***Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen ***

N/A: amigos, habemus nuevo apartado. La muy desgraciada de Panchita estuvo en silencio mucho tiempo para mi gusto. Es algo ligerito, rosita como me gusta, pero con mucho cariño. Los dejo leer.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

VALENTÍN

Dos meses, poco menos de dos meses siendo el hombre más feliz sobre la faz de la tierra, dos meses siendo novio de la hermosa Helga, una loba enfundada en traje de corderito.

Está por demás apuntar que jamás celebramos San Valentín pero siendo ahora lo que somos (me emociono cada vez que lo pienso) nos pareció un buen momento para hacerlo, preparé una apetitosa cena: pastel de carne envuelto por completo en tocino (su favorito), una guarnición de puré y otra de verduras salteadas. Sé que no es gran cosa pues definitivamente no soy el mejor cocinero pero heme aquí, completamente enamorado…. Y enojado.

Tres horas la he esperado, tres malditas horas sentado aquí como un idiota, lo positivo es que lo hago en mi departamento y no en un restaurante donde a la vista de todos mi situación sería por de más lamentable. La impuntualidad es algo que siempre he odiado pero en ella nunca me molestó hasta ahora y creo que con toda la razón del mundo porque ya somos novios, ¡NOVIOS!, por Dios santo y eso implica que debería tener más cuidado en esos aspectos, ¿no? ¿O estaré equivocado? La etiqueta del noviazgo trae consigo responsabilidades y expectativas, tampoco es que tuviera el millón de relaciones pero sí las suficientes para saberlo.

Fúrico, me paseo como león enjaulado, recorro el departamento completo (lo digo como si fuera enorme), me asomo por las ventanas, abro la puerta y nada, no llega, no está aquí. Por fin me siento, suspirando y pensando que tal vez el único emocionado con esta situación soy yo, es posible que no le guste tanto. Era cuestión de tiempo para que Helga se diera cuenta, sé que en navidad incluso me confesó su amor, que durante estas semanas he sentido que así es cuando me mira y me besa. Me parecía imposible que Helga me amara en ese entonces y me lo sigue pareciendo ahora.

Cavilaciones sin sentido, lo sé, porque si ella no me quisiera, si no le gustara, jamás me habría aceptado como su pareja… perdón, novio, porque todavía somos novios y de manita sudada. Cómo la deseo, ¡DIOS! Compulsivamente, pero la respeto demasiado para obligarla a hacer cualquier cosa que no quiera.

Un suspiro prolongado me provoca dolor en los pulmones, no debería pensar tanto en esto. En fin. El pecho me duele, es mi corazón lastimado por la angustia y la desesperación. De haber sabido que la zozobra sería mi pan de cada día, ¿habría hecho todo igual? Claro que sí, sin dudarlo tomaría la misma decisión, incluso lo habría hecho en el mismo momento porque me permitió conocer su carácter, aprender de sus gustos, apreciarla y enamorarme irremediablemente de ella.

Miro el reloj que marca casi las once de la noche y me pregunto si al menos llegará, si me pedirá disculpas o hará lo que normalmente hacía después de llegar tarde a cualquier salida o reunión, "no te vas a morir por esperar un poco, Johanssen" sí, algo parecido.

Será mejor que recoja la mesa, la comida se enfrió hace rato, las velas están a punto de consumirse, la bebida se calentó. En cuanto inicio la limpieza de la barra, el tintineo de unas llaves me sobresalta.

Es ella, saberla cerca hace latir mi corazón desaforadamente pero lo calmo y me preparo para atacar, estoy tan enojado, tan furioso que cierro las manos en puños y giro lentamente.

Abre la puerta y con la cabeza gacha atraviesa el umbral. En cuanto me ve, corre hacia mi sin siquiera notar mi ceño fruncido. Arroja la bolsa al piso y se cuelga de mi cuello abrazando mis hombros y enrollando sus piernas alrededor de mis caderas, he de sostenerla o podría caer. Así que la posición colérica de poco sirvió, ¿eh?

Me besa el rostro relajando los músculos que mostraban mi molestia y termina el encuentro con un gran beso apasionado que reaviva mi corazón.

- Siento mucho la tardanza, cielo – me dice tomando un respiro – un vehículo que venía adelante perdió el control y provocó un accidente, por eso me tardé. Temí tanto no volver a verte – sus ojos azules velados por las lágrimas. Mi estómago se revuelve ante la escueta explicación.

- Cariño, ¿pero qué…? - la examino detenidamente no hay rasguños, se ve bien y sana pero su expresión denota susto. La abrazo muy fuerte, para que sepa que la protegería con mi vida si fuera necesario y la beso tierno hasta calmarla – te amo – susurro contra sus labios.

- Yo también – responde mirando intensamente dentro de mi alma.

Lo sé ahora, toda inseguridad que sintiera minutos antes de su llegada se esfuma convirtiéndose en un mal recuerdo, una bruma que se disipa con cada segundo que me pierdo entre sus labios, con cada caricia que sus suaves dedos hacen a mi piel. Me resulta imposible soltarla o bajarla siquiera, absolutamente imposible pues la certidumbre de sabernos finitos, de que mi rubia estuviera a poco de sufrir un accidente y la posibilidad de perderla me abruman. Necesito calmarme y saber que al menos le di todo lo que podía, por eso sigo besando su linda y carnosa boca, probando su sabor, perdiéndome en su calidez. Jadeantes nos separamos apenas lo justo para mirar en los ojos del otro. El momento ha llegado, no puedo pensar en nada más que en ella, en compartir mi intimidad con esta diosa, en ser uno con mi Helga. La amo, demasiado… Y en sus ojos puedo ver correspondencia. Me ama.

Nos despedimos de la cena, del mundo, de nosotros, de todo. La llevo a mi recámara, esta noche le entregaré, al desnudo, mi corazón.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

N/A: disculpen las erratas que pudieran encontrar, la verdad, lo releí varias veces pero siempre la vista me traiciona y alguna se escapa de las garras de la corrección.