Capítulo 6: Reanimación

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"Si no diseñas tu propio plan de vida, lo más probable es que caigas en el plan de otra persona. Y adivina lo que han planeado para ti. No mucho." — Jim Rohn

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Sasuke resopló molesto mientras Suigetsu, su hermano y el observaban des de su posición la entrada a la base principal de las Fuerzas Aliadas. Sería tan fácil entrar ahora y exterminar a sus objetivos, y, sin embargo, ahí estaba… escondido como una rata. Como había acabado en esa posición? Si alguien le hubiese proporcionado la ubicación del campamento del Frente Norte tan solo una semanas atrás, este no habría dudado en entrar con todo. Podría usar su Amaterasu para quemarlos vivos… y habría completado su venganza al fin.

No obstante, las cosas habían cambiado. No es que sintiera piedad hacia esos intentos de shinobi de la Alianza, o que simpatizara con la estúpida ideología de sus amigos. No, el nunca dejaría de aborrecer Konoha, y no quería tener nada que ver con su maldita reconstrucción. Eso no cambiaría… Sin embargo, el también estaba harto de la guerra. Había tenido que matar indiscriminadamente, y, si bien no sentía remordimientos, no se había sentido ni un paso más cerca de llegar hasta Danzo y su maldito consejo. Mucho antes de que Itachi lo sacara de la guarida de Madara, el Uchiha menor ya se había planteado dejar a su antepasado. Si bien no tenía ni idea de que ese malnacido intentaba jugársela, el nunca le agradó. Sasuke no quería dominar el mundo… solo quería que los que mataron a su familia le rindieran cuentas a su katana para finalmente poder morir en paz. Así que cuando Itachi le ofreció una nueva estrategia, el lo aceptó para su beneficio.

El plan de Sakura era bueno, y debía reconocerlo…pero podría desviarse de el perfectamente, y acabar con toda esa farsa de un solo golpe. Aun así, su cuerpo no se movía. Por alguna extraña razón, se sentía obligado a seguir sus instrucciones al pie de la letra, y eso lo cabreaba muchísimo. Maldita molestia! – masculló para si. Sentía que su compañera pelirrosa se había metido en su cabeza llenándola de estupideces sentimentales que lo desviaban completamente de sus objetivos. Joder! Se encontraba en una misión de rescate… El! Rescatando a Naruto! Era inaudito… Por eso mismo me marché hace seis años…. – se recordó frustrado. El no quería sentirse así…. De hecho, el no quería sentir nada de nada. Ni obligación moral, ni piedad, ni cariño, ni respeto, ni compañerismo, ni nada… Y, aun así, el Uchiha no podía quitarse la mirada determinada que la ojijade le regaló cuando tuvieron su última conversación a solas.

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-/Flashback/-

Sasuke y Sakura se sentaron en silencio para montar su guardia como habían hecho muchas otras noches. Ambos miraban la hoguera sumidos en el dolor de sus recuerdos. Al Uchiha aun le sorprendía que ella ya no fuese ni la mitad de molesta de lo que lo era cuando eran niños. Des de que se habían encontrado, la Haruno nunca buscaba iniciar una conversación con o convencerlo de que volviese con ella y con Naruto al completar su venganza. Estaba cómoda con su silencio. Parecía una persona completamente diferente…

- Tus padres están muertos… - quiso preguntarlo, pero le salió más como una afirmación. Nunca se había considerado una persona curiosa, pero tenía la necesidad de saber porque parecía que la pelirrosa entendía su soledad.

- Si – respondió ella sin sorprenderse demasiado por su comentario. Una desagradable sensación de empatía invadió el corazón de Sasuke.

- Danzo…? – temió preguntar aun mirando las llamas.

- Madara – escupió ella con desprecio. Entonces, el Uchiha se sintió culpable.

- Lo siento – murmuró apenas audible. Sakura se encogió de hombros.

- Konoha tenía que ser destruida, no? – le preguntó con una sonrisa amarga. El frunció el ceño sintiéndose atacado.

- Yo me uní a Madara después de que atentara contra lo que quedaba de la aldea… y no era a eso a lo que me refería con destruirla… - intentó defenderse. Ella lo miró arqueando una ceja.

- No fue eso lo que le dijiste a Kakashi en el País del Hierro? Que querías que Konoha y sus aldeanos sufrieran por lo que el consejo le hizo a tu familia? – le preguntó. Sasuke resopló fastidiado.

- Yo no habría matado a tus padres.. – intentó mentir. Sabía muy bien que el habría hecho lo mismo que Madara si hubiese tenido la oportunidad, pero su antepasado se le adelantó… y, por primera vez, se alegraba de que hubiese sido así, y que el no tuviese que vivir con semejante cargo de conciencia.

- Pero habrías dejado huérfanos a muchos otros? – le rebatió ella. El Uchiha chasqueó la lengua.

- No lo se, Sakura! Supongo que si! La gente muere en los fuegos cruzados. Son cosas que pasan…! – exclamó irritado.

- Eso me han dicho… - masculló ella con ironía y dolor. Si, el maldito daño colateral era lo que se había llevado a sus seres queridos.

Un incómodo silencio se hizo presente sin que ninguno de los dos supiera muy bien que decir. Los dos habían sufrido tanto… Aun así, ella parecía determinada a no rendirse.

- Por que lo haces? – le preguntó. Sasuke se sorprendió a si mismo siendo más hablador de lo que lo había sido jamás, pero no podía evitar sentir la necesidad de saber más sobre su compañera. Sakura lo miró interrogante. – Desertar… ayudar a mi hermano… a mi…planear toda esta rebelión. Por que?

- Por que alguien debería haberlo hecho hace mucho tiempo – respondió ella. – Nunca deberían haber permitido que alguien como Danzo tuvieran tanto poder… no podemos dejar que siga manipulándonos así. Toda esta guerra es por el… y debe terminar.

- Eso no responde a la pregunta de por que me ayudas – le dijo. Esta vez Sakura si lo miró fijamente. El Uchiha se asombró al ver que no había no había rastro de dudas en su mirada.

- Se lo he prometido a alguien… - contestó. Sasuke sonrió arrogante.

- Otra vez con tus malditas fantasías? No voy a volver Sakura… - le dijo. Ella rio sin gracia.

- Esa es la fantasía de Naruto, no la mía. – le aclaró sorprendiéndolo. – Si te he perseguido estos años… ha sido por el. El nunca se rendirá, Sasuke-kun… Podrías matarnos a todos, y, aun así, Naruto seguiría empeñado en que volvieses a la aldea. Sabes lo primero que me dijo cuando le conté la verdad sobre la masacre de tu Clan? Que no podía esperar a llegar a ser Hokage para perdonarte por todos tus crímenes… El nunca abandonará a su mejor amigo. Nunca.

Un rayo de calidez invadió al pelinegro al oír esas palabras. Cerró los ojos y reprimió las ganas de sonreír. Ese idiota…

- Menudo perdedor… - soltó. – Has dicho que el nunca me abandonará… y tu? Cual es tu promesa? – preguntó. Sakura se estremeció al pensar en la posibilidad de que a el le importase si ella seguía creyendo en el o no. Enseguida deshecho ese pensamiento… No era probable.

- Prometí sanar tu corazón, Sasuke-kun… - confesó. – Sacarte de la oscuridad. Luego, puedes ir/vivir o hacer lo que te de la gana.

- Sanar mi corazón? Y como piensas hacer eso? – le preguntó burlón.

- Ayudándote a matarlos… a todos - soltó sin contención. Sasuke la miró atónito. – Tu oscuridad es como un cáncer que se propaga. No solo te daña a ti… sino que ha hecho sufrir a mucha gente. No quiero que ni Naruto ni tu os hundáis más por toda esta mierda… Quiero que verte libre- le explicó.

- Soy un cáncer? – le preguntó el divertido. Des de luego, Sakura era original en sus comparaciones…

- Tu no, pero Danzo… Danzo es un maldito tumor. – escupió rabiosa. Sasuke ahogó una carcajada. No podía coincidir más. – Ha corrompido todos nuestros ideales, y ha hecho que nos masacren en la guerra. Madara también es parte del problema… Su veneno se extiende por todo tu cuerpo volviéndote solo odio y oscuridad. Voy a poner fin a esto como si Konoha y tu fuerais un mismo paciente.

- Un paciente?

- Si. Para curaros… debo extirpar el problema de raíz. Te ayudaré en tu venganza, y luego acabaremos con Madara para que no le toque un pelo a Naruto.– finalizó. Sus ojos chispeaban con determinación. En cierto modo, Sasuke se sintió conmovido.

- Sabes que puedo traicionarte… no? – le advirtió. – En cuanto me des acceso a Danzo y a los demás… podría matarlos sin más, y dejaros a merced de Madara.

- No lo harás – confió ella. El arqueó una ceja.

- Como estás tan segura?

- Porque espero que para entonces hayas encontrado un nuevo propósito. Sería tan malo soñar con algo de nuevo, Sasuke-kun? Piénsalo bien… De verdad, no hay nada por lo que desees vivir?

- Hmp… no lo se. – contestó sincero por primera vez.

- Ellos te arrebataron tu infancia… no les dejes arrebatarte el resto de tu vida – le suplicó ella.

- Aunque quisiera vivir… te aseguro, que no sería en Konoha, Sakura. Por mucho que la reconstruyáis, no volvería. Además ahí siempre seré un traidor…

- Pero al menos sabríamos que estás bien… y con eso bastaría. – le cortó ella poniéndose en pie.

- No para el dobe – negó el con una sonrisa. Sakura sonrió también. Si, convencer a Naruto de dejarlo marchar sería un dolor de cabeza.

- Solo hay una manera de averiguarlo – dijo ella ensanchando su sonrisa. La sensación de calidez en Sasuke se hizo mas grande. – Ah y Sasuke-kun? Si llegados el momento sientes la tentación de ir por libre y traicionarnos… te mataré. – añadió sin dejar sonreír para empezar a caminar.

Una expresión burlona se formó en el rostro de pelinegro ante su osadía. La Sakura de antes jamás lo habría amenazado de esa forma, y eso le gustaba.

-/Fin del Flashback/-

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Sasuke volvió a bufar. Esa mujer nunca dejaría de irritarlo con su maldita compasión y actitud soñadora. Ni siquiera tres años de incesables enfrentamientos y la crueldad de la guerra habían disminuido su voluntad de fuego. Era ridículo. Ahora mismo, probablemente la estarían interrogando vilmente o preparándola para su ejecución… y todo por su maldito sueño utópico! Sin duda, le molestaba la misión kamikaze en la que sabía embarcado Sakura… lo que no entendía era por que.

- Listo? – la voz de Itachi lo sacó de sus pensamientos. Debían ejecutar el plan.

- Hmp – contestó como afirmación.

- Ella estará bien – le dijo su hermano leyéndole la mente. Sasuke frunció el ceño.

- Me importa una mierda – soltó ácido. Itachi se encogió de hombros.

- Solo te informaba – se defendió divertido. Des de luego, su hermano pequeño tenía reacciones de los más curiosas con esa pelirrosa.

- Vais a quedaros de cháchara o pasamos a la acción? – preguntó el espadachín impacientándose.

Corrieron hasta la entrada durante el cambio de guardia ocultando su chakra. Nadie debía alertarse de su presencia. Entraron con sigilo y entonces Itachi recordó cada instrucción de la Haruno: como llegar hasta el depósito de cadáveres evitando ser vistos, códigos de acceso, salidas de emergencia, todo… Sakura se lo había proporcionado todo.

Consiguieron llegar hasta la morgue, y no tuvieron que buscar mucho para encontrar a Naruto. Aún no habían envuelto su cuerpo. Estaba tumbado en el centro de la sala. A pesar de estar más pálido de lo normal, parecía casi como si estuviera dormido. Un extraño sabor amargo se instaló en el paladar de Sasuke cuando, por unos instantes, se imaginó que el rubio estaba muerto de verdad. No esperaba que la idea lo desagradara tanto… y se maldijo por aun guardar esos lazos de los que tanto había intentado deshacerse. Observó la camilla y vio que lo habían adornado con fotografías y flores. Sasuke rodó los ojos ante semejante cursilería.

- Quien es este tío? Un Dios? – preguntó Suigetsu mirando los regalos con una ceja arqueada.

- Hmp no. Solo un idiota… - respondió Sasuke tajante.

- Un idiota que ha resultado ser el héroe de Konoha - le recordó Itachi. Su hermano bufó molesto. – Suigetsu, te toca.

El hombre agua acercó el pequeño maletín a la mesa de operaciones y lo abrió. Los tres shinobi observaron la jeringuilla asombrados. El líquido del compartimiento debía reanimar al kitsune. En verdad, Sakura lo había preparado todo a la perfección.

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-/Flashback/-

Sasuke entrecerró los ojos esperando la broma. No podía estar hablando enserio… o si? Al igual que el, el resto de Taka observaba a Sakura Haruno como si le hubiese salido una tercera cabeza.

- Puedes repetirlo, preciosa? Creo que no te he escuchado bien…. Me ha parecido entender que ibas a matar a Naruto. – dijo Suigetsu con una sonrisa nerviosa.

- Eso es exactamente lo que he dicho – respondió ella. Levantó uno de los frascos que había sacado de su bolsa y se lo pasó a Itachi. – No voy a darle la oportunidad a Danzo de acercarse a Naruto. Voy a aprovechar los cargos contra mi para atentar contra su vida. De ese modo, si Naruto muere… Shimura se verá obligado a postergar sus planes porque habrá dejado de tener su seguro contra Madara. Sin el bijuu, este se vuelve su enemigo.

- Es un buen plan… nos daría más tiempo para prepararnos, y tu podrías reclutar a tus amigos des de dentro. – entendió el Uchiha mayor. Suigestu volvió a removerse incómodo.

-Espera, espera! Nos estamos saltando la parte en la que te cargas a tu amigo!? – preguntó exasperado.

- Es una muerte aparente. Es un veneno de acción lenta. Itachi tiene el antídoto. Así que cuando vengáis a por mi, lo primero que tenéis que hacer será llegar hasta la morgue, y reanimar a Naruto.

- Bueno… vale! Pero enserio queréis infiltraros en la base del frente principal?! Es una misión suicida! – exclamó otra vez el espadachín. Sin embargo, sus lamentos fueron ignorados.

- Darles lo que ellos quieren… - murmuró Sasuke entendiendo el plan de la chica.

- Mientras tanto yo convenceré a los demás de la verdad.

- Te matarán si acusas abiertamente al Hokage – le recordó el Uchiha menor. Sakura sonrió arrogante.

- Eso déjamelo a mi. Estos son los planos de la base. Tenéis tres días para sacarme de ahí antes de que me ejecuten.

- Como sabes que te darán tres días?

- No lo se… pero es el máximo periodo de tiempo del que disponemos. Los entretendré hasta entonces, y reclutaré a cuantos pueda. A partir de esos tres días, el estado de Naruto será irreversible. – les explicó mientras les entregaba los planos. – Agarró una jeringuilla y se la pasó a Suigetsu. – Directa al corazón. De una estocada.– le instruyó. – Si la cagas, te mato. – lo amenazo. El espadachín tragó grueso mientras aceptaba su función.

- Puede que Danzo quiera quitarte de en medio antes de lo previsto – le dijo Sasuke. Ella sonrió.

- Tendré que arriesgarme… de todos modos, os haré llegar el veredicto de un modo u otro.

- Como? – preguntó Itachi curioso.

- Con un juego… - respondió ella con una sonrisa enigmática. Acto seguido, la pelirrosa se adentró en el bosque para entregarse a los ANBU de la Alianza.

-/Fin del Flashback/-

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El espadachín recordó la amenaza de la Haruno y sintió un sudor frío recorrerle el cuerpo.

- Hacerlo vosotros. – dijo Suigetsu pasándoles la jeringuilla. Sasuke entrecerró los ojos.

- Por que? – masculló entre dientes. Se negaba a salvar a ese dobe.

- Porque si la cago… esa preciosidad me matará a golpes – confesó con miedo. El líder de Taka arqueó una ceja incrédulo. Hasta mi equipo ha perdido el miedo que me tenía por esto…. Maldita molestia – pensó.

- Alguien viene! – exclamó Itachi alertado. – Rápido! Ocultaros!

Se escondieron como pudieron para no levantar sospechas, y dejaron que dos shinobis desconocidos entraran en la sala. Solo era un par de curiosos que venían a comprobar si la leyenda de la Hoja realmente había sido vencido.

- Vaya… así que es cierto. – dijo una voz triste al ver el cadáver de Naruto. – No puedo creer que Sakura-sama lo matara… parecían estar muy unidos.

- No te has enterado? La muy puta confesó haberlo matado porque lo amaba.

- Pues espero que se den prisa en eliminarla…. Menuda una – contestó la primera voz con rabia.

- No te preocupes. De hecho, la ejecutarán de madrugada – le informó. Los tres ninjas escondidos ensancharon los ojos atónitos. Eso era mucho más pronto de lo que esperaban.

- Sin juicio?! – exclamó el individuo horrorizado.

- Hokage-sama ha decidido no arriesgarse a que se fugue. Al parecer estaba liada con los Uchiha… – respondió.

- Con los Uchiha?! Eso si que no me lo esperaba. Pues que arda en el infierno… ya no me da lástima.

Tras comprobar que el kitsune había muerto, ambos hombres salieron del depósito. Los intrusos volvieron a acercarse al cuerpo de Naruto e Itachi revisó el reloj.

- Hay que sacar a Sakura de aquí – dijo Sasuke sorprendiéndose a si mismo por su tono urgente.

- Tenemos solo 20 minutos para que el estado de Naruto sea irreversible. Hay que salvarlo a el primero. – le contradijo Itachi. Sasuke iba a protestar pero su hermano no le dejó. – Ella estará bien, otuoto. Debemos seguir con el plan…

- Mierda! – se quejó mientras volvía a mirar a su amigo rubio.

Se acercó a el con la jeringuilla, y lo miró dormir. Chasqueó la lengua y entrecerró los ojos planteándose la opción de dejar que muriera. Sin la insistencia de Naruto, cumplir con su venganza sería mucho más fácil… Sin embargo, algo en el no se lo permitía. Aunque sonara masoquista… tener al dobe como eterno rival había dado sentido a su vida durante muchos años, y, por mucho que odiara admitirlo, su afán por no rendirse nunca con el, lo había hecho sentir relevante en ese mundo. Si, podría dejar que Naruto muriese en ese agujero… pero en realidad no era eso lo que quería. De pronto, el recuerdo de Sakura azotó su mente, y sus palabras resonaron como un reproche.

"Porque espero que para entonces hayas encontrado un nuevo propósito. Sería tan malo soñar con algo de nuevo, Sasuke-kun? Piénsalo bien… De verdad, no hay nada por lo que desees vivir?"

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Ah y Sasuke-kun? Si llegados el momento sientes la tentación de ir por libre y traicionarnos… te mataré. – añadió

Maldita sea! – pensó a la vez que sonreía de lado. Odiaba a esa molestia rosada… odiaba como había podido calarlo con tanta facilidad. Destapó la jeringuilla con cuidado y apuntó al corazón de Naruto. Exhaló el aire que había almacenado en sus pulmones para que no le temblara el pulso. Un paso en falso, y mandaría al dobe al otro barrio sin quererlo. Con firmeza y de un solo golpe, el Uchiha hundió el objeto punzante en el corazón del chico de oro inyectando el antídoto de golpe. Una vez suministrado, los tres desertores observaron a Naruto expectantes, pero este no se movió.

- La hicimos! Mierda, Sasuke! Le has dado demasiado fuerte y te lo has cargado! – exclamó el espadachín horrorizado. Sasuke rodó los ojos. Sabía que debían esperar a que la sustancia surgiera efecto. Pasados unos minutos, el también comenzó a desesperarse. Entonces, se acercó a Naruto y lo picó para que reaccionara.

- Usuratonkachi – lo llamó con desdén – Danzo se va a cargar a Sakura en un par de horas. Espabila – le dijo sin tacto alguno. Itachi revisó su pulso agarrando su muñeca pero negó con la cabeza. Nada…. El rubio seguía inmóvil. – Mierda, Dobe! Arriba! – exclamó cabreado mientras le golpeaba en el pecho.

De repente, los ojos zafiro de Naruto se abrieron de par en par, y este se incorporó a la vez que inhalaba sonoramente.

- Vaya… es realmente como una película de terror… - opinó Suigetsu al ver al muerto volver a la vida. Luego, empezó a toser frenéticamente.

El kitsune observó el lugar asustado y confundido. Su respiración seguía siendo errática y sentía que el corazón le iba a mil por hora. Se agarró el pecho con fuerza al sentir un dolor punzante, y entonces recordó que se había desmayado justamente por esa sensación.

- Que…? – iba a preguntar.

- Estabas muerto. Ahora, ya no – abrevió Sasuke. Naruto lo miró atónito. Muerto?! Paseó la mirada a su alrededor y vio que, en efecto, estaba en la morgue de la base. Un momento… estaban en la base?!

- Que demonios estáis haciendo aquí?! – gritó alterado.

- Naruto, baja la voz – le pidió Itachi. – Sakura ideó una plan.. no tuvo tiempo de explicártelo. Ella nos dijo como llegar hasta aquí y sacarte…

- Sakura…? – preguntó en un murmullo. De pronto, las imágenes de como había llegado hasta ese lugar lo azotaron. – Ella… me mató? – preguntó incrédulo. – Me siento como si me hubieran dado una paliza…

- Te lo dije, amigo – le comentó Suigetsu. – Las más guapas son las que están más locas…

- Era parte del plan, Naruto. Necesitaba alejarte de Danzo – le explicó Itachi.

- Ella… ella se entregó! Está bien?! – preguntó despertándose de repente.

- Van a ejecutarla esta madrugada – le contó Sasuke con toda la indiferencia que aun podía reunir. Naruto los miró aterrado.

- Que?! Como has dejado que esto llegara tan lejos! – gritó reprendiendo a su amigo pelinegro. Este lo miró incrédulo. Des de cuando convencer a Sakura de que su misión era un suicidio era su responsabilidad? – Tenemos que ayudarla! - exclamó intentando levantarse la camilla. Aun estaba demasiado débil.

- Oh de verdad? Premio novel para el rubio! No se nos había ocurrido! Solo pasábamos por aquí… - respondió el espadachín sarcástico.

Entonces, Naruto dejó de alterarse, miró a su antiguo compañero, y sonrió. Un enorme sentimiento de felicidad lo invadió al saber que, voluntariamente, el Uchiha había venido a salvarle, y que ahora salvarían a Sakura. Puede que Sasuke tuviera sus propios intereses egoístas en todo aquello, pero no era estrictamente necesario salvarle para llevarlos acabo. Aun así, lo había hecho….

- Teme – lo llamó. – Arigatou…

Sasuke quiso mantenerse indiferente pero le fue imposible. Entonces, supo que Naruto y Sakura ya habían derrumbado su primera barrera. Se estaba rindiendo a su calidez...

- No irás a abrazarme? – le preguntó el pelinegro burlón intentando que su orgullo siguiera intacto. La sonrisa de Naruto se hizo más grande. – Es la hora. – le informó. Los ojos zafiro de Naruto relampaguearon de excitación.

- Lo es – concordó el. – Salvemos a Sakura-chan, y acabemos con ellos.

Entonces, Sasuke sonrió. Sonrió porque supo que no se había equivocado al salvar a su amigo. Naruto lo ayudaría en su venganza tal y como Sakura había prometido, y, por primera vez, el Uchiha se sintió comprendido. Ya no estaba solo. Todos los integrantes del equipo tenían tantas razones como el para odiar a esos cabrones del consejo, y aunque sus acciones no tuvieran el mismo propósito, estaban unidos otra vez. Unidos por una sola misión: Despertar la voluntad de fuego nuevamente en los corazones del los shinobis aliados; derrocar al malnacido de Danzo Shimura y su séquito de ANBU Raíz; y extirpar el tumor/consejo que había matado los ideales de Konoha.

Oh si, había llegado el momento, y, esta vez, venganza y rebelión, destrucción y utopía, iban de la mano...

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Continuará…