— Mira enano, no quieres meterte conmigo, así que sigue tu camino.

— Si pues no me importa que tan grandes seas ¡No te tengo miedo cabronazo!

Killer y Kid voltearon al percataste de la ausencia de Basil, viendo como se acercaba lo inevitable.

— ¡Acércate viejo! — balbuceó el pecoso empujado al otro chico que fácil le sacaba unos 30 cm

— Mierda… Kid, Basil va a moler a ese chiquillo hay que detenerlo.

El pelirrojo asintió yendo de inmediato a donde comenzaba la pelea.

— ¡Carajo! ¡Ace! Trafalgar ayúdame. — Pidió Marco yendo rápidamente con los peleoneros.

— ¡Tú lo pediste mocoso! —

En un hábil y muy oportuno movimiento Killer había sujetado el brazo del rubio por detrás mientras que Kid evitaba que avanzara desde enfrente.

Para suerte del pecoso Law lo había hecho retroceder empujándolo con fuerza, mientas que Marco lo sujetaba desde atrás.

— ¡Oigan oigan, no queremos problemas! — Medio Kid.

— No queremos pelear… pasa que es su cumpleaños y está algo emocionado.

— ¿Trafalgar?

— ¿Eustass?

— ¿Kid?

— ¿Ace?

— ¿Killer?

— ¿Law?

— ¿Marco?

— ¿Kid?

— ¡Luffy! Esperen… ¿Qué está pasado aquí? — El pequeño chico recien llegaba y no sabía si la pelea estaba empezando o si ya había terminado.

— Menos mal, tu amigo se murió. — Comentó Basil soltándose del agarre de Killer.

Y en efectos Ace dormía profundamente contra Marco.

— Maldición, sí, lo siento, no había reconocido a Portgas. — Mencionó Kid ahora que todos estaban más calmados.

— Oh no te preocupes Kid, Ace estaba bastante tomado ya y es un poco intenso a veces.

— Tú también deberías de disculparte. — Dijo Killer dándole un zape a Basil.

— Claro que no, ese chico se me vino encima sin razón.

— Bueno ahora ya todos sabemos que fue un error. — comentó Law mirando a los demás.

— Será mejor irnos. — Izõ habló después de mucho.

— ¡Pero acabo de llegar! — Luffy hizo un mohin haciendo reír a todos.

— Si también nosotros. — Killer mencionó a sus amigos.

Tras darse un pequeño saludo entre todos, Kid miró a Law quien aun yéndose con los otros dedicó una última mirada al pelirrojo.

En el auto de Basil, Killer dejó primero al rubio y por último dejaría al pelirrojo.

— Oye Killer… ¿De dónde rayos conoces a Trafalgar?

— ¿A qué viene la pregunta? — Tras sólo recibir una mirada molesta Killer rió.

— Trafalgar es el mejor amigo de Penguin, hemos salido varias veces con él, es un gran tipo.

— ¡¿Él es el "amigo" que tanto menciona? y con quién me llevaría ¡Tan bien!

Killer no pudo evitar reír por la cara que tenía el pelirrojo. — El mismo.

— Qué mierda… no puede ser.

— Oye Law es un gran sujeto, honestamente no creo que sea tú tipo, él es… un poco más divertido.

Kid lo miró de mal modo. — Yo soy divertido.

— No lo suficiente, y lo sabes, para antes de que trates de matarme.

— Bien te lo pruebo, salgamos los cuatro.

— ¿Seguro qué puedes con eso?

Kid le metió tremendo golpe en el hombro que lo hizo reír del dolor.

— ¡Entiendo entiendo! ¡Llamo a Penguin mañana! ¡Maldita sea Eustass! Tienes la mano pesada… — Dijo sobándose el brazo.

— Gracias, descansa. — Fue lo último que dijo el pelirrojo para salir del auto y entrar a su casa.

Un suspiro cansado salió de él al estar dentro. Hacía mucho que no veía a el ojigris, y hoy había sido tan breve.

Quién diría que Law tendría dotes de peleador callejero como él, además de tener una vida realmente activa afuera.

Lo sabía, sabía que Law le gustaba; no había tenido ese sentimiento desde hace años, pero ¿Qué tenia que hacer? Se sentía tan oxidado en ese ámbito.

Sin embargo, el sentimiento desapareció rapidamente al pensar en su desconocido amante, que quién sabe dónde estaría.

Tenía que encontrar al verdadero amor de su vida, con quien las palabras no eran necesarias, aquel con quien podía ser inmensamente feliz.

Tras haber dejando a Penguin, Law fue bien recibido por su gran y peludo amigo.

Ciertamente ver a Kid le habia descolado, más en la situación en que había sucedido, hacia mucho que no lo veía y haber sido mediadores en una pelea entre sus amigos le causaba gracia.

Asi que ese era el amigo que Killer tanto mencionaba, quién lo diria. Honestamente esperaba a alguien distinto; por como lo describía el rubio imaginaba a alguien como Luffy, no físicamente pero sí con un sentido del humor más activo.

Sí, le gustaba Eustass, incluso lo supo un poco desde que lo vió en el parque por primera vez.

Ahí estaba esa sensación de revuelto con sólo pensar en él, aunque no se le ocurría que podía hacer al respecto.

Ahora al menos sabía que era el mejor amigo de Killer, la pareja Penguin, quizá eso podía hacer que coincidieran de vez en cuando.

Una sonrisa apareció en su rostro, y se desvaneció al recordar aquella noche. Sí, había sido un encuentro pasional increíble, mas tenía miedo, miedo de la vida real… de que lo lastimaran. En ese lugar podía comportaste como todo un hijo de puta, cretino y desgraciado pero Law no era así.

Dejando los pensamiento sobre la almohada lo cierto era que necesitaba dormir una, muy larga noche de sueño.

A la mañana siguiente, la luz de más de medio día lo había despertado, además de la insistencia de Bepo por salir a sus necesidades.

En un parque cercas a su casa, se sentó en una banca, había comprado un café y veía a como su amigo peludo iba por ahí.

— ¿Qué pasa Penguin?

Hola Law ¿Cómo amaneciste? Vaya conflicto el de anoche.

— Sí menos mal que no pasó a mayores.

Sí, Killer dijo que llegaron bien, por cierto, ¿Ya conocias a Kid?

— ¿A Eustass? Un poco, en otra reunión con Portgas y los demás.

Ya veo, ¿Entonces no hay problema con que tú y él salgan con nosotros?

— ¿Espera qué?

Oye desde hace mucho que Killer y yo queríamos que ustedes se conocieran, son las personas más importantes de nuestras vidas, respectivamente.

— Eso no nos obliga a salir como una cita doble.

Vamos Law, será divertido.

— … bien, tu ganas…

— Viernes a las 5, nos iremos de aquí.

— ¿De qué hablas? ¿Viernes qué? ¿A Donde? — Kid soltó de mal modo los papeles que leía.

— ¿Querías salir con nosotros? ¡Pues ya está!

El pelirrojo lo miró sin entender hasta que captó a lo que se refería el rubio.

— Es una maldita broma, ¿Verdad?

— ¿No querías probar que eras lo suficientemente divertido? Mira, ya te rendiste en encontrar a tu princesa perdida, y no beberemos, la verdad estoy asqueado de esa noche y no me gusta beber cuando estoy con Penguin.

Kid hizo una mueca de disgusto, esa noche estaba un tanto ebrio para saber lo que decía. Era que ver a Law había nublado su juicio y desviado de su verdadero objetivo que era encontrar a su verdadero amor.

Pero ese golpe de realidad también lo abofeteaba tratando de darle ese útlimo empujón para creer en algo.

El viernes había llegado más rápido de lo que pensó y entre las cosas de la inauguración todo había tomando un ritmo bastante acelerado.

— Bien entonces la rueda de prensa va a ser el domingo en la tarde, ¿Ya tienes todo?

— Cariño, me ofendes, sé que esto te tiene de nervios, pero tú no me dices como hacer mi trabajo. — dijo Ivankov llevándose la mano al pecho, mostrando un costo manicure.

— Bien bien, me gustaron las fotos del lugar, pero estas son mis preferidas, que las publiquen.

— También fueron mis preferidas, excelente elección.

Kid seguía anotando detalles de la inauguración y todo sobre la publicidad y el evento.

Como siempre Ivankov le ayudaban en esos detalles.

— ¿Y bien? ¿Ya encontraste a ese chico especial?

— ¡¿Por qué un chico?! Joder… no… algo así…

— Bueno cielo, a darle prisa, que tu belleza y juventud no durará para siempre.

— Creo que eso es lo de menos…

Ya había hablado con Killer. Jamás saldria con nadie mas, puesto que nunca nadie iba a llenar sus expectativas como él. Sabía que su familia y amigos no estaban ni un poco de acuerdo con su desición.

No necesitaba que ninguno de los dos se metiera en sus mierdas, no si lo único que iban a hacer era cuestionar sus desiciones.

No quería darle detalles a la pelimorada, no aún pero no dejaba de pensar en ese desconocio chico. Quizá salir esa tarde ayudaría.

La mayor se despidió, dando un sonoro beso a la mejilla del pelirrojo, dejando rastros de labial en el proceso.

Sabía que Kid odiaba eso, con más razón lo había hecho.

A las 5 en punto Killer entraba a la oficina, ya estaba con ropa diferente y listo.

— Vamos pues, le dije a Penguin que los veríamos a las 6, iremos a tu casa a que te cambies y así.

Kid lo miró de mal modo, ¿Desde cuando este tipo le daba órdenes?

Sin decir nada Kid se levantó. Salieron por el estacionamiento y se fueron en el auto de Killer.

Al llegar a casa Kid se quito el traje y cambió de ropa, vistiendo una camiseta negra, jeans de mezclilla y su chaqueta verde favorita.

Killer lo esperaba en la sala cambiando y cambiado el canal de la tv sin decidir por algún.

— ¡Killer Baja tus patotas del ahí! Ese sofá costó 40mil dólares.

— Pues perdón por morir de aburrimiento, ¿Por qué tardaste tanto?

— Ya no llores, en mi auto llegamos en cinco.

— Oh no, iremos en el mío.

Kid arqueo una ceja y antes de que pudiera decir más, Killer ya iba saliendo. Tomando sus llaves fue tras él.

— Gracias por pasar por mi Law,

— ¿Todo bien con Killer?

— Sí, pero dijo que se vendría del trabajo.

Law puso en marcha el auto, mientras llegaban, iban hablando de cosas triviales en la que el ojigris no estaba poniendo mucha atención, sentía un ligero nerviosismo que no sabía de donde salía.

Era el pensamiento recurrente que salir con Kid no iba a ser igual a las otras veces, era distinto.

Al llegar al fin fue cuando volvió a recobrar la concentración.

Penguin era quien había escogido el lugar llevándolos a Apple bers'

En el otro lado, al escuchar sobre el lugar esto había hecho reír a cierto pelirrojo, diciendo que, qué lugar tan ñoño era ese, no tenían 15 años.

Ocasionando que Killer le diera tremendo golpe.

Ambos chicos llegaban con un elegante retraso de 10 min, cuando llegaron Penguin y Law ya estaban adentro.

— Disculpen la demora.

— Descuida cariño. — Penguin y Killer se saludaron rápida pero amorosamente.

Tanto Kid como Law, desviaron la mirada más que incómodos.

Kid y Law se dieron una rapida mirada que ninguno de los dos supo descifrar.

— ¿Han ordenado algo ya?

— No todavía, estábamos esperandolos.

— Oigan ¿No les gustaría ir a otro lugar? — Dijo Kid tras habérselo guardado desde que llegaron.

— ¿Cómo a donde?

— No lo sé, un bar, una pista de carreras, un billar…

— ¡La feria! — Comentó Penguin ilusionado.

— ¿Qué acaso tenemos 12 años? Eso suena tonto y aburrido.

Killer le dio un codazo nada bien disimulado. También mirándolo fulminante.

— ¿Qué nunca has ido a una feria? Eustass.

— ¡Claro que sí! Pero, putos cielos Santos... ¿Hablas en serio?

— E-El billar suena buena idea también…

— Pues será la feria. — dijo Killer levantándose y llevándose a su novio.

— ¿Qué clase de estúpida salida grupal es esta sino escuchan? — dijo Kid viendo que todo se iban dejándolo en la mesa.

— Oh Kid, ¿Puedes irte con Trafalgar? Penguin y yo nos vamos en mi auto.

— ¡¿Qué!?

— Súbete ya, Eustass. — Ordenó Law mientras que Penguin y Killer se iban juntos.

Un molesto Kid subió de malas al auto de Law, le sorprendio caber perfecto en el asiento. Imaginaba que tendría que recorrerlo bastante.

— Mides lo mismo que mi padre. — Comentó Law mirándolo, y colocándose el cinturón, para luego poner en marcha el auto.

En el camino, la música del radio se mantenía en un volumen medio.

A Kid le sorprendió que Law manejara de una forma poco prudente, e incluso que fuera a una velocidad bastante alta.

— Pensé que manejabas como abuela.

— ¿Qué te hizo creer eso? — Cuestiono con una risilla.

— Bueno… más bien una abuela loca, parecía obvio; tu aspecto es como pasivo agresivo.

— ¡¿Perdón!?

Law estiró su brazo para darle un golpe en el pecho; uno bastante fuerte que Kid resintió de inmediato.

— ¡Auch! ¡Lo ves! — Exclamó sobándose.

Law pensó que, definitivamente, era el hombre más irritante que había conocido nunca. Y el más quejumbroso además.

— Eres un idiota…

Antes de que pudiera interrumpir, el teléfono del moreno sonó.

A Kid le extraño ver el registro de "Joker" en la pantalla.

— Voy conduciendo, ¿Qué quieres?

Óyeme mocoso, a mi no me hablas así…

— Habla rápido Doffy…

Desgraciado… más tarde necesitamos que veas los nuevos contratos de exportación.

— ¿Qué? Estoy en mis malditas vacaciones.

Los jefes no tienen vacaciones… y menos un empleado como tú...

— Pues yo sí tengo…

¡Claro que no tarado! además dijo Rocinante que saliste con no sé quién, quien sabe si sea un vago indigente...

— ¿Acaso eres un indígente y no me lo habias dicho? Eustass...

— ¿No?... — Respondió Kid incómodo, más aun, extrañado después de oir tal conversación.

— ¡Idiota! ¡¿Por qué no me dijiste que ibas acompañado?

Law no pudo evitar reir, molestando aún más al rubio al teléfono.

— Oye voy a entrar a un túnel… te llamo llegando…

¡Trafalgar!

Law hizo a señas a Kid para que colgara la llamada, antes de que un par de maldiciónes más lograran salir del mayor.

— ¿Podrias entrar a los contactos y bloquear el número?

— ¿No crees que llamaría de otro número?

— No, el odia complicarse las cosas.

De pronto un flash de idea llegó a la cabeza del pelirrojo, ahora no desaprovecharla la oportunidad; guardando su número, también se mandó mensaje para registrar el de Trafalgar.

Para Law no había pasado desapercibido que el pelirrojo tardaba más de lo necesario, pero lo dejaría pasar para saber qué planeaba.

Kid también tenía cierta inquietud de porque ese hombre hablaba tan casual y a la vez tan demandante con el azabache, pero la pregunta nunca salió de él.

— Era mi padre. — Aclaró Law. — Así nos llevamos, ayudo a un amigo de él con unos proyectos medicos.

— Entiendo.

Law sonrió a Kid, quien no pudo evitar desviar la mirada. Law sonreía de una forma tan… linda, que lograba incomodarlo.

Habían llegado al parque de diversiones de Liseberg.

Killer y Penguin aún no llegaban.

Mientras Kid y Law se adelantaron a comprar entradas.

— ¿No crees que tu amigo es algo infantil?

Law arqueo una ceja. — Más bien que tú no sales mucho, hacer cosas que no acostumbras es divertido.

— Yo digo que es estúpido.

El moreno rió por lo bajo, Killer y Penguin llegaban apenas; tomados de las manos el chico castaño besó la mejilla del rubio más alto.

Un suspiro inconciente salió de ambos chicos que estaban sentándos en una banca.

— Ya era hora ¿Por qué demonios tardaron tanto?

— Cállate Kid, espero que compraras las entradas por lo menos.

— No somos tus putos esclavos. — Kid le mostró el dedo medio a Killer, enseñandole las entradas con la otra mano.

Entrando, el pequeño castaño de inmediato jaló a Killer hacía un carrusel.

Kid miró a Law como diciendo que tan infantil era Penguin.

— ¿No van a subir? — Preguntó Penguin a Law y Kid.

— ¡Por supuesto que no! Mi ego saldria mal parado.

— Dudo que tu ego pueda sufrir ningún daño — Replicó Law — Es descomunal.

Killer soltó una carcajada. Law se estaba volviendo el único que podía poner en su lugar a Kid.

Ambos esperaron abajo, mientras que Penguin y Killer giraban en el carrusel, totalmente agenos lo que pasaba alrrededor.

Cuando al fin bajaron, Kid tenía tremenda cara de hastío, de la que Law no podía dejar de burlarse.

— ¿Al menos podemos hacer algo divertido en este circo?

— Elije entonces Kid.

El pelirrojo los llevo a los juegos de azar y de tiro, Penguin y Law jugaban uno donde debían ensarta aros.

Killer y Kid estaban en el tiro al blanco, ambos eran bastante buenos, derribando cada una de las figura de cobre sobre las repisas.

Al volver, Penguin y Law traían unos pequeños peces koi, mientras que Kid y Killer habían ganado dos enormes osos de peluche; Killer por supuesto le dio el oso panda a su novio, quien con un rubor en los ojos había besando dulcemente al rubio.

— ¿Tú también lo quieres? — Preguntó Kid a Law en un tono bajo.

— ¿En serio vas a darmelo?

Kid chasquea la lengua. — ¿Lo quieres o no? yo no necesito estas tontas cosas infantiles. — Respondió de "malas" dándole el muñeco.

Law lo tomó abrazándolo amorosamente, gesto que enterneció Kid.

— ¿Vamos a comer algo? — Dijo Penguin.

la mayoría de los puestos eran comida chatarra porsupuesto.

Decidiendo al fin por comer tipicos hot dog's

Entre las bromas de Penguin y sorprendentemente las de Kid estaban pasándola muy bien.

A Law y Penguin les sorprendió el tremendo sentido del humor que poseía el pelirrojo

— Dentro de dos semanas es la inauguracion del nuevo hotel de la cadena Eustass ¿No están emocionados?

— No me emociona tanto, ya que mi psicópata jefe me tendrá trabajado como asno durante el evento...

— Como si no te divirtieras en ellos, cabrón. — Masculló Kid dándole un puntapie por de bajo de la mesa. Disimulando perfectamente con los demás.

— ¿No les gustaría venir? — Preguntó Killer mirando fijamente al pelirrojo.

— ¿Qué? ¿Podemos?

— Bueno es un evento abierto al publico, ¡Claro que puden venir! es más deberían venir, no creo que el "Sr Eustass" me niegue dos invitaciones.

Kid lo miraba fulminante, tampoco es que pudiera negarse, era cierto que estaba abierto al público adulto, más las reservaciones se terminaban como pan caliente.

— ¡Claro! ¡Iremos entonces Law!

El ojigris sólo asintió, sonriendo de forma amable y corta.

— Oye Kid ¿Y tú? ¿Tienes novia? — Pregunto Penguin al pelirrojo quien estaba a punto de comer.

— ¿Novia? — Cuestionó

— O no novio Kid, whatever. — dijo Killer siendo fulminado de inmediato por el otro.

— No, nada de eso.

— Law tampoco tiene pareja.

— ¡Pero por supuesto que tengo!

Los tres chicos voltearon, viendo que el ojigris hablaba por teléfono.

— Si, además de Penguin y Sachi… ¡Silencio Doffy!

Tratando de ignorar las peleas familiares del otro. Killer explicaba a Penguin porque Kid no tenía pareja.

Killer había tratado de hacer entrar en razón a Kid sobre su "sabía" y muy estudiada desicion de nunca más creer en el amor, ya que según él, sólo estaba en aquel lugar de buena muerte y perdición.

Claro que Killer quería que Kid viera a Law con otros ojos y que tuviera lo que él tenía con Penguin.

Lo había visto; en las pocas horas había visto como Law miraba al pelirrojo y éste era tan bruto, que ni se daba cuenta.

— Es grosero, totalmente egoísta, no tiene consideración por nadie excepto él, sólo le importa su trabajo y las relaciones con él no duran porque él no pone de su parte. Resumido no sabe amar.

— ¡¿Ah!? ¡¿Y por qué carajos tendría que considerar tantos aspectos?! No es necesaria tanta mierda absurda. —

— Es correcto, Eustass. — Dijo Law en un tono demasiado siniestro para la conversaciones.

— ¿Disculpa? Ni si quiera me conoces Trafalgar.

— Pero no creas que son reproches esta es la verdad; la gente no quiero saber nada de los hombres como tú.

— ¿Hombres como yo? — preguntó, arqueando una ceja.

— Sí como tú; las mujeres te adoran aunque no te dignes ni a mirarlas y en cuanto a los hombres, quieren ser como tú.

Kid no dijo nada.

Killer habia estado seguro que eso había sido una bofetada al ego de Kid.

— Bueno ¿Vamos a la casa del terror?

Dijo el azabache como si nada hubiera pasado. Levantándose de su lugar.

Killer y Penguin lo siguieron, Kid se había quedado unos minutos estático.

No tenía porque hacer caso de alguien que no tenía idea de lo que sentía.

El semblante de Kid se había vuelto más serio y su ceño estaba junto haciendo ver que ya no la estaba pasando bien.

Frente a la casa del terror, los cuatro chicos entraron, tendiendo en cuenta las recomendaciónes de seguridad.

El pasillo estaba oscuro y con una ligera iluminación de color verde.

De pronto una bruja que cayó del techo, había hecho gritar a Penguin, y nada más logrando un sobre salto en los otros tres.

— Esta muy oscuro… — Dijo Penguin tomándolo de la mano.

— Esas son… ¿cadenas?…

Y sí, por uno de los pasillos una mujer se estiraba de forma muy flexible, en un intento de tratar de zafarse; tenia deformaciones en el rostro y sangre corría por sus extremidades.

— ¿Q-Qué es ese sonido?

Unas fuertes pisadas se escuchaban tras ellos, cada vez se hacían más fuertes y los muros empezaban a retumbar.

— ¡A-Ay que correr! — Penguin grito histérico buscando por donde huír.

Jalandolo fuertemente, lo otros dos corrieron por inercia.

No supieron por cuanto corrieron pero pareció que no se habían movido ni un centimetro.

La diferencias en la habitación les hacía ver que estaban en otro lugar.

Había una mesa con múltiples armas de totura y una siniestra silueta bloqueaba el paso a la salida.

— Esto realemente es muy convincente.

— Vaya que sí… admito que la sala me asusta un poco.

— ¿Law? — Killer alzo la mano que sostenía para efectivamente ver la mano tatuada del ojigris. — Pero, ¿Si en que momento? ¿Y Kid y Penguin?

Una luz roja de alarma parpadeaba, iluminando apenas un poco la habitación. Cada que se apagaban una oscuridad profunda los cubría.

— ¡¿E-Eso es un… pa-pa-payaso!? — Apegándose fuertemente al otro, no quería ni volver a voltear.

La psicopata risa de aquel hombre, lograba causarte un escalofrío; en una mano sostenía un gran cuchillo y en la otra unos globos

Cliché.

En un parpadeo, empezó a acercarse a ellos, a una velocidad que los había hecho salir corriendo de inmediato por inercia.

— ¡Ya quiero salir de aqui! — Entre sollozos se ocultaba en el pecho del otro.

— ¡¿Eres tú Penguin?! ¡Maldito cobarde llorón! — ¿En qué momento se habían separado? Más si juraba que era la mano de Trafalgar la que sostenía.

— ¡¿Kid?! ¡Rápido hay que buscar la salida! — Sin importarle cuánto le superaba el pelirrojo, lo jalaba con todas sus fuerzas, entrando a un lugar peor al anterior.

Y no era que Kid tuviera miedo, sino que Penguin lograba ponerlo realmente paranóico puesto que sus gritos lo ponían más nervioso que el lugar.

Eso y que estaba clavándole las uñas en el brazo.

— ¡Maldita sea penguin! ¡Deja de gritar! Estas haciendo que se me suba la presión.

— ¡Ya no quiero estar aquí! — Penguin sollozaba estando a punto de llorar de verdad.

— Mira, ahí hay otra luz.

Kid lo jaló aún tomados de la mano, Penguin lo sujetaba con tanta fuerza que pensaba muy seriamente en cortarse el brazo.

La luz del exterior los ciega, debido a la oscuridad a la que estaban acostumbrados logrando enfocar la mirada, los ve.

Esperando afuera, sentados en una banca, comiendo palomitas con una calma impecable. Tanto que le dan ganas de golpearlos.

— Vaya, ya era hora. — Comenta Law sin moverse ni un poco.

Penguin de imediato corre hacia Killer, quien lo recibe palmeando y sobando su espalda.

— ¡Estaba muy asustado!

— ¿Cuánto hace que salieron! — Cuestiona Kid yendo molesto hacía ellos.

— Bastante tiempo, logramos escuchar sus gritos de terror.

— ¡Penguin es un maldito cobarde! ¡Solo mira como me dejo el brazo! Y mi chaqueta esta llena de sus lágrimas

Penguin seguía tratando de recuperarse.

Killer y Law le dedicaron una mirada molesta en desaprobación de su falta de tacto y amabilidad.

— Hagamos algo que te pase un poco el susto. — Animó Killer besándolo sin importarle ya los otros.

Kid rodó los ojos asqueado ante tanto derroche de amor.

De inmediato Penguin pensó en la montaña rusa. Qué mejor que la adrenalina subiera de un modo agradable a uno que no le permitiera dormir por la noche.

La fila era un tanto larga, Law respondia mensaje de Rocinanten en la espera, borrando cada dos.

En la papelera, un mensaje borrado sólo contenía el hombre de "Red" porsupuesto sabía quien era.

— Oye Trafalgar, ¿Estás poniéndome atención?

— Lo siento, tengo un número que no conozco, déjame hacer una llamada.

Kid sintió el pánico de un puberto, no quería, aún, que Trafalgar viera que había guardado su número.

— Vas a tener que esperar porque ya nos toca. — En un atrevido movimiento, lo tomó de la mano, jalandolo y agradeciendo que era su turno.

Sachi y Penguin iban en el carrito de adelante y Law con Kid en el de atrás.

La presión de aire siendo liberado y la fricción del metal contra los rieles ponía en movimiento la ilera de carritos, que se desplazaban.

Una pendiente los hacia retroceder en su asiento. Subiendo hasta la cima desde ahí se podía ver todo el parque.

— Penguin, ¿Te casarías conmigo? — Killer sostenía un pequeño anillo dorado con una piedra de amatista al centro, rodeada de pequeños diamantes.

Fueron unos instantes que estuvieron detenidos en lo alto, la sorpresiva caída había hecho gritar a más de uno.

Con una gran velocidad, los carritos recorrían las vías de la atracción, girando y quedando de cabeza en las vueltas. Subiendo y bajando, pagandolos contra el asiento y otras veces haciéndoles sentir que iban a salir del carrito.

Al detenerse, el largo cabello rubio de Killer estaba enredado, y Law había preferido quitarse la gorra con motas negras que traía por miedo que se le cayera.

— ¡Sí! ¡Por supuesto que quiero! — A Penguin se le escapaban las lágrimas aún con un poco de shock por la propuesta.

Tanto Kid como Law observaron la escena, y un montón de emociones se debatían dentro de ellos.

Un bello atardecer se ponía en oeste y la propuesta de matrimonio había salido a pedir de boca para el rubio.

— Gracias.

— ¿De qué hablas?

— Sino hubieras dicho que nos fuéramos de ahí nunca hubiera podido pedirle a Penguin que se casara conmigo.

— ¿Cuánto llevas planeando esto?

— Desde los últimos dos meses he cargado ese anillo conmigo. — Comentó Killer en un suspiro viendo a su futuro esposo enseñándoselo a Law.

— Idiota, ¿Por qué no me dijiste nada?

— Porqué te conozco, maldito, ibas a burlarte de mi.

Kid rodó los ojos, sí, quizá se hubiera reído un poco.

— ¡Law acepto ser nuestro padrino! Él y Kid son perfectos para ello.

— Ahora será mejor irnos.

— Gracias por llevar a Kid a su casa Law.

El pelirrojo no estaba del todo conforme, pero no lo habían dejando irse pero su cuenta.

Un último abrazo de felicitación a la pareja y ambos se despidieron.

En camino, Kid no podía sentir cómo una parte de el anhelaban esa felicidad que irradiaban Killer y Penguin; nunca había visto a su amigo sonreír así ni estar tan feliz por algo.

— Corazón… ¿Qué pasa?

Kid volteó de inmediato con cara de total asombro, todo para ver que no era a él a quién Law le decía "Corazón"

— Hola Lawy, ¿Ya vienes a casa?

— Dejare a un amigo en su casa y llego.

— ¿Por que no vienen ambos? No hay ningún problema, después de ello… podrán disfrutar de la fiesta.

Law hizo súplicas a Kid de que dijera que no, sabía de la intensidad de sus padres si llevaba a alguien a casa.

— Oh, sí, es solo que Eustass debe trabajar mañana y eso ¿Cierto?

— No podría rechazar la invitación.

Law se golpeó la frente en mood: "face palm" dedicando una mirada de desaprobación al pelirrojo.

— ¡Excelente, los esperamos!

— ¡¿Por qué hiciste eso!?

— Oye él me invito, ¿Por qué habría de desaprovechar una oportunidad a beber? Tengo que sacarme tanta maldita azúcar y arcoiris de este día.

Law no se sentía del todo seguro por llevar a Kid a su casa, en ese aspecto los hermanos eran todo lo contrario; Doflamingo era un posesivo y Rocinante le echaba flores para que tuviera una pareja al fin, y con alguien como Kid, no quería ni ver como se iba a poner el rubio mayor.

En el trayecto, Law advirtió a Kid de los posibles escenarios que podian presentarse en la cena.

Al llegar, Kid se sorprendió de la gran residencia en que vivian los padres de Law.

— Adelante, están en el salón.

— Eustass… sólo… sólo no seas tú.

En la habitación, había un pequeño grupo de personas, todos adultos de entre 40-50 años. Kid sintió cierta nostalgia al pensar que su padre podría verse igual.

— ¡¿Estas viendo eso!?

— Claro que lo veo no estoy ciego. — Doffi apretaba fuertemente su vaso al ver llegar a su hijo.

Les había sorprendido que su hijo llegara acompañado, y más por alguien como Kid.

Esperaban alguien mas, insignificante, o menor, como Luffy.

— Ya estoy aquí ¿Qué quieren?

— Qué malditos modales son eso Trafalgar.

El moreno rodó los ojos sabiendo a que se refería el rubio con gafas extrañas.

— Eustass, ellos son Rocinante y Doflamingo Donquixote.

Ahí fue cuándo Kid se sintió pequeño ante la imponente presencia de los dos hombres.

△ Fire