Todoroki estaba metido en la cama, mirando fijamente hacía su derecha. Al fondo estaba Bakugo, apoyado sobre la ventana abierta, por la que entraba un viento helado, ya que hacía apenas unos minutos había estado nevando.
-¡Ven! -fue la única palabra que salió de la boca de Todoroki y seguidamente alzo su cobija dándole a entender que había un sitio para él.
-Paso -contesto secamente y desvió su mirada hacía el paisaje nevado.
Todoroki suspiro. Sabía perfectamente que cuando se ponía con esa actitud no tenía remedio.
La piel del chico rubio no tardo en ponerse de gallina y a tener ligeros escalofríos. Apretó sus nudillos y soltó un par de sonidos ineludibles de su boca.
-¿Tiene algún sentido qué sigas en ese plan? Ya te dicho que no pasó nada -argumento Todoroki incorporándose en la cama y ya cansado de la tensa y estúpida situación.
-Como si me importase, por mí como si te mueres. De hecho deberías morirte.
Todoroki supo que no lo decía en serio. Que todas esas palabras eran fruto de la rabia y frustración contenida, pero no era de piedra y de alguna forma u otra le afectaba que Bakugo le hablase con ese desprecio.
-¿Si me muriese te daría igual?
Bakugo callo y tomando por sorpresa al otro dio un puñetazo contra la pared que hizo retumbar la habitación.
Todoroki abrió sus ojos alucinado y comprobó enseguida que la cara de Bakugo se había transformado en una de pura cólera.
-¡¿Qué coño tiene ese agilipollado de Deku?! ¡Es un nerd, un imbécil, un gusano al que pisar!
-¡¿Estás loco?!
-¡Sí, loco! ¡Muy loco! ¡Le aplastaría si le tuviese delante ahora mismo! -gruño poniendo sus puños en alto con una mirada asesina.
-¡Cállate ya! -esta vez había sido él. Él quien había alzado la voz, quien le había mandado callar cuando siempre era al contrario, pero definitivamente y por muy cabreado que estuviese tampoco iba a dejar que hablase como le diese la gana -¡¿Cuantas veces tengo que repetírtelo?! Me encontré con Midoriya sí, fuimos a dar una vuelta sí, y punto.
Bakugo negó con la cabeza.
-Todas esas historias que te montas están en tu cabeza. Los celos no te dejan ver nada más. ¡No es culpa mía que seas un celoso de mierda!
Bakugo le enseño los dientes y estuvo a punto de enviarle una ráfaga de las suyas.
-Mira...no te mando al otro barrio porque sería un desperdicio de mi tiempo -acabo diciendo Bakugo escupiendo cada palabra de mala gana.
-Quizás porque acabarías echándome de menos -concluyo Todoroki volviendo a echarse en la cama, y recostándose hacía el lado contrario a Bakugo -¡Ah, y cierra la ventana que hace frío!
Jugaba con fuego. Todoroki era astuto y había llegado un punto en el que sabía como manejar a esa bestia descontrolada de Katsuki. Y por eso, le daba donde sabía que acertaba y lo hacía.
Últimamente siempre estaban igual. Siempre que Midoriya invitaba a salir a Todoroki y Bakugo se enteraba se ponía hecho una fiera, terminaban discutiendo o casi matándose y otra vez a lo mismo. Tampoco era que estuviesen saliendo como una pareja seria. Follaban, había atracción física. Se divertían, les gustaba a ambos, se gustaban y se podría decir que eso era todo.
¿Entonces por qué esos celos? ¿Por qué a ese extremo? ¿Por qué si lo único que acababan teniendo siempre eran puras noche de sexo duro y nada más? Si Katsuki nunca le había siquiera insinuando que quisiese salir con él…
Nada tenía sentido. Pero empezaba a hartarse de verdad de las pataletas de ese rubio desquiciado y de su mala boca.
-¡Muérete, muérete, muérete!
-Sí, pronto, pero no hoy. Cierra el pico o lárgate fuera. Una de dos, quiero dormir -le contestó tajante y fastidiado.
-¡Eso haré! ¡Me largaré y no me verás más en tu puta vida! -soltó saliendo de la habitación disparado.
Todoroki volvió a suspirar.
¿Adónde iba a ir? Eran las tantas de la noche y hacía un frío que pelaba. En cualquier momento volvería a nevar y era peligroso salir a la calle con el temporal.
-Ese mocoso…
No. No iría detrás de él como había hecho otras veces. ¿Pedirle que volviese? Ni de coña. No era culpa suya que se alterase por nada. Sin duda no lo era.
Pero ese maldito nudo en la garganta y ese dolor en el pecho que se le quedaba cada vez que se marchaba….
-¡Mierda, mierda…! -maldecía Bakugo una vez había salido a la calle. Y tan siquiera había cogido ropa de abrigo. Solo llevaba una camiseta fina -¡¿Qué se cree que puede follarme cuando quiera y luego irse con el subnormal de Deku?! No me llega ni a la suela..No sé que demonios le ven…
Tan sumido estaba en sus pensamientos que paso de largo un par de trozos de hierro que había enmedio de la acera y que habían sido medio enterrados por la gran nevada. Uno de aquellos trozos de hierro le rozo clavándose en parte de su pierna y enseguida pego un alarido de dolor.
-¡Arggghh! -lo retiró rápidamente y la sangre empezó a brotar manchando toda la estampa blanca de rojo carmín -¡Puta mierda, lo que me faltaba!
Le dolía bastante y el hecho de que estuviese medio congelándose a cada segundo que pasaba no ayudaba mucho. La herida no tardo en arderle y cuando quiso dar un paso vio que la pierna no le respondía como quería.
-Tch…
A pesar del accidente siguió caminando durante un buen rato, hasta que poco a poco se le fue entumeciendo más y más. Paro de repente y se sacó el móvil de su bolsillo y en tres segundos tenía el número de Todoroki en la pantalla.
¿Iba a llamarle? ¿Lo haría?
Dudo un par de segundos en los que estuvo debatiendo entre si hacerlo o no. O que iba a decirle si lo hacía.
Finalmente y después de un minuto largo, le dio a la tecla de llamada.
Todoroki que seguía tumbado en la cama cogió el móvil de encima de la mesita y al mirar la pantalla vio el nombre de Katsuki. Ni lo pensó, cogió la llamada enseguida.
-¿Katsuki?
Al otro lado del teléfono y a causa del frío se escucho la voz algo tosca y distante del rubio.
-¡No te oigo! ¡¿Qué pasa?! -volvió a hablar Todoroki al no obtener una respuesta firme.
-Nada…
-¿Cómo que nada? ¿Me acabas de llamar por nada? ¿Dónde estas?
Bakugo no contesto y Todoroki se desesperó por el silencio.
-¡Maldita sea! ¡Habla de una vez! ¡¿Estás bien?!
-Tsk..En serio te preocupas por mí…. -lo dijo en un tono irónico, como si de repente dudase de cualquier cosa.
-¿Qué dices? ¿Te has dado contra la pared o algo? -no sabía si tomarlo a broma o no, o si Bakugo volvía a su estado de estar a la defensiva.
-Supongo que me lo merezco. No merezco que nadie se preocupe por mí…
Al escuchar aquello algo en Todoroki se agitó.
-Eres un completo idiota. Dime donde estás que iré a por ti.
-No -corto -No quiero que vengas.
-¿Y por qué me has llamado? -inquirió esta vez algo confuso, sin entender la situación.
-Como si tuviese a nadie más …. -tosió un poco y su voz esta vez salió un tanto desgarrada -Eres lo único que tengo…
-¡Y seguiré estando ahí todas las veces que haga falta! -concluyo decidido, porque eso era lo que sentía. Que al final muy dentro suyo sabía que por ese rubio sería capaz de arriesgar muchas cosas -¿Vas a volver? ¿O nos quedamos hablando por teléfono toda la noche?
Todoroki actuaba sin pensar. Todo era a base de impulsos cuando trataba con Bakugo. Natural, sin tener que planearlo dos veces. ¿Sería porque lo que sentía por Bakugo ya había traspasado lo carnal? ¿Ya no era solo su cuerpo lo que deseaba?
Se lo había planteado más de una vez, y la respuesta le asustaba más que nada.
Bakugo se había sentado apoyado contra una pared, no excesivamente lejos de donde había tenido el percance.
La nieve empezaba a caer otra vez, despacio, silenciosa.
-¡Katsuki! -volvió a llamarle -¡¿Sigues ahí?! -era obvio que sí. Podía sentir su respiración agitada a través del teléfono pero no se había quedado callado, hecho que le dejaba inquieto -Dí algo al menos. -quería hacerle hablar a como diese igual -Voy a colgar…
Al cabo de varios segundos volvió a escucharse la voz de Bakugo.
-No volveré. Ya no quiero volver a liarme contigo.
No supo porque en aquel momento pero la herida que tenía ya no dolía. Había pasado a un segundo plano. Ahora el dolor era general, no físico,. ¿Por qué por una maldita vez en su vida no podía ser sincero consigo mismo?
-¿Hablas en serio?
-Ya me he aburrido.
-Menudo idiota -soltó Todoroki y Bakugo echo una pequeña risa -¿De qué demonios te ríes ahora? ¿Te hace mucha gracia?
-No creo que tengas problema en encontrar a otro. El nerd seguro que estaría dispuesto.
-¡Deja ya esa mierda! -le reprocho subiendo su tono de voz a uno amenazante -¡No quiero estar con otro! ¿No crees que si quisiese estar con otro ya lo habría hecho?
A Bakugo la pregunta le tomo un poco por sorpresa pero como de costumbre contesto bruscamente y con recelo.
-¡Y a mí que me importa!
Todoroki volvió a desesperarse. ¿Cómo podía llegar a ser tan extremo? Pasaba de una emoción a otra en cuestión de segundos. A veces tan frío y cruel, otras le parecía que incluso estaba pidiendo un poco de consuelo. No lograba entenderle en absoluto. Y sinceramente creía difícil que algún día llegase a hacerlo. Parecía que la única forma sencilla de lidiar con él era en la cama, a base de movimientos pelvicos que le hiciesen sacar más de un gemido de placer. Se entregaban apasionadamente, como dos amantes hambrientos por tenerse. Todo perfecto hasta que con la corrida Bakugo volvía a su carácter insoportable.
-Hace un momento parecías un cachorro abandonado -afirmo el de cabello bicolor.
-¡No debería haberte llamado! -se adelanto a decir, entre mosqueado y frustrado.
-Pues lo has hecho.
No, no conseguía llevarse bien con ese medio bastardo de ninguna manera. Insolente a su parecer, le plantaba cara y eso le mosqueaba a más no poder. Sí vale, también le ponía cachondo más que nada, pero eso era otra historia.
No, no iba a dejar que le humillase y mucho menos iba a pedirle ayuda.
-¡A ver si te queda claro que no me gustas! ¡Y para que lo sepas hay miles que follan mejor que tú! -escupió colgando seguidamente.
Lo había dicho sin pensar, impulsivamente, como él era. Para joderle y sí, quería joderle, hacerle comer sus palabras, pero ¿por qué luego se sentía hecho una mierda? ¿Por qué se ponía a pensar como se estaría sintiendo Todoroki?
Bakugo dejo caer su cabeza encima de sus rodillas y suspiro. Sí, iba a quedarse allí, al fin y al cabo ya que más daba. No iba a volver a aquella habitación, ni pensaba volver a verle.
Todoroki tiro a un lado su móvil.
-Ese niñato sin modales...¿En qué momento pensé en ir a buscarle? ¡Que se quede ahí el muy…!
De pronto un flaschback vino a su mente rememorándole las palabras que Bakugo le había dicho.
Eres lo único que tengo…
¿Sería que estaría bien? Definitivamente lo dudaba. Y cada vez nevaba más fuerte. Dio un brinco de la cama y se apresuro a coger ropa de abrigo, Agarro su móvil y salió a toda pastilla del lugar.
Al estar en la calle se dio cuenta de primera mano del frío invernal que estaba haciendo. Por suerte y con su habilidad podía mantener una temperatura corporal perfecta si era necesario.
Se puso a correr a todo lo que daban sus piernas, y fue recorriendo las calles como si de una carrera de atletismo se tratase. Sin distraerse y firme, volteando en cada cruce, observando en cada rincón alguna pista que pudiese ayudarle en el paradero del rubio.
-¡¿Katsuki?! -preguntó en voz alta mirando hacía ambos lados, en todas direcciones tratando de divisarle.
Al cabo de varios pasos encontró su móvil en el suelo empezando a taparse por la nieve. Al cogerlo comprobó que aún funcionaba.
-¡Idiota! -gruño apretando sus puños… -¡Donde te has metido!….¡¿Katsuki?! ¡¿Me oyes?!
Por momentos un completo pánico le inundaba, se sentía desesperado y a la vez incapaz de respirar con normalidad.
-Mierda…
Volvió a ponerse a correr y esta vez a más velocidad, con el corazón a mil por hora para una vez más encontrarse con un paisaje frío y desierto.
Se le estaban empezando a cristalizar los ojos sin saber muy bien si era a causa del viento frío o de las irremediables ganas de llorar de pura impotencia. Y de pronto lo vio, a un par de metros, parecía que había intentado andar pero no había podido llegar muy lejos. Descubrió el rastro de sangre que había dejado a su paso, aún reciente.
-¡Katsuki! -corrió a su lado y al ver que estaba semi dormido trato de hacerle reaccionar -¡Eh, ni se te ocurra dormirte! -le exigió.
Comprobó su herida y enseguida se quito su abrigo para ponérselo encima.
-Aguanta un poco…
-¿Qué haces? ¡Suelta! -reacciono de repente Bakugo al abrir los ojos del todo -No estoy tan mal como para que me ayudes, es solo un estúpido rasguño. ¡Deja!
-¡Casi te quedas congelado! -le echo en cara enfadado de que incluso en una situación como esa pudiese ser tan orgulloso -Y tienes fiebre -afirmo después de rozar su frente.
-¡¿Y a ti qué?! ¿No te quedo claro lo que te dije? -empezó a toser y Todoroki no dudo en activar sus llamas para derretir todo a su alrededor y dar calor al chico rubio -Ya has hecho la buena obra del día, ya puedes pirarte héroe -hablo finalmente sonriendo de medio lado.
Daba por hecho que se saldría con la suya como solía pasar. Pero esta vez y tomándole totalmente desprevenido, Todoroki puso ambas manos en sus mejillas y los atrajo hacía si plantándole un beso en toda la boca. Beso que intensifico al máximo tratando de demostrarle que aún y con todas sus malas palabras y desprecios, estaba ahí para él.
-¿Te queda a ti claro esto? -Bakugo enmudeció por completo -Voy a arrastrarte si hace falta, pero preferiría no hacerlo -le tendió la mano y el rubio se quedo mirándole fijamente – Vámonos.
Bakugo acepto su mano algo de mala gana, para finalmente ponerse en pie por completo. A pesar de que podía mantenerse firme y caminar, Todoroki enseguida noto que le costaba hacerlo.
-Apoyate en mí -lo dijo de forma natural pero para Bakugo sonó como una ofensa hacía él.
-¿Por quién me tomas? -empezó a caminar en solitario y Todoroki le observo desde atrás como cojeaba. Se quedo cerca de él pero siempre manteniendo cierta distancia entre ellos ya que Bakugo no parecía en actitud de permitir ningún acercamiento -¿Por qué has venido? ¡No te lo he pedido! -escupió las palabras un tanto mosqueado.
Odiaba verse inútil, y por supuesto verse una carga para Todoroki, o al menos eso es lo que pensaba. Él era perfectamente auto-suficiente y fuerte como para cuidar de si mismo y que nadie tuviese que inmiscuirse. Que eso hubiese acabado pasando le hacía sentir rabia y frustración.
-Porque me ha apetecido -concluyo adelantado al rubio y derritiendo toda la nieve de alrededor con algunas de sus llamaradas.
-Tsk….
Estuvieron caminado en silencio un buen rato, poco a poco, despacio porque a Bakugo le costaba. A pesar de las inmensas ganas de cogerlo a la fuerza (Aun si con esas se ganaba algún que otro puñetazo) y cargarlo hasta la casa, Todoroki se contuvo. Prefería que fuese de ese modo y sabía en el fondo que era lo mejor. Había llegado a conocer lo suficiente a Bakugo como para comprender muchos de sus comportamientos.
Su orgullo y tozudez a veces eran tan bestiales que no había otra forma de encararle que a su propia manera.
Cuando quedaban apenas unos pasos para llegar, el cuerpo cansado y febril de Bakugo no pudo aguantar más y se desplomo. En un movimiento ágil y antes de que pudiese golpearse contra el suelo Todoroki lo cogió por la espalda comprobando que se había desmayado.
···
Le había cambiado toda la ropa manchada de sangre y empapada por la nieve y ahora descansaba encima de la cama. A pesar de haberle curado la herida, comprobó que enseguida había vuelto a manchar el vendaje que le había hecho y se dispuso a volver a hacerlo. No era una herida extremadamente profunda pero sí lo suficiente para hacer doblegar a alguien fuerte como Bakugo, y el hecho de que hubiese estado todo ese tiempo en una temperatura tan fría no había ayudado.
Todoroki se quedo mirándole. Podía verlo tan calmado ahora, tranquilo y relajado, que por un momento añoro al alocado y desquiciado que conocía. Le disgustaba verle de esa manera, sí si eso conllevaba que él estuviese mal.
Cuando rozo su herida con un poco de desinfectante, el rubio pareció reaccionar y entreabrió sus ojos emitiendo un leve gruñido. Todoroki enseguida dejo lo que estaba haciendo para ir hacía él.
-Hey…
Bakugo hizo amago de hablar pero su voz no salió como esperaba y terminó por simplemente susurrar una frase.
-Estoy mareado…
-Es normal, sigues con fiebre y tu herida está sangrando bastante.
-Tengo sed…
-Espera, traeré agua. No te muevas -anunció saliendo de la habitación y dejando a Bakugo solo.
El rubio trató de incorporarse un poco y aunque le costó lo suyo acabó sentado en la cama. Cuando Todoroki volvió tuvo el impulso de reprocharse ese impertinente movimiento pero prefirió callar.
-Toma -le tendió un vaso lleno de agua y dejó la botella encima de la mesita.
Bakugo bebió sediento hasta terminárselo y volvió a darle el vaso a Todoroki.
-Quiero largarme de aquí -sentenció seguro a pesar de saber que no estaba bien y sinceramente dudaba de si en buenas condiciones de irse solo.
-Ya me lo imagino. Pero no dejaré que te vayas.
Bakugo afiló su mirada y le miró desafiante.
-¡No puedes mantenerme secuestrado aquí!
-¿Secuestrado? Tienes que curarte, ponerte bien. Y eso llevará su tiempo.
-¡¿Cuánto tiempo?! ¡Es que no quiero verte! -acabó diciendo captando toda la atención del bi-color.
Ambos se quedaron en silencio varios segundos hasta que Todoroki volvió a hablar.
-¿En serio?…
De algún modo dolía, dolía que Bakugo fuese capaz de soltar ese tipo de frases sin más. Sin ningún remordimiento o peculiar emoción que evidenciase que le estaba afectando.
-Esto se tiene que acabar -finalizó el rubio
-No me puedo creer que por esa tontería con Midoriya seas capaz… -dejo la frase a medias y Bakugo al escuchar ese nombre volvió a ponerse en alerta.
-¿Capaz de qué? ¿De dejarte plantado? ¡Pues sí! ¿y qué? Te lo mereces, no haberte ido con ese nerd.
Todoroki negó con la cabeza.
-Capaz de destrozarlo todo entre nosotros.
-Sí, lo que tú digas.
-¿Te da igual?
-Sí, me da igual. De todos modos entre tú y yo no había nada.
Hablaba con tanta frialdad que por un momento Todoroki sintió que algo dentro de él iba a desmoronarse.
-No puedes estar hablando en serio…
De algún modo Todoroki sabía que había algo más, tenía que haber algo más. Lo sentía, sentía que a Bakugo por supuesto no le era indiferente y que cada vez que se lo hacía compartían mucho más que sexo.
-¿Por qué no te largas y me dejas un rato solo? -soltó Bakugo volviendo a recostarse en la cama -Quiero descansar.
-Te jodes -contestó Todoroki tomando desprevenido al otro.
-¿Qué?
-Que no me pienso ir. Tienes razón, esto se tiene que acabar – dijo quedando en su misma posición sin tener ninguna intención de abandonar el cuarto -Sal conmigo -la cara de Bakugo fue un poema, por supuesto no se esperaba ese tipo de proposición.
-Qué demonios acabas de decir…
-Si lo que te preocupa es que yo pueda estar con otro, será mejor que lo estés tú.
-¡Yo no quiero estar contigo! -escupió como si tuviese que defenderse.
-¿Ah no? ¿Y por eso te pones celoso de Midoriya?
-¡¿Quién mierda se pone celoso imbécil?! -el tono de Bakugo se intensificó a uno más duro.
-¡Tú! Por eso has acabado como estás, por tus estúpidos celos -argumento queriendo reflejar y para que el rubio entendiese y fuese capaz de darse cuenta por si mismo -¿Qué no lo ves?
-¡A mi ese nerd me la suda! -y aunque en el fondo sabía que eso no era así, su forma de ser le impedía incluso ser sincero consigo mismo en muchas ocasiones -¡Vete con él y a mi déjame en paz de una maldita vez!
Todoroki abandono la posición en la que estaba para precipitarse con rapidez hacia Bakugo, serio y con la mirada fija en él.
-¿Tan tonto eres como para no haberte dado cuenta? -Bakugo se volvió a incorporar y ambas miradas se reflejaron la una contra la otra -Yo te quiero a ti.
Bakugo calló y Todoroki al ver que no decía nada prosiguió.
-Desde siempre, por eso me acuesto contigo ¿o qué te pensabas?
Para Bakugo oír eso era demasiado. En su peculiar mundo, todo era superficial y lo de Todoroki no era diferente, Suponía que para él, iba más acorde alguien como Deku, más tierno y dulce, al que poder manejar.
-¡Katsuki! -le llamó cogiéndole del mentón seguidamente -¿Tú no sientes nada por mi?
Parecía que de repente el griterio de Bakugo se había apagado del todo y no parecía que fuese a volver.
-¿Debería tomarme tu silencio como un no? -continuo esta vez dejando descansar su cabeza en el hombro de Bakugo -Contesta de una vez, no me hagas esto…
Inesperadamente Bakugo mostrando un lado que raras veces dejaba aflorar acaricio los cabellos lacios de su amante.
-Maldito bastardo…
Todoroki alzó su cabeza y acercó sus labios hacia los del rubio. De algún modo y cuando Bakugo era capaz de ser tierno, a su manera, era suficiente para contentar al chico bi color.
-Tu pelo es demasiado suave -bufo Bakugo algo nervioso por la cercanía del otro.
Cuando eran capaces de compartir momentos como esos, hacía que todo valiese la pena, pensó un Todoroki embriagado por el aliento de Bakugo. No perdió más tiempo y le beso, esta vez muy despacio, haciendo que fuese un beso largo. Sus labios uno encima del otro, se rozaron sin desgastarse como pasaba otras veces en que ambos eran violentos el uno con el otro.
-Me gustaría quedarme así todo el tiempo pero supongo que necesitas descansar -cuando quiso alejarse Bakugo le detuvo -¿Qué pasa?
-Quédate, aquí conmigo…
El mismo se sorprendió de lo que acababa de decir, cuando hacía apenas unos minutos le había montado la de cristo, peleando y gritando como un loco. Pero así era él, incomprensible y sobretodo con Todoroki, capaz de pasar del infierno al cielo en milésimas de segundo.
-Está bien…
-Tengo frío… -pronunció sin decir nada más, esperando que Todoroki tan bueno descifrandole, supiese interpretar apropiadamente esa frase suelta.
Todoroki suspiro y sonrió por lo bajo para seguidamente meterse en la cama al lado del rubio. Bakugo se acomodó a su lado y dejó que Todoroki lo arropase entre sus brazos.
-¿Qué tal ahora?
-Está caliente….
-Genial, duerme.
Y aunque Todoroki le dijese aquello, Bakugo sabía perfectamente que no iba a poder. No ahora, después de todo ese cúmulo de sentimientos en su pecho y después de que Todoroki le hubiese dicho directamente lo que sentía.
-Shoto.
-¿Hmm?
-Sigue en pie lo que has dicho antes… -dijo sin ser del todo claro, sin querer decirlo en alto y quizás tener que alterar su ego ya dolido por todo lo ocurrido.
-Por supuesto.
-Vale, acepto.
Todoroki se giro hacía él y le observo en silencio.
-¡¿Qué pasa?! ¿Por qué me miras de esa manera?
-No, por nada...Me has hecho feliz -pronunció estrechándole con más fuerza.
Bakugo bufó y se dejó hacer. En cierto modo Todoroki tenía razón, como de costumbre, ¿Si salían acabaría esa persecución constante y enfrentamientos? ¿Terminaría lo de sacarle en cara cada vez que se iba con Deku? No lo tenía del todo claro, pero... ¡Maldita sea! Solo seguía sus impulsos.
La cara de Bakugo empezó a sonrojarse un poco al confirmar que no le desagradaba la idea en absoluto. Él saliendo con Todoroki, eso significaba que sería suyo oficialmente.
-Oi...Aún tengo un poco de frío…
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