Capítulo 2: Cordura

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Estaba cansada… y la tormenta solo acababa de empezar. Habían pasado un par de horas des de que Kakashi e Ibiki habían parado el interrogatorio, y nadie la había visitado des de entonces. Nadie le había traído ni comida ni agua, y sus músculos empezaban a contraerse por la inactividad. Llevaba demasiadas horas sentada. Cerró los ojos buscando evadirse y poder relajarse unos minutos. Sakura sabía que su mente era su peor enemiga… esta podía traicionarla, así que debía mantenerse cuerda a toda costa.

Nada más destensarse, un recuerdo azotó su mente.

-/Flashback/-

- Me has oído perfectamente, Naruto… he dicho que te amo – repitió la joven Haruno desviando la mirada avergonzada.

El silencio que se prolongó después la incomodó aun más. Por que ese idiota no decía nada? Sakura volvió a mirar al kitsune que aun parecía estar en shock.

- Por que pones esa cara? He decidido que es a ti a quien quiero…

- De-mo…Sakura-chan, el teme…? – logró articular el rubio que aun no daba crédito a lo que escuchaba.

- Ya sabes que dicen que el corazón de una mujer es complicado… - le explicó ella. – Pero ahora ya se lo que quiero, así que ya puedes olvidarte de esa estúpida promesa. Deja de perseguir a Sasuke-kun… - le pidió. Naruto ensanchó los ojos aun más atónito.

- Ya es suficiente Sakura! – la regañó de repente furioso mientras la agarraba de los hombros. – No tiene gracia!

- Crees que estoy de broma!? Si tu no me amas solo dilo! Pero estoy harta de que todos penséis que soy la misma niña que besaría el suelo por Sasuke…. Tu has estado siempre conmigo… a mi lado. Te has vuelto mi principal necesidad, Naruto! Te amo… - acabó de decirle en un susurro. Intentó abrazarlo pero el rubio no se dejó.

-Odio a la gente que se engaña así misma, Sakura-chan – le contestó el dolido. Ella se quedó callada sabiendo que no podría convencerle. Su amigo jamás se rendía.

Por su parte, el jinchuriki hubiera deseado con todas sus fuerzas que aquello que le decía su compañera fuese verdad… por dios, el la amaba tanto… Sin embargo, el sabía que aunque ella le quisiese, Sasuke siempre ocuparía la otra mitad de su corazón, y ella solo podría ser mitad feliz si el no volvía. Nunca estaría completa sin el por mucho que Naruto pudiese quererla por ambos.

- Traeré de vuelta Sasuke porque te lo prometí… y porque es mi amigo. Lo haré cueste lo que cueste, Sakura-chan…. – soltó el de golpe.

Los ojos de Sakura se aguaron ante el tono jovial y energético que usó con ella nuevamente. Más allá del poder de regeneración de Kurama, Naruto siempre había sido el que mejor sabía recomponerse de los duros golpes de la vida. Su voluntad de fuego era irrompible.

-/Fin del Flashback/-

Cueste lo que cueste, Sakura-chan…

Esa frase se repetía en su cabeza como un mantra. Tenía ganas de llorar… lo echaba tanto de menos. Si tan solo te hubieras dado cuenta antes de cuanta verdad había en mis palabras… - pensó para si mientras volvía a su pose fría y rebelde. Alguien estaba entrando en la habitación.

Aunque por dentro quisiese gritar, una sonrisa de superioridad iluminó su rostro perfectamente sereno cuando vio quienes serían sus siguiente interrogadoras. Ino Yamanaka e Hinata Hyuga. Las chicas se sentaron y observaron a su amiga con una mezcla de dolor, tristeza y rencor. Sakura soltó una carcajada amarga.

- Joder, Ibiki! - exclamó al aire sabiendo que la oirían. – En verdad eres un sádico… - le reprochó. Sabía que había enviado a su mejor amiga, y a la única otra mujer en el mundo que amaba tanto a Naruto Uzumaki como ella solo para torturarla.

Sus amigas la miraron con pena pero decidieron seguir con el plan que habían diseñado los interrogadores. Era la única manera de obtener la información…

- Puedo traerte algo de beber, Sakura-san? – le preguntó Hinata educadamente. Aun así, la Hyuga no se atrevía a mirarla.

- No hagas eso – le cortó la pelirrosa molesta.

- El que? – preguntó ella confundida.

- Fingir – escupió ella. – No me debes ninguna formalidad. Dedícate a hacer tu trabajo. – le casi ordenó. Hinata iba contestarle, pero la mujer rubia se le adelantó.

- Pues no finjamos! – soltó ella con el ceño fruncido. Plaf! Una bofetada seca y sonora resonó en la sala. Sakura sonrió al sentir el picor en su mejilla, y se volvió a mirar a su amiga.

- Supongo que esa me la debías… no? – le recordó sorprendiéndola.

-/Flashback/-

La guerra contra Uchiha Madara acababa de empezar, e Ino ya sentía que habían fracasado. Caminó entre las trincheras llenas de shinobis heridos y de cadáveres. Ya no distinguía a los vivos de los muertos porque todos olían igual… la putrefacción habían entumecido sus sentidos. Entró en la carpa médica y observó con dolor como Sakura dictaminaba la muerte de dos de sus amigos. Shino Aburame y Maito Gai habían caído en combate, y todos los demás lloraban en silencio. La pelirrosa abrazó a su sensei con fuerza. Sabía que el y Gai eran cercanos, y que Kakashi ya había perdido a muchos seres queridos. Con rabia, la Haruno los cubrió con una sábana para que estos pudieran descansar en paz. Habían muerto como héroes y se merecían un funeral… no acabar en una fosa común.

Caminó hasta la rubia que la observaba con pose derrotada, y ambas se sentaron fuera de la carpa. Tenían unos minutos de descanso antes de empezar las guardias de aquella noche.

- Como lo haces? – le preguntó la rubia a la Haruno. Esta la miró confundida. – No solo luchas en el frente, y te arriesgas a ir de una base a otra para ayudar… tu eres la que dictamina la muerte de tus amigos.

- No es fácil… - reconoció ella con la mirada triste.

- Aun así… aguantas mucho más dolor del que yo aguantaré jamás. No se como sobrellevar esto…

- No nos queda otra, Ino… - la reprendió. La Yamanaka solo suspiró pesadamente.

No obstante, sus ojos celestes se cristalizaron al ver llegar una gran ave de tinta. Los chicos habían vuelto… sanos y a salvo. Un profundo miedo comenzó a bloquearla cuando la idea de que a alguno de ellos les pasara algo malo… no lo soportaría. Sakura pudo ver su ataque de pánico, y le soltó una bofetada que resonó en todo el campamento haciendo que algunos shinobi se pararan a mirar.

- Te has vuelto loca?! – exclamó Ino indignada y avergonzada. Las estaban mirando. La pelirrosa sonrió con superioridad.

- Bien… vuelves a ser tu! – contestó divertida. – No sabía si ibas a tener un ataque de pánico o si te habías quedado idiotizada mirando a Sai – le bromeó haciendo que se sonrojara.

- No seas absurda, frente! No lo estaba mirando! – se defendió. Su amiga rio burlona.

- Claro que si! – le jugueteó. – Todo el mundo sabe que estás loca por el… menos el, pero Sai es un idiota inadaptado que no se da cuenta de nada, así que tu secreto está a salvo… por ahora. – siguió picándola.

- Ni se te ocurra decirle nada!

- Por que no? Ino estamos en guerra… - le dijo para hacerla reflexionar. La mirada de Sakura se tornó triste. – No sabemos lo que pasará mañana, y no deberías dejar este mundo sin decirle lo que sientes. No tendrás una mejor oportunidad…

La rubia se quedó anonada por las palabras de su mejor amiga. Des de cuando era tan madura? Era increíble como había cambiado en solo unos meses de guerra.

- Tienes razón… - murmuró. Levantó la mirada firme. – Esta noche hablaré con el! – se propuso. Sakura sonrió satisfecha, y decidió volver a la carpa. Su trabajo ahí había concluido. – Frente… - la llamó su amiga antes de que entrara. Ella la miró por encima del hombro. – Aun no me has dicho como lo haces… Me vas a decir que es? Tu secreto.. – le aclaró.

Como lo haces para no enloquecer…

Sakura sonrió para si al pensar en esa pregunta. Se la había hecho tantas veces en esas últimas semanas, y, ahora, sabía muy bien la respuesta…. pero esta no era un que sino un quien…

Sin responder la chica solo señaló algo enfrente de Ino. Esta e giró para enfocar la mirada y sus ojos se abrieron de par en par. Una fracción de segundos después, esta sonrió burlona.

- Enserio?! – exclamó sorprendida mas no encontró a Sakura al girarse. Esta ya había entrado.

Volvió a mirar al secreto de la Haruno para no perder la cordura, y siguió sonriendo. Frente a ella, Naruto bajaba del ave de Sai sin camiseta, magullado, pero con una gran sonrisa. Este cargaba a dos ninjas heridos a sus espaldas concluyendo su misión con éxito. Si, el héroe los había salvado y los habían transportado al centro médico. Naruto era y siempre había sido su única esperanza, y, des de hacía un tiempo, ahora también era el pilar de Sakura.

-/Fin del Flashback/-

- Te ha quedado a gusto? – le preguntó al pelirrosa con una ceja arqueada.

- No disfruto con esto, fr-Sakura – contestó ella seria.

- Lo se – le reconoció ella. La mirada de Ino se volvió de decepción.

- Como pudiste?! – le preguntó perdiendo los papeles.

- Yo no maté a Tsunade – declaró con voz fría.

- Las pruebas te apuntan a ti y solo a ti, Sakura – le contestó. Al ver que la chica no respondía, decidió darle un poco de juego. – Vale, si no fuiste tu… quien fue?

- El único que se beneficiaría con su muerte – respondió ella encogiéndose de hombros.

Tanto Hinata como Ino ensancharon los ojos atónitas. Sakura acababa de lanzar una acusación muy seria contra el Hokage de la aldea quien precisamente estaba siguiendo el interrogatorio personalmente. Si la pelirrosa no cuidaba su lengua, no llegaría juicio… los ANBU la ejecutarían antes. Ino respiró hondo, y, aunque le hubiese gustado indagar más en la teoría de su amiga, debía cambiar de tema por su bien.

- Has dicho que no mataste a Tsunade-sama… pero no has mencionado nada en contra de los demás cargos que se han presentado contra ti.

- No tengo nada que decir – la cortó ella. Hinata se mordió el labio inferior para no hablar.

- Entonces, reconoces que has estado conspirando para derrocar la aldea que juraste defender ? – le preguntó la rubia con cautela, y deseando que Sakura lo negara. Por favor, frente… se inteligente – pensó en suplica. Otra carcajada amarga salió de la boca de la pelirrosa.

- Que aldea, Ino? – le preguntó irónica mientras miraba las paredes grises de ese agujero. – Ya no queda nada de la Konoha que tu y conocimos… y lo que quedaba se lo llevó ese cretino.

- Cuidado, Sakura – le recomendó severa. No podía hablar así del Hokage.

- Quedábamos nosotros – interrumpió Hinata. Sakura sonrió al ver el espíritu peleón despertar en la pelinegra. Ya era hora… - se dijo.

- Vosotros os rendisteis – dijo ella. Ambas interrogadoras la miraron dolidas. – Os doblegasteis ante un tirano que antepone sus deseos de poder el bienestar de la aldea… un tirano que ansía que esta guerra no termine jamás porque es la única manera que tiene para mantener a raya a todos aquellos que se atrevan a cuestionar su mandato. Un tirano que nació de la corrupción y que sacrificó a los Uchiha como ganado para complacer su obsesión con una barrera de sangre que jamás llegará a dominar!

- Sakura, basta! – gritó Ino haciéndola callar. Sabía que Danzo vería la grabación y mandaría que le cortaran la cabeza a la Haruno. Lo provocaba aposta…

- Naruto… - murmuró Hinata con dolor y rabia. – Naruto no se rindió! Por que lo mataste?! Que excusa tienes con el, eh?! – acabó gritando entre lágrimas. Ino abrazó a la pelinegra quien rompió a llorar de forma desconsolada.

Sakura desvió la mirada al reloj de la pared para que no vieran como sus ojos se cristalizaban. No debían verla flaquear. Observó la hora, y supo que ya no había vuelta atrás.

- Voy a dejar de hablar ahora… - dijo firme. – largo.

Perplejas y aun más decepcionadas, sus amigas se levantaron para cumplir con su petición. Sin embargo, el sonido de unas sandalias acercándose a gran velocidad las detuvo expectantes. De pronto, la puerta se abrió de golpe dejando ver a un Kakashi agitado y furioso.

- Kakashi-sama! – exclamó Hinata preocupada. Los habían atacado? – Que ha pasado?!

- No está… se lo han llevado – murmuró conmocionado.

- A quien?! – preguntó Ino histérica. El peliplata se acercó a la Haruno y volvió a golpear la mesa con fuerza. Sakura ni se inmutó.

- Donde está?! – le preguntó alterado intentando intimidarla.

- Kakashi! – exclamó Ino sorprendida ante la agresividad del Ninja Copia.

- Han irrumpido en nuestra morgue… se han llevado el cuerpo de Naruto, y apostaría mi vida a que Sakura ha tenido algo que ver. – explicó el ninja sin apartar su mirada inquisitiva fija en la pelirrosa quien parecía no inmutarse. Aun así, la Haruno volvió a mirar el reloj con disimulo. El plan estaba en marcha.

Si, Naruto… cueste lo que cueste.

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Continuará….