El revés de la memoria
Déjenme decirles cómo fue que me enamoré de Lena Luthor, o más bien, como fue que me di cuenta que llevaba años enamorada de ella. No es que desperté un día, mire hacia el cielo azul y me cayó una revelación divina. Fue más bien todo lo contrario. Un día estaba peleando contra una horda de asesinos entrenados de una raza alienígena cuyo nombre me es imposible pronunciar, y al siguiente, estaba enamorada de Lena. Y entonces dirán para sí mismos que en efecto, se trató de una revelación divina. Bueno, fue un poco más complicado que eso.
-¿Kara?- llamó Alex por el otro extremo del intercomunicador sin recibir respuestas –¿Kara me escuchas?- volvió a insistir ya con los nervios de punta observando los monitores con suma atención.
-Si aquí estoy- respondió la rubia agitada mientras propinaba golpe tras golpe a criaturas que parecían desvanecerse ante cada impacto, solo para resurgir de la nada con un contra ataque cada vez más potente. –Alex son demasiados y parece que nada les hace daño, necesito refuerzos, no podré hacerlo sola- exclamo casi en un grito al tiempo que una punzada aguda le penetraba la espina dejándola casi ciega, y generando que cayera varios metros hasta estrellarse contra el pavimento haciéndolo añicos.
-Kara sal de ahí, volveremos con un nuevo plan- la instruyo la directora de la DEO mientras tecleaba sin parar. -¿Kara?- pero ya nada se escuchaba, o la caída había destrozado el comunicador, o algo realmente malo había pasado, la kriptoniana no era fácil de sacar de combate, mucho menos dejarla sin habla. Alex cambio la frecuencia del aparato en su oído para ponerse en contacto con el resto del equipo, pero estaban aún muy lejos del lugar y eran atacados por otro grupo de rebeldes. –¿J'onn me escuchas?- pregunto nerviosa luego de marcar en su móvil que temblaba en sus manos sudorosas. –Alex, ¿sucede algo? - respondió el marciano dejando de lado su café matutino para ponerse de pie preocupado por la voz de la mujer. –Es Kara, estaba en una misión y ha caído, mi equipo no puede llegar y estoy muy preocupada, ¿puedes adelantarte y buscarla?-
-Por supuesto, ¿dime por donde estaba?-
-La última vez que su localizador dio señal volaba sobre L-Corp-
-Estaré allí en un segundo- finalizó el marciano para luego transformarse y salir volando por la ventana de su departamento. No le fue difícil encontrar a la kriptoniana, ya que en medio de la acera frente a la empresa de Lena Luthor, sobresalía un bulto rojo que permanecía totalmente inmóvil. J'onn se precipito hasta ella lo más rápido que le fue posible, hinco su rodilla sobre el pavimento mientras escaneaba el cuerpo de la rubia verificando si tenía daños físicos, pero no encontró nada a simple vista. –Alex la encontré, esta inconsciente, la llevaré a la DEO de inmediato-
-J'onn espera, tenemos problemas más grandes aquí, nos han invadido, tengo la central cerrada bajo protocolo de seguridad, debes llevarla con Lena, solo ella sabrá que hacer- contesto la mayor de las Danvers mientras disparaba su pistola laser Maaldoriana contra algunos objetivos que habían logrado colarse en las instalaciones de la DEO antes de que las barreras fueran cerradas.
El marciano tomo a Kara entre sus brazos y se elevó en el aire hasta el último piso del edificio que tenía frente a él. El ventanal de la oficina de la CEO estaba abierto como era costumbre en los días cálidos para permitir que entrara la brisa primaveral, y con ella, todos los aromas que se arremolinaban sobre Ciudad Nacional. Los papeles del escritorio en donde Lena se encontraba sumergida, comenzaron a volar por el aire logrando que quitara su vista de lo que hacía para buscar el origen del alboroto. Su corazón palpito con fuerza, como cada vez que alguien entraba volando por su ventana, su entrecejo se frunció dispuesta a tener otra discusión con la kriptoniana sobre él porqué no podía perdonarla tras su mentira. Sin embargo, el aliento comenzó a faltarle en cuanto vio a la rubia desmayada y ensangrentada en los brazos del marciano. Se apresuro a su encuentro tomando el pulso de la chica y el pánico le recorrió la espalada en cuanto noto la debilidad de los latidos de Kara.
-¿J'onn qué pasó?- exclamó casi en un grito mientras guiaba al hombre tras una puerta oculta en su librero que daba entrada al laboratorio privado de la morena. –No tengo idea, Alex me llamo luego de una pelea, no tengo claro que sucede, pero debe ser algo de verdad serio si lograron dejar así a Kara.-
Lena despejo una camilla que tenía a un costado del lugar, -Ponla aquí- dijo apresurándose a recoger el equipo que necesitaba para atender a la rubia. –La dejo en tus manos Lena, debo ir a la DEO para ayudar- el marciano suspiro y busco la mirada de la CEO por encima del cuerpo inmóvil de Kara –por favor, no dejes que muera- exclamo en una súplica y salió a toda prisa por donde había llegado.
La morena de inmediato se dispuso a intubarla, lleno su pecho de electrodos y encendió las lámparas que había creado especialmente para ayudar a la kriptoniana tiempo antes de enterarse de que le había mentido descaradamente durante tres años. Esperó paciente por algunos minutos observando el monitor casi sin pestañear, y respiro aliviada al notar como su pulso comenzaba a normalizarse. Tomo un paño húmedo y un recipiente con agua, y limpio la sangre que cubría parte de su rostro y sus manos. Se tomo todo su tiempo para hacerlo lo mejor posible como era su costumbre, y luego examino la piel de la rubia tras quitarle el traje ensangrentado y hecho añicos, le puso una bata de hospital que guardaba con otros miles de insumos médicos para casos así, algo que le resulto sumamente dificultoso debido a la tensión que sentía cada vez que rozaba la piel de la chica. Las heridas en su cuerpo sanaban lentamente, pero había una que le resultaba particularmente extraña, y que a pesar de la potencia de las lámparas, no parecía desaparecer. Tenía un gran corte en la parte posterior de su cráneo, y una punzada que parecía la quemadura de un laser a la altura de la nuca. Lena trato de tomar muestras del tejido, pero los objetos que acercaba sobre la piel se rompían en el acto. Casi había olvidado lo difícil que era tratar a un kriptoniano.
Las horas pasaron, y Kara parecía ir recuperando poco a poco sus signos vitales normales, ya casi no se veían heridas en su cuerpo, y tenía mucho mejor aspecto del que traía cuan J'onn arribó a su oficina. Sin embargo, algo la preocupaba de sobremanera, la rubia no había hecho ni un solo movimiento en las tres horas que llevaba conectada a esa máquina, ni uno solo, cosa muy extraña incluso estando inconsciente. Conocía como funcionaba el organismo de la gente de Kripton casi mejor que la de los humanos, las investigaciones para deshacerse de Reign le habían dejado una base de datos muy extensa al respecto, y si no estaba equivocada, cosa que jamás pasaba, Kara ya debería haber despertado, pero no era así.
Al otro lado de la ciudad, en el Departamento de Operaciones Extranormales, mejor conocido como la DEO, los agentes hacían un enorme esfuerzo para tratar de acomodar el caos que la horda de alienígenas había causado en el edificio. –Debo admitir que extrañaba el trabajo de campo- exclamo J'onn limpiándose las manos tras volver de las celdas de contención donde habían encerrado a al menos una docena de criminales.
-Si quieres volver te regreso el puesto, aún pienso que todo esto es demasiado para mí- bufó Alex tratando de poner en su lugar las computadoras que habían sobrevivido al ataque. –Agente Dox, quiero que trabaje en restaurar todo el sistema interno, yo debo ir a ver como esta Supergirl- mando elevando la voz mientras el chico asentía y ponía de inmediato manos a la obra. –¿J'onn puedes llevarme a L-Corp?-
-Por supuesto- el marciano sujeto a Alex por la cintura y salió volando rumbo al edificio donde se encontraba la kriptoniana. Al llegar allí, se encontraron con el rostro arrugado de preocupación de la morena, que de inmediato les explico que a pesar de verse perfectamente, Kara aún seguía inconsciente, eso solo había pasado después de su primer batalla con Reign, por lo tanto, probablemente el problema estuviera en su mente, y no en su cuerpo.
-¿J'onn puedes mirar dentro a ver si ocurre algo con ella?- pidió la morena señalando la cabeza de la rubia mientras dejaba a un costado el escáner manual que había estado tratando de utilizar en vano.
El marciano llevo sus manos a la frente de Kara y cerró los ojos tratando de captar el hilo de los pensamientos de la joven, pero algo no andaba bien, por mucho que intentara no lograba percibir nada. –Es inútil, lo que sea que le esté ocurriendo está bloqueando mis poderes, no puedo ver dentro- dijo luego de un momento retirándose para hablar con las dos mujeres que lo aguardaban impacientes.
-Supongo entonces que la única opción que nos queda es esperar- concluyó la CEO tratando de mostrarse serena frente a Alex que parecía ir perdiendo poco a poco la compostura. –Lena ¿puede quedarse aquí?, la DEO es un desastre en este momento, no tengo las instalaciones funcionando adecuadamente como para darle a Kara los cuidados que requiere. – Suplicó la agentealtiempo que acariciaba los cabellos alborotados de su hermana. La morena asintió con la cabeza, y ambas mujeres pasaron el resto del día pendientes de los monitores, esperando aunque sea la más mínima señal de reacción neuronal por parte de la heroína, mientras J'onn oficiaba de cadete, iba y venía con café, donas, y demás comida chatarra que ayudara a que la espera sea más llevadera.
-Chicas porque no van a casa, se asean y duermen un poco, yo me quedaré a cuidar de Kara- sugirió el marciano entrada la noche notando que Alex estaba aún cubierta de polvo y restos de escombros, y la CEO llevaba la ropa manchada con la sangre de la rubia.
-No me iré de su lado J'onn- exclamo Alex rápidamente con determinación mientras cruzaba los brazos sobre su pecho. –Él tiene razón, de nada sirve que estemos todos aquí, hay que descansar, y luego tomar turnos para cuidarla. Y si llega a despertar J'onn nos avisará de inmediato- afirmo la morena dirigiendo su mirada hacia el hombre frente a ella tratando de razonar con Alex. Y aunque no le encantaba la idea, la agente finalmente termino concediendo ante los pedidos de sus compañeros, y tanto ella como Lena se marcharon a sus hogares dejando a Kara al cuidado del marciano.
En cuanto la directora de la DEO entro en su departamento, Kelly se apresuró a su encuentro fundiéndose en un abrazo de consuelo, sabía lo mucho que estaba sufriendo por su hermana, y entendía a la perfección lo que sentía, ella misma se había encontrado ante esa misma situación cuando James estaba cerca de Superman, o incluso cuando comenzó a ponerse el traje del Guardián. Mando a la joven agente a que se diera un baño, mientras le calentaba algo para que cenara sin importarle la negativa de la mujer que se veía profundamente preocupada.
Lena por su parte, llego a un hogar silencioso y vacio como acostumbraba en su vida cotidiana, no se molesto siquiera en encender las luces de la sala, y camino con pesar hasta su dormitorio. Entro en el lujoso baño privado y se quedo un momento perdida en el reflejo que le daba el espejo del tocador. Tenía el cabello hecho un desastre, la ropa arrugada y sucia con la sangre de Kara, unas prominentes ojeras bajo sus ojos cristalinos que casi como un acto reflejo, se llenaron de lágrimas mientras apretaba con fuerza el lavado hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Se deshizo de las prendas arrojándolas al cesto de ropa para ya no tener que verlas, luego consideraría si merecía la pena lavarlas o era mejor deshacerse de ellas, y se metió a la ducha permaneciendo allí largos minutos mientras el agua caliente le escurría por todo su cuerpo agotado. En cuanto salió, solo se envolvió en su bata de baño y se dejó caer sobre la enorme cama. Tenía el estómago apretado en un nudo, y no importaba si tenía que comer o no, ni siquiera iba a perder tiempo intentándolo.
Pasadas las cuatro de la mañana, Alex llego a L-Corp para remplazar a J'onn, se sentó en una silla junto a su hermana, y no se movió de su lado en el resto de la noche más que para ir en busca de más café. Con la luz de la mañana, el ruido de unos tacones sobre el mármol negro la sacaron de su ensimismamiento. Junto a la cama de kriptoniana, Lena encontró un reguero de vasos desechables y mientras más se acercaba a la agente, mas podía percibir el olor a cafeína que desprendían tanto ella como los recipientes abandonados en el piso.
-Veo que has convertido mi laboratorio en un botadero gigante- sonrió la morena ligeramente buscando arrancar aunque sea una pequeña sonrisa del rostro de la agente. Alex elevó la mirada con pesar, se la notaba frustrada cuando menos, pero hizo una mueca con su boca que Lena interpreto como un gesto de complicidad. –Es un gesto cautivante que tenemos las Danvers cuando estamos preocupadas-
-Lo sé, pero estoy segura que Kara saldrá de esto pronto. Tú mejor que nadie sabes lo fuerte que es.- La castaña asintió con la cabeza y se puso de pie para juntar los vasos que había arrojado al suelo y tirarlos cuando saliera de allí. –Debo ir a la DEO, pero regresaré en el almuerzo para ver como sigue todo aquí- exclamó poniendo la americana sobre sus hombros y volviéndose para hablar con la morena. –Descuida, no es necesario, yo puedo trabajar desde el laboratorio así que estaré todo el día aquí, te avisaré si hay algún cambio-
-Gracias Lena, por hacer todo esto. Sé que no la has pasado bien estos últimos meses, y que tú y yo no hemos tenido la oportunidad de hablar al respecto-
-Y este no es el momento para hacerlo Alex- la interrumpió la CEO ocupando un lugar sobre uno de los escritorios que tenia dispuestos en la habitación.
-Lo sé, pero igual quiero decirte que lo siento, yo fui la primera en presionar a Kara para que no se lo dijera a nadie, y sin importar cuánto ella deseaba decírtelo, yo insistía en que no era bueno para ti, que si quería cuidarte debías mantenerte al margen de todo. Luego las cosas se salieron de control, y debió habértelo dicho cuando te volviste parte de la familia, pero estaba aterrada de perderte, y yo se que fui culpable de eso. De haberla dejado decírtelo desde un comienzo, quizás todo esto no hubiera pasado.- Las palabras de la agente eran sinceras a los oídos de Lena, que por mucho que trato de reprimirlo, no pudo evitar el cúmulo de sentimientos encontrados que se agolparon en su interior, haciendo que se le llenaran los ojos con lágrimas de dolor y rabia por todo lo que había ocurrido.
-Yo no formo parte de su familia Alex, yo tengo la mía y ya es demasiado con eso- balbuceó escuetamente tratando de que la voz no se le quebrara en el intento, mientras ocultaba su rostro tras un microscopio.
-Siempre serás parte de nuestra familia Lena, aunque no quieras serlo- soltó un breve suspiro y se dispuso a salir de la habitación, dejando a la morena sola con su hermana y con los pensamientos que se peleaban en su cabeza. No importan cuanto lo intentara, aún le dolía haber perdido a la única familia real que había conocido, de haberlos podido perdonar, ya lo hubiera hecho, pero no podía, no después de cómo se había enterado de esa enorme mentira. Tenía demasiado peso en su espalda, además de lidiar con la soledad y el orgullo ante la pérdida de las únicas personas en las que había confiado, pero además de eso, también debía cargar con la muerte de su hermano por sus propias manos. Hubiese sido demasiado para costarle la cordura a cualquiera, pero no a ella, era una Luthor después de todo, y se necesitaba mucho más para acabarla.
Los tres días siguientes transcurrieron sin mayores sobresaltos, la DEO poco a poco fue volviendo a parecerse a lo que era, y a pesar de que se habían dado a la fuga varios de los alienígenas de la horda, no habían vuelto a atacar, lo que hacía a Alex pensar que, o bien estaban recuperando fuerzas, o el ataque solo resultó ser una distracción para realizar algo mucho más grande que aún no salía a la luz.
Lena por su parte siguió quedándose junto a Kara la mayor parte del tiempo, después de todo, la kriptoniana estaba en su laboratorio y se sentía la principal responsable de su cuidado. Sin embargo, toda la esperanza que tenía al comienzo ahora parecía esfumarse con cada segundo que marcaba su reloj. Se sentía frustrada y asustada como no lo había estado en mucho tiempo, y por primera vez en meses, comenzó a contemplar la posibilidad de una vida sin Kara, y la perspectiva que tenía ante ese pensamiento no era para nada alentador. Quizás no estaba dispuesta a perdonarla, pero el saber que estaba allí, entregada en todo momento para salvar el mundo, o simplemente para salvarla a ella, la hacía sentir mucho más segura.
-Vamos Kara, se que sigues ahí en alguna parte- exclamo apoyando sus manos sobre la camilla sin desprender los ojos del rostro de la heroína. –Quizás sea la última persona de la que esperes escuchar esto, pero no puedo vivir sin ti- susurro al tiempo que la tela de las mantas se enredaban en sus dedos en un apretón desesperado, -el mundo cuenta contigo Kara, la humanidad necesita a Supergirl, la DEO, J'onn, tus amigos, tu hermana, todos te necesitan…yo…yo te necesito- dijo finalmente con el llanto atragantado en su boca y las lágrimas que se le agolpaban en los ojos, como cada día desde que ella y Kara habían dejado de ser amigas. Respiró profundo y trato de limpiar sus ojos para regresar al trabajo, pero no lograba concentrarse en nada. El cuerpo le dolía, los párpados le pesaban cansinos y sentía como respirar se le hacía cada segundo más difícil.
Camino de nuevo junto al cuerpo inmóvil de la kriptoniana para sentarse a su lado en esa silla solitaria que había dispuesto para la larga espera. No supo en qué momento se quedo dormida sobre el hombro de la rubia, solo sabía que los latidos de su corazón la llevaban a sentirse más tranquila, y que mientras ese motor siguiera funcionando, Kara podría regresar en cualquier momento.
La despertó un sonido anormal en la habitación, casi dos horas después de haber sucumbido en esa silla que hacía estragos con su espalda. Sintió que algo se removía con lentitud debajo de su mejilla y se reincorporo apretando los ojos mientras soltaba un bostezo. La duda se instaló de inmediato en su frente arrugada y rápidamente se levanto para aproximarse a los monitores que estaban del otro lado de la camilla. Algo había cambiado, los signos vitales aumentaban ligeramente, y su actividad neuronal parecía seguir subiendo con cada instante que pasaba. Se volvió sobre ella para quitarle el tubo de la garganta mientras la observaba realizar pequeños movimientos con su cabeza.
-¿Kara?- la llamo en un susurro agachando su rostro para casi pegarlo al de la otra mujer, -¿Kara me escuchas?- insistió tomándole la mano y recorriendo lentamente la piel bajo su tacto. La rubia se removió debajo de la manta y envolvió lentamente sus dedos alrededor del pulgar de la morena. –¿Lena?- mascullo difícilmente sin poder abrir los ojos, sentía la garganta seca y adolorida y el cuerpo entumecido bajo el calor de las lámparas. –Apágalas por favor- exclamo llevando la mano libre hasta su rostro para bloquear la luz que le lastimaba la vista, incluso a través de los parpados apretados. La CEO obedeció de inmediato y retiro los reflectores que estaban postrados todo a lo largo de la kriptoniana. En cuanto la oscuridad la envolvió, Kara abrió sus ojos lentamente buscando el rostro de la persona que había estado hablándole todos esos días.
-Bienvenida- sonrió la morena con sinceridad sintiendo que su corazón comenzaba a latir con fuerza, -¿Cómo te sientes?.
-Me duele la garganta y la cabeza- respondió la heroína, tratando de incorporarse un poco sobre la camilla empujando su peso con ambos brazos.
-Te diste un gran golpe y tuvimos que intubarte, por eso te duele la garganta. La molestia se irá en un par de horas- comentó la CEO hablando despacio y lento para no aturdirla al tiempo que le extendía un vaso con agua, después de todo, Kara llevaba casi cuatro días inconsciente.
-¿Cómo me golpee la cabeza?- cuestiono buscando con la mano alguna herida en su cráneo, pero sin encontrar nada al tacto.
-No tengo idea, pero ahora trata de no moverte mucho, iré a llamar a Alex para decirle que has despertado- acotó dándole la espalda para caminar hasta su chaqueta colgada en otra silla frente al escritorio y tomar su teléfono móvil.
-¿Quién es Alex?- la escucho decir a lo lejos y se volteó para verla, el rostro de la kriptoniana estaba cubierto de confusión y buscaba la mirada de la CEO con el interrogante clavado en sus ojos.
-¿No sabes quién es Alex?- la cuestionó mientras caminaba de vuelta a su lado al tiempo que la rubia negaba con la cabeza. –Kara, ¿Qué es lo último que recuerdas?
-A ti, hablando conmigo, algo de Supergirl, y que el mundo me necesitaba.- La heroína llevo los dedos a su frente y se masajeo la sien con molestia. Lena entendió de inmediato que algo no andaba para nada bien, sin embargo, no tuvo tiempo de llamar a nadie, porque a los segundos siguientes, Alex y J'onn entraron por la puerta con el rostro desencajado.
-Estaba a punto de llamarlos- se apresuro en decir la morena sin soltar el teléfono que llevaba en su mano.
-Lo sabemos, he mantenido la mente ocupada en Kara en todo momento cuando no estoy aquí, en cuanto sentí sus ondas neuronales fui a buscar a Alex.- La agente ya se encontraba abrazando con alivio a la mujer que no correspondía el gesto y lucía cada vez más confusa.
-¿Quién eres?- exclamo un poco temerosa alternando la mirada entre la agente y Lena con un poco de temor comenzando a apoderarse de sus sentidos.
-¿Bromeas? Porque no es gracioso Kara- la regaño la castaña con el ceño fruncido, mientras se volvía hacia donde estaba la morena para que le aclarara la situación.
-No creo que lo haga- contesto dejando salir el aire con fatiga - Creo que ha perdido la memoria.
