Mientras estés oculto en la oscuridad yo, ya luz, voy a encontrarte.
— Deja de tocarte, se te va a quitar el maquillaje.
— Pues que maquillista tan incompetente serias.
— ¡¿Ah?! ¿Qué dijiste, estúpido?
— Law, Baby, dejen de pelear o aquí mismo los dejo.
Con voz imponente y autoritaria, bastó una mirada tras sus extrañas gafas para que los dos chicos dejaran de pelear.
Doflamingo suspiró, siempre eran así, desde niños peleaban y después se reconciliaban, aunque entre esas peleas siempre le lograban sacar canas verdes.
Mirando por la ventana, el ojigris no conocía esa parte de la ciudad, agradecía que tampoco Baby 5 hubiera asistido a uno de esos "eventos" y no ser el único sin saber a donde iban.
Flashback
— ¿Una fiesta?
— No es sólo una fiesta, es la fiesta, la fiesta donde todo es posible, una noche en año donde puedes hacer lo que quieras y nadie puede decirte que no; sexo, drogas, juegos de azar, incluso matar es posible, todas las excentricidades y tabúes que se prohíben puedes hacerlo.
— ¿Cómo un viaje a Las Vegas? - cuestionó la chica de cabello castaño.
— No, en las Vegas todos saben quién eres y lo que haces, que quieras "olvidarlo" es tú asunto. Aquí el anonimato es una regla increbrantable.
Aunque todo parecía ser la tipica reunión ilegar, alcohol, orgias, etc, había algo de curiosidad en ambos jóvenes.
Ya que había mencionado Doffy que no era solo él ser millonario y pudiente, era tener un poder mayor a cualquier político; los líderes del evento eran los únicos que conocían la identidad de los invitados y el qué hacían.
Ellos decidían si el "poder" que tenian era suficiente para llegar a lograr un cambio en el país.
Fin del flashback.
En una colina a las lejanías de la ciudad, había una enorme mansión, todos los autos que llegaban eran del mismo modelo y del mismo color negro.
Al llegar a la entrada, todos incluso Doffy quien se retiró las gafas raras, se colocaron un antifaz estilo victoriano deacuerdo a la temática de aquella noche; grandes sombreros con plumas coloridas, antifaces de largas narices y cara como de porcelana, máscaras de la peste, y algunas otras también un tanto terroríficas.
Crocodrile entró del brazo junto a Doffy, Law llevando como a acompañante a Baby 5, con sus finos y educados modales que realmente poseía al tener clases de etiqueta y modales con Rocinante.
— ¡Mr 0! ¡Joker! ¡Qué gusto! Veo que ellos son sus nuevos acompañantes.
— Sí, él, el cirujano de la muerte y Mrs Killer. — Presentó Doflamingo a Law y Baby, quién no sabían que iban a llevar esos apodos.
Ambos chicos sonrieron amablemente, estrechando la mano de aquel peculiar hombre bastante alto y con un traje blanco con detalles amarillos.
— Me presentó, uno de sus anfitriones, Kizaru. — Dijo guiñando el ojo, puesto que ese era su "nombre"
Siendo invitados a tomar algo, Doffy y Mr 0 se fueron en compañía del peculiar hombre.
— Vaya, sí qué hay mucha gente... — Dijo la chica observando alrededor.
Y en efecto, habia muchas personalides, todas ocultando su rostro tras una máscara veneciana.
Del otro lado de la mansión, y bajo dos peculiares máscaras, dos hombres entraban a la fiesta.
— Pierna negra, veo que lo trajiste.
Exhalando el humo de su recien encendido cigarrillo el chico rubio dió medía vuelta.
— Así como lo ordenó, Faisán Azul.
Kid miró traz su máscara al hombre que de igual modo ocultaba su identidad bajo un abanicó de extravagantes plumas.
— No te preocupes, soy uno de los anfitriones de este evento, no tienes que temer porque sepa tú identidad; Eustass Kid.
El mencionado bufo divertido, esbozando una pequeña sonrisa de sorpresa. — Veo que realmente sabe quién soy.
— Por supuesto, sé que eres un niño prodigio, y que no te gusta salir ante el público, pero has sabido moverte bien en estas aguas.
— Él es uno de los anfitriones. — Mencionó Sanji.
— Quisiera decir que es un gusto.
— Oh lo será, créeme, mientras, divirtanse y pásenla bien. — Invitó el hombre, doblando el abanicó y dejando ver su expresión.
Sanji llevo al chico "castaño" a la barra, para tomar un trago.
Unas lindas piernas, y un hermoso vestido que acentuaba las curvas de la chica llamó la atención de Sanji.
— Lárgate ya. — Dijo el mayor para luego dar un sorbo a su bebida.
Sin esperar más, el chico se fue tras la mujer de castaña cabellera, dejando al chico Eustass en la barra.
Claro que a Kid le daba curiosidad quiénes eran aquellas personas y si aquel lugar era nada más un sitio de bebida, juegos, sexo y excentricidades para ricos, como en las historias.
— Oh, aquí estas, quiero que conozcas a alguien, él es Akanui.
— Mucho gusto.
Exhalando el humo de un habano, el imponte hombre miró de forma intimidante, al chico, cosa que ni inmutó en lo absoluto al ojiambar.
— Eustass Kid, tu padre dijo que serias alguien grande.
— ¿Perdón?
Dando un calada a su cigarrillo, le miró con indiferencia. — James, lo conocía, me alegro que estes siendo el hombre que quería que fueras.
— Law, ¿Todo bien?
— Estoy aburrido.
— ¿Y Baby? -— Cuestionó Mr. 0
— Se fue con un idiota que le habló bonito.
— ¿Por qué no tratas de divertirte? Va a haber un baile, qué tal si invitas a alguien.
— ¡Aaah! ¡Alejalo de mi! — La castaña había llegado corriendo hasta donde estaban los dos hombres.
— Ese imbécil sólo hasta que le paté la entrepierna me dejó en paz... ¡Y deja de reírte!
— Tú tienes la culpa por "enamorarte" tan fácil, ven, baila conmigo.
Sin poder evitar que sus mejillas se tiñieran un poco la chica tomó la mano que le ofrecía.
Como había dicho Crocodrile, habia iniciado un vals con una peculiar musica de la época victoriana, parejas tanto de hombres como mujeres bailaban con elegancia en el centro de la mansión.
No le sorprendió ver a sus padres, que seguian el compas de la canción; Mr 0 llevando a su Joker con gracia y elegancia.
Una mujer había invitado a bailar a Kid, aunque este se había negado, la chica de cabello rosa se había presentando como "Jaula negra"
Vaya que tenía una presencia imponente, pero a pesar de ser hermosa, Kid no quería salir con alguien que más que ser su pareja, seria su hermana mayor.
El cambio de música hizo que desubicara un poco a todos quien bailaban.
Las parejas empezaban a cambiar de persona.
— Tsk, qué mierda...
Chocar de espaldas contra un desconocido sujeto, le hizo fruncir el ceño bajo su antifaz.
— ¿Bailamos? — Ofreció el otro extendiendo su mano al mayor.
— No te ofendas pero parece que careces de gracia... — Dijo al chico, quien sonrió divertido ante sus palabras.
— Averigüémoslo.
Kid tomó le tomó de la cintura, de alguna forma a pesar de ser un hombre, tenía una perfecta curvatura. Con su mano libre tomó la delgada mano del chico, mientras que éste le tomaba del hombro.
Siguiendo el ritmo de un tétrico réquiem Lacrimosa, muy lúgubre para el gusto de ambos, Kid no iba a admitir que el chico sabía cómo bailar, como si conociera el fino arte del vals.
— ¿Te estás divirtiendo?
— Algo así, no entiendo la idea de esta ridícula fiesta.
— ¿Vienes de chaperon? — Cuestionó el chico más bajo.
— No, de alguna forma alguien quería conocerme o me conocía, ¿Qué hay de ti? Creo que ya pasó tu hora de dormir.
Law rió. — Me dijeron que ya tenía edad para asistir a este clase de eventos. — Respondió con una blanca sonrisa.
— Pareces muy joven.
— Y tú muy viejo.
La música terminó antes de que pudiera responder algo, el chico ya se alejaba, dejando al pelirrojo de malas.
— Un whisky doble, él deja la propina.
— Otro por favor. — Ordenó el pelirojo al igual que el chico, dejando una generosa propina en la copa.
— Si no eres un anciano, entonces ¿cuántos años tienes?
— Tengo 27
— Somos de la misma edad, es por tu color de cabello, y peinado, ¿No has pensando en cambiarlo?
Sin poder evitarlo el chico "castaño" rió. — Pensaré muy bien antes de hacerme una tontería de esas.
— Oh aquí estás, pensé que te habías aburrido y te habías ido. — Mr 0 llegaba a a barra del bar, junto a Law y Kid.
— No, estoy aquí con mi nuevo amigo. — Burló Law.
Esbozando una "cortes" sonrisa, Kid saludó al mayor.
— Hola; Mr 0, señor...
— Yūsutasu.
— Un gusto, ¿Quieren venir a la partida de poker? Joker la está organizando.
— Muy amable, pero debo buscar a mi compañero, un gusto. — Dando la mano al corpulento hombre, tomó la del chico menor, plantando un beso en el dorso de esta, enfocando sus ojos ámbar en los color gris del otro.
Retirándose, tenía que buscar al libidinoso de Pierna Negra.
Tras asistir a la cena que se organizaba, le sorprendió ver al chico con el que había hablado, sentado en medio de el hombre que se había presentado como Mr 0, y otro igualmente de cuerpo ancho y antifaz extraño. De seguro, él sería su proxeneta o algo así, a juzgar por la forma tan amorosa y delicada en que le tocaba el rostro
El Faisán azul, le había presentado a Kizaru, otro de los organizadores, con quien habló largo rato de negocios, y cosas del mundo real, además de futuros proyectos.
Pasó un tiempo para encontrarlo; el rubio volvía con la camisa desarreglada y la corbata por ningún lado.
Encendiendo un cigarrillo aceptó el trago que le ofrecía Kid.
-— ¿Y bien? Grandísimo imbécil.
— ¿Y bien qué?
— No me respondas con otra pregunta, idiota.
— Oye no me digas que no te estas divirtiendo.
-— Hay muchas cosas que hacer como si fuera un club de verano y esas estupideces, pero nada que llame mi atención.
— Hay muchas mujeres que no te quitan la mirada de encima, deberías aprovechar.
Haciendo una mueca de desagrado, no es que no fueran bonitas o listas pero de alguna formas ninguna podía desperta esa anhelante inquietud en él.
— Dejé mi cigarrera en la habitación, ya vuelvo.
El rubio corrió antes si quiera de escucharlo.
— Serás un maldito hijo de puta... — Maldijo el pelirrojo quedándose en la terraza.
— ¿Te refieres a mi?
Le sorprendió ver al chico azabache llegar, quien sabe cómo o desde cuándo estaba ahí.
— Creo que olvide presentarme, dime, Cirujano de la muerte.
— ¿Y eso te parece mejor?
— Yo no escogí el nombre.
— No hay necesidad de repetir el mío, realmente no creo volver a este lugar.
— ¿O sea que no te diviertes? Yūsutasu
Kid sintió un escalofrío. — No hay nada bueno en este muladar de primera.
— Puede ser que no has buscado lo suficiente...
Law se acercó tanto para que sus cuerpos se rozaran, tomando el rostro del pelirrojo se miraron a través de los antifaces.
Le beso, una forma anhelante y sin pudor, invadiendo su cavidad con su lengua viperina y hábil, acción que llenó de sorpresa al pelirrojo, quien empieza a corresponder invadido por esa lujuria que le empezaba a provocar.
Sus labios, cálidos y avidoz, se apoderaban de su aliento, como si en cualquier momento fuera a desfallecer.
No era un beso completo apesar de todo; sus antifaces chocaban y rozaban impidiéndoles el rose de sus rostros, los limitaba demasiado a pesar de todo.
Deteniéndose no solo por la falta de oxígeno, sino por el ardiente deseo que empezaba a invadir sus cuerpos.
— Ven.
Jalandole, entraron a una habitación con cortinas aterciopeladas y una enorme y elegante cama con sabanas blancas de telas que se veían de alto valor.
— ¿Así que no eres un niño de papá?
— ¿Qué te hacía creer eso?
Kid titubeo unos momentos, al pensar que el moreno se retiraría el antifaz, pero sólo se lo acomodaba.
— ... El hombre con el que venías...
Una pequeña risa salió de los labios de Law, cosa que causo cierta inquietud en el pelirrojo. — Eso no es de tú incumbencia, no creo que te interese.
Law subió a la cama, lanzando el saco de su traje a la cara del pelirojo.
Kid hizo lo mismo retirándose el propio y colocando ambos en el precioso sillón de la habitación.
— De verdad que me sorprende tú actitud...
— Dijiste que no volverías... debo aprovechar entonces.
Acercandose, desabotonó la camisa del pelirrojo, el cuerpo perfectamente trabajado del ojiambar, deslumbró tanto los ojos de Law, que no pudo evitar relamerse los labios.
Atrapando de nuevo su boca, esta vez Kid inicio el lujurioso y apasionado beso, llegando a un punto que era casi frenético.
Sin dejar de besarle le empujó hasta caer de espaldas sobre el colchón, acomodándose entre él, sin evitar que Law ahogue una exclamación placentera al sentir el roce de su miembro contra su intimidad.
Para Kid fue impresionante como con un simple beso largo, le había logrado poner totalmente duro y deseoso de una manera que hace mucho no sentía.
La incómodidad en su miembro, era creciente.
Auque deseaba más el tocar aquella piel canela que suplicaba entre espasmo y jadeos que Law reprimía sin éxito.
El cuerpo de Kid sobre él era una presión que sólo podía liberar entre suspiros y jadeos contra el cuello del pelirrojo.
Un calor abrasador, recorre cada parte de su ser, de una forma placentera y adictiva. Le ahoga y aturde a tal punto que su cuerpo se empieza a entumecer.
— ¿Habías hecho esto antes? — Cuestiona Kid al borde del colapso corporal, no supo de donde había sacado la fuerza para no embestirle brutalmente al ver ese bien formado trasero.
— Sigue... pero antes... apaga la luz.
Fue lo único que respondió Law, pues los roces en su entre pierna y el frotar su intimidad de forma insinuante había estado enloqueciendo.
Apagando las luces, sólo una ligera iluminación del pasillo hacía un poco de luz.
A tientas, regreso con el moreno.
No podía hacer mas que liberar el sofoco que causaba sus ropas, envolviendo el desnudo cuerpo canela de Law en las sábanas de seda.
Kid acercó dos dedos a la boca del ojigris quien obediente los humedecido; la lengua de Law se movía experta, terminando con la poca cordura del pelirrojo.
Introduciendo ambos dedos en su entrada le sorprendió la facilidad con la que habían entrado, por lo que Kid había acabando con su recién adquirida amabilidad que decidió mandar al carajo.
En un hábil moviento, le dio vuelta, recostándolo sobre su pecho, le alzó, delineando desde su cuello hasta su espalda baja, rozando aquel trasero tan firme que deseaba azotar sin pena alguna.
Introduciéndo la punta de su miembro, los ojos grises del moreno se abrieron inmensos como platos, aferrándose con las uñas como garras a las sábanas.
Había subestimado la hombria del chico, pues no había bajando la vista a la gran intimidad que poseía cuando aún había luz.
Entre jadeos y roncos gemidos, Kid pensaba que sería fácil invadir en aquellas finas caderas, pues sus dedos habían entrado como sin nada.
Poco a poco, de una fuerte estocada había logrado entrar, tocado puntos sensible en el azabache, quien perdido entre el placer y el dolor jadeaba agitado.
Había estado entrando y saliendo paulatinamente, en firmes vaivenes.
— ¿Estas bien? — Pregunta contra su oído, bajando el ritmo de sus embestidas, sientiendo cómo se estremecerse cuando sus manos acarician sus muslos con sumo deseo.
— Sí... — Mintió sin atreverse a voltear, pues un calor ardiente en sus caderas hacia que los colores se le subieran al rostro. Intentando no pensar en nada, que de hacerlo, olvidaría como respirar y moriría espontáneamente
— Aa-aah... — Suelta un pequeño gemido al sentir como entra nuevamente, esta vez con más fuerza.
Sus movimientos a pesar de ser bruscos eran compensados con esos roncos sonidos de placer que escapan entre sus labios hasta recaer en los oídos del moreno.
Siente la punta de su nariz rozar su nuca, y aferrándose a las sabanas firmemente, o más bien de dónde puede.
Sus cuerpos aperlados de sudor cediendo ante los movimientos, esos donde Kid iba y venía, haciéndole soltar esos sonidos indecorosos y que habían pasado de dolor a un inexplicable placer.
Kid seguia moviéndose con más fuerza al sentir como el cuerpo del moreno cedía, apretandole al grado que sus gemidos se oían al unísono. Logrando embista más fuerte.
La verdad es que Kid se sentia tan excitado ya, se sentía tan bien, como nunca antes y como nunca desde hace tanto. Que aunque se lo pidiera no podria par.
Se encontraba poseído por un depravado y apremiante deseo.
Devorarlo.
De verdad deseaba devorarlo por completo y que no parara de hacer el ruído que estaba haciéndo.
— Estas tan apretado... — Susurra, mordiendo su labulo, sujetándose con fuerza a sus caderas, revolviendo su azabache cabellera, retirando los cabellos que cubrían su rostro. Volviendo a hundirse en él con más fuerza.
Reprimiendo sus inhumanos deseos, muerde un poco su hombro, aunque lo suficientemente fuerte como para dejar una marca temporal al día siguiente.
Deslizando sus manos a sus pezones, jalandolos y apretandolos con una leve rudeza que provoca un espasmo que siente cuando le aprieta por dentro, haciendole gruñir ronco.
— Aah-... Y-Yo...
Tomando la hombria del moreno, empezó a masturbarle, haciendo que el cuerpo del ojigris se arqueara en esa ola de nuevas emociones y sensaciones que habría deseado sentir desde mucho antes.
— Aagh... — Ahogando gruñidos roncos Law sentía cómo las hábiles manos del "castaño" le hacían perderse en esa nueva pestaña del placer, ademas de que las estocadas llegaban firmes y certezas.
Llegar al climax había sido una sensaciones inexplicable, como si su alma le hubieran abandonado de su cuerpo.
Tras varios minutos donde ambos se desconocen, el interior del ojigris se contrae abruptamente, al par que soltando un gemido ronco, la esencia del ojiambar se derrama por completo dentro de él.
Cansados como nunca antes, se separa, dejando que el moreno se desplome, cayendo agotado sobre la cama, y de pronto, Kid recapacita sobre sus actos.
— ¿Estas bien? — Pregunta pensando que tal vez se sobrepasó, nunca había sido tan rudo. No sabía qué demonios había pasado ni en qué momento se entusiasmó tanto.
— Sí... me duele un poco la cadera. — Confiesa sin poder darle la cara.
Su respiración aún está agitada, aún hay un gran rubor en sus mejillas.
Levantarse fue un calvario, no sabe como estaria mañana.
Kid limpió su frente con su dorso, su cuerpo brillaba con el aperlado que creaba su sudor.
— ¿Seguro estas bien? — Cuestionó aún extrañado por su recién adquirida amabilidad.
— Sí, sólo necesito unos momentos.
Y como si de un destello se tratara, reaccionó cubriendo su pecho cual señorita avergonzada. — ¡No enciendas la luz —
El enorme y muy vistoso tatuaje que cubria todo su pecho y parte de sus hombros, lo cuales por suerte sí había maquillado.
Apenas era que el ojiambar se había levantado, no habia caminado ni un paso cuando el grito del otro lo dejó estático.
La expresión de Kid era un poema, Law estuvo tentando a bajar la sabana y mostrarse, pensando que no volvería a verlo, mas las advertencias de Doffy le bombardearon mentalmente.
— ¿Seguro que estas bien?
— Sí. — Contestó secamente ya cubierto cuando Kid encendió la luz. — Date la vuelta.
Ordenó el moreno, siendo observado con intriga y una ceja en alto por el ojiambar.
— ¡Ahora!
Y cómo si un niño se tratara, se dio medida vuelta, quedando sentado en la cama, mirando hacia la puerta.
Law tomó con toda prisa su camisa de vestir dándole la espalda al otro, abotonandose a toda prisa.
Kid no pudo evitar mirar de reojo, apreciando aquel delgado aunque bien formado trasero. Si seguía mirando iba a tener que hacerlo suyo de nuevo. Logrando tambien ver una parte de lo que el chico trataba de ocultar con tanta impaciencia.
Vaya que era un gran tatuaje.
— ¿Y si mejor tomas una foto?
— ¿Qué?
— Siento tu mirada como si fuera una maldita flecha.
— ¿Puedo? — cuestionó con esa mirada libidinosa que empezaba a enloquecer al moreno.
Ambos rieron rompiendo la tensión del momento.
Tomando sus respectivos atuendos, la máscara empezaba a molestarle el rostro, cabe decir que Kid deseaba probar esos delgados labios de forma más completa.
Y Law no estaba en una situación diferentes, ver aquellos labios que apenas se percibían por el esa mascara veneciana.
Vestidos, ambos chicos tomaron un último trago, como un sello que marcaba aquella noche como una de las mejores de su vida, y la última vez que se verian.
Fire
