Si te pones a pensar, la vida no es muy bella.

Sufrir sueños rotos, amores, promesas, palabras...

Es parte de ella.

Tienes que terminar con él, sabes el daño que está provocandote —el chico la abrazaba con cuidado acariciando su espalda como consuelo —Sabes que es un verdadero idiota, uno con título universitario y experiencia —intentó animarla haciendo aquel comentario.

No es tan fácil si todos los días está frente de tí y debes tratarlo.— Pues renuncia, no deberías estar en un trabajo donde él se pasea en tus ojos con su prometida y tú siendo su hoja de desecho.— Keisuke... no es fácil —gimoteo la chica limpiándose las mejillas con un pañuelo de papel.

— ¡Que si es fácil! Tú dejas que sea difícil terca —tomó su mentón elevándolo para que lo viera y le sacó la lengua —Anda vamos a olvidarlo, te invito a beber cerveza.— Mmm sabes que no soy buena bebiendo.— Que importa... ¡Vamos Carol!

Pasear por las calles de Buenos Aires era la distracción perfecta para la chica. Tan solo 25 años y su vida era un desastre en el sentido del amor porque en lo demás crecía a pasos agigantados. Toda una profesional en el departamento cultural de la ciudad, trabajaba revisando, aprobando y controlando los proyectos referidos al cine, teatro, eventos y conciertos. Todo pasaba por sus manos antes de que se dieran una fecha de realización

Keisuke Ueda era su mejor amigo, el hermano que no tenía de sangre. Se conocían desde niños, Carol había perdido sus padres en un accidente y quedó bajo la custodia de su abuela, quien vivía en un edificio junto a una familia asiática. Aprendió sus costumbres y japonés solo para hacerse más amiga de Keisuke. Compartían cada secreto, momento malo o bueno, se conocían muy bien tanto que ninguno podía mentir al otro.

— ¿Cómo han ido las prácticas? ¿Qué dijo el director?— Ese tipo es un cerdo —soltó el chico sin importarle si había alguien cerca —Se cree que puede hacer cualquier arreglo en la obra. Si el personaje es tímido y triste ¿Cómo se piensa que debo actuar con una sonrisa? Quiere que así lo haga —finge una sonrisa exagerada a la vez que intenta un puchero y Carol solo estalla en una carcajada —Está loco ese maldito.— Aún así debes hacerlo.— Claro, no dejaré que eso detenga mi sueño de ser un gran actor.— Lo serás solo ignora al tonto y continua.— Eso mismo has con ese idiota. Se feliz y déjalo de lado.

La chica le sonrió mostrando su cerveza y ambos hicieron el brindis deseando que esos dos, el director y el idiota que Carol sentía cariño y le lastimaba, se los tragara el diablo.

Suspiró alentandose a tener la mañana perfecta por más que había tenido un terrible comienzo, todo debido al idiota de su novio. Se preguntaba porque nunca había sido diferente y más fuerte para saber elegir o enviar al diablo a quien jugará con ella pero no podía. Aún así, no iba a dejar que le siguiera afectando. Hoy debía sonreír y más para sus compañeros de trabajo.

— ¡Buenos días! —pronunció al entrar forzando una sonrisa bastante pequeña, muy pequeña.

Buenos días Ana ¿Qué tal va tu día?— Sinceramente espantoso —habló la chica y el chico le acercó una taza de café como siempre hacia en las mañanas.

No hay peor mal que la muerte, si es grave se solucionará pronto.— Kenn no la animes mucho, lo que ella necesita es un sicario y un buen lugar donde dejar un cuerpo —el muchacho aparecía por detrás de Ana y se sentaba a su lado con una gran sonrisa burlona.

— ¡No la asustes, Zakki!— ¿Acaso no es un buen plan? Todos sabemos que lo necesitas. De veras necesitas superar a ese imbécil.— Gracias pero no creo... —intentó hablar Ana pero ellos continuaron.

Superar, dejar y ser feliz. Más que eso no es dificil —Nobunaga Shimazaki "Zakki" exponía claramente y Kenn fingía aburrimiento.

Ella necesita estar bien..

An siempre escuchaba sus consejos masculinos sobre el amor. Zakki y Kenn eran sus dos grandes compañero se trabajo en una de las tantas cadenas de Subway, ella era parte del área de marketing y del personal. Adoraba oír sus sermones matutinos donde pedían a gritos que ella tomará un cambio pero le costaba. Nunca podía dar un paso fuerte en el tema del amor, se sentía tan tonta y sabía cuánto se aprovechaban de ella.

Debía admitir que su relación no era 100% sana ni perfecta. Tenía problemas porque él era el problema o la forma en la que ella amaba las cosas. Llevaba 3 años de estar en pareja y no negaba que habían momentos sumamente perfectos con él, todo un galán, un señor con todas las letras y etiquetas pero cuando se trataba de sacar los verdaderos sentimientos y de avanzar, era un maldito cobarde. No se abría perfectamente para ella, al final su relación era una ida y vuelta esperando que él diera el paso correcto a un matrimonio o una situación estable.

Eso provocaba una cadena de hundimiento en Ana.

Nos vemos mañana—se despidió caminando hacia su auto, la jornada laboral no había sido tan pesada pero se sentía fatal y quería llegar a casa a descansar mejor o intentarlo.

— ¡Adiós Ana! —ambos jóvenes levantaron sus manos despidiéndose antes de verla subir y partir.

No tardo mucho en llegar al departamento, entró sin muchas ganas y solo se hechó en el sofá observando el techo de la habitación. No deseaba más que ese cambio de suerte. Escuchó ruido proveniente de la cocina haciendo que se sentará y buscará al culpable de ello.

Ahí estaba, el chico de sus pesadillas, de sus bajas defensas en el mundo amoroso.

Kenshō...

Murmuró apenas levantándose del sillón y éste sonrió acercándose a ella para tomarla de sus mejillas y darle un dulce beso en sus labios a la vez que soltaba un te extraño en ellos. Ana siempre caía en ello, adoraba tontamente aquello tanto que olvidaba todo lo que había pasado pero, esta vez, un pensamiento se mantenía fuerte. "Sé mujer".

— ¿Qué tal tu día cariño? — Kenshō se separó retomando su camino hacia la cocina y le sirvió un vaso de agua fresca para ella.

Algo pesado pero nada mal —mintió, el día había sido un calvario y esto acaba de comenzar.

No sabía si venías a tiempo pero cocine algo. Se me dió por la comida italiana ¿Gusta pasta señorita?— No... bueno si... antes podemos hablar Kenshō—intentó decirlo de la forma más segura posible pero hasta su voz temblaba. No sabía si tomar asiento de nuevo o quedarse allí parada, tenía miedo de que su cuerpo no respondiera o peor aún, que todo fuera un estado de su mente y en verdad se había caído dormida al sofá apenas llegó.

— ¿Qué ocurre cariño?

Tenía que controlar tres proyectos, dos de cine argentino y uno teatral que su amigo Keisuke estaba en el ya que trabajaba mitad como actor y de atención al público. Su mente divagaba en un mundo totalmente diferente al real, soñaba en ser feliz, en sentir abrazos y besos tiernos y llenos de amor. Se imaginaba ser amada.

El golpe de su puerta la hizo caer al duro suelo de la realidad. "Reunión de personal" fue la excusa perfecta para sacarla de la oficina. Caminó hacia la sala donde un grupo pequeño pero muy querido estaba allí entre esos aquel hombre que descontrolaba el orden de su vida.

Queridos compañeros —comenzó a hablar llamando la atención de cada presente —como saben, he pedido la mano de la adorable Susan —le sonrió tomando la mano de la pelirubia alta y de excelente figura, algo que Carol no podía llegar ni haciendo ejercicios.

Anda Ryuji, todo el mundo quiere conocer la fecha —soltó un compañero provocando la risas de todos los que estaban alli.

En eso voy —sonrió y continuó —Hemos decidido dar la fecha y será dentro de 5 meses mas.

Los aplausos rebotaron en toda la habitación, Carol solo aplaudía como reflejo a la situación pero sentía las voces lejos como si fuera a descomponerse en ese momento tan perfecto para ellos y doloroso para ella. Escuchó su voz llamándola en segundos y, como reinició, forzó una sonrisa asintiendo.

Carol... —la miró fijo echando su sonrisa más sincera y coqueta —quiero que nos ayudes en la boda ya que eres tan cercana y te he considerado mi hermana después de tantos años.

Te ayudaré —dijo asintiendo.

Cada palabra destrozaba su corazón o lo que había quedado de él en todo ese tiempo. No le deseaba ni a un enemigo aquella situación. Una vez finalizado aquella reunión, Carol caminó rápido al baño encerrándose y dejando salir aquel dolor retenido. "Te odio, maldita seas."

Respiro profundo después de lavarse el rostro y repetirse a si misma "Superalo Carol... Su-pe-ra-lo". Caminó hacia la oficina fingiendo estar lo mejor posible, tomó asiento frente a su computador con el pensamiento de seguir trabajando, seguir siendo quien era frente a los demás. Fijó su vista en la carpeta del proyecto teatral de su amigo.

"Tienes un nuevo correo en bandeja de entrada"

Odio todo lo referido al amor —se lanzó a su cama tomando su almohada y ahogando un grito en ella. Kenshō se había ido haciéndose el dolido y víctima de lo que se supone que era al revés. Él debí haber sido más fuerte y afrontar la situación: el avance.

Ella sabía lo que costaba una relación seria en el mundo de la fama japonesa pero si había amor y fidelidad a una relación, todo ni valdría ni sería problema. Kenshō no era muy famoso pero el justificaba su carrera negando avanzar en la vida.. "Cobarde"

— ¿Qué debo hacer?¿Qué se supone que debo hacer? Ahora soy la mala en esto —giró quedando boca arriba en su cama —¿Mudarme? — negó automáticamente.

Se levantó, caminó hacia la cocina buscando una copa y una botella de vino que tenía guardada para alguna ocasión especial o para esos momentos. Se sentó frente a su laptop colocando su playlist aleatorio y el departamento comenzó a sonar canciones de Sam Smith alterando más aquella tristeza y escribió "¿Qué demonios debo hacer después de un idiota?".

Una sonrisa apareció en su rostro luego de un buen trago, cualquiera podría haber reído por aquella estupidez escrita en su buscador pero las opciones aparecidas no era para hacerla sentir tonta por eacribir.

Uuy "¿Quieres cambiar tu vida por un mes?" —bebió de nuevo entrando al link de la página.

Ahí describía un proyecto basado en un viaje a algún lugar del mundo intercambiando con otra persona la casa y el trabajo solo por un mes. Una parte es costeada por el proyecto y otro por quienes estaban interesados y había una lista de 200 personas inscriptas que aceptaban aquel intercambio.

Bueno veamos... no se hablar frances... menos ruso.. America central no, Estados Unidos es un sueño pero este está casi en un pueblo.. a ver... ¿Argentina? —bebio otro sorbo y observó los detalles que describían sobre la ofrecida de Argentina.

Lugar: Argentina- Buenos Aires.Nombre: Carol.Trabajo: administración de cultura de la provincia.Descripción del hogar ofrecido: un amplio departamento cerca de capital y a pocas cuadras del mar argentino, 3 habitaciones, dos baños, cocina, comedor, oficina pequeña y un balcón con vista a media ciudad y playa.

— ¡Me guuustaa! Aquí sale su email así que.. a escribir —soltó una risa pequeña y comenzó a relatar un correo hacia la chica.

Hola!

Está historia está publicada en Wattpad y como AlmmaLuciel, en NovelToon como AlmmaLuciel y en Facebook como Almma Luciiel Story.

gracias por leer~