¡Hola, hola! :D

¡Disculpen la tardanza! Nos leemos abajo

Enjoy it! ;D

Capítulo 4

Si teníamos dudas sobre la relación que nuestra querida hada de la nación y futbolista parecían tener, tras la gala del Corporativo Gennai ya no quedo vestigio de ninguna. La pareja se veía radiante y sumamente feliz estando juntos. Y si le preguntan a esta revista, se diría que esa unión fue por verdadero amor. Después de años de amistad no extrañaría a nadie que estas famosas figuras públicas terminaran en matrimonio.

- Love Magazine, Japón.

Después de haber ido por las prendas de gala que usarían para la fiesta de mañana por la noche, Mimi ahora se encontraba en la casa de su mejor amiga Sora discutiendo sobre la nueva primicia de su relación que los medios habían lanzado. Mientras tomaban un poco de té junto a los pastelillos que Mimi había horneado para la pelirroja.

-No fuiste nada cuidadosa Mimi – la reprendió Sora al momento de sentarse en la cómoda sala, mientras servía té para ambas. – Sé que tú y Tai mantienen cierta relación – dudó un poco. – Pero nunca creí que fuera a hacerse pública.

Mimi agitó con una cuchara su té y, después de un sorbo, habló:

-Bueno, yo estaba igual de furiosa al enterarme sobre eso Sora. Pero mi jefe y representante tuvieron una idea diferente.

-Entonces fue idea de ellos. – cuestionó sorprendida. – Vaya, Yolei sí que es eficiente.

Mimi sonrió divertida por el comentario.

-Sabes que en este medio todo se vale, y al parecer el presidente vio adecuado el sacar provecho de mi amistad con Tai. –suspiró resignada. – Y no lo puedo culpar. Su osadía por esparcir ese rumor dio frutos, y ahora me llueven trabajos como antes.

Tras su tasa, Sora le dedicó una sonrisa traviesa.

-Bueno, siempre puedes volver realidad esos rumores. – Mimi la miró suspicaz al intuir lo que su amiga le decía. – Oh, vamos Mimi. No tengo idea de porqué tú y Tai son tan necios en afrontar sus sentimientos. Pero son el uno para el otro. Sé cuánto lo quieres, y este rumor podría ser tu oportunidad de formalizar la extraña relación que han tenido por años. – y soltando un bufido divertido continuó: - Y que dejes de buscarte novios idiotas.

Mimi sabía que Sora tenía razón, esa idea también se le había cruzado por su cabeza. Podría aprovechar esta primicia, este rumor de los medios, para comenzar a formalizar una verdadera relación con el futbolista. Relación que anhelaba con pétrea fuerza. Pero también sabía que tal vez sólo era una vaga ilusión por su parte pues no conocía los verdaderos sentimientos del moreno. Y mucho menos quería distraerlo de su carrera profesional en estos momentos.

Se volvió hacia su amiga con un suspiro cansado. Sora estaba al tanto de la convivencia que ella y Tai habían tenido desde hace mucho tiempo, después de todo era su mejor amiga, era su confidente y en quien más podría confiar en temas como estos. Sora siempre le diría la verdad, y con sólo su comportamiento podía intuir lo que le pasaba. Era por eso que Mimi la apreciaba tanto. Su amistad había perdurado por muchos años y Sora la conocía muy bien, podía atreverse incluso a decir que para algunos casos la conocía más que ella misma.

-Lo sé, Sora ¿crees que no he pensado en eso? Pero no puedo permitirme hacerme ilusiones mucho menos cuando Tai se encuentra en una etapa importante de su carrera. No quiero que mis sentimientos, tal vez no correspondidos, sean una distracción para él. Y lo que hemos tenido hasta ahora se desmorone en un instante.

La pelirroja bufó negativa con un ademan de su mano.

-Oh, tonterías. –exclamó. - Si quieres dejar de tener esas ilusiones, pregúntale lo que realmente siente por ti. Puede que la respuesta llegue a ser muy diferente a lo que piensas. – la animó con una sonrisa sincera. Y después de comer uno de los pastelillos que Mimi había horneado para ella, continuó: - Pero basta de esto, no llegaremos a ningún lado. – rodó los ojos divertida y Mimi le agradeció su cambio de tema. - Me alegra saber que Tai está bien después de su lesión. Por fin mañana tendremos la oportunidad de verlo. Desde que comenzó a acercarse la fecha para la gala, Matt ha estado muy nervioso. Y no nos ha dado tiempo de visitarlo. –suspiró con cariño. – No lo puede evitar, mañana su conservatorio se presentara frente a personas muy importante. Esto marcara un gran éxito desde su fundación y está muy emocionado al respecto.

Mimi sonrió sincera, se alegraba por el triunfo de sus amigos. Tras terminar sus estudios al igual que ella y Tai, Matt también se había arriesgado por una profesión difícil. La música aunque hermosa, difícilmente se lograba destacar por mucho tiempo. Y tras sus años de amateur en un grupo musical, Matt fue casi arrastrado por un respetado profesor del conservatorio más importante de Japón. El anciano maestro había visto gran talento en Matt como compositor y le ofreció un buen trabajo en el lugar. Pasados los años el talento de Matt fue reconocido nacionalmente, y el conservatorio hasta apenas un par de años atrás, paso a ser cargo de él siendo ahora Matt el nuevo director. Y como el papel que tenía que representar de director del más aclamado conservatorio de música de Japón, la gala de mañana tenía que ser todo un éxito. Podía comprender el estrés y nerviosismo que su amigo debió de haber tenido estos últimos días.

-Todo saldrá perfecto ya lo veras. – la alentó la castaña y Sora se terminó su te mientras servía mas en su taza de porcelana y se dedicaba a devorar otra de las delicias de Mimi.

-Oh cielos Mimi, debería de vender tu repostería en la cafetería. Simplemente no puedo parar de comer.

La castaña rio.

-Sólo lo dices por tu estado Sora, son simples pastelillos normales.

-No importa, cuando quieras dedicarte un poco más a relucir tu talento repostero, estaré encantada de venderlos en la cafetería.

La familia de Sora era la dueña de una elegante casa de té, o cafetería como Sora se empeñaba en llamarla. Ahí se servía el mejor té y café gourmet de la ciudad desde hacía décadas, y los postres que realizaban eran resultado de diversos cocineros profesionales en repostería que habían trabajado por un tiempo ahí dejando su receta atrás. Mimi no podía comparar su pasatiempo de hornear con tal profesión, era por eso que siempre le decía a Sora que lo pensaría.

Después de visitar a su mejor amiga, Mimi regresó al departamento, prometiéndose antes que mañana por la noche se volverían a reunir durante la gala. Pasar esa tarde con Sora le había hecho muy bien, había extrañado las charlas que sólo chicas pueden tener y sobretodo que Sora le hiciera ver otro lado de su relación con Tai. Desde que la pelirroja le dijera acerca de que el futbolista pudiera realmente tener algún sentimiento hacia ella, Mimi no dejaba de darle vueltas al asunto. Ella sin duda los tenía. Tenía fuertes anhelos y sentimientos hacia el moreno, y el hacerse de novios por corto tiempo le había servido para que el castaño no se diera cuenta de ellos. Pero ahora era diferente. Ahora había un rumor acerca de un romance con él, y Sora tenía razón: Podía aprovechar este incidente para formalizar su relación con el moreno. Tal vez él no sentía más que afecto de amigos por ella, pero que Mimi supiera, nunca le había conocido una novia a Tai. Pues éste siempre estaba enfocado en sus entrenamientos. Tal vez sólo eran amigos con ciertos derechos, sin embargo ahora planeaba ser algo más. No quería que sus sentimientos y relación estropearan la ardua carrera de Tai, pero ¿quién mejor que ella para acompañarlo en ese camino? Lo había hecho hasta ahora siendo sólo su amiga, podía hacerlo también siendo su novia.

Con nuevas intenciones en sus acciones Mimi entonces se sintió llena de energías. Entró al departamento colocando sobre uno de los sillones las vestimentas formales que había recogido antes de ir con Sora. Entonces se encontró con Tai en la cocina, preparando cena para ambos mientras se llevaba a la boca uno de los pastelitos que aún quedaban de los que ella había hecho. Traía su cabello aun un poco húmedo de la ducha, así que Mimi intuyo que acababa de llegar de sus últimos entrenamientos y se había aseado.

Al verla, Tai le sonrió infantil y se dirigió a ella.

-Hola, princesa. ¿Cómo te fue con Sora?

Después de un tiempo, Mimi se había rendido al mote que siembre le dedicaba el futbolista. Y, suspirando, se dijo que eso ya no importaba. En realidad, pensó traviesa, hasta comenzaba a gustarle.

-Excelente – habló acercándose a él mientras le quitaba de su mano el pan que aún no terminaba, y lo colocaba lejos de él. El chico se lamentó por eso en un mohín. – Tenía un tiempo ya sin verla, teníamos mucho de qué hablar. – y llevando su dedo pulgar para limpiar un poco del dulce betún que había quedado en los labios del moreno, lo reprendió con media sonrisa: - No deberías de comer tanta azúcar por la noche.

El moreno aprovechó su cercanía para tomarla por la cintura mientras veía como Mimi se llevaba ahora su dedo lleno de betún a su propia boca para lamer lo que antes él había tenido en sus labios. Ese sensual acto prendió rápidamente su deseo en su entre pierna. Y sin poder contenerse un poco más, aprisionó los dulces labios de la chica contra los suyos.

Mimi lo recibió con un alegre gemido y envolvió su cuello con sus esbeltos brazos, al tiempo que respondía a su apasionado beso. Ambas bocas tenían ahora el sabor dulce del betún y Tai se embriagaba poco a poco cayendo deliberadamente en el anhelo por estar dentro de ella. Su boca ardiente paso entonces al delicado cuello de la chica depositando besos y mordidas al tiempo que tomaba de sus glúteos para acercarla a su reciente erección.

-Joder Mimi… te necesito.

Su voz ronca por el deseo la hizo estremecer, y de pronto sintió sus piernas débiles. Era lo que Tai siempre le provocaba. Que se rindiera ante él, ante sus ardientes besos, y su pétreo deseo por poseerla, y eso la hacía excitarla de sobremanera. Podía sentir en su centro como tras esos besos y esas intensas caricias, se encontraba preparada para él. Tai la tomó de la cintura y cargándola, la depositó sobre la barra de la isla al tiempo que alzaba su falda e introducía dos traviesos dedos dentro de ella. Mimi gimió al sentirse invadida y arqueó su espalda embriagada en el placer que esos intrusos le estaban provocando a su feminidad. Se aferró fuertemente a los anchos hombros del castaño y alzó sus caderas en involuntarios movimientos cada vez que los dedos de Tai rosaban su botón rosado de placer.

Los roces entonces se volvieron frenéticos hacia esa delicada y húmeda piel y entonces Mimi se contrajo para después estallar en un sinfín de sensaciones que recorrieron su piel sensible rápidamente. Sólo con sus dedos Tai la había saciado rápidamente, y aun así quería más. Quería que su longeva erección la llenara, llenara esa necesidad por tenerlo caliente y dentro de ella.

Y así lo hizo.

Con sus piernas abrazó las caderas del moreno y lo atrajo hacia su húmeda entrada. Tai gruñó en su oído de deseo y liberó su miembro para darle aquello que la chica tanto deseaba. Se introdujo en ella en una embestida y Mimi gimió arqueando una vez más su espalda al tiempo que la naturalidad de los movientes de sus caderas comenzaba, ahondando en sus tiernas paredes y desatando toda clase de sensaciones que la hacían perder la cabeza. Se aferró al cuello del moreno como un salvavidas mientras éste último entraba y salía de ella con una estocada más fuerte y excitante que la última. Mimi había sentido entonces como su cuerpo de estar en tensión se relajó en un instante al liberarse ambos de sus anhelos en esa última embestida. Sus respiraciones agitadas era lo único que se escuchaba después de terminar con el vaivén de sus cuerpos y Mimi se recargó en el hombro del castaño recuperando el aliento.

¡Cielos! Lo quería tanto. Aun podía sentir como sus centros seguían unidos, y Mimi no podía imaginar estar ya sin ese cuerpo encima suyo y llenándola por completo.

De pronto Tai tomó su rostro sacándola de sus pensamientos para verla frente a él. Con su pulgar delineó sus labios y acarició su mejilla mientras pasaba hacia atrás uno de sus mechones que se habían adherido a su sudoroso rostro.

-Eres tan hermosa… - le susurró con un intenso brillo en sus ojos cafés. – Tan dulce… - dijo plantándole un casto beso en sus labios. Y Mimi sintió una infinita ternura apoderándose de ella al escucharlo. Joder, lo amaba. ¡Cuanto lo amaba! Entonces el chico sonrió y volvió a ponerla sobre su hombro. – Creo que no podre dejar de comer azúcar durante las noches, princesa. – habló divertido y Mimi bufó también de igual forma.

-Bueno, lo pasaremos por alto sólo por hoy. – habló traviesa y tras eso el moreno volvió a besarla con pétreo deseo mientras la cargaba una vez más por la cintura y entre besos la llevaba hacia su habitación.

La cena había quedado olvidada, y no podía importarles menos

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La noche de la gala llegó y junto a Mimi, Tai se encontraba conduciendo hacia el teatro. La castaña le estaba dando instrucciones de cómo debía comportarse frente a los medios pues sin lugar a dudas la prensa estaría ansiosa por saber más sobre ellos y la reciente relación que tenían. Aunque no lo aparentaba, Tai sabía que Mimi se encontraba nerviosa. Al parecer todo el tema de que tenían que fingir ser una pareja frente a todo Japón la estaba abrumando. Pero a diferencia de ella, él se encontraba completamente satisfecho. El que las personas a su alrededor supieran que Mimi era su compañera de vida lo emocionaba completamente, y desde que Mimi le planteara esta situación que los medios crearon, no había dejado de pensar que tal vez no solo lo aprovecharía como una divertida situación para estar más cerca de ella, sino que realmente esa relación, que ante los medios tenían como oficial, podría funcionar.

Tenía que intentarlo. Habían pasado bastante tiempo escondiendo una ración de amigos con ciertos beneficios, y sin poner sus sentimientos en juego, que tal vez era hora de que él se lanzara en el primer movimiento por intentar cambiar eso. Después de todo era un excelente jugador. Tenía que apostar por lo que tenían, para que fuera oficial y duradero.

Entonces, mientras Mimi seguía concentrada lanzándole instrucciones de lo que harían una vez llegaran a la gala, Tai paro el auto al estar frente al teatro. Y antes de descender, se volvió a ella con pétrea decisión en sus ojos cafés:

-Muy bien Tai, entonces esto es lo que haremos una vez que…

-Mimi – pero el castaño la detuvo mientras tomaba una de sus manos y la miraba directo a esos cálidos ojos miel. – ¿Por qué no lo intentamos de verdad?

Mimi lo miró confundida ante esa repentina pregunta.

-¿A qué te refieres Tai? – soltó quedamente. En todo el trayecto hasta la gala, Mimi se había dado cuenta que el futbolista había estado sumido totalmente en sus pensamientos mientras ella hablaba. El moreno no había articulado palabra alguna. Y ahora frente al teatro y la prensa esperándolos fuera, de pronto las palabras de Tai hicieron que se pusiera nerviosa. Realmente nerviosa. Algo planeaba Tai, y le daba miedo admitir que ella intuía lo que el moreno intentaba decirle.

-¿Por qué no salimos realmente?

De pronto Mimi sintió un nudo en la garganta al escucharlo. Las palabras que tanto quería oír pero que jamás creyó escuchar provenientes del castaño, estaban ahí. Y ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar cuando Tai acercó a sus labios la mano con la que la sujetaba.

-Sé mi novia Mimi. – besó sus dedos lentamente para después clavar sus ojos en ella. – Quiero que seas mi novia de verdad.

Aun conmocionada por esa repentina confesión, Mimi gimió y una traicionera lagrima surcó su mejilla.

Asustado por esa reacción, Tai limpió rápidamente la lágrima con su mano, dejándola reposar en su mejilla.

-Mimi ¿qué sucede? – habló ansioso, y la chica se calmó entregándose a las caricias que la mano del moreno le proporcionaba a su rostro.

-¿Lo dices en serio? – fue su entrecortada respuesta.

Fue en ese momento que Tai sonrió con ternura y comprendió entonces las reacciones de la chica, pues al parecer no era el único con sentimientos tan fuertes. Se acercó a ella lentamente y beso sus labios.

-Tal vez no me creas ahora, pero contigo siempre ha sido en serio.

Mimi frunció sus cejas.

-¿Por qué me lo dices hasta ahora? – de repente un sentimiento de molestia apareció en Mimi. Aunque se sentía llena de alegría por dentro por la repentina confesión, ¿por qué elegía ese preciso momento para atacarla con sus verdaderos sentimientos? – Después de tanto tiempo que pasamos juntos, tantas caricias, tantas situaciones…

-No digas más – la tranquilizó, interrumpiéndola. – ¿Cómo podría haberlo dicho antes? Cuando parecías tan feliz con tus relaciones anteriores. Aunque me maldecía por dentro, tan solo esperaba el momento en que volvieras a mí.

Mimi entonces se alejó un poco de él, aun agitada.

-¿Y nunca imaginaste que el haber tenido esas fugaces relaciones sólo eran para regresar a ti?

-¿Q-Que dices?

-Todo era una farsa.- espetó. - Esas relaciones eran tan solo un pretexto para regresar a ti. – Mimi desvió su mirada con un rostro avergonzado al confesar por lo que tanto tiempo había guardado. - Siempre fuiste tú Tai… siempre.

Y a diferencia de la reacción que esperaba por parte del castaño, de éste comenzó a salir una burbujeante y estridente risa. Parecía feliz, y Mimi no pudo comprenderlo. Lo miró con suspicacia, pero sin dirigirle alguna otra palabra.

-Por dios – soltó el futbolista después de un rato. Mientras la miraba con ojos risueños. – ¿Pero que hemos estado haciendo por tanto tiempo?

Al escucharlo, Mimi lo comprendió. Y la risa se contagió en sus labios. Entonces Tai salió del auto, se dirigió a su propia puerta, la abrió y la ayudó a descender. Fuera, la alfombra, invitados y prensa los esperaban con bullicio. Tai le entregó las llaves de su coche al servicio del teatro y tomando a Mimi del brazo se decidieron a caminar hacia la gala.

-Entonces está decidido – habló el castaño mientras comenzaban a caminar. – Desde este momento no habrá porque fingir nada más.

-No, ya no.

Mimi lo tomó fuertemente del brazo, acercándose a él con un resplandeciente brillo en sus ojos miel mientras una enorme y hermosa sonrisa surcaba su rostro. La prensa entonces los vio y no tardo en invadirlos con luces provenientes de sus cámaras y preguntas lanzadas al aire al verlos llegar tan cariñosos al evento.

Tras el término de la gala, después descubrirían en las revistas y redes sociales, que desde ese momento se les conocería como la pareja favorita del año.

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¡Hola! Y muchas gracias por leer. :D

Bueno tan solo quiero informar que el siguiente capítulo es el último. Como dije antes, esta historia seria corta y la verdad también es que no he tenido tiempo de continuarla. Tengo otras dos obras más extensas que me están quitando más tiempo. Y esta historia fue para mí como un pequeño respiro de lo demás. Por eso es que la quería hacer corta.

En fin, espero les haya gustado y ¡muchas gracias por sus comentarios y pasarse a leer!

Nos leemos pronto

Byebye! :D