¡Hola, hola! Esperando se encuentren de maravilla y con ánimo de leer. Traigo una pequeña aportación al Fandom de Michi. Mimi & Taichi que en lo personal son mi ship ideal de Digimon.

En fin, unas rápidas aclaraciones:

-Es Universo Alterno de un Japón moderno. De celebridades, etc. Conforme lean se darán cuenta.

-Rating M, pues a partir del capítulo 2 tendremos escenas un poco más candentes, parte de la trama las requiere así que ya se darán cuenta.

Mas aclaraciones nos leeremos abajo. ¡Disfruten su lectura! :D

Disclaimer: los personajes no me pertenecen.

I Can't Help Myself

Capítulo 1

Hace una semana ya que nuestro jugador estrella favorito, Taichi Yagami, sufrió una terrible lesión en su pierna goleadora. Y aunque tenemos fe de que pronto se pueda recuperar, la SWC está muy cerca y en estos momentos la pregunta que ronda en todo el país es: ¿quién llevara ahora a Japón a su próxima victoria?

-ETNews Japón para el mundo.

El castaño apretó el botón del control remoto con frustración mientras veía como las noticias, que hace unos momentos hablaban sobre él, desaparecían tras un flechazo quedando la pantalla totalmente en negro.

Soltó un pesado suspiro pasándose una mano por sus despeinados cabellos.

Joder, esto ya lo tenía harto.

Desde hace una semana no paraban de hablar sobre él y su trágica lesión. Por un demonio, su lesión no era tan terrible como la describía el comentarista de las noticias, era tan sólo un esguince mal cuidado que sanaría pronto. No era nada por lo que hacer tanto drama como el que toda la prensa estaba haciendo ya. Suficiente tenía con el no poder volver a los entrenamientos por un tiempo y eso estaba comenzando a irritarlo. Su vida desde los doce años habia sido el futbol y que una estúpida lesión lo frenara en el momento más vital de su carrera como futbolista lo estaba exasperando. No era nada que no le hubiese ocurrido antes, lesiones y esguinces es a lo que se enfrenta con frecuencia un deportista profesional. Pero, en palabras de su doctor, lo suyo no era cualquier esguince. Y lo habia reprendido en cuanto el castaño habia vuelto a pisar la cancha justo al día siguiente de su lesión. Y a regañadientes tuvo que volver a la comodidad de su lujoso apartamento en el centro de la ciudad el cual ya lo estaba volviendo loco.

Desde el enorme sillón negro de cuero donde se encontraba sentado, tomó una de las mancuernas que se encontraban en el suelo alfombrado y comenzó a ejercitar su brazo izquierdo mientras con el otro sostenía una barra alta en proteínas metiéndosela a la boca.

Su lesión no sería un impedimento para él. Con las pesas que hacía y la proteína que comía a diario tenía que recuperar el tiempo perdido que habia estado echado en ese sillón sin hacer nada y con su pierna vendada. Al menos así cuando volviera al campo con su equipo no estaría fuera de forma.

Tenía que recuperarse lo antes posible y volver a la cancha antes de que alguien más tomara su lugar como capitán. Hace tres años habia llevado a Japón al primer lugar del campeonato más importante de soccer que se realizaba alrededor del mundo. Y ahora que la cede de la Soccer World Championship seria en su país, no dejaría que nadie más le quitara el título de jugador estrella y favorito de la nación.

Pero primero tenía que sanarse. Miró su pierna con frustración maldiciendo el momento en que se la habia lastimado, y todo gracias a ese estúpido sujeto. Definitivamente no dejaría que ese novato se robara lo que tantos años de esfuerzo, entrenamiento, sudor y lagrim… no, y pasión, habían llevado a convertir lo que ahora era su carrera. A ese niño aun le faltaban diez años para lograr todo lo que él habia hecho. Él, el gran Taichi Yagami. Y una simple lesión como esa no lo pararía de alcanzar sus metas.

Estaba tan concentrado en sus objetivos a cumplir, y en subir y bajar la pesa sobre su mano, que el estruendoso sonido de su celular lo sacó de pronto de sus pensamientos sobresaltándolo. Pero mayor fue su desconcierto al ver de quien se trataba.

Oh, Joder.

Era Mimi.

¿Pero por qué demonios esta niña insistía tanto?

No le habia contestado los últimos mensajes, y las llamadas perdidas se acumulaban una tras otra en su buzón. Habia evitado contestar sus llamadas toda la semana desde lo de su lesión pues estaba seguro de lo que su terca amiga le diría. Lo reprendería aun peor de lo que su doctor lo habia hecho. No, espera, aun peor de lo que su hermana lo habia hecho; y no estaba de humor para eso en esos momentos.

Volvió a pasar su mano por sus cabellos exasperado sin saber qué hacer.

De todas formas esto iba a continuar pues se trataba de Mimi Tachikawa, tarde o temprano tenía que enfrentarla. La conocía lo suficiente para saber que no se rendiría hasta que él le tomara la llamada, por algo eran mejores amigos desde la infancia. Habían vivido muchas situaciones juntos y compartido otras tantas, entre ellas sus extravagantes sueños los cuales ahora ejercían profesionalmente. Si a alguien no podía mentirle era a ella.

Demonios.

El castaño alargó su brazo hasta la mesa de estar frente a él y tomó su teléfono contestando la llamada.

Y su infierno comenzó tras oír una furiosa y exigente voz del otro lado de la línea.

-¡Tai! Pero que demo… ¡¿Por qué no contestas mis llamadas, idiota?!

-Mimi…

-Espera no me digas nada, Kari ya me contó todo. – se escuchó un ligero suspiro por parte de ella. – ¿Pero por qué estás tan irritado como para no tomar mis llamadas? – reclamó y su voz volvió a alzarse. - ¡Y ni siquiera sigues las instrucciones de Joe! ¿Así como piensas curarte, futbolista idiota? Ayer me habló muy preocupado. Estoy segura que ni siquiera te tomas correctamente tu medicina y solamente sigues tragando de esas asquerosas barras.

El castaño tosió sonoramente atragantándose con un pedazo seco de la barra que Mimi habia mencionado, y la chica bufó del otro lado de la línea.

-¡Me prohibió entrenar! – soltó entonces como protesta. Mimi comenzaba a exasperarlo. - Me sacó de la cancha casi a rastras. No tenía que haber hecho eso. ¡Estoy bien! – y después se dio cuenta que eso habia sonado demasiado infantil viniendo de un hombre maduro y profesional como él. Pero demonios, Mimi siempre lo sacaba de sus casillas.

-¡Es tu doctor, por Dios! – siguió hablando la chica furiosa con él. -Es más que obvio el por qué te lo prohibió. Ya has pasado por esto antes Tai, pronto sanaras, no es para que ahora te estés comportando como un niño malcriado.

El castaño resopló.

La odiaba. La odiaba porque sabía exactamente como se sentía él, y por hacerle ver el infantil comportamiento que estaba tomando ante toda esta situación.

Mimi tenía razón, pero Taichí nunca lo admitiría.

-¿Acaso te has escuchado princesa?

Silencio.

Oh, joder le habia dado en uno de sus talones de Aquiles, pero Mimi se lo habia buscado. Si de malcriados hablaba, ella se llevaba sin duda la medalla de oro. Sonrió para sus adentros al imaginarse la cara que estaría poniendo Mimi en estos momentos y siguió con su diatriba:

-La misma Mimi Tachikawa quien es la cara de la Compañía de Modelaje Love, Hada querida de la nación, y sobretodo catalogada por ser una princesa caprichosa… ¿me esta llamando a mi niño malcriado? – sus labios se curvaron en una ladina sonrisa y podía casi sentir como del otro lado de la línea su amiga contenía la respiración. – Esto es casi gracioso. - se burló, pero el castaño no lo podía evitar. Además del soccer, el fastidiar a Mimi siempre sería sin duda su deporte favorito.

Sin embargo las reacciones furiosas y gritos chillones que esperaba de su amiga nunca llegaron, y en cambio la risa que escuchó del otro lado de la línea lo descolocó unos segundos.

-¿Crees que estas a salvo de mí sólo porque estamos hablando por celular? – su voz parecía misteriosamente calmada cosa que extrañó al chico, pero no le dio importancia.

-¿No debería de estarlo? – siguió con su sonrisa altanera. – Estas del otro lado del mar princesa. Estoy lo suficientemente a salvo aquí.

Y entonces la chica bufó y el castaño pudo estar casi seguro de sentir como ella sonreía plácidamente desde el teléfono.

-Ni lo sueñes Yagami.

Y entonces la línea se cortó abruptamente.

Espera, ¿qué? ¡¿Yagami?! Oh, no. Llamarlo por su apellido sólo significaba problemas.

Tenía un mal presentimiento sobre esto.

Y su presentimiento se intensificó cuando escuchó ruidos tras la puerta de su apartamento. ¿Es que ahora se estaba volviendo paranoico?

Pero entonces la puerta se abrió tras un chasquido y descubrió que no se estaba volviendo loco después de todo, pues la silueta que se dejaba ver de entre la luz era real y lo habia dejado helado.

-¡Taichi Yagami llámame así una vez más, y yo misma me encargare de que no vuelvas a caminar!

-¡¿P-Pero que dem… - sin embargo sus palabras fueron opacadas tras el sonido de la puerta al cerrarse mientras la recién llegada, Mimi Tachikawa, amiga de Taichi desde los diez años, se abría paso por el umbral del departamento sin perder su elegante estilo al caminar en cada paso a pesar de encontrarse furiosa.

Tras la sorpresa de ver a su amiga entrando por su departamento, Taichi habia dejado la pesa en el suelo de nuevo y tragó saliva al volverse hacia la chica frente a él.

Frunció el ceño.

-¿Pero qué demonios haces tú aquí?

Maldecía la hora en que le habia entregado una copia de la llave de su departamento años atrás. Se la habia dado por cualquier situación o emergencia que la castaña llegara a tener. Y habían llegado al acuerdo de que, puesto que Mimi viajaba la mayoría del tiempo por su trabajo, era más práctico para ella el llegar y descansar en un lugar estable y que ya conociera. Pues sus estadías nunca duraban más de una semana. Y eso a Taichi le pareció un buen plan, debido a que, al igual que ella, él tenía que viajar llegadas las fechas del año de los campeonatos internacionales a los que la selección de Japón tenía que ir. Y en ocasiones, eran esas las veces que a su amiga le daban vacaciones y se encargaba de cuidar y mantener el departamento de él durante su ausencia. Ambos compartían gastos de manutención del lujoso condominio, aunque eran pocas las veces que les tocaba compartirlo estando los dos en el mismo lugar.

Pero verla ahora en Japón, frente a él, después de que estuviera casi por dos meses trabajando en América, lo desconcertó. Y entonces se dio cuenta. Mimi no venía sola, una enorme valija llena de sus cosas la acompañaba.

Taichi frunció aún más sus oscuras cejas.

-¡Sorpresa! – habló entonces la chica fingiendo una sonrisa para después mirarlo molesta. – Si no fueras tan idiota y hubieras contestado desde antes a mis llamadas, sabrías que vendría.

El castaño la miró extrañado.

-¿Que no se supone estabas en Nueva York? Lanzando una línea de no sé qué con un renombrado fotógrafo.

-Una línea de lencería con Pierre Le Brun Laforet. – habló entonces engreída en un acento diferente haciendo que el castaño rodara los ojos. – Hace una semana termine con ese trabajo, regrese y me dieron vacaciones – se escuchaba animada.

El chico alzó las cejas en señal de indiferencia.

-¿Y? ¿Decidiste venir a visitarme? – se burló dedicándole una guasona sonrisa. – ¿Me extrañaste?- Aunque se burlara, tenía que admitir que él la habia extrañado. Pero al no tenerla cerca durante ese tiempo, al menos el castaño habia podido dedicarle más horas a sus entrenamientos extras hasta que lo de su accidente sucedió. Y ahora que veía a su amiga, en definitiva se daba cuenta que ese tiempo le habia sentado de maravilla a la castaña. Su largo cabello castaño claro caía sedoso sobre la mitad de su espalda, perfilando su rostro y sus enormes ojos color miel. Una diminuta falda de diseñador se ajustaba a sus perfectas y torneadas piernas, las cuales no se habia fijado que estaba mirando, mientras sus redondeados senos eran una bendición para la vista tras el escote de su delicada blusa. Al regresar su vista a los ojos de la chica, ésta lo miraba ceñuda y eso lo volvió a la realidad. Joder, la presencia de Mimi en su departamento ya le estaba causando problemas de otro tipo.

Carraspeó su garganta y Mimi rodó los ojos al ver la cara despreocupada del castaño al ser descubierto observándola.

– Oh, mi querido Taichi. De verdad te extrañe. – habló melosa e irónicamente la castaña, acercándose a Tai sentado en el sillón. – Entonces lo de tu pierna sucedió y heme aquí. – terminó en un puchero.

Y Tai tuvo otro mal presentimiento.

-Espera, ¿qué estás diciendo?

-Por dios, Joe tenía razón. – la castaña volvió a su tono molesto, e ignorando sus comentarios, echó una mirada al desordenado departamento. - Ni siquiera estas descansando bien. – frunció el ceño poniendo sus brazos en jarra al ver su pierna herida tendida descuidadamente sobre la mesa de estar frente a él y las pesas debajo de ésta. – ¡Deja ya de hacer ejercicios pesados! ¿Y qué diablos estas comiendo?- cuando vio como Tai quería tomar la pesa otra vez, Mimi comenzó a mover la mancuerna con su tacón rodándola desde el suelo y alejándola del alcance del moreno mientras al mismo tiempo le quitaba una barra de proteína de la mano. - Ahora veo que llegue en buen momento. Ni siquiera estas alimentándote bien. ¿Pero qué clase de hombre adulto eres? Pareces un niño.

Tai intentó tomar de nuevo su barra de alimento de las manos de Mimi pero ésta alejó su mano de un manotazo.

-¿Espera, pero que haces? ¿Qué significa esto, Mimi?

-Esto Taichi, - siguió la modelo, sonriendo por primera vez con suficiencia. - significa que cuidare de ti hasta que sanes. – ante sus palabras el castaño quedo boquiabierto y ella pareció disfrutar su reacción. – Joe y Kari me han llamado desesperados, y en vista de que no haces caso a ninguno de los dos, han recurrido a su mejor opción: – la chica lo miró con una sonrisa malvada. – Yo.

Y entonces una irritación comenzó a crecer dentro de él. ¡Cómo se atrevían su hermana y su doctor a hacerle esto!

-Oh, no… No, no. – hablaba negando con sus brazos y cabeza para diversión de la chica frente a él. – Definitivamente no. No harás lo que se te venga en gana niña caprichosa.

-Querido Tai - se lamentó falsamente la chica mientras se ponía en cuclillas frente a él y tomaba delicadamente de una de sus mejillas. - Después de todos estos años, deberías de saber que siempre lo hago.

Y plantándole un divertido beso en la mejilla al moreno, se incorporó, tomó su equipaje y llevándose la barra de proteína con ella para tirarla en el primer bote de basura que vio, se adentró a una de las dos habitaciones del lujoso departamento la cual ella habia hecho propia años atrás.

Pero antes de entrar, se volvió una vez más hacia él.

-Y más vale que te prepares para esta tarde. – lo amenazó. - Joe me dio tu itinerario y ya llevamos una semana perdida de rehabilitación. – apuntó. – Si quieres volver a ser el futbolista estrella y mejor pagado de Japón, tienes que hacer lo que yo te diga.

Y tras eso la chica entró a la habitación cerrando la puerta tras de sí y dejando a un irritado castaño plantado en el sillón, con su pierna goleadora lastimada al igual que una pequeña parte de su orgullo.

Malditos fueran su hermana y Joe por recurrir a la única persona a la cual no podía negarle nada.

o-o-o-o-o

¡Gracias por leer! Espero les haya gustado este primer capítulo :D

Pienso será una historia corta, tengo algunos capítulos ya realizados y no pienso alargarla. Como vieron nuestros protagonistas ya tienen historia, se conocen desde niños y en los siguientes capítulos veremos un poco más de lo que piensan el uno sobre el otro. Vemos también que tienen una amistad íntima ¿qué tan íntima puede llegar a ser? jujuj

En fin, en el siguiente capítulo se revelan más cosas.

¡Nos leemos pronto! :D

Byebye ;*