, cruzando a Ron por al lado sin mirarlo. Harry alzó la vista y vio a Hermione. La chica caminaba hacia él rápidamente.

-¿Por qué estás aquí? -le preguntó.

Harry no dijo nada. Se le había hecho un nudo en la garganta. Hermione recorrió a Harry con la mirada y fue como si comprendiera enseguida lo que Ron le había estado diciendo. Harry vio en su inteligente rostro que la chica sospechaba de algo, y ataba cabos. Imaginó que él debía tener una expresión extraña en el rostro en ese momento, y ella la descifró enseguida.

-¿Qué te ha estado diciendo… Ron? -Hermione dudó antes de decir la palabra "Ron".

-Nada -dijo Harry, mirándola a los ojos de forma extraña.

-Harry, escúchame -imploró Hermione, avanzando hacia él y tomándolo de una mano, mirándolo fijamente-. Tenemos que hablar de esto. No sé tú, pero yo no me creo una palabra. Lo que… esa persona, dijo… no tiene el menor sentido. Esto no es lo que tú crees. Estoy segura de que ese… Ese no es Ron. Esto es otra cosa.

Harry frunció el ceño.

-Luce como Ron, si me lo preguntas -le dijo, fríamente-. Creo que puedo reconocer a mi mejor amigo.

-Harry, eres una persona inteligente -le dijo Hermione, con voz de impaciencia-. ¿De verdad vas a creer que Ron ha vuelto a la vida, con ese pretexto sin sentido de los horrocruxes? ¡Tú y yo lo vimos morir, simplemente no es posible!

-Pues somos magos, ¿no es así? -dijo Harry-. Ya han pasado cosas así de extrañas antes. Mira a Cedric, que resultó estar vivo. Mírame a mí, todo lo que he sobrevivido…

-¡Sí, pero…! ¡Harry, vamos!

-Hermione, creo que… -Harry dudó, y luego habló-: Creo que no estás siendo razonable. ¿Sabes qué? Estoy de acuerdo con Ron. Es mi amigo, y me alegra que haya vuelto. Él está con Lavender, no está tratando de molestarnos, ni nada. Solo no ha entendido del todo la explicación de Dumbledore. ¿No puedes simplemente pasar un rato agradable, aceptar que está vivo, y confiar en tu amigo? ¿O acaso hay algo que te molesta del hecho de que haya vuelto… otra cosa?

-¡No, no puedo aceptarlo! -chilló Hermione, pasando por alto el último comentario-. ¡No puedo, porque es una explicación sin sentido!

Harry vio de reojo que, en el interior del Gran Salón, McGonagall llevaba el Cáliz de Fuego al centro de la pista de baile otra vez, mientras todos comían sentados en las mesas.

Toda la felicidad de esa noche se había desvanecido. Antes de que se diera cuenta, Harry estaba discutiendo a los gritos con Hermione, con tal intensidad que tuvieron que avanzar hacia la escalinata de piedra que salía a los terrenos exteriores y siguieron la discusión allí, para que nadie los viera desde dentro del Gran Salón.

-¡Ron es mi amigo, y siempre lo fue! -le gritó Harry en la cara-. ¡¿Cómo no voy a estar contento de que esté de vuelta?!

-¡Porque no estás viéndolo de forma razonable! ¡Harry, no es posible que haya vuelto! ¡Ron murió! ¡No sé que es esto, pero no es real!

-¡Hermione, es muy real! ¡Está ahí sentado, vivo! ¿Qué explicación le encuentras tú?

-Pues… ¡No lo sé! -chilló ella, agarrándose la cabeza.

-¡El único motivo por el que no puedes aceptar que haya regresado es porque no eres capaz de aceptar nada que escape a tu lógica y a tu razón! -le gritó Harry-. ¡Si no hay pruebas, si no te ponen los hechos bajo la nariz, jamás serás capaz de creer nada! ¡Esto no es un examen, Hermione, en la vida real las cosas no siempre están tan en claro como en los libros!

Había ido demasiado lejos. Hermione se lo quedó mirando encolerizada, totalmente roja y respirando furiosa.

-Te creí a ti -le dijo entonces-. Sin pruebas, sin nada. Te creí cuando dijiste que Voldemort había regresado. Y nadie más te había creído entonces…

Hermione se dio la vuelta y se marchó dentro del vestíbulo y por las escaleras de mármol, hacia los pisos superiores, desapareciendo tras el recodo hacia el primer piso.

-¡Y ahora…! -Harry oyó que decía la alegre voz de Ed Magiran, a lo lejos, que según vio a través de las puertas abiertas del Gran Salón había caminado hacia el Cáliz de Fuego junto a McGonagall, y atrapaba al vuelo un trozo de pergamino escupido por el Cáliz, alegremente-. ¡…Les leeré la segunda pareja ganadora de la noche! ¡Parece que ya la tenemos! ¡Qué emoción! ¡Y miren, aquí están, en este pergamino! ¡La segunda mejor pareja de Hogwarts es… HARRY POTTER Y HERMIONE GRANGER!

Harry oyó un estruendo, silbidos y aplausos resonando dentro del Gran Salón, a su derecha.

-¡Harry Potter y Hermione Granger, vengan aquí a recibir su premio! -gritaba Ed Magiran, muy alegre, buscando con la mirada alrededor-. ¿Por dónde andan? ¡Vamos, no sean tímidos! ¡Harry Potter y Hermione Granger, acérquense!

Harry lanzó una mirada furtiva hacia el Gran Salón, se dio la vuelta y se marchó bajando las escalinatas hacia los terrenos exteriores, donde no había nadie, y en dirección al lago. Cruzó la explanada bajo la oscuridad de la noche, completamente solo.