En la vida de una persona hay muchas situaciones que lo hacen estar nervioso; una entrevista de trabajo, conocer una nueva persona, un primer viaje.
Hay cosas que lo ponen triste; romper con su pareja de años, la muerte de un ser querido, fallar en algo.
Momentos que marcan su vida por estarlos esperando con tanta ilusión y anhelo; volver a reencontrarse con su mejor amigo de la infancia terminar la carrera, el nacimiento de un hijo.
Eso era ese momento, aunque no fuera real, para Kid su nuevo hotel era su nuevo bebé; un hijo más que podia o bien, crecer y ser alguien o morir.
Ninguno de sus hijos había muerto hasta ahora, todos eran adultos maduros y fuertes prósperos y abundantes. Estaba orgulloso de cada uno de ellos.
La noche anterior solo había dejado sin responder los mensajes de Trafalgar. Todo el día lo había estado evitando y tenia suerte de realmente tener algo que hacer.
Entre los preparativos de la inauguración se había distraido lo suficiente.
Esa noche, no era distinto y sin conciliar el sueño, salió.
Paseó por las nuevas instalaciones del hotel, las habitaciones, las salas de juego, la alberca, el bar, todo se veía tal como en su mente.
Había estado pensando en si aquella idea que tanto rondaba en su mente era correcta, quería creer que sí. Eran contadas las veces en que se equivocaba en desiciones sobre si mismo.
Después de esa inauguración vendría su hiatus.
— "Claro que puden venir, es más deberían venir, no creo que mi jefe el Sr Eustass me niegue dos invitaciones"
— Debí haberte pateado la maldita cara, Killer.
El pelirrojo se frotó el puente de la nariz con desesperación y enojo.
No es que no quisiera invitar a Penguin y Law, mas eso podría complicar los planes que tenía.
Y ahora la situación no estaba como en ese tranquilo momento.
Entre los invitados estaban también Marco, Ace, Zoro y todo el grupo. Era más que el evento estaba abierto a cierto público.
— ¿Hola?
— Cariño, todo está listo, mañana a partir de las 12 estarán todos los del mobiliario y el personal de la cocina, y a las 4 llegarán los medios para instalarse, como quedamos será en el centro de convenciones del hotel, después todos pasaran a el salón de la cena, ¿Te confirmó Sanji los menú?
— Sí, todo está bien, ya cheque todo y está en orden
— Excelente, nos vemos mañana.
Colgando la llamada, sería un día largo, agotante, emocionante, y lleno de muchas emociones.
— De nuevo ese maldito sueño...
Lanzando la almohada hasta donde la fuerza le alcanzó, el reloj marcaba 6:30 tenía mucho que hacer antes de la gran hora.
Un desayuno completo y una larga hora de ejerció lo pusieron en sintonía, al llegar a casa un elegante traje negro y una camisa color escarlata fue lo que escogió.
Afuera, la puerta del auto se abrio y dentro, Killer le ofreció un vaso con hielo y whisky.
— Por otro más.
— Salud.
Ambos chocaron copas, acabando de un trago la bebida.
El chofer los llevó al hotel. Ya en él había todo tipo de personal correspondiente al servicio.
— No, pedí camelias y rosas blancas... excelente ese tono era el perfecto para las mesas.
— No me digas que hay problemas...
La pelimorada dio un giro de 180° tipo bailarina, quedando de frente al chico rubio y al pelirrojo.
— Santa virgen de la elegancia, ¿Y estos muñecos de que aparador escaparon? — Mordiendo una de sus largas uñas guiñó un ojo a los recién llegados.
— ¿Todo esta bien?
— En cinco minutos acabo aquí, todo estará listo dos horas antes del evento, así que tómate un trago, relajate y deja todo en manos de mamá.
— ¿En qué momento vendí mi alma al diablo?
— Pues agradece que este demonio use estas zapatillas de infarto cariño, que sino, tu sacrificio seria en vano.
Ambos chicos rieron, continuando el recorrido por el lugar.
En el área de la cocina, Sanji ya empezaba todo su proceso de creación, con todo su personal y el de alguien más.
— Zeff
— Pequeño James, me alegro verte.
— Gracias por venir, estuviste en todas las inauguraciones de mi padre, es un gusto que estes en las mías también.
— Oye, James era un gran amigo para mi, me alegro que todo siga como el desearía, además, no puedo dejar solo a este tonto con tanta comida.
— Cállate viejo, que soy yo quien esta haciendo la mayor parte.
— ¿Entonces como diantres piensas aprender? ¡Tarado!
Kid se alejó de la posible pela que iba a comenzar, aún tenía cosas que hacer y para él, el tiempo avanzaban en segundos.
Las luces, sonido, música, personal, comida, bebidas, servicio, todo era una espectáculo que había visto antes.
Cenas, eventos, fiestas, tantas veces que lo habían obligado y otra en las que si estaba interesado en asistir.
No era algo muy nuevo todo eso, más tenía su peculiaridad y toque personal que lo hacía diferente.
No era demasiado formal ni casual.
— Ven Law, creo que es por acá. — Penguin le hablaba al ojigris quien parecía absorto en un candelabro de zircon que colgaba del techo.
Law no sentía ninguna incomodidad de presentarse al evento, su consciencia estaba tranquila y no había nada que lo inquietara.
Eran casi las 8 y el repentino bajo de luces llamo la atención de todos en el salón.
Un reflector color morado señaló el podium.
— Muy buenas noches a todos y bienvenidos a una inauguración más, de la cadena de Hoteles de Eustass Enterprise Inc. Es un gran honor y un gusto recibirlos esta noche, en esta nueva proyección de lo que han sido años de trabajo y esfuerzo. Hoy un nuevo lugar se ha construido con fines de diversión, hospedaje y como centro de convención.
Para nosotros, el grupo Eustass, la idea de generar lugares que puedan ofrecer comodidad, servicio y en esta nueva edificación, diversión y entretenimiento, ha sido clave para lograr todo esto. Invitándolos a dar un recorrido por el lugar, confiamos en que todos podran encontrar en qué pasar esta grata velada, al igual, el gran Chef Zeff Ashi, ha sido el cocinero estrella de la cena de esta noche. En nombre del dueño de industrias Eustass, yo Emporio Ivancov les doy la más cordial bienvenida deseándoles una excelente noche.
Una ovación de apalusos se escuchó por todo el salón, la pelimorada sonrió bajando con ayuda de Killer.
Asi daba incio a la noche, en una parte del lugar un Dj armoniza con una tranquila y a la vez rítmica mezcla de Synthwave.
En el área de la alberca, ya había personas quien disfrutaba del agua, y también sentandos alrededor.
La zona de bar estaba llena tanto de adultos como jóvenes qué disfrutaban de todo tipo de bebidas, llevándose un buen espectáculo por parte de los barman que atendían la barra.
— Vaya que es un lugar impresionante. — Comentó Penguin a Law mientras disfrutaban de una bebida cercas de la piscina.
— Lo es, hay mucho en que entretenerse.
— Espero lo esten pasando bien.
— ¡Hola cariño! — Penguin no se limitó a saludar al rubio recién llegado.
— Hola Law. — saludó Killer con un ligero rubor en sus mejillas.
— Killer... ¿Y Eustass?
— Ah... el andaba por aquí, creo que lo perdí en el bar pero descuida, ya le llamo.
— Vaya que tu jefe, le gusta inovar en todo; hizo un increible lugar. — Le dijo Penguin haciendo espacio para que se sentara con él en el camastro.
— Aún faltan muchas cosas, verán que buen noche.
— ¡Torao!
los tres chicos voltearon para ver como un pequeño Luffy salía de la piscina.
— ¡Hola chicos! ¿No entrarán a la alberca? El agua está excelente.
— Oh no, yo paso...
— Quizá luego...
— Yo no traje ropa de baño... asi que a lo mejor no.
— Oh descuida amigo de Torao, aquí te obsequian uno.
— ¿Eso es cierto amor?
— Bueno, era obvio que nadie sabia que iban a poder nadar, o que traerían ropa de baño... — Respondio Killer encogiéndose de hombros.
— ¡Pero si es pelo antorcha!
— ¡No no no! ¡Carajo!
Antes de siquiera poder quitarse, Luffy lo había abrazado mojandolo totalmente.
— ¡Suéltame!
— Shi shi shi, oye lo siento, pero ahora que estás mojado deberías aprovechar para entrar a la alberca conmigo.
— No gracias, tú vuelve ahí. — empujándolo, el pequeño azabache cayó al agua. Ya no le importaba mojarse más.
— Será mejor que te cambies, iré por una toalla. — Killer se levantó, siendo seguido por Penguin quien dijo lo acompañaba.
— Mierda...
— Te ves muy bien aún mojado. — Halagó Law dando un trago a su bebida.
— Gracias... — Respondió sacudiéndose el cabello con la mano.
Kid dedicó una mirada un poco incomoda al ojigris, envidia la calma que tenía luego de lo que había pasado.
La palabra madurez estaba buscando.
— ¿Y por qué tan elegante? ¿Veras a alguien aquí? Quizá a tu despampanante novia.
Kid hizo una notoria expresión de molestia, cosa que hizo reír a Law sin disimular.
— ¿Y qué sí así fuera?
Law dio un trago a su bebida, con aquel aire tan arrogante que bien había aprendido de su padre.
— Diría que ella, se llevará una agradable sorpresa.
— ¡Cariño! ¡Aquí estas! ¡Necesito que vengas conmigo!
Antes de que Kid pudiera decir algo, la mujer ya lo arrastraba llevándoselo del lugar.
— Tiene que ser una broma...
— ¿Y Kid? — Killer con una toalla en mano volvía a donde estaban los chicos, frunciendo el ceño al ver la cara de extraño, y confusión del ojigris.
— Una mujer... vino y se lo llevó, creo que era a quien vino a ver...
— ¿Una mujer? ¡Oh sí! Se a quien te refieres; ella es todo en la vida de Kid, hay momentos en que no se separa de él en todo en día.
— ¿No es algo... mayor?
— ¡Que va! Tiene más juventud que todos juntos.
El problema no siempre son las personas, sino las palabras. Killer, había olvidado por un momento que Penguin y Law no tenían idea de a quién se referiría, más habían tenido un gran impacto sobre el moreno.
— Los dejo un minuto... solo voy a ver a donde se llevaron a Kid.
Killer se despidió de ellos, yendo a la misma dirección donde se habían ido los otros dos.
— ¿Una mujer se llevó a Kid?
— Para ser su novia, era alguién muy mayor.
— ¡¿Novia?! Pero si dijo que no tenía...
— Ya oíste a Killer... alguien muy importante en su vida.
Law suspiró pesadamente, como si hubiera estado reteniendo el aire por mucho tiempo.
Eso le hacía entender algunas de las actitudes de Kid, tenía un porque su nerviosismo constante y ese rostro de culpa cada que se acercaba demasiado a Law.
Decidió tratar de ingorar todo eso que sentía; se negaba admitir aquella emoción tan desagradable para él.
Ace y Marco los alcanzaron en la piscina invitándolos a la zona de casino para un poco de poker.
Aceptando, Law y Penguin los siguieron, ahi estaban Nami, Usopp y Franky, los últimos dos, quienes se lamentaban de la terrible racha que habían tenido, mientras que la pelinaranja se lucía por la maravillosa suerte que estaba llevando.
Afuera, terminaba su bebida entrando al bar por otro trago. El humo del cigarrillo siempre lo había molestado bastante, no toleraba ni el olor, ni a las personas que lo consumían.
— Oye ¿Te importaría lanzar tu humo a otra parte?
El chico lo miró de mala manera, dando una calada a su cigarrillo, soltó el humo hacia arriba, que bajaba en una lenta y densa nube.
— Este es un país libre.
— Y este, un espacio cerrado ¿Qué acaso eres estúpido? No puedes fumar en lugares cerrados.
Un tic, en su ojo hizo que apagara de mala gana su cigarrillo en el cenicero. — ¿Cómo te llamas?
¿Cómo se atrevía a preguntar su nombre asi sin mas? De mal modo respondió. — Zoro.
— Zoro soy Sanji; ¿Te han dicho que tienes el cabello igual a esa planta que crece en el océano? — Chasqueando sus dedos trataba de recordar el nombre, siendo mirado de mal modo por el otro chico.
— ¡Marimo! ¡Eso pareces — Exclamó con una amplia sonrisa.
— ¡¿Cómo me llamaste imbécil!? — Zoro lo tomó de la solapa de su traje, jalandolo hasta que sus respiraciones se encontraron.
Una sonrisa burlona y una cara molesta tenían cada chico respectivamente.
— Sanji, deja de jugar y ven acá. — Un hombre rubio y de bigote imponente llama al chico de ceja con rizo.
— Te salvó la campana, marimo. — Zafándose de su agarre, se fue con el mayor.
— Desgraciado cocinero... — Zoro sentía una sensación de electrizante molestia.
Habían anunciado que el evento de la cena estaba por comenzar; algunas personas entraban al centro de convenciones y otras se quedaban en las distintas habitaciones.
— Law, voy al baño...
Penguin se fue, mientras que Law iba a la barra, dejando su vaso vacío en el porta vasos.
— Otro por favor.
— Uno igual, y aquí está lo de él.
Tomando su bebida, miró de reojo a su anfitrión.
— No era necesario.
-— Oh por favor, insisto. — El mayor chocó descaradamente su copa con el azabache.
Law examinó al hombre, alto y de cabello rojizo, se veía con un aire de prepotencia y dominio, además de no respetar el espacio personal de los demás.
— ¿Y como te llamas?
Qué descarado era ese sujeto. — ¿Acostumbras a preguntar el nombre de alguien sin antes decir el tuyo?
— Si te lo digo no me creerías. — Dijo guiñándole el ojo.
Nunca había sentido tanta incomodidad como en ese momento, quería irse de inmediato. — Bueno, fue un placer, debo buscar a alguien.
— Espero que nos veamos pronto. — Y tomando su mano, besó el dorso de esta, marcándose una expresión de desagrado en la cara de Trafalgar.
Law se alejo de inmediato.
Sentía su corazón acelerado, pero una asquerosa sensación de incomodidad.
Abriendo el grifo de la llave se lavó repetidamente.
— ¿Law? ¿Pasa algo?
Law se veía pálido, y parecía que en cualquier momento fuera a vomitar.
— Solo tuve un mal encuentro.
Penguin no se fiaba de que estuviera bien, incluso sugiriendo que se fueran ya, pero Law no quiso.
Regresaron al centro de convenciones, tomando asiento en una mesa reservada.
En ella estaban Ace, Marco, Luffy, Zoro y Robin.
Enfrente, un grupo de meseros dejaban copas de champagne en cada mesa; un atención personalizada cabe decir.
— Buenas noches y bienvenidos, esta noche nos complace ser quienes han logrado crear la más deliciosa y exquisita cena que será servida en esta espectacular velada; se creó un menú especial para esta noche, yo Sanji Ashi Vinsmoke, junto a mi padre, Zeff Ashi, esperamos que más que tocar sus estómagos, toquemos su corazón. Gracias.
Una ovación sono al la par que todos dejaban su asiento para aplaudir de pie.
Estando de pie, logro ver a Eustass junto a la mujer que se lo había llevado; le sostenía de la cintura y decía algo al oído, haciendo que estallara en una carcajada.
¿Qué era eso que sentía? Era incomodidad, molestia y un poco de tristeza, pero por alguna razón no podía dejar de verlos.
Asi era, los celos de Law eran silenciosos y discretos, pero su rostro expresaba todo. Una mueca imposible de ocultar.
Cada uno de los meseros empezo a servir la entrada, junto con bebidas a elegir como podía ser limonada o vino y otras selecciones de alcohol.
Habían servido unas deliciosas arepas como aperitivos junto a unos Crostini en tostada.
Todo el mundo de gustaba con gusto el platillo principal fue grande la sorpresa al servirse Pollo Ayam Cemani que estaba realmente delicioso.
Además de un cóctel, Burj Al Aran
Por todos lados se podían escuchar comentarios positivos en cuanto a todo. Había una sonrisa en cada persona.
Sin duda todos estaban disfrutando del evento.
El sonido del tintineo en la copa hizo que todo el mundo puso su atención en el pódium. Donde un hombre de traje negro y cabello rojo sostenía una copa de champagne.
— Es una velada estupenda, y que sería de un evento así, sino estuviera llena de sorpresas.
Todos estaban atentos a lo que el hombre decia.
Law miraba con extraño al sujeto, era el mismo que le había causado malestar estomacal por su nada grato encuentro.
— Creo que ya es tiempo de que todos me conozcan; me presento, soy Edward Eustass.
El sonido de murmullo lleno la habitación, la prensa empezó a juntarse al rededor del podium. Nadie entendía que era lo que estaba pasando.
— Yo, soy el rostro detrás de la corporación Eustass Enterprise Inc. Hijo de Eustass James y la cara detrás de todo.
△ Fire
