Hola, hola. :D
Aquí otro nuevo capítulo. ¡Disfruten la lectura!
Nos leemos abajo ;D
Capítulo 2
¿Cuántas asistentes van ya? ¿Seis en lo que lleva el año? Despidió a la última por no llevar el latte correcto. Nuestra hermosa princesa Mimi Tachikawa cada vez se vuelve más caprichosa, y al parecer sus asistentes no le pueden seguir el paso. Pero, sin duda, lo que más ha sorprendido a sus seguidores es lo que sucedió con ella durante su trabajo en Nueva York la semana pasada.
-Love Magazine, Japón.
-¡¿Qué demonios haces aquí?!
Mimi bufó divertida. Era la cuarta vez que el castaño le gritaba esa pregunta desde el sillón de la estancia. La única diferencia en esta ocasión era que el chico ahora se encontraba recargado en el marco de la puerta de su habitación con una muleta bajo su brazo derecho.
La castaña dejó de deshacer su maleta y se volvió hacia él aun divertida.
-Ya te dije Tai, vengo a cuidarte. – le repitió con calma. - ¿Crees que no me entere de lo que pasó realmente? Ese nuevo jugador te ha estado dando muchos problemas últimamente. Es raro que la prensa no haya especulado sobre ese incidente antes, dado la creciente rivalidad que han tenido. – posó una mano en su mentón pensativa. – Solamente lo han nombrado como un desafortunado accidente, ese chico ha de tener a un gran representante.
El moreno gruñó. Sin dejar notar su impresión al darse cuenta que la chica estaba bien informada de su accidente, incluso más que la prensa. Podía intuir que Mimi siempre sabía lo que sucedida con él gracias a su eficiente fuente de información quien en este caso vendría siendo la inigualable representante de la castaña, Yolei.
-Eso no tiene importancia Mimi. - siguió el chico fastidiado. - Me encargare de él una vez este dentro de la cancha de nuevo.
La modelo soltó una carcajada.
-¿Y qué piensas hacer entonces, Tai? ¿Arrojarle una de tus muletas? – habló sarcástica. – Si quieres mostrarle de lo que estas hecho, primero tienes que sanarte. Y para eso me tienes a mí. Tú solamente estas empeorando tu lesión al no seguir las recomendaciones de Joe.
El futbolista rodó los ojos y soltó un fastidiado suspiro. En su rostro se podía ver que estaba harto de discutir con la chica y no estaba de humor para eso.
-Está bien – habló en forma de rendición mientras se adentraba a la habitación tomando asiento en un sillón rosa y dejando la muleta a un lado. – Haz lo que quieras.
Mimi sonrió ampliamente satisfecha de haberse salido con la suya y continuó desempacando sus cosas ante la mirada del moreno.
-¿Y? –siguió Tai.
- ¿Y qué? – Mimi ni siquiera le prestó atención mientras se encontraba concentrada en su labor de doblar y guardar ropa en el armario.
- ¿Por qué regresaste de Nueva York tan pronto? – le cuestionó, ahora le tocaba a él el hacerla rendirse. - Al menos te toma más tiempo regresar cuando vas a América por trabajo.
Tai vio como la castaña se tensaba al escucharlo y ningún sonido salió de su boca.
Taichi continuó.
-Por cierto ¿cómo esta Michael?
Sin respuestas.
Sonriendo a sus adentros, Tai continuó su provocación.
-¿Pudiste verlo ahora que estuviste en NY? En Love Magazine decían que se encontraba gravando la segunda entrega de…
-¡Basta Tai! – lo interrumpió entonces la chica furiosa. Y el moreno pensó que habia conseguido lo que quería. -Me imagino que ya lo sabes ¿no? – declaró con ironía. - Lo has de haber leído en las revistas y redes sociales. Oh, espera. También pudiste verlo en casi todas las noticias del espectáculo ¿verdad? – habia comenzado a hablar furiosa mientras lanzaba su ropa al armario. – ¿A qué vienen entonces tantas preguntas?
-Tranquila princesa. – soltó desinteresado, y la mirada de furia que le habia dirigido la chica por llamarla de esa forma podía sentirla atravesando su rostro.
-¡No me llames así!
Soltó en un grito exasperado, sus puños se cerraban a los costados y sus pálidas mejillas se habían tornado rojas de la excitación.
Tai la miró expectante a sus reacciones. Claro que sabía lo que habia pasado. Todo Japón lo sabía, tanto él como ella eran personajes populares para los medios de comunicación y sus vidas estaban en boca de todos. El mejor futbolista de Japón del momento, y la modelo profesional figura pública de la más prestigiosa empresa Entertaiment de Japón: Love. Las revistas más prestigiosas de moda y espectáculo publicaban sus vidas, e incluso la Love Magazine habia publicado sobre lo que habia sucedido hace una semana en Nueva York con su modelo estrella femenina.
-Michael es un idiota. - comenzó de pronto la castaña a hablar, su rostro se habia ensombrecido tras su cabello. – Lo odio por haber hecho eso. – su voz comenzó a temblar de la ira y Tai comprendió. – Lo odio tanto.
-Ven aquí. – habló el moreno en un tranquilo susurro tratando de calmar a la chica frente a él. Y Mimi se acercó a él aceptando su mano y se lanzó a los brazos abiertos quienes la invitaban a un cálido refugio.
Se sentó cuidadosamente sobre su regazo escondiendo el rostro en su pecho mientras sentía como la ira comenzaba a disminuir dentro de ella. Ese era el efecto que Tai siempre tenía sobre ella, y el moreno lo sabía. Por eso siempre se aprovechaba de la situación.
Mientras tanto, Taichi ya se esperaba esto. Su amiga era un imán para conseguir novios estúpidos. Y era él al que al final del día le tocaba reconfortarla.
-¿Cómo pudo ese idiota? – siguió la chica, no parecía triste pero si algo decaída.
-Ya, tranquila. – susurraba el castaño en su oído en pequeños murmullos consoladores mientras pasaba su mano sobre sus cabellos.
Sabía por lo que la modelo habia pasado, o al menos sabía la versión que los medios habían difundido sobre eso. Pero no tenía idea de la verdadera razón o situación que habia puesto a su mejor amiga de esa forma.
Los medios decían que era una niña mimada, una princesa caprichosa la cual quería que todo saliera a su modo. Nunca le habían preocupado los demás y se hacía lo que ella mandaba. Aunque en una pequeña parte tenían razón, aun así la prensa era muy dura. La criticaban por despedir a sus asistentes, y por sus gustos de café. Pero nunca habían llegado a hablar más allá de eso, (gustos, chicos y cosas que le interesaran a la modelo) hasta que Tai habia leído sobre lo que habia pasado con Mimi y su viaje a NY la semana pasada.
La revista no era de chismorreos ni nada vagamente vulgar. Te informaba sobre la moda del momento, las famosas estrellas que la usaban. Sobre diversos estilos para decoraciones, y sobre todo hablaba referente a los grupos, conciertos y espectáculos que la compañía Entertaiment Love tendría en puerta. Y una que otra vez publicaban artículos especiales sobre sus estrellas y figuras públicas de la compañía como lo era Mimi.
Pero en esta ocasión habían hablado sobre la trágica ruptura de la castaña con el actor más amado y cotizado del momento: Michael Washington de Nueva York. Aunque este último era un joven actor en ascenso querido por todo USA y una parte de Asia, la prensa no dudó en publicar sobre la ruptura del año. Puesto que el inicio de su relación con Mimi habia sido uno de los escándalos más jugosos, su ruptura definitivamente seria todo un manjar. Y más cuando publicaban que la ruptura se debió a la traición por parte del joven actor hacia su novia, a la cual habia cambiado por una modelo incluso más hermosa y joven que Mimi Tachikawa. Y sobre todo, resaltando que era una rubia y despampanante norteamericana y no una sencilla, y con nada de gracia, asiática.
Aunque en eso estaban muy equivocados, pensó Tai. Mimi era hermosa. Y desde que eran niños podía fundamentarlo puesto que siempre habia destacado por su belleza natural y su extrovertido carácter. Y ahora, después de casi diez años de carrera como modelo donde todo habia sido como miel sobre hojuelas para ella, donde era querida por el país entero y disfrutaba de su pomposa vida, ahora se sentía triste por un chico.
-Te lo dije. – y aun así Taichi Yagami no pudo evitar esas palabras, que ciertamente no eran las adecuadas en ese momento. – La fama se le ha subido a ese afeminado, y ha inflado su hueca cabezota. Te dije que esto pasaría, se colgó de tu imagen para hacerse famoso en Japón. Y ahí vas tú a ponerte de novia con ese idiota. – Mimi había dejado de temblar de frustración entre sus brazos, y el chico suspiró por enésima vez. A lo mejor recibiría una paliza por sus palabras, pero tenía que entrar en razón a su amiga. – Al menos terminaron antes de que planearas casarte con él. – la chica no respondió y Tai se alteró: – ¿No me digas que lo hiciste? – casi rugió.
Pero entonces el moreno sintió como la chica sobre su regazo comenzaba a temblar levemente, y por un momento creyó que se pondría a llorar. Pero para su sorpresa, Mimi estaba riendo.
-Eres un tonto. – habló entre risas y con renovadas energías. Tai se alivió al ver eso. – Por supuesto que no. – y al oír eso también. – Lo que tenía con él no era nada serio. Además, apenas teníamos poco tiempo de conocernos. Tan sólo odio lo que hizo. Me hizo quedar como idiota.
Tai la miró ahora extrañado, mientras comenzaba a acariciar inconscientemente de su largo cabello. Mimi se removió un poco sobre su regazo al sentir su caricia, y eso lo hizo casi gruñir de placer. Joder, si esa excitación por tener las curvas de su amiga sobre él salía a la superficie, su conversación pararía en ese instante.
-La verdad Mimi, es que – siguió el moreno con su voz un poco más ronca. - no tengo idea que fue lo que paso contigo y ese sujeto en Nueva York. La revista en realidad no decía mucho sobre eso. ¿Y qué tan serio puede ser una ruptura con un chico afeminado como él? – se rascó la nuca no tomándole tanta importancia al ver como la chica se relajaba sobre él solamente para volverse a acurrucar sobre su pecho. Al menos ya no estaba furiosa, o decaída, y al parecer todo esto era tan sólo otro más de sus berrinches.
La chica bufó.
-Lo único que me enfurece es que lo encontré con esa rubia prostituta en la cama. – Suspiró fastidiada.- Y ahora soy la cotilla de Japón por ser reemplazada por una hermosa norteamericana.
Entonces fue el turno del moreno de reírse a carcajadas.
-Y yo que lo creía afeminado. Debería dejar de juzgar a las personas. - habló divertido para después sujetar a la castaña de la cintura acercándola más a él. Su regazo comenzaba a calentarse, y dudaba que pudiera seguir escondiendo su creciente excitación entre sus piernas. Se acercó al cuello de la chica, y susurrándole aun sin perder su sonrisa, habló: - Pues ese idiota se arrepentirá, estoy seguro que ya lo hace. – afirmó. – Por haber elegido en tu lugar a la típica rubia americana.
Mimi se contagió de la sonrisa del moreno, y suspiró con placer al sentir su aliento rozar sensualmente contra su sensible cuello.
-Pues con ese diminuto valor que poseía, dudo que sus relaciones perduren mucho tiempo. – se desahogó la chica en mohines mientras Tai volvía a reír sobre su hombro haciéndola estremecer levemente.
El moreno paró su risa limpiando las lagrimillas que se asomaron por sus ojos tras ese vivaz comentario de la modelo, y entonces se volvió hacia ella con una sugerente sonrisa.
-Así que has venido a mí, extrañando mi valor ¿No es así princesa?
En respuesta la chica sonrió cual minino y, acurrucándose como uno, presionó su trasero contra el miembro ya palpitante del moreno mientras escuchaba satisfecha como éste soltaba un gutural gemido. Las curvas de la chica seguían frotándose exquisitamente contra su creciente excitación y Tai sentía que esta chica lo volvería loco.
Pero joder, hacía tiempo ya que no habia vuelto a probar del embriagante sabor de Mimi. Desde que ésta se habia puesto de novia con ese inútil actor. Y ahora su cuerpo comenzaba a reaccionar a sus ya conocidas y toxicas caricias. Carajo, se reprendió mentalmente, siempre sucedía lo mismo con Mimi. La modelo se ponía con un famoso idiota, y cuando terminaba su relación, regresaba a él buscando el refugio en su cama. Y aunque Tai no podía negar el increíble sexo que hacían, tampoco podía decirle no a Mimi, pues la quería. Y sin embargo, esas palabras jamás las habia dicho en voz alta.
Lo que tenían, ese ciclo sin fin de encontrarse y separarse, se habia vuelto una costumbre. Su complicada relación era más allá que sólo una amistad de amigos de infancia. Habían compartido tantas cosas juntos. Sueños, anhelos, discusiones, tragedias. Pero sobre todo, caricias curiosas cuando niños, besos fugaces cuando adolescentes, y relaciones carnales tan intimas cuando adultos, que ese comportamiento ya les parecía normal. Natural. Algo entre ellos dos. Algo fuera de sus exigentes carreras, y un lugar donde los dos podían ser ellos mismos pues se conocían, y ya no tenían nada que esconder el uno del otro.
Excepto claro, pensó Taichi, sus fuertes sentimientos hacia ella.
Y ciertamente, esto era su perdición.
Una perdición que el deportista tomaba con los brazos abiertos.
Sin poder contenerse más, Tai tomó el rostro de Mimi entre sus manos atacando sus labios en un profundo y desesperado beso. Lamió sus comisuras e invadió su húmeda cavidad con su lengua mientras la castaña, aun sobre su regazo, comenzaba a realizar con sus caderas lentos vaivenes contra su dura excitación.
-Joder Mimi… – gimió entre sus labios al sentirla tan endemoniadamente excitada. Al tiempo que llevaba sus manos a su estrecha cintura y la apretaba contra él.
Su cuerpo la aclamaba, se moldeaba tan bien a él, que lo hacía perder la cabeza, la lógica y razones de sus pensamientos. Mimi era tan sensual y apasionada cada vez que se entregaba a él que nunca pensó en ningún momento el parar esto. Tal vez era peligroso, tal vez en un futuro lo que hacían como costumbre lo lastimaría si Mimi llegase a salir de su vida. Pero, por ahora no, esos oscuros pensamientos no le importaban. Por ahora sólo eran ellos dos y la enorme pasión que sentían por el otro.
El moreno tomó uno de sus pechos entre sus manos masajeándolo en círculos, y entonces la sintió temblar deliciosamente sobre él. Llevó su boca hasta su delicado cuello dejando hileras de besos. Y sin darse cuenta, la castaña habia alzado su falda rosa, despojado de sus braguitas y ahora abría con presteza sus pantalones. La chica seguía respondiendo a sus ardorosos besos mientras seguía con su objetivo de llegar hasta su miembro. Sus caricias se estaban convirtiendo en llamas dentro de su erección, necesitaba saciarse, hundirse dentro ella y apaciguar así su ardor.
Y Tai así lo hizo.
En un rápido movimiento, sus pantalones habían sido abiertos y, sin perder más tiempo, Mimi se hundió dentro de él. Lo abrazó exquisitamente entre sus tiernas paredes internas comenzando un delicado vaivén sobre su regazo, mientras él gruñía de placer sobre su cuello. Joder, cuanto la habia extrañado. Habia extrañado el calor de su piel, la excitante humedad de su centro. Estar dentro de ella y llenarla de su virilidad. Aunque no lo dijera en voz alta, Tai siempre habia necesitado de sus caricias. Desde aquella vez que juntos habían descubierto esa fogosa pasión que sentían por el otro. Aunque nunca lo admitirían, Tai sabía que Mimi también lo deseaba. Tal vez no tenía los mismos sentimientos que él tenía por ella, pero la pasión y deseo que tenía la chica por él siempre se los habia demostrado. Y por ahora con eso estaba satisfecho. Pues su relación era de esa manera y no se atrevería a arruinarla si ella alguna vez descubría sus verdaderos sentimiento.
Sus respiraciones se agitaron cuando el movimiento de sus caderas aumentó tensando sus músculos llevándolo hasta la exquisita liberación. Mimi arqueó su espalda y gritó dejando que las convulsiones llegaran a su cuerpo. Sus piernas se relajaron entonces mientras sentía como el palpitante miembro del moreno la drenada hasta el agotamiento. Después de eso, se recargó sobre él, extasiada por sentirlo aún caliente dentro de ella, mientras intentaban volver su respiración a la normalidad.
Tras un rato en silencio, la castaña entonces se retiró unos centímetros de su pecho volviéndose hacia él. Taichi la contempló de pronto expectante, el semblante de Mimi al mirarlo con sus intentos ojos caramelo lo habia desconcertado un poco pues la chica ahora lo miraba con una expresión diferente al deseo. El brillo en su mirada le decía que anhelaba algo más, aun así Tai no se aventuró a averiguar. Años atrás muchas eran las veces que se habia hecho ilusiones con cambiar la relación que llevaban, pero todo se volvía simplemente ilusiones cuando Mimi se volvía a poner de novia con algún otro idiota. Después de un tiempo Tai se habia rendido. Y hoy no sería la excepción.
Él no arruinaría esto.
En cambio, el castaño sonrió ladino y, con un deje travieso en su voz, habló:
-Si esta será tu manera de hacer las cosas, no me dejas otra opción Mimi. – acomodó uno de sus largos mechones color miel tras su oreja. Haciéndola con eso, y para su asombro, sonrojar. - Hare lo que dices, vamos a esa maldita rehabilitación.
o-o-o-o-o
¡Aquí termina! ¿Qué les pareció?
Ya vemos lo que nuestro querido Tai siente en realidad, ¿a dónde los llevara esto?
En el siguiente capítulo veremos más acerca de Mimi.
Como vieron al principio, siempre empezare con una pequeña nota de publicación de los medios sobre ellos, después de todo son figuras públicas y famosas, hacer eso me agradó para que se note más la popularidad de sus carreras.
En fin, ¡muchas gracias por sus comentarios, y por leer la historia!
¡Nos leemos pronto!
Byebye ;*
