Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.

Palabras: 639.

09.- Emilie

Sus pasos hacían eco sobre el suelo de mármol creando la ilusión de que alguien le perseguía. Aquella casa tan grande le hacía sentir inseguro cuando estaba solo. Odiaba su casa, odiaba su enorme cuarto acristalado, todos sus juguetes, su piano, el estar tan lejos de sus padres.

Bajó la escalera agarrándose con fuerza a la barandilla. El enorme vestíbulo estaba desierto, las baldosas blancas y negras proyectaban fantasmas y temores. Pisó sólo las baldosas blancas, como si al pisar una de las negras pudiese caer en un abismo sin fondo.

Se puso de puntillas frente a la puerta de la sala de lectura de su madre, intentando alcanzar la maneta. Tiró de ella de manera precaria, con la yema de los dedos, la puerta cedió y él perdió el equilibrio mientras la puerta blanca se desplazaba en silencio.

Emilie tenía la vista clavada entre las páginas impresas de un grueso libro, con la luz de una lámpara de lectura reflejándose en su cabello rubio, vestida con un fino camisón blanco. Adrien sonrió al verla, recuperando un poco de calma, entró dejando la puerta abierta, aunque olvidarse de cerrarla podría costarle una buena regañina por parte de su padre.

—Mami, tengo miedo.

—Ven, cariño, mami te contará un cuento.

Adrien corrió hasta a ella, con el acelerado eco de sus pasos persiguiéndole como una pesadilla de la que trataba de huir. Subió a su regazo con su ayuda y se acurrucó.

—Hace, mucho, mucho tiempo, en un país muy lejano —lo arrulló Emilie envolviéndolo en un abrazo—, vivía un niño muy valiente e inteligente que quería conocer el mundo entero.

»Pero le daba mucho miedo dejar su hogar, porque no sabía que había más allá de la muralla de su castillo.

La voz dulce de su madre calmó sus nervios llenándole de calma.

—Un día, mientras paseaba por el jardín encontró un collar escondido entre los rosales. Las rosas rojas abrieron un camino para que los dedos del niño no tocasen sus espinas mientras recogían la joya.

»Cuando la levantó del suelo una de las rosas le habló: joven señor —susurró Emilie cambiando el tono de voz—, con este collar jamás tendrá miedo, podrá hacer todo lo que desee, ir más allá del muro, cruzar a nado el océano. Pero debo advertirle que cuanto más se aleje más difícil le resultará volver.

Emilie le acarició la mejilla al oírle bostezar.

—El niño le contestó: no me importa, porque quiero conocer el mundo entero. Ser libre.

»Las rosas cerraron el camino que habían abierto para él y observaron como se ponía el collar con seguridad. Pensó en un bosque y, antes de darse cuenta, estaba rodeado de frondosos árboles, después pensó en un río y se encontró mojándose los pies en uno.

»Emocionado, fue recorriendo el mundo que había imaginado durante sus horas de encierro. Desde lo más alto de una montaña a lo más profundo de un océano.

»Fue creciendo según veía mundo y un día se dio cuenta de que estaba solo. Así que pensó en buscar a alguien que le acompañase.

—¿Una novia?

Emilie asintió.

—Sí, una novia.

—Que rollo.

La mujer rió y le besó en la coronilla.

—Algún día no pensarás eso, Adrien, te harás mayor y te enamorarás de una persona maravillosa.

—Prefiero conocer el mundo.

—Puedes hacer las dos cosas. ¿Seguimos con el cuento?

—Mami, ¿puedo dormir contigo esta noche?

Una de las normas de Gabriel decía que, si eras lo suficientemente mayor como para tomar una decisión, lo eras también para no correr a la cama de tus padres.

—Papá vendrá tarde, me quedaré contigo hasta que te duermas, ¿de acuerdo?

Adrien aceptó, no podía evitar estar un poco resentido con su padre, porque no sólo le tenía allí encerrado si no que también por mantenerlo apartado de su madre.

Fin

Notas de la autora:
¡Hola! Aunque pueda parecerlo este cuento no tiene nada que ver con lo que sale en el canon, es un cuento que me explicaba mi bisabuela cuando era pequeña. A veces jugábamos a elegir palabras con las que formar una historia y esta es una de ellas. Supongo que de ahí me viene mi afición a esto de las listas de prompts.
Al final del cuento el niño encontraba a una buena familia, la que se convertía en su hogar y abandonaba el collar en un cajón, por si algún uno de sus hijos quería encontrarse a sí mismo también.