Los personajes de Hey Arnold no me pertenecen.

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

DE HABER SABIDO.

De haber sabido, hubiera comprado una cama más grande… pero la idea de dormir a tu lado y abrazarte cada noche me mantenía en un estado profundo de felicidad, tanto que pensé que un colchón de proporciones normales sería la mejor opción.

Hace unos meses que vives conmigo y empiezo a conocer cada faceta tuya. La frase "no eras así" me viene seguido a la cabeza, encuentro extraño que no lo supiera, habiendo sido tu amigo tanto tiempo, pero en fin, uno no termina de conocer a la gente.

Cuando te pedí que te mudaras, creo que ni siquiera lo pensé, si te he de ser sincero lo único que deseaba era tenerte ya aquí, en este departamento, a mi lado cada noche y despertar con tu cuerpo fragante cada mañana. No me malentiendas, eso no significa que me arrepienta de la decisión que tomamos, sólo es un comentario ilustrativo, para que entiendas qué tanto me tienes a tu merced.

Pero sí hay algo de lo que me arrepiento, de haberlo sabido…una king size.

Antes de tenerte aquí pensaba que todas nuestras mañanas serían más o menos iguales…

Al abrir los ojos lo primero que encontraría mi mirada sería tu rostro hermoso bordeado por ese cabello brillante como una aureola, pareciendo el ángel que eres. Rozaría dulcemente tu mejilla con los nudillos dibujando un camino lento a tus labios llenos… después te besaría con calma, sintiendo la suavidad de tu boca, bebiendo de tu dulce aliento, y azorado te acercaría a mi cuerpo para acariciarte, te pegarías a mí, frotándote contra mis muslos, contra mi pecho.

En un movimiento rápido, te posarías sobre mí, con tus piernas a los lados de mis caderas y yo te recibiría gustoso en mi regazo maravillándome con el calor de tu entrepierna y la visión de tu cuerpo a contraluz. Me abrazaría a ti recorriendo con mis manos tu espalda, tus glúteos, tus piernas, arrancando con vehemencia el pijama para saborear tu dermis mordisqueando todo a mi paso. Llegaría a tus pechos, besándolos con adoración, sentiría tu cuerpo responder bajo mi tacto, sería testigo de la vibración de tu pelvis.

Y tú harías lo propio conmigo volviéndome loco con tus movimientos, con el roce de tus yemas en mi pecho, arrancando la tela de mi playera, domándome con tu boca y dientes, el dulce ardor de mi piel bajo tus encantos encendiendo mi parte baja. Te aferrarías con uñas y dientes a mis hombros al sentir la dureza de mi miembro y me liberarías de la agonía que supone la ropa interior. Con dulzura indescriptible te deslizarías hacía él porque sería bastante de excitarnos, suficiente de intentar humedecernos cuando ya lo estamos.

Te vería subir y baja rítmicamente, arrancándome gemidos profundos acompañados por tus suspiros, con cada embestida. Sentiría tu piel chinita al acariciarte o al tomarte por ese redondo trasero para pegarte más a mí. Tu pelo pegado a los costados, libre y humedecido, como nosotros. Llegarías al clímax y me arrojaría contigo, porque no hay mejor sensación que volar a tu lado. Qué sentir tu cuerpo sudoroso y desguanzado sobre el mío, porque no hay sensación más bella que un beso tuyo después de hacer el amor.

No me equivoqué, hemos despertado en forma similar muchas veces, muchísimas. Son los mejores amaneceres, preciados recuerdos para la posteridad.

Si lo hubiera sabido… porque hay dos razones para ello.

¿Te acuerdas de aquella vez que rodamos de más? Vaya golpe nos dimos, de recordarlo me duele el costado izquierdo. ¿O qué tal cuando quise ponerme sobre ti y casi me caigo porque mi rodilla quedó suspendida en el aire?

Esa es la primera, en un espacio amplio, podríamos hacer tantas cosas, que de sólo pensarlo la boca se me reseca.

La segunda… porque eres un monstruo para dormir.

Si bien es cierto que imaginé muchas veces cómo sería entregarme a Morfeo y despertar a tu lado, la realidad supera mis expectativas aunque también las deshace. Amor, eres tremenda para dormir, claro que esto no sucede todos los días. Algunas veces en serio eres un dulce, te recuestas de lado sin moverte en toda la noche, entonces amanezco con un dolor en los brazos como recordatorio de tu cuerpo abrazado al mío pero ignoro el punzante palpitar de mis músculos, lo que importa es que te tuve tal como me gusta. Otras, tal vez no seas tan delicada pero al menos te mantienes tranquila, luego de unas horas en posición fetal, sueles girar una vez y luego otra, quizás un par más pero siempre regresas a mí… sin embargo, en noches como esta…

Te juro que si lo hubiera sabido, compraba una cama más grande para arrinconarme.

Eres el demonio mismo, has dado vueltas toda la noche, saltando y dándome, en el proceso, algunos manotazos. Helga, no te quitaste el reloj, este dolor lacerante no es normal, quizás se deba a que me atinaste justamente en el ojo, mañana en la oficina quizás tenga que inventar una historia de atracadores y yo haciéndome el héroe para ocultar la realidad, irá bien pues pienso que el cuerpo me dolerá como si me hubieran puesto tremenda golpiza. ¡AUCH! me sacaste el aire cuando dejaste caer la pierna.

A pesar de todo, no cambio estas noches por nada.

::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::

N/A: amigos, esto tiene un poco de verdad, les comparto que mi marido duerme como si de un pez fuera del agua se tratara: rueda, salta y manotea. Además, habla dormido. Esto no es del todo invención.

Gracias por leer. Hasta la prox.