Los nervios se lo estaban comiendo…
Había pasado un mes desde aquel "mal entendido" con Serena en su viaje por Kalos y ahora se encontraba frente a la casa del prestigioso líder de Gimnasio de ciudad Petalburgo Norman Balance, ¿La razón de sus nervios? Simple, su mayor temor se hizo realidad, la familia de su novia vió aquel video captado por una reportera en el momento justo en el que la entrenadora de Kalos besaba sus labios.
Ash tuvo que cumplir cada uno de los caprichos de May para arreglar las cosas y redimirse…
"Ash, quiero que vayas a Unova y captures un Minccino para mí ¡Son tan lindos!"
" no te preocupes Dawn, mi adorado novio me comprará un vestido nuevo para usarlo en el concurso ¿verdad, Ash?"
" Hace algún tiempo el profesor Abedul me comentó sobre una linda región tropical que se llama Alola, me llevarás a vacacionar allí, ¿verdad, cariño?
Suspiró con pesar, trató muchas veces de aplazar esta visita a Petalburgo pero la coordinadora de Hoenn rápidamente destrozó sus esperanzas de conseguirlo.
" Si no presentas tu trasero en Petalburgo papá será capaz de viajar a Kanto sólo para hacerte sufrir"
El azabache tocó la puerta de la casa mientras pensaba- lo mejor será acabar con esto de una buena vez-
Fue recibido por su antiguo compañero de viaje, Max Balance, pero la mirada que le daba el niño no era de las más amistosas.
-finalmente tuviste el valor para venir, Ketchum-
El subcampeón de Kalos hizo una mueca, demonios, como odiaba que lo llamaran así. Caminaron lentamente hasta llegar al comedor donde se encontraba el resto de la familia a punto de cenar.
El entrenador de pueblo Paleta encontró la excusa perfecta para salir de ahí por su propio bien- lo lamento, creo que llegué en un mal momento, lo mejor será que…-
-quédate a cenar con nosotros-
La interrupción de Norman hizo que Ash se pusiera recto y rígido como un militar.
-¡s-si señor!-
La manera de actuar de su novio divertía mucho a May, pero no lo demostraría,esa sería su manera de vengarse de él, observará el espectáculo sin intervenir, rió por lo bajo…
Oh sí, esto se pondrá interesante.
Todos charlaban y comían animadamente, excepto Ash claro está, para él el ambiente era tan tenso que le costaba respirar, sumando la afilada mirada del lider de gimnasio de Petalburgo que no tenía intención de quitársela de encima.
La desconfianza hacía acto de presencia en su cabeza al notar las miradas de todos los miembros de la familia, la de May reflejaba, ¿ilusión? En cambio la del resto no la podía descifrar, era una especie de mezcla entre burla y ansiedad, fugazmente dirigían la vista a su plato de comida.
-¿será posible que le hayan hecho algo a mi comida?- pensaba el chico de gorra mientras observaba su plato de arroz
May miraba al Ketchum con una ceja levantada, su novio no deboraba su comida, algo extraño en él por cierto- ¿Qué sucede Ash? No has dado ni siquiera un bocado-
Caroline, la madre de Max y May intervino está vez, se distinguía un toque de malicia en su voz- si, anda come, está delicioso-
El entrenador de Pikachu se llevó lentamente la cuchara a la boca bajó las maliciosas miradas de la familia Balance, excepto May, saboreó la comida hasta que su sed comenzó a aumentar de manera exagerada. Estaba claro…
Su arroz tenía demasiada sal.
Bebió con desesperación de su vaso de agua hasta que…
-y dime Ash ¿Sucedió algo interesante en tu viaje por Kalos?-
Las palabras del líder de Petalburgo hicieron que el Ketchum se ahogara y comenzara a toser, recordó las sabias palabras de su buen amigo Brock.
"Miente y Niega todo hasta la muerte… y si piensas que te van a descubrir, miente aún más"
Esas palabras le costaron al moreno de ojos rasgados un gran tirón de orejas de parte de Misty ya que él era una mala influencia para Ash.
El nerviosismo comenzó a aparecer en él, la forma de hablar tan directa de Norman a veces lo intimidaba, ya sabía de quién había heredado May su carácter -ya sabe, participé en la Liga Kalos y perdí la final contra un amigo llamado Alain-
-lo sé, lo ví por televisión...entre otras cosas, como sabes, las noticias vuelan por aquí-
Maldición, la tranquilidad con la que respondía Norman sólo hacia que el Ketchum se pusiera más nervioso.
" Y recuerda Ketchum, si haces sufrir a May, si veo tan sólo una lágrima o una expresión de tristeza en su rostro olvídate de esas preciadas "pokebolas" tuyas"
¿Por qué recordaba esas palabras justo en este momento? Fué cuando le contó a Norman sobre su noviazgo con la coordinadora, hasta él que fue catalogado por sus amigos como el más inocente en la tierra entendió esa advertencia.
Tragó saliva con dificultad, era hora de explicar todo para aclarar de una vez el malentendido- Norman, verás…-
- Le fallaste a mi hija y a mi familia chico, quiero que te alejes de May para siempre y no aceptaré un no como respuesta- la interrupción del padre de May sólo logró poner más tenso el ambiente.
Un momento ¿Qué? Todo el nerviosismo que sentía se esfumó ¿Alejarse de May? Eso era imposible, él estaba…
La castaña miró a su padre con los ojos como platos ¿Qué rayos estaba haciendo? Esto no era parte del plan, miró a su madre y hermano en busca de apoyo moral pero la mirada de dureza que le dedicaban al joven de pueblo Paleta daba a entender que estaban de lado de Norman.
Ash se levantó de su asiento, no tenía en mente ceder tan fácil - yo no puedo hacer eso-
Finalmente la expresión de Norman cambió, el líder de gimnasio frunció el ceño- no puedes elegir, traicionaste a mi hija y eso no tiene perdón-
Finalmente el azabache explotó en ira, estaba harto de que lo juzgaran por algo que solamente May tenía derecho de hacerlo- ¡que no fué mi maldita culpa! Está bien, no he sido el mejor novio del mundo, cometo muchos errores pero siempre trato de hacer feliz a May, porque yo…¡La amo! Y si tengo que luchar contra usted y toda su madriguera de Pokémon para que nos deje estar juntos lo haré-
El pelinegro se dió cuenta de lo que había dicho, acababa de decir por primera vez que amaba a May, se tapó la boca con ambas manos y fijó la vista en la castaña, su rostro estaba iluminado y sus ojos tenían un brillo especial.
La vergüenza se apoderó de Ash-eh bueno yo…-
La castaña repentinamente se abalanzó sobre su novio para abrazarlo , se sentía muy feliz-¡yo también te amo Ash!, no sabes lo feliz que estoy en este momento -
AAquella declaración había calmado bastante los ánimos en la casa de los Balance.
-silencio, he notado que en tu mirada no hay ni siquiera una pizca de duda y eso me alivia, por lo que he decidido creerte...- el joven Ketchum se sintió aliviado como nunca antes en su vida- pero mi Vigoroth no piensa lo mismo-
Con una sonrisa maliciosa el líder de gimnasio sacó de su pokeball a uno de sus mejores Pokémon, Ash abrió los ojos como platos.
Oh no, era momento de huir por el bien de sus "pokebolas"
-y mi Electrike tampoco- ahora el subcampeón de Kalos miró al menor de los Balance, demonios, en estos momentos se maldecia por no traer ninguno de sus Pokémons con él.
En un intento desesperado trató de persuadir a Norman y Max-¡Por favor no! Ya tuve suficiente con ese arroz tan asqueroso, ya he aprendido la lección-
Para su sorpresa las palabras que dijo no causaron el efecto que esperaba, las mandíbulas de Max, Caroline y Norman estaban por el suelo, en cambio su adorable y querida May echaba chispas por los ojos.
-¿Asi que el arroz que hice especialmente para tí te pareció asqueroso eh Ash?- después de aquellas palabras el azabache entendió todo.
El rostro enfadado de la coordinadora, como la familia de ella aguantaban las ganas de reírse de él en su propia cara, el Blaziken de la castaña a su lado con cara de "pobre sujeto".
Oh Arceus…
Realmente habia metido la pata.
Caroline miró con compasión al novio de su hija recordando el momento en que reto a Norman a combatir contra toda su madriguera de pokemon - él realmente debe querer a May, no cualquiera desafía de esa forma a mi esposo- pensó.
-¿Es mejor que empiece a correr?-
La madre de los hermanos Balance asintió con la cabeza con una pequeña risa ante la pregunta del azabache, luego posó su vista en la coordinadora- May... - su hija la miró- has elegido a un buen muchacho para enamorarte- sólo recibió como respuesta un intenso sonrojo de parte de la castaña menor.
…
Por las calles de ciudad Petalburgo corría un chico de cabello color negro ya que era perseguido por tres Pokémon y sus respectivos entrenadores.
Los gritos de May llamaban la atención de todas las personas que pasaban- ¡Cuando te atrape te haré pedazos, cariño!-
Norman no se quedaba atrás-¡ Olvídate de dejar descendencia maldito mocoso!-
-¡pagarás por lo que le hiciste a mi hermana!-
-¡¿Por qué me persigue la desgracia?!-se lamentaba cómicamente el subcampeón de Kalos mientras esquivaba a duras penas las llamas de Blaziken y los rayos de Electrike.
Fin.
