***Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen ***
N/A: amigos, algo de sabor para continuar, Panchita anda con todo.
¡Que disfruten!
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SE AVECINA UNA TORMENTA
Estoy tan aburrido sin ella, pasaron apenas unos días pero para mí es como si se hubiera ido desde hace meses. No logro concentrarme en el trabajo, incluso me han llamado la atención por unos cálculos equivocados.
El abrumador silencio en mi vida me recuerda incesantemente a la loca rubia que deambula siempre por este pequeño departamento. La visualizo en cada recodo: la miro sobre el sillón con las piernas dobladas mientras come alguna chuchería y se entretiene con las luchas; en la cocina ataviada con una playera mía que le queda de vestido mientras prepara el desayuno luego de una noche juntos; sentada en la barra de la cocina platicando animadamente sobre cualquier cosa; en el baño lavando sus dientes o duchándose (por dios, qué visión de mujer); la miro incluso recostada en mi cama, a mi lado.
La observo siempre y en todos lados.
No vivimos juntos pero desde San Valentín pasamos algunas noches en su departamento o en el mío, no importa, pero siempre entregados a nuestros amor y deseos carnales. Hemos despertado uno al lado del otro y es lo más maravilloso que me ha pasado.
Abrir los ojos y encontrarla hecha un ovillo entre mis brazos, tan pequeña y frágil, me llena de ternura. En este momento, rememorándola evoco el aroma de su piel tibia y de su cabello, mezclado con el mío producto de nuestro abrazo nocturno. Puedo sentir su suavidad y me da un vuelco el corazón ante el recuerdo.
Amor, si estuvieras aquí, no podría dormir… en realidad no lo hago ya sin ti, cuando no estás conmigo desfallezco. Cariño, si supieras hasta qué punto te necesito a mi lado, cuánto me haces falta. Un gruñido extraño sale de mi garganta mientras pienso en ti y abrazo la almohada como un placebo pero me salva del tormento el tono de llamada del celular.
Es ella
-Geraldo, ¿por qué tardas tanto en contestar, qué estabas haciendo?
- Nada… preparándome para dormir. – la voz nerviosa me delata pero cambio el tema - ¿Ya terminaste de instalarte?
- Sí, entre las citas médicas y el trabajo se me va el día, pero oye, no todo está perdido al menos logré bañarme - se ríe. Un suspiro - te extraño.
- Yo también, cariño, no sabes cuánto.
- Estuve pensándolo y … - se interrumpe poniéndome nervioso , trago en seco – no sé si pueda soportar tanto tiempo lejos de ti. – me abstengo de suspirar pero el alivio calienta mi cuerpo antes helado por la congoja - ¿Crees que puedas tomar unos días a cuenta de vacaciones y venir a verme? – una sonrisa triunfal se dibuja en mi cara, por supuesto ella no la ve.
- Por supuesto que sí, pelos de elote. Ya los pediré mañana - se ríe, tal vez por el apodo que uso y supongo que feliz por mi respuesta como si no la hubiera esperado, pero por favor, como si pudiera negarle algo. - ¿Qué te parece si tomo del miércoles en delante de la próxima semana? Así regresamos juntos.
- Magnífico amor, pero bueno cuéntame cómo te fue en el trabajo por favor, necesito relajarme – suspira cansada.
Comienzo a contarle mis desavenencias e infortunios en el trabajo y la divierto con la teatralidad de mi relato.
Al colgar busco en el buró un trozo de papel con un número telefónico, hace años que lo tengo y no me deshice de él, a pesar de saber que jamás sería invitado nuevamente, porque guardaba la esperanza de regresar algún día.
Feliz, absolutamente dichoso marco el número. Al otro lado contesta un hombre, no se parecer en nada a la voz que otrora escuché en ese domicilio por eso pregunto.
-¿Llamo a Sunset Arms?
- Así es, en qué puedo ayudarle – responde amable el sujeto al otro lado de la línea.
- Si tienen habitaciones disponibles, desearía alquilar una para la próxima semana de miércoles a sábado.
- Un momento por favor - al otro lado se escucha al que supongo será un huésped más, un ayudante, secretario o tal vez el nuevo dueño, hablando con otra persona, - sí, hay una habitación disponible, me da su nombre por favor.
- Gerald Johanssen.
- ¿Ya se ha quedado con nosotros antes o cómo se enteró de nuestro servicio?
- Sí me he quedado, aunque hace años. Si tienen alguna cuenta puedo apartar mi reservación de una vez.
Termino la llamada luego de acordar el costo y la forma de pago que desde mi teléfono realizo y envío por what's app el comprobante al hombre que al parecer ahora atiende en la casa de huéspedes, tan emocionado y apresurado estaba que ni siquiera le pregunté su nombre pero ya lo conoceré la próxima semana.
Me tiendo de espaldas sobre la cama con una sonrisa boba y grande. Pronto la veré a mi adorada y salvaje Helga, mi emocionante novia, mi Hellie.
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N/A: esto se cocinó ahorita, lo leí y releí muchas veces. Disculpen las erratas que pudieran encontrar.
