Corpse Bride no me pertenece, solo me inspiro en esta película para hacer esta historia

Sin fines de lucro ni nada por el estilo, solo para disfruté de los lectores.

Agosto 2020


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El Cadáver del Novio

-Lo Mismo pero Distinto-

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Capítulo 14:

"Liberación"

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Nubes negras cubrieron la luz de la bella luna cuando la copa vacía cayó al suelo y la mujer que había bebido el contenido se limpió la boca de manera vulgar.

El sonido de la plata resonó haciendo eco en el silencio del recinto, todos los presentes, la miraron en completo asombro mudo, sobre todo aquel hombre con quién se había casado aquella tarde, que no parpadeó en ningún momento, aún si ella le dedicó una mirada maligna y venenosa, como si le diera la promesa de ir a buscarle una vez que todo esté espectáculo sobre terminará natural.

Una sonrisa burlona adorno sus labios carmesí y con sus pasos sensuales, que había practicado desde su juventud, camino hasta la que podría ser una de las salidas traseras del templo.

Cada paso era como en cámara lenta, el movimiento de su pesado y sucio vestido era fijamente visto por aquellos difuntos que no se perdían de sus movimientos, como si su respiración fuera el suceso más interesante que alguna vez presenciado.

La miraron alejarse hasta que llegó a la puerta y completamente incómoda, volvió la mirada a sus espectadores. El silencio sepulcral le provocó un mal presentimiento y ahora qué los miraba tan tranquilos la inseguridad la obligó a dudar.

Los miro fijamente a cada uno, en cada cadáver de notaba una extraña impaciencia, como si esperaran a qué algo ocurriese. También ese bastardo de Erick la miraba con ojos desagradables y la ves llenos de emoción.

Pero que era lo que esperaban esos desgraciados?

-Pero que demonios creen que están miran ...! ¡Wook! - La arcada llego sin aviso alguno, solo saliendo de su boca con un sabor extraño, metálico y tibio.

Cubrió su boca de inmediato y sintio las lágrimas juntarse en sus ojos, miro en su palma, sangre tibia mezclada con saliva- .. A-ah?

Un calor intenso se apoderó de sus entrañas, quemándo desde dentro. Como si una antorcha consumiera sus órganos, tan rápido como el fuego consumiendo el papel. Espontáneo, abrazador, el grito desgarrador de dolor permaneció ahogado en su garganta, se llevó las manos a la boca y pecho con desesperación.

El aire se escapó de sus pulmones en un instante y no paro de escupir sus intestinos hasta que finalmente el fuego interno se extendió y llegó a su corazón.

El blanco vestido quedó arruinado por la sangre cuando el pulso se detuvo en su pecho y cayó de rodillas ante aquella puerta que pudo ser su libertad. Con la poca vida que quedaba busco los ojos de quién, al menos a su entender, era el perpetrador de aquella desgracia.

Estaba muriendo, esa era la única verdad que entendía en medio de ese dolor.

Y aunque no fue intencional que ella bebiera la copa envenenada, Erick no pudo hacer más que sonreírle con una expresión de satisfacción total, con el rostro ensombrecido por la locura y el odio, observándola complacido, saboreando cada gota de dolor que ella estaba experimentando.

Los ojos azules de la agonizante mujer se clavaron en los de su ex amante y dejo salir su voz.

-Bastardo ...! - le alcanzó a maldecir con la sangre escapando de sus labios, desplomada en el piso como una araña recién aplastada.

Y con el rencor burbujeando en su sangre. Lady Brittany murió.


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Unas pequeñas risas comienzan a escuchar en medio del silencio sepulcral de la iglesia, divertidas y burlonas comienzan a subir su tono hasta que se volvieron una carcajada sonora.

Los muertos se reían con voces de ultratumba, siendo un sonido aterrador y fascinante.

Los gritos de los vivos no se hicieron esperar al ver tal atrocidad, salieron horrorizados del lugar en estampida, incluso olvidándose de sus familiares con los que se han reunido esa noche. Todos temerosos de ser la siguiente víctima de la noche, y mientras que los últimos ciudadanos del pueblo huían despavoridos, Brittany, ya sin vida alguna en su azulado cuerpo volvió su vista cuando algo curioso se escuchó de entre los muertos.

-Ya esta muerta-susurro alegre una voz.

-Es una de los nuestros ... podemos hacernos con ella ahora.

-Estúpida, ¿como pudimos ser tan afortunados?

El rostro de la recién fallecida se lleno de terror al ver como esos cadáveres se acercaban a ella lentamente, mientras que el anciano que antes les había limitado solo sacudía su mano con aprobación.

-Tienen razón, pueden llevársela.

Lo que pasó después, solo podría ser descrito como un infierno en la tierra:

Los muertos se abalanzaron sobre la asesina como lobos sobre un cordero herido. Los gritos, la sangre y el completo descontrol hicieron que las únicas personas vivas presentes tuvieran que apartar la mirada y aguantar las náuseas que tal espectáculo les causaba, entre ellos la que menos logro resistir la escena fue la sirvienta de cabellera dorada, quien cayo en los brazos de su nuevo maestro completamente noqueada, al igual que los padres de Victoria, que ahora estaban desmayados sobre la banca donde he estado sentados desde el comienzo de la ceremonia.

Victoria por su lado solo miraba la escena tapando su boca, oliendo la desagradable esencia de la sangre fresca derramada, conteniendo el miedo tras ver como aquella mujer moría dolorosamente.

¿Acaso así, ella?

-Victoria- Una voz ya bastante familiar le llamo, su mirada se poso ante su prometido que le miraba seriamente, como analizando, adivinando el miedo que se ocultaba tras sus ojos negros.

A cambio él le dio una mirada dolida pero que expresaba compresión en cada línea de su rostro. Estaba claro que había notado su miedo, quizás hasta había confundido con arrepentimiento, pero la entendía, después de tal espectáculo no le guardaría rencor si tomaba a sus padres y salia corriendo del lugar.

Para su total sorpresa la muchacha dio unos pasos a su dirección, alzando sus brazos, alcanzándolo. Entregando un abrazo tan extraño y cálido que le hizo sentir que se quedaba sin aire (aun si él no necesita respirar).

La chica enterró su bello rostro en su pecho, aspirando sin querer el aroma de su cuerpo viejo y putrefacto, pero aun así no se separó de él.

Estupefacto, solo se dejo hacer.

-Erick -Susurraba ella quedito contra el lugar donde alguna vez estuvo su corazón-Ella recibió lo que merece, cierto? Ya no te torturara nunca más?

La pregunta lo sorprendió un instante, pero de inmediato respondió con un suave "Sí", acariciando aquel cabello azabache con ternura. Recargando su mejilla carcomida contra la cabeza de su amada.

Ah, así que eso era?

Ella estaba preocupada por que el estaba sufriendo al encontrarse con su asesina? Tan linda, era al preocuparse por el a pesar de la situación que acababa de ver. Ella realmente era su ángel.

Pero como si la piedra de la razón lo golpeará, Erick sintió la mirada de Víctor a su lado, aquellos ojos castaños se dirigían a el con una expresión que sinceramente le molestaba.

El joven viudo sintió celos? Seguramente.

Y estaba en todo su derecho, después de todo el muchacho acababa de volverse viudo y el tenia a la mujer con la que quería casarse en sus brazos.

Rompiendo toda esperanza que aún le quedaba en el corazón, Erick acepto que Victoria merecía pasar el resto de su vida con un hombre como ese, con quién pasaría una larga y plena vida de ahora en adelante, con experiencias que el nunca podría darle, como un beso cálido, un abrazó tibio o el milagro de un hijo en su vientre.

En que había pensado cuando trato de arrebatarle esa oportunid…?

BAM!


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El sonido de un disparo lo arrancó de sus pensamientos. Miró a sus espaldas extrañado y observo como lo poco que quedaba de aquella desdichada mujer le miraba y apuntaba en su dirección con su arma. Al parecer, el único brazo que le quedaba se había abierto paso para encontrar su revolver, dando un último disparo.

Esa había sido su última bala y había fallado, el chico Everglot estaba ileso, algo asustado por el disparo, pero ileso. Mientras que en sus brazos la muchacha rubia se había despertado por el sonido del cañón.

Aquella bala le había tocado a él, menuda suerte tenía con esa arma.

Pero, aun si se sabía atravesado por una bala de esas nuevamente, no le afectaba ya en nada. Su venganza estaba completa, su felicidad no sería disipada por un último intento de fastidiarle.

Quería lanzarle un insulto, pero antes de que pudiera decir alguna cosa a su ex amante el resto de muertos ya se encargaba de terminar con la masacre, comenzando a salir por la puerta trasera del templo rodeados por una luz verde y vapor de ultratumba, llevando las partes de la ahora muerta homicida en serie por separado.

Pero incluso así, la maldita mujerzuela no separaba sus ojos de él, como él lo había hecho momentos antes con ella.

Como si ... estuviera esperando algo.

Para cuando vio la cabeza de aquella rubia sonreír, ya era demasiado tarde. Su mente había tardado demasiado en entender sus intenciones.

Y en sus brazos, Victoria se desplomó.

Con una rosa carmesí floreciendo en su pecho.

Gritó su nombre en completo pánico cuando la vio cerrar los ojos con un hilo de sangre escurriendo de sus labios.

Victoria le había sonreído de la manera más dulce mientras le acariciaba la mejilla, para después perder la conciencia y el solo pudo gritar como un chiquillo impotente, sin el poder de alejar a la muerte de su amada, de su ángel.

El arrepentimiento le azotó cuál tormenta, y en su desesperación solo supo hacer lo único que podía: llorar.


Amelia había nacido en el campo, rodeada de hermanos y padres con problemas económicos, pero siempre hubo paz en su hogar. Los niños crecieron sin saber que era la violencia, la sangre o la muerte hasta qué salieron al mundo para ser obreros y empleados. Y aun siendo sirvienta de una familia noble, donde los golpes, insultos y agresiones contra la servidumbre eran comunes, Amelia nunca había visto tanta sangre como aquella noche. Primero en los cuerpos de sus patrones, luego en sus propias manos y mejillas al tratar de resistirse a su captor.

Y ahora, quizá la sangre que más le había producido terror esa noche no era la que aquella criminal había derramando entre gritos y bilis, si no que era la sangre que se escurría ahora por el cuerpo de Victoria Van Dort era la que más la impactaba .

Y por segunda vez en la noche, se desmayó, solo que esta vez no hubieron brazos para recibirla.


Víctor estaba completamente inmóvil ante la escena, sin fuerzas para moverse ni intenciones de hacerlo, solo se quedo ahí, mirando como el charco de sangre a sus pies se hacia mas y mas grande, coloreando el ramo de flores que fue sosteniendo por Victoria, pasando de colores monocromáticos al bello color de la sangre fresca.

Viendo como el novio cadáver se dejaba caer de rodillas con su ex-prometida en los brazos, aferrándose a ella como si al hacerlo la vida no se fuera del cuerpo de la chica, llorando y suplicándole que no se dejará llevar por las garras de la muerte.

Pero todo lo que recibió de vuelta fue una dulce caricias en su mejilla por parte de la mano temblorosa de Victoria.

Unas palabras salieron de sus labios en susurro y el aire se escapó de sus pulmones junto a lo poca de vida que le quedaba.

Mientras perdía todo brillo en sus ojos, el corazón se le detuvo en el pecho y en negro manto de la muerte se posó sobre ella en forma de unos labios fríos como el hielo.

El beso de Eric era beso de la muerte sobre sus labios, un último y nuevo sabor le inundó al boca antes de morir:

El sabor de la libertad, era la sal en las lágrimas de Erick.


Cuando sus brazos rodearon a Erick, desesperada como si se estaba aferrando a su último momento de felicidad, temerosa de que se le fuera de las manos en dirección desconocida, a dónde no pudiera seguirlo más.

La mujer que había tomado su vida había sido castigada, el dolor de su corazón quizás sería apaciguado y su alma encontraría paz. Pero, si eso ocurrió, que pasaría con el, con ella y con la promesa de su matrimonio?

Victoria se aferró a Erick temiendo que se iría sin ella y la dejaría sola a merced de las consecuencias de sus acciones, a merced de sus padres y su deber como hija única. Estaba tan aterrada ante la idea de enfrentar el futuro que incluso se le pasó por la mente tomar de la mano al cadáver y seguír a la caravana de muertos andantes por aquella puerta, después podría ocuparse del hecho de que ella no estaba muerta, algo se les ocurriría.

Pero todas esas ideas fueron interrumpidas por el sonido de un disparo y un extraño calor en su pecho acompañado del un sabor metálico en su boca.

Bajo su mirada a su escote para encontrar una herida de la cual su tibia sangre empezaba a escapar, al igual que la fuerza de su cuerpo.

Las piernas comenzaron a temblarle y en una inhalación sintió sus pulmones llenarse de sangre.

El dolor que comenzó a experimentar le era indescriptible, pero ante la sensación de la muerte inminente, Victoria solo pudo sonreír con alivió.

No sintió el pánico y desesperación que aquella noche presenció en alguien ajeno.

Simplemente una gran sensación de alivió la consumió, tan cálida como su sangre empapando su ropa y tan satisfactoria como el triunfo de lo inesperado sobre el destino.

Al desplomarse en los brazos de su bien amado novio cadáver, Victoria experimento la más pura felicidad.

Aún si oía la voz de Erick en completo pánico, o si su visión de volvía borrosa, ella no tenía nada que temer, pues si al morir el estaba a su lado, no habría nada a lo cual meterle.

Acarició con devoción la mejilla del cadáver y con la poca fuerza que le quedó susurro una palabra que lo dejo aún más helado de lo que el como cadáver podía estar.

-"Te amo Erick"


Sobre la iglesia el cielo fue despejado y la luz de la luna baño sus cuerpos como su fuera un manto traslúcido de magia, bendiciendo la unión profana que fue sellada con aquel beso.

Testigos de esto fueron las difuntas damas de honor que no se han movido de su posición desde que la ceremonia había comenzado y los propios padres de la novia que despertaron de su desmayo solo para encontrarse con la escena más extraña, hermosa ya la vez horrorosa que alguna vez hubiesen visto en vida.

La madre y el padre de Victoria lloraron desesperados cuando el cuerpo de su hija dejo de moverse y el novio cadáver se levanto con ella en brazos. Una de las damas de honor, se acerco a los novios y con una dulce sonrisa les entrego los anillos. Erick solo las tomo agradeciendo con un movimiento de cabeza, hubiese querido hablar, pero sentía que su voz se había apagado en su garganta, solo remplazada por un llanto que aun se escapaba por sus ojos. Entre lagrimas tomo la mano de Victoria y como si fuera la más fina y frágil de las flores le coloco el anillo lentamente.

Cuando estaba a punto de colocarse así mismo el anillo que le correspondía una mano lo detuvo, Victoria despertó entre sus brazos, pálida como la luna que brillaba sobre ellos y sin algún residuo de vida en si. Mas lagrimas escaparon de sus ojos al no encontrar aquellas mejillas rosadas ni esa luz de vida en sus ojos, pero se mantuvo rígido, sabiendo que si no lo hacia ambos terminarían de nuevo en el piso ensangrentado, con el llorando como un bebé.

Victoria por su parte solo tomo la argolla y la deslizo por el dedo anular de su amado. Ambos se miraron fijamente, en sus ojos se reflejo una promesa y una voz dio por terminada la ceremonia de unión.

-Su lazo esta sellado, ahora están unidos y ni la eternidad podrá separarlos, en la muerte y mas allá de esta, son uno solo.

La voz de un anciano hizo eco en el recinto mientras una espesa neblina se adentro por la puerta principal, como si fuese una ola de mar inundando la vista de todos los presentes en espeso color blanco cegando a los mortales que escucharon risas y música desfilar a su alrededor sin poder ver lo que lo originaba.


Para cuando los padres de Victoria salieron del lugar en busca de su hija no quedaba vestigio alguno de que los muertos se hubieran levantado de la tumba, la tierra en el centro de la plaza estaba cerrada, las memorias de las personas comenzaron a ser difusas y de Victoria no quedo mas que un ramo de flores en los brazos de una muy traumatizada Amelia que despertó con este entre sus manos.

Un ramo con flores blancas y rosas rojas, la sangre mágicamente les había devuelto la vida, pues estaban frescas y fragantes.

La vida que alguna vez había sido de Víctoria ahora estaba presente en aquél ramo.

Ambos padres recorrieron el pueblo el resto de la mañana completamente afligidos, llamando a gritos a una hija que no respondió.

En la pueta de la iglesia, sirvienta y Señor desviaron su vista del pueblo y juntos miraron en dirección al bosque, donde los cuervos bailaban en los desnudos arboles invernales.

Y si ponían atención, en medio de aquella oscuridad que lo rodeaba se poda escuchar una espeluznante fiesta que no paro hasta el que el sol se asomo entre las nubes, acompañada de las risas de unos recién casados que en su unión, encontraron la libertad y el amor que tanto anhelaban.


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Continuará con el

Epilogo

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Si, aún no termina

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Me he tardado milenios para acabar esto pero de algún modo no fueron la manera de llegar a una resolución.

solo espero haber llenado sus expectativas.

Realmente espero que les gustará este capitulo

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Un abrazo para:

Ale Reedus L

Aless Lo

Laura

Fénix de invierno

Daniela Palacios

Dailys

Daniela-Hoyos

Haleiy

Irene 1980

Narciso Ramo

Yukkiteru Yukitemura Taisho

Kelpie Astaroth De Agreste

Y a todos aquellos que leyeron hasta aquí.

Gracias por ser pacientes, ya estamos a un epílogo de terminar este fanfic eterno!

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Agosto 2020