Corpse Bride no me pertenece, es una obra de Tim Burton y Mike Johnson. Yo solo la tomo prestada un rato sin fines de lucro ni nada mas que solo para divertirme y que ustedes disfruten la lectura.
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El Cadáver del Novio
-Lo Mismo pero Distinto-
Capitulo 2:
"Acepto, es tan difícil de decir!?"
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No se espera que los ensayos de algún evento sean cien por ciento perfectos al primer intento, después de todo si se hace un ensayo antes del evento principal era para buscar la manera de mejorar y pulir los detalles , siempre en pro de la máxima perfección posible y que el momento de la verdad sea memorable, sin errores, sin accidentes o algo así.
El ensayo de una boda no es diferente, los celebrados practican la llegada al altar,los votos se repiten, se practican una y otra vez hasta que ambos involucrados pueden decirlos sin titubear. Listos para el gran día y todo lo demás.
Lamentablemente ese no era el caso para esta boda.
Tras tres horas de estar en el salón principal siendo el hazmereír de toda la historia de novias que hicieron alguna vez ensayos de boda, Victoria solo pedía una y otra vez ser tragada por la tierra cada vez que algo ridículo salia de sus labios o tartamudeando sin razón. Sentados detrás de ella, sus padres y futuros suegros miraban con desprecio o furia, la paciencia se les escapaba en cada respiración, podía notarlo en sus caras irritadas.
Incluso en la esquina de la habitación, la sirvienta en turno disimulaba con gran fracaso sus risitas, realmente estaba burlándose de ella, algo que la hacia estar aun mas nerviosa y desesperada por salir de aquel infierno personal.
Caso contrario era el de Víctor, que con paciencia, una sonrisa dulce y seria la ayudaba a recuperar el aliento con palabras tan calmadas como la brisa de primavera. Verse a si misma reflejada en sus lentes la calmaba, aunque sea un poco.
-Otra vez, desde el principio- la voz del pastor volvió a tensarla y con la poca calma que podía apenas sentir en aquel momento, empezó a repetir la frase que tanto tormento le dio todo ese día. Los presentes cruzaron los dedos mentalmente, esperando que ahora sí, esta vez, le saliera bien. El anciano repitió los votos que ya todos se sabían de memoria por décima vez aquella tarde, una vez que termino dio la orden con voz grave y severa para que ella lo imitará. Victoria trago saliva con dificultad y empezando a sudar frió una vez mas dando inicio a otro intento.
-Con es está mano yo, sostendré tus anhelos, tu copa nunca estará vacía, porque yo seré tu vicio...TU Vino! Yo seré tu vino- a sus espaldas, pudo escuchar claramente como su madre golpeaba su abanico contra su cara una vez más.
Estaba segura de que si alzaba la vista se encontraría con la tensa mirada del Pastor, reprendiéndola por decir mal las palabras que le acababa de repetir, así que con un nudo en la garganta más grande que el que ya tenía, siguió con el guión, alzó la vela en su mano izquierda y se acercó a la mesa donde estaba otra parafina encendida.- Con esta vela, alumbraré tu camino en...-la vela no prendió, lo intento una vez más, pero la mecha no se encendió en lo absoluto. Era como su estuviera mojada, lo estaba? -Con esta..., con esta vela...-No había flama alguna.
Los ojos de cierta sirvienta brillaron momentáneos, su plan están saliendo de maravilla, jamás espero que la futura esposa de su amó fuera tan inútil.
Al tercer intento los afilados ojos de sus suegros la atravesaron cual cuchillos, el escalofrió la recorrió por completo y su suave voz comenzó a doblegar su volumen, pero de repente la vela prendió, todos cerraron los ojos con alivió, esperando a que continuará.
Sin embargo, Victoria, con las mejillas sonrojadas por el estrés soltó un suspiro que apago la vela en su mano. Las quejas no se hicieron esperar, la ceja del Pastor estaba en el limite de veces que había temblado por enojo en un día y entre las voces en la sala el sonido del timbre de la mansión resonó por todo el lugar.
-Ve a ver quien es Emill- Ordenó el señor de la mansión a su mayordomo que con pasos rápidos salio del salón y casi de inmediato regreso con una tarjeta de presentación en su mano.
-Es una tal Lady Bittern-el hombre de bigote le hizo entrega a su maestro de tal objeto, en su amarillenta superficie se leía el nombre de Lady Brittany Bittern en letras azules y un poco desgastadas. Incrédulos, los anfitriones de la futura boda escucharon los pasos de la nueva invitada al ensayo acercarse con lentitud.
Una hermosa dama rubia se poso cerca de los padres del novio. Era una autentica belleza a pesar de ya tener algunos años que le hacían ser una dama y no una señorita.
Los ojos de todos los presentes en el ensayo fueron atraídos de inmediato por su belleza, ojos azul celeste, labios rojos y voluminosos, facciones delicadas a pesar de su edad y el cabello tan rubio como el sol estaba arreglado con elegancia cayendo en su espalda. Portaba un muy fino vestido color verde oscuro, un coqueto sombrero emplumando a juego en su bolso y en uno de sus dedos una enorme piedra preciosa incrustada en un anillo brillo casi deslumbrando a todos los presentes.
-Cielos, lamento las molestias, pero realmente soy terrible recordando fechas, al parecer estoy aquí un día antes de la ceremonia, que descuidada- Su voz delataba su edad a pesar de que se esforzaba por mantenerla en un tono juvenil, sus movimientos gatunos y bien practicados mostraban que era una dama bien educada y con experiencia en eventos sociales, ver a alguien nuevo en ese pueblo era extraño. Y aun mas extraño que el señor Evetglot no recordara ese apellido si supuesta mente estaba en la lista de invitados.
El hombre se inclino hacia su esposa mientras esta miraba el nombre de la recién llegada en aquella tarjeta.
-Alguna prima lejana tuya?
-No que yo recuerde, pero ya esta aquí. Emil! Una silla para Lady Bittern!-Después de un chasquido de sus delgados dedos la nueva invitada ya formaba parte del publico presente en el ensayo, notando como las miradas incomodas de los futuros esposos no se apartaban de ella les pidió continuar de manera desinteresada, dando una sonrisa en todo momento.
Volviendo al ensayo, después de ese pequeño respiro, Víctor con delicadeza volvió a encender la vela de su prometida sin hacer nada más que estar en silencio. Con la parte de las velas completada, pasaban al siguiente punto de la ceremonia. Tomados de las manos, ambos novios debían dar tres pasos para terminar de acercarse al Pastor.
Víctor fue elegante y preciso con sus movimientos, deteniéndose en el tercer paso; en cambio, Victoria dio un paso mas en falso y termino chocando ligeramente con la mesa.
La paciencia del hombre de Dios llego a su limite, soltando un fuerte grito volvió a reprender a la muchacha asustadiza-TRES PASOS! TRES! QUE ACASO NO SABE CONTAR? QUE ACASO NO DESEA CASARSE?!
Como respuesta ante tanta presión, Victoria solo pudo sacar una respuesta de su muy agobiada mente. Negando con sus manos y cabeza dio un par de pasos retrocediendo. -No! Yo no!
-No lo desea?-Pregunto Víctor a su lado sosteniéndola del brazo para evitar que se tropezara con sus propios pies, una pregunta inocente que solo le dio mas pánico a Victoria sin querer.
-No! No es lo que quería decir, es solo que yo, yo solo! Ouch!-El cayado del anciano impacto con un poco de fuerza sobre la cabeza de la chica morena, exigiéndole atención al asunto principal una vez que la vio empezar a balbucear otra vez.
- Preste atención! Por lo menos dígame que trae el anillo que le pondrá a su futuro marido- Casi suplico el anciano, ahora más que en todos sus años lidiando con pueblerinos idiotas se sentía verdaderamente cansado y fastidiado. Suspiro aliviado cuando la chica saco de su pequeña bolsa una argolla dorada, asintiendo mientras la tomaba entre dos dedo. Una manera de sostener aquella futura unión que la hizo resbalar a causa de su incontrolable temblor.
-Se le cayo el anillo!
-No es posible!
-DIOS! ESTA NIÑA NO QUIERE CASARSE!
El alboroto siguió de cerca a Victoria que en un ataque de pánico persiguió el anillo hasta el lugar menos esperado: Las faldas se su futura suegra. La alegría de recuperar la argolla le duro menos de un segundo, pues la vela que había estado sosteniendo todo el tiempo termino en la falda de la señora Everglot.
-Oh cielos, fuego! fuego! Abran las ventanas que se incendia!- Los gritos de su madre y el pánico que se apoderaron del incidente. Tanta presión en el frágil corazón de Victoria la hizo caer de rodillas agotada, ese seguramente ese era el peor día de su aburrida vida.
A su alrededor todo era un caos, pero en su mente hasta las voces de los presentes habían desaparecido, ahogadas por un silbido que le provocaría una migraña intensa a cualquiera.
Dejo caer su cabeza derrotada y hasta el anillo que tenia aferrado entre sus dedos cayo al piso, rodando y perdiéndose bajo una de las sillas cercanas.
Sintiendo la frustración a punto de apoderarse de si, Victoria fue puesta de nuevo de pié con ayuda de unas fuertes y firmes manos. Víctor fue quien la ayudo a recomponerse sin mediar palabra alguna. Solo fue necesario que la mirara con tranquilidad para hacer que su mente, que en ese momento era un océano azotado por tormentas y truenos se relajara y así recobrara el poco valor que poseía.
Este seria solo un pequeño encuentro de miradas para cualquiera que les viera de manera superficial, pero para cierta sirvienta aquella luz que brillo en las miradas de ambos futuros esposos era una señal de peligro inminente. Por lo que, ni lenta ni perezosa llevo sus manos hasta la silla donde había acabado el anillo dorado que mañana habría de adornar la mano de su joven amor, ocultándolo en su manga mientras creía que nadie la veía, solo por excepción de unos ojos azules muy atentos a toda cosa valiosa de esa casa
Cuando finalmente las flamas en la falda se avivaron gracias al abanico de la señora VanDort la invitada sorpresa de aquella tarde dejo caer un poco de vino, terminando con el "incendio". Todos los presentes la miraron con asombro al verla completamente despreocupada al arrojar la copa que fue atrapada en el aire por el mayordomo.
-BASTA!- Rompiendo el silencio momentáneo, el pastor se dirigió a Victoria con total furia, aquella tarde todo había sido un completo desastre y eso que solo era el ENSAYO! -Esta boda no se celebrara hasta que esta muchacha este bien preparada! -De inmediato, el poco valor que la chica había reunido se desvaneció- Señorita! Usted debe aprenderse el juramento!
Arrinconada y siendo juzgada por las miradas sus familiares y futuros suegros Victoria sintió las lágrimas acumularse en sus ojos, la decepción, el miedo y su propia desconfianza la hicieron cubrir su rostro con vergüenza, saliendo despavorida del lugar dejando atrás a su prometido que intento llamarle para que volviera.
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La puerta se azoto después de que Victoria saliera del gran salón, pocos segundos después se escuchó como el portón principal hacia un sonido similar.
Víctor solo se mantuvo en silencio, mirando como la discusión entre sus padres y los de Victoria comenzaba.
Solo logro suspirar pesadamente mientras acompañaba al Pastor a la salida, algo que pareció hacer con urgencia. El anciano y frágil hombre tan serio como amargado se fue sin dar una palabra al novio por el que claramente compadecía.
Lo vio alejarse mientras el viento hacia que las pocas hojas que había en la calle se alzarán al ya normal cielo nublado. En pleno invierno las brisas heladas no le hacían estremecer, pero ese día había algo distinto en el viento.
O quizá solo fuera la melosa voz de aquélla misteriosa "invitada" que apareció a su lado sin hacer ruido alguno.
-Sin duda será una esposa ideal, no lo cree?- le escucho decir a sus espaldas mientras era escoltada escaleras arriba por el mayordomo que cargaba su maleta.
No necesitaba voltearse para saber que la mujer sonreía. Algo le daba mala espina con esa mujer, era una sensación de incomodidad, la sintió desde el primer momento en que sintió aquellos ojos azules sobre el.
Pero aún así no podía hacer nada para alejarla de su hogar si era una invitada más.
Así que solo la vio desaparecer en la oscuridad de aquella mansión decadente.
Y dando un último vistazo al exterior, cerro el portón.
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El viento helado de congelo la punta de la nariz, haciéndola estornudar en un tono un tanto agudo e infantil.
Sentada sobre uno de los extremos del puente, Victoria solo miraba en silencio su imagen reflejada en el hielo y agua que corrían bajo sus pies. Mirándose con resentimiento propio, había salido corriendo como una niñata cobarde del ensayo de su boda! Por dios que vergüenza!
-AHH! Cielos! soy un fracaso, un completo y total fracaso! Solo era repetir palabras sin pensar! Victoria eres patética!-Reprendiéndose así misma, la bella doncella apretó sus mejillas y cubrió su rostro avergonzado de la vista del mundo con sus manos-Y el oven Víctor, debe pensar que soy un desastre patético, con el que tendrá que casarse mañana! AH!- reprimiendo contra sus manos unos cuantos gritos de frustración-Ya nada puede salir peor este día...
Tristemente para ella si podía ser peor. A la distancia logro escuchar la sonora voz del anunciador vespertino que informaba al pueblo de todo lo "importante" que ocurría de manera local. Por lo general nunca decía cosas interesantes, pero aquella tarde el buen hombre le anuncio a TODO el pueblo el terrible resultado de su fallido y humillante ensayo de nupcias.
Sintiendo la vergüenza hervirle en las venas la joven emprendió una larga caminata en dirección al bosque, ahora si nada podría ser peor! Alzo las manos al cielo y maldijo al viento su mala suerte. Ahora no podría volver a pisar ese pueblo hasta el anochecer. Y así, mientras el frió viento hacia flotar su blanco vestido, la hermosa Victoria VanDort se adentro al oscuro bosque del cementerio.
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Continuara con el
CAPITULO 3:
Encuentro entre dos mundos
"Los Votos de Boda"
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Capitulo Re editado
6 de mayo del año 2020
