Hola, hola :D
Aquí otro capítulo.
Disfruten la lectura, nos leemos abajo ;)
Capítulo 3
Sin duda estamos conscientes de la gran amistad que nuestra amada Hada de la nación Mimi Tachikawa y el querido futbolista profesional Taichi Yagami tienen desde hace años. Pero nunca nos imaginamos que algo más se podría formar entre estos dos amigos debido al tipo de chico que nuestra bella modelo ha demostrado por tener preferencia, al ser sus anteriores novios todos actores. Ahora, la sorprendimos salir del mismísimo departamento del aclamado y lastimado deportista. Y tenemos que confesar que ese no ha sido el único día. Nuestra querida princesa ha estado ayudando al futbolista estrella de Japón en su terrible lesión. Y sin embargo, sus repentinas y buenas acciones nos hacen plantearnos la siguiente pregunta: ¿será acaso esto el inicio de un nuevo romance?
-Love Magazine, Japón.
Mimi arrojó su celular sobre la mesa al terminar de leer en sus redes sociales el nuevo cotilleo que su propia agencia habia creado sobre ella. Se encontraba en la cocina del departamento de Tai mientras terminaba de preparar los alimentos que por ese día les tocaba a ambos comer al tener los dos sus respectivas dietas como deportista y modelo profesionales que eran. Mimi amaba cocinar. Sobre todo, y a pesar de su ardua carrera y dieta, amaba hacer repostería. Pequeño pasatiempo que por ocasiones se permitía hacer hasta que su trabajo la llamaba de nuevo.
Pero ahora que estaba de vacaciones las noticias sobre ella y Tai volaban velozmente. Apenas cumpliría una semana que habia vuelto de América y en ese tiempo habia podido convencer a Tai de tomarse su rehabilitación en serio, gracias a eso ahora el moreno se encontraba mejor. Era de esperarse, pensó la chica, Tai era realmente fuerte y perseverante. Tan sólo a veces era muy tozudo y obstinado, y era por eso que habia regresado, para hacerlo entrar en razón para que sanara adecuadamente y volviera a sus entrenamientos. A pesar de excusarse con la lesión de Tai, muy dentro de ella sabía que habia vuelo por él. Lo extrañaba. Lo habia anhelado tanto, que su estúpida relación con Michael habia sido puro cuento creado por ella.
Habia salido con el americano, sí, pero nada formal. Se decían novios pero la castaña no tomó más que eso. El rubio habia aceptado salir con ella pues con eso aumentaría su fama en el continente asiático, y Mimi lo había aceptado tan sólo para tener una excusa de regresar con Tai después de terminar su farsa.
Era ridícula, pensó la chica, por supuesto que lo era. Pero si eso significaba estar al menos unos momentos mas con el moreno, seguiría con su ciclo insufrible de buscarse novios idiotas, romper con ellos al poco tiempo, y regresar con el único que siempre quiso estar desde un principio pero con el cual no podía permitirse algo más que sexo casual y una larga amistad. Tai estaba en la cúspide de su carrera como futbolista, y ella nunca se atrevería a interponerse en su sueño sólo por lo que sentía por él. Su extraña relación en esos momentos era lo adecuado, y lo único que podía obtener hasta ahora.
Regresando sus pensamientos al terrible chismorreo de la revista, frunció sus delicadas cejas. Llamaría a Yolei, se dijo, y la haría explicarle todo eso. Desde que habia regresado, su representante no se habia comunicado con ella, tan sólo le habia dejado un mensaje de que pronto la llamaría. Y leyendo la publicación de Love, ahora se daba cuenta en lo que su representante habia estado trabajando en todo ese tiempo que no habia sabido de ella.
Tomó su celular una vez más y marcó el número de Yolei. Mientras esperaba que tomaran su llamada en la otra línea, Mimi entonces vio como Tai salía del cuarto de ducha con su cabello destilando agua, su fornido pecho húmedo, y una simple toalla cubriendo su cintura hasta la mitad de sus torneados muslos. La chica tragó grueso ante tal visión, y de pronto se sintió sofocada. Sus mejillas se sonrojaron y se maldijo por tener la misma reacción que una adolecente a pesar de los veinticinco años que tenía y de las tantas veces que ya había visto a Taichi desnudo. Sin embargo, pensó, jamás le pasaría la emoción y anhelo que la invadían cada vez que se acercaba a ella y la besaba. Como lo estaba haciendo en esos momentos.
-¿Con quién hablas para que luzcas tan enojada princesa? – el castaño la habia tomado desde atrás por la cintura mientras le hablaba divertido con sus labios sobre su cuello. Mimi dio un saltito al sorprenderse rodeada por sus fuertes brazos y frunció el ceño.
-Con Yolei, pero no me coge el teléfono. – dijo un poco molesta después de escuchar la tonada del buzón a través de su celular. Ignorando al moreno, Mimi volvió a marcar el número. Tai comenzó entonces a acariciar su cuello con sus húmedos labios y al ver como frente a él se extendía la mesa con variedad de comida, entonces su atención se dirigió hacia los aperitivos. Alargó su brazo y tomando un pedazo de verdura de la ensalada que tenía más próxima, se la llevó a la boca.
Al verlo, la chica lo miró ceñuda.
-Cámbiate y come. – le ordenó. – Hoy será tu ultimo día con Joe para que la semana que viene empieces con tus entrenamientos.
El teléfono en su oreja volvió a mandarla a buzón y Mimi se molestó aún más. El castaño rio un poco y, dándole un sonoro beso en su mejilla izquierda, se alejó de ella. Mimi volvió a marcar el número de su representante.
-Está bien – habló el castaño sonriendo tranquilo mientras andaba hacia su habitación. – Pero me voy sólo porque parece que estas a punto de asesinar a tu representante.
En ese preciso momento, la llamada de Mimi fue contestada y, aun molesta por lo que habia leído, habló en tono amenazador:
-Yolei… - deletreó, y casi pudo sentir como la chica del otro lado de la línea se ponía nerviosa.
-Mimi tus constantes llamadas me dicen que ya leísta el artículo de Love, ¿no es así? – soltó un pesado suspiro. - Puedo explicarlo.
-Y más vale que lo hagas Yolei, ¿qué significa todo esto?
-Sabes que hasta que llegó el trabajo con Pierre Le Brun Laforet en Nueva York, no habíamos tenido nada para ti, ¿recuerdas? – Mimi no contestó, por supuesto que recordaba. Tenía veinticinco años, en poco tiempo cumpliría los veintiséis, sabía que el irse acercando a los treinta era la trayectoria más difícil para una modelo. Y sobre todo lo era para ella que habia comenzado su carrera desde muy joven. Sus años de gloria habían pasado, según su agencia, y era por eso que los trabajos para ella ya no llovían como antes. – Pues fue idea del presidente que te asociaras en un escándalo con el señor Yagami.
-¡Pero qué demonios! – no pudo evitar enfurecerse. Apreciaba a Yolei, era muy eficiente y diligente en su trabajo, pero el director era un idiota si pensaba meter a Tai en esto. Lo menos que Mimi quería ahora, después de la lesión del moreno, era enfrascarlo en problemas de cotilleos por su culpa.
-Le dije que no te gustaría eso – se apresuró a aclarar la chica. – Pero él insistió en que sería la única forma de volverte el centro de atención otra vez. – Mimi apretó su mandíbula en desacuerdo. La chica continuó: - Y tiene razón Mimi. –esa confesión la hizo sorprenderse porque su representante se pusiera del lado del molesto director. –Tras lo publicado, las ofertas comenzaron a llegar.
-¿C-Cómo? – y no pudo sorprenderse por eso también.
-Como escuchas, varias marcas comenzaron a llamar pidiéndote para que seas la nueva imagen de temporada. La revista de Mogue quiere una entrevista exclusiva contigo, y además fuiste invitada este fin de semana a la Gala de la orquesta de Japón. El evento lo patrocina el Corporativo Gennai, y sabes lo que eso significa.
Mimi quedó impresionada. La chica del otro lado del teléfono continuó:
-Sólo los más importantes empresarios, políticos y famosas celebridades pueden asistir. Es una invitación muy codiciada Mimi, y por primera vez es tuya. Piénsalo bien antes de enojarte conmigo y el director. – Yolei tenía razón. Con una simple publicación de un pequeño rumor de romance, Mimi habia obtenido mucho que ganar. A pesar que le habia molestado que inventaran esa noticia sin su consentimiento, ahora no estaba tan segura. – Lleva al señor Yagami como tu cita – siguió entonces la representante sacándola de sus pensamientos. – Te hare llegar la invitación a su departamento. Y Mimi… - su alegre y un poco nervioso tono de voz habia cambiado ahora por uno más serio. – Habrá prensa y reporteros ese día, piensa muy bien lo que vas a decir. No podré ocultar por más tiempo que vives en el mismo departamento que el señor Yagami.
Mimi dejó salir un suspiro cansino. Yolei tenía razón y hasta ahora se daba cuenta de todo lo que su representante le habia estado ayudando a lo largo de los años. Se podía decir que Mimi vivía ahí desde que Taichi se había hecho con ese departamento años atrás, y el cual ahora mantenían juntos, y sin embargo todo ese tiempo ningún rumor se habia especulado entre ellos hasta ahora. Hasta ahora que al parecer tanto su representante y director lo vieron necesario pues su carrera estaba pasando por un declive. Y de alguna forma tenía que agradecérselos, no era la manera que le hubiera gustado retomar popularidad en su trabajo pero aun así les debía un agradecimiento por no rendirse con ella. Algunas famosas agencias ya se hubieran deshecho de sus modelos y actrices si éstas ya no les generaban ganancias como antes, y Mimi aun tenia a las mejores personas de Love apoyándola.
Mimi se calmó completamente al ver como Tai salía ahora ya vestido con ropa deportiva de su habitación, mientras se sentaba frente a ella para comer. Y con sus ojos miel, mirando al dueño de sus sentimientos, habló a su represéntate.
-Está bien, lo hare. – se rindió ante su agencia. – Y gracias Yolei. – sonrió a través del teléfono y la aludida soltó una pequeña risita.
-Descuida – respondió a sus palabras. – Mientras yo sea tu representante y el jefe nos apoye, no dejare que nuestra bella hada de la nación desaparezca. – Mimi imaginó como Yolei le guiñaba un ojo y rio por esa visión. – Cuídate Mimi, y disfruta la fiesta. Nos vemos en la agencia la siguiente semana.
Y la llamada se terminó.
Mimi dejó su teléfono a un lado y se sentó a la mesa junto a Tai.
-¿Qué pasó? – habló entonces el chico con la boca llena de carne.
-Tenemos una fiesta el fin de semana. – le dijo la castaña mientras se servía su propia porción de comida.
-¿Tenemos? – cuestionó después de pasarse la comida.
-Si –afirmó con calma. – Iras como mi cita. – Tai se atragantó de pronto con su pedazo de carne, tomó agua y lo hizo pasar por su garganta. Mimi lo miró con una ceja alzada.
-¿Pero qué dices?
Tomando su celular, la castaña le mostró la noticia que habia leído momentos antes.
-Lee esto. –después de pasar su vista rápidamente por el aparato, el moreno abrió los ojos sorprendido. Y Mimi se apresuró a hablar antes de que él lo hiciera. – No quiero que este rumor te afecte Taichi – el deportista la miró expectante, Mimi hablaba en serio. – Pero en estos momentos lo necesito. Fue plan de Yolei y el director, gracias a esto me llegaron ofertas de trabajo importantes las cuales no puedo darme el lujo de rechazar. –frunció el ceño. – No en estos momentos.
Al escucharla, Tai la miró con seriedad.
-Sabes que te ayudaría Mimi, con o sin ese repentino rumor. – de pronto las mejillas de la chica se colorearon y su pecho comenzó a palpitar tras esas palabras mientras un sentimiento de ternura la invadía. Quería abrazarlo. Pero se contuvo. En cambio le dedicó una dulce sonrisa y habló.
-Lo sé- soltó suavemente. – Pero no quiero darte problemas ahora que regresaras a tus entrenamientos y que la fecha de la SWC se acerca. Así que iremos con un perfil bajo, ¿entendido?
El moreno sonrió ladino y comiendo otra porción de su comida habló:
-Muy bien princesa, hagámoslo. El fin de semana tenemos una cita.
Y aunque tal vez esto para Taichi era un juego, Mimi no pudo evitar el sonrojarse y emocionarse un poco por la insinuación de tener una cita con él. Habían salido muchas veces con anterioridad e incluso los medios los habia fotografiado, pero siempre con el pie de foto de una bella y duradera amistad.
Pero ahora era diferente.
La prensa ya habia especulado un romance, y cuando los volvieran a ver juntos seria para hablar sobre su relación amorosa, y ya no sólo de su amistad. Y pensar en eso la hacía ponerse realmente nerviosa. Aunque Mimi sabia crear y fingir sonrisas para su trabajo como modelo, ahora sus sentimientos por ese idiota futbolista estaban en juego, y no sabía cómo iba a reaccionar ahora ante las cámaras y una multitud de gente ansiosa por escucharla hablar sobre Tai.
Volvió a suspirar cansada.
Sólo esperaba que el día de la fiesta todo pudiera terminar sin problemas.
o-o-o-o-o
El resto de la semana transcurrió sin problemas, Tai había vuelto a sus entrenamientos después de su última visita con Joe en donde este lo felicitó por su rápido progreso, aunque su doctor sabía bien que todo se lo debía a la presencia de Mimi junto a él quien no paraba de recordarle sus medicamentos, horarios de ejercicios para su rehabilitación, y de preparar sus comidas. Gracias a eso, el castaño había vuelto a la cancha el día después de su última visita con Joe y, para su agrado, su equipo lo recibió muy animado. A excepción, claro, del nuevo Ken Ichijoji. Este último, a su regreso parecía más bien avergonzado. Hace unas semanas su accidente se había hecho debido a un mal movimiento proveniente de Ken provocando así su lesión. Era cierto que desde que el nuevo había llegado se había creado cierta rivalidad entre ellos. Sin embrego, Tai era de los que creía en que cierta competencia en el equipo vendría bien para su desarrollo profesional. Pero ahora después de lo de su accidente, notaba a Ken un poco más dócil. El equipo contestaba bien a sus jugadas y eso lo puso de buen humor.
El cual hizo dar a conocer a Mimi cuando regresó de sus entrenamientos matutinos. Cuando entro a la cocina la chica se encontraba horneando algo que olía delicioso, mientras el castaño se sentaba a la barra de la isla en medio de la cocina y le contaba lo sucedido en su entrenamiento.
-Tal vez recibió una reprimenda por parte de su representante. – dijo Mimi aun pensativa mientras preparaba el acompañamiento de los panecillos que horneaba. Ante tal visión, Tai no pudo evitar verla con una infinita ternura. Con su vestido floreado cubierto por un delantal rosa y su cabello atado en una alta coleta, se veía realmente hermosa. Quería tomarla por la cintura y besar esos rosados labios que lo incitaban a probarlos, pero se contuvo. Venia de su entrenamiento matutino y se encontraba repleto de tierra y sudor. Mimi lo mataría si se acercaba a ella en ese estado. Aunque, se dijo, sería divertido molestarla. – Le pedí a Yolei que investigara todo sobre él desde tu accidente. – siguió de pronto la chica. - Si era necesario, que ella misma lo persiguiera. – tras escuchar la repentina confesión, la idea de molestarla se borró de su cabeza.
-¿Como? – preguntó sorprendido por las acciones de la chica. – ¿Te estas escuchando, princesa? – habló con una sonrisa aun un poco incrédulo. – A veces pienso que realmente eres peligrosa. No sé cómo diablos, y después de tantos años, Yolei sigue estando de tu lado.
La modelo le dedicó un ceño fruncido, para después sonreír orgullosa.
-Es mi mejor arma, no la subestimes.
El moreno suspiró.
-En fin, todo parece ir bien en el equipo. Presiento que este año también nos ira bien. – y después de ver como Mimi sacaba los pastelillos del horno, preguntó extrañado: - Por cierto Mimi, ¿por qué estas horneando? ¿Piensas que entre los dos comeremos tantos pastelillos?
-Son para Sora. – aclaró la chica. – Cuando estés en tus prácticas de la tarde, iré por mi vestido y por tu traje para la gala de mañana. Después pasare a visitar a Sora. Desde que llegué de América no la he visto, y ella también fue una de las que me habló preocupada por tu lesión, tonto.
Al escuchar el nombre de la amiga que ambos tenían desde el bachillerato, Tai sonrió tranquilo.
-Manda mis saludos Mimi. No he podido agradecerle la canasta de frutas que me envió cuando el accidente. – y luego frunció el ceño recordando algo. – El maldito de Matt tan sólo me mandó un mensaje diciéndome lo idiota que había sido al lastimarme. – resopló. – No sé cómo Sora lo soporta.
Mimi rio ante la mención del mejor amigo del futbolista, que aunque no lo quisiera admitir, Tai apreciaba mucho a esos dos al igual que ella. Amistad que conservaban desde sus días de juventud.
-Mañana podrás verla y agradecerle Tai. Después de todo, la orquesta de la gala proviene del conservatorio de Matt. Los veremos a los dos ahí.
Tai la miró levemente sorprendido al enterarse de eso, mientras intentaba tomar un panecillo recién horneado y Mimi retiraba su mano intrusa con un golpe.
-¿En serio? increíble –habló Tai sincero. – Eso será un gran logro para su carrera de compositor. En el conservatorio le ha estado yendo muy bien, sin duda esto lo hará más popular.
Tai se pudo hacer con el pastelillo al final, y Mimi lo miró ceñuda para después hablar:
-El corporativo Gennai es uno de sus más influyentes benefactores, era de esperar. Pero me alegro por ellos. – sonrió dulcemente. – Sobre todo ahora que Sora está esperado. Por eso le llevare de mis mejores pasteles. – soltó Mimi emocionada mientras comenzaba a decorar sus deliciosas creaciones.
Tai recargó su cabeza en una mano, mientras con la otra comía de su pastel, envuelto en la esencia de familiaridad que Mimi le estaba haciendo sentir. Aunque estaba sumamente alegre por su amigo Yamato quien ya había comenzado a formar una familia con Sora, muy dentro de él les tenía un poco de envidia. Habían sido la pareja perfecta desde el bachillerato, se habían casado un par de años atrás y ahora ya esperaban a su primer hijo. Sin duda una imagen agradable la cual algún día Taichi quería compartir con la dueña de sus sentimientos frente a él.
Suspiró melancólico por sus pensamientos.
Claro que eso a lo mejor no sería posible. Aún estaba algo conmocionado por el rumor que había empezado acerca de la relación amorosa entre ellos dos, y aunque le fascinara poder fingir ante el mundo que Mimi era su novia, tan sólo era eso: fingir. Y tarde o temprano tendrían que dejar de actuar. Pero por el momento, disfrutaría de esta situación.
o-o-o-o-o
¡Muy bien! Ahora vimos el lado de Mimi y como vieron ella también tiene sentimientos por Tai. Estos dos pequeños al parecer se aman pero no lo quieren declarar. Veremos hasta donde los llevara eso.
¡Muchas gracias por sus comentarios y por pasarse a leer!
Les mando un abrazo psicológico. :D
Besos ;*
