Tenía barreras en la vida, tantas que apenas si se había vuelto consciente de ellas. Las perdidas constantes de personas a quienes alguna vez supo amar, la fueron convirtiendo poco a poco en un ser desconfiado por instinto. Había tomado la decisión de decirle que no a las relaciones personales; las laborales, esas le dejaban un rédito, pero todo lo que incluyera sentimientos, generaban en ella un temor tan grande y una aprensión incontrolable, que la hacían correr en dirección contraria. Así había sido por años, incluso con sus eventuales amoríos, nunca se dispuso a abrir su corazón. Funcionaba solo hasta cuando ella quería, y cuando dejaba de hacerlo, simplemente daba un portazo y cambiaba de dirección. Hasta que Kara llego a su vida, y sin intentarlo si quiera, la orillo a volver a sentir algo, un afecto tal vez, una necesidad, una muy extraña calidez. Y sin pensarlo, sin quererlo, se había abierto a la rubia como no lo hizo nunca antes con ninguna otra persona. Kara estaba tatuada bajo su piel, sin la necesidad de tocarla siquiera, su simple sonrisa bastaba para iluminarle los días oscuros. Kara era su linterna en la noche, hasta que la mentira la apago. Y de pronto volvió a encontrarse sola, triste y encerrada en sí misma, pensando que jamás volvería a abrirse a otra persona, sintiendo que mientras más lejos estuviera de los afectos, mas a salvo se encontraría su adolorido espíritu.

Había temido por la vida de Kara, pese a no ser más su amiga, pese a apartarla y convencerse que estaba mejor sin ella, aún temía cada vez que la veía surcar el cielo envuelta en su capa roja. La pérdida de memoria parecía una tragedia mayor, aunque había descubierto que la kriptoniana podía recuperar recuerdos, aunque sean vagos, de lo que alguna vez fue su vida. Pero jamás se le ocurrió pensar, que esos recuerdos fueran a desencadenar en una confusión de roles de tal magnitud.

Kara nunca había estado enamorada de ella, Lena nunca había sentido por la rubia más que un cariño más profundo que el que jamás hubo sentido por nadie, pero como podían considerar eso algo fuera de lo normal, cuando su vida entera era un fracaso afectivo tras otro. No le sorprendió aferrarse tanto a la única persona que le mostro algo de contención y apoyo. Pero ahora, con amnesia casi total, con su desconocimiento del mundo y de su realidad, Kara había ordenado mal los factores y se comportaba cerca de ella como una adolescente alborotada por las hormonas. Al comienzo le resulto gracioso, luego algo incomodo, pero cuando sus labios la encontraron sin querer, sintió que esos muros que tan arduamente había vuelto a levantar, se agrietaban bajo la calidez de ese sabor a canela y dentífrico de hierba buena.

El beso solo había durado unos pocos segundos, asumiendo que eso podía considerarse un beso, ya que sus labios apenas se posaron sobre los de Kara, sin moverse sobre ellos, sin intentar abrirse camino en su boca. Solo un casto beso, pero con los ojos apretados y el corazón latiéndole en el pecho como una locomotora.

El sonido de la puerta abriéndose tras ella la trajo de golpe a la realidad, sus manos apartaron a Kara casi empujándola lejos, como si el contacto con la kriptoniana le quemara la piel. Miro a Alex consternada, como si hubiese sido sorprendida haciendo algo muy malo. Pero la castaña solo la observaba algo risueña, con una mueca de diversión en la comisura de sus labios, como disfrutando de lo que acababa de ver. ¿Pero que había visto en realidad?, solo un arrebato de la rubia, que aún tenía la cabeza confundida por todo lo que estaba pasando con ella. Eso era todo, una confusión producto de recuerdos mal ordenados en un rompecabezas gigante que tardarían un buen rato en armar.

-Alex, que bueno que llegas, tengo que volver a L-Corp, pero regresare luego si es necesario.- Se apresuro a decir con las palabras agolpándose en su boca mientras agarraba sus cosas y se precipitaba hasta la puerta. –Si necesitan algo solo llamen, trataré de desocuparme cuanto antes. ¿Te quedas con tu hermana verdad?- Le pregunto a Kara pero no espero la respuesta, y salió como un huracán por la puerta del departamento.

-¿Está bien si te quedas conmigo?- Pregunto la castaña esperando un gesto de tranquilidad por parte de su hermana pequeña.

-Si está bien- exclamo devolviéndole una sonrisa tímida, tratando de ignorar la oleada de sensaciones que el escueto beso con Lena le había dejado en el cuerpo.

-¿Has recordado algo?- pregunto Alex interesada mientras tomaba asiento en el sofá y sacaba algunas cajas de comida de la bolsa. –Ten, son tus favoritas- sonrió extendiéndole una bandeja con empanadas chinas. Kara las tomo algo dubitativa, pero luego se sentó a su lado, tratando de todos modos de conservar alguna distancia entre ellas.

-Algunas cosas, imágenes muy vagas, pero tengo la imagen de ti y de mí con Eliza bebiendo chocolate en el porche de una casa. Supongo que es algo para comenzar.- Se metió una empanada a la boca y hizo el mismo gesto que Alex la había visto hacer cada vez que las comía, y ese simple acto la dejo más tranquila. No importa que tan difuso estuviera todo, ahí adentro todavía estaba su hermana.

Comieron en silencio mientras veían un programa policial en la televisión de la sala, Kara parecía tranquila, aunque en su mirada estaba clavada la duda como un aguijón impidiéndole relajarse del todo. Alex solo la observaba intentando crear un ambiente seguro y confortable para la kriptoniana, pero sin presionarla para que se abriera con ella. Finalmente, luego de un rato de no hacer nada observando la pantalla, con los pies de ambas descansando sobre la pequeña mesa de café, Kara se volvió hacia su hermana como si al fin hubiese acomodado las ideas de una forma coherente.

-Alex, ¿puedo hacerte una pregunta?- cuestiono dubitativa jugando con el colgante en su cuello.

-Somos hermanas Kara, sé que es difícil para ti confiar en alguien ahora, pero en mi puedes confiar. Se todo de ti, así que pregunta lo que quieras, a la hora que sea, solo suéltalo, te ayudare a superar esto.- Exclamo la castaña dejando un cálido apretón sobre su mano sin atreverse a acercarse demasiado.

-¿Qué pasa entre Lena y yo?-

-Excepto eso- sonrió cómicamente pasando una de sus manos por su cabello para luego buscar la mirada de Kara. –La verdad, es que creo que ni ustedes saben que pasa. Solo puedo decirte que eran muy amigas, de hecho creo que era la mejor amiga que jamás hubieras tenido. Pero tuviste que ocultarle un secreto durante mucho tiempo, y acabo enterándose de una manera no muy agradable, y nos odia a todos desde entonces. Aunque no estoy muy segura de que nos odie en realidad, sino que está dolida de una manera que ninguno de nosotros puede entender.

-Me confunde, de a momentos parece que soy todo su mundo, la forma en que me habla, o como su mirada me busca, y al siguiente siento que quiere romperme las piernas.- exclamo la rubia casi como si pensara en voz alta.

-En el fondo creo que así es. Lena es como un cachorro acostumbrado a que lo pateen, y ahora cada vez que alguien quiere acercarse, le gruñe por instinto. – Reflexiono un momento, y dejo escapar una gran bocanada de aire mientras articulaba una sonrisa. –Está asustada, y está dolida no solo contigo, sino con todos nosotros, pero sé que te quiere, y que nos necesita aunque jamás lo admitirá.

-Pero lleva tres meses sin hablarnos por lo que me dijo.

-Tres meses en un Luthor no es tanto tiempo. Ella volverá, y nos perdonara, cuando esté lista para hacerlo, pero debes saber que eso tomara tiempo. Mucho tiempo. Lena es una mujer muy orgullosa y buscará aferrarse a las cosas que pueda controlar.

-Desearía recordar lo que paso para solucionarlo- suspiro la rubia cruzando sus piernas sobre el sofá.

-Aunque lo hicieras, no ayudaría de nada. Dudo que haya algo que puedas hacer que no hayas hecho ya para que te perdone.- Alex la miro y paso su mano por el brazo de Kara tratando de confortarla, esperando que la rubia continuara con esa duda que se hacía grande en sus ojos.

-¿Alguna vez paso algo mas entre ella y yo?, me refiero a ¿algo más que una relación de amistad?-

-No que yo sepa, ¿lo preguntas por el beso que las vi darse cuando entre?- Cuestiono con una sonrisa de disfrute que iluminaba toda su cara.

-Sí, sobre eso…- titubeo mientras meditaba sus palabras- yo creo que estoy enamorada de Lena.

-¡Lo sabía!- aplaudió triunfante haciendo que su hermana diera un brinco a su lado, y le lanzara una mirada acusatoria por haberla asustado. –Llevo años esperando escucharte decir eso, tenías que perder la memoria para poder admitirlo-

-Entonces es verdad, si estoy enamorada de Lena. Y creo que ella también lo está de mi, pero creo que le asusta admitirlo.- Reflexiono volviendo a mirar la televisión y dejando caer su espalda contra el sofá.

-Kara, a ti te llevo tres años y un golpe en la cabeza admitirlo, Lena es aun mas testaruda que tú, así que eso puede llevar mucho tiempo más.- Respondió sabiendo lo obstinada que eran tanto su hermana como la joven CEO, aunque el hecho de que Kara ya lo admitiera, era todo un avance, podía recuperar la memoria mañana, pero ya no podría seguir escondiendo lo que sentía por Lena.

La rubia por su parte dio por zanjado el tema, y se dedico a hacer preguntas más banales con respecto a su vida, aunque en el fondo no podía dejar de pensar que aún estando disminuida en sus capacidades, había conseguido de Lena en una tarde, mucho más que en tres años con uso pleno de sus facultades. Quizás este asunto de la pérdida de memoria terminaría siendo algo bueno después de todo.

Los días que restaban de la semana se fueron consumiendo con una velocidad inusitada, Kara parecía más adaptada a esta extraña realidad que le tocaba vivir, que cualquier otra persona que hubiese estado en su situación. Pero así era Kara, veía lo bueno en lo malo con una facilidad que no dejaba de asombrar e inspirar a todas las personas a su alrededor.

El dispositivo en su cabeza resulto ser algún tipo de Inteligencia Artificial (IA) de origen alienígena, pero sin importar que tanto intentaran abrirla, tanto Brainy como Lena, seguían fracasando una y otra vez y ya comenzaban a perder la compostura. Para su suerte, la horda de alienígenas que los atacó en un comienzo, no había vuelto a aparecer. Estaban seguros que esa calma no duraría para siempre, pero por lo pronto agradecían que se estuvieran tomando su tiempo.

Kara por su parte, cansada de estar encerrada en su departamento, tomo la decisión de tratar de recuperar algo de normalidad en su vida. Estaba claro que la memoria no regresaría así como así, y mientras más tiempo tardara aferrándose a esa posibilidad, más tiempo perdían de preparación, y la ciudad comenzaba a rumorear sobre la desaparición de su heroína. Por lo tanto, el lunes por la mañana, se vistió con uno de sus trajes de reportera reconocida, sujeto su cabello en un moño, y se dirigió a Catco. Si su memoria no estaba dispuesta a recordar, quizás debería presionarla un poco para que lo haga.

La ayuda de James y de Nia fue vital para sentirse cómoda y tratar de entender cómo funcionaba su trabajo de civil. Sin embargo, en cuanto se sentó en su escritorio, sus manos se dirigieron al teclado de la computadora y se deslizaron en el con una habilidad que desconocía. Kara no recordaba su trabajo, pero su cuerpo y su intelecto si lo hacían. Pronto había sacado una exclusiva sobre la desaparición de Supergirl que llamó su atención tanto como la de James.

Su despliegue como reportera había sido tan bueno como siempre, motivo por el que sintió, que sí podía hacer eso, también podía volver a ponerse la capa. No obstante, no quería herir a nadie, y si iba a volver al ruedo, necesitaría practicar, reconocer el alcance de sus poderes, hacer como si todo esto comenzara otra vez. Por lo tanto, en cuanto salió de Catco, se dirigió a la DEO escoltada por Nia quien había insistido en no dejarla sola ni un segundo.

Alex le había dado un pase para entrar al edificio, pero ni siquiera lo necesito, ya que ni bien puso un pie en el vestíbulo las personas a su alrededor se abrieron rápidamente, saludándola con respeto y cariño a medida que se abría camino hacia el interior de la edificación. No le tomo tiempo encontrar a su hermana y a J'onn en el medio de un salón abarrotado de computadoras. La mirada siempre cómplice de Brainy la encontró por encima de su hombro saludándole con entusiasmo para luego acercarse y regalarle un abrazo amistoso.

Había estado tan concentrada en los últimos días tratando de ordenar recuerdos y acomodar sentimientos con respecto a ellos, que casi había olvidado por completo el incidente con Lena la última vez que la había visto, ya que luego de eso, la morena simplemente se desapareció de los turnos rotativos que tomaban sus amigos para que no estuviera sola, se excusaba con su trabajo en L-Corp, y con la investigación sobre la IA que había afectado a Kara para evitar volver a cruzarse con ella. Pero al parecer el destino tenía otros planes, porque en cuanto Lena salió del laboratorio masajeando su frente distraídamente, choco con Kara hasta quedar atrapada entre sus brazos fuertes para evitar caer al suelo, su corazón dio un vuelco en cuanto los ojos azules de la kriptoniana buscaron los suyos, y el sonrojo en sus mejillas le fue totalmente inevitable.

-Otra vez en mis brazos- sonrió la rubia con picardía disfrutando del contacto involuntario de las manos de Lena sobre sus hombros.

-Lo siento Kara… perdón, Supergirl- se corrigió a si misma recuperando la compostura y dando un par de pasos lejos del cuerpo ardiente de la otra mujer. –Lo siento, este asunto de tu doble identidad es aún muy extraño para mí-

-Querrás decir triple identidad, me informaron que mi verdadero nombre es Kara Zor-El. Así que si es extraño para ti, no tienes idea de lo que es para mí- exclamó recorriendo el rostro de la morena descaradamente, deleitándose del sonrojo que permanecía activo en sus mejillas. –No te he visto en algunos días, y por alguna razón aunque estoy tratando de adaptarme, no me siento del todo cómoda con nadie más que contigo. Me gustaría pasar algún tiempo a tu lado, que me cuentes cosas sobre mi pasado.- Sugirió casi de manera suplicante buscando la mirada de Lena en el pequeño espacio entre ellas y hamacándose de un lado a otro sobre sus pies con la capa roja ondulando hipnóticamente de un lado a otro.

-Tienes a los demás para eso, y estoy segura de que Alex es capaz de responder a todas tus preguntas. No me necesitas. Además..- titubeo incomoda sintiendo como los ojos azules de Kara la desnudaban sin reparos –no creo que sea buena idea, no quiero confundir más tu cabeza con respecto a lo que piensas sobre la relación que alguna vez tuvimos.-

Kara la observo apartarse un poco más, tratando desesperadamente de recuperar el control que tenía sobre la situación. Sin embargo, la rubia escuchaba perfectamente como los latidos de Lena se iban incrementando nerviosamente, escuchaba la sangre fluir por sus venas con descontrol, y estaba segura que sentía en su interior el mismo cosquilleo que la envolvía a ella cada vez que la miraba.

No dejó que siguiera huyendo mucho mas, lentamente se fue acercando cada paso de distancia que la CEO había puesto entre ellas, hasta casi arrinconarla contra la pared. La espalda de Lena choco contra el duro hormigón y supo de inmediato que no tenía salida. Cuando menos los espero, una de las manos de Kara sujetaba su cintura y el aliento dulce que acariciaba su cuello le causo un frio implacable que recorrió su columna de punta a punta dejándola paralizada.

-Necesitamos hablar del beso Lena- susurro en su oído haciéndole cosquillas con la punta de la nariz sobre el lóbulo izquierdo.

-No hay nada de qué hablar, solo estabas confundida.- Trato de justificar el momento en cuestión llevando una mano al pecho de Kara intentando apartarla sin conseguir que se moviera ni un centímetro. Esta persona que había logrado fusionar las personalidades de Kara y de Supergirl en una versión más atrevida, comenzaba a ponerla más nerviosa de lo que se había sentido en su vida.

-Lena, tal vez mi cabeza sea un lio, pero en lo que concierne a mis sentimientos, están más claros que nunca- exclamo a centímetros de sus labios sin abandonar su sonrisa descarada. –Y a juzgar por el calor que emana de tu cuerpo, y que tus pulsaciones se dispararon en cuanto te toque, podría decir que tienes tantas ganas de volver a besarme como yo a ti.-

El hormigueo que Lena sintió en su entrepierna de inmediato, era algo contra lo que no podía excusarse. Esa mujer frente a ella ya no era la tierna e inocente Kara Danvers, tampoco era la fuerte y sensata Supergirl, era una mujer distinta que alborotaba todos sus sentidos llevándola a lugares que jamás creyó posibles con relación a ellas dos. Las piernas se le vencieron cuando un nuevo roce de la mano de la kriptoniana fue a parar a su mejilla, y por alguna razón, en vez de tratar de huir de allí, recargo su rostro sobre el contacto para que se hiciera más profundo.

Lena se permitió disfrutar de la suavidad de ese toque apenas lo suficiente como para exhalar un suspiro. Pero rápidamente recupero su instinto conservador, hizo una maniobra veloz bajo el brazo de Kara, y se alejó dando grandes zancadas tratando de poner la mayor cantidad posible de terreno entre la rubia y ella. Kara era su mejor amiga, su ex mejor amiga, y bajo ningún punto de vista podía permitirse volver a sentir lo que acababa de sentir. Si la rubia no recuperaba su memoria pronto, acabaría haciendo una estupidez muy grande. Mientras tanto, no le sentaría mal una larga ducha fría, muy muy fría.