Capítulo 4: Verdad

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"Cuando se entierra la verdad, esta crece... asfixia, reúne tal fuerza explosiva... que un día estalla y hace saltar todo por los aires" - Emile Zola

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Un ANBU irrumpió en la sala de interrogación para proporcionarle a Shikamaru el informe de la misión que el y Sakura habían completado 6 meses atrás. El joven Nara abrió la carpeta y observó el reporte.

- Por que es tan importante para ti explicarme esta misión? – le preguntó como parte del juego. Había pasado una hora, por lo que le quedaban tres antes de que la pelirrosa pusiera fin a su juego, y dejara de colaborar. Ella se encogió de hombros.

- Por que hacemos lo que hacemos? – le rebatió.

- Quieres que entienda como mi amiga, la kunoichi más honrada…y más humana que jamás he conocido, se ha vuelto en contra de todo lo en lo que creía?

Sakura meditó su respuesta unos segundos, y dejó que todos sus recuerdos la azotaran. Dolía… dolía mucho que la vieran así. Des del momento en que puso en marcha su plan, sabía que no iba a ser un camino de rosas, pero enfrentarse a la decepción de sus amigos era desesperanzador.

- Juré defender Konoha – respondió firme. – Y lo mantengo, pero los secretos que guardan las más altas esferas han corrompido nuestra aldea. Yo solo intento volver a poner las piezas en su sitio.

- Como?! Mataste a la única persona que podría habernos salvado… - exclamó el rabioso.

- Eso es lo que debes averiguar. – contestó mordaz. – Por donde íbamos?

- La misión… - le recordó el. – Dime, Saku, que pasó en esa misión que no veo en el informe?

La Haruno sonrió satisfecha.

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-/Flasback/-

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Tras dos días de camino, Sakura y Shikamaru pararon a descansar.

- Oye, Saku – la llamó. La pelirrosa lo miró por encima del hombro mientras montaba la hoguera. – Has traído algo para mi?– le preguntó con una sonrisa. La Haruno le devolvió la sonrisa.

- Están en mi mochilla – respondió sabiendo a que se refería.

- Gracias a Dios – masculló el chico mientras rebuscaba en su bolsa.

- Cuando vas a decirle a Temari que has pillado el asqueroso vicio de tu sensei? – le preguntó ella mientras se sentaba a su lado.

- Estás de coña? Si se entera me castra… - contestó. Sakura se carcajeó.

- Vaya… si que le tienes miedo – se burló. – Cuidado con eso, Shika! – exclamó al ver que el pelinegro sacaba una caja llena de frascos. – Es veneno.

- Lo llevas siempre contigo? – preguntó incrédulo.

- Nunca se sabe cuando puede serte útil… - respondió ella encogiéndose de hombros.

- Vosotras las mujeres…. Sois muy problemáticas y peligrosas – dijo el con miedo. Sakura rio. – Como sabes cual es cual? Parecen todos iguales…

-Por el color… Ves ese tubo azul? Ese veneno te mata en cuestión de segundos, y apenas sientes dolor. Muy útil si te capturan… - le explicó.

- Y el verde? También te mata?

- Más o menos… es más bien una especie de relajante muscular. Es potente… ralentiza tu respiración y tus constantes vitales. – contestó. Al final, la chica sacó una cajetilla de cigarrillos, y le pasó uno al Nara. – Enserio, deberías contárselo. Me siento una traidora suministrándote a sus espaldas – añadió mientras ella también se encendía uno.

- Claro… lo haré cuando tu se lo cuentes a Shizune – le jugueteó. Sakura bufó y exhaló el humo del cigarro. – Es más… por que lo haces tu? No se supone que eres médico?

- Supongo que por el estrés… además, solo lo hago cuando estoy contigo.

- Nos corrompemos mutuamente? – peguntó el burlón mientras aspiraba el humo también. Sakura rio.

- Eso suena fatal, Shika. Además, mi primer maestro leía pornografía delante de mi, y mi segunda me enseñó a beber cuando tenía trece años… no creo que les importe que yo también tenga mi vicio.

- No me extraña que hayas salido así… - volvió a burlarse mientras ella lo golpeaba. – Auuch!

- Será mejor que sigamos chico problemático.

Ambos shinobi retomaron su camino, y llegaron al campamento que había montado la unidad de espionaje en apenas unas horas. La joven sonrió al encontrarse con dos antiguos compañeros ahí. Hinata Hyuga y Kiba Inuzuka. Ambos shinobi habían ascendido rápidamente en la cadena de mando, y gracias a sus habilidades recogían información para el frente. Además, la pelirrosa se alegró al saber que de tanto trabajar juntos, estos habían acabado saliendo. Hinata siempre amaría a Naruto, pero ya no era esa niña obsesionada. La pelinegra había aceptado que el no la vería jamás como algo más que una amiga, y había decidido buscar su propia felicidad.

- Me alegra ver que estáis bien – expresó la chica. – Hace tiempo que no pasáis por el Frente Norte.

- Lo se, Anko nos tiene moviéndonos de un lado a otro. Es insoportablemente paranoica… - se quejó Kiba. Hinata lo miró con desaprobación.

- Kiba-kun no hables así de Anko-sama. Es nuestra comandante – lo riñó.

- Lo siento, Hina-chan – se disculpó el castaño.

Sakura sonrió al comprobar que Hinata ya no tartamudeaba. La guerra la había hecho madurar de golpe, y, bueno, en cierto modo, estar con Kiba también. El Inuzuka la había ayudado a tener más confianza en si misma y en su poder. Hinata siempre había sido una kunoichi muy capaz, y lo que había necesitado solo había sido un pequeño empujón para darse cuenta.

- Esto es muy problemático pero podeis enseñarnos el lugar del ataque? – les preguntó el joven Nara.

- Claro – respondió Hinata. – Es por aquí.

Caminaron hasta una cueva y descendieron hasta el escondite de Orochimaru. Al llegar, Kiba tuvo que taparse la nariz. Pertenecer al Clan Inuzuka le había proporcionado un olfato realmente sensible, y el olor a descomposición era insoportable. Sakura observó los cadáveres de los Zetsu apilados en un rincón que daban un toque aun más macabro a ese lugar.

- Encantador… - murmuró ella con sarcasmo.

- Si… la verdad es que la decoración no ayuda mucho – coincidió Kiba mirando las estatuas de las serpientes talladas en piedra.

- Des de luego es el estilo de Orochimaru… - añadió Shikamaru. – Tu amigo Sasuke le hizo un favor al mundo al cargárselo.

- No es mi amigo – soltó ella con acidez. – Ya no…

- Lo siento… - murmuró el pelinegro. Sabía que el tema del desertor era un tabu para la pelirrosa.

Sakura se alejó de sus amigos para inspeccionar los cuerpos. Observó sus heridas con detalle, y no pudo evitar sorprenderse. Esas quemaduras… las había visto con anterioridad. La carne de los Zetsu había ardido hasta fundirse con la roca. Parecían propias de un fuego que no se apaga a pesar de haber consumido todos los materiales inflamables.

- No es posible… - murmuró atónita.

De pronto, una brisa helada hizo que se le erizara la piel, e, instintivamente, la chica dirigió su mirada al pasadizo oscuro que conectaba con el escondite. Por un instante, la Haruno creyó divisar dos destellos de luz roja parecidos al…. Sharingan! – exclamó alerta. Sin alertar a los demás, Sakura corrió en esa dirección. Debía comprobar su teoría antes de aventurarse en sus conjeturas.

Cuando se alejó lo suficiente, la chica entró en lo que fue una vez la biblioteca del lugar. Estaba lleno de polvo y tenía un aspecto abandonado. Aun así, tuvo la certeza de que no estaba sola. Puede que su enemigo supiera ocultar su chakra, pero podía sentir su presencia.

- Sasuke-kun? – preguntó desconfiada mientras sacaba un kunai de la bolsa. Cabía la posibilidad de que un Uchiha hubiese matado a los Zetsu, pero no podía bajar la guardia. El seguía siendo el enemigo.

- Sakura Haruno? – preguntó una voz des de las penumbras. Sakura se alertó al darse cuenta de que no era Sasuke. Su voz era mucho más profunda… más grave que la del chico que ella conocía.

- Quien eres?! No estoy sola y voy armada! – exclamó en guardia.

No obstante, de poco sirvió su amenaza. En un abrir y cerrar de ojos, la pelirrosa se encontraba sumida en un agujero de oscuridad. Había caído en un genjutsu. Malditos Uchihas! – exclamó impotente. Estaba muerta de miedo.

- No voy a hacerte daño… pero no puedo dejar que me descubras – habló la voz con frialdad. Sakura descartó que se tratara de Uchiha Madara. Ese sádico la mataría sin dudarlo.

- Quien…? – iba a preguntar pero, entonces, divisó la figura del hombre que la había atacado. – Uchiha Itachi… - murmuró con pavor.

Sabía que era el hermano de Sasuke porque había visto su fotografía en el libro Bingo cuando Akatsuki era el mayor de sus problemas. El asesino de todo su clan y el prodigio del Sharingan… estoy jodida -pensó.

- Que quieres de mi? – le preguntó la pelirrosa tragando grueso.

- Creía que vendrías con Naruto… - murmuró el. Sakura frunció el ceño rabiosa.

- Para que pudieras capturarlo?! Olvídate! – le gritó furiosa. – Puedes matarme a mi pero a el no le tocaréis un pelo!

- No me he tomado tantas molestias para luego matarte, Haruno – soltó el con voz indiferente. Por unos segundos, creyó que estaba hablando con Sasuke… eran tan parecidos.

- Entonces a que has venido? Se que fue tu Amaterasu lo que masacró a los Zetsus… nos has ayudado. Eso es que quieres algo de mi… - racionalizó ella. Una pequeña sonrisa de satisfacción se formó en el rostro del Uchiha mayor.

- Tienes razón. Estoy aquí porque necesito algo… Necesito tu ayuda. – soltó de repente sin cambiar de expresión.

- Mi ayuda? – preguntó ella atónita.

- No soy el enemigo – le aclaró el. Sakura frunció el ceño molesta y junto sus manos preparándose para salir de la ilusión. – No lo hagas. Si me descubres, me veré obligado a matar a tus amigos… - murmuró. Ella arqueó una ceja con incredulidad.

- Buena forma de demostrar que no eres el enemigo.. – masculló con sarcasmo. Aun así, relajó la postura. No quería que se acercara a sus compañeros. – Por que necesitas mi ayuda…?

- Sasuke… - susurró. Los ojos de la pelirrosa se ensancharon por la impresión. De pronto, todo el miedo que sentía se volvió coraje. Estaba muy cabreada.

- No le has hecho sufrir lo suficiente?! Ahora es puro odio y oscuridad como tu querías! – le gritó. Itachi suspiró.

- Me equivoqué…. – admitió. – Creí que al pedirle que me odiara, el se volvería fuerte y cuando me matase volvería a la aldea…

- Pero el no te mató. No se como lo hiciste pero lo manipulaste para que se uniera a ti y a Madara. Nos masacraron…. – contestó ella con rabia y dolor.

- Yo no quería que nada de esto ocurriera…

- Quieres que me crea que te importa nada de lo que le pase? Lo siento, Itachi, pero no van a darte el premio al hermano del año – preguntó ella a la vez que soltaba una carcajada amarga. – Debiste pensarlo antes de matar a todo tu clan…

Itachi guardó silencio durante unos segundos. En parte, la Haruno tenía razón…. Debería haber encontrado otra forma, pero, en el momento, no supo hacerlo mejor.

- Haruno, hay algo que tienes que saber sobre mi … - dijo de repente.

-/Fin del flashback/-

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Shikamaru se frotó la sien en un pésimo intento de relajarse. Sakura se había reunido con Itachi Uchiha mientras ellos inspeccionaban el lugar? Por que le contaba eso? A caso estaba demente?!

- Sakura… eres consciente de que estás admitiendo abiertamente que te reuniste con el enemigo? – le preguntó mirando al ventanal de reojo. Sabía que los ANBUs los estaban observando. La cosa no pintaba bien para la chica.

- Técnicamente, el me atacó. – respondió ella ingeniosa. – No sabía que quería reunirse conmigo hasta después…

- Es lo mismo – masculló Shikamaru.

- Y que van a hacerme, Shika? Arrestarme? – preguntó ella sarcástica mientras levantaba sus manos esposadas. El solo bufó.

- Así que Itachi Uchiha nos ayudó… - se repitió. – Que fue lo que te contó?

- La verdad. – soltó ella simple.

- La verdad sobre….? – le preguntó arqueando una ceja. Sakura hizo una mueca y le señaló el ventanal. – Tengo que adivinarlo yo, no? – dijo intuyendo que ella no podía decirlo. Debía ser un secreto bastante comprometedor si ella creía que la matarían por revelarlo.

- Eres listo… podrás con ello – le susurró ensanchando su sonrisa.

De pronto, unos guardias entraron en la sala de interrogación.

- Nara – lo llamó uno de ellos. – Hokage-sama requiere su presencia – lo avisó.

- No hay tiempo… - murmuró el fastidiado al ver que solo le quedaban dos horas.

- Ve… no me voy a ninguna parte – soltó Sakura mordaz.

- Neji – lo llamó el pelinegro. – Que nadie entre. Solo yo puedo interrogarla. – le dijo. Este solo asintió.

Acto seguido, Shikamaru abandonó la habitación con la cabeza hecha un lío. Con cada historia que la Haruno le contaba más creía en su inocencia. Se había tomado muchas molestias en elaborar su plan. De momento, solo había sacado en claro que Sakura quería que el averiguase su secreto, y que este afectaba a las más altas esferas. Era algo por lo que valía la pena exponerse de esa manera ante todos… pero también peligroso para que no pudiera decirle la verdad a la cara. Que tenían que ver los archivos de la aldea con Itachi Uchiha? Por que su mayor enemigo los había ayudado? Si Sakura decía la verdad, y la habían incriminado por la muerte de Tsunade… por que había huido? Por que había matado a la persona a la que amaba?

Sakura observó el reloj de la pared, y dejó escapar un suspiro. Se estaba quedando sin tiempo…. Solo esperaba que Shikamaru o cualquiera de los otros entendiese su situación antes de que fuese demasiado tarde. Cerró los ojos y recordó la continuación de su encuentro con Itachi… ojalá pudiese habérselo contado todo a su amigo, pero había demasiado en juego.

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-/Flashback/-

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Sakura se dejó caer de rodillas al suelo tras escuchar todo lo que Itachi le había contado. Finalmente, el le había revelado la verdad sobre el Clan Uchiha. Des del intento de golpe de estado hasta su pacto con Danzo Shimura para proteger la aldea. Itachi Uchiha había firmado su sentencia de muerte aceptando su destino como desertor en un acto de amor y generosidad desinteresada. Había sido una misión… todo había estado planeado para beneficiar a los viejos del consejo, y el había cumplido matando a su propia familia y exiliándose para espiar a Akatsuki. Los había exterminado a todos acatando sus órdenes. A todos menos a su pequeño hermano. Sasuke-kun… – pensó torturada mientras sus ojos se llenaban de lágrimas. Itachi no había podido matarlo… a el no. Así que decidió dejarlo con vida, y dejar que el creciese odiándolo por lo ocurrido.

- Volví a la aldea tras la muerte del Sandaime para asegurarme que Danzo cumplía con su parte del trato… nunca quise que Sasuke se uniera a la guerra de Madara.

- No puede ser… - murmuró ausente. – No te creo! – le gritó entre lágrimas de impotencia.

- Por que iba a mentir, Sakura? Hice todo lo que hice para evitar que hubiese una guerra…Hice que Sasuke me odiase para que después de matarme, el pudiese regresar a Konoha como un héroe…

- Pero tu trabajaste codo con codo con Óbito…

- Estuve de infiltrado, y, al igual que con mi familia, tuve que hacer cosas de las que no estoy orgulloso…

- Por que me cuentas esto?! – le gritó rabiosa. – No puedo creerte! Eres un criminal!

- Porque se que tu y Naruto haríais cualquier cosa por Sasuke. Sakura, niégame que no crees que Danzo sea capaz de hacer lo que hizo… dime otra razón por la cual querría mandaros a recuperar documentos clasificados de los archivos de la aldea cuando ya nadie vive ahí…

Sakura no respondió a eso. Sabía que ese hombre era capaz de cualquier cosa, pero…esto? Por Dios, habían organizado un maldito genocidio! Y Sasuke… Sasuke se había quedado solo…

Entonces, la pelirrosa entendió el plan de Itachi, pero, aun así, había cosas que no le cuadraban.

- Pero Sasuke-kun no te mató – repitió ella. El Uchiha suspiró.

- Madara llegó a el antes que yo, y le reveló la verdad… y no solo eso. Lo manipuló para que odiase Konoha con cada fibra de su ser. A sus ojos, ellos le arrebataron todo…

- Y con razón… - escupió ella asqueada.

La ilusión que tenía de su aldea se había roto en millones de pedazos al descubrir que Konoha estaba podrida des de mucho antes de que la guerra estallara. Su sueño… era una utopía. Ella había querido recuperar un hogar que nunca existió. Los odiaba… odiaba a cada uno de los viejos del consejo por hacerle eso a Sasuke y a Itachi. Odiaba a Danzo quien había estado planeando su subida al poder des de antes que ella naciera.

- Por que nos has ayudado? – le preguntó a Itachi. – No quieres vengarte? Lo entendería…

- Soy y siempre seré un shinobi de la Hoja, Sakura. Pase lo que pase… pero reconozco que me equivoqué en convertir a Sasuke en un vengador… El centró todo su odio en la aldea después de perdonarme, y, ahora, no puede salir de ese agujero el solo… necesita que lo ayudemos. Me quedé a su lado para cuidar de el, pero lo he visto consumirse con cada masacre… yo solo quiero salvarle, y que la guerra termine.

- Itachi… - murmuró ella anonada. Podía ver el sufrimiento en sus ojos, en verdad se preocupaba por su hermano. – Que tengo que hacer? – le preguntó de repente. Le ayudaría… claro que lo haría. Por Sasuke.

- Necesito que le cuentes la verdad a Naruto. El es el único que puede convencerlo para que deje a Madara…

- Lo haré… pero no será fácil. Tu hermano es…

- Cabezota? – preguntó el Uchiha mayor divertido.

- Imbécil – abrevió ella molesta. Todo habría sido más fácil si el hubiese contado con ellos. Sus amigos.

De pronto, la Haruno oyó una voz llamándola. Era Shikamaru. La debían estar buscando ya que llevaba bastante rato sin aparecer. Sintió una sensación nauseabunda de repente cuando Itachi la liberó de la ilusión.

- No puedes contarle a nadie más sobre mi….aun – le dijo el.

- Lo se. Me matarían… - masculló ella.

- Tu y Naruto reuníos conmigo dentro de una semana en el bosque de la muerte. Hablaremos ahí. – le informó Itachi mientras se daba la vuelta. - Hay algo más… - habló antes de partir. - Hay otra razón por la cual quiero a Sasuke lo más lejos de nuestro antepasado, y creo que no te va a gustar…. Me escabullí justo cuando vi con quien se reunía Madara. Me aventuro a decir que fue el quien le entregó los planos de vuestras bases. Adivinas quien fue?

- No… - murmuró Sakura temiendo lo que el Uchiha iba a decir. No podía ser cierto.

- Danzo Shimura – dijo alto y claro. – Sakura, tu Hokage es el topo.

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Continuará…