Las túnicas cayeron al suelo. La gente fue quedando en ropa interior. Ginny estaba boca arriba sobre su mesa, sus enormes tetas oscilando mientras Dean la penetraba haciéndola rodar por la mesa, lanzando restos de comida, platos y copas al suelo con el movimiento. Hermione daba saltitos arriba de Harry, que la tenía sujeta por la cintura y su túnica de gala con el tajo diagonal ahora arrugada a la altura del abdomen y caída de arriba, revelando sus pechos desnudos ante él.

Harry se había arrancado su propia túnica con un hechizo, y ahora estaba a los pies de la silla hecha jirones. Hermione movía su pelvis sobre su pene, y este no tardó en deslizarse dentro de la chica. Ambos gozaron de la sensación de la penetración, a la vista de todo el castillo, mientras se besaban con locura y sin control.

En la mesa de al lado, Angelina se había puesto en cuclillas y le daba sexo oral a Fred, que ya estaba totalmente desnudo. Este respiraba de forma entrecortada sosteniendo la cabeza de Angelina con una mano y guiándola hacia atrás y adelante, el rostro moreno de la adolescente hundido en su largo pene, que se le metía por la boca. Junto a ellos, George era el que estaba arrodillado sobre el suelo, una de las gruesas piernas de la chica de Hufflepuff por sobre su cabeza, y él le daba sexo oral a ella. La chica hundía los dedos en el cabello pelirrojo del gemelo, poniendo los ojos en blanco con placer mientras George movía su boca por toda su raja.

En otra mesa, Luna Lovegood ya estaba casi completamente desnuda y subida a la mesa, con los codos apoyados en la mesa, boca abajo, y su trasero pálido erguido. Lo único que le quedaba puesto era una tanga color turquesa con lo que parecía ser el dibujo de un nargle. Tras ella, Michael Corner miraba su trasero como extasiado. Se arrancó su túnica con los dedos, sujetó el trasero de Luna con firmeza, que estaba a la altura de su cara, acercó la nariz a los glúteos de la chica y empezó a pasarle la lengua por encima del calzón, hundiendo la nariz entre sus glúteos y corriéndole la ropa interior con el dedo para meter su lengua en los rubios bellos púbicos de la chica (que llevaban varios meses sin depilación, según se notaba). Luna puso una curiosa expresión de placer, con la mirada perdida en la distancia, mientras la lengua de Michael se le metía entre los labios vaginales.

Cerca de ellos, Cho Chang estaba desnuda y Ernie Macmillan le apretaba las tetas con locura, mientras la besaba en los labios. Hannah Abbott estaba detrás de Cho y le metía tres dedos dentro por detrás, con rapidez, mientras Cho gemía a los gritos y levantaba las piernas para que los dedos de Hannah la penetraran con mayor fluidez. Detrás de Hannah estaba Justin Finch-Fletchley, que besaba a su compañera de casa por detrás, en la espalda, mientras sus dos manos le recorrían el trasero levantándole la túnica hasta revelar su trasero desnudo. Justin sacó su pene duro fuera de la túnica, lo apoyó en el trasero de Hannah y empezó a moverlo, ayudado por la chica, que irguió el trasero hacia atrás, de forma que Justin la penetró con facilidad. Empezó a moverse tras ella, penetrándola, mientras Hannah seguía metiéndole los dedos con rapidez a Cho.

Anthony Goldstein, que había estado tocando a Cho desde un costado, mientras se masturbaba, se acercó a Ernie Macmillan y empezó a tocarle el pecho desnudo con los dedos. Ernie alzó la mirada, lo atrajo hacia sí y los dos chicos se empezaron a besar en los labios. Cho empezó a chuparle el pene a Ernie, metiéndoselo hasta la garganta y haciendo sonidos como de arcadas mientras Ernie masturbaba a Anthony, ambos besándose en los labios fuerte.

Seamus Finnigan estaba subido a otra de las mesas redondas, completamente desnudo, y se masturbaba en la cara de las hermanas Parvati y Padma Patil. Ambas estaban sentadas en sus sillas ante él, pero desnudas también, y se tocaban las tetas y las rajas entre sí mientras Seamus se frotaba el pene, subiendo y bajando la piel sobre la cabeza a toda velocidad sobre ellas. Empezaron a chupárselo por turnos. El pene de Seamus salía de la boca de Parvati y se deslizaba por la comisura de los labios hasta entrar en la boca de Padma. Ambas lo miraban a los ojos con sonrisitas pícaras y traviesas.

Pronto, Lavender se acercó a ellos también, tomó el pene de Seamus y lo dirigió hacia su propia boca. Seamus le acarició el cabello castaño ondulado mirándola a los ojos mientras su pene se clavaba en el costado de la boca de Lavender desde adentro, viéndose desde afuera el contorno de la cabeza sobresaliendo por la mandíbula de la chica. Parvati y Padma se pusieron junto a Lavender y abrieron las bocas también. Los labios de las tres chicas quedaron abiertos ante Seamus, que estaba fascinado mientras sacaba el pene de una boca y lo metía en otra. Luego lo puso de costado de forma que quedara rozando las bocas de las tres chicas a la vez, y empezó a frotarlo contra ellas.

Roger Davies se había movido hacia una mesa con gente de Slytherin y se había unido a una follada masiva contra Gemma Farley. La chica estaba desnuda sobre una mesa, y había tantos penes a su alrededor que era imposible contarlos.

-¡Ohhhh, ohhhh! -gemía Zacharias Smith, penetrándola por el orificio anal, mientras, a su lado, un chico de Slytherin la penetraba por delante a la vez con Blaise Zabini, ambos con los penes pegados entre sí penetrando por el orificio vaginal de Gemma, abriéndola tanto que la chica lanzaba alaridos de placer mientras movía la pelvis arriba y abajo, las manos detrás de la cabeza. Varios otros hombres de Slytherin se masturbaban junto a la mesa, mirando la escena, algunos tocando los pechos de Gemma, otros sus piernas, otros masturbándose entre sí. Susan Bones estaba en la cabecera, su vagina sobre la cara de Gemma, que se la chupaba en los momentos en que sus gemidos intensos se lo permitían.

Detrás de Susan estaba Dennis Creeey, que se había subido a una silla para llegar a la altura del trasero de la chica y trataba de penetrarla por detrás, aunque su pequeño pene no había entrado realmente en ningún momento, y la chica apenas había notado su presencia.

-¡Ohhh, sííí! -gemía Dennis, con las manos tras la cabeza, creyendo que estaba de hecho penetrándola, aunque no fuera así-. ¡Oh, qué placer, ohhhh!

Ojoloco Moody se acercó por detrás, también desnudo con su cuerpo repleto de cicatrices, apartó a Dennis de un empujón violento, se puso detrás de Susan y le hundió en el trasero su pene torcido y lleno de cicatrices.

-¡AUUCHH! -aulló Susan. Las manos de Moody la abrazaron con firmeza mientras el profesor se inclinaba sobre ella con tanta fuerza que la pelvis de Susan se hundió profundo en la boca de Gemma, cuyos gemidos quedaron ahogados con la raja de Susan metida toda en la boca. Moody penetró a Susan con furia, abrazándola por detrás y expulsando un aliento a alcohol en su nuca. Lo que ella no sabía, claro, era que como Moody solo bebía de su petaca, no estaba en el mismo estado que los demás, cosa que no le impidió al mago sonreír mientras se follaba a la chica con todas sus fuerzas.

Mientras tanto, Tonks estaba desnuda en medio de la pista de baile, gimiendo de forma descontrolada, moviéndose y temblando en el suelo mientras se apretaba las tetas a sí misma y refregaba su carne desnuda por todo el suelo de la pista de baile. Hedwig aleteaba frenética sobre ella, ululando en forma de chillidos sexuales, plumas blancas volando y esparciéndose por todos lados.

Harry sujetó a Hermione firme por la espalda y por un costado mientras la penetraba y la miraba a los ojos. Ella le apartó el sudado cabello negro de la cara y lo miró fijamente mientras el pene de Harry se hundía en ella, la chica dando saltitos sobre sus piernas, mordiéndose un poco los labios, la mirada seria y perdida en sus ojos.

Neville, que estaba follándose a Katie junto a ellos, se puso de pie a su lado y quiso dirigir su pene a la boca de Hermione. Pero Harry, sin apartar la mirada de los ojos de la chica por un segundo, le dio un puñetazo con todas sus fuerzas a Neville en el estómago, y este cayó hacia atrás sobre el suelo, haciéndose una bolita mientras se sujetaba el estómago con ambas manos, gimiendo de dolor.

Sin perder el tiempo, Katie se agachó sobre Neville, abrió las piernas sobre su cara y le metió la vagina en la boca. Sujetó la parte de atrás de la cabeza de Neville con fuerza y movió su raja sobre su cara de abajo hacia arriba, sobre la boca de Neville, gimiendo y chillando de placer, sus muslos a cada lado de su cabeza.

Alicia Spinnet, a unos metros de distancia, estaba acostada en el suelo boca abajo con las piernas abiertas y las rodillas en el suelo. Y bajo ella, asomándose por entre sus piernas, estaba la cabeza de Demelza Robbins, esta boca arriba. El coño depilado y brillante de Alicia estaba a solo centímetros de la boca abierta de Demelza, que movía su lengua rozando el clítoris de la chica; y Lee Jordan metía su pene negro en ambos agujeros por turnos, por momentos en el coño de Alicia, para luego sacarlo y dirigirlo con la mano hacia la boca abierta de Demelza, que lo miraba llena de deseo por entre los muslos de Alicia, sin dejar de lamerla más que para chupar su miembro negro.

En la mesa de profesores, Dumbledore follaba a McGonagall contra su silla ornamentada en oro. La profesora estaba desnuda con ambas piernas suspendidas en el aire mediante magia, y ambos magos hacían hechizos muy habilidosos mientras follaban, aumentando el placer, provocando ondas de humo plateado que salían de las partes de McGonagall, que era difícil saber qué efecto provocaban, al parecer más húmedos de lo normal y con lo que parecieron ser penes de goma saliendo en el aire junto a la silla mediante magia y rozando a McGonagall en los brazos, cara, cuello, torso, pechos y piernas. Pronto, los que estaban al lado, viendo las caras que hacía Dumbledore, comprendieron que esos penes eran una extensión de su propio miembro, porque el roce de estos contra la profesora le parecían provocar placer a él.

Seamus ahora sostenía las cabezas de Padma y Parvati una de cada lado sobre su pene, una chupándole el lado derecho del tronco, la otra el izquierdo. Lavender estaba al final de la punta, pasándole la lengua por esta y abriendo grande la boca para que el chico se lo pudiera meter dentro.

George le hacía sexo oral a Megan, chupándole toda la raja de abajo hacia arriba, abriendo grande la boca y salivando sobre sus labios interiores, metiendo la lengua dentro de su coño y moviéndola hacia adentro y hacia afuera. La chupaba como un experto. Megan no podía contener el temblor de todo su cuerpo, masajeando la cabeza de George con la mano y arqueando un poco la espalda hacia atrás.

Junto a ellos, Fred sacó el pene de la boca de Angelina y entonces se puso detrás de Megan y empezó a penetrarla por detrás, por el orificio anal, mientras George seguía dándole sexo oral. Angelina se apresuró a ir hacia el pene de George, se sentó en el suelo y abrió las piernas, acercándolo a ella. George la sujetó de la cintura y la empezó a penetrar, mientras su boca no se desconectaba del coño de Megan por un segundo.

Hagrid, en un costado del salón, tenía a las profesoras Sinistra, Sprout, a Madam Pomfrey, Madam Pince y a Filch sobre el regazo, todos sentados cómodamente en él, y les pasaba la lengua por todos sus cuerpos desnudos, su pene del tamaño de un refrigerador en medio de todos. La profesora Sprout estaba, de hecho, abrazada al enorme pene, y frotaba su anciana vagina contra este, como loca.

Blaise Zabini se había alejado de la mesa de Slytherin, estaba como loco, buscando a alguien con la mirada mientras se masturbaba frenéticamente.

-¡Tú! -dijo entonces, como si acabara de ver a la persona que más lo calentaba en el mundo. Atravesó la pista de baile corriendo desnudo, y enfilando directamente hacia Hermione. Esta lo vio venir y abrió grandes los ojos. Harry giró la cabeza justo a tiempo para ver a Blaise lanzándose sobre ella con mirada de psicópata y su pene oscilando de lado a lado en el aire ante él.

Harry se lanzó sobre su túnica desgarrada, sacó la varita del bolsillo y la apuntó a Blaise justo cuando este cerraba sus grasientos dedos sobre la piel de los desnudos hombros de Hermione, con cara de estar preparándose para hacerle absolutamente de todo.

-¡CRUCIO! -gritó Harry, sin medirse. El hechizo lanzó a Blaise por los aires, que cayó sobre la pista de baile chillando de dolor.

Hermione ahora temblaba un poco sobre Harry no solo por el intenso deseo sexual sino también por el miedo. Pero Harry la acomodó sobre sus piernas, la abrazó con brazos protectores y le dio un tierno beso en los labios. Ella se relajó otra vez, lo abrazó con firmeza y continuaron follando con el ritmo anterior, sus cuerpos desnudos sudando mientras la piel de sus cuerpos resbalaba entre sí sobre la silla de Harry, que se movía de atrás hacia adelante.

-¡OHHH, OHHH! -Ginny gemía como loca, refregándose por la superficie de la mesa de al lado. Dean, que no dejaba de penetrarla con un ritmo rapidísimo, de pronto la levantó por el trasero, ella le rodeó los hombros con las manos y permitió que la alejara de allí caminando, aun penetrándola. Él la llevó al medio de la pista de baile, donde una multitud se estaba reuniendo…

Con cuidado, Dean apoyó a Ginny en el suelo de la pista. Fred y George ya estaban allí, ambos acostados sobre los cuerpos desnudos de sus parejas, moviéndose sobre ellas mientras ellas gemían y les tiraban del cabello pelirrojo con los dedos.

De pronto, Fred se apartó de Megan y se lanzó sobre Ginny. George lo imitó. Los dos hermanos empezaron a besar uno cada teta de Ginny, metiéndose la abundante carne de sus senos en la boca, y dirigieron sus dedos hacia su coño. Empezaron a masturbarla entre los dos, metiéndole los dedos a la vez, frotando su clítoris mientras le besaban las tetas. Ginny gemía como loca. Dean se arrodilló tras ella, dirigió el pene a su boca y Ginny se lo empezó a chupar, aun gimiendo de forma ahogada.

Megan y Angelina empezaron a tener sexo entre sí, junto a ellos. Angelina se abría el coño con dos manos, y Megan le metía la mano entera mientras se miraban a los ojos y gemían. Angelina le apretaba sus pechos, que colgaban sobre ella, y de pronto sintió que alguien conjuraba un pene mágico entre ellas, con dos puntas, que ambas se apresuraron a meterse dentro mientras se movían entre sí. Pero, ¿quién lo había conjurado?

Ambas chicas alzaron la mirada y vieron que Dumbledore acababa de llegar a la pista de baile. Él y la profesora McGonagall, sin dejar de hacer magia por todos lados, conjuraron penes falsos, lubricantes, bolas de goma que se movían mediante magia, objetos que vibraban y hasta una muñeca inflable para Blaise, que se había quedado solo sentado en el suelo, masturbándose de forma solitaria, porque nadie lo quería. Luego, McGonagall y Dumbledore conjuraron una cama gigantesca en el centro exacto de la pista de baile, justo debajo de la bola disco, una cama donde fácilmente entraban cincuenta personas cómodamente.

De a poco, todos los alumnos y profesores, miembros de la Orden, todos empezaron a arrastrarse encima de las sábanas de la gigantesca cama, con miradas lujuriosas, todos sudados, incapaces de saciarse del sexo.

Se armó un gigantesco mar de cuerpos desnudos trepando como marionetas poseídas por la energía sexual más poderosa de todos los tiempos sobre la enorme cama conjurada por Dumbledore, todos lanzándose sobre las sábanas unos encima de otros, todos olvidando a sus parejas y lanzándose sobre cualquiera, todos desenfrenados y con un apetito sexual insaciable.