Miraculous, les aventures de Ladybug et Chat Noir y sus personajes son propiedad de Thomas Astruc y Zag Entertainment.
Palabras: 194.
16.- Contar un chiste
Aprender cosas nuevas era algo que a Adrien le gustaba, era reconfortante y gratificante, pero también un poco frustrante al toparse con algo que no se le daba bien.
Nino se había empeñado en enseñarle a contar chistes, porque decía que se veía demasiado serio y formal para ser un adolescente. Tal vez Nino tuviese razón, estaba acostumbrado a cuidar su imagen y mantener aquel aspecto de chico perfecto que su padre esperaba de él; por eso había aceptado.
Había creído, erróneamente, que sería algo sencillo de lograr. A Chat Noir las bromas, los juegos de palabras y los chistes le salían con tanta naturalidad que nada le hacía dudar que, Adrien, pudiese lograrlo también. Sin embargo, llegado el momento de intentarlo, se había estrellado contra el fracaso.
Adrien se dio cuenta de que no tenía ninguna gracia jugando con las palabras y que, el reírse a medio chiste, no hacía que fuese gracioso para los demás. Se suponía que el prodigio potenciaba sus cualidades naturales, pero, por lo que fuera, el sentido del humor y la habilidad para hacer reír estaban demasiado enterradas en las profundidades de su ser.
Humor uno, Adrien cero.
Fin
Notas de la autora:
¡Hola! Estoy un poco de bajón hoy con el tercer aniversario de los atentados de Barcelona y Cambrils, así que no me ha salido nada alegre, aunque el prompt se prestaba a ello.
