El Cadáver del Novio
-Lo Mismo pero Distinto-
Capítulo 8:
*Escucha mi historia y ponle atencion, pues sera la ultima vez que la escucharas... *
"Relato de amor, pasión...y muerte..."
ESPECIAL
(Erick y Brithany)
.
.
.
.
.
"Te amo
Te amo
Te amo
…
Pero odio escribir estas palabras sin conocer este sentimiento"
.
.
.
.
(20 años en el pasado
Antigua casa Birdwhistle,
Actualmente casa VanDort.)
.
.
Los tacones de una dama hacían eco en los pisos de madera en la casa más hermosa de todo el pueblo. Sus facciones eran bellas, a pesar de su edad, una aristócrata de pies a cabeza, llego a la habitación de su primer hijo.
Era claro que estaba molesta, muy molesta, su querido muchacho aun no salía de sus aposentos y ya pasaba de medio día. Inaceptable.
Llego a la puerta del cuarto de su heredero y con la gracia de su posición social, toco.
-Erick, sé que estás ahí! Sal inmediatamente! Tu padre esta esperándote! –grito repetidas a veces la puerta, arrugando sus nudillos enguantados. Tras un largo minuto, una voz contesto.
-En un momento bajo madre.- una voz sin animo, causando aún más desagrado en la dama de cabellera castaña oscuro adornado por algunos hilos blancos en un peinado alto.
-Eso espero! Y ponte un atuendo decente. Recuerda que esta noche tenemos que partir a Londres, espero que ya tengas lista la ropa para que las sirvientas la metan en las maletas.
-Yo ya la acomode en mis maletas madre, no te angusties-la puerta se abrió lentamente, dándole a la dama una vista de su primogénito.
Su cabello castaño y sus ojos cual troco de roble maduro, su piel lechosa y ligeramente colorada, envuelto en un traje azul marino, bastante sencillo pero relucía elegancia. Y aquella sonrisa divertida al ver a su madre sorprenderse al escuchar su último argumento.
-Que molestia! Erick! Dales trabajo a esas flojas o se acostumbraran! Para una cosa están aquí, para algo les pagamos! Eres un Vizconde!
-Entiendo madre. Te veo abajo
Y sin seguir discutiendo, cerró la puerta.
Suspiro.
Otra vez con eso, "Vizconde", que nunca se cansaba de repetírselo?
Ya tenía 20 años, era natural que poseyera el título, aun cuando su familia viviera apartada de la ostentosa Londres, en un pueblo donde el pescado era el producto más famoso.
Tal vez muchos dirían que había nacido con suerte, pero para Erick Birdwhistle, era todo lo contrario.
Su vida fue estratégicamente planeada antes de nacer. Y había una razón especial para ir a Londres esa noche.
Tenía que ir a presentarse en un importante evento social para llamar la atención de cientos de madres, padres y señoritas desesperadas por una boda.
Pero, por lo que sabía su madre ya tenía lista a su futura señora.
Y eso era lo peor.
Camino hasta la ventana y miro el paisaje nada alegre. Así era ese pueblo, gris. Tan gris como su vida era ahora y como seria siempre. Hacía mucho que no veía esas calles, hace poco que había regresado de la Universidad. Estudiar leyes no era algo que disfrutara, pero al menos mantenía a su padre satisfecho.
Nuevamente unos toques en la puerta llamaron su atención.
-Lamento molestarte hermano, pero ya es hora del té, lo tomaremos en el jardin, date prisa-y así como se asomó por la puerta, desapareció aquella persona un par de años menor que él. Su hermano Octavio. Eran casi idénticos, solo que Octavio vestía de colores brillantes, el no, como heredero tenía que perecerse lo más que pudiera a su padre.
Ah, como envidiaba a su hermano.
.
.
.
La música de los instrumentos fue lo primero que noto al entrar a aquel lugar. La voz de las personas fue lo segundo y en tercer lugar la gran cantidad de personas amontonadas.
Como odiaba las fiestas, todos con sonrisas falsas, saludos que nadie disfrutaba, tendría que besar las manos de ancianas decrepitas y sin duda soportar que su madre lo presentara a cualquier persona importante. De inmediato se ganó la atención de los que estaban a su alrededor, unos cuchichearon, otros solo sonrieron y otros lo miraron casi sin parpadear.
Entonces le dieron ganas de vomitar, no por como lo miraban los demás, si no por su atractivo, tan desagradable. Por qué no nació feo y sin una pisca de gracia?
Dio un par de pasos siguiendo a sus padres, su hermano estaba a su lado. Octavio noto de inmediato la incomodidad de su hermano, pero lo ignoro, no tenía ninguna responsabilidad con eso, además, para entonces su hermano debía estar acostumbrado.
De inmediato su madre entro en conversaciones, su padre hablo con sus socios y colegas, su hermano se apartó a la mesa de bocadillos y el, bueno, él no era importante por un momento. Así que se paseó discretamente hacia las cortinas, esperando que al llegar, pudiera esconderse tras una el resto de la noche.
Tristemente para él, su brazo fue invadido por un repentino peso extra. Al mirar que lo retenía en su lugar, se encontró con los juguetones ojos de una tía suya, hacía años que no la veía, pero no le fue difícil reconocerla.
-Tía Gertrudis, un verdadero placer verla en esta hermosa noche-sonrió con notable molestia. Oh no, toda su noche se había arruinado.
-Cariño! Qué bueno que estas con buena salud, felicidades por tus logros en la universidad- Gertrudis, era una anciana de 57 años, con largo cabello canoso y pésimo gusto en colores de temporada, pero no era tonta en lo más mínimo, sabía que no era apreciada por aquella rama de la familia, sin embargo, ahora tenía una buena razón para acercarse a aquel sobrino que tanto la despreciaba.
Con sus débiles pero rápidas piernas, acarreo a su sobrino lejos del radio que la madre de este podía estar. Esa era una oportunidad crucial. Saldría muy beneficiada si ocurría lo que deseaba, esa noche, era importante, para su bolsillo.
Ya en el otro lado del salón, se acercó a una de las ventanas que deban una perfecta imagen del jardin.
Erick estaba reteniendo sus deseos de zafarse de esa vieja bruja y buscar algún lugar donde ocultarse. No solo tendría que ocuparse de su madre, sino que también de esa anciana.
De repente, ella lo soltó y se volteo a verlo con una inusual sonrisa.
-Sobrino mío, te presentó a la ahijada de una amiga mía, Erick, mi pequeño, te presentó a Brithany Ascot.-anuncio la anciana, extendiendo su mano a sus espaldas, permitiéndole al muchacho, ver a quien se refería.
Una persona miraba por la ventana, la luz de la luna menguante, y al escuchar su nombre, giro su mirar lentamente…
Fue como si el tiempo se detuviera. Frente a él estaba la mujer más hermosa que había visto en sus dos decadas de vida.
Su delgada y bien formada figura estaba envuelta en un lindo vestido rosa pastel, su cabello rubio parecía brillar como un sol. Sus labios parecían pétalos y su piel pálida, únicamente colorada en sus mejillas, debajo de aquellos hermosos ojos azules. Frente a él, estaba un ángel.
Lentamente ella avanzo a su dirección y la anciana los presento.
-Un gusto Señorito Erick, me hace muy feliz conocerlo finalmente, su tía me ha hablado mucho de usted -Ah, su voz. Melodiosa y tranquila. Y la reverencia sujetando sus faldas de sencillos holanes.
Entonces el mundo a su alrededor dejo de ser gris, por primera vez, el mundo era un lugar brillante.
Una sonrisa se formó en sus labios cuando ella tomo su mano para bailar.
Sintió que su corazón se detenía cuando la escucho reír el un giro al cargarla por la cintura.
Su mundo solo fue ella cuando la persiguió por los pasillos de rosales.
Y cuando ella susurro un "Te quiero…" el ya había cavado su propia tumba.
Beso sus labios con gentileza y se dejó caer ante sus encantos de mujer.
Esa noche, las rosas fueron testigos de cómo él se alejaba de ese jardin, soñando con una vida feliz con ella a su lado , y como ella se despedía amablemente….. y en sus labios una repugnante sonrisa de codicia brillaba a pesar de la oscuridad.
Así fue como su romance nació, y en secreto, ella viajo al pueblo donde la familia de Erick residía, para que sus telarañas lo fueran envolviendo lentamente.
.
Fueron semanas mágicas. Dos amantes encontrándose en secreto, tardes y noches de largas charlas, besos y miradas. El bosque, el rio, los campos.
Lugares que presenciaron como las telarañas envolvían al muchacho, sin que él lo notara y como la araña se acercaba más y más, hambrienta..
Un amor de 80 días.
Hasta que la llevo a su hogar, para presentarla a su familia.
Pero…
-QUE TE HAS CREIDO!? METIENDO A UNA MUJERZUELA A LA CASA!?-grito su madre horrorizada al ver a su hijo, tomando de la mano a una mujer que con solo verla, supo que era un montón de problemas.
-Infame!, sácala de mi vista! Eres una vergüenza para esta familia!-grito su padre parándose frente al muchacho que tomaba la mano de su amada con fuerza..-No puedo creer que vinieras aquí para pedirme la bendición de matrimonio! Eres un mocoso inmaduro! De que te sirve tener educación!? Nunca te veré casado con una…una pueblerina! Lárgate a tu habitación! Y TÚ, no creas que no sé cuáles son tus intenciones! No quiero volver a ver tu cara en esta casa ni en nuestras vidas!-
Ese comentario fue suficiente para que Erick estallara en ira, cuadrándosele a su padre en discusión, sin embargo, el hombre de la casa era su progenitor, y las cosas terminaron con un buen bofetón en la cara del muchacho.
.
.
.
-Nos marcharemos mañana en la noche, si mis padres no quieren aceptar nuestro matrimonio, entonces no tenemos que quedarnos aquí- sentencio agachado entre los arbustos de rosas, sus brazos rodeaban a la rubia con delicadeza.
-Sí, lo que desees amor mío, iré contigo a donde quieras…-Le conesto ella y acerco sus labios a los de él y, susurro-Hasta que la muerte los separe.
Si tan solo él hubiera puesto atención a sus palabras, hubiera podido sembrar la semilla de la duda en su mente, pero estaba tan enamorado, que esa frase le resulto un voto de unión.
Antes de que ella se marchara, él tomo una rosa de un color carmín tan intenso, que de no ser por la luz de la luna, sería una rosa negra.
-El amor es como una rosa, es majestuoso. ..Pero también tiene espinas-dulcemente la partió y coloco la corona de pétalos en el rubio cabello de su amada prometida.-No me importa lo que ellos o el mundo digan…serás mi esposa…-en un último beso, ella sonrió triunfante, la araña tenia al muchacho entre sus patas, a punto de inyectar su veneno.
-Te amo...
-Yo te amo aún más...
-Mañana en la noche...en el viejo roble...nos marcharemos. Te esperare, estaré ahí antes de las tres, iremos lo más lejos que podamos, que nadie tendrá el valor de buscarnos-le susurro su amada al separarse y perderse entre las sombras nocturnas.
.
.
Castigado en su alcoba, Erick se mantuvo sereno, y en completo silencio salió un par de veces de su alcoba, entrando sin hacer ruido a la alcoba de sus padres, tomando de un viejo armario en traje de bodas que su padre había usado en sus mejores años.
En las ropas, los años apenas y habían transcurrido, aún conservaba esa belleza en color hueso.
También tomo unas cuantas joyas del tocador de su madre, pequeñas piedras que no la había visto usar en meses o años, seguramente su madre no notaria la ausencia de esas piezas de vanidad. Sin embargo, un hermoso anillo de diamante llamo su atención. Era perfecto para que ella lo usara. Por supuesto, ya había mandado a hacer unos anillos de boda y se los tendrían listos esa misma noche.
Tomo de la alcoba de su hermano una bolsa sencilla de cuero y metió algo de dinero de sus propios ahorros.
Así, cuando el reloj marco las dos treinta, salto por su ventana tomo rosas del jardin de su madre y con gracia las amarro con un listón fino.
Y hecho a correr y no miro atrás, ni siquiera se percató que su pequeño hermano lo miraba alejarse en silencio, sintiendo un gran dolor en su pecho, un terrible presentimiento. Esa noche la luna era llena, pero el amanecer seria carmesí…El chico solo deseaba la felicidad de su hermano. Así que no aviso a nadie que lo vio marchar.
Al llegar a la casa del joyero toco la ventana con rapidez, poco después esta se abrió y una temblorosa mano anciana se asomó, sosteniendo un estuche de terciopelo negro.
El joven noble la abrió para ver el contenido, sonriendo satisfecho al ver los dos añillos de oro sólido, con los gravados que había solicitado.
Y sin más, salió corriendo hacia el caballo por el cual le había pagado al nieto del anciano, dejando al viejo con un mal sabor de boca, algo le decía que el fabricar esos anillos era un desperdicio.
.
.
Al llegar al lugar acordado, miro su reloj. Cuarto para las tres, y ella aun no llegaba.
Confiaba que no tendría problemas en llegar a ese lugar, así que bajando del caballo se sentó entre los troncos y miro los anillos de boda.
Suspiro al saber que todo saldría bien de ahora en adelante, ambos se marcharían de ahí esa misma noche para empezar de nuevo.
Cerro la caja y mientras la pegaba a su frente….escucho un ruido entre los árboles.
El caballo blanco se alteró ligeramente, pero Erick lo calmo con palmaditas en su cuello y miro a su alrededor.
-Brithany?...eres tú?-pregunto a la oscuridad, escuchando otro ruido a su izquierda-Amor?...-otro más, esta vez a sus espaldas-Hola..?
Una nube le cerró el paso al brillo de la luna sobre la tierra. Para Erick todo quedo en una extraña calma, el silencio se apodero de su alrededor un instante, mientras las nubes pasaban frente a la luna y la luz empezó a aparecer desde sus espaldas, iluminando a una figura femenina, que levantaba un revolver de manera muy firme.
-Adiós...amor mío- Esas fueron las últimas palabras que Erick Birdwhistle, escucho en esta vida.
El sonido de un disparo rompió la quietud del bosque, haciendo a los cuervos llorar. El mundo del muchacho se tornó negro, mientas que su cuerpo caía hacia el frio piso del bosque.
.
.
En su recamara, el padre de Erick despertó agitado, una horrible pesadilla había interrumpido se tranquila noche, los demonios de su pasado se levantaron de sus tumbas.
En su sueño, el recuerdo de aquella chica a la que asesino se hizo presente. Ya habían pasado 25 años de aquello, ya no era el mismo muchacho tonto que se dejó influenciar por sus amigos. Pero sus manos seguían manchadas de sangre.
Por años, sufrió por la vida que había tomado, en su remordimiento, había enterrado a la chica en el bosque del pueblo donde vivía.
No quería que nadie se enterara, y no quería que sus hijos tomaran el mismo mal camino, alejar a su hijo mayor de el: era necesario. Enseñarle a darle prioridad a su familia y a su puesto en la realeza, guiarlo para que eligiera una buena y provechosa dama para que le diera niños sanos, que continuaran con su apellido, así era la vida y así debía vivirla.
Pero tenía que hacer las paces con él, así que se puso su bata y salió de su habitación. Su mujer solo lo observo en silencio. Y sin darle más importancia al insomnio de su marido regreso a dormir.
.
.
Brithany camino lento hasta el cuerpo ya sin vida de su enamorado estúpido. La sangre se regaba rápidamente, pintando la tierra y la hierba a su paso.
En la oscuridad, sus labios dibujaron una macabra sonrisa de arpía. Lo había logrado! Por tercera vez consecutiva lo había logrado!
-OH DIOS! LOS HOMBRES SI QUE SON IMBECILES!- en su dicha por su reciente victoria, comenzó a dar vueltas alrededor del cadáver, hasta que llego al caballo que acariciaba el cabello de su desafortunado dueño con su trompa-OH querido! Este bello corcel es para mi? Es tan hermoso!-Pregunto infantilmente mientras tocaba al animal- Y mira nada más! QUE-ES-ESTE-REGALO?-Volvió a preguntar mientras se agachaba y tomaba una caja pequeña cercana al cadáver-OH! QUERIDO! Traer tan esplendidos obsequios solo para escapar juntos? Es tan~….bobo, jijijiji!
Damas y caballeros, ante ustedes esta Tamara Laradhel, si ese es su nombre real o no no importa ahora. Solo tienen que saber que esta mujer es responsable de otras dos muertes en nobles. Con un corazón de hielo y con un ego inmenso, la doncella rubia termino de humillar al pobre muerto con un último acto:
-Toma mi cielo, estas joyas y diamantes son suficientes para que viva bien por mucho tiempo. Te dejo estos anillos, para ver si te casas con un gusano inmundo! Jajajajaja! Que idiota! Yo nunca te amé! Y tu infantil manera de pensar te costaran la vida!... no espera…YA TE COSTO!
Montando a caballo, con el botín en sus brazos, la hermosa doncella desapareció a la luz de la luna. Dejando atrás el cadáver del hombre vestido de novio, para una boda que no llegó.
.
.
Y cuando la luna trise beso las frías mejillas del difunto, este recobro la conciencia, y entre lágrimas se vio en medio del bosque, miserable, olvidado y con el corazón destrozado a los pies del roble más viejo del bosque, en medio de un charco de sangre, la caja de los anillos reposaba mostrando su contenido. Aun con el alma hecha pedazos y con el corazón frio y sin vida, levanto el anillo que debía posarse en el dedo de una novia, rodeando la figura de la luna.
Jurándose así mismo y a la tierra y luna como sus sagrados testigos que su alma no descansaría en paz hasta que llegara la dama prometida para pasar la eternidad a su lado. Aun después de muerto merecía ser feliz, ser un buen esposo. Merecía recibir el cariño sincero de una mujer. Merecía hacer feliz a una mujer.
Y cuando el sol se asomó en el horizonte, el novio regreso a su sueño de muerte, y para que poco después siendo encontrado por un par de aldeanos que se habían unido a la búsqueda del heredero de la Familia Birdwhistle.
-Que hacemos hermano?-pregunto el más pequeño de los dos con tan solo quince años, confiaba ciegamente el su hermano de dieciocho. Ambos sabían que ser los que encontraran é informaran tan terrible noticia a la casa noble solo causaría que los culparan del crimen.
-Enterrémoslo aquí…solo eso podemos hacer…si no queremos terminar colgados…aun si no fuimos nosotros…Rápido! Ayúdame!
-Si hermano!
Una vez que enterraron el cadáver, los hermanos que comenzaron al mismo tiempo a trabajar en la nueva pescadería de la ciudad, se juraron que nuca en lo que les quedaba de vida iban a revelar este secreto, este crimen ante los demás.
.
.
Así pasaron las semanas…que se convirtieron en meses...y luego en años…
Entre la bebida y el tabaco, entre llantos y maldiciones… La Familia Birdwhistle se fue haciendo más y más lejana a las fiestas y a la nobleza. Descuidaron su título de familia noble y sus negocios. Y tristemente, se vieron obligados a regresar a Londres, a su casa de verano, teniendo que dejar atrás la casa que poco a poco, se fue haciendo tan triste y silenciosa como el nuevo heredero de la familia.
Solo quedo en aquel pueblo la infame familia Evergot, que se regocijaron al verse como la mayor nobleza en ese pueblo, tanta fue su dicha que se dedicaron a malgastar el dinero que habían obtenido al venderle algunos barcos a cierto hombre que se había decidido a abrir un negocio de pescados, un recién casado y su mujer.
Los Everglot no sabían que en algunos años, de esos "detestables pescadores" dependería el futuro de su familia y del niño que crecía solitario en las habitaciones de su casona.
Al año siguiente, Octavio regreso a aquel pueblo para vender la casa de sus padres a ciertos pescadores que habían obtenido buenas ganancias con sus negocios y sus humildes barcos.
La mujer del pescador había insistido que debían vivir en la mansión disponible del pueblo, que sería un hogar digno para su nueva y única hija.
-Joven Octavio, nos alegra que aceptaran nuestra oferta-Saludo cortes y un tanto alegre el dueño de las pescaderías, en cambio, su mujer exagero sus halagos y hasta se puso de rodillas ante el hombre joven, que inmediatamente corrigió esta vergonzosa acción, puesto que la mujer se había arrodillado con su recién nacida en brazos.
Al ayudarla a ponerse de pie, pudo ver que entre las sábanas blancas y el vestido amarillo, un tierno rostro rosado y pequeño. Una niña que lo miraba con unos grandes ojos negros llenos de temor por el mundo exterior y por los extraños.
-Es una niña hermosa…-susurro cuando el contrato ya había sido firmado y se marchaba al carruaje, dejando a la familia en su nueva casa.
-Si le interesa, podemos firmar un compromiso! Será toda una dama en el futuro! No pierda la oportunidad!-se apresuró la madre en cuanto escucho el elogio para su hija, apenas estaba comenzando su vida como adinerados, un compromiso y matrimonio con alguien tan importante como un Vizconde seria..!
-No, gracias. Ya tengo esposa, solo admiro la belleza de su pequeña, no quise expresarme mal…-corrigió y se marchó antes de que aquella descarada mujer soltara alguna otra tontería.
.
.
Y los años pasaron. El dinero fue gastado hasta el punto de quedar en bancarrota por parte de cierta familia y cierta rubia. Coincidiendo en una fecha en especial.
La bebé de la casa VanDort, tan como su madre dijo, se convirtió en una hermosa dama. Y el niño de la casa de enfrente creció como todo un caballero, hecho y derecho entre las paredes de su decadente casa.
Y la promesa bajo aquel viejo roble, esperaba ser cumplida, con una mano esquelética sobresaliendo del suelo….sosteniendo un anillo de bodas.
.
.
.
"La muerte,
Libertad que todos añoramos en silencio
Aquello que llegara en cuanto menos lo esperemos,
Morirás como todo a tu alrededor
Pero no sufras que no dolerá
Escóndete todo lo que quieras
Rézale a tu dios lo más que puedas
Es inútil.
El final siempre llega
Nada podemos hacer…
Nada ni nadie te salvaran
Pues ella nos unirá tarde o temprano,
Es el ciclo sin fin en el universo
…..
….
Porque hasta las estrellas se extinguen en el firmamento"
+.+.+.+.
.
Continuara con el
Capítulo 9:
"Un nuevo compromiso y un dueto de piano"
"¡Llega un nuevo residente al mundo de los muertos!?"
.
.
.
.
Traigo un nuevo capítulo. Y mi vida da giros más y más difíciles de afrontar! Pero prometo esforzarme para terminar con este laaaarrgggooo proyecto, esta noche y por el siguiente mes debo escribir lo más que pueda.
Mis queridas lectoras, agradezco de todo corazón su paciencia y su apoyo. Sin ustedes, puede que esta historia no valiera la pena.
Gracias y que tengan una bonita semana. A 25/5/16 se despide la despreciable: Atzuko-san que está de vuelta en Internet y fanfiction!
