Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 539.
11.- Gorilla
El día en que Gorilla había llegado a la mansión Agreste, Adrien le había mirado con sus grandes e inocentes ojos verdes, nada intimidado por su altura o complexión. Sus ojos sólo destilaban una profunda curiosidad hacia un desconocido que parecía sacado de una película. El hombre le había mirado a su vez sin mucho entusiasmo ni interés, como si no le preocupase lo más mínimo el obtener o no el trabajo.
Gabriel le había lanzado muchas preguntas que el hombre se limitó a contestar asintiendo o disintiendo o con algún sorpresivo monosílabo, a Adrien le cayó bien porque era grande y extraño y no parecía temerle a su padre.
Los primeros meses, aquel hombre, había sido el chófer en exclusiva de Gabriel. Adrien acostumbraba a sentarse en lo alto de las escaleras para observarle mientras leía cómics escondidos dentro de un libro, o verlo dar cabezadas por el aburrimiento de montar guardia frente a la puerta, o cómo se rascaba la cabeza cuando no sabía qué hacer.
Le fascinaba. Y esperaba que su padre dejase de buscarle un guardaespaldas y lo designase a él. Y, al final, ocho meses después de su llegada, el chófer de los Agreste pasó a ser también su guardaespaldas.
A Adrien le gustaba jugar con él, a veces se escondía y esperaba a que el hombre diera con él, entonces salía corriendo y riendo en busca de otro lugar en el que ocultarse. Otras, se sentaba en su regazo y leía con él aquellos cómics de superhéroes que tanto le gustaban a Gorilla y que él tenía prohibido leer. Disfrutaba de cada segundo con aquel hombre de gesto enfurruñado y cuerpo de culturista.
Gorilla se había convertido en parte de su familia, tal vez no lo era para sus padres, pero sí que lo era para él porque llenaba sus días de risas, también le daba gominolas y patatas a escondidas, le consentía.
Cuando tenía un día complicado, con aquella agenda siempre llena, Gorila se aseguraba de darle con disimulo uno de sus cómics para que pudiera leerlo por la noche.
Gorilla no era el tipo de persona que hablaba, a veces murmuraba o farfullaba algo, pero cuando estaba con él no necesitaba palabras para sentir que importaba. Incluso cuando estaba triste su simple presencia le ayudaba a sentirse mucho mejor.
La infancia a su lado fue divertida, aunque en algunos momentos le había agobiado su presencia contaste, tener a alguien como él a su lado acallaba su vida solitaria.
Cuando Emilie murió y la tristeza y la soledad se lo estaban comiendo por dentro, Gorilla, pasaba las horas con él, en silencio leyendo un cómic o dándole suaves toquecitos en la cabeza con la palma de su enorme mano. Consolándole con torpeza, pero sin dejarle un instante. Adrien sabía que de no haber sido por él no habría logrado reponerse porque su padre se había encarrado en su cuarto y Nathalie apenas se separaba de él.
Adrien sabía lo afortunado que era de tenerlo a su lado, de que estuviese dispuesto a saltarse una orden directa de Gabriel para concederle algún pequeño capricho o llevarle a algún sitio que no debía pisar. Se sentía unido a él, le quería, era su familia.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Este es otro de esos prompts que tenía muchas ganas de abordar. Adrien se ve apegado a su guardaespaldas, aunque no nos han llegado a mostrar gran cosa sobre él. Gorilla es parte de la familia elegida de Adrien y estoy segurísima de ello.
