¡HOLAAAA! Jo'er esta es mi primera historia de regreso al fandom de Katekyo Hitman Reborn! Algo simple, corto, bonito, un parental!R27 que sinceramente me encanta así como la versión romántica del R27, pero claro, me decidí por algo más soft, más padre e hijo, porque debemos admitirlo.
El romance puede nacer en nuestras mentes alocadas, pero Reborn es más padre para Tsuna que Iemitsu, en realidad el rubio idiota perdió ese título hace MUCHOOOO
Declaimer (así se escribe?) Obviamente los personajes no son de mi pertenencia, solo esta alocada historia (o one-shot) que se me ocurrió sobre mis dos personajes favoritos ¡espero que les guste!
Seamos sinceros, si cualquiera llegara a preguntarle a Tsuna cuando comenzó, mentiría y contaría la historia de su epifanía, ese momento exacto en que se dio cuenta de la más absoluta verdad, esas que venía callando desde hace bastante, claro, no diría estas palabras exactas, pero si aclararía que se dio cuenta en ese momento y que decidió hablar, pero es una mentira, una completa mentira, porque la verdad llego desde hace mucho tiempo atrás, cuando cierto Arcobaleno del sol a pesar de todo, se esforzó en apoyarlo, en decirle que era mucho mejor de lo que él pensaba, mucho mejor de lo que los demás decían y Tsuna le creyó, ese momento comenzó en la batalla contra Mukuro, aunque claro, ninguno de los dos lo aclaro.
No había necesidad de hablar del maldito elefante en la habitación.
Pero claro, Tsuna no pudo seguir guardando silencio, porque la batalla representante de los Arcobaleno había ocurrió, porque Iemitsu casi lo mata si no fuera por Reborn (y a decir verdad Tsuna fingió no reconocer su apariencia adulta, porque sentía vergüenza, no fue capaz de luchar contra su donante de esperma, casi lo mata y por eso Reborn tuvo que intervenir, tuvo que salvarle la vida, Reborn lo sabía, obviamente, pero prefirió seguir el juego.)
Si saca correctamente las cuentas, fue dos semanas después que todo acabo, cuando Tsuna decidió sacar la valentía que siempre tuvo dentro y encarar a un Reborn ya adulto (gracias a Verde, Talbot, Giannini y Shoichi todos los Arcobalenos recibieron sus apariencias adultas con rapidez y eso fue un alivio para todos, absolutamente todos. Dios bendiga sus cerebros.) y soltó lo que venía guardando de hace mucho, con su mentón alzado, su mirada seria y respetuosa, su espalda derecha.
Se veía como un jefe, pero mucho más.
"Reborn."
"Si, Dame-Tsuna."
"Quiero cambiar mi apellido."
Y Reborn, alejo su mirada de la taza de espresso que tan cómoda se encontraba en sus manos y cuando se fijo en Tsuna, vio mucho más que a un orgulloso jefe que había pasado por la misma mierda para demostrar su valía, vio a un hijo orgulloso, reclamando su derecho.
Vio a un hombre.
Vio a su hijo.
Tsunayoshi Sawada de quince años se paraba orgulloso frente a él, reclamando lo que ambos sabían desde hace mucho, mucho tiempo, pero que los dos, tercos y orgullosos se habían negado a comentar hasta ahora y Reborn, Reborn no podía decirle que no a su hijo.
Sus labios, dibujaron una elegante sonrisa que rara vez (por no decir nunca) aparecía, una sonrisa orgullosa y radiante, que se vio reflejada en la cara del menor, porque puede que la sangre no los una, puede que Tsuna no sea carne de su carne, hueso de su hueso, sangre de su sangre, pero era parte de su alma, se aferró a su oscuro corazón, sus llamas rugían juntas, fuertes, poderosas, unidas como una sola, eran padre e hijo y la sangre, simplemente estaba sobrevalorada.
"Estas en todo tu derecho, hijo mío."
Claramente no iba a ser un trabajo fácil (si lo hacían de la manera legal) pero Reborn se iba a encargar de ello, solo necesitaban la firma de Nana, Iemitsu no debía porque enterarse. (Nunca estuvo presente en la vida de Tsuna, para que mierda va a estar presente ahora.)
Lo que a ambos les sorprendió (quizás no tanto) fue la rápida aceptación de la misma, pero Nana ya tenía claro que Iemitsu hace mucho tiempo había perdido el título que por sangre había reclamado y que Reborn, se lo había ganado a punta de enseñanza, sabiduría y educación, a punta de apoyo y palabras de aliento, de noches de insomnio en donde Tsuna liberaba su corazón, sus miedos e inseguridades a nadie más que a Reborn, porque, aunque ninguno de los dos lo dijera, Nana lo sabía, Reborn era el padre de Tsuna, Tsuna el hijo de Reborn y eso, ni ella, ni nadie lo podía negar.
No la malentiendan, le duele si, porque sabe, que también es un rechazo a ella por mucho que su Tsu-kun la ame. Ella no fue una mala madre, pero eso no la convierte en una excelente madre, que tampoco fue.
Con Nana entregando su firma y con la firma de Iemitsu perfectamente falsificada, el cambio no fue complicado, en realidad cuando Reborn y Tsuna salieron de la municipalidad de Nanimori (en el centro de la ciudad) su apellido ya había cambiado.
Ya no era Tsunayoshi Sawada, su nombre completo era Tsunayoshi Ricardo Sinclair y ya nadie, lo podía negar.
He de decir que Tsuna estaba en el mismísimo cielo. Llevaba el apellido con orgullo y sinceramente no se detenía a pensar en algo tan banal como "estas rechazando también a tus antepasados." Porque un Vongola Primo, más que orgulloso y feliz por su descendiente, apareció frente a ellos unas horas antes de que Reborn y Tsuna se fueran a hacer el tedioso (no tanto) tramite y les dio su bendición.
Porque Vongola Primo lo tenia claro desde que el anillo Vongola llego a las manos de su querido nieto, Reborn era su padre y que excelente padre.
Sus amigos se enteraron esa misma tarde, Tsuna impulsado por su apellido (y por la huella de sadismo que Reborn dejo en su mente y fue aumentando de apoco, como una pequeña llama que iba avivando con cada locura) llamo a sus amigos, invitándolos a todos a una salida simple, una salida al centro para divertirse, claramente ninguno se negó.
Tsuna bajo las escaleras, ya listo para su salida, detrás de el un orgulloso Reborn (y bastante protector, no vamos a mentir) se aseguraba que Tsuna tuviera todo lo importante encima.
"¿Teléfono?"
"Lo tengo."
"¿Guantes y píldoras?"
"Encima, Hayato también trae su repuesto, así como Takeshi."
"¿Dinero?"
"Papá, me acabas de dar una tarjeta de crédito completamente cargada y si, tengo dinero en efectivo."
Se dio media vuelta, al mismo tiempo que Reborn (sin su reconocido sombrero de fieltro) le miraba con una pequeña sonrisa, antes de pasar su diestra por los cabellos del menor y desordenarlos para gran molestia del más bajo.
"¡Papá!"
Es estúpido negarlo, pero Reborn adora ser el quien reciba ese título.
"Ya ve Tsunayoshi, seguro que ya están afuera."
"De hecho, lo están."
Se inclino, colocándose sus zapatillas antes de despedirse del resto de los habitantes de su hogar y del mismo Reborn a quien, sin miedo y sin duda algún abrazo con fuerza y al abrir la entrada principal, pudo ver cara a cara a sus sonrientes amigos. Gokudera y Yamamoto estaban en la entrada, ambos apoyados contra el muro de piedra, un poco más a la izquierda, Ryohei y Hibari tenían una conversación de quien sabe que cosa (aunque era más Ryohei hablando y Hibari simplemente asintiendo como si le escuchara, aunque también puede que no) y Mokuro junto a Chrome a la derecha, ambos en una tranquila conversación que se vio interrumpida por Ryohei.
"¡Sawada!"
Exclamó éste con alegría, deteniéndose al ver el ceño frunció del menor.
"Ya no es Sawada, Oni-san."
"¿Qué quiere decir, Juudaime?"
Cerro la puerta tras de sí, asegurándose que tenía sus llaves en sus bolsillos y con una pequeña sonrisa (que más de uno reconoció como marca registrada de Reborn) se acercó a sus guardianes, a sus amigos, a su familia.
"¿Y? Vamos, Tsuna queremos saber."
"Mi apellido ya no es Sawada, lo cambie."
"Oya ¿y cual seria tu nuevo apellido, Tsunayoshi-kun?"
Miro a un sonriente Mukuro, sabiendo que todos sabían cuál era, pero querían escucharlos, querían verlo salir de sus labios.
"Mi nombre, es Tsunayoshi Sinclair."
"¡Juudaime! ¡Le queda maravilloso!"
"¡Es verdad, Sinclair tu apellido es EXTREMOOOOOO!"
"¡JAJA! ¡Tsuna suena increíble!"
"Kufufufu.~ un apellido más que digno, Tsunayoshi-kun."
"¡Mukuro-sama tiene razón bossu!"
"Hm, adecuado omnívoro."
Y un sonriente Tsuna, partió rodeado por sus guardianes, por su familia, por sus amigos, todos aceptando el apellido porque siempre estuvo ahí, solo que antes lo cubría otro traído por un padre indigno, una padre que ya no estaba, un padre que perdió su derecho al titulo y Reborn, les miraba sonriente desde la ventana de la habitación de Tsuna, orgulloso veía como su hijo (mierda, se escucha excelente) partía a divertirse rodeado de sus amigos, de su familia.
"Estas feliz, Reborn-kun."
"Así es Nana, estoy muy feliz, tengo un hijo maravilloso."
"Si, lo tienes."
Eran padre e hijo, aunque la sangre no los uniera, porque la sangre simplemente estaba sobrevalorada.
Fin.
LLEGAMOS AL FINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL! Fue hermoso mientras duro, espero de todo corazón que les haya gusta.
¡No olviden dejar sus comentarios y opiniones sobre esta locura yyyyy! si se preguntan porque agregue a todos los guardines, es bastante simple.
Después de luchar juntos en semejantes batallas, de demostrar su valía, es imposible que una amistad no nazca de ahí. ¡Déjenme! la lógica no es algo que me acompañe!
