"¿De verdad quieres prender fuego a la noche?
Eres mi única salida
¿De verdad quieres cambiar tu vida otra vez?
Sabes que eres mi última oportunidad

Me es imposible
no pensar en ti,
recibir todos tus rechazos
y la duda
que es creciente en mi,
no es impedimento
para amarte"

La noche anterior todo había sido un éxito, claro que haber encarado al tipo que estaba haciéndose pasar por él había sido la cereza del pastel.

A primera hora todos los medios estaban llenos con la noticia sobre el fraude de aquella noche

Aun quedaba en el anonimato el rostro de quien estuviera detrás de Eustass Enterprise Inc.

Los preparativos de su próximo descanso estaban yendo bien no tenía mucho que organizar ni por lo que preocuparse.

Killer también le había dicho que partes de su tiempo libre lo iba a invertir en él.

Todo iba bien se estaba riendo y estaba feliz.

Pero sentía esa inquietud, de que verbalmente como él dijo; todo con Law se había ido a la mierda.

Los mensajes y llamadas eran olímpicamente ignorados, desde el primer timbre la llamada se transfería al buzón de voz y los mensajes solo quedaban como entregados.

Trafalgar ✧
Hey, ¿llegaste bien anoche?
13:50 ✓

Trafalgar ✧
Vaya cosas con ese imbecil, ¿verdad?
14:10

Trafalgar ✧
Óyeme se me hace una gran falta de respeto que ignores mis mensajes Trafalgar.
14:28

Trafalgar ✧
Oh sí, olvidé que trabajas... bien, contéstame luego.
14:30 ✓

Trafalgar ✧

Quisiera que habláramos sobre lo que pasó anoche
14:35 ✓

Trafalgar ✧
¡Trafalgar contesta las putas llamadas!
14:38 ✓

Trafalgar ✧
Lo siento... no quise alterarme... sólo, llámame por favor
14:42 ✓

Se sentía un grandísimo estúpido, no creía que él, el grandioso Eustass Kid, estuviera escribiendo eso. Era su alter-ego escribiendo por supuesto.

Quizá él sí sabía que sentía por Trafalgar.

Un suspiro de pesadez salió de él, como si hubiese estado sosteniendo el aire por mucho tiempo.

Necesitaba hablar con alguien.

Sin embargo cuando logró hablarlo, nada de lo que estaba escuchando era lo que quería oír.

Killer le había abordado de una manera muy desconocida y violenta que nunca había visto en él.

— ¡Pero qué estúpido eres!

— Si te cuento esto es para que me des una solución a lo que está pasando.

— ¿Pero qué esperabas que dijera? Sí, eres mi puto mejor amigo, pero también aprecio bastante a Law y no creas que solo me voy a quedar sentado para ver como mandas a la miérda tu vida, y la del pobre de Trafalgar.

Kid se frotó el puente de la nariz exasperado.

— Él no merece conflictos de idiota indeciso. Creo que ya viste y sabes que Law te quiere bien.

— Yo no sé si también quiero a Trafalgar... sé que siento algo pero, sé que no es como lo que siento por ese chico.

— Amigo, sí que eres, un grandísimo idiota despistado; ¿Como que no sabes?

Killer trató de serenarse, estaba a punto de moler a patadas a Kid. — A ver... a ver, según tú ¿Qué sientes por ese otro chico?

Qué buena pregunta Doroti; Kid suspiró. — Esa persona es la única que puede tener el control que nadie nunca ha tenido jamás, en mi. Además de que sé, que es la persona correcta para mí; su actitud, su porte, esa escencia, sé que lo amo.

Kid había dicho esas palabras con tanta determinacion y franqueza que lo había dejado frío.

— Mira, Kid, sé que puedes creer y sentir todo eso, y no porque Law es mi amigo y sé que le gustas que lo apoyo, pero no puedes ser tan cabeza dura, como para creerte todo eso por una buena noche de grandioso polvo.Te cuestiono todo esto para que tomes ¡Una puta desición! Y en caso de tomes la que crees que es la correcta, no te pediré, ¡Te voy a exigir! Que te alejes de Trafalgar.

Suspiró, sí, había dicho que iba a tomar un descanso pero no contaba con que todas las cosas que pasaron le impidieran conciliar el sueño.

En aquella enorme oficina con ventanas de cristal, la noche caía sobre Suecia y los pensamientos no dejaban de abrumarlo.

Nunca había pensando tanto, ni mucho menos en un tema tan absurdo para él.

Quizá sólo estaba tratando de entrar donde no era recibido.

¿Qué había de malo con él?

"Law, sólo sirves para satisfacer, nunca pienses en las palabras amor, ni en ser amado. Esas cosas no existen y no las necesitas"

Solo... obedecer y satisfacer. Esa era su razón hablando, pero la calidez que su corazón emitía le hacia pensar otra cosa.

Pensaba en como podía hacer que se enamorara de él; quizá si horneara un pastel de chocolate, si tuviera un largo y enorme cabello, o si tuviera una bicicleta verde.

No, nada de eso. Todo era una reverenda estupidez y debía olvidarse de ello.

.

.

— ¿En qué piensas querido Law? — Preguntó deslizando la fusta delegada por sus piernas desnudas.

En nada.

Vamos, puedes contarme, o es que todo este tiempo juntos no ha importado nada para ti.

¿Me amas?

El hombre soltó una carcajada, mirándolo como diciéndole que no fuera idiota. — Por supuesto que no, tú sabes bien como se lleva esta relación.

Sí, fue una pregunta estúpida.

Lo fue.

El espantoso latigazo que el hombre le azotó en la espalda, había hecho que se marcara una linea de escozor.

Sin impedir tampoco que el ojigris de arqueara de dolor.

Alzándole el rostro, le miró con lascivia y una expresión que no pudo decifrar.De verdad sabes cómo estimular a las personas.

Tomándole fuerte mente del rostro lo besó con fuerza, tumbandolo contra la cama le sujetaba con fuerzas las muñecas, donde había marcas de ligaduras por amarre.

.
.
.

Parpadeó, justo ahora venían esos recuerdos.

Sí, había sido una epoca oscura de la que ni Doflamingo y Rocinante les gustaba hablar.

Él solo se había metido en eso.

Vergo, era un hombre 15 años mayor que él, cuando apenas Law tenía 18 años.

Había sido una relación sadomasoquista amo y esclavo.

Law habia caído en una depresión de estres postraumático tras haber sufrido un secuestro, luego de que uno de los socios se enterara que era el hijo de los Donquixote.

Misma enfermedad que lo había hecho hacer incontables estupideces; desde participar en peleas clandestinas, largas noches de insomnio, hasta conocer el bajo mundo de las drogas.

Y el deseo de querer sentir alguna clase de control lo había llevado hasta Vergo.

Vergo era un hombre sumamente frío y violento que a pesar de que Law era un cliente más, solía usar un método más brutal en él.

El ojigris se cuestionaba si eso era amor de verdad. Descubrirlo le tomó tiempo y varios meses en desintoxicación dolorosa, y terapia, meses en que no podía ni mirar a los ojos a los Donquixote sin querer darse un tiro por la vergüenza.

Los hermanos nunca se alejaron de su lado. Rocinante nunca le habló del dolor que había pasado Doffy, en las que por las noches pensando que nadie lo escuchaba el rubio lloraba desconsoladamente pensando en que habían hecho mal.

Él también se cuestionaba sino habían dado el suficiente apoyo cuando habian encontrado a Law golpeado e inconciente tras su rescate.

Rocinante también sabia que el amor que Doflamingo tenía por Crocodrile había surgidos por el gran apoyo que el pelinegro le había brindado en esos momentos.

En todo ese tiempo aprendió amor propio y hacerse de una autoestima implacable y descomunal.

Parpadeó para alejar esos pensamientos. Sí, Law era ahora un hombre completamente funcional y rehabilitado.

Prueba de ello, cientos y cientos examenes que le habían hecho los hermanos.

No pudo evitar sonreír nostálgico.

Doffy le daría tremendo regaño si supiera que recordaba todo aquello.

Saliendo de la oficina, se había quitado la chaqueta, y llevaba una camisa blanca remangada que dejaba ver sus brazos morenos y un reluciente Rolex.

Tenía ojeras marcadas y el pelo algo revuelto; lo cual no impedía que estuviera tan sexy como de costumbre.

No podía permitirse querer a alguien que no estaba seguro ni siquiera de su maldita existencia.

Kid vió la mirada firme y llena de un aire incorruptible en Killer.

Una que nunca había visto.

Se pasó una mano por el pelo, abrumado por sus propias emociones.

— Por ahora tengo cosas del trabajo en qué pensar. Lárgate.

Killer suspiró molesto, saliendo de la oficia no sin antes azotar la puerta.

— Imbécil.

El sonido de una llamda por Skype lo hacia concentrarse de nuevo.

Arreglándose un poco tomó la llamada.

¡Hey! ¿Cómo te va Eustass? ¿Recibiste los planos? Por la pantalla de la computada, Borsalino se encontraba en una extravagante oficina.

Todo él era extravagante.

— Sí, aquí los tengo, no entiendo el porque solo están algunas especificaciones. Creí que mandaría el proyecto terminado.

Oh no, creo que no fuimos claros contigo, pero te contaré el secreto ya que a ti no podemos desaparecer como a los demás. O tal vez sí, nadie sabe quién eres. Dijo riendo estrepitosamente.

Kid sudó frío ¿Quién eran en realidad estas personas?

Solemos contratar y, despedir... arquitectos y contratistas a diestra y siniestra, para que nadie vea el resultado final. Sólo contratamos lo mejor de lo mejor, pero nadie es indispensable.

— Entiendo. Esta lista mi parte entonces.

¡Excelente! Pasará un auto por ti mañana. Ah, y lamentamos no poder haber asistido a la inauguración, pero Faisán azul dijo que la pasó muy bien. Salud por el éxito.

Alzando vaso con coñac que tenía, brindo hacia la cámara.

Kid se limitó a sonreír amablemente.

El estar todo el día en la videollamada le había hecho perder la noción del tiempo y que se olvidara un poco de los problemas.

Cinco días, casi una semana había transcurrido.

No en ningún momento habian cesado los mensajes del pelirrojo que Law no pensaba responder, habían dejado de llegar luego de recibir un "Entiendo, no quieres hablar"

Y no, realmente no era algo que se debía aclarar por mensaje.

Trafalgar tenia muy claras ya las cosas y si Kid quería jugar al adolecente, podía irse mucho al carajo.

Pensaba que eran cosas que debían aclararse en persona.

Tenia demasiado trabajo por unas nuevas exportaciones, entre Trébol, Pica, y Diamante era que podía llevar a cabo las entregas personales. No tenía el humor de lidiar con nadie y no era su deber.

Nunca había sido un problema su anonimato, no ahora.

Law había estado mucho tiempo con Sachi, Penguin y Killer planeando algunas cosas de la boda, entre demás preparativos en los que Penguin quería que sus dos mejores amigos ayudaran

Aun tras estar gran parte de tiempo con el rubio mejor amigo de Kid nunca se había presentando la suerte o desdicha de toparse con él.

Killer le había comentado que Kid lo había mandado al carajo al decirle que tenía que comer y beber cosas dulces entre otras.

Los preparativos eran ver lugares para la boda entre jardines y salones.

No quería admitir que había llegado a aborrecer el vino entre tantas muestras que habian probado y no, no quería comer ni una rebanada más de pastel.

Sachi había organizado un brunch para tomar un descanso, y era que Penguin había llevado al extremo su estrés cuando todavía faltaba todo un año para la boda.

— ¿De verdad creen que el lugar es adecuado?

Law y Sachi voltearon a verse. — Penguin, vimos veinte lugares ¡Veinte! y fue el que más te gustó de todos y el que cumplía las cosas de tu lista.

— Sí pero no tenían lugares hasta mayo.

— Es exactamente el tiempo que necesitamos amor. — Comentó Killer sirviéndose un muy necesario whisky.

— ¡Hola Hola!

Marco y Ace recién llegaban igual. Habían sido invitados al ser buenos amigos de Trafalgar además de que querían contar con la experiencia de ambos.

Entre todos les enseñaban a las cosas que llevaban hasta el momento. Claro que la sofisticación y el buen gusto del rubio habían hecho que al fin decidieran varias cuestiones que tenian.

— Mayo es un excelente tiempo; no hay lluvias ni mucho frío, sí excelente. — Mencionó Ace.

— La lista de invitados no es tan larga como pensábamos

— Todavía hay que ver qué comida va a servirse.

— Kid conoce a un excelente chef, él puede encargarse del banquete.

— ¿Por cierto y Kid? ¿No lo invitaste? — Pregunto el pecoso azabache.

— Voy a llamarlo.

Y no era que Kid no quisiera tomar su papel como padrino, pero sabía que se tenía que ver con Trafalgar y no tenía los suficiente para hablarle a solas

El pelirrojo apenas llegaba a casa. Había estado toda la mañana en videollamada con Borsalino y apenas había terminado.

Dejando su sacó en el sofa, encendió la televisión solo para hacer ruido, habia varias llamadas perdidas en el teléfono de casa que no pensaba regresar.

El sonido del teléfono le hizo salir del ensimismamiento en que estaba.

Dudo en tomar la llamada al ver el nombre en el registro.

— ¿Qué?

¿Ya vienes?

— ... No aún no, recién llegué.

Bien, te esperamos en casa de Basil.

Kid frunció el ceño. — ¿Por qué con él?

Porque aquí estamos todos, date prisa.

Sin decir más, el rubio colgó la llamada, dejando a Kid con la duda.

Esa era la razón de que Kid llevara cuatro días sin tratar de ver a Law, y que dejara de mandarle mensajes.

Pero ni cuatro días ni un millón de pensamientos le habían dado la solución a su problema: cómo afrontar el hecho de que Trafalgar le gustara. Y qué hacer para no dejarse llevar en el proceso.

Se pasó una mano por el pelo, frustrado. Y no era una frustración cualquiera, sino la frustración derivada del hecho que le podía complicar mucho la existencia; que deseaba a Law.

Había tomado un baño rápido y vestido, saliendo rumbo a la residencia Hawkins.

Todavía pensaba en muchas cosas, Killer no había dicho si todos estaban ahí más debía suponer que sí.

Al llegar, se topó con el dueño de la residencia.

— Oye ¿Qué haces aquí?

— ¿Cómo que qué hago aquí, imbécil? Yo vivo aquí.

— ¿Y por qué decidieron reunirse aquí?

— ¿Qué clase de preguntas estúpidas son esas? Entra y ya.

Con la bolsa de hielo que traía el rubio, la golpeó contra la ancha espalda del pelirrojo. Haciendo que lo maldijera e insultara por supuesto.

Pocas veces había estado en la casa de Basil. El rubio no era mucho de juntarse y convivir, siempre era en casa de Kid donde se reunian.

En el jardín encontró a los amigos de Trafalgar; Penguin y el otro que no conocía. Ademá, a Marco y Ace.

— Saluda, idiota. - Ordenó Basil empujándolo a donde estaban los demás.

— Hola Eustass.

Law lo saludaba con tanta calma que a Kid le daban unas tremendas ganas de golpearlo. ¿Por que no le respondía las llamadas el muy cabrón?

— No tenías que molestarte yendo por eso, amor.

— Ni de joda pienso tomar un whisky caliente.

Kid casi se iba de espalda, ¿Basil estaba sabiendo con ese chico? ¡¿Desde cuando?! ¿¡Basil!? Tenía que ser una broma.

Y porqué nadie le había dicho nada.

— Siéntate Kid.

— Al menos espero, me dirán que están bebiendo algo con alcohol, cerveza, ¡Algo!

— Kid, esto es un brunch, no una puta cantina, ten algo de clase. — Basil le dio una copa de champagne con zumo de naranja.

El pelirrojo lo miró de mal modo. Tomando lo que le ofrecía.

A todos les sorprendió la gran habilidad culinaria que tenía Basil.

Más algo que Kid había notado y que era más importante era cómo se comportaba con Sachi; aún teniendo un poco ese carácter obstinado, tenía tacto, era suave y dulce con el castaño.

Como pasivo agresivo.

— Además de los invitados así, algo importante; tenemos que ver que ropa van a llevar los padrinos, estamos entre un traje azul y uno verde.

Kid casi se ahoga con la mimosa. — ¡Es una puta broma!

— Pido el azul. — dijo Law rápidamente.

Kid gruñó mirando fulminante a la futura pareja, sin parecerle nada, la elección.

Killer y Penguin voltearon a verse, soltando una carcajada.

— ¡Esa mierda no da risa! — respondió Kid chasqueando la lengua.

— ¡Debiste ver tu maldita cara! — Basil no pudo evitar reírse, debía haber sido demasiado gracioso hasta para que él se riera.

— ¡Veamos si te sigue la maldita gracia Hawkins!

— Hey hey abajo los dos

El único que parecía adulto, Marco, ponía orden.

Tras ver demás detalles todos decidieron que era momento de dejar esas cosas de lado.

Habian terminando de comer más que satisfechos.

Killer no desconocía que sus mejores amigos eran una cajita de monerías.

Tras refunfuñar muchas veces y mandarlos al carajo otras más, Kid daba su opinión sobre los colores para los manteles.

Y confirmaba lo dicho por Killer diciendo que les ayudaría con la preparación del banquete.

Eran casi las ocho y Basil había encendio unas pequeñas lámparas que adornaban el jardín con un aire muy cómodo.

Kid sentía tantas ganas de golpear a Law ¿Cómo era que se ponía a reír cuando toda la tension de que todos estaban con sus parejas excepto ellos era tan obvia e incomoda.

Impactado ante el momento en que Basil tomó rapidamente la mano a Sachi, suavizando el efecto, llevándosela a la boca y besando con ternura los nudillos.

Viendo como el rubio se dejaba hacer en el cabello por el castaño.

No podía pensar en algo.

Penguin, Law y Shachi acompañaron a Marco y Ace quién se despedían al tener que irse ya.

De paso también irían por algunas cosas para jugar y entretenerse.

Kid miraba su teléfono y al guardarlo, se encontraba siendo mirado por los dos rubios

— ¡¿Qué me están viendo?! Par de peliteñidos.

— Tienes que arreglar tus mierdas con Trafalgar. — Soltó Basil con su habitual frialdad.

— ¿Por qué tenías que contarle a este imbecil?

— Somos tus amigos Kid y de ningún modo iba a permitir que mandaras al carajo tu sentido común.

— Además estoy ansioso por ver con que estupidez sales ahora, me mpiezo a morir de curiosidad, y no es algo que me pase con frecuencia.

— Qué casualidad, porque a mi también me da mucha curiosidad qué castigo esta pagando el pobre chaparrito de Trachi

— Sachi. — Corrigió Killer.

— Sachi ¡Para salir con un imbécil como tú!

— ¿Celoso? ¡No es de tu maldita incumbecia!

Kid le mostró el dedo medio siendo imitado por Basil, ya que no habían podido discutir más ya que los tres chicos volvían al jardín.

— Como te digo Killer, ese nuevo juego de poker podría servir para despojar a algunos cuantos, Kid, ve a mi habitación por el, mientras pongo la mesa.

— No soy tu puto esclavo Hawkins, qué pésimo anfitrión eres.

— Trafalgar ¿Podrías por favor subir y traerlo? Es la habitación de la terraza arriba al fondo.

Las asintió, yendo hacia donde amablemente le había pedido Basil.

— Cariño, pero arriba del estuche están todas tus maletas, iré a ayudar a Law.

— Deja que vaya Kid, ni vas a poder tú.

El pelirrojo entró de malas, era que sentía una presión en el pecho. Y cada escalón que subía hacia que su respiración se volviera irregular.

En la habitación, Law no se inmutó ni un poco cuando Kid entró.

Quitando las cosas de encima, el moreno tomó el estuche.

— Creo que este es.

— Trafalgar...

— No, no es necesario que digas algo, soy yo quien se disculpa por tener sentimientos estúpidos y tontos como tu dices. — No había levantado la voz pero en su indiferencia se advertía una siniestra muestra de enojo.

— No es eso... es sólo yo no me puedo comprometer y desde luego, tampoco quiero enamorarme.

Law no pudo evitar reír ante sus palabras.

— Vaya que no, y no tienes que sentirte mal, no es tu problema el que yo sí sienta algo por ti. — dijo con la boca crispada y la frustración filtrándose en su voz.

Kid sabía que no podía concederle su deseo.

Aún siendo todo un cabrón no podría romperle el corazón a Law y no se creía capaz de darle lo que necesitaba: amor.

Pero sus motivos saltaron por los aires cuando Law lo miró a los ojos.

— Más pienso, que esa vez que nos besamos no eras totalmente indiferente a mi, no un deseo carnal, sino algo más. — Su rostro se convirtió en una máscara, y el brillo de sus ojos grises se apagó de repente.

— Es natural que reaccione de esa forma...

— ¡Deja de decir estupideces Kid! Por amor de Dios... — Law lo veía con una sonrisa de reproche teñida de tristeza.

Nego, Law paso a su lado, golpeando bruscamente su hombro al pasar. No iba a quedarse ni un momento más escuchándolo.

Sintió sus grandes brazos alrededor de su cuello, cómo impedían que saliera, pero aun así, no tenía el valor para voltear.

Kid sabia que tenía que hacer algo o podría perder a Law también.

Sin poder evitarlo, le rodeó el cuerpo con un brazo mientas alargaba el otro para acercar su boca a la suya.

Sin evitarlo le besó. Suave y dulcemente, como si tuviera miedo de hacer algo incorrecto.

Kid ya no se pudo controlar, y lo que iba a ser un simple beso se transformó en algo más profundo. Fue un beso urgente, hambriento, sin una sola gota de delicadeza. Fue como si quisiera devorarlo.

Necesitaba zambullirse en él saciarse con quien lo miraba como si fuera el único hombre de la tierra, como si fuera la quintaesencia de todas sus fantasías sexuales.

— Para por favor... — protestó Law sin demasiada convicción.

Pero el pelirrojo no se detuvo, y Law dejó llevar. Besó la comisura de sus labios, le pasó la lengua lentamente e insistió en sus atenciones con tanta sensualidad que Law estalló.

Ya no estaba de humor para juegos. Lo deseaba demasiado, así que invadio su boca con toda la pasión de la que era capaz, sospechando que Kid no estaba tan confundido por dentro como parecía por fuera. Y acertó.

Sus besos, al principio inseguros, se volvieron intensamente carnales. Era tan receptivo al placer como él mismo, e igualmente voraz. Era dulce y lascivo.

Era una combinación de emociones nuevas para Kid, como una droga de la que no había tenido noticias hasta entonces.

— Kid, yo... — Él lo besó tentativamente, evitando que hablara.

Estaba muy excitado, pero no quería perder el control.

Sin embargo ya le era imposible poder negarlo. Excitado, lo llevó hacia la pared y lo alzó lo justo para que Law cerrara las piernas alrededor de su cintura.

Law Soltó un gemido cuando Kid cerró las manos sobre su trasero y se frotó contra su entrepierna.

Ardía en deseos de poseerlo. Quería entrar en su cuerpo mientras lo miraba con sus ojos grises grandes y luminosos.

Y justo entonces, recordó a su verdadero amor.

Fire ▽