Capítulo 7: Fisura

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"El mundo nos rompe a todos, y, después, muchos son fuertes en los lugares rotos."

- Ernest Hemingway

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Ubicación: Centro de Detención – Base de la Alianza, Frente Norte.

Hora: 5:00 a.m.

Plic…. plic…plic...plic…

El sonido incesante y tortuoso de ese goteo lento despertó a Sakura devolviéndole la conciencia. Entrecerró sus ojos para poder ajustarse a la oscuridad de su celda y levantó la mirada hacia el techo. Ahí estaba… el origen de aquel irritante sonido. Al parecer una de las tuberías presentaba una pequeña fisura, y el agua se filtraba por ella aterrizando en el suelo de ese asqueroso agujero. La pelirrosa frunció los labios en una mueca de desagrado. Esa grieta y su filtración también explicaba el desagradable olor a humedad. Estás en un calabozo… que esperabas? La suite presidencial? – se recriminó a si misma mientras sonreía con ironía. Se incorporó aguantando el dolor que le causaban sus fracturas, y se sentó apoyando la espalda contra la pared. Observó sus manos aun encadenadas. Le habían cambiado las esposas de chakra por una electrocutantes. Será sádico… - se dijo adivinando de quien había sido la idea de usar ese juguete de tortura. Danzo quería asegurarse de que no escapara. Realmente le urgía matarla…

Plic…plic…plic..plic…

La pelirrosa bufó molesta. Des de luego, ese aislamiento volvería loco a cualquiera. Cerró los ojos para intentar distraerse. No quería admitirlo, pero estaba nerviosa. Quedaba una hora para la ejecución si los ANBU nos se animaban a visitarla en su celda antes de lo previsto. Había jugado todas sus cartas, y ahora solo podía esperar, pero si los demás no seguían el plan... Sus ojos se aguaron solo de pensar que quizás Itachi no había llegado a tiempo… si era así, Naruto ya habría muerto. Ahogó un sollozo al imaginarse que el rubio hubiese muerto por su culpa. En ese caso, ella iría detrás. Se negaba a vivir en un mundo donde el no estuviera presente. Por otro lado, Sasuke le preocupaba. Ella le había dado todos los planos de la base, pero si este se enfrentaba solo a Danzo, y decidía ir por libre… todo su esfuerzo no serviría para nada. No dudaba que el Uchiha pudiese acabar con el Hokage, pero no debía hacerlo en un bunker lleno de mujeres y niños. Si actuaba bajo uno de sus arranques de ira, el pelinegro jamás dejaría de ser un criminal, y la Alianza lo perseguiría hasta matarlo.

Sería ese su final? Suspiró temblorosa. Al igual que la fisura de la pobre tubería, su voluntad de fuego se deshacía con cada gota que salpicaba ese mugriento suelo. Erosionándose... Ella no quería morir. No sin saber que sus compañeros estaban bien, pero estaba tan cansada...Entonces, sumida en su momento de debilidad, Sakura deseó no haber empezado todo aquello. Ojalá hubiéramos salido pitando de aquí cuando tuvimos la oportunidad - pensó apagada mientras se dejaba llevar por sus recuerdos.

-/Flashback/-

Cuando Sakura terminó su turno en el centro médico, esta volvió a su habitación para cambiarse. Había quedado con sus amigos para celebrar el compromiso de Neji y Tenten, y tomar algunos tragos. La pelirrosa suspiró cansada mientras se lavaba los restos de sangre de sus manos. No estaba de humor. Aunque se alegraba por sus amigos, su reciente descubrimiento la atormentaba. Además, ese día había perdido a tres pacientes, y, a pesar de que sabía que salvarlos a todos era imposible, nunca le resultaba fácil aceptar sus fracasos. Aun así, debía asistir. Los demás habían hecho el esfuerzo de terminar sus misiones a tiempo para poder juntarse, y, solo por ello, Sakura sentía la obligación de pasarse a saludar.

Con el paso de los años, los civiles que habitaban en el refugio de la base habían retomado sus actividades para intentar llevar una vida normal a pesar de la guerra. Por eso, reformaron algunas salas del bunker para que la población pudiera reunirse, festejar, y evadirse de lo que ocurría más allá de sus muros. Al principio, Sakura creyó que era una estupidez que montaran un bar/cafetería en un centro militar, pero luego comprendió que todos necesitaban una via de escape para no enloquecer. Los shinobi que regresaban de sus misiones con la mitad de sus hombres en bolsas para cadáveres necesitaban desahogarse de algún modo, y brindar por sus compañeros caídos en combate los aliviaba. No era una estupidez…. sino humano.

Salió del baño cuando terminó de asearse, y se encontró con la chismosa de su mejor amiga tumbada en su cama. Ino sonreía burlona mientras sujetaba la cazadora naranja y negra de Naruto enseñándosela como si de la prueba de un delito se tratara. Le despampanante rubia tenía preparados una serie de comentarios nada decorosos para echarle en cara por que la ropa del rubio estaba en su habitación, pero frunció el ceño nada más ver a la Haruno entrar. Algo más importante había captado su atención.

- Por Dios, estás horrible! – exclamó horrorizada al ver a su amiga. Sakura bufó fastidiada.

- Entre tu y Shikamaru vais a conseguir machacar mi autoestima – masculló molesta. Por que sus amigos no se cortaban un pelo? Ino la miró expectante, y ella suspiró. –Cerda, llevo doce horas en quirófano… Por supuesto que luzco horrible! – le reclamó.

- Lo siento… - murmuró su amiga. Ella sabía que Sakura no se veía mal por la operación. La chica tenía más aguante que nadie. Lucía mal porque sabía que no había conseguido salvarlo a pesar de esas doce horas.

- Ya… - murmuró Sakura con voz derrotada. Se colocó el chaleco de Kakashi, y se soltó el pelo mientras se miraba al espejo.

- Bueno! Ahora deja de machacarte! Hoy es noche de celebración! – exclamó la rubia intentando animarla. Se levantó de la cama y agarró el cepillo para peinar a la Haruno. – Es increíble como te crece el pelo… lo tienes hermoso. - La pelirrosa sonrió.

- Gracias… - susurró. Ino sonrió burlona.

- Vas a contarme que hace medio armario de Naruto en tu armario? – le preguntó insinuante.

- Quiere que vivamos juntos – abrevió la Haruno. Ino ahogó un grito de emoción. – Como amigos… -le aclaró. La expresión de la Yamanaka se tornó escéptica.

- Que tiene ese niño en la cabeza? Serrín? – preguntó indignada. Sakura rio ante la broma. No podía coincidir más. – Le has dicho lo que sientes?

- Claro que si – confesó ella. – Pero cree que aun estoy enamorada de Sasuke – masculló cansada. Los ojos de la rubia la escudriñaron.

- Y lo estás? – le preguntó sospechosa.

Sakura observó su reflejo. A pesar de que ya no quedaba rastro de la niña que una vez fue… sentía que una parte de ella aun estaba anclada en el pasado.

- No lo se – admitió. La rubia suspiró derrotada. Su amiga había sufrido tanto por el Uchiha.

- Frente… No puedes seguir amando a un fantasma – le dijo con cariño pero con dureza.

- Ino… acaso no somos todos fantasmas de nuestro pasado? – le rebatió.

Ella nunca supo a que se refería Sakura, pero la pelirrosa pensaba en todas y cada una de las vidas que se habían visto afectadas por los malditos caprichos de Danzo. Todos habían cambiado con la guerra, pero no había nadie que no recordara con nostalgia lo ignorantes y felices que una vez fueron.

Siguieron conversando hasta que Sakura lució un poco más decente. Entonces, se encaminaron al bar. Cuando llegaron, el resto ya se encontraba celebrando. La pelirrosa se acercó a felicitar a la pareja, y abrazó a Tenten con todas sus fuerzas. Idolatraba a esa mujer y la fuerza de su espíritu. A pesar de toda la gente que había perdido, su carácter seguía siendo tan vital como el primer día.

Se sentó junto a Ino y Shikamaru a la vez que pedía una botella de sake. Sus dos amigos la miraron con desaprobación pero ella hizo ver que no los veía. Parte de ella, también necesitaba evadirse. Sabía una gran verdad y no podía revelarla… aun. Se sentía tan mentirosa…

Treinta minutos después, ya se había bebido la mitad, y los efectos del alcohol llegaron a ella.

- Alguien no deja de miraaarte – le canturreó su amiga con tono juguetón.

Buscó con la mirada para ver a que se refería haciendo un gran esfuerzo para apartar la neblina que amenazaba su sobriedad. Rodó los ojos al encontrarse con la mirada ladina de Genma. Ese hombre nunca se daba por vencido. Si bien Shiranui era un hombre apuesto, un gran amigo, y un seductor nato, Sakura le había dejado muy claro que el encuentro pasional que habían compartido semanas atrás había sido producto del alcohol mezclado con uno de sus arrebatos emocionales, y que este no se volvería a repetir. Genma ensanchó su sonrisa al ver la actitud fastidiada de la Haruno. Por alguna extraña razón, le gustaba que esa chica se mostrara firme ante el. La hacía diferente a las demás. Caminó entre la gente para sentarse a su lado, y Sakura fulminó a Ino con la mirada cuando vio que esta se alejaba con Shika para darles intimidad. Cerda traidora! – pensó para si.

- Gemna… no estoy de humor – le dijo antes de que el hombre pudiera decir nada. Este solo le sirvió otra copa de su botella.

- Un día duro? – le preguntó. Ella solo asintió. – Y aun así has reunido fuerzas para venir aquí? Eres una buena amiga… - la animó. Sakura hizo una mueca. Ella no estaba tan segura de que lo fuese. – Aunque ya deberías saber que hacer… esto, es necesario.

- El que? Beber? – inquirió pícara. Genma negó con la cabeza mientras sonreía.

- Compartir tanto tus momentos de tristeza como de alegría con nosotros. Míralos a ellos… - le dijo mientras señalaba a Neji y Tenten que se besaban en la barraba. Ambos amantes rebosaban de felicidad. – Puede que mueran mañana, pero eso no les ha quitado las ganas de vivir hoy. Lo mismo has de hacer con los momentos malos. Déjate consolar. Para mantenernos cuerdos… La amistad y el amor son lo único que nos impulsa a seguir luchando.

- Esa es tu nueva estrategia para ligar? – le preguntó la Haruno con burla. El castaño soltó una carcajada.

- Que te preocupa, Haruno? – le preguntó intuitivo. La chica suspiró cansada.

- Has dicho que crees que soy buena amiga, pero… yo no lo creo- intentó decir. Genma la miró confundida, y ella calló durante unos segundos. Luego intentó expresarse mejor. – Vale, a ver… que Neji y Tenten den el gran paso me alegra, pero… también me molesta. Es como si aceptaran esta mierda de vida, y aun así pudiesen ser felices! Se casarán en este agujero porque no creen que vayan a salir de el, y han dejado de soñar con la posibilidad de una boda en los jardines de la mansión Hyuga… en Konoha. Y aun así… son felices - explicó irritada mientras observaba su copa vacía. La verdad es que no podía importarle menos los detalles de la boda de sus compañeros, pero el hecho de que aceptaran una guerra que en realidad era una completa farsa hacía que le hirviera la sangre. No era culpa de sus amigos. Ellos no sabían nada, y los envidiaba por ello…. Envidiaba su ignorancia… su felicidad. Una parte de ella quería desentenderse de todo aquello y olvidar lo que Itachi Uchiha le había contado, pero era imposible. Un profundo sentimiento de culpa invadió a la Haruno. – Es que nadie se pregunta por que demonios parece que siempre vamos un paso por detrás de Madara?!

- Todos los días… - respondió el. La fatiga en su voz era evidente. Sakura volvió a sentirse mal por aguar la fiesta a su amigo.

- Es solo que… hay algo que no está bien. – dijo suavizando su tono de voz. Quería gritar el que, pero no pudo. Luego, miró al chico con el rostro de disculpa. – Sigues pensando que soy una buena amiga?

- Bueno… puede que se me haya pasado todo el lívido que sentía hace unos minutos, pero si. – le bromeó. Sakura se carcajeó amarga.

- Esa es mi nueva estrategia para ahuyentar a los ligones – soltó haciéndolo reír nuevamente.

- Solo digo… que no pasa nada por no estar conforme con todo esto. – le dijo. Sakura sonrió con sinceridad. Agradecía escuchar aquello…– La gente que no se conforma es la que cambia el mundo, Haruno. Adivinas quien nos lo ha demostrado repetidamente? – le preguntó el mientras miraba a la multitud con su sonrisa.

Sakura dirigió su mirada en la misma dirección y sonrió al toparse con la deslumbrante sonrisa de su compañero. Si, Naruto le había enseñado a no querer rendirse nunca, y si no fuera por su perseverancia, ella no habría llegado viva tan lejos. Sonrió a Genma mientras este le hacía una señal para que fuera. A esas alturas, lo que Sakura sentía por el kitsune ya no era un secreto para nadie. La pelirrosa se levantó, y caminó hacia su amigo y cómplice. Que el también supiera la verdad le hacía sentirse menos… sola en todo aquello. Sus mejillas se sonrojaron al cruzar su mirada con los zafiros de Naruto, y no supo si era producto del alcohol o de los nervios.

- Te he estado buscando, Sakura-chan! – le recriminó el al verla llegar. – Que hacías con el pervertido de Shiranui?

- Me enseñaba estrategias para ligar – le contestó ella con una sonrisa enigmática. Naruto la miró extrañado, pero lo dejó pasar al ver como un par de músicos decidían dedicarles una canción a los novios.

- Bailemos, dattebayó! – exclamó el rubio dejando su cerveza, y agarrando la mano de Sakura para llevarla a la improvisada pista de baile.

Naruto abrazó la cintura de Sakura, y empezó a balancearla. A pesar de su falta de delicadeza, la pelirrosa encontró que su gesto estaba lleno de ternura. Todas las parejas del lugar imitaron a los chicos, y danzaron al compás de la tenue melodía. No era una gran fiesta, pero, definitivamente, era el único rincón de felicidad en ese agujero.

- Siento lo de tus pacientes… - murmuró Naruto mientras usaba la mano en su cintura para apegarla a su pecho. Sakura cerró los ojos y aspiró el aroma que desprendía su compañero. Había algo en el olor de Naruto que la encandilaba.

- Nunca es fácil… - admitió ella dolida. – Pero no duele tanto cuando estás aquí… - admitió. Los ojos de Naruto brillaron con amor.

- Siempre estoy contigo, Sakura-chan. Esté donde esté. – afirmó el. Sus ojos se cristalizaron y reunió el valor para decirle lo que tenía que decir.

- Naruto… crees que somos egoístas por querer hacer esto a nuestra manera? – le preguntó con voz temblorosa. Sus ojos estaban fijos en la felicidad de los jóvenes Hyuga y Ama. Naruto suspiró.

- Se que es difícil mentir a nuestros amigos, Sakura-chan… pero hemos de ser cautos, y cuando llegue el momento lo sabrán.

- Puede que no quieran saberlo… - murmuró. Naruto frunció el ceño interrogante. – Incluso con la guerra, ellos han encontrado la forma de ser felices, y lo que sabemos pondrá su mundo patas arriba.

- Creía que odiabas a los conformistas – le cortó el. Sakura se estremeció en sus brazos.

- Y los odio pero… sería mucho más fácil si no tuviéramos que…

- Liderar la revolución? – finalizó el entendiendo el cansancio de la chica. Eran muy jóvenes y tenían una inmensa carga sobre sus hombros. – Tienes dudas? Podríamos huir… - dijo de repente. Sakura ensanchó los ojos.

- Tu? Huyendo? – preguntó divertida. – No es tu estilo… Además, se que deseas restablecer Konoha para ser Hokage.

- Es verdad – admitió el. – Pero des de que hablamos con Itachi mis prioridades han cambiado. Quiero arreglar las cosas como Hokage, pero me he dado cuenta de que no necesito el título para cambiar el mundo, y mucho menos para ser feliz.

- Y cuales son ahora tus prioridades?

- Pues el teme es una de ellas! – le confesó. Sakura rio sabiéndolo. Naruto nunca se rendiría con Sasuke… jamás. – Ahora más que nunca necesita nuestra ayuda.

- Lo se… - admitió ella.

- Y, luego, estás tu.

- Yo? – preguntó ella dejando de bailar para mirarlo a los ojos. La pelirrosa observó como las marcas zorrunas de las mejillas del rubio se combinaban con el tono rosado de su sonrojo dándole un aire infantil y adorable.

- Si llegado el momento tengo que escoger entre tu y la rebelión, Sakura-chan… No dudaré. Solo pídeme que huyamos… – le dijo con el rostro serio. Los ojos de la pelirrosa se cristalizaron. Parecía tan sincero…

- Claro, cielo! Nos refugiaremos en el País del Te, y construiremos una granja. Yo venderé mis hierbas medicinales, y tu ordeñarás vacas – bromeo la chica intentando quitarle hierro al asunto. La verdad era que la idea de escapar de sus responsabilidades era tentadora.

- No se me dan muy bien los animales… - murmuró Naruto con seria preocupación. Sakura sonrió divertida al ver que el chico la había tomado en serio. – Pero podemos dejárselo al teme. Yo prefiero ser pescador! – exclamó jovial.

La pelirrosa ahogó una carcajada ante la imagen que se reprodujo en su cabeza. En otro momento de su vida habría pagado por ver a Sasuke ordeñar vacas y a Naruto pescando. Ambos compitiendo como cuando eran niños, y alentándose a superarse. Sería algo excéntrico pero maravilloso de ver al mismo tiempo. Suspiró mientras besaba el hombro del rubio, y retomaba la danza.

-Ese momento no llegará, Naruto. No tendrás que escoger… – le susurró ella volviendo a abrazarlo. – Te seguiré hasta el fin del mundo si es necesario. Lo haremos por ellos – dijo solemne mientras señalaba a sus amigos absortos en la celebración. – Por Sasuke… y por nosotros.

-/Fin del Flashback/-

Una lágrima rodó pos su mejilla al recordar ese día. Esa noche, Naruto y ella siguieron bailando hasta que la feliz velada llegó a su fin, y, cuando regresaron a su habitación, ninguno de los dos volvió a hablar del tema. Aun así, el deseo de escapar juntos nunca se disipó del todo. Siempre estuvo ahí como un anhelo inalcanzable, pero no podían, y Sakura sabía muy bien por que. Dos días después de la fiesta de compromiso, el escuadrón de Genma Shiranui sufrió una emboscada cuando se trasladaban a la base Este, y ella tuvo que dictaminar su muerte. Alguien los había vendido…

El sentimiento de rabia e impotencia al recordar la muerte de su amigo volvió a encender su llama de determinación. No podía romperse aún… debían luchar. Se lo debía a todas y cada una de las personas que habían muerto por culpa de los juegos de Danzo. No le dejaría ganar.

Plic…plic…plic…plic…

- Maldita sea! Cállate! – exclamó Sakura harta de aquel sonido.

De pronto, sintió unos pasos acercarse y vislumbró el rostro de uno de los ANBUs de Danzo. No llevaba su máscara, así que la chica lo pudo reconocer con facilidad.

- Perdonad Sakura-hime, estáis incómoda? – le preguntó con burla. Ella frunció el ceño. Ese individuo nunca le había caído bien.

- Kai – lo nombró indiferente. – Tanto te ha degradado Danzo que ahora haces de niñera? – le preguntó. El aludido la miró rabioso, y activó la electrocución de sus esposas haciendo que esta gritara a la vez que se sacudía entre espasmos – Aaarg!

- En realidad, hime, yo prefiero verlo de este modo. Hokage-sama me ha dado el privilegio de convertirme en tu verdugo. – le explicó. Sakura ensanchó los ojos. – Exacto! voy a ser yo el que te mate.

- Cuidado Kai…No querrás que la gente descubra que disfrutas con esto? Hoy en día dejan subir a ANBU a cualquier psicópata que disfrute matando. – contraatacó ella.

- Oh no! Eso sería inapropiado. – negó el irónico. -Pero entre tu y yo preciosa… Llevaba mucho tiempo queriendo hacer esto, y si lo voy a disfrutar - le confesó. Sakura pudo ver la diversión y el sadismo plasmado en su rostro. Una nueva descarga la azotó – Te quedan treinta minutos. Tu últimas palabras?

- Cuando salga de aquí, te mataré. – espetó ella con desprecio mientras se recuperaba de la tortura. El ANBU volvió a reír.

- Suerte con eso, hime – se jactó mientras se daba la vuelta.

Sakura maldijo toda la estirpe de la Raíz ANBU, y deseó que sus compañeros llegaran a ayudarla. El tiempo se estaba agotando, y, a ese ritmo, no aguantaría mucho. Vio como Kai se dirigía a hacia la salida, pero este no pudo llegar. De pronto, un temblor empezó a sacudir el terreno alertándola.

Pero que..?! – intentó decir el ANBU.

La chica se pegó a la pared intentando alejarse lo máximo de la puerta, pero era demasiado tarde. Una fuerte explosión azotó la base derrumbando el techo del calabozo, y enterrando a la pelirrosa bajo sus escombros.

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Ubicación: Base de la Alianza, Frente Norte.

Hora: 5:30 a.m.

Cuatro sombras se movían a gran velocidad por los pasadizos de la base. Era increíble como en tres años, los shinobi de la Alianza habían construido semejante infraestructura bajo tierra. Era como un laberinto. Frenaron de golpe cuando escucharon unos pasos acercarse, y se escondieron hasta que los guardias pasaron de largo.

- Naruto – lo llamó Itachi en un susurro. – Hay que darse prisa – le preguntó.

- Por aquí! – exclamó mientras retomaba su camino.

Sin embargo, no avanzaron ni veinte metros cuando volvieron a sentir la presencia de unos ANBU Esta vez eran bastantes, y estaban rodeados. Sasuke activó su Sharingan listo para acabar con los obstáculos que les impedían llegar a la pelirrosa pero el rubio no se lo permitió.

- Aun no – le dijo colocándole una mano en el hombro. El Uchiha frunció el ceño.

- Si nos paramos a cada rato… no llegaremos – le avisó.

- Si atacamos aquí, lo civiles se verán envueltos en el fuego cruzado. Además, si alertas al séquito de Danzo no podremos llegar hasta el – rebatió Naruto. El pelinegro gruñó pero relajó la postura. Como odiaba volver a tener conciencia…

Por otro lado, Itachi sonrió de lado al ver la interacción de su hermano menor con el Uzumaki. El había tenido que moler a golpes a Sasuke para hacerlo entrar en razón y alejarse de Madara, pero sabía que al final este había cedido más por interés que por auto-reflexión. En cambio, ese rubio cabeza hueca parecía llegar a el de formas en las que el jamás conseguiría. Puede que a Sasuke le exasperara ser paciente y actuar moralmente, pero, con ello, Naruto estaba consiguiendo devolverle su humanidad.

No obstante, su discusión acabó siendo inútil cuando sintieron las paredes temblar junto al estruendo de una explosión. BOOM! Todos tuvieron que sujetarse para no caer, y aguantaron la respiración para no inhalar el polvo que se había levantado. Los zafiros del rubio se ensancharon con pánico. Acaso los estaban atacando?!

- Pero… que?! – exclamó Suigetsu alarmado.

BOOM! Una nueva explosión, otra sacudida, y las alarmas del bunker saltaron. Con el sonido de las sirenas, shinobis de todos los calibres empezaron a correr por los pasillos de un lado al otro poniendo a los no combatientes a cubierto, y armándose hasta los dientes para defenderse en contra del enemigo. Genial… - masculló el espadachín al observarlos. No solo se habían mentido en la boca del lobo, sino que habían escogido el peor día para hacerlo.

- Mierda! – escupió Sasuke cabreado. Como podían tener tanta mala suerte?! Justo cuando se infiltraban para sacar a la Haruno quien estaba a punto de ser ejecutada… el ejército enemigo los atacaba. A no ser….! Los orbes azabache del Uchiha se entrecerraron con sospecha – Sakura – nombró un susurro.

Naruto miró a su amigo con miedo, y se temió lo peor. Itachi comprendió al instante lo que su hermano estaba pensando. Podía ser que aquel ataque no fuese una coincidencia? Y si Danzo sabía que venían? Podría haber preparado un ataque con Madara para pillarlos por sorpresa…

- Hay que ir a por ella, ya! – exclamó el rubio.

- Espera, Naruto – lo paró. – Puede que sea una trampa… - intuyó Itachi. Si Shimura había preparado aquello, puede que estuviese al tanto de su plan. En ese caso, los estarían esperando para matarlos junto a la chica. Naruto soltó un bufido.

- Me da igual! No la dejaré – contestó firme. – De hecho, creo que es mejor si voy yo a buscarla.

- Ni hablar – espetó Sasuke. No iba a quedarse al margen, escondido como una rata… otra vez no.

- A mi no me están esperando! Creen que estoy muerto! – intentó defenderse.

- Y debes seguir muerto, Naruto. Al menos por ahora… – lo reprendió Itachi. – Recuerda el plan.

- A la mierda el plan! Si es una trampa, la aprovecharán para matar a Sakura-chan sin testigos!

- El dobe y yo iremos juntos. Tu y Suigetsu asegurad una vía de escape. – dictaminó Sasuke. El kitsune sonrió orgulloso.

Itachi miró a su hermano que negó con la cabeza. Conocía a Naruto. Sabía que no conseguirían hacerle cambiar de opinión, y el tampoco lo haría, así que tendrían que ajustarse a ese nuevo contexto. Debían extraer a Sakura, llevar el golpe de estado fuera de la base, donde no hubiera civiles, y encargarse del enemigo. Todo al mismo tiempo, y por eso debían separarse. Finalmente, el primogénito Uchiha accedió.

- Tened cuidado – les dijo. Estos asintieron, y los vieron partir de vuelta a la superficie.

- Bueno, teme… parece que somos tu y yo contra el mundo, dattebayó! – bromeó el rubio cuando se quedaron a solas. Sasuke puso los ojos en blanco.

- Mira que eres empalagoso… - se burló. Aun así, sonrió de lado al volver a verse luchando codo con codo con el jinchuriki. Lo había extrañado… - Listo?

- Hai! Veamos que nos tiene preparado esa rata – contestó Naruto ensanchando su sonrisa.

Se disponían a avanzar para salvar a su pelirrosa, cuando una figura emergió de las sombras y caminó a su encuentro. Naruto abrió los ojos sorprendido, y Sasuke frunció el ceño.

- Tu?! – exclamaron ambos a la vez. Que demonios estaba ocurriendo ahí?

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Continuará…