Siento el retraso queridas lectoras, pero ya estoy aquí con el capítulo:

El cadáver del novio

-Lo mismo pero distinto-

Capítulo 6:

*De regreso al mundo de los mortales*

"El esposo y el prometido se encuentran"

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"Miro mi pasado y me pregunto que eh hecho con mi vida,

Años vacíos, sin alegrías o risas…

Solo pena y soledad…

Con la luna como mi fiel amiga, silenciosa compañera

Que solo observa mi vida pasar

Ambas esperamos pacientes que llegue el

Tan añorado final"

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Para toda señorita inglesa con buena educación, tomar de la mano a un desconocido en público, y más siendo hombre era mal visto por la sociedad, pero para Victoria sería algo a lo que tendría que acostumbrarse después de todo él era su….su…

Esposo…

La pelinegra negó repetidas veces con la cabeza, borrando aquel pensamiento, ella no era su esposa…ella tenía que casarse con Víctor para darle prestigio a su familia.

Agacho la cabeza rendida, tenía que resolver ese asunto cuanto antes…pero no quería lastimar al cadáver que la trataba con tanta amabilidad, el pobre había sufrido mucho.

Erick al darse cuenta de la actitud de la morena acaricio con sus fríos dedos la maño tibia de la muchacha, logrando sacarle un gemido de sorpresa y pintar su rostro de carmín.

-Tranquila, me portare como se debe frente a tus padres, quiero que mis suegros estén satisfechos y seguros que cuidare de ti, ¿vale?

-….-sin palabras por aquel comentario, la joven asintió levemente siguiendo el plan que ya había formado en su mente.

Ambos llegaron a un enorme edificio y la perrita de huesos comenzó a ladrar.

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O0o0o0o0o En el mundo mortal o0o0o0o0o0o0o0o

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Las familias de los futuros esposos eran interrumpidos cuando tomaban el té en la espera de la novia, por parte de Lady Britany y el hombre que se encargaba de hacer conocer los chismes más importantes en aquel pequeño pueblucho.

Victor escuchaba atento parado detrás de su padre las palabras del uniformado hombre, sintiendo sobre si la mirada de la rubia inquilina de la casa. Tenía un mal presentimiento.

-ATENCION, ATENCION! ESTA NOCHE VICTORIA VAN DORT FUE VISTA EN EL PUENTE EN BRAZOS DE UN MISTERIOSO HOMBRE! LA SEÑORITA Y EL CABALLERO ENIGMATICO DESAPARECIERON EN LA NOCHE!...Reporte del clima: lluvias aisladas y…

-BASTA! Con eso es suficiente, agradezco sus servicios- chillo lady Barquis al hombre de la campana, de inmediato los Evergloth cuestionaron a la familia de la novia.

-hombre misterioso?! Victoria no conoce a ningún hombre!-reclamo la regordeta madre de la muchacha.

-o eso les hizo creer, a esta edad la juventud de ahora está más que despierta, no me sorprendería que la chiquilla tenga mas de un novio.

Paseándose por la habitación, tocando la piedra de la chimenea, la rubia mujer no despegaba su mirar del joven heredero de aquella casa.

-Avísenme si les soy útil...para alguna otra cosa...- menciono mirando con desprecio a la familia pescadera. Una vez que la rubia abandonó la habitación, las familias comenzaron una discusión.

Por su lado Lady Britany en lugar de regresar a sus aposentos, se dirigió a las habitaciones de la servidumbre. Donde la rubia sirvienta sentada en su cama, admiraba el anillo de bodas en su dedo, fantaseando que sería ella la que se casaría la tarde siguiente.

Tomando el pomo de la puerta y abriéndola ligeramente, la Lady observo a la jovencita dentro de la habitación, pero artes de que lograra alzar su voz, la campanilla que avisaba que alguno de sus amos necesitaba atención.

La sirvienta se levantó dejando el anillo dorado bajo su almohada, para salir corriendo por el llamado que venia del salón principal.

La familia de la novia se retiraba a toda prisa de la casa, la madre gritaba el nombre de su única hija mientras que el padre explicaba la situación al cochero con problemas de pulmones.

Para cuando la sirvienta regresará a sus aposentos, se daría cuenta que el precioso anillo no estaba más bajo su almohada.

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Anciano esta aquí?-pregunto el cadáver de blanco al subir al último piso, seguido de su hermosa acompañante que sostenía su falda con elegancia para subir los escalones.

Al dejar atrás el último escalón, Victoria se encontró con una estancia oscura y llena de libros viejos, las ventanas estaban cerradas pero los vidrios estaban rotos.

Miss Rose, ladraba a todos lados, sobre todo a cada cuervo que veía.

El viento soplo y la lámpara comenzó a balancearse en el techo, en las sombras, una mano huesuda asusto a la morena unos segundos, hasta que logro ver a un esqueleto bastante deteriorado por los años, se veía frágil y polvoriento.

-ah, ahi está! - Erick delicadamente empujo a Victoria a dirección a la torre de libros donde se posaba el anciano de lentes.

-muchacho, donde más estaría?- cuestiono el anciano, con obvia ironía. Su atención rápidamente fue ganada por la figura femenina del lugar-mm?

-Ella es mi esposa- hablo mirando al esqueleto, sin pena alguna.- Victoria, te presento al anciano de biblioteca: Golud.

-que dices? Tu esposa?

- Es un placer conocerlo!- grito ella al cadáver de más antigüedad.

-ya veo...y para que ah venido a mi rincón olvidado feliz pareja?

-es que...necesitamos ir arriba...al mundo mortal- hablo Victoria al cadáver.

-que al mundo de los vivos?-cuestiono el cadáver bajando los escalones de libros.

-si, ya que estamos casados, tengo que conocer a mis suegros-dijo el cadáver más joven

-no lo sé...y para que quieren ir arriba cuando la gente se muere por venir aquí?

-se lo suplico es algo muy importante para...los dos...- dijo ella en un tono bajo.

-Umm, es que no es algo normal- hablo el anciano mirando hacia abajo, rascando su cráneo pensando.

- Por favor anciano, debe conocer una manera de ayudarnos- la voz de Erick llamo la atención del anciano, haciéndolo entender lo importante que era para el muchacho esa visita.

-Ah, de acuerdo...veré que puedo hacer...- hablo cansado el anciano caminando a los estantes de los libros. Minutos más tarde estaba en su lugar en lo alto de la biblioteca, con una copa, un cuervo, algunos polvos y el libro que necesitaba.

-Aquí, es un hechizo Ucraniano, para visitas cortas al otro mundo- sin demora el esqueleto preparo algo en la copa y lo bebió.

-Y el hechizo?- pregunto Victoria desesperada.

-no me apresures niña- regaño el viejo aplastando al cuervo su lado, sacándole un huevo.- bien tenemos lo necesario, y no olviden que si quieren volver deben decir: "Infernaculus"

-"Infernaculus"? Preguntaron ambos a la vez.

-Exacto- y al abrir el huevo una cortina de arena y Humo Cayo sobre la pareja, transportándolos a la tierra de los vivos, en el lugar donde Victoria había dicho sus votos.

De inmediato la joven se abrazó a si misma sintiendo el frio invernal golpear su cuerpo delgado.

Todo parecía normal, ahora pasaba a la fase dos.

Estaba a punto de decir algo, pero la mirada del cadáver le quito las ganas de hablar, solo pada admirar su rostro.

El muchacho veía con adoración al gobernante de la noche sobre el firmamento.

-yo...eh estado tanto tiempo en la oscuridad. ...que había olvidado lo hermosa que se ve la luz de la luna…-Aquellas palabras desconcertaron a la morena, mientras que en las orbes castañas del cadáver pequeñas lagrimas comenzaban a formarse hasta caer por su rostro azulado, tan concentrado estaba en seguir a su esposa horas atrás que no se había dado cuenta que la luna llena brillaba sobre su cabeza.

-Erick…-intento decir la pelinegra algo más, pero rápidamente fue interrumpida por el cadáver otra vez. El corazón de la chica se aceleró cuando la mano huesuda del difunto se posó frente a ella, invitándola.

-Bailarías conmigo?...Mi Lady…-Sin poder creer esas palabras, Victoria alzo la mano correspondiendo el gesto elegante del cadáver, tomando con la otra mano su falda e inclinándose a el aceptando con honor la invitación.

Y así el baile comenzó…

La señora del firmamento era la testigo silenciosa al igual que sus compañeras las estrellas de aquella danza de ultratumba.

Vida y muerte moviéndose al compás de la melodía del viento y la nieve, en un vals tan dulce, tan íntimo, que parecía que ambos se fundían en la mirada del otro.

El cabello largo de la dama se movía con el viento y las vueltas al bailar, brillando con el resplandor de la luna, el vestido que esa noche portaba la Van Dort se movía con delicadeza sobre la nieve, a pesar de estar maltratado y roto, conservaba aquella elegancia de antaño.

Ese era el mismo caso del traje blanco y polvoriento del cadáver del novio. Sus zapatos de charol color hueso, la rosa marchita en su saco, su cabello desacomodado pero hermoso a pesar de estar muerto.

La combinación perfecta para una danza a la luz de la luna, con el viento y el silencio de música y la nieve como pista de baile.

Erick no podía apartar la mirada de la hermosa mujer frente a él, la piel de su rostro comenzaba a tornarse rosada…sus labios como los pétalos de las rosas, sus finos rasgos y largas pestañas. Todo en aquella señorita era exquisito…fino…perfecto.

Deseo besarla…

Victoria sentía pena al ser observada con tanta fascinación por el cadáver…su mirada sobre ella era algo que no se sentía capaz de acostumbrarse. Así que para estar iguales ella lo observo del mismo modo, con la misma atención.

El cabello marchito y azulado, prometían que en sus años de vida era hermoso y brillante. Su mirar del mismo color que el tronco de un roble maduro. La piel de su mejilla ennegrecida, que permitían ver una parte de su dentadura…

El baile tomo velocidad y Victoria giro tres veces con su mano sosteniendo la de el con firmeza sobre su cabeza. En ningún momento dejaron de tener la vista en el otro.

La chica paso su mirada por el brazo del cadáver que sostenía su mano derecha, a la mitad de su brazo la manga de su traje estaba desgastada y rasgada, permitiéndole ver el hueso sin carne que lo cubriera, los huesudos dedos fríos contra los suyos, cálidos y vivos le sacaron un escalofrió repentino, del mismo modo estaba su pierna contraria a ese brazo, solo que el traje si estaba completo hasta bajo, solo le faltaba la piel, dejando su hueso al descubierto.

Pero a pesar de su mala condición, el cadáver del novio mantenía su elegante porte, su personalidad tierna y cálida.

Fue cuando giro alrededor de el cuándo volvió a ver aquel orificio en su cuerpo, por donde entro la bala que le arranco la vida…

Y sintió una larga y dolorosa punzada en su corazón…

Aquella persona había sufrido la cruel traición del amor… deseo llorar por aquel con el que ahora bailaba los últimos pasos de aquel vals.

Finalmente, mientras la luna era cubierta por sus compañeras opacas en el cielo, el cuerpo de Victoria fue inclinado hacia atrás por el cadáver…seguían mirándose a los ojos…

Cuando la música imaginaria seso, el cadáver enderezo el cuerpo de su esposa, su mente pedía a gritos aferrarse al cuerpo vivo de la pelinegra, no apartarse de ella nunca…

Una vez que Victoria estuvo derecha hizo una reverencia con su vestido a su compañero de baile, tal como había sido educada.

Y el, hizo lo mismo, solo que en esta ocasión haría algo más osado, así que en lugar de besar los dedos de la dama frente a el…la abrazo con fuerza, haciendo que el aire en los pulmones de ella escapara rápidamente.

-Ah…?- los colores subieron al rostro de la morena cuando sintió aquella acción contra su piel, quemándola a pesar de la ausencia de calor en el cuerpo de Erick.

-….-Sin decir una palabra el de piel azulada acerco su rostro al de ella…al de la mujer que lo salvo de la soledad…deseaba besar a Victoria…

Y así lo hizo.

El toque de los marchitos pero suaves labios de Erick sobre los suyos logro hacerla volver a la realidad, abriendo los ojos de par en par.

No duro más de 10 segundos, pero fue una eternidad para la morena al igual que para el cadáver.

Un beso casto, sin pasión en particular, pero eso si…lleno de sentimientos hermosos.

Una vez que se separaron, ella miro a otro lado avergonzada…su segundo beso en esa noche…en su…su noche de bodas.

-Yo…-hablo el varón llamando la atención de la morena, que lo miraba apenada.

-No…no import...ta…-hablo ella negando con la cabeza con educación.-Pero…escucha…antes de partir al pueblo…creo que tengo que ir yo primero Erick-soltó de repente la portadora del anillo de bodas.

-Qué?-cuestiono el, sintiéndose apenado por su comportamiento inadecuado con una pequeña que seguramente le había obsequiado su primer rose de labios, en aquel puente, horas atrás.

-Sí, tengo que preparar a mis padres para la noticia…así que por favor, espera aquí…-suplico ella, sintiendo sus piernas gritar por lanzarse a correr.

-De acuerdo, esperare aquí, no tardes cariño- dijo el sentándose en el tronco cercano a su cuerpo, tomando las manos de Victoria entre las suyas, como deseándole suerte.

-Sin trampas?-pregunto ella ladeando la cabeza.

-Sin trampas-le aseguro el de piel azulada.

Antes de que lograran decir algo más, la Van Dort ya corría en dirección al pueblo, sintiendo el frio contra su piel nuevamente, recordándole el objetivo de aquella visita…

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Una vez que atravesó el puente y se adentró a las calles de aquel triste pueblo logro ver la casa Everglot, recuperando el aliento la morena sacudió su vestido y cuando estaba por tocar la puerta unas voces en el interior de la casona llamaron su atención.

-Cuando vuelva a ver a esa tal Van Dort la estrangulare con mis propias manos!-hablo el padre de Víctor, asustando a Victoria del otro lado de la puerta.

-Tus manos son gordas y su cuello muy delgado…usaras una soga-apoyo su esposa cerrando la puerta con llave.

Mala idea tocar la puerta…pensó la chica, comenzando a caminar a uno de los costados de la casa.

Por lo que sabía, el heredero de la casa dormía en una habitación, donde el balcón era alcanzado por raíces gruesas y duras. Sonrió para sí misma, tal vez no podía subir un muro, pero una enredadera no sería problema, agradecía que nadie estuviera fuera de sus casas a esas horas de la noche.

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O0o0o0o En el bosque 0o0o0o0

El novio esperaba a su dulce compañera con paciencia, hasta que una voz rompió su calma.

-Esta es la voz de tu conciencia, esa chica no me da buena espina, sigue mis consejos y…ay-antes de que el gusano pudiera seguir hablando fue expulsado por el cadáver atravesó de su oreja.

-Ve a comerle el cerebro a alguien más, Victoria fue a ver a sus padres y confió en ella, sé que tiene una buena razón…para tardarse tanto- hablo el cadáver mirando la luna, ignorando a su amigo verde que estaba en la nieve.

-Si no me lo hubiera comido, te diría que usaras tu cerebro…y si sabes que tiene una buena razón por que no la averiguas?-le cuestiono el gusano quitándose la nieve de la cabeza.

-Claro que lo haré- dijo convencido el de piel azulada.

-Después de todo, tu preciosa noviecita no llegara lejos con los pies congelados…-

Eso fue suficiente para que el novio comenzara a caminar, siguiendo las huellas de su amada pelinegra.

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O0o0o0o0o En el pueblo 0o0o0o

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Víctor leía uno de sus libros favoritos sobre economía mientras esperaba con calma el té que le pidió hace como 15 minutos a su rubia sirvienta Amelia.

Sus pensamientos no estaban tan concentrados en su lectura, por la mente del joven la figura de su futura esposa seguía presente al igual que las palabras de la invitada de la casa.

Su futura esposa con un desconocido hombre?

No. Por las pocas horas que pudo estar de pie al lado de la morena, se había dado cuenta que la chica era tan inocente y tímida como un ratón.

Ella era incapaz de tener un enamorado secreto y fugarse con el un día antes de su boda, sobre todo ella no era capaz de decepcionar a su familia.

Fue entonces que escucho un golpe seco a sus espaldas que lo hizo levantarse y ver que había sido, se sorprendió al ver la figura frágil de Victoria incorporándose para golpear el cristal. Corrió hacia el ventanal y lo abrió.

-Victoria!

-Hola Víctor- correspondió ella sonriendo dulcemente. La tomo de la mano y la acerco al fuego de la chimenea, sus manos estaban tal heladas como el hielo.

-Cielos Victoria, donde estuviste? Tus padres están como locos buscándote! Y que le ocurrio a tu vestido, esta arruinado y roto-hablo el muchacho mirando la deplorable presentación de esa hermosa señorita, nada digno de su futura esposa.

-Oh joven Victor lo siento tanto…oh dios…-hablo ella sintiendo como recuperaba el calor que había perdido. La chimenea era cálida y reconfortante.-Yo…no sé por dónde empezar…fui al bosque a practicar mis votos…y…me di cuenta de muchas cosas…-la chica de mirada ónix se sentía feliz, por fin estaba con alguien vivo como ella, pero tenía que aclarar las cosas con el Everglot, tenía que aclarar las cosas consigo misma-pero sobre todo yo…

-No digas más Victoria, lo sé-la interrumpió de repente el hombre frente a ella.

-Lo…sabes?-cuestiono al verlo ponerse de rodillas frente a ella, desconcertándola.

-Esta mañana dudaba sobre el matrimonio, no sabía que era correcto, pero cuando dijiste que el amor podría surgir en algún momento…bueno me pareció patético al principio…pero luego al conocerte mejor…me doy cuenta que espero ansioso la boda de mañana…-hablo con un rosa adornando sus mejillas, sin mirarla fijamente.

Por su parte Victoria se sintió un poco ofendida, le pareció patético lo que dijo esa tarde?

Mientras ambos se perdían en sus pensamientos, en la cocina la rubia sirvienta de cabello rubio terminaba de poner agua hirviendo en la tetera y tomar la bandeja con tazas y pequeñas galletas. Comenzando a caminar a la habitación de su joven amo.

Fuera de la casa, una figura blanca se movía rápidamente, siguiendo las huellas de Victoria hasta el balcón. A esa chica le gustaba escalar por lo que podía ver.

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-Sé que podre amarte completamente algún día…eres hermosa, algo torpe y tierna…-hablaba el Evergol acercando su rostro al de la morena que se hacía para atrás lentamente, incomoda por la acción, antes de poder decir algo su mirada oscura se posó en la ventana, algo subía y saltaba el balcón.

-Ah!-chillo angustiada, que hacia el ahí? Sin poder pensar otra cosa tomo el rostro de Victor entre sus manos y lo miro a los ojos-yo…creo que me case hoy!

-Qué?

La puerta del ventanal se abrió dejando entrar el frio viento que apago el fuego.

-Y te aseguro que no fue planeado.

La otra mitad se azoto contra la pared, haciendo que ambos se levantaran. Alguien vestido de blanco intentaba quitarse la cortina de seda barata de la cara.

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Los pazos rápidos de la sirvienta se detuvieron en la puerta de la habitación de heredero Everglot, cuando estaba por tocar unas voces llamaron su atención…así que espero y escucho…

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-Lamento llegar tan de repente, pero los quería conocer lo mas…-Erick logro quitarse la tela de la cara, tenia una blanca sonrisa, esperaba ver a un par de personas mayores frente a el, acompañados de su esposa, sin embargo solo se encontró con la cara de pánico de Victoria, acompañada por un sujeto.

-Ah?-se preguntó al ver a la cara al hombre que ponía a Victoria detrás de si, eso no le gusto en nada.

-Oh no…-murmuro ella sintiendo como el calor que había ganado se esfumaba.

-Victoria, cariño, quien es el?-pregunto el muchacho de piel azul caminando hacia los presentes.

-No, la pregunta es: Quien es usted?, señor-respondio Victor mirando con desaprobación al hombre frente a el, porque conocía a Victoria?

-Oh…ya veo, así que aún no le haz contado verdad quería?-el tono del cadáver cambio a uno calmado cuando la Van Dort camino rápidamente hacia el.

-E…Erick-tartamudeo ella asustada.

-Contarme qué?

-Este…Víctor él es…-que decir? Decir la verdad o explicar algo inventado, pero antes de que pudiera pensar algo más, el de piel azulada tomo su mano anillada y se la extendió al Everglot.

-Soy su esposo, Erick-soltó sin más el cadáver, admirando la mueca de duda en el rostro del otro hombre.

-Que has dicho!?-grito ofendido y traicionado el Everglot, mirando al la pelinegra que parecía al borde del llanto.

-A lo que me refiero, es que Victoria es mi mujer- hablo en un tono serio y tajante el cadáver dando un paso al frente al notar la mirada del hombre sobre su esposa- Algún problema?

-Sí, claro que si lo hay desgraciado!- grito el otro tomando del cuello de la camisa al de ojos color roble. Ambos se veían como dos perros a punto de pelear.

De inmediato la pelinegra intervino separándolos-Basta! No pelen! Joven Víctor yo…me case con un cadáver

-Que tonterías…?-volvió a cuestionar el heredero de la casa, sin embargo se calló la boca al ver como Victoria levantaba el brazo de hueso del hombre de piel azul…azul…muerto.

-Lo ve, está muerto, mire-dijo la pelinegra mientras movía la mano de Erick, este por otra parte, sintió su corazón doler al ser tratado por aquella jovencita como si fuera un fenómeno…un objeto.

Sintiéndose lastimado, el cadáver rompió el toque con un moviente brusco, mirando a Victoria con reproche-Victoria…

-…?- la de mirada negra se vio reflejada en aquella mirada de roble del hombre de pelo azulado, de repente la mirada del cadáver mostro enojo y profundo dolor, eso hizo que el cuerpo de la Van Dort temblara, sintiéndose indefensa a sus ojos.

Tomando a Victoria del brazo, el cadáver comenzó a caminar a la ventana siendo detenido por el otro hombre-A donde crees que vas?

-Nos vamos a casa, no tenemos nada que hacer aquí.-le respondió Erick acelerando el paso, empujando al Everglot de corazón palpitante.

Este de un movimiento rápido tomo a "su prometida" de la otra muñeca. –Tu lárgate si quieres, pero a ella no te la llevaras!-le grito mirándolo con furia.

Erick observo sorprendido la acción del mortal para con su esposa, miro aquella imagen. Victoria miraba a ese otro con una mirada que nunca había visto antes, como si le agradeciera que la tocara.

Su corazón dolió de nuevo por un sentimiento que no pudo definir, uno nuevo y extraño, su mirada se oscureció y de sus labios salió aquella palabra que era su boleto de regreso, mientras la tormenta se apoderaba en el cielo y los relámpagos iluminaban la tierra a sus espaldas.

-Infernaculus- escupió con voz seca, tomando a Victoria de la cintura y lanzándose con ella por el balcón.

Los cuervos no tardaron en envolverlos mientras la pelinegra gritaba alzando la mano como si tratara de alcanzar al tal "Víctor" mientras este gritaba el nombre el ella corriendo intentando alcanzar la mano de la chica.

-VICTORIA!

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Frente a la mirada aterrorizada del Everglot, Victoria y aquel cadáver desaparecieron junto a la parvada de cuervos que los rodeo de repente.

-No puede ser…-musito mirando al vacío, a sus espaldas la puerta se abrió, y la figura vestida de negro y blanco se asomó por ella, mirándolo asustada.

-Mi señor…-

¿Qué acababa de ocurrir?

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O0o0o0o0o Mundo inmortal 0o0o0o0

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Los cuervos desaparecieron, permitiéndole al anciano de la biblioteca ver a la pareja con claridad, pero se desconcertó al ver como Erick se alejaba de la chica bruscamente.

-Me mentiste…-hablo con voz dura, ocultando su mirar café detrás de su muerto cabello azulado. –PARA IRTE A VER A ESE OTRO!

Victoria tembló tocado su pecho con sus manos, apretando su vestido…sentía que había hecho mal y de eso así fue…el dolor en su mente y las ganas de llorar lo demostraban, pero aunque estaba segura que en cualquier momento el cadáver de blanco la golpearía reunió su valor para hablar.

-Entiende…tu eres el otro!-le grito dando un paso al frente temblorosa.

-No!-contesto el caminando hacia ella un par de pasos, haciéndola temblar aún más- TE CASATE CONMIGO!- Tomándola de los hombros con brusquedad la acerco a su cuerpo, Victoria solo cerro los ojos esperando el dolor del golpe en su mejilla- ESE ES EL OTRO HOMBRE…!

Aquel último grito tenía un tono distinto, como si aquella voz se ahogara en llanto, desconcertada a Victoria abrió los ojos para mirar los del cadáver frente a ella.

Esperaba encontrarse con los ojos color roble de Erick llenos de ira y cólera.

Pero en lugar de eso se encontró, con una expresión de angustia en el rostro fino del cadáver…y con sus ojos inundados de lágrimas. Su garganta se secó y su temblor ceso…nunca había visto a un hombre llorar…nunca.

El cadáver se separó de ella, poniendo sus puños en sus ojos, como si se tratara de un niño pequeño continuo su llanto. El anciano le dio la razón a aquel último grito.

-Yo creí…creí …snif…yo creí que todo iba muy bien…hugg…snif…-

Paralizada, Victoria seguía mirando al novio, llorando como si fuera un bebe. "Los hombres no lloran", eso decía su padre.

Pero ahora un hombre lloraba frente a ella, una mujer, alguien inferior a él, demostrando su fragilidad y debilidad. Se preguntó el por qué el aria algo así?

Pero entonces que el globo ocular salio botado por la cuenca del cadáver, rodando hasta las zapatillas de la chica. Ella solo suspiro y tomo el ojo del piso para limpiarlo con su falda.

-Escucha…esto no funcionara-hablo al extenderle el ojo al cadaver.

-Por qué no…es por mi ojo cierto?-cuestiono el limpiando sus lágrimas en vano y tomo su ojo de la mano de ella.

-No!...tu ojo es…lindo-menciono ella dándose la vuelta, en eso era sincera.-Escucha…en otras circunstancias…no se, puede que si-volvió a mirarlo a la cara, pero a otra distancia.-Pero somos diferentes…sobre todo porque estás muerto-hablo ella poniéndose derecha, intentando convencerlo.

-Eso se piensa antes de aceptar una propuesta de matrimonio…-hablo el haciendo un puchero infantil, que lejos de conmover a Victoria la hizo gritar, algo que las damas nunca hacen.

-Entiende! Eso fue un accidente! Nunca me casaría con un muerto!...ah!-abrió los ojos espantada y cubrió su boca con su palma, que había dicho?

El anciano y la perrita muerta miraron sorprendidos a la chica y luego al cadaver, cuyos ojos se llenaban de lagrimas otra ves y ponía una expresión seria, comenzando a caminar con la cabeza gacha.

-Yo…no…quise-sollozo la morena cuando el cadáver paso a su lado, ella tapaba su boca con sus manos y un par de lágrimas escaparon de sus negros ojos, entendía la hería que sus palabras habían causado y abierto en el cadáver. El se detuvo un momento, para mirar el rostro de ella, alzando su mano de hueso para tocar su rostro…pero se detuvo…ella tenía las mejillas rojas…y seguramente sus lágrimas eran tibias… miro su propia mano…muerta…sin sangre que circulara por ella…solo era hueso.

Se sintió un monstro…seguramente ella sentía miedo o asco al tocarlo…recordó la cara que puso cuando estaba sentada en el piso cuando salió de la tierra.

Ella estaba horrorizada…

Cerró su mano en un puño y aparto sus muertos ojos de aquella bella criatura de corazón palpitante. Había sido un egoísta, solo había pensado en él.

Así que continuo con su andar, derramando lagrimas frías como copos de nieve, sin decir una palabra…o mirar atrás.

Victoria lo vio desde la cima de las escaleras perderse por los callejones en dirección al Bar. Sus manos temblaban sobre su pecho y el anillo dorado brillaba en su dedo anular.

¿Qué había hecho?, lo que siempre hacia…decepcionar a los demás…a los que la querían…

Asi que se dejó caer en el suelo y lloro en silencio. El esqueleto dueño de los libros miro desde su lugar a la pequeña humana que estaba en la entrada, llorando.

Regreso su cansada mirada a su libro regreso un par de páginas cuando llego a la que quería pudo leer el título:

Uniones Profanas (Humanos y Difuntos)

Estamos unidos hasta que la muerte nos separe, esa es la condición que se pone para romper nuestro lazo.

Una vez que uno de nosotros muera, estaremos separados eternamente de aquellos que nos aman, cuyos corazón aun palpiten.

Leyó e anciano en las gastadas hojas de aquel libro. Ese matrimonio, si seguía como estaba, los destruiría a ambos lentamente.

Marchitaría el corazón de la mujer como se marchita una rosa, hasta que le fuera imposible amar algún día.

Y desvanecería lentamente el alma del cadáver, hasta volverlo una simple sombra de tristeza y dolor que se escondería en las sombras por la eternidad sin lograr el descanso eterno.

Tenía que detenerlos.

Pero cuando estaba por hablarle a la pelinegra, se dio cuenta que ella no estaba más en aquel lugar, ni su canina amiga.

Asomándose por la ventana logro verla caminando acompañada de aquella cantante vestida de rojo y negro hacia los bazares seguidas por el esqueleto canino. Suspiro polvo, tendría que alcanzar a alguno de los dos.

-Qué es esto?-una voz intrusa llamo su atención, sobre el libro antiguo el gusano verde miraba las letras sin comprenderlas por completo.

Al menos tenía a alguien que lo escuchara en esa ocasión.

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"La muerte,

Es la libertad que todos añoramos en silencio

Aquello que llegara en cuanto menos lo esperes,

Tendrás que morir como todo a tu alrededor

Pero no sufras que no dolerá

El esconderte o rezar al dios inexistente que solo vive en tu mente

Es inútil.

El final siempre llega

Nada podemos hacer…

Pues ella nos unirá tarde o temprano,

Como el ciclo sin fin en el universo…

..

Porque hasta las estrellas se extinguen en el firmamento"

+.+.+.+.

Continuara con el capítulo 7:

*Llegamos a un mundo lleno de reglas…y tras la muerte estas reglas no importan más*

"Pero aún me queda una lagrima que entregar…."

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Dedicado a Shizuka-san, espero que te guste este cap y me llenes de ideas para mis próximos fic,s.

Luego de largos periodos de espera y falta de inspiración me reporto con un nuevo capítulo, espero que sea de su agrado.

Próximo capítulo tendrá canción!

A: 29/4/15 se despide Atzuko-san