Capítulo 3: Juego
.
.
"No temas a la muerte. Es el precio que uno paga para poder jugar al juego de la vida." - Jean Giraudoux
.
.
Sakura supo que había amanecido cuando los guardias vinieron a buscarla a su celda. La transportaron des de los calabozos hasta la sala de interrogación, y ni siquiera se molestaron en cubrirle el rostro. Querían humillarla. Caminó a pasó lento odiando el tintineo de las cadenas que la apresaban, pero con la cabeza alta. En el trayecto, la pelirrosa cruzó la mirada con varios shinobi a los que una vez llamó amigos. Ellos la miraban con una mezcla de entre desprecio, rabia, impotencia y confusión. Nadia podía comprender como la kunoichi de cabellos rosados había podido cometer semejantes crímenes. Ella siempre había sido un símbolo de fuerza, determinación, bondad, y cariño. Por eso, cuando la voz corrió apuntándola a ella como la asesina de la Quinta Hokage y el héroe de Konoha, nadie lo creyó.
Sin embargo, las pruebas eran irrefutables. Habían encontrado a la Haruno al lado del cuerpo inerte de la sannin sujetando la aguja que usó para administrarle el veneno. Un veneno que ella misma había diseñado con el fin de proporcionar a su víctima una muerte rápida e inocua. Sus amigos lucharon contra las acusaciones alegando que ella jamás habría sido capaz de matar a su segunda madre… Ella no tenía motivos para hacerlo, por el amor de Dios!
No obstante, el consejo de Konoha no pensaba igual. El estado de Tsunade Senju había mejorado, y esta estaba a punto de despertar del coma en el que cayó tras su lucha contra Akatsuki no Pain tres años atrás. Eso habría relegado a Sakura Haruno de su cargo como subcomandante del Frente Norte. Tras considerar que la joven pelirrosa había aprendido mejor que nadie los protocolos de inteligencia de la Hokage, esta fue elegida para tomar el mando junto a Shikamaru Nara, quien fue nombrado el estratega principal de la Alianza tras la muerte de su padre Shikaku. A partir de ese momento, Sakura Haruno decidía sobre todo lo relacionado a prisioneros, enfermos, y estrategias de movimiento. Así pues, la vuelta de su maestra habría significado una amenaza para todo su poder.
Sakura sonrió irónica sabiendo quien había sido el artífice de toda esa conspiración. Danzo Shimura… - pensó con rabia. Se había grabado mentalmente su nombre con letras de fuego. Shimura había manipulado a cada una de las personas del consejo, y había conseguido que hasta sus amigos más cercanos le dieran la espalda. Para cuando la joven adivinó el plan del nuevo Hokage… ya era demasiado tarde. Ni siquiera tuvo tiempo de llorar la muerte de su segunda madre cuando la encontró… La trampa estaba puesta, y era cuestión de segundos que los ANBU vinieran a por ella. Así que la Haruno solo pudo hacer lo que cualquiera hubiera hecho en su lugar… correr. Evitó que la apresaran y huyó como una desertora. Impotente y sola.
Siguió su camino ignorando los insultos que algunos le lanzaron. Finalmente, consiguieron llegar a la sala de interrogatorios donde la sentaron y encadenaron a la mesa. Segundos después, Shikamaru Nara entraba por la puerta con el rostro crispado. Una enorme sonrisa de satisfacción se formó en el rostro de Sakura al verlo. Por fin, el plan estaba en marcha.
- Gracias a Dios! – exclamó ella fingiendo alivio.
- Has pedido verme – afirmó el sin poder esconder su tono enfadado. – Por que? – le preguntó amargo. Sakura hizo un puchero infantil.
- Me aburro – reconoció. Shikamaru entrecerró los ojos.
- Saku…. No juegues conmigo – le advirtió. Le dolía tanto estar en esa situación… el y Sakura se habían vuelto muy cercanos. Por Kami! Habían trabajado codo con codo durante más de dos años.
- Eso es exactamente lo que pienso hacer – le rebatió ella juguetona. El Nara resopló. – Oh vamos, Shika! Ibiki solo sabe torturar pero no es ni la mitad de inteligente que tu. Me aburre, sabes? Han intentado apelar a mis emociones para que hable, y me parece patético. Yo misma diseñé esas estrategias! Es inútil que intentéis usarlas conmigo!
- Quieres que sea yo el que te interrogue por que te aburres? – le preguntó incrédulo. Sakura ensanchó su sonrisa. Des de cuando se había vuelto tan sádica?
- No, quiero que juegues conmigo porque me aburro - aclaró. – Los demás no estimulan mi cerebro como lo haces tu… - Shikamaru se iba a negar cuando ella lo interrumpió. – Si juegas conmigo… te diré todo lo que quieras saber.
- Incluyendo donde está el cuerpo de Naruto? – negoció el rabioso.
- Si, incluyendo donde está Naruto – dijo ella desviando la mirada. Un minuto de silencio invadió la sala hasta que el pelinegro habló.
- Bien – aceptó entre dientes. Sakura aplaudió emocionada. – A que jugamos?
- Vas a necesitar tu temporizador – le recomendó la chica. El joven sacó el objeto del bolsillo de su pantalón. Siempre lo llevaba consigo, y Sakura lo sabía. Lo usaban para cronometrar sus partidas de ajedrez y de shogun.
- Y bien? – preguntó mientras se lo daba. La pelirrosa sonrió mientras colocaba una cuenta atrás.
- Es un juego un poco distinto al que solemos jugar, pero te prometo que te valdrá la pena. Tienes cuatro horas para preguntarme todo lo que quieras sobre lo ocurrido, pero solo un intento para adivinar que fue lo que pasó en realidad.
- Por que no me dices la verdad directamente? – preguntó el mordaz. Sakura arqueó una ceja burlona.
- Esa pregunta significa que ya hemos empezado? – le devolvió la pregunta. Shikamaru bufó. – No puedo ser yo la que lo diga, Shika. Las paredes tienen oídos, y si digo algo que no debería… no llegaré viva a mañana. – le explicó mirando hacia el ventanal.
Shikamaru reflexionó sobre las palabras de su antigua compañera, y entendió sus razones. Des de que Danzo había ocupado el cargo de Hokage, este había tratado a los traidores con puño de hierro. El hombre no era precisamente una hermanita de la caridad.
- Está bien – aceptó el. Sonrió arrogante e intrigado a la chica. Si Sakura quería jugar, entonces, jugarían… - Empezamos?
La tensión se respiraba en el ambiente, y nadie se atrevió a hablar hasta que Danzo decidió salir de la habitación para volver a su despacho.
- Perro, Rata – llamó a dos ANBU de su escolta personal. – Conmigo – les ordenó a la vez que salía.
Los dos enmascarados siguieron al Hokage por los pasillos del bunker subterráneo hasta que entraron en una habitación hermética.
- Hokage-sama – dijo uno de ellos a la vez que ambos se arrodillaban. – Sus órdenes?
- Quiero que sigáis el interrogatorio de cerca y me informéis de cada detalle. Esa zorra está jugando conmigo – dijo con desprecio.
- Hai! – exclamaron ambos.
- Y si pronuncia mi nombre o vuelve a hacer alguna acusación… matadla – ordenó.
- Y si es el joven Nara quien lo hace? – preguntó uno de ellos.
- Nos encargaremos de hacer limpieza. No quiero a traidores entre nuestras filas. – contestó.
Los dos ANBU asintieron para luego desaparecer mientras una sonrisa se formaba en su rostro.
- Veamos hasta donde puedes llegar, Haruno – murmuró arrogante. Esa niñita pretendía convertirse en la horma de su zapato, y el no dudaría en aplastarla si era necesario.
Kakashi observó a su alumna con confusión. Nada de lo que hacía Sakura tenía sentido…. Y, al mismo tiempo, el sabía que ella siempre calculaba sus planes de forma milimétrica. Si quería jugar con Shikamaru, debía tener alguna razón oculta para querer hacerlo. Aun así, no podía dejar de preocuparse. Se había fijado en la mirada de Danzo mientras observaba el interrogatorio. A sus ojos, la kunoichi ya estaba muerta. La iban a matar…. Aunque no admitiera los crímenes.
De nuevo, los ANBUS que habían partido junto al Hokage aparecieron en la habitación dando la orden de continuar.
- Neji – lo llamó Kakashi. Este solo acató la orden, y salió para entrar en la sala de interrogación.
Sakura arqueó una ceja al ver su amigo ojiperla entrar.
- Haruno – lo saludó el Hyuga. Sakura sonrió arrogante.
- Ahora nos tratamos de apellido, Hyuga? – le preguntó burlona.
- Es como trato a los traidores – respondió el tajante. Sakura sintió su corazón encogerse ante sus palabras. Ella y Neji habían sido muy buenos amigos… sobretodo, porque el la había ayudado a mejorar su combate cuerpo a cuerpo.
- Y que opina Tenten de eso? – se jactó. Sabía que la joven Ama había intentado visitarla por activa y por pasiva. Ella seguía sin creerse que Sakura fuese culpable, y toda la situación la indignaba.
- No es malo diferir en nuestras opiniones – contestó el simple. Sakura se carcajeó.
- Osea que se ha cabreado contigo – le tradujo. Neji la miró molesto. – Yo de ti tendría cuidado, Neji. Te es la única mujer que te aguanta.
- No estamos aquí para hablar de mi relación – la cortó. Sakura hizo un mohín para luego mirar a Shikamaru.
- Ves lo que te decía? Aburridos… - le repitió en un susurro como si de un secreto se tratara.
- Que problemático…Céntrate, Sakura. No querrás perder, no? – la retó el Nara. Ella solo sonrió. – Neji solo está aquí para revisar tus constantes vitales con su byakugan. Solo así sabremos que no mientes.
- Yo no hago trampas, Shika – le remarcó ella molesta. El se encogió de hombros.
- Lo tomas o lo dejas. – le contestó con fastidio.
- Vale – aceptó ella. – Recuerdas las normas? Puedes preguntarme lo que quieras, pero yo solo responderé si lo creo relevante, y… tienes solo un intento para acertar. Cuatro horas, empezando…. – explicó mientras apretaba el botón del temporizador. – Ya!
- Donde esta el cuerpo de Naruto? Quien ha tenido acceso a nuestra base? - inquirió nada más empezar el juego.
- No es relevante – le cortó ella. Shikamaru bufó. Esa mujer y sus malditas normas.
- Mataste a la Quinta? – Ella lo miró aburrida.
- Enserio? Es que tengo que repetirlo otra vez? No – masculló.
- Y por que huiste de la escena? – le preguntó.
- Porque sabía lo que parecía – respondió ella.
- Podrías haberlo explicado…
- Eso no es una pregunta – le recordó.
- Pasaron tres meses des de que desertaste hasta que te encontramos. A donde fuiste?
- Al Sur – respondió ella mirándose las uñas. El joven Nara arqueó una ceja, y ella suspiró. – Creía que ahí estaría a salvo. Me equivoqué.
- Que pasó cuando llegaste?
- Me capturaron…
- Quienes?
- No es relevante – repitió ella.
- Oh vamos Saku! Tienes que darme algo! – exclamó exasperado. – No me creo que te hayas vuelto así! Te conozco!– estalló el chico. Sakura sonrió orgullosa.
- Haz la pregunta correcta, Shikamaru – lo incitó satisfecha. El entrecerró los ojos. Ella intentaba guiarlo… a su manera.
- Cuando empezó todo esto? – preguntó.
- Te refieres al principio? – especificó ella ensanchando su sonrisa. El asintió. Sakura quería que el supiera como habían llegado a esa habitación. Necesitaba contárselo. – Pues creo que fue algo como…
-/Flashback/-
.
Ubicación: Konoha
Naruto corría por los pasillos de un edificio en ruinas. Era lo que quedaba de los antiguos archivos de la aldea que lo vio nacer… solo ruinas. Examinó varias habitaciones y pudo comprobar que la mayor parte de los pergaminos habían sido destruidos. El fuego había consumido casi todo, al igual que con Konoha. Su verde y hermosa villa ahora era un páramo desértico y desolador. Si Pain se había encargado de destruirla… Madara acabó de reducirla a cenizas. Ya no había vida…. Todos habían huido tras el ataque de los Uchiha. Gruñó con rabia al observar la atmósfera fantasmagórica. No tenía tiempo para lamentarse…. Pero todo aquello lo enfurecía.
Si tan solo hubiese podido convencer a Sasuke de no unirse a ese malnacido… todo habría sido diferente. Con el menor de los Uchihas a su lado, Madara era aun más letal. Se alimentaba de la oscuridad del chico para llevar a cabo sus planes, y, ahora, este era un temido criminal de guerra.
- Maldita sea, teme! – masculló enfadado. Habían pasado casi tres años, y no lo había vuelto a ver des de que Óbito se lo llevó del país del Hierro. Ya nadie salvo el lo buscaba para remidirlo… los demás lo hacían para matarlo.
- Naruto… - murmuró alguien con dulzura a través de su radio. El rubio sonrió tranquilizándose. Ese era el efecto que ella tenía en el. – Has encontrado algo?
- Nada, Sakura-chan… todo está reducido a polvo – contestó triste.
- Has mirado en la caja fuerte? – preguntó ella. El rubio se sorprendió. No sabía que Konoha guardara archivos en una cámara acorazada. – Está en el segundo piso.
- Voy – dijo este mientras corría. Llegó al sitio indicado siguiendo las instrucciones de su compañera. – Genial! – exclamó al ver que muchos documentos seguían intactos. – los tengo!
- Bien… - coincidió ella aliviada. – Si esta información cae en las manos equivocadas, podrían usarla en nuestra contra.
- No te preocu-… - Naruto iba a seguir hablando cuando sintió que varios individuos se acercaban a el a gran velocidad.- Mierda!
- Naruto! Que está pasando!? Por favor, háblame! – le pidió ella al borde de un ataque de histeria.
- Me han descubierto! – le contó alterado. Escuchó a Sakura maldecir.
- Aparta la estantería que tienes a la izquierda – le ordenó. El rubio siguió sus instrucciones y, para su sorpresa, encontró la entrada a un pasadizo secreto.
- Como demonios sabías que esto estaba aquí? – preguntó el extrañado.
-Baka! No hay tiempo para explicaciones, corre! – le riñó ella.
Naruto cargó todos los pergaminos que pudo en su mochila, ocultó su chakra, y se escabulló por el pasillo volviendo a colocar la estantería tras de si. Caminó con paso cauteloso. Estaba oscuro y era estrecho. Probablemente lo habrían construido por si estallaba la guerra. Que previsores…. – pensó el. Sintió un fuerte alivio al ver luz al final de ese claustrofóbico túnel.
- Como vas? Dime algo, idiota! – volvió a repetir su radio. El rubio sonrió.
- Sakura-chan…. Eres mi ángel de la guarda. – confesó. – No me dejes nunca.
- No lo haré… vuelve a casa – le pidió ella después de unos segundos de silencio. Llevaba dos semanas de misión… necesitaban verse.
- Estaré ahí en dos días. – respondió el antes de empezar a correr.
-/ Fin del Flashback/-
Shikamaru reflexionó sobre esa misión que Naruto había cumplido seis meses atrás. Por que era tan importante para Sakura que el la recordara?
- La misión fue un éxito – dijo el pelinegro. Ella sonrió triste.
- Lo fue…? – preguntó.
- Naruto volvió sano y salvo… y trajo consigo los pergaminos.
- Dime, Shika, acaso sabes que había en esos pergaminos? – le preguntó ella con voz juguetona.
- Misiones… información clasificada… barreras de sangre… la historia de nuestra nación. Nosotros no podíamos leerla, no teníamos autorización. – fue enumerando a medida que recordaba. Sakura asintió. – Por que es eso importante?
- Porque fue la clave para entender lo que pasó después…
-/Flashback/-
.
Ubicación: Base militar de la Alianza, Frente Norte
Sakura observó su reflejo en el espejo de su habitación mientras acababa de cepillarse el pelo. Tenía mal aspecto. Unas profundas ojeras marcaban su rostro recordándole que llevaba días sin dormir. Suspiró al notar el cansancio. No era sencillo organizar las misiones, y, aunque la hubieran escogido para liderar las partidas por su inteligencia, no estaba preparada emocionalmente para el estrés que conllevaba. En fin, Naruto volvería hoy, y, por fin, se sentiría tranquila.
El pitido de su busca sonó sacándola de sus pensamientos. Requerían su presencia en el centro de mando. Acabó de colocarse su vestimenta que constaba de un legging negro ajustado de lycra, y un top deportivo del mismo color que dejaba ver su trabajado abdomen. Las prendas resaltaban su femenino cuerpo con descaro, pero era lo único que había conseguido obtener. Su anterior ropa ya no le valía, y había tenido que pedir prestada su nueva indumentaria a las costureras de la base. Para cubrirse parcialmente, a Sakura le gustaba colocarse el antiguo chaleco jounin de su sensei, quien se lo había dejado como amuleto de la buena suerte antes de partir al frente Este. Llevaba un años sin ver a Kakashi, y lo echaba de menos. El había permanecido a su lado cuando sus padres fueron brutalmente asesinados durante uno de los primeros ataques de Madara. Si, el Ninja Copia se había convertido en su segundo padre.
Salió del cuarto y se dirigió al centro de mando donde se encontró con su buen amigo, Shikamaru Nara.
- Estás horrible – le soltó el al ver su aspecto cansada. Sakura arqueó una ceja.
- Buenos días a ti también – le respondió irónica. Shikamaru soltó una carcajada.
- Lo siento – se disculpó. – Pero a que se debe? Ino no para de molestarme diciéndome que tienes un novio secreto o algo que te mantiene en vela durante toda la noche – le bromeó.
- No deberías pasar tanto tiempo con ella. Se te está pegando lo de chismoso….- le respondió.
- Entonces, si hay alguien que te mantiene toda la noche en vela…– afirmó burlón.
- Lo hay… - reconoció ella dándose un aire misterioso.
- Que problemático…No quiero saberlo, pero Ino me obliga a preguntarlo. Que tal es? – habló ahora curioso. Ella sonrió.
- Bueno ya sabes… sigo con mi mala racha. Es exigente, embriagador… algo tóxico… con un punto amargo, y tiene un muy mal despertar – describió ella con sarcasmo. Shikamaru entrecerró los ojos.
- Sakura… estás describiendo al sake – dijo el. La Haruno volvió se carcajeó.
- Tu los has dicho amigo mío… mi gran amigo, el sake, el único capaz de mantenerme en vela toda la noche.
- Que problemática – añadió el con media sonrisa.
Caminaron juntos hasta al sala de reuniones para encontrarse con Neji Hyuga, general del escuadrón táctico y de combate cuerpo a cuerpo, Anko Mitarashi, general del cuerpo de espionaje e investigación, y Temari Sabaku No, general del escuadrón de combate de larga distancia. Encabezando la reunión, se encontraba el Hokage, Danzo Shimura, junto a su séquito de ANBUs y viejos del consejo.
- Hokage-sama – lo saludó Shikamaru al entrar con la Haruno.
Esta no dijo nada. No le gustaba Danzo. Des de que había subido al mando, este había cambiado todos los reglamentos, y la manera de actuar de los shinobis de la Hoja. Los había vuelto máquinas de matar despiadadas que disparaban primero y preguntaban después.
- Empecemos – ordenó el hombre.
- Nuestros hombres se encontraban haciendo una misión de reconocimiento en el Sur cuando se toparon con esto – explicó Anko mientras les repartía una carpeta con fotografías e informes. – Como podéis ver es una célula de los Zetsu que se ocultaba en uno de los antiguos escondites de Orochimaru. Estos fueron masacrados…
La pelirrosa observó las fotografías comprobando la información que le proporcionaba la general. Estas mostraban como los hombres de Madara habían sido completamente masacrados sin piedad.
- Sabemos quien ha sido? – preguntó el Hokage.
- No ha sido la Alianza… eso puedo asegurarlo – respondió ella. – No hay constancia de un ataque así en ninguno de los frentes. Lo que si sabemos es que los Zetsu se estaban preparando para algo grande… No sabemos como, pero encontramos… planos de varias de nuestras bases en su escondite.
- Tuvieron acceso a nuestros planos?! – exclamó Shikamaru horrorizado.
- Como? – preguntó Neji entrecerrando los ojos.
- Aun está por determinar… pero la respuesta más lógica es que alguien de dentro se los proporcionó. Un ataque coordinado de este calibre…sería un duro golpe para nuestras filas.
- Tenemos un topo – afirmó Neji. Anko solo asintió.
- Entonces, si no fuimos nosotros… quien nos ayudó? – preguntó Sakura de repente.
No tenía sentido. Alguien les había hecho un gran favor eliminando a esa escoria… pero, si no eran aliados, por que ayudarles?
- Eso es lo que quiero que descubráis tu y Nara – volvió a hablar Danzo. – Sois mi rama de inteligencia, espero que no me defraudéis.
- Hokage-sama – contestó ella indiferente.
- Partiréis mañana a primera hora. Tres ninjas de la niebla os acompañarán junto a una pareja de ANBUs– informó. – Pueden retirarse.
Cuando salieron de la sala, Shikamaru partió rápidamente para prepararse y pasar el resto del día con su novia. Temari y el habían empezado a salir cuando su hermano y el Kazekage de Suna la envió al Frente Norte para representar a su aldea. Sakura estaba feliz por ambos… siempre habían hecho buena pareja.
Ella se encaminó hasta la enfermería, su segunda casa en esa base. La mayor parte del tiempo se la pasaba de operación en operación en los quirófanos, pero esa día no tenía nada programado. Aun así, ella siempre iba ahí para leer o estudiar al lado de su maestra. Entró silenciosa para no molestar a los pacientes, y se encaminó hasta la última cama del lugar.
- Hola shisou… siento haber tardado tanto en venir a verla, pero he estado liada. – le habló a una mujer de cabellos rubios que permanecía sumida en un estado de coma. La pelirrosa se sentó a su lado con una sonrisa triste. – Ese cretino de Danzo me tiene ocupada a propósito… creo que le da miedo que pase demasiado tiempo investigando porque puedo averiguar como hacerla despertar… y eso no le convendría nada.
- Cuidado, Sakura – oyó que hablaba alguien detrás suyas. La pelirrosa solo bufó.
- Es la verdad, Shizune. A estas alturas ya debería haberla curado… - se reprochó a ella misma. La pelinegra se sentó a su lado mirándola de forma comprensiva.
- No podrás ayudarla si te matan – la regañó. – Danzo-sama no es como los anteriores Hokages. El es más…
- Homicida? – la interrumpió para finalizar la frase.
- Oscuro… - la corrigió con desaprobación. – No puedes lanzar acusaciones como esa. Podrían encerrarte…
- Como si no viviéramos ya en una jaula – masculló sarcástica.
- Hazlo por ella – le pidió mientras señalaba el cuerpo dormido de la sannin – ella habría querido que sobrevivieras a la guerra…
- Lo se – aceptó la chica. – Siento si te he molestado… necesitas ayuda con los pacientes?
- Lo tengo todo cubierto, pero creo haber oído por ahí que alguien ha adelantado su regreso programado… - le insinuó con una sonrisa. Sakura ensanchó los ojos sorprendida, y, en apenas unos segundos, ya había salido por la puerta corriendo. – Estos jóvenes de hoy en día… - suspiró Shizune mientras seguía sonriendo.
Sakura corrió hasta la entrada de la base donde se encontraba el centro de reporte. Cuando un shinobi regresaba del frente, estos debían presentarse para evaluación. Apartó a la gente que se acumulaba para saludar al héroe de Konoha quien acababa de volver de una misión en solitario. Todas las mujeres se amontonaban para darle la bienvenida a Naruto, y obsequiarle con comida y regalos. Parásitos – pensó para si la Haruno. Así es como las describía ella. Su rabia se disipó al instante cuando divisó los rizos dorados de su mejor amigo. Corrió hacia el, y sintió su corazón acelerarse cuando, al verla, el rubio sonrió de oreja a oreja. Ambos se abrazaron con fuerza.
- Estás bien… - susurró ella con alivio.
- Gracias a ti… - le respondió el besándole la coronilla.
- Aun así debo examinarte – le recordó ella al separarse. Una sonrisa divertida se formó en el rostro de Naruto.
- Quieres jugar a los médicos, Sakura-chan? – le preguntó con picardía. La pelirrosa intentó disimular so sonrojo propinándole un golpe en la cabeza. – Auuch!
- Eso por idiota – le dijo enfadada. Luego, ambos rieron.
Tras su evaluación, Naruto entregó los documentos que había recuperado, y fueron a la habitación de este para que ella pudiera examinarlo. Una extraña sensación de calidez y nerviosismo invadió a Sakura cuando se dispuso a curar sus heridas. Naruto estaba sin camiseta sentado en la cama, y ella de rodillas en el suelo frente a el entre sus piernas cosiéndole el torso. Era una posición bastante comprometedora, y, aunque ella estuviese acostumbrada a ver a hombres desnudos, no podía negar lo atractivo que le resultaba su compañero rubio.
Con los años, Naruto Uzumaki había dejado de ser el mocos canijo, hiperactivo, y cabeza-hueca que una vez fue. Ahora, era todo un hombre. Se había puesto más alto que ella, y le sacaba por lo menos dos cabezas. Su piel bronceada conjuntaba a la perfección con la profundidad de sus ojos de color zafiro. Tenía una enorme sonrisa que mostraba su blanca dentadura y acentuaba las marcas zorrunas de sus mejillas… volviendo locas a todas las mujeres de la base. En cuanto a su cuerpo, Naruto ya no era canijo… para nada. Todo su entrenamiento había dado sus frutos, y este se encontraba en forma. Sakura volvió a tragar grueso al acariciar sin querer las abdominales del chico… llevaba demasiado tiempo encerrada en ese agujero.
- No lo habría conseguido sin ti, sabes? – la voz del rubio la interrumpió. Sakura levantó la mirada para encontrarse con su hipnotizantes ojos. Naruto la miraba fijamente. Adoraba observar a Sakura mientras trabajaba. Su cara de concentración le resultaba irresistiblemente sexy…
- Esto ya está… - murmuró cohibida para apartar la mirada de el.
- Eres la mejor Sakura-chan! – exclamó el chico al ver su herida curada. – He oído que te marchas… - dijo esta vez con voz triste. Sakura se sentó a su lado en el borde de la cama.
- Ha sido una misión de última hora… pero no creo que tardemos más de una semana. – le explicó. Naruto bufó.
- Una semana es mucho tiempo… - masculló.
- Por eso te has dado prisa en volver? – le preguntó ella divertida. – Tu regreso no estaba programado hasta esta noche…
- Claro! – admitió el para su sorpresa. – Quería pasar más tiempo contigo… - confesó sonrojado.
Sakura se estremeció al oír sus palabras. Ese era el efecto que Naruto tenía en ella. Contuvo el aliento sabiendo que estaba a punto de perder la cordura. Llevaba meses intentando negar lo obvio, que el Uzumaki la volvía loca, pero tenerlo ahí… frente a ella diciéndole eso, ya no podía seguir reprimiéndose. Antes de que Naruto pudiera reaccionar, la pelirrosa se inclinó sobre el, y atrapó sus labios en un beso desesperado. El kitsune tardó unos segundos procesar lo que estaba ocurriendo. Sakura Haruno, el amor de su vida, lo estaba besando! No sabía como había pasado, solo sabía que se sentía demasiado bien. El contacto de sus labios era cálido y húmedo.
El frente trastoca a los shinobi. Se vuelven insensibles a la tragedia y el horror, y olvidan lo que es el cariño…. Naruto supo que tantos días de misión le habían afectado mucho. Tumbó a Sakura sobre la cama, y se puso sobre ella sin dejar de besarla. Desesperado y en busca de afecto, el rubio recorrió el cuerpo de su compañera con sus hambrientas manos a la vez que ella acariciaba sus músculos. Ambos llevaban mucho tiempo deseando que aquello ocurriera…. Deseaban consumirse el uno al otro, darse afecto.
Sin embargo, cuando Sakura empezó a desabrocharse el top, la imagen de Sasuke Uchiha azotó la mente de Naruto que se apartó de ella de golpe. La pelirrosa lo miró extrañada.
- Que ocurre? – preguntó un poco avergonzada.
- Yo… - intentó decir el rubio.
- Dime que no es por Sasuke – dijo ella enfadándose. La mirada de su compañero le confirmó sus sospechas. -Increíble! Enserio, Naruto?! Que crees que le debes exactamente a tu gran amigo?! Te recuerdo que el no me quería!
- No le debo nada al teme – contestó el amargo.
- Entonces, por que? – preguntó confundida.
- No quiero que hagas nada conmigo de lo que vayas a arrepentirte… - reconoció.
- Por que iba a arrepentirme?
- Porque se que hay una parte de ti que lo sigue amando…
- El no va a volver, Naruto…- murmuró ella dolida. Naruto frunció el ceño.
- Claro que lo hará! Te hice una promesa! – le recordó el decidido.
Sakura suspiró rendida. Sabía que esa batalla no la ganaría. Era la segunda vez que se declaraba a Naruto tras su confesión en el país del Hierro, y ambas veces este la había rechazado alegando que aun guardaba sentimientos por el Uchiha. Naruto vio como la mirada de su amiga se apagaba, y se sintió mal por estropear su momento.
- Quieres que me vaya? – le preguntó temeroso. Idiota, es tu habitación – pensó la Haruno. Esta negó con la cabeza.
- Quiero quedarme contigo toda la noche…- le dijo.
Naruto sonrió conmovido, y se estiro en la cama abriendo sus brazos para que ella se acurrucara sobre su pecho. No hicieron nada, solo hablaron durante horas abrazados hasta quedarse dormidos. Sakura no sabía que sentía aun por su amor de infancia, pero estaba segura de que amaba a Naruto. El era su esperanza, su rayo de sol, su constante vital….
.
-/Fin del Flashback/-
- Al día siguiente, tu y yo partimos para cumplir nuestra misión – acabó de contar Sakura. Shikamaru aun lucía confundido. Recordaba muy bien esa expedición pero por que le contaba eso, ahora?
- Que tiene que ver la información clasificada con la misteriosa masacre de los Zetsus? – le preguntó. Sakura sonrió satisfecha. El joven Nara estaba empezando a juntar las piezas.
- Todo, Shikamaru – respondió ella con simpleza. – Esa misión lo cambió todo.
.
.
Continuará…
