— Creo que ya es tiempo de que todos me conozcan; me presento, soy Edward Eustass. Yo, soy el rostro detrás de la corporación Eustass Enterprise Inc. Hijo de Eustass James y la cara detrás de todo.
Todos murmuraban entre sí, la prensa, los medios; nadie podía creer que en esa noche, se iba a dar a conocer el rostro y nombre del dueño de las industrias Eustass.
— Seguridad…
— Espera Killer, veamos que es lo que hace ese imbécil. — Kid veía a su doble con una sonrisa maliciosa y divertida.
Killer e Ivankov hicieron lo mismo, quedándose junto a Kid, observando como el otro pelirrojo era abrumado por la prensa; llenándolo de todo tipo de cuestiones.
— ¿Tú planeaste esto? — Sanji se les unía observando al impostor.
— Nada de eso, sólo veamos cómo fluyen las cosas.
— Kid, no creo que eso sea buena idea, las cosas se pueden salir de control.
— Lo detendremos antes que suceda, Iva, ve a seguirle el juego ese idiota, apoya todo lo que quiera hacer.
— Durante muchos años estuve tentado a mostrar mi rostro, pero esperaba un momento adecuado, ¡Oh! Mi padre, él siempre estuvo de acuerdo con mi anonimato.
— ¿Eso quiere decir que Eustass James seguía vivo?
— ¡Uy se metió con tu padre! — Dijeron al unisolo los dos rubios.
— Yo que tú, iba y le rompía la cara. — Dijo Sanji encendiendo un cigarrillo casualmente.
— No, no es necesario… aún
— ¡Señor! No nos comentó que venía... — Ivankov se había colado entre todos hasta llegar con su jefe
Una expresión de titubeo se marcó momentáneamente en el rostro del chico, Kid aplaudió el excelente actor que era, pues de inmediato se adaptó a la situación.
— Si hubiera dicho que venía no sería una sorpresa. — Respondió soltando una carcajada.
— ¿Había personal que conocía su rostro?
— ¡Por supuesto! Como ella, mi mano derecha y conocida de toda la vida; ¡Empresa!
— Emporio...
— ¡Emporio Ivantob!
— Kov... — Corrigió la pelimorada divertida y molesta de que su jefe no supiera su nombre.
— ¡Edward tenemos preguntas para ti!
— ¡Edward! ¡¿Cuántos años tienes!?
— ¿Estas casado? ¿Tienes hijos?
— ¡Firmarías un contrato para ser imagen pública!
— Responderé todas sus preguntas pero no en este momento, por favor diviertanse y ya tendremos tiempo para todo lo demás.
Aún las personas seguían acosando a quien había dicho ser el dueño del hotel, y quien había ocultado por tanto tiempo su identidad.
Ivankov le había proporcionado seguridad que lo habían sacado de entre toda la prensa.
— Vaya al menos es humilde. — Comentó Killer de brazos cruzados
— Nos vamos a divertir muchísimo esta noche. — Dijo Kid sonriendo.
— ¡¿Él es el dueño de Eustas Enterprise?! — Ace expresaba con desagrado.
— No es ¡Nada! De lo que imaginaba… ¿Dónde está el tipo gordo y malvado? Parce una maraca.
— Luffy, tu versión es la peor de todas.
— Se ve agradable…
— Pero ¿Vieron que arrogante era? No… no es una buena imagen para el negocio.
— Mientras siga haciendo lo qué hace no creo que importe mucho el rostro. — Comento Marco.
— Buenas noches...
— ¡Pelo antorcha! ¡¿Ya viste que solo Torao adivinó en como era el dueño de aquí?
— Eso parece... — respondió el ojiambar sonriendo al moreno.
Law pidió un minuto para retirarse, de nuevo una sensación de asco volvio a llenarlo.
En una terraza inhalaba profundo. ¿Y si ese había sido el sujeto con el que habia estado en la fiesta?
No, no podría; el roce del otro hombre lo había embargado de una sensaciones de extasis, y él casi lo había hecho vomitar.
Eran demasiados pensamientos, junto con la terrible noticia de que Kid tenía novia. Ahora si quería irse.
— ¿Trafalgar? ¿Todo bien?
— Solo salí por un poco de aire… ¿Ya hablaste con tu jefe? ¿Así lo imaginabas?
— ¿Mi que? ¡Oh sí ese! Pues lo imaginaba un poco más guapo la verdad; de cabello rojo ardiente y ojos ámbar.
— Sino me equivocara diría que estás describiendo a Kid...
Ambos no pudieron evitar reir, una risa agradable.
— ¿Lo has visto?
— No… quizá esta con su novia.
— Si puede ser… ¡¿Su qué!? ¡¿Novia!?
— Tú lo dijiste, cuando te pregunté… la mujer de cabello morado y zapatillas de infarto; Emporio Ivankov.
— ¡No no no! ¡Ella no es su novia! Es sólo una muy buena amiga… ¿Por qué me entendiste eso? ¿Es por eso lo has estado evitando?
Un ligero rubor se marcó en las mejillas del ojigris, se sentía como un chiquillo tonto. Pero aún así, las imágenes estaban ahí y Killer tenía culpa también.
Además de que Killer no sabía porque le estaba evitando realmente.
— ¡Oh Kid tiene que saber esto! Y yo me reiré de él. — El rubio estaba esperando por decirle la razón por la que Law lo había estado evitando. Se reiría mucho. — ¡Sólo espera aquí!
Law no habia entendido casi nada de lo último que dijo el rubio, quien por poco habia salido corriendo del lugar.
Pero igual a donde más iría, sólo quería un poco de aire fresco e irse. Si Penguin quería quedarse estaba bien por él.
— Bueno señor, ¿Va a decirnos que lo tiene aquí?
— Tú tampoco me conocías ¿Cierto? No tenias idea de quién era tu jefe hasta hoy, perdón, tenía que decirle a los demás que eras mi dama de confianza
— Así es señor, yo nunca había visto su cara, hasta hoy; sus otros empleados me llaman para que yo organice prensa y a los medios, pero puedo decir que es todo un gusto
— Igualmente… Ivan… Ivana… I-I
— Ivankov, señor.
— En fin, solo estoy de paso, vengo a ver cómo va todo en esta nueva inauguración… y por algo de dinero, creo que esta noche puedo vender mi imagen pública a la mejor oferta.
— ¿Dinero? ¿Qué acaso el reciente dado por las acciones del Dorsia Hotel no fue suficiente?
— ¿Qué? digo… este dinero no es para mi, es… para la fundación.
— Ya veo… entonces le dire a la prensa que empiecen a ofertar.
— ¡No! Digo… me gustaría hablar personalmente con ellos, ya estuve tanto tiempo dependiendo de alguien que estoy cansado.
— Entiendo señor, oh y el Chef Zeff quiere hablarle también.
— Dile después paso con él.
— Me imagino que el también lo conocía.
— Oh… no lo sé, hace mucho que lo vi, antes de desaparecer, no creo que me recuerde...
— Ya veo, señor...
— ¡¿Que el piensa qué!?
— Law piensa que Ivankov es tu novia, oye viejo, creo si es una impresión que has estado dado. — Dijo Killer después de haber reído hasta que le dolió el estómago. Y era que la cara que había hecho Kid había sido tal cual la imaginó.
— Mierda tengo que aclarar eso…
Como alma que lleva el diablo, el pelirrojo fue en busca de Law, quien había ido a despedirse de todos los chicos, que comentaron estarían un rato más ahí.
— ¿Te vas ya?
El moreno suspiro, pensando en que porqué justo ahora tenía que estarle pasando eso.
— Tenías razón, no te hubiera creído si me hubieras dicho tu nombre.
— Ahora puedes decirme el tuyo.
Law sintió como el hombre se acercaba peligrosamente.
— No te dejes engañar por quien soy, incluso alguien como yo podría estar entre los mortales. Supongo que me conoces; sabes de mi generosidad a diestra y siniestra, no quiero que pienses que soy esos tipicos ricos egocentrico y desgraciados.
Law lo miro de malas, ¿De verdad ese tipo no conocía el espacio personal?
— Oh no todo lo contrario… ¿Y porque el anonimato? Si se puede saber…
— Bueno, no me gusta llamar la atención ni ser partícipe de toda el estrés, tener que estar en tantas revistas, las personas que te acosan… sin conocerme que me pasa, ahora si supieran quién soy… — Dijo con una sonrisa carismática.
— Ya veo… a sido todo un honor entonces, señor Eustass.
— Oh llamame Edward, pero ¿Te vas ya? Si apenas comienza todo... —
— Es solo que debo ir a…
— He viajando a tantas ciudades y estado en tantos países, pero nunca había visto la belleza de un gris como el de tus ojos. — Había logrado acorralarlo. Law chocaba contra la ventana, mientras que el otro alzaba su brazo, colocando su mano cercas de su rostro.
— Cariño, aquí estás...
El hombre se había quitado de inmediato al escuchar la imponente y resonante voz detrás de ellos.
— Señor Eustass, ¡Qué honor!
— L-Lo mismo… ah…
— Kid. — Respondió estrechando fuertemente la mano del hombre.
— Kid, ah… sí sí.
— Dulzura te había buscado por todos lados. — Dijo a Law, besando su sien y rodeando sus hombros con su brazo.
— Estaba aquí conociendo a Edward Eustass. — Respondió entrelazando su mano con la del pelirrojo. Estaba realmente aliviado de que Kid hubiera llegado.
— Dígame, Edward, porque también puedo llamarlo Edward ¿A que no? ¿Tiene algún plan para después de este éxito? ¿Algún nuevo proyecto?
Claro que la actitud de Kid era algo con lo que no podía lidiar; esa voz tan grave e imponente, su tamaño alto y corpulento y esa mirada tan intimidante.
— Aun no… quizá me tome un tiempo para descansar…
— Excelente, no hay que exigirse demasiado.
Kid casi quería reirse en su cara, no podía ser mas hipócrita.
— S-Sí… bien, que sigan divirtiéndose… Kid… y mi otro amigo…
El chico los dejó solos, alguien diría que casi había salido corriendo.
— Gracias por llegar. — Dijo Law suspirando pesadamente.
— Por nada… dulzura.
Law rodó los ojos sonriendo. Esas palabras y ese tierno beso había significado más para él apesar de ser parte la actuación.
— Trafalgar.
— Eustass…
— Oye… Killer dijo que pensaste que Ivankov era mi novia.
— Satsuriku tuvo la culpa con todo lo que dijo… y yo por entenderlo mal…
Kid no pudo evitar sonreír enternecido ante la imagen que le daba Law; se veía un ligero rubor en sus mejillas y una vergüenza infantil.
— Creo que nisiquiera hemos bebido algo… ¿Quieres ir?
Trafalgar sólo tomó la mano que Kid le ofrecia, yendo con él subieron a una terraza más, no había nadie excepto la barra y una muy hermosa vista de toda Suecia.
— Entiendo… sí, tú continua, antes de que eso suceda acabamos con todo eso. Habla con ellos.
Law fingía no escuchar la llamada del pelirrojo. No era un secreto con quien hablaba.
Tras colgar la llamada, mandó un mensaje Killer para dar indicaciones.
— Si sigues estando tan nervioso conmigo, te daré un motivo de verdad.
— ¿A qué te refieres? — Preguntó, estremecido.
— ¿Seguro que quieres saberlo? — Cuestionó mientras iba a la barra.
— ¿Algunas vez te han dicho que tienes unos ojos hermosos?
— ¿Qué?
— Que si alguna vez has tomado alguna bebida con Ouzo* — Dijo Kid dandole un vaso con la bebida mencionada.
— Ah… sí mi padre la consume mucho.
— ¿Todavía creen que soy una mala influencia para ti?
— ¿Quieres que sea honesto?
— Bueno, no me importa en realidad.
Law no puedo evitar reír divertido; sí, tenían muy poco tiempo de conocerse, pero aún así sentía que podía hablar de todo con Kid. Bueno, casi todo.
— Nunca dijiste si tú tienes familia?
Kid suspiró. — No, desde hace mucho que no, sólo Killer, que es como un hermano para mí.
— Ya veo.
Kid sentía una extraña incomodidad. Desde aquel día en la casa de los Donquixote que no habían hablando nada, excepto los mensajes que tantas veces estuvo tentado a responder.
Y para Law, ya no ocultaba que le gustaba Kid, era obvio que estar solo con él provocaba que su corazón latiera a mil por hora y que quisiera decirle todo lo que sentía pero en el poco tiempo que lo había conocido sabía que él no era así.
Era tan arrogante, seguro y sexy como solo él...
— Es una buena noche. — Habló Law luego de un rato.
— Me gustaría haberla disfrutado más.
— Lamento que no la estes pasando bien
— No me malinterpretes, es por otra cosa.
Kid ya no sabía como arreglar las cosas, sabía que había puesto todo en una situación un poco incómoda, más cuando sabía que Law quería hablar de eso.
Kid era tan descuidado y tan bruto diría Killer que parecía estar tratando de insinuar que no estaba agusto con Trafalgar pero era todo lo contrario; con él sentía esa misma emoción, como si lo recorriera una descarga eléctrica, más bien, como si se formara entre ellos un arco voltaico.
Pensaba demasiado en él.
— Oye entiendo que tengas otros planes para esta noche, de hecho, cuando me encontraste con ese imbécil yo estaba por irme.
— Oye oye, no es eso, solo que pienso en alguien más para estar aquí… digo, no, me refiero a otra situación, pero no contigo sino…
— Kid, detente ¿Quieres? No tienes porque explicarme cosas que no son de mi incumbencia. — Law se sentia ofendido; el pelirrojo estaba con él solo por mera amabilidad; lo habia rescatado de ese desagradable sujeto y le agradecía, pero no buscaba su lástima.
No podía permitírselo más a si mismo.
Furioso, dio media vuelta con tanta rapidez que resbaló. Y su trasero habría sentido el duro impacto de las baldosas blancas y negras si los fuertes dedos del hombre que lo había ofendido no se hubieran cerrado sobre su talle, suavizando su caída y arrancándole un estremecimiento de placer.
— ¿Estas bien?
— Suéltame. — ordenó saltándose con brusquedad del agarre, logrando salir al fin.
— ¿Qué mierda acaba de pasar?
Estaba a punto de ir tras Law, no había entendido ni J de lo que acababa de pasar pero si había entendido que se estaba comportado como un imbécil con Trafalgar.
Se habia encontrado bajo el escrutinio de los ojos más grises que había visto en su vida.
Kid se pasó una mano por el cabello, abrumado por sus propias emociones. El súbito e intenso deseo que había sentido desafiaba la lógica.
Pero porqué ahora, porque si creía haber encontrado el amor en ese desconocido venía Law y confundía sus sentimientos.
Y no era que Law no fuera atractivo para él, pero, eran diferentes; el mal carácter, la actitud de todo un hijo de puta que lo había puesto en su lugar como nadie nunca, había sido algo que lo había atrapado también.
Y Trafalgar era diferente, era dosil y bueno, no sería capaz de corromperlo.
— ¡¿Oye viejo a dónde vas!? — Killer le impedía el paso abruptamente.
— Trafalgar… ¿Se fue?
— Hace como cinco minutos, yo le dije a Penguin que me quedaría un rato mas… Oye, él ya está por irse.
Kid chasqueo la lengua, mordiéndose el interior de la mejilla; tenía también otros asuntos importantes.
— Entonces lo llamo al número que me dio señor, y nos comenta su respuesta.
— Sí claro, pensaré en quién tendrá la primicia de mi imagen pública.
Ivankov le sonrío por última vez a su jefe, quien tras acabar la inauguración, subía a un auto de la empresa.
— Vaya que salió bien.
— ¿Fue una buena noche? Señor.
— Oh lo fue… espera ¿Quién eres tú? ¡Eres el chico ese! ¡Kid!
Antes de que dijera su nombre, el pelirrojo ya había puesto en marcha el auto, cerrando las puertas para evitar algún, accidente
— ¡Oye detente! ¡¿Qué no sabes quien soy!?
— Oh lo sé, creo que fui yo quien olvidó presentarse correctamente.
El otro chico de cabellos rojizos le miraba con extraño, se habían detenido a mitad de una vacía calle.
— Soy Eustass, Kid, dueño de Eustass Enterprise Inc, y quiero decir que me quito el sombrero ante tu actuación.
Edward sudó frío.
— No tienes, ni idea, de a quién trataste de suplantar, mi amigo.
△ Fire
