Actualización
Bienvenidos a un nuevo capítulo. El espacio está abierto a comentarios y sugerencias.
Disclaimer: Obviamente los personajes no son míos y todo el Universo de Harry Potter pertenece a JK Rowling. Este material está hecho con el único fin de entretener.
Saludos y disfruten
..°°..°°..
Unidad de Investigación
Capítulo 2. Esto no está bien
- ¿Qué tal tu cita con Draco? - preguntó Hermione de manera amigable
- ¿Con el hurón, compañero? ¿De verdad? - espetó Ron
- No empieces Ronald - le recriminó Hermione y volteó a ver a Harry
- Pues todavía no lo sé - respondió Harry de manera escueta
En ese momento Draco ingresaba al lugar danzando y tarareando una alegre tonada. Distinto a como el resto de los chicos lo conocían, el rubio estaba particularmente feliz por alguna situación. Cuando los volteó a ver mientras abría las puertas de su laboratorio, les dedicó una sonrisa y les guiñó un ojo.
- Creo que yo sí lo sé - opinó Pheen, que salía de su oficina
- ¿Te acostaste con él? - preguntó Ron
- ¡Ronald! - dijeron al unísono Hermione y Pheen
- ¿No tendrían que estar en clase o algo así? - preguntó Pheen a los tres chicos
- Tenemos un rato libre antes de la siguiente y quisimos venir aquí - respondió Harry
Lo cierto era que la Unidad de Investigación se había convertido en algo más que un trabajo extra para los chicos. Al contar con sus propios espacios, lugares de esparcimiento y otros beneficios, aquel lugar se había convertido en su lugar preferido en toda la Academia y, por encima de todo, muy pronto se volvió un sitio al que se sentían pertenecer. No tenían muchas clases por lo que el resto del tiempo, que antes ocupaban en ir a casa o estar en la biblioteca preferían invertirlo en ese lugar, a veces cada uno en su cubículo, otras en grupo pasando el tiempo con juegos, preguntas, lecturas o realizando verdadera investigación de interés personal.
La biblioteca de la Unidad era enorme y contaba con material que no se conseguía en la Academia. Tenían libros de acceso restringido que sólo estaban disponibles para ellos, traídos directamente desde el Ministerio de Magia. Pheen era un excelente líder y siempre procuraba que todo su equipo estuviera en óptimas condiciones, físicas, anímicas e intelectuales.
- Me alegra que estén aquí - dijo Pheen desenrollando un pedazo de pergamino - Llegó su primer pago. Harry, sé bueno y avisa a Draco. Ustedes dos vengan a mi oficina
Harry se levantó con nerviosismo. Lo cierto era que había disfrutado enormemente la salida con Draco, pero sólo habían ido a cenar, y al despedirse se habían dado un fugaz beso que nada tenía que ver con aquel primer contacto de labios que tuvieron en la Unidad. Draco estaba un poco distante aquel día y durante el fin de semana no tuvo noticia de él. Pensó un par de veces en escribirle, pero al final desistió, pensando que aquello sería una grave invasión a la privacidad. Ahora lo había visto llegar muy contento este lunes por la mañana y Harry no podía dejar de sentir que esa felicidad en Draco no era consecuencia de su cita del viernes anterior. No, seguramente el rubio había tenido alguna otra experiencia en los pasados dos días que lo tenía tan de buen humor un lunes por la mañana.
La oficina de Draco estaba dentro del Laboratorio de Pociones, por lo que Harry entró sin preocupaciones asumiendo que los límites del rubio comenzaban hasta la puerta de madera con su nombre graba en ella. "Draco L. Malfoy Especialista Investigador". Sin embargo, antes de llegar a la puerta un denso humo comenzó a salir de Merlín sabe dónde y opacó toda la visión de Harry. Con un rápido movimiento de varita consiguió disipar la niebla y pudo notar que Draco se encontraba frente a él, apenado.
- Lo siento Potter, pero ¿acaso nadie te enseñó a tocar? - espetó Draco, con su actitud habitual pero evidentemente apenado
- No tenía idea de que una estúpida niebla me atacaría por querer hablar contigo, Malfoy - respondió Harry, poniendo énfasis en el apellido del rubio
- No es nada personal - se defendió Draco, un poco más divertido - Es algo así como un sistema de alarma
Harry estaba enfadado. Durante la cena, Draco no paraba de llamarlo por su nombre, durante toda la noche no apareció su apellido para referirse a él y que ahora lo usara lo hacía sentir decaído. Decidió dar el aviso de Pheen y retirarse.
- Vine porque Pheen me pidió que te avisara que llegó el primer pago - dijo rápidamente - Nos llamó a su oficina, pero si no puedes ir ahora supongo que puedes ir cualquier otro día.
Dicho lo anterior Harry salió tan de prisa que llegó a la oficina de Pheen como si se hubiera aparecido fuera de ella. No alcanzó a ver la cara de asombro que había dejado en el rostro de Draco.
- No lo entiendo - decía Draco alarmado, entrando a la oficina de Hermione unas horas más tarde - Se supone que quiero darle su espacio, darle tiempo. El viernes nos la pasamos de maravilla y hoy sólo me trata como basura
Hermione no se inmutó demasiado. La primera vez que Draco había entrado de esa forma a su oficina había sido porque Harry lo había invitado a salir y no tenía ni idea de a dónde podría llevar al chico. Hermione le había dado un par de opciones que no terminaron de convencer al rubio.
- Llevarlo a cenar talvez no fue la mejor opción - opinó Hermione
- ¿Te dijo algo? La pasó terrible, ¿cierto? - preguntó Draco de manera ansiosa
- Tranquilo. Harry no es de cenas en lugares caros - le respondió Hermione de forma amena - Él estaría mejor una tarde caminando por la calle, una buena obra de teatro o un buen partido de Quidditch
Draco se tumbó en el sillón que Hermione tenía en su oficina, se llevó las manos al rubio cabello y se inclinó hacia adelante hasta que su cabeza tocó sus rodillas.
- Soy un desastre - dijo, afligido - Lo único que quiero es agradarle, que note que ya no soy el niño mimado que solía ser y en su lugar encuentro rechazo
- ¿Estás completamente convencido de que es ese el mensaje que le das cuando están cerca? - preguntó Hermione
- ¿Qué quieres decir? - dijo Draco, intrigado
- A veces, cuando Ron intentaba ser lindo o considerado, en realidad resultaba ser un completo imbécil y me ponía muy de malas - explicó Hermione
- Me tomó completamente por sorpresa - dijo Draco - ¿Acaso yo tengo la culpa de que Potter sea tan… ¡Demonios! ¡Potter! - reparando el hecho de que había vuelto a ocupar el apellido del moreno, para referirse a él
Draco salió disparado de la oficina de Hermione. La chica movió la cabeza de un lado a otro y suspiró. De pronto escuchó desde lejos "¡Gracias, Granger!"
El rubio se dirigió a su oficina, pero al ingresar al laboratorio la nube densa volvió a liberarse. Draco la redujo a nada en cuestión de segundos y pasó de largo para llegar a su oficina. El problema era que alguien ya se encontraba ahí. Recibió un potente rayo aturdidor y el visitante se lo llevó mediante desaparición.
Los chicos se reunieron durante el almuerzo en la cafetería de la Academia. A Harry le gustaba esa hora en particular porque podía ver a Draco almorzando, solo, en uno de los rincones de la cafetería. Le sorprendió mucho no verlo ahí. Al poco rato Pheen se unió a ellos.
- ¿Saben qué ocurre con Draco? - preguntó Pheen a nadie en particular - Lo estuve esperando todo el día para que recogiera su pago, pero nunca apareció. Tampoco está en su laboratorio
- Debe querer estar solo un rato - opinó Ron - Es bastante huraño. Oigan, hurón-huraño, ¿comprenden?
- Lo cierto es que podríamos tener un sistema de comunicación directa - dijo Hermione, tratando de ignorar a Ron - Una que no implique estar todo el tiempo conectado mentalmente a alguien. Como los dispositivos móviles en mundo muggle
- ¿Esas cosas que funcionan con batería y que tienen a la gente embobada? - preguntó Ron y sin esperar respuesta, añadió - Tenemos algo mucho mejor que eso
Se levantó y el resto lo siguieron. Entraron al laboratorio de Draco y Harry agradeció que haya cedido en el asunto de liberar esa tonta niebla que tenía como "sistema de alarma"
- ¿Qué hacemos aquí Ron - preguntó Pheen
- Vamos a invocar a Draco - respondió el pelirrojo
- No podemos hacer eso - objetó Hermione - no sabemos si sólo quiere estar un tiempo a solas
- Razón de más para invocarlo - dijo Ron - Nos guste o no, ahora que sale con Harry es uno de nosotros y es nuestro deber preocuparnos y todo eso. Además, Harry ha estado tan ansioso que ha arruinado el desayuno y el almuerzo. No pienso permitir que arruine las siguientes comidas
- Pero…
- "Fuerzas mágicas las invoco, con voluntad céntrense en mí, esté lejos o esté cerca traigan a Draco Malfoy aquí" - conjuró Ron antes que alguien más pudiera interrumpirlo
Se presentó una corriente de aire frío y un rayo cayó frente a los cuatro chicos, pero nada ni nadie apareció. Inmediatamente después, la corriente de aire se volvió contra ellos y sólo la oportuna intervención de Pheen pudo evitar que los hiciera volar por los aires.
- ¡Qué carácter! - espetó Ron – Un "No, gracias" era suficiente
- No Ron, algo no está bien - dijo Hermione
- Desde luego que no está bien - respondió Ron - Ahora que regrese voy a…
Se detuvo ante la cara de preocupación de Hermione y Pheen.
- ¿Quién de ustedes habló con él al último? - preguntó Pheen
- Yo, cuando fui a avisarle que querías vernos - dijo Harry
- No - soltó Hermione - Yo fui la última en hablar con él
Harry y Ron la miraron sorprendidos.
- ¿Tú? Pero…
- No tenemos tiempo para esto - dijo Pheen, apurado, conjuró su patronus y le habló para grabar un mensaje - Tenemos fuertes razones para creer que Draco Malfoy ha sido secuestrado. Necesitamos actuar pronto
El patronus desapareció por el pasillo.
- ¿Secuestrado? - preguntó Harry, alarmado - ¿Cómo que secuestrado? Yo lo vi esta mañana. Tenía un sólido sistema de alarma para evitar este tipo de cosas
- Hermione, ¿hace cuánto tiempo que lo viste? - preguntó Pheen, ignorando a Harry
- Tendrá unas tres horas - respondió la chica
- Si no se han comunicado con nosotros o su familia quiere decir que no buscan un intercambio - razonó Pheen
En ese momento una voz anunciaba una llamada de fuego proveniente del Ministerio.
- Debe ser Kingsley - informó Pheen, aproximándose a la chimenea. En segundos la cabeza del Ministro de Magia los observaba con preocupación
- Ninguno de nuestros Aurores tiene noticias de actividades de secuestro, no desde hace meses - informó Kingsley - Debemos asumir que es una vendetta personal
- Ministro, sugiero que el primer paso sea avisar a los padres de Malfoy - pidió Pheen
- Lucius y el chico no se han hablado en casi un año - dijo Kingsley
- Lucius será un orgulloso obstinado, pero no permitirá que la dinastía Malfoy se pierda con él - dijo Pheen - Además, es posible que no sea una vendetta contra Draco, sino contra él. En ese caso, con su ayuda podríamos dar con su paradero más rápido
El Ministro hizo una pequeña reverencia a Pheen y desapareció.
- No le mencionaste que algo o alguien bloqueó nuestra invocación - observó Hermione
- Es muy difícil bloquear una invocación directa. Se necesita magia muy muy oscura para que además, la invocación se vuelque contra su emisor - dijo Pheen - No quiero que todos sepan que sabemos que se trata de algo tenebroso
- Tenemos que actuar pronto - pidió Harry, muy preocupado y molesto con quien quiera que hubiese tomado a Draco
- Draco puso mucho empeño en este espacio una vez que se lo ofrecimos, al igual que en su pequeño departamento en el centro de Londres - opinó Pheen - Hermione, ve ahí y averigua todo lo que puedas. Tenemos presencia nivel cinco, así que puedes romper unas cuantas leyes para ingresar al lugar. Draco es muy meticuloso, ten cuidado con lo que puedas encontrar. Harry y Ron, visiten a antiguos conocidos de Draco. No mencionen nada de lo que ha pasado, digan que debe algo a la Academia o inventen algún problema con el Ministerio. Yo comenzaré por aquí. Les tiene que quedar claro que Draco es uno de los nuestros y lo vamos a encontrar
La voz anunció la llegada de Portia. Los chicos se congregaron alrededor de la chimenea. La Reyna llegó ataviada en un hermoso vestido azul marino pegado. Con aire apurado y preocupado.
- ¿Cómo te enteraste? - preguntó Pheen, asombrado de que su madre estuviera en el lugar
- Narcissa me envió un mensaje de fuego - Respondió Portia y, al ver que su respuesta generaba aún más confusión, añadió - Draco siempre se comunica con ella después del almuerzo. Está preocupada
Draco abría los ojos, completamente desorientado y tumbado en el suelo frío. Recordaba haber recibido un rayo aturdidor pero a partir de ahí todo era confuso. Observó alrededor sin reconocer nada de lo que veía lo que aumentaba su confusión. No estaba en su naturaleza sentir miedo ante una situación desconocida, una de las ventajas de haber tenido al Señor Tenebroso como huésped, sin embargo había algo en todo aquello que no le gustaba. ¿Habría sido un ataque individual?, ¿Quién habría planeado todo aquello y para qué?
- ¡Qué maravilla!, el pequeño Draco ha despertado - escuchó una voz femenina detrás de él
- ¿Quién diablos eres? - espetó Draco, mostrando impaciencia a propósito
- No estás en condiciones de tratar de intimidar, muchacho - dijo otra voz - ¡Pónganlo de pie!
Sintió que dos pares de manos se colocaban a un costado de él. Intentó moverse y rehusarse a ser levantado pero un encantamiento inmovilizador se lo impidió.
- Creo que no has entendido del todo la situación en la que te encuentras - volvió a indicar el dueño de la segunda voz - Has sido capturado por la Cuarta Compañía y harás exactamente lo que te pidamos que hagas. Si lo haces, talvez consideremos respetar tu vida, si no, bueno, hallaremos otro modo de conseguir nuestro objetivo
Harry y Ron llegaban a la residencia de la familia Parkinson. No les sorprendió en absoluto que, a su llegada, un par de magos de seguridad aparecieran y les pidieran identificarse. Para esos casos Kingsley les había otorgado credenciales especiales que los acreditaban como agentes del Ministerio, dotados de las mismas facultades que los Aurores, pero sin la capacidad de realizar arrestos o emplear maldiciones imperdonables. Los chicos pidieron hablar con Pansy Parkinson, antigua novia de Draco.
Los hicieron pasar al recibidor en el que esperaron más de diez minutos. Al encontrarse con ellos, la chica los observaba del mismo modo en que Draco solía hacerlo en el Colegio antes de la guerra.
- Pero si son Pipí-Pote y la Comadreja - dijo en su tono siempre despectivo hacia ellos - ¿A qué debo su visita?
- Necesitamos hablar contigo respecto a Dr…Malfoy - respondió Ron
- Estoy convencida de que la última vez que revisé, la Mansión Malfoy estaba en Wiltshire, no aquí - respondió Pansy de manera mordaz
- ¡Esto es una pérdida de tiempo! - dijo Harry y se dirigió enérgicamente a ella - Escucha Parkinson, si tú o alguno de tus estúpidos amigos Slytherin han secuestrado a Draco por diversión, o por venganza, tengan la seguridad de que los perseguiré y los arruinaré como lo hice con Voldemort, así que es mejor que cooperes de una vez y…
- ¿Draco está secuestrado? - dijo Pansy interrumpiendo a Harry y cambiando su semblante por completo. Miró alrededor para asegurarse que nadie más estaba escuchando - No podemos hablar aquí. Nuestras casas están siendo vigiladas. Iré al lugar en donde Draco se siente más seguro en todo el mundo. No tardo
Los invitó a salir y los chicos salieron sumamente desconcertados.
- Seguro que está haciendo tiempo y está causando una distracción mientras avisa a los otros que estamos sobre su pista - opinó Ron, reprochando la conducta de su amigo y compañero
- No lo sé, piensa un poco en lo que dijo - refutó Harry - Ella dijo "el lugar en donde Draco se siente más seguro en todo el mundo" ¿Cómo demonios vamos a saber eso?
De pronto Harry recordó que en realidad sí lo sabía. Recordó el momento en que había estado conversando en la cena la noche de su cita.
- Entonces, ¿desde cuándo te gusto? - preguntó Harry no sin cierto bochorno, provocando una sonrisa en el Slytherin
- Creo que esa es la historia más vieja del libro - respondió Draco de manera animada y bebió un poco de vino de su copa - Pero fue al encontrarme de nuevo contigo en la Academia cuando regresaron todos esos sentimientos que extrañamente provocas en mi
Harry notó que las mejillas del rubio se tornaban de un color muy similar el del vino que estaba en sus copas. Decidió darle un respiro y desviar un poco el tema, ya habría tiempo de volver allí.
- Realmente te gusta la Academia, ¿cierto? - dijo Harry sonriéndole al chico que agradeció aquel gesto - Te he observado y en verdad estás comprometido con ello. Es más, juraría que rara vez sales del salón de Pociones
- Bueno, seguramente lo sabes, pero la Academia tiene el programa más avanzado del mundo en Pociones - dijo Draco
- No, pero es algo más - insistió Harry - No sólo te gusta, ahí puedes ser tú. Por eso me empecé a fijar en ti
- Hay algo de cierto en eso que dices - dijo Draco, profundamente conmovido - Descubrí que las pociones eran lo mío apenas volver a Hogwarts, tener la oportunidad de estar en la Academia resultó grandioso, pero poder estar horas en ese lugar me resulta aún más maravilloso. Es, sin duda, el lugar donde me siento completamente seguro y puedo ser quien soy
Harry tomó a Ron por el brazo y se aparecieron en las mazmorras donde se impartían la mayoría de las clases de la Especialidad de Pociones Avanzadas de la Academia. En el lugar ya se encontraba Pansy Parkinson.
- Nuestras casas ya no son seguras - dijo la muchacha. Fuera de su hogar, había abandonado todo asomo de gestos despectivos - En las últimas semanas Zabini y yo habíamos estado preocupados. Le comentamos a Draco que estaban ocurriendo cosas extrañas con algunos antiguos seguidores del Señor Tenebroso. Desapariciones, incluso asesinatos. Blaise abandonó el país hace unos días y yo pensaba hacerlo la siguiente semana. Le pedí a Draco que viniera con nosotros pero dijo que prefería quedarse. Y ahora está secuestrado
- ¿Tienes alguna idea de quién podría estar detrás de esto? - preguntó Harry, que aunque tomaba con reserva la información aportada por la Slytherin, había algo en su aspecto que la hacía notar preocupada
- Ninguna - respondió la chica - Aunque, la semana pasada, antes de que Blaise se fuera, fue a visitar a un antiguo compañero de su padre en San Mungo. Dijo que lo habían torturado hasta la locura y que ahora sólo escribía en todos lados donde pudiera las iniciales CC. Eso tuvo unos días ocupados a los Aurores pero aceptémoslo, nadie se preocupa realmente en investigar la persecución de personajes acusados de ser seguidores de Quien Tú Sabes
- Por seguridad, creo que debes irte cuanto antes - indicó Ron, percibiendo el temor en la chica
- No puedo irme - respondió Parkinson - No ahora que sé que Draco corre peligro. Sigue siendo mi mejor amigo. No puedo abandonarlo ahora
Harry asintió con la cabeza y le dio un abrazo.
- Es curioso, ¿no? - dijo Pansy al separarse de Harry - Quién diría que aunque ese cerdo ha desaparecido para siempre, ahora somos los que nos arrepentimos los que corremos más peligro. Draco no quería irse porque ahora tenía lo que más quería. Y no me refiero a ese estúpido puesto en la nueva Unidad de Investigación - y dirigió su vista hacia Harry - Tienes que encontrarlo Harry, tienes que traerlo de vuelta
- Bien, ya que nos hemos divertido un poco, te explicaremos de qué se trata todo esto - dijo el mago que había ordenado levantar a Draco y que había pasado la última media hora torturándolo hasta el cansancio
Draco yacía en el piso, la camisa blanca ahora estaba completamente manchada de tierra y sudor. Con el movimiento generado por el retorcimiento de dolor del rubio, se había desabotonado y estaba a pecho abierto, lo que había facilitado la tarea de su agresor. Draco estaba sufriendo, pero no le daría a su enemigo la satisfacción de que se diera cuenta - Has mostrado una fuerza impresionante, y podríamos seguir así hasta matarte, pero antes de eso queremos que hagas algo por nosotros. Nos vas a entregar la Varita de Sauco que por derecho te pertenece
- No sé de qué estás hablando - terció Draco con dificultad
- Enternecedor, cualquiera diría que podrías ser un Gryffindor - espetó el mago - Te diré lo que sabemos para que pienses dos veces antes de mentirnos. Sabemos que el legítimo dueño no está definido aún, porque aunque Potter te desarmó en la sala de tus padres, te entregó tu varita por voluntad propia y reparó la suya con ayuda de la Varita de Sauco original. Al principio suponíamos que eso representaba un problema, pero pronto descubrimos que la magia no puede ser eliminada. Con su absurdo acto heroico Potter sólo cambió las reglas. Ambos son dueños de la Varita de Sauco y el poder de ésta se encuentra repartido en sus respectivas varitas. Como han decidido ser patéticos y dejar de atacarse, las varitas se han vuelto una misma, una extensión de la otra. Y esto es lo que quiero que hagas por nosotros. Me entregarás tu varita de manera voluntaria y luego nosotros podremos cambiar tu miserable existencia por la varita de Potter
- ¿Para qué querrías las dos varitas? - preguntó Draco, cansado y asqueado
- Si te lo dijera tendría que matarte - respondió el mago - Pero ¡qué diablos!, talvez de todos modos lo haga. El poder de esa varita no tiene comparación. Si concentramos todo su poder, podríamos traer de vuelta al Señor Tenebroso
Así que eso era, tanto esfuerzo y dedicación para revivir a un loco, pensó Draco. Por otro lado pensó en Harry, no dejaría que ninguno de estos chiflados se le acercara ni un palmo.
- ¿Y si me rehúso? - preguntó de forma desafiante tratando de descifrar por sí mismo por qué era importante para estos idiotas que la varita la entregara por voluntad propia. Entonces lo descubrió. Estos sujetos temían que la conexión de las varitas se rompiera y su poder distribuido pasara exclusivamente a la varita de Harry si la de él era arrebatada a la fuerza
- Bien, ¿qué tenemos? - preguntaba Pheen en el centro de mando de la Unidad
- De acuerdo con la información reunida por los chicos, estas iniciales CC han sido relacionadas con escenas del crimen - mencionaba Hermione - Los inefables creen que se trata de algún tipo de secta tenebrosa de recién surgimiento
- ¿Cómo demonios lograste obtener información de un inefable? - preguntó Ron
- Bueno, ese es su trabajo, ¿no? - respondió Pheen por la chica - Bien hecho, Hermione. ¿Qué más? ¿Para qué secuestrar a Draco?
De pronto la varita de Harry salió disparada en dirección a donde usualmente se sentaba el rubio que, dicho sea de paso, siempre era frente al moreno.
- ¿Qué fue eso? - preguntó Harry asombrado
- ¿Hace cuánto que no le das mantenimiento a esa varita, Harry? - reprochó Hermione
- Desde que la reconstruí, no había sido necesario - se defendió el chico - Pero tenemos preocupaciones más importantes
Harry recogió la varita y esta se encendió como la primera vez que la tomó con sus manos y se fijó a la mesa a la altura en la que Draco siempre se sentaba.
- ¿Y qué si esa varita tratara de decirnos algo? - preguntó Pheen, intrigado - Pensemos un poco, ¿cómo tu varita está relacionada con Draco?
- No lo está - respondió Harry - Mi varita se partió en mitad de la Guerra y sólo hasta reconstruirla con la Varita de Sauco pude volver a tenerla conmigo. Draco nunca ha tocado esta varita
- ¡Sí lo está! - dijo Hermione, exaltada - De acuerdo con la leyenda de las Reliquias, la varita siempre se toma por despojo, pero nunca se contempla la posibilidad de entregarla de manera voluntaria
- Creo que no te estamos siguiendo y estamos perdiendo el tiempo - dijo Ron
- Vamos a ver si te entiendo, Hermione - dijo Pheen, tratando de ordenar sus propias ideas - ¿Estás diciendo que cuando Harry le devolvió a Draco su varita algo ocurrió con el poder de la varita de Sauco?
- ¡Exactamente! - dijo la muchacha - La capa de invisibilidad se ha pasado de generación en generación y su poder se mantiene gracias a eso. ¿Qué tal si en realidad, al entregarle su varita original a su legítimo dueño, la Varita de Sauco ahora es leal a ambos?
- ¿Estás diciendo que Draco y yo somos los dueños de la Varita de Sauco? - dijo Harry, incrédulo - Eso es imposible, Draco ni siquiera sabe que fue dueño de esa Varita y jamás la ha visto en su vida
- Pero eso no diezma el poder de la varita - objetó Pheen - Tú mismo viste cómo la varita no le funcionó a Voldemort porque no le era leal
- En todo caso, sigue sin tener sentido - dijo Harry, desesperado porque sentía que cada minuto atorados en aquella discusión los alejaba de la posibilidad de encontrar a Draco - Nunca he vuelto a usar la Varita de Sauco, sólo he usado mi varita
- Y desde que la reconstruiste, esa varita nunca ha fallado en nada compañero - opinó Ron - Sé que eres un gran mago, pero te he visto hacer encantamientos incluso antes de nombrarlos. Parece que la varita piensa por sí misma
- Asumamos por un momento que tienen razón - dijo Harry - ¿Eso cómo nos ayuda a encontrar a Draco?
- Si están conectadas, tu varita puede encontrar la de él - dijo Pheen - Y ¡Por Merlín!, espero que la tenga a la mano. Necesitaremos algunas cosas - completó poniéndose de pie - Hermione, ve al laboratorio de Draco y trae todas las pociones defensivas que encuentres. Ron, comienza a practicar encantamientos escudo. Harry, ven aquí
Sin preguntar, todos hicieron lo que Pheen acababa de indicar. Harry se colocó junto al Príncipe.
- Esto es algo que sólo tú puedes conseguir - explicó Pheen - Una conexión de esta naturaleza está basada en un poderoso vínculo emocional. Es decir, sus varitas jamás se habrían conectado a ese nivel si su vínculo no fuera igual de fuerte. Tienes que concentrarte lo mejor que puedas en el chico que queremos encontrar. No pienses en posibles lugares, piensa en él y deja que su magia te guíe hasta ese sitio. Cuando estés listo tendrás que aparecernos a todos
Harry cerró los ojos, aunque nadie se lo pidió le parecía más fácil imaginar a Draco de ese modo. No podía creer que hacía apenas unas horas estaba preocupado porque le había llamado por su apellido, en lugar de por su nombre. Algo muy tonto si lo pensaba claramente. Su relación siempre había sido así, siempre habría momentos buenos y momentos que no lo serían del todo, sus respectivos caracteres lo propiciaban, pero eso no quería decir que no sintieran algo el uno por el otro. Recordó lo que dijo Pansy respecto a que Draco al fin había obtenido lo que más quería y estaba convencido de que era algo relacionado con él. No pudo evitar sonreír. Su varita se iluminó.
- Ya lo tienes - dijo Hermione, asombrada
- Ahora aparécenos ahí - indicó Pheen - No lo pienses mucho, deja que la magia de Draco te lleve hasta él. Los demás prepárense, llegaremos a pelear
- Entonces, ¿es tu última palabra? - preguntaba el mago que estaba interrogando a Draco - ¿No nos entregarás tu varita por voluntad propia?
- Ni en un millón de años, imbécil - soltaba Draco, resignado ante la consecuencia de su respuesta
- Bien, pensaba matarte de todos modos - dijo el otro - Los traidores a la sangre son mucho peor que los sangre sucia, siempre lo he dicho. Esperaré que el poder de la varita siga intacto cuando te la arranque, mientras la luz abandona tus ojos. Y después, iré por Potter, y antes de matarlo le contaré a detalle cómo te asesiné
- No creo que vivas lo suficiente - espetó Harry diciendo desde atrás. Apuntó hacia Draco y lo liberó, luego lanzó un rayo aturdidor hacia el otro mago, pero éste lo repelió con un solo movimiento
Hermione fue la primera en llegar a Draco y le dio dos pociones de recuperación, las cuales reconfortaron al chico de manera inmediata. Luego se levantaron y empezaron a luchar contra los magos tenebrosos. Aunque los superaban en número, los chicos se defendían de manera soberbia y lograron reducirlos relativamente pronto. Al final, sólo quedaba el mago que había torturado a Draco. Entre todos estaban luchando encarnizadamente contra él. De pronto, Ron fue alcanzado por un rayo y cayó herido al piso.
- Hermione no hay nada más que puedan hacer aquí - indicó Pheen - Vuelve a la Unidad y avisa a Kingsley. Lleva a Ron a la enfermería
Ambos magos desaparecieron.
- Parece que depende de nosotros - dijo Pheen y se colocó detrás del mago tenebroso mediante aparición
Pheen colocó sus manos sobre la cabeza del mago y comenzó a controlarlo, pero éste se defendía de su ataque de un modo impresionante.
- No podré controlarlo mucho tiempo. Deben trabajar juntos. Usen el poder de sus varitas. Trabajen como uno - señaló Pheen mostrando gran dificultad para mantener inmóvil al mago
Muchas cosas ocurrieron al mismo tiempo. El mago tenebroso lanzó a Pheen por los aires, Harry tomó la mano de Draco y con la mano libre lanzaron un encantamiento directo al pecho del mago. No ocurrió nada.
- Ustedes no serían capaces de atacar, aunque su vida dependiera de ello - dicho esto el mago les lanzó un Avada Kedavra
Draco intentó colocarse frente a Harry, pero éste no se lo permitió, en su lugar lo tomó fuerte de la mano y mantuvo la varita en ristre. La varita de Draco comenzó a brillar y salió disparada a la mano de Harry haciendo que la maldición rebotara en ambas varitas, regresando a su emisor, quien murió de forma inmediata.
La varita de Malfoy regresó a su mano y ambas varitas dejaron de brillar.
- ¿Qué demonios fue eso? - preguntó Draco sumamente asombrado
Harry notó que lo seguía sujetando de la mano. Lo miró a los ojos y comenzó a golpearlo.
- Que sea la última vez - dijo Harry propinándole una serie de golpes - Que intentas-hacerte-el-héroe-y-te-sacrificas-por-mí. No vale la pena
- Sí lo vales - respondió Draco deteniendo las manos de Harry - Ahora y siempre, lo vales
Harry se lanzó sobre él y le propinó el beso más apasionado que era capaz de dar. Draco lo respondió en el acto al mismo tiempo que un ejército de Aurores e Inefables llegaban al lugar, enviados por Kingsley. Draco y Harry no dejaron de besarse mientras los agentes del Ministerio recogían a los aturdidos y se llevaban el cuerpo del mago tenebroso.
De regreso en la Unidad, Pheen les daba los reportes del último interrogatorio.
- Kingsley cree que hemos dado un golpe importante a la Cuarta Compañía, pero que esto es sólo el comienzo - informaba Pheen a los chicos - Cree que hay más por ahí dispersos y que se reagruparán. Sugirió que los Malfoy abandonaran el país por un tiempo. Lucius y Narcissa ya van camino a un lugar seguro.
- ¿Qué hay de ti? - preguntó Ron
- ¡Ya tuvimos esta discusión, Phoenix! - soltó Draco, indignado - No puedo creer que lo traigas aquí con la esperanza de que puedan convencerme. Mi decisión está tomada
- Créeme que no es la intención - respondió Pheen, tranquilo - Lo hice porque todos los presentes te tienen cierto cariño y se preocupan por ti. Tienen derecho a saberlo
- ¡No pienso irme a ningún lado! - gritó Draco mientras se ponía de pie y salía de la oficina de Pheen
Harry salió tras él.
- ¡Draco! ¡Espera, por favor! - gritó Harry por el pasillo intentando alcanzarlo
- ¿Qué quieres Potter? - espetó el rubio. No era su intención ser hiriente, pero nadie entendía lo que estaba en juego, lo que implicaba dejarlo todo, dejarlo a él - No vas a convencerme de nada. Tú nunca has podido convencerme de algo Pipí-Pote
Draco lamentó en lo más profundo tener que ser de aquella forma con Harry. Pero situaciones desesperadas requerían medidas desesperadas. No esperaba que Harry, en su lugar, le devolviera una amplia sonrisa.
- Si vas a quedarte, tienes que prometerme unas cuantas cosas - propuso Harry y de inmediato el rubio se relajó. Era increíble que ese poder lo tuviera aquel estúpido Gryffindor
- Te escucho - cedió Draco, sin cambiar de careta
- No irás a buscar a los malos tú solo - comenzó a decir Harry - No vas a arriesgarte de forma estúpida y, particularmente. Vamos a trabajar como un equipo, tú y yo. ¿De acuerdo?
- Pero los demás…
- Olvídate de ellos - espetó Harry - Esto es entre nosotros. Porque para que haya un nosotros es necesario trabajar en equipo
- Odio que puedas convencerme tan pronto - dijo Draco atrayendo al moreno hacia él
- Creí que nunca había podido convencerte de nada - dijo Harry sonriendo
- Oh, cállate y bésame, Potter - dijo el rubio y aproximó sus labios a los de Harry
No importaba qué problemas vendrían con el día de mañana. Justo en ese momento, ellos habían decidido que fuese lo que fuese, lo enfrentarían juntos.
