Se había vuelto particularmente buena en escapar lejos de Kara cada vez que la veía deambular por la DEO. Ese intento desesperado de no cruzarse con la joven kriptoniana le dio como resultado un mapa completo de las instalaciones del lugar, sin mencionar que había descubierto un segundo laboratorio que no se utilizaba, pero que tenía el doble del tamaño del de uso habitual, motivo por el cual se traslado allí con su trabajo. El laboratorio estaba estratégicamente ubicado a tres pisos del lugar donde Kara entrenaba a diario, un hecho afortunado que le permitía mantenerse alejada de aquellos increpantes ojos azules.
La rubia consiguió llevar su intento de volver a la normalidad a un punto bastante agradable para todos los que la rodeaban. Sus poderes estaban controlados en solo cuestión de pocas semanas, y logro regresar a las calles sin causar derrames de petróleo o incendios accidentales. "Ha salido mejor que la primera vez", le había susurrado Alex con una palmada en la espalda en cuanto regreso de rescatar un barco en alta mar que se encontraba en problemas. Kara no entendió porque lo dijo, pero sonrió complacida por su buen trabajo que le resultaba asombroso y excitante, pero que le hacía preguntarse porque no hacía el papel de Supergirl a tiempo completo, en lugar de pasarse tantas horas aferrada a un escritorio.
Después de numerosos intentos fallidos, Brainy y Lena al fin habían conseguido desencriptar la IA que contenía los recuerdos de Kara, pero ahora se encontraban con la difícil tarea de encontrar la forma de volver a meterlos dentro de la mente de la rubia sin quemar su cerebro en el intento. Y aunque esta perspectiva inquietaba a Lena, lo que en realidad más le preocupaba, era que para poder regresarle a Kara sus recuerdos, debían estudiar el funcionamiento de su cerebro con detenimiento, lo que implicaba pasar largas horas con la kriptoniana en un mismo espacio físico y rogar porque Brainy no la dejara sola.
-Me haces cosquillas- chillo la rubia removiéndose en su asiento bajo los largos dedos de Lena que meticulosamente colocaba cables sobre su cabeza. –Si te quedaras quieta sería mucho más fácil- la regaño la morena apartándose para volver su atención a los monitores detrás de ella.
El resto de la tarde, Lena permanecía atenta a su trabajo procurando que ningún pensamiento pecaminoso pudiera declinar su atención, pero la mujer sentada a pocos metros suyo no le estaba poniendo las cosas para nada sencillas. Ese día, Kara lucia mas adorable que de costumbre, su cabello por lo general recogido, caía libre sobre sus hombros dándole un aspecto relajado y vivaz. Llevaba unos jeans ajustados a sus largas piernas, y en lugar de sus habituales camisas, esta nueva versión de Kara, había optado por una ajustada camiseta blanca apretando su torso revelando un busto hasta entonces desconocido por la morena.
Aburrida de tanto mirar al vacio y jugar con sus dedos, Kara había decidido deleitar a los presentes con una voz que apenas había descubierto que poseía. Iba por su quinta canción consecutiva cuando Brainy renegó de su capacidad para concentrarse en esas condiciones, y decidió trasladarse al otro laboratorio, dejando a Lena sola, expuesta y sin un lugar cercano al que escabullirse si las cosas se tornaban demasiado calurosas.
Para su sorpresa, Kara parecía haber olvidado su juvenil euforia para con la morena, y permaneció el resto del tiempo sentada en su camilla obediente a cada orden que la CEO le daba. Las adorables notas musicales que salían de la boca de la rubia, junto con un atardecer cálido y su cuarta taza de café, consiguió lentamente crear un ambiente de trabajo cómodo para Lena que por un momento había olvidado el porqué pasó las últimas dos semanas escondiéndose de la kriptoniana. Casi había dado al día como otro escollo superado cuando el sonido del estomago de Kara comenzó a mezclarse con la canción que estaba entonando, y tiró por tierra su arduo trabajo.
-¿Nunca comes?- Pregunto divertida dejando colgar sus piernas por un costado de la camilla mientras masajeaba su estomago intentando calmarlo.
-Claro que como, tú me has visto comer, ¿o ya no lo recuerdas?- respondió la morena quitándole importancia al asunto al tiempo que tecleaba sin parar en su ordenador portátil.
-Como olvidarlo si la única vez que te vi hacerlo fue cuando me besaste- sonrió con malicia recargándose sobre sus manos y dando un salto fuera de donde se encontraba sentada.
-¡Yo no te bese!- exclamo indignada por la acusación de la otra mujer –Tú me besaste a mí si mal no recuerdo- pero cuando su cuerpo volteó para encontrar la mirada de Kara en la distancia, se la encontró prácticamente pegada a su cuerpo respirando peligrosamente cerca de su rostro.
-Si yo te bese, y muero por hacerlo de nuevo.
-No puedes andar por ahí besando a las personas sin su consentimiento Kara.- La regaño al tiempo que sentía las manos de la rubia rodeando su cintura y el cuerpo volvió a ingresar en ese estado catatónico al que se reducía cada vez que la mujer estaba demasiado cerca suyo.
-No ando besando a las personas, solo a ti- respondió con una media sonrisa juguetona acortando la distancia entre sus bocas pero sin dejar que el preciado contacto llegara. –Vayamos a cenar- El cerebro de Lena se paralizo, Kara la invitaba a cenar como si nada estuviera pasando entre ellas, como si el beso no palpitara en el casi inexistente espacio que acunaba sus labios y los de la mujer frente a ella.
-No tengo tiempo para ir a cenar- dijo buscando un atisbo de control en su voz que no resulto del todo convincente para Kara que siguió allí sosteniéndola en sus brazos con esa sonrisa arrogante casi inmutable en el rostro.
-Debes descansar, comer algo y luego te prometo regresar aquí contigo para que sigas trabajando- trato de convencerla apretando un poco mas su agarre mientras dejaba que su pulgar recorriera los bordes de la camisa de seda de la morena en una caricia deliciosa y fugaz. Lena titubeó, pero antes de que pudiera responder algo y continuar con su negativa cuidadosamente planificada, Kara volvió a su arremetida dejándola sin salida. –Te lo pondré más fácil aún, si no vienes a cenar conmigo, tendré que besarte justo aquí y ahora. Pero si lo haces, prometo comportarme y no volver a besarte hasta que me lo pidas.-
Atrapada sin salida. Si no aceptaba cenar con Kara era casi una afirmación de las ganas que tenía que volver a besarla, y le daría a la rubia una puerta abierta para hacerlo cada vez que le vinieran ganas de invadir su espacio personal y empujar sus labios sobre los suyos. Pero si aceptaba cenar con ella, y pasar tiempo juntas de manera informal, la kriptoniana quizás conseguiría una vez más derribar sus barreras y hacerla olvidar el motivo por el cual se habían distanciado.
-Supongo que no tengo opción- mascullo como si le desagradara la idea de pasar más tiempo con Kara del necesario. -¿Dónde quieres cenar?
-Tú escoge, el lugar francamente me da igual, es solo el medio para un fin- le guiño un ojo mientras se apartaba regresándole a Lena un poco de auto control, pero dejando una desagradable sensación de vacío.
Tan pronto como estuvieron fuera de la DEO, la calidez de una noche de verano las envolvió con los aromas de una ciudad encendida, Lena se sintió de inmediato embriagada por las delicias callejeras, hamburguesas al paso y cerveza tirada se le antojaron estrepitosamente. Había pasado tiempo desde la última vez que se había encontrado vagando por las calles como una ciudadana cualquiera, irónicamente, era el tiempo que había pasado desde que descubrió el secreto mejor guardado de su ex mejor amiga.
-¿Dónde vamos?- pregunto la kriptoniana sintiendo como su estomago se entusiasmaba ante la simple idea de probar un bocado de lo que fuera. Las luces de neón la deslumbraban y podía sentir el confluir de sonidos a la distancia mezclarse con los fuertes latidos del corazón de la mujer que caminaba despacio a su lado. De pronto, Lena se detuvo frente a un local demasiado oscuro y ruidoso que poco encajaba con la sofisticada apariencia de la CEO, y sin decir una palabra se aventuro dentro esperando que la rubia fuera tras de sí. –¿Me traes a un antro con la esperanza de que quiera marcharme pronto?- La interrogo mientras tomaban asiento en la barra de madera rústica y la morena hacia una seña a una joven pelirroja que sonrió al reconocerlas, rápidamente sirvió dos grandes vasos con cerveza Honey extendiéndoselo a las mujeres frente a ella.
-Hace tiempo que no las veía por aquí, ya pensaba que me estaban engañando con otro bar- exclamo la joven en una sonrisa amable y extrañamente familiar.
-Nada de eso Triss, solo han sido unos meses de locos- respondió la morena llevando el vaso a sus labios para dar un largo trago apretando los ojos mientras la sustancia resbalaba por su garganta.
-¿Les pongo lo de siempre?- Lena asintió con la cabeza y regreso la mirada hacia Kara que la observaba con el brillo ya común en sus ojos, disfrutando de tenerla cerca aunque más no fuera en esta falsa amistad forzada por la rubia.
-No lo recuerdas, pero es nuestro bar favorito, solíamos venir después del trabajo. Tú me trajiste aquí al poco tiempo de conocernos, pensaste que me espantaría y podrías burlarte de mí.-
-¿Por qué haría eso?- pregunto curiosa disfrutando del sabor de la cerveza bailar en su boca.
-Por venganza luego de haberte arrastrado a la opera. Supusiste que mi aspecto de remilgada me haría escandalizarme en un lugar como este, pero para tu frustración, no solo descubriste que Lena Luthor no es tan estirada como parece, sino que además puede patearte el trasero en el billar.- La CEO sonrió satisfecha con su ceja levantada, arrogante en el disfrute de aquel recuerdo al tiempo que Triss dejaba dos platos con hamburguesas y papas lo suficientemente grande para durarles toda la noche.
-¿Y tú siempre vienes vestida de multimillonaria o tienes disfraz de persona normal?- pregunto metiendo una papa en su boca luego de untarla generosamente en la salsa picante.
-No, la única que usa disfraces aquí eres tú- exclamo la morena tajante dejando salir un poco del rencor que sentía para con la otra mujer. Sin embargo, tan pronto como las palabras salieron de su boca, se arrepintió de haberlas dicho al notar la tristeza colarse en la mirada de Kara. –Lo siento, no quise decir eso.-
-Si quisiste, y supongo que lo merezco, aunque todo esto se siente como estar pagando las culpas de alguien más, aunque ese alguien sea yo, no lo recuerdo, y no es tu culpa que no lo haga.- Kara agacho la mirada a su vaso mientras acomodaba las gafas sobre el puente de la nariz. Lena sabía que por mucho que le doliera aún la mentira, esta chica no tenía la culpa de lo que había sucedido, y no podía seguir castigándola por algo que no recordaba.
-Lo siento Kara, esto es complicado para mí, pero te propondré un trato. Hagamos de cuenta que tú y yo acabamos de conocernos, eso hará las cosas más sencillas para ambas-
-Me parece una buena idea, y será más fácil para mí, ya que yo si siento como si acabara de conocerte.- Lena le obsequio un ligero apretón en el antebrazo, tratando de confortarla en un intento de ponerse en su lugar. A ella no le gustaría despertar un día y ser culpada de cosas que no recordaba haber hecho, aunque en el fondo, eso era exactamente lo que le había pasado toda su vida por el simple hecho de ser una Luthor. Nadie se paraba a preguntar o tratar de averiguar cómo era ella en realidad, solo apresuraban conclusiones y de inmediato le asignaban la etiqueta de villana. Nadie le había dado jamás una oportunidad real, nadie excepto Kara. Ella era la única que siempre pensó que debemos ser juzgados por nuestras acciones, y si se había ganado la confianza de Ciudad Nacional, bien sabía que en gran parte era por la ayuda de Kara quien jamás la dejó sola, ni siquiera en sus peores momentos.
Y ahí estaba otra vez, la duda instalada dentro suyo como una espina profunda que la hacía cuestionarse una vez más si quizás no estaba llevando su rencor demasiado lejos. Quizás había permitido que su dolor cubriera todo lo bueno que la kriptoniana había hecho por ella. Tal vez debería enterrar el hacha de guerra de una vez por todas y darle a esa mujer una segunda oportunidad. Bien sabía que se la merecía más que nadie en el mundo, incluso por haberla perdonado en más de una ocasión, porque después de todo, ella tampoco había sido una santa. Era consciente que en el pasado le oculto cosas importantes a la mujer a su lado, y sin embargo, Kara seguía perdonándola, y volviendo a ella con una sonrisa. Nunca le reprocho nada, ni la hizo sentir mal por cometer errores, "somos humanos y tenemos derecho a equivocarnos", le había dicho una vez tratando de consolarla. Pero ante el primer error, ella misma se había encargado de castigarla, y ahora pensaba que había sido demasiado. Tal vez este asunto de la pérdida de memoria era una oportunidad para empezar de nuevo. Ambas se lo merecían.
Luego de que hubieran limpiado sus respectivos platos, Kara sugirió regresar a la DEO para que Lena siguiera con su trabajo, pero la morena, en su intento por hacer que las cosas fueran más normales entre ellas, pensó que otra ronda de cerveza y una partida de billar sería mejor idea. Después de todo, los recuerdos de la rubia no se irían a ningún lado, y bien podría seguir con ello en la mañana. Y aunque detestara admitirlo, tenía la mente demasiado saturada y no le vendría mal un descanso.
Rápidamente la partida de billar se convirtió en un dos de tres, y una ronda en el bar se convirtió en un concurso de ver quien bebía más rápido. La morena sabía que no podía ganarle en resistencia, pero definitivamente podía, y de hecho pudo ganarle en velocidad. Para cuando quiso acordar, estaba alegremente ebria mientras desprendía con calor algunos botones de su camisa revelando un escote provocativo que consiguió que la kriptoniana babeara sin mesura. Lena acomodo el taco a lo largo de sus brazos y se recargo sobre la mesa para conseguir un tiro incomodo que nadie más que ella podría haber logrado.
-Cuando dijiste que me apaleaste en el billar la primera vez, nunca pensé que lo decías tan en serio- mascullo la heroína mientras veía a su compañera cambiar de posición para rodear la mesa, inclinándose hacia adelante para darle una vista sugerente de su pecho casi desnudo. Kara tragó saliva en seco, se regreso para darle un largo trago a su quinta cerveza, y se volvió solo para ver a la CEO meter dos bolas consecutivas. -¿Cómo diablos lo haces?-
Lena rio divertida producto del alcohol y de que estaba realmente pasando un buen momento con Kara. Se recargo sobre el taco haciendo una pose por demás sensual, y le guiño un ojo a la otra mujer antes de volver a hablar. –Es solo cuestión de geometría y física, solo hay que aplicar la teoría de la colisión de los cuerpos y dibujar un par de triángulos imaginarios. Es muy fácil para ser honesta.-
-¿Sabes que acabas de quitarle la diversión al juego verdad?- sonrió más relajada de lo que había estado en semanas mientras acomodaba las bolas nuevamente sobre la mesa para comenzar una nueva partida.
-Es divertido para mí- exclamo la morena mordiendo su labio inferior y dibujando una mueca adorable en la comisura de sus labios.
-Has ganado dos de tres, y comienzo a pensar que me dejaste ganar la primera vez-
-Puede que estuviera calentando- alardeo la CEO antes que Kara quitara el triangulo para dejarlo a un costado.
-De acuerdo señorita sábelo todo, hagámoslo más divertido, apuesta algo-
-Kara, ¿por qué quieres apostar?- sonrió sabiendo que ganaría.
-Para asegurarme de que no me dejaras ganar otra vez-
-Suena justo- titubeo mientras pensaba que podía pedir a cambio de su inminente triunfo. –Si yo gano, subirás al escenario y usaras el karaoke-
-De acuerdo, pero si yo gano- se removió de su lugar acercándose peligrosamente al cuerpo de Lena –entonces te besare- sonrió con malicia sintiendo como la morena se retorcía asintiendo con la cabeza y desviando la mirada al piso con rapidez.
Le bastaron a Kara veinte minutos para derrotar a la CEO en su propio juego, las estrellas se alinearon en su favor, o la morena había perdido a propósito. En cualquiera de los casos, la perspectiva era positiva, podía reclamar un beso como paga.
-De acuerdo, no sé qué trampa hiciste pero has ganado, toma tu premio antes de que me arrepienta- exclamo dejando el taco sobre la mesa dando por terminada la noche de juegos, mientras sentía como el corazón le palpitaba con fuerza ante el inminente desenlace y las manos le transpiraban esperando el contacto de los labios de Kara.
-Dije que si ganaba iba a besarte, pero no dije cuando- la rubia sonrió triunfante, los ojos azules se le oscurecieron de deseo mientras recorría las facciones de Lena. Se moría de ganas por reclamar ese beso, pero si iba a ganarse a esa mujer, no podía dejarlo librado a un juego de azar, así que esperaría al momento oportuno.
Regresaron a la DEO en silencio, las calles apiñadas de personas hacía muy sencillo sentirse eufórico y al mismo tiempo, les regalaba un cómodo silencio entre ambas. Subieron al piso donde Lena había dejado sus cosas dispuesta a pedir su auto para regresar a casa, pero antes de que pudiera encontrar su móvil dentro del maletín del portátil, Kara la levanto en sus brazos y salió volando por la ventana. Para cuando tuvo reacción para protestar, los fuertes bíceps de la kriptoniana ya la depositaban sobre el suelo firme de su departamento.
-No vuelvas a hacer eso- la regaño acomodando su falta con las manos en busca de recuperar el control sobre su cuerpo.
-Pero fue divertido, y me agrada volar. Además es mucho más rápido que pedir un auto- respondió restándole importancia dispuesta a volver a volar para regresar a su propia casa.
-Se que todo se siente eufórico, divertido y nuevo para ti, pero no puedes volar vestida como Kara Danvers, si alguien te reconoce sería un completo desastre- volvió a reprenderla arrojando sus cosas sobre el sofá y cruzándose de brazos frustrada.
-Todavía no entiendo porque tengo que esconderme, las personas me aman, si solo les dijera la verdad todo sería más fácil- sonrió despreocupada.
-Porque es peligroso, hay gente mala allá afuera, y si descubren tu identidad no solo estarás en peligro, sino que pondrás en peligro a todas las personas que te rodean- en cuanto esas palabras salieron de su boca, la verdad la golpeo como un balde de agua fría. Kara tenía razón, su identidad secreta estaba ahí por un motivo, y mantenerla como estaba, incluso a expensas de sus propios sentimientos, hacía que las personas que amaba estuvieran seguras, incluida ella misma. No le había mentido porque no confiara en ella, lo había hecho para protegerla. La escucho decírselo muchas veces, pero no la había tomado en serio, no hasta ahora que se ponía en el lugar de protectora ante esta chica inconsciente de los peligros que la rodeaban. Kara había sufrido mintiéndole, y sufrió en cuanto le dijo la verdad, ella se había encargado que así fuera.
-De acuerdo, no lo volveré a hacer. Regresare a casa caminando- Kara volteo para dirigirse a la puerta del ascensor privado de Lena, apretó el botón de llamada y se volvió para mirar a la mujer que ahora parecía desconcertada. –Para alguien que dice odiarme, te preocupas demasiado por mí-
-No te odio Kara- mascullo viendo como la rubia ingresaba al pequeño cubículo y su sonrisa se perdía tras las puertas de metal. –Jamás podría.-
