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El Cadáver del Novio

-Lo Mismo pero Distinto-

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Capítulo 12:

…au son de la trompette des morts ressusciteront…

….Al son de la trompeta los muertos se levantarán...

Últimas noticias!

"Nos invaden los muertos"

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En toda la historia de aquel pueblo jamás se realizó una ceremonia más aburrida como la que se estaba llevando a cabo en la casa Everglot. Morfeo estaba entre los invitados, durmiendo tanto a los primos lejanos como a la alegría que se supone, debe sentirse en tan feliz unión de ese dia. Nadie quería estar ahí ni un minuto más.

La comida estaba fría, el pastel era una miseria y el novio no podría mostrarse más agrio como aquella noche. Sin música y sin una buena iluminación solo sería cuestión de minutos para que el salón del banquete se volviera un dormitorio familiar.

Pero aun en tan terrible ambiente había alguien que estaba muy feliz, la nueva integrante de la familia Everglot, vestida aún con aquella blanca prenda tan ajustada se levantó y descaradamente pronunció lo peor que podría complementar tan desagradable fiesta.

-Damas y Caballeros, gracias por asistir a nuestra bella cena, pero debo pedirles que guarden silencio un momento-Los ojos serios de todos los invitados se fijaron en la mujer con cierto asco y desesperación, toda la maldita noche nadie había pronunciado palabra alguna y ahora tendría que escucharla, se lamentaron mentalmente, hubiera sido mejor no asistir.

-Porte, elegancia, feminidad y una gran educación! esas son las cualidades que Víctor ha encontrado en una humilde mujer como yo- sus rojos labios y sus extremadamente delgadas manos parecían un montón de víboras enredándose por los hombros y el cabello del joven Everglot, quien aguantaba las ganas de arrojar lejos a esa mujerzuela con quien lo habían casado y salir corriendo de esa casa que ahora era un infierno peor en el que había vivido, sin embargo, tuvo que contenerse al ver en aquel dedo índice un hermoso anillo de diamante. Por su familia, por el honor de las generaciones pasadas y por la futura fortuna prometida tenía que contenerse. Cerró sus ojos y asintió a toda porquería que saliera de aquella venenosa boca mientras se quitaba los lentes y masajeaba sis sienes del estrés que sentía-La fortuna es la que nos ha unido! Y juro ante todos ustedes, que ninguna fuerza en esta tierra nos separara jamás!-Aun con todo el autocontrol que estaba usando en ese momento el joven Víctor, no pudo disimular un rostro horrorizado ante la simple idea de tener que compartir todo lo que le quedaba de vida con esa arpía.

Pero antes de que su madre lo reprendiera con una mirada asesina, un evento que a sus ojos era un auténtico milagro se llevó a cabo.

Humo verde, un estruendo en la chimenea y un ojo en la sopa de su padre, de un momento a otro una docena de gente estaba rodeando a los invitados (que por cierto no puede llamarlos gente, sino más bien difuntos bien corroídos y todos hechos calacas! ostia puta, esta es la mejor boda de la vida :v).

El grito de la tía de su madre le hizo regresar a la realidad, el pánico dominó el banquete, los muertos no perdieron tiempo en perseguir a los invitados, su madre también fue víctima de unos muertos muy peculiares que estaban en cuatro patas y movía su colita, como era de esperarse, su novia no tarde en usarlo como escudo mientras que sus chillidos resonaban en todo el lugar. Sin pensarlo mucho tomó a la rubia de los hombros y la obligó a meterse bajo la mesa del salon, principalmente para no tener que escucharla gritar más tiempo, sin embargo lo que consiguió fue que ella se encontrará con unos esqueletos más pequeños bajo esta que entre risas la veían gritar. La multitud comenzó a abandonar la casa, algunos de sus tíos eran perseguidos por unas cuantas difuntas, muy bien vestidas, UNA CABEZA DECAPITADA perseguía las faldas de las invitadas a su boda, el mayordomo Emil renunció (lo cual no era de extrañar) cuando su padre comenzó a ordenarle que le llevara su mosquete. Pudo ver un gusano hablándole a su primo Dorvis! y una bella difunta que había dejado caer su ojo en la sopa de su padre perseguía al más viejo y gordo de sus tíos. Ahora que los veía con más atención, parecía que todos estaban vestidos con ropas formales, bien cuidadas y planchadas.

Ya sin sorprenderse tomó un tenedor y probó un poco de su pastel de bodas, no estaba nada mal, pero le faltaba azúcar.

Así Víctor Everglot disfruto de su cena de bodas mirando todo el show que se había armado en su sala de estar con gran diversión, incluso se atrevió a reír! Sus padres eran perseguidos por quien, al parecer era el abuelo de su padre, se notaba el parecido en los huesos anchos.

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Fuera de la casa Everglot el informante, tan leal a su oficio di el anuncio de la situación con gran efectividad:

-Últimas noticias….NOS INVADEN LOS MUERTOS!!

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-Querida! Oh Cielos! Mi amada esposa! despierta!-El padre Van Dort sostenía el cuerpo de su esposa mientras intentaba hacerla despertar de aquel desmayo que la dejó tendida en medio de la plaza del pueblo, a su lado, su hermosa hija acariciaba la gorda mejilla de su madre y dejaba salir palabras cariñosas.

El flacucho caballero no sentía temor por estar rodeado de gente muerta, pero sí temía una sola cosa: Que su hija fuera a cometer aquella barbaridad que al parecer si se celebraba aquella noche.

-Victoria...entonces, lo que decían es verdad? Si te fuiste con un cadáver?...-preguntó con un nudo en la garganta, viendo como su hija se ponía de pie sosteniendo aquella trompeta en sus manos. El corazón se le encogió en el pecho cuando ella asintió con una sonrisa forzada en sus temblorosos labios-Victoria! NO! No puedes hacerlo!

Sin embargo, no pudo tocar ni un solo cabello de su hija entre gritos de ruego pues aquellos muertos andantes lo evitaron, la novia aguantaba las lágrimas lo mejor que podía, susurrando disculpas para su familia y caminando lejos de ellos.

Ambos familiares fueron guiados hacia la iglesia entre forcejeos y llanto, pero ninguno logró

cambiar las decisiones de su hija.

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Por todo el pueblo las reuniones entre vivos y muertos se llevaban a cabo, padres con hijos, abuelos y nietos, amantes que nunca dejaron en su corazón marchitar el amor. Unidos una vez más por solo una noche, hasta volverse a reunir en el más allá. Acordando asistir a aquella ceremonia que sería el clímax de la noche.

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La mansión Everglot estaba vacía para cuando Víctor terminó su pastel, estaba sentado mirando el desorden en el comedor de la casa, sintiendo que ya nada lo sorprendería cuando una persona se volvió a hacer notar:

-SE ACABÓ! CARIÑO, VE POR EL DINERO Y VÁMONOS DE ESTA CASA! TENGO MIEDO!- Aterrada, su esposa se aferró a sus brazos restregando su cara en su pecho, mirándolo como si fuese una niña esperando un cariño o un premio-Quiero irme lejos de este pueblucho! vamos! trae el dinero y tomemos nuestra luna de miel!-pero fue entonces cuando algo encajó al fin en su cabeza.

-Dinero…?, mi familia no tiene dinero, es tu dote lo que salvará a la familia Everglot de la ruina- en cada palabra, su mujer se iba alejando más y más de él con una expresión de horror que nunca olvidaría, para inmediatamente ser reemplazada por una cara llena de furia y frustración, aquellas manos femeninas le jalaron la corbata y lo hicieron inclinarse ligeramente, hasta que su rostro quedó a centímetros de la fiera frente a él.

-Eso, es, mentira! Los Everglot son la familia más noble y rica de este pueblucho! Ahora me vas a dar lo que me corresponde como tu mujer!-Lo amenazó lanzando veneno en cada palabra, pero su esposo no se intimida por una arpía a la que todo le había salido al revés.

-De hecho, es la familia Van Dort la más rica de este pueblo, por esa razón me había comprometido con Victoria, pero luego llegó usted- amenazante y frío, el joven tomó la mano de la rubia y la levantó a la altura de su rostro con un duro y brusco agarre, le mostró aquel anillo de diamante que lucía desde que la conoció.- y como mi esposa y miembro de esta familia, me dará lo que me corresponde.

De un manotazo ella se separó del joven, bastante pálida, todos sus planes estaban arruinados, como una araña que tropieza y se enreda con su propia telaraña.

Con ira lo vio alejarse del salón principal de la casa, saliendo por la puerta hacia la calle iluminada por la luna.

Su cuerpo entero tembló ante la soledad, odio y frustración que sentía, pero no era capaz de hacer algo para arreglarlo.

Su ira se disolvió cuando recordó eso que había ocultado en un armario de la mansión, un pensamiento que le devolvió la esperanza y con ayuda de una vieja aliada quizá lograría su cometido al final de la velada.

Los tacones resonaron por los escalones y sus manos desnudas abrieron con un solo movimiento la puerta de aquel armario de escobas donde un par de ojos llorosos la miraban con terror.

-Bueno linda, tu y yo tenemos un asunto que arreglar…-susurro pasando sus largos dedos por el pálido rostro de la sirvienta que solo podía temblar y preguntarse qué iba a pasarle ahora.

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Cuando Víctor salió a la calle después de abandonar la mansión esperaba encontrar la calle desierta o alguna que otra cosa quemándose, después de todo qué pueblo no entraría en pánico si todo el cementerio decidiera salir de la tierra a estirar las piernas?

Pero la imagen con la que se encontró lo dejó pasmado, la gente, tanto vivos como muertos caminaban en perfecta armonía, a sus ojos las risas y las charlas amenas llenaban el ambiente de una luz muy particular. Curioso, siguió los pasos de la multitud cuando cayó en cuenta que todos se dirigían a la iglesia donde se había casado aquella tarde.

Estaba al final de la caravana y con la mente distraída no se percató que había una figura blanca a unos cuantos pasos frente a él.

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La luna brillaba cual faro sobre la tierra Británica esa noche. Su luz se filtraba por los hermosos y viejos vidrios de la iglesia, permitiéndoles a los presentes ver como el novio que aquella noche sería proclamado esposo llegaba al altar con todo su grupo de padrinos a su lado, con movimientos lentos, depositó con delicadeza el frasco escarlata sobre la mesa del altar junto a los anillos que sellarían esa unión para siempre y se colocó en su lugar en espera de su novia.

La belleza de su figura dejó salir suspiros de los labios de muertos y vivos, parecía brillar bajo el resplandor lunar, a los ojos de cualquiera, podía hacerse pasar por un ángel de pulcro espíritu.

Los invitados se colocaron en sus lugares y algunos difuntos adornaron el pasillo hacia el altar con flores envueltas con telarañas.

Músicos ya afinados para tocar.

Y la familia de la novia, atada y amordazada fue sentada en primera fila, observando sin aliento a su futuro yerno.

En pocos minutos, las damas de honor de la novia empezaron a subir por los escalones de la iglesia, pasando de largo el cuerpo de un desmayado pastor que hacía pocos minutos había tratado de exorcizar a la multitud de muertos andantes que querían entrar a la casa de Dios.

Todas en fila se prepararon para entrar al lugar, y al final de esta una hermosa novia sudaba nerviosa ante el gran portón, apretando el ramo en sus manos y deseando ser valiente por lo menos esta noche.

La brisa invernal le hacía bailar el velo a su espalda y su susurro resonaba en sus oídos.

Escucho la música dar inicio y la fila de mujeres frente a ella comenzó a avanzar, niños dejaban un camino de pétalos blancos, las damas con una flor en las manos se adentraron en el templo alzado por los mortales para adorar a un Dios que nada tenía que ver en su oscuro mundo.

Victoria vio entrar a la última dama y con gran habilidad subió los escalones hasta que al fin logró escuchar la marcha nupcial dar inicio.

Sintió como su corazón se le contrajo cuando la hermosa imagen de la iglesia adornada y el pasillo para el altar lleno de flores estuvo frente a ella. Pudo reconocer rostros familiares y otros que jamás volvería a ver, vio a sus padres entre la multitud y sonrió llena de ternura. Al menos estaban ahí para ver a su hija volverse esposa.

Sus pasos fueron lentos y su corazón acelerado, podía sentir cada parte de la tela arrastrarse a su espalda, ver como su aliento dejaba un vaho en cada exhalación. Sus sentidos que le indicaba que estaba viva, los disfrutaría hasta el último instante, pues ya nunca más volvería a sentir algo.

Erick en el altar la miraba sin parpadear, no se perdería ni un instante de esa bella novia que caminaba hacia él, y sin poder evitarlo una sonrisa apareció en su para putrefacta.

La copa y la botella eran iluminadas por la luna, dejando que el reflejo de la luz se pintara de carmín y terminaba en el piso. Como si la novia caminara lentamente hacia un altar rodeado de sangre.

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Cuando Víctor llegó a los pies de la iglesia, tocó por inercia al amargado anciano desmayado, al cerciorarse que solo estaba dormido siguió su camino al interior llamado por la música que finalizaba.

Sus lentes parecieron quebrarse cuando en ellos se reflejan la imagen de una pareja frente al altar, bañados en luz blanca.

-Victoria?...-susurro con un nudo en la garganta, totalmente estupefacto.

Esa tarde se había visto obligado a casarse con una arpía infame y por lo visto también en quebrada monetariamente porque su prometida había decidido casarse con un muerto una noche antes de "su boda" y esa misma noche la veía vestida de la novia más hermosa que alguna llegaría a ver, ahí, parada frente el altar en donde él se había casado...junto a otro. Francamente no entendía nada.

Su presencia fue ignorada por todos los presentes cuando la ceremonia dio inicio y sin saber realmente porqué, se adentró a aquel lugar, con paso silencioso vería como la mujer que creyó lograría amar algún día se unía con un difunto en matrimonio, o quizá solo era la morbosa curiosidad de cómo sería ver a aquella hermosa morena besando a un cadáver? Solo necesitaba quedarse y acercarse para saberlo.

A sus espaldas, alguien más se acercaba, claro, con un paso lento, manchando sus ropas de fango y haciendo mucho esfuerzo al tratar de hacer que su rehén no se moviera. Pero solo bastó poner el cañón de su arma en la sien de aquella señorita para que se comportara hasta llegar a la fiesta a la cual no la habían invitado, para que, con suerte, pudiera arruinarles el festejo y reclamar su propiedad.

No sabía quién se casaba y con franqueza le importaba una mierda, pero sin duda los haría pagar por arruinar una su celebración con esos muertos andantes.

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"Devore el silencio y lo hice mío

acallando el dolor,

que quiebra y rompe sin voz

mi cordura.

Su eco me acecha,

marca mi alma con notas mudas

gritos que reclaman escuchar

tu dulce melodía…"

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El Cadáver del Novio

-Lo Mismo pero Distinto-

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Continuará con el Capítulo 13:

"El dolor de Erick y el Amor de Victoria"

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Al fin. Joder. AL FIN!

Ya me había hartado de borrar y reescribir esto! Nada me convencía, pero AL FIN! Esta esté cap! Yheeeaaa!

Cada vez estamos mas y mas cerca del final, por lo tanto haré que sus próximas esperas no sean tan largas, espero….

*Notilla loquilla: el poema del final no es mío y ciertamente no se bien de quien sea, pero esta chido, asi que si saben de quién es pues ahi me avisan vale?

Unos besos y abrazos a:

-alguien

-Sundowns

-Irene 1890

-AlesiLeon1009

-Euphemia Sakura Phantomhive

-Laura

les quiero, les agradezco por seguir esta historia y hasta la próxima!

a 17/9/2017 se despide Atzuko-san