****Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen ****
MADRUGANDO
¿Pero qué carajos me está haciendo esta mujer? Despierto empapado en sudor, con la entrepierna dolorida y la cabeza revuelta con tantas ideas. Demonios, esto no me pasaba desde hace años. Miro el reloj en mi mesita de noche, son las 4:30 am.
No es necesario que trate de recordar el sueño fue tan vívido que se me antoja tratarlo como una memoria, como algo real. Debe ser la remembranza de su proximidad, de su figura pegada a mi costado lo que me hace palpitar, siento la piel arder y mi sangre espesarse y recorrer mis venas como si fuera lava, calentando cada parte de mi cuerpo pero concentrándose en mi ingle. Desde aquella noche en las vacaciones que compartimos no me puedo sacar de la cabeza la multitud de fantasías que evoca en mi.
Lo recuerdo, antes de caer dormida dijo mi nombre anteponiendo un adjetivo posesivo, que también he usado para referirme a ella cuando estoy solo, hinchiendo mi corazón más allá de imaginable, haciéndome sentir digno merecedor su afecto.
He pensado mucho en esa noche. La abracé tan fuerte que mis extremidades dolían y se entumecieron pero por Dios que disfruté, ¡no!, gocé infinitamente sentirla pegada a mi cuerpo. Me mantuve despierto lo más que pude, percibiendo su calidez y su aroma, beneficiándome de su abrazo, sintiéndome el dueño del puto mundo porque la tenía como siempre quise, a mi lado. Cuando el cretino de Morfeo comenzó su magia en mi, decidí despedir el momento dándole un delicado beso en la cabeza, sobre su coronilla so pena de sufrir por no hacerlo libremente, a mi antojo. Lo sabía y lo hice.
Esa noche la atesoro en mi corazón pero también me inquieta cuando la evoco en sueños, sueños subidos de tono que me trastornan. A veces me parece sentirla buscar mis labios con los suyos dándome un beso suave y casto; otras la necesidad por su sabor es tan urgente que me veo besándola incansable, deleitándome con su humedad y calidez; las más (debo confesarlo) los besos no son suficientes y la recorro con mis manos, detallo su figura con las yemas de mis dedos llenándome con la tersura y cremosidad de su piel, ella responde a mis caricias, las devuelve convirtiéndome en jalea y nosotros…
Benditas ensoñaciones, parecen tan reales que...pero sólo son placebos para este corazón enamorado. Lo sé, lo entiendo y lo acepto. Ella es tan bella, tan interesante, impresionantemente inteligente, carismática, graciosa, tan enérgica, en suma, es tanta mujer que temo jamás estar a su altura… salvo cuando me mira con ese extraño fulgor y me sonríe como a nadie más. ¿Será posible que su cariño sobrepase el de amigos, será similar al que siento por ella o son engaños, trucos y bromas que me juega la mente?
Imposible saberlo, por el momento lo único verdadero es que he de cambiarme una vez más y que mi cordura se nubla ante el deseo.
Miro nuevamente el reloj, pasan de las 5:00 am, mejor empiezo mi día con una ducha bien fría a ver si puedo calmar mis ímpetus, igual ya no puedo seguir durmiendo así como me siento.
