Haberse quitado el tinte había sido lo más humillante de toda su vida. Aún cuando se duchaba el agua seguía pintándose de color café e incluso la suavidad de su cabello había desaparecido; ya no se sentía tan sedoso.

Lo bueno fue que nadie podía verlo, aun asi Killer trataba de evitar el mayor contacto con él; las mechas moteadas de entre café y rojo y su expresión daban mucha gracia sin duda.

Por su puesto Sanji se reía descaradamente de él, llevándose buenos puñetazos del mayor que algunas veces lograban dejarlo sin aire.

— Bueno ya, nunca me contaste qué pasó contigo, te fuiste, ya no te vi ¡Dime!

Kid chasqueo la lengua, mirándolo de mala manera, golpeando su pluma contra su boca.

— Me quedé en ese balcón por una hora mientras se te daba la puta gana en volver, Kizaru me pidió un auto y me fui a mi casa.

Sanji extendió los brazos haciendo exagerados ademanes, esperando que dijera algo más.

— ¿Y?

— ¿Qué querías? Fue la noche más aburrida de mi vida, gracias que Akanui y Kizaru aceptaron verse fuera, que sino tendría que volver a ese muladar de primera.

— ¡Ay por favor Eustass! No me digas que no paso nada… con nadie.

Kid arqueo una ceja mirándolo como diciéndole que no fuera estúpido.

No, de ningúna forma iba a decirle a Sanji lo que había pasado y que había conocido a alguien.

Es que ese no había sido sólo un buen polvo, había sido el mejor de toda su vida; aún sus manos podían sentir esa tersa piel, y como todo había tomado un ritmo casi frenético.

Una sonrisa se esbozaba en su rostro al recordarlo.

El pensamiento recurrente, si además de excelente amante también podría compartir una vida con esa persona.

Que perfecto sería; una vida completa, con buen sexo y alguien a quien amar.

Consideraba si él era una persona que amara, hacía mucho que no estaba con alguien o tenía una pareja al menos.

— Tú sí que eres ¡En extremo aburrido!

— Y tú un imbecil.

Tras estarse insultado por un largo rato, Killer logró ser la voz de la razón separando a ambos.

— En una semana será la inauguración del, Sheraton Hotel y queremos saber si tiene todo listo Sanji.

— El menú que este tonto pidió ya está listo, tanto los aperitivos que se servirán mientras es la inauguración, asi como los platos de la cena.

— Bien, hay que confirmar los invitados, también Killer, necesito dos habitaciones del Dorsia Hotel y una habitación lux en el Rygerfjord

El rubio anotaba en una tablet todo lo que el pelirrojo le pedía.

— ¿Son para ellos?

— Sí, Borsalilo me comentó que por el momento ninguno residía en Suecia, y vendrán para la inauguración. A Kuzan le interesó el Rygerfjord por su locación.

Hubo unos minutos de silencio, en el que Sanji ya esperaban el cuestionamiento de Kid.

— No, no sé qué hacen ni como se llaman.

— Pero ya habías asistido a una de estas fiesta ¿No?

— No de ellos.

— En fin, debería de irme, tengo que ir con el viejo a ver una compra de especias.

Sin más, el rubio dejó la habitación, dejando a Kid en sus pensamientos.

No tenía ganas de trabajar, su mente seguía proyectando las imágenes de aquella noche como una película.

Quizá, cuando fuera viejo y estuviera muriendo en cama, o moribundo, esas imágenes volverían proyectarse una a una hasta desaparecer junto con él.

— ¿Pasa algo?

Kid resopla sonoramente, relajando su cuerpo, se reclinó sobre la silla.

Killer era su mejor amigo y conocía bastantes momentos de la vida del ojiambar, que más confianza el que fuera su mano derecha y que practicamente él, se encargara de sus negocios.

— El sábado pasado, Sanji me invitó a una fiesta un poco peculiar. — Comenzó a explicar el pelirrojo.

La atención del rubio ya estaba puesta en Kid, escuchando como había empezado todo; desde la invitación a la fiesta, y qué tipo de evento era.

— ¿Era de lo que hablaban? — Cuestiona Killer recibiendo afirmación del otro.

Para Killer no era nada inusual, al contrario había escuchado rumores sobre cómo las personas mas importantes del mundo solían reunirse para compartir expectativas de la sociedad.

Aunque la extravagancia del evento sí le había sorprendido un poco; el anonimato de todo.

— Bueno Kid, si a ti no te gustan ese tipo de eventos ¿Por qué fuiste?

— Me interesaba conocer a los hombres para los que te pedí reservaras las habitaciones. — Respondió. — Pero lo peor no fue el ir a un ridículo lugar, ni jugar a ser el millonario y esas estupideces… conocí, a una persona…

— No me digas que...

El pelirrojo asintió, haciendo una mueca de pena e incomodidad.

— ¡Descubrió quien eras!

— ¡¿Qué?! ¡No!

— Entonces no puede ser tan grave.

Kid no sabía como abordar el tema, sentía pena, y la poca imaginación de Killer hacia que fuera más difícil.

— Es complicado de explicar.

Se pasó una mano por el pelo, frustrado. Y no era una frustración cualquiera, sino una frustración derivada de un hecho que le podía complicar mucho la existencia, porque era obvio que Kid no se lo aprobaba; que deseaba más de lo que imaginó a Law.

El rubio alzó una ceja, abriendo ampliamente sus ojos. — Bueno ¿Y cual es el problema de todo esto ?

— No sé, pero… maldición Killer, él era tan diferente, tan castrante… y el sexo fue…

— Espera espera ¿Él?

Kid se calló de golpe, claro que su sexualidad no era algo en lo que tuviera duda, él se creía abiertamente heterosexual. Mas eran que todas sus relaciones habían sido tan fallidas, ninguna mujer había logrado despertar en él esa sensación de éxtasis y vida que con una sola noche había despertado ese chico.

Killer lo miró con intensidad y a continuación, rompió a reír.

— Oh, Dios mío... Ahora lo entiendo. ¡Te gusta! ¡Lo deseas! — dijo entre risas.

Kid gruñó. — Te recuerdo que se trata de un completo desconocido; no puedo querer a alguien que no conozco.

— Se te ha metido dentro, y eso te desagrada — Insistió KIller — Dime la verdad, Kid. ¿Qué tanto te interesa?

Kid se echó hacia atrás, incómodo. — Hablas como si fuera una res que puedes vender a tu antojo; ni siquiera sé quién es, ni como putas se llama.

— Contesta a mi pregunta.

— Sabes perfectamente que mi interés por las mujeres no dura más de una noche. Y ahora, por supuesto, nunca me fijo en hombre que salen corriendo sin conocer su maldito rostro.

El humor de Killer desapareció al instante. — No lo rebajes de esa manera — Protestó.

Kid explicó sus dormidos sentimientos, para Killer no fue extraño, para él no era a quien, sino el cómo alguien había logrado despertar los sentimientos muertos del pelirrojo.

Aún así Killer se alegraba de eso, él ya había notado ese abismo en la mirada de Kid y cómo observaba con cierto ahelo cuando abrazaba o besaba a su pareja.

Killer llevaba ya tres años con Penguin, lo había conocido al terminar la universidad, aunque todo había sido tan poco usual, recordaba que las mejores relaciones empiezan con un "Me caes mal"

Kid y Penguin se conocían, claro fuera del mundo de Killer y Kid.

El rubio le tenía suficiente confianza a su pareja, mas no para decirle sobre que el pelirrojo era ese hombre incognito tras el nombre Eustass. Era un secreto de Kid, no de él.

Penguin había logrado ser lo bastante tolerante como para aguantar el mal genio que Kid tenía al principio, siempre le decía que podría llevarse muy bien con un amigo de él.

¿Porque sería que todo el mundo quería presentarle a alguien?

Y ahora, sentía que había conocido a ese alguien, y no tenía idea de quien era.

Vaya suerte que se cargaba.

— ¿Y no puedes preguntar por él o así?

— Las personas deciden si te dicen quien son o no… de seguro es un chiquillo excéntrico y mimado, iba con otros dos hombres igual de raros e intimidantes.

— Qué dilema… pues mi querido amigo, o vuelves a ir a ese lugar de "perdición y lujuria" o, sigues con tu vida...

Pues sí, ¿qué era lo que le quedaba hacer? quiza su destino era vivir sólo una vez el amor de la manera más intensa posible, luego morir en soledad.

Por el momento tenía mejores cosas en que enfocarse.

La apertura del nuevo hotel le daria bastante distracción.

Como habían mencionado los chicos en la reunión, el hotel sería más un centro de convenciones; contaría con espacio designado a habitaciones, y otros más para diversión.

El diseño del área de casino y las relaciónes públicas lo había dejado en manos de una colega de su padre, quien también tenía amplio conocimiento en el mundo del espectáculo y eventos de relaciones internacionales.

Ivankov era una mujer en extremo extravagante que conocía a casi todo el mundo del periodismo, televisión y radio.

Ella era su relacionista de confianza pues sabía como manejar a la prensa, invitados, periodistas y todo con lo que nunca lidiaba Kid.

Ya se habían reunido para que el pelirrojo le proporcionara la lista de invitados y ella los resúmenes de la prensa y las fotografía para publicar.

— Oye cielo ¿Y eso de que luego de esta inauguración vas a descansar que tan cierto es?

— Necesito nuevas ideas.

Kid ya había contemplado el tomarse un tiempo para el; los proyectos de Kizaru y Akanui, eran meramente de diseño y planeación, no tendría que entrar a los detalles de construcción, no aún.

Se sentía un poco cansado mentalmente, y siempre le venian bien los descansos, ya que siempre volvía recargado y con nuevas ideas.

Obviamente Kid tenía la vida solucionada desde hace muchísimos años, más nunca tenía suficiente; sino era un hostensoso hotel era uno simple en una ciudad pequeña.

Pero esta vez era diferente, no quería decirle a Ivankov que ya no se sentía tan enérgico como antes.

Quiza saldria del pais, o cualquier cosa que lo mantuviera absorto un tiempo.

— ¿Más todavía? Hijo, eres el maldito dueño de todo lo construido en Suecia; ¿Para que necesitas más? Lo que tú necesitas es un buen romance.

Continuó la pelimorada, que apoyo los antebrazos en el escritorio, sonriendo de forma traviesa.

— Ya sabes, ir a una ciudad perdida por Italia, Roma, Venecia, a un bello café colonial por Viena, imagina; estas ahí, sentado en la mesa de un café gourmet, de pronto el chico que te atiende…

— Oye oye, espera: ¿Por qué sería un chico?

— Dejame terminar. — Respondió de malas. — El chico tropieza y antes de que caiga tú lo sostienes, se miran a los ojos dulcemente y un click! los hace ver que son el amor de sus vidas.

Kid soltó una carcajada, como si la idea le pareciera completamente ridícula.

— Vieja, ves demasiadas telenovelas.

— No no, ¡sería divino! él tímidamente te agradece, le preguntas su nombre y cuando se va, alguien te lleva un postres junto con una nota de su número. Lo demás es lógico; sigues saliendo con él es un chico maravilloso, y así, un día le pides matrimonio son eternamente felices, tienen hijitos y una casa que tú construirás y todo, por un simple pacto con el diablo.

— ¿Yo soy el diablo?

— Asi es. — asintió la mayor con una sonrisa tontorrona.

— Eres una loca.

Para Kid esa historia había sido lo más gracioso que había escuchado, y absurdo por no mencionar ridiculo.

Más no del todo imposible… sí ya había conocido a su amor dorado en un lugar de "Buena muerte" que tan diferente sería en un sitio normal.

Para la pelimorada, no pasó desapercibido la extraña actitud del pelirrojo, más no sabía cómo entrar en el tema tampoco.

Tras dar por concluido el tema de la reunión, Ivankov se retiro. No antes invitando al pelirrojo, a viajar a Viena.

Kid soltó un suspiró cansado, colocándose unas gafas de vista cansada para usar la computadora.

Aún tenía que volver al trabajo.

Leía los correos de Borsalino, recibiendo los planos y las especificaciones que quería.

A Kid le extrañó que para ser solo la construcción de una mansión le pidieran la asesoría, no era nada, que un constructor normal no supiera.

Luego de estar dos horas en el mismo eje del plano, supo que no se estaba concentrando.

— Vivi, dile a Killer que venga por favor.

Tras varios minutos el rubio entro tecleando algo en la tableta.

— No me concentro, simplemente no.

— Oye ya sé que tu cenicienta esta ahí afuera perdida y esperando a que la encuentres y la traigas a tu Torre de Rubi, pero hay un problema...

— ¿Qué clase de problema? — Cuestionó con el ceño junto.

— Las excavaciones del Sheraton al parecer no coinciden con el tamaño y las plantilla no quedan.

— ¡Pues caben el maldito hoyo más grande! Carajo, ¿Qué Lucci no está ahí? Se supone que él sabe, no puedo ir y decírselos yo mismo.

— Te dije que tu invisibilidad iba a ser un problema a veces... — Reprochó Killer en un molesto timbre de "Te lo dije"

— ¿No? El problema es que son unos inútiles, maldita sea...

— Es fin de semana Eustass sólo estarán medio día el lunes lo arreglamos

Kid se incorporó, notablemente molesto, del librero extendió un largo plano de excavación.

— Okey, veamos… la zanja, la dala, y donde va la plantilla. — Explico Kid señalándolo en el plano. — Sólo ve, y diles eso, ¡Te lo escribo si quieres! Pero por los putos cielos santos, ve ahí, ahora.

Killer hizo la típica seña "¡A la orden capitán!" Retirándose de la oficina Kid aún tenía asuntos que resolver para la inauguración, quería dejar todo listo antes de su retiro temporal.

Ivankov ya tenía todo sobre prensa y publicidad, incluso ya en varias revistas aparecían fotos sobre los procesos preliminares de la construcción.

Ya no había nada más que hacer por el momento.

Optando por lo que decía el sentido común.

— Buenas tardes señor, ¿Saldrá?

— Sí, necesito que me lleves a un lugar.

El chofer del auto asintió, abriendo la puerta del Mercedes negro, espero que el pelirrojo, subiera para tomar su lugar al volante.

Cuando Kid viajaba acompañado, era de las veces en que más pensaba. Esa vez no era diferente, se recriminó cómo eran tan infantil y ridículo enamorarse, (creía él) de un desconocido. Pero también quería saber quién era ese alguien que le había hecho volver a nacer.

— ¿Hola?

Kid, ¿Quieres salir esta noche?

— Ah Basil, tengo pendientes.

Mira no digas estupideces y callate, paso por ti a las 9 para ir por Killer.

Ni tiempo había tenido para excusarse. Y no era que no quisiera salir con sus amigos y eso, pero su tiempo de peleador callejero ya había pasado...

.

.

Eustass… puedes irte pagaron tu fianza.

Con una camiseta de cuadros rojos atada a la cintura y la playera interior llena de tierra, mojada, sucia y con manchas rojas.

— ¡No fue mi culpa!

— No no, nunca lo es… Smoker, gracias.

— Por nada James, ya sabes.

Ambos adultos se despidieron mientras un Kid de 18 años salía de la comisaría.

— Oye ya sé… que dije que no volvería a pasar…

— Sí, esta es la cuarta vez que no vuelve a pasar. — Dijo en un ligero tono molesto, subiendo al auto y cerrando de un portazo.

El otro pelirrojo tomo asiento en el conductor, se sentía realmente avergonzado de que de nuevo, su padre tuviera que sacarlo de los separos.

Y era todo, por su temperamento de mierda, explosivo e impaciente, no sabía de donde lo había sacado si su padre era un hombre zen, y de palabras.

— De verdad… es, la última.

James Eustass sonrió revolviendo los cabellos escarlata del menor.

— Bueno.

— ¡Auuh! — Chilló Kid cuando el mayor le golpeó en las costillas lastimadas.

— Y estas castigado.

.
.
.

Cuando volvio la vista al frente, ya estaban en la constructora, bajando sólo un poco el vidrio de la ventana, desde adentro veía como el personal se desempeñaba en sus actividades también vió a Killer quien parecía explicarles algo.

— ¿Lo espero aquí? Señor.

— No, volvamos… ¿Trafalgar?

El azabache caminaba por la acera, junto a su amigo peludo. ¿Era que siempre estaba en ropa deportiva?

Lo pudo seguir un poco hasta que se perdió en una calle. Podría jurar que huía de él.

— ¿Qué haces aquí? — Killer le había asustado al golpear la ventana.

Kid bajó el vidrio antes de responder — Estaba por el vecindario.

— Sí claro, jefe psicópata.

El pelirrojo le miró de mal modo, enseñándole el dedo medio haciendo reír al rubio.

— Oye Basil quería salir por la noche, ¿Vienes?

— ¿Ira Apoo también?

— No lo sé. Vamos, paso por ti 9:30

— Ya qué.

Tras despedirse, el chofer llevo a Kid a su casa, haría un poco de ejercicio antes de salir, quizá le vendría bien tomarse unas cervezas y despejarse.

Con un poco de Metallica de fondo empezó a ejercitarse con las pesas que tenía.

Tenía que seguir su vida; era la primera y la última vez que asistía a ese lugar, más los recuerdos de esa noche no iban a desaparecer tan fácil.

No podía evitar sentir un cosquilleo en el vientre al pensar en aquella sensación.

Cuando vio eran casi las 8 y Basil era alguien en extremo puntual, ¡Ay de él si lo hacia esperar!
Yendo a ducharse, tomó una camiseta blanca y una chaqueta color verde militar, al igual unos pantalones de mezclilla y unas botas negras.

Dicho como sucedido, a las 9 en punto Basil tocaba su puerta.

— ¿A qué se debe el milagro? — Cuestionó el ojiambar recibiendo un silencio por parte del rubio.

— Bien, vamos por Killer.

Kid y Basil frecuentemente peleaban entre que auto era mejor; Basil manejaban un Chevrolet Camaro V6 negro, y Kid un Ford Mustag GT rojo, ya habían competido varias veces en carreras teniendo un reñido resultado de 4-5 favor Kid.

Killer siempre les decía que era el mismo auto, llevándose incansables explicaciones de como eran extremadamente distintos.

Subieron al auto del rubio. Llegando al departamento de Killer, el rubio bajó y subió detras de Kid.

Basil les llevó a un bar casual, los otros chicos creían en la buena fe del rubio, honestamente eran buenos amigos que habían coincidido en la universidad y apesar de haber iniciado de mal modo, Kid y Basil se volvieron grandes amigos.

La plática se había vuelto relajada tras unos tarros de cerveza, al pelirrojo le había caído bien esa bebida.

— ¡En cinco mintuos empezamos el concurso del bebedor más veloz!

— Oiste eso Eustass.

— ¿Qué? ¿Quieres quedar en ridículo como en la universidad? — Cuestionó con sarna y malicia, con ganas de molestarlo.

Killer dio un trago a su bebida, negó, le iba a tocar ser niñera. Kid era bueno bebiendo, pero Basil era muy competitivo, más cuando era contra el pelirrojo.

— Hagamos esto pues. — Kid se levantó eufórico, tenía un aura competitiva y una sonrisa amplía y arrogante.

— Si gano, me daras tu auto por una semana.

— ¿Ah? ¿Qué ya te diste cuenta al fin que es mejor que el tuyo?

— No, es para que conviva con un auto de verdad.

Kid chasqueo la lengua, sabía que era para molestarlo. — Bien, pero si yo gano, vas a pintar el tuyo de rojo y le pondrás una calca de mi elección.

Basil demoró en responder, claro que le dolia arruinar su hermoso Camaro así, pero no iba a perder.

— Trato.

Dándose un fuerte apretón de manos, donde se escuchó crujir las manos de ambos chicos. Yéndose se acercaron a la zona de incripciones.

— Va a ser una noche muy larga. — Suspiró Killer.

— ¡Damas y caballeros! Esta noche, nos alegra tenerlos a todos aquí, junto a mi, se encuentran las personas que se creen lo suficientemente fuertes para aguantar una larga jornada de tragos.

Un chico de gafas en forma de estrella empezó a hablar por el micrófono, ya las personas se habían reunido alrededor de la barra para apreciar mejor el espectáculo.

— Esta noche, los retadores son… ¡Basil Hawkins!

Y tras oír su nombre, Basil levantó la mano para ubicarse.

— Junto ¡Eustass Kid!

A diferencia de Basil, Kid se levantó de su asiento, su euforia y positivismo, habían provocado una ola de aplausos más fuerte que la del rubio.

— ¡Y del lado de las mujeres! ¡Jerawely Bonney!

La pelirosa se levantó de su asiento, siendo recibida y ovacionada con chiflido y porra.

— ¡Carajo!

— ¿Qué pasa Eustass? ¿Temes quedar más abajo que una mujer?

— No imbécil, tú no entiendes… esa loca, es un maldito pozo sin fondo...

— Deja de excusarte tras las faldas de tu chica, tu auto, será mío.

Bonney ya había visto a Kid, y no dejaría pasar la oportunidad de humillarlo luego de la última noche.

Guiñandole un ojo, Kid la ignoró.

— Pero, todas estás personas están aquí para vencer el récord obtenido por nada menos que ¡Lucky Roux!

Los tres chicos quedaron boquiabiertos al ver a su enemigo estrella.

Con un tarro de cerveza a un lado y una pierna de pollo, el rechoncho hombrecillo tomó asiento entre Basil y Bonney, dejando a los chicos a su diestra y a la pelirosa en la izquierda.

— ¡La primera ronda incia con un tarro de 335ml

Unas elegantes edecanes les sirvieron sus respectivos tragos. Tras dar terminada la cuenta de 3 todos los bebieron de golpe.

De nuevo se sirvió a los competidores la siguiente medida; 500 ml luego dos litros hasta que habían llegado al tarro tritón.

— Pero como esto no sería divertido con sólo verlos beber, sigue la siguiente etapa que es comer. Agradecemos a Camie por ser quien ofrece sus muy picantes y deliciosos alitas a la Pappug ¡Son muy picantes!

Para ese entonces Kid estaba bien, empezaba a sentirse muy animado. Pero no sentía mucho apetito por la comida, aunque sabía que Basil no toleraba demasiado el picante.

— Ahora tendrán que terminar su canasta de papas y alitas y sus respectivos bebidas.

La ronda había comenzado de nuevo y esta vez la pauta de cerveza había avanzado del tritón a 20 lts.

— ¿Ya te rindes Eustass? — Cuestionó Basil terminado su porción.

El pelirrojo acabada de dar el último trago a su tarro, para responder. — Esto apenas si empieza, Hawkins, veamos cuanto picante soporta ese estomago vegano tuyo.

Ambos hombres se vieron de mala manera, Killer entre el público negaba por la actitud tan infantil de ambos.

Todos avanzaban a un ritmo similar.

Aunque el rubio empezaba a sentir como su garganta le empezaba a molestar.

— Van 35 litros y esto se ve muy reñido, ¡Pero ahora esto es lo intersante!

A cada uno se le puso en frente una hilera de caballitos de tequila que tenían que alternar con la cerveza.

Kid de inmediato terminó con tres, Bonney con dos al igual que Basil.

— Oh no… parece que cederá alguno…

Los tres de una peor generación se derrumbaron al mismo tiempo sobre la mesa; Kid hacia atras como si su cuello se hubiera roto, Basil con la cabeza entre los brazos y Bonney aunque no del todo derrotada, se cubrió el rostro con las manos.

Lucky Roux soltó una risa divertida al ver a los novatos desfallecer.

— Parece que aún no hay alguien capaz de superar a nuestro gran campeón ¡Pero tenemos premio de consolación por llegar tan lejos! Los tres tienen un año de servicio gratis en todo sus consumos.

Las personas aplaudieron el espectáculo. El rubio que yacia sentando entre el público subio por sus dos crías.

— ¡Te vencí! Jouw - Jauwtin ¡Las putas llaves! — Dijo Kid entre balbuceos.

— ¡¿Aaah!? ¿Eres ciego? ¡Tú caíste antes que yo!

Los dos chicos empezaron a discutir entre palabras inentendible y trabándose cada dos.

— Cállense los dos, será mejor llevarlos a casa.

— ¡No hasta que admita que perdió— dijeron al unísono dedicándose una infantil mirada de "rencor"

— Es más vayamos a otro lado. — Dijo el pelirrojo bastante entonado

— ¿Otro lugar abierto a las 3 am?

— Todos en la zona disco.

Killer rodó los ojos, tenía que ser la voz de la razón entre los dos ebrios; Kid, ebrio, era muy imprudente y
Y Basil tendía a seguirle el juego siendo algo extremo.

— ¿A caso quieres bailar? Eustass.

— ¿Y Por qué no? Tengo mucho más ritmo que ustedes, pedazos de tronco.

— El único que baila aquí, es Killer.

El mencionado rubio sabía que iban a involucrarlo, hasta que por fin cedio.

En el auto del rubio llegaron a una discos Bar, llamada "La malinche" Basil tenía razón, a esa hora estaba en su máximo esplendor.

— Bien, veamos quien es el mejor.

Ya había bajado apenas un poco el nivel de alcohol entre los dos hombres. Lo suficiente para no tambalearse al caer.

Tks oye fijate ¿quieres?

— Más bien fíjate tú. — Respondió el chico con quien Basil había chocado.

— Mira enano, no quieres meterte conmigo, así que sigue tu camino.

— Si pues no me importa que tan grandes seas ¡No tengo miedo cabronazo!

Killer y Kid voltearon al percataste de la ausencia de Basil, viendo como se acercaba lo inevitable.

.

△ Fire